Un daño irreparable
Dante solo quería vivir en paz, lejos del nombre que marcó su destino. Pero cuando la mujer que amaba resulta ser la herramienta de su abuelo para humillarlo, descubre que la verdadera traición no viene del odio, sino de la farsa. Ahora, con el cuerpo roto y el corazón herido, solo le queda confiar en la hija de su enemigo mortal.
Un daño irreparable
Me llamo Dante, mi familia es la familia mafiosa más poderosa del país. El jefe supremo es mi Abuelo Gennaro d'Alessi, Mis padres eran su mano derecha y su mano izquierda. Estaban en guerra contra la familia Rossi, su jefe era Franco Rossi. Mi abuelo quería que yo heredara el legado familiar, yo no quería saber nada. El problema era que mi abuelo no aceptaba la palabra, no, me adiestraron en artes marciales, armas de fuego, armas blancas, además de proporcionarme los mejores estudios que el dinero pudiera comprar.
Como digo no tenía intención de seguir el legado familiar, yo quería tener una vida normal, una familia, problemas cotidianos de cualquier ser humano. Trajo a Hiro desde Japón, un maestro en kempo, su filósofa era aprender a trabes del dolor. Os puedo asegurar que ponía en práctica esa filosofía cada minuto que intentaba enseñarme. Además del kempo me enseño otra forma de atacar y defenderme, él además de maestro en artes marciales, era masajista y experto en acupuntura.
En el cuerpo ahí lo que llamamos puntos vitales, o como él los llama puntos de chakra. Utilizando la rapidez que el kempo le otorgaba, bloqueaba los ataques de su oponente y clavaba las agujas de acupuntura en esos puntos vitales. Con esos puntos vitales podías paralizar a tu enemigo, dejarle inconsciente o producirle el dolor más atroz posible.
Mi maestro siempre llevaba dos muñequeras, llenas de esas agujas, una vez le pregunte que le impedía al contrario sacarse la aguja, Hiro me respondió que el dolor era tan atroz que no te dejaba ni pensar, era como cuando a alguien le intentaban ahogar con una bolsa de plástico, la víctima siempre intentaba quitarse la bolsa en vez de romperla.
Desde hacía dos años salía con una chica que se llamaba Sonia, era una preciosidad, ella no sabía quién era mi familia y a que se dedicaban. Había visto demasiadas veces el miedo en los ojos de las personas que escuchaban mi apellido, mi abuelo se sentía orgulloso de eso, pero a mí me daba mucha vergüenza. Como dije deje que mi abuelo me adiestrara, con la familia que tenía toda precaución era poca, utilizaría los estudios que me estaba pagando para salir de su yugo.
Mis padres eran los ejecutores de la familia, según tenía entendida eran unos sanguinarios, pero según el abuelo ellos cambiaron el día que supieron que iban a ser padres. Tengo que decir que conmigo fueron atentos y cariñosos hasta el día que murieron en extrañas circunstancias. El abuelo hizo tapar el asunto, pero culpaba a la familia Rossi y clamo venganza contra ellos.
Nunca quise irme a vivir con mi abuelo, cada vez que lo tenía delante mis tripas se revolvían. Mis padres invirtieron algo de dinero en bolsa para que yo tuviera un futuro lejos de mi abuelo, esos pocos miles se convirtieron en cientos de millones. Podía vivir sin pegar palo al agua, pero ese no era mi estilo, me aburría en exceso si no mantenía mi mente ocupada en algo, por eso me apunte a derecho. Había mucha gente en este mundo que no se podía permitir tener una defensa en condiciones, gente que tenía que luchar contra empresas multimillonarias con muchos más recursos y terminaban aplastados.
Vendí la casa familiar y me compré una más pequeña y lo más lejos que pude de mi abuelo, Sonia protesto el día que le dije que pensaba vender la casa, siempre me decía que no tenía que avergonzarme de ser rico, yo no me avergonzaba de ser rico, lo que pasa era que en una casa más pequeña y lejos del territorio de mi abuelo, sería más libre. Donde me compre la casa, en el territorio de la familia Rossi. Una tarde un coche que parecía un tanque aparco delante de mi casa, de él salieron cuatro armarios empotrados y el señor Franco Rossi en persona.
Salí a fuera, no quería que esos animales tiraran la puerta abajo.
• ¿Qué haces aquí chico?, ¡la familia d'Alessi no es bienvenida aquí!
• No vengo en representación de mi familia y créame, yo odio a mi abuelo mucho más que usted.
• No te creo, creo que tu abuelo te ha mandado a ti a espiarnos, ese viejo siempre será un cobarde.
Con un gesto de la mano, uno de sus hombres se lanzó a por mí. Era grande y fuerte, pero también muy lento y predecible, podía adelantarme a todos sus movimientos y bloquearlos con gran facilidad. Mientras uso la fuera no tome más medidas que bloquear todos sus ataques, cuando vi que movía su brazo hacia la espalda. Con la intención de sacar un cuchillo, puse en práctica lo que Hiro me enseño, espere a que se lanzara contra mí con el cuchillo en la mano, esquive su ataque frontal.
Cogiendo una de las agujas se la clavé en un punto del cuello, un dolor muy fuerte le empezó a crecer en el mismo punto donde le clave la aguja y este fue recorriendo todo el brazo. Soltó el cuchillo y me agarro de la camisa mientras hincaba la rodilla gritando de puro dolor, mire fijamente al señor Franco Rossi y le dije.
• Solo quiero vivir tranquilo y formar una familia más adelante.
Franco Rossi, con un gesto de la mano, hizo que sus hombres retrocedieran, mirándome fijamente, me dijo que de momento optaba por creerme, pero que me tendría vigilado. Le dije que me parecía justo, le saque la aguja, intento mover el brazo, pero lo tenía entumecido y le duraría unas cuantas horas. Dentro del coche me pareció ver a alguien, no le di más importancia.
Llego el fin de semana, a Sonia y a mí nos habían invitado a una fiesta, me puse informal, pero elegante y fui directo a casa de Sonia para recogerla. Cuando salió de casa estaba preciosa, una blusa azul marino con unos vaqueros blancos que le quedaban como un guante, si a todo esto le sumabas ese pelo rizado hasta media espalda de color castaño y esos ojos azules oscuro. Estaba como para comérsela, me dieron ganas de no ir a la cena y cenarme a Sonia poquito a poquito.
Habían alquilado una discoteca para realizar la fiesta, no eran de mi agrado, pero entre la mudanza, la carrera y mis entrenamientos con Hiro casi no tenía tiempo para nada y mi relación empezaba a resentirse. Esa noche pensaba compensar a Sonia toda la paciencia que había demostrado, entramos dentro y eso parecía el mismísimo infierno. La música estaba tan alta que me dolían las orejas, había demasiada gente, me estaba empezando a agobiar y eso que no llevábamos ni cinco minutos dentro.
Cuando llegamos a donde estaban nuestros amigos, vi que una de las amigas de Sonia estaba con un hombre que se me hacía familiar. Entonces la amiga de Sonia nos dijo que nos habían invitado a la zona VIP, no tenía ninguna intención de meterme en la zona VIP, por la invitación de un tío que no conocía de nada. Tendría unos veintitrés años como yo o tal vez algo más, Sonia insistió y me puso esa mirada con la conseguida lo que quería de mí. El pedazo de beso que me dio también contribuyo, me cogió de la mano y mientras reía llena de felicidad subimos las escaleras hasta la zona VIP, al llegar allí el anfitrión nos esperaba.
• Bien venido, esta es la forma que tiene mi jefe de ofrecerte una rama de olivo, Dante d'Alessi.
Aquel desgraciado había descubierto mi nombre delante de mis amigos, todos pusieron esa mirada asustada, pero lo peor fue que Sonia puso un rostro aterrado, cogió la mano de su amiga y se puso lo más lejos que pudo de mí. Ver esas expresiones en mis amigos me dolió mucho, pero que después de tantos años de amistad, no supieran que yo no tenía nada que ver con lo que ese apellido representaba.
El daño ya estaba hecho, mire al tío, di dos pasos y aparte la mesa que nos separaba de una patada, entonces me encare a él.
• ¿Esto es para Franco de Rossi una rama de olivo?, ¡poner en mi contra a todas las personas que me importan!
• Esto no es cosa de mi jefe, si llegara a enterarse estaría jodido.
• ¿Entonces a que ha venido?
• Ha venido a que odio a tu familia.
Según termino la frase soltó el puño en dirección a mi cara, vi venir el puño y pude bloquearlo sin ninguna dificultad, entonces de un rápido movimiento golpee con mi puño la boca de su estómago, este cayó de rodillas, pues le faltaba el aire. Después mire hacia los que se supone que eran mis amigos, todos tenían una expresión de miedo, mire a Sonia y me fui a acercar a ella.
Según me acercaba dio dos pasos para atrás abrazando a su amiga en claro gesto de rechazo. No merecía la pena seguir ni un minuto más en esa discoteca, baje las escaleras y cuando estuve fuera llame a un taxi. El idiota de mí todavía tenía la esperanza de que Sonia apareciera y me daría la oportunidad de explicarme, pero no fue así. No le oculte mi nombre por hacerla daño, sino para evitar eso mismo que acababa de pasar.
Llegue a casa y antes de meterme a la cama, me duche, me costó dormirme, pero al final el sueño me pudo y dormí hasta que el sonido de mensajes entrantes me despertó. Un número desconocido me había mandado varios WhatsApp con fotos. En ella se veían a la amiga de Sonia follando a cuatro patas mientras se comía otra polla y en otras dos fotos se veía a una chica de espaldas, con el pelo castaño y rizado, estas fotos eran de muchísima menor calidad y no se distinguían bien.
Podía ser Sonia u otra mujer que se le pareciera, el no vérsele la cara lo dificultaba todo y como digo la foto tenía tan mala calidad que esa espalda podría haber sido de cualquier mujer de la misma edad que Sonia. A quien quiero engañar, los celos me estaban comiendo por dentro y que esta no quisiera cogerme el teléfono me estaba matando.
Intente dormir, pero me fue imposible, cada rato miraba al móvil, esperando un mensaje o alguna llamada. No sé que hora seria, pero el sonido del móvil me despertó, era un WhatsApp de Sonia, me citaba en la cafetería que solíamos desayunar los fines de semana. Me duché, me vestí y salí directo a la cafetería, estaba muy bajo de ánimo, cuando llegue Sonia ya me estaba esperando.
Tenía los ojos rojos como si hubiera llorado durante toda la noche, me senté en frente de ella y le mire con un rostro muy serio.
• Siento lo de ayer Dante, pero comprenderás que fue un shock para mí enterarme de quien eras.
• ¡Ya sabias de sobra quien era yo Sonia!, ¡mi apellido no cambia nada!
• ¡Sí que cambia, jamás me dijiste que eras un d'Alessi!
• No lo dije, porque no quería que me mirarais como me mirasteis todos ayer.
• ¿Cómo te miramos?
• ¡Con cara de miedo y asco!
Nos quedamos callados durante un rato mirándonos a los ojos, seguía teniendo esa expresión de miedo, le dije que me podía decir lo que sentía sin ningún miedo. Siempre había sido un d'Alessi y jamás le había hecho daño. Tomo aire y soltó lo que más miedo le daba, me dijo que necesitaba tiempo para digerir todo lo que vio y escucho ayer, otra cosa que le daba miedo era la mirada que le eche a ese otro tío.
Una vez término de hablar se levantó y me dijo que le diera tiempo y espacio. Cuando llegara el momento, ella se pondría en contacto conmigo. Me quedé desolado, otra vez mi familia volvía dejar tierra quemada por donde pasaba. Pedí un café y le empecé a dar vueltas con la cucharilla, mientras pensaba en como se habían torcido las cosas. Una vez termine de tomar el café me fui directo a casa, no quería estar con nadie, solo tenía ganas de auto comparecerme.
Los días fueron pasando y mi rutina fue la misma, seguí con los entrenamientos de Hiro y seguía yendo a la facultad. Los días se convirtieron en días y estos en semanas, todo cambio una noche que me encontraba en mi casa y tocaron el timbre con insistencia. Al abrir la puerta se encontraba una mujer de mi misma edad con una niña. La mujer estaba herida y la niña estaba muy asustada, ella me miro y me dijo que se llamaba Gianna Rossi y que la niña era Bianca Rossi.
Las hice pasar, Gianna tenía heridas que tenían mala pinta y había que curárselas. Dentro de mi adiestramiento entraba aprender a poner puntos, le cosí las heridas y se las tapé con un vendaje.
• ¿Qué ha ocurrido Gianna?
• ¿No me preguntas que hacemos aquí?
• Creo que de no ser algo muy grabe, no estaríais aquí.
• Gennaro d'Alessi – dijo Gianna apretando los dientes.
Como no, mi abuelo, de todas maneras, notaba que Gianna me estaba ocultando cosas. Esta espero a que su hermana se durmiera y me empezó a contar. Mi abuelo había sobornado a los hombres del suyo, esa misma noche mataron a todos los hombres que custodiaban a la familia Rossi. Su abuelo estaba de viaje de negocios y mi abuelo lo aprovechó para deshacerse de su mayor rival. Intentaron detenerlos, pero los hombres de mi abuelo, sumados a los traidores de la familia Rossi eran demasiados. Consiguieron entrar en la casa y Gianna al intentar defender a su hermana pequeña fue herida. Los padres de las dos les dijeron que tenían que huir y que el abuelo les dijo que de ocurrir algo así acudieran a mí, según el día que nos conocimos en persona su instinto le dijo que podían confiar en mí.
• ¿Tus padres?
• Muertos, vimos como los abatían, nos dieron el tiempo suficiente para poder escapar.
• Tenis que salir de aquí, mi abuelo vendrá, sabe qué soy capaz de desobedecerle.
Cogí a Bianca en brazos y la metí en el coche más rápido que tenía, entonces le di las llaves del coche a Gianna. Escribí una dirección en una hoja de papel y le dije a Gianna que enseñara el colgante que le entregue, con eso sabrían que las mandaba yo. Me quedé para darles tiempo de escapar, una vez se fueron no pude dejar de pensar que Gianna Rossi me parecía la mujer más hermosa del mundo, lástima que me odiara por ser un d'Alessi.
Como deduje no tardaron en venir a mi casa, algunos de los hombres los conocía, otros no. Estos serían los hombres que habían traicionado a Franco Rossi, no sé lo que mi abuelo les habría prometido, pero ese no era un hombre al que nadie en su sano juicio traicionaría.
• ¡Dante donde están!, sabemos qué han pasado por aquí.
• No sé dé que me hablas.
• Bien, será por las malas, tú lo has querido.
Soltaron las armas, me querían con vida y no se querían arriesgar a herirme o matarme por un subidón de adrenalina. Eran demasiados, el kempo era un arte marcial de movimientos rápidos, además de tener las agujas que me darían cierta ventaja, pero seguían siendo demasiados y no las tenía todas conmigo. El primero me ataco, conseguí bloquear su dos golpes con mis manos y lanzarle una patada que le impacto en el rostro, haciendo que cayera al suelo.
Seguido me atacaron dos a la vez, podía parar todos sus golpes, pero no me dejaban tiempo para poder atacar. Conseguí coger dos agujas y clavárselas en sus antebrazos, produciéndoles un dolor que los dejo fuera de combate. Parecía que los demás se lo estaban pensando, demasiada calma, entonces lo presentí. Me fui a dar la vuelta, pero un golpe seco en la nuca me dejo inconsciente.
No sé cuantas horas habían pasado y donde estaba, cuando deje de ver borroso, me fije que estaba de rodillas encadenadas a dos columnas, delante de mi tenía un biombo que me impedía ver nada, pero podía escuchar como dos personas estaban follando. Una chica apareció a mi espalda y al quitar el biombo más me habría válido que me hubiera arrancado los ojos.
Ante mi tenía a Sonia a cuatro patas sobre una cama, mientras mi propio abuelo se la estaba follando desde atrás. Jamás de los jamases hubiera esperado esto, mi abuelo siguió fallándosela hasta que los dos gritaron su orgasmo. Jamás en mi vida había estado tan cabreado, a Sonia se la veía muy feliz, se bajó de la cama y camino hasta donde estaba yo. Se dio la vuelta, entonces pude ver como salía la corrida de mi abuelo de su culo, intento que me la comiera, restregando su culo por mi cara mientras se reía. Aproveche un momento que separo su culo de mi cara para que pudiera respirar y le mordí con todas mis fuerzas, haciéndole sangre.
Sonia se enfadó mucho y casi me arranca los dientes de la patada que me soltó, fue a darme otra, pero mi abuelo la detuvo, gritando su nombre.
• Sonia, que formas son estas de tratar a nuestro invitado.
Mire a Sonia y le dije.
• Tú también has caído en manos de mi abuelo.
• Eres un imbécil, yo siempre he pertenecido a tu abuelo, me ordeno que te sedujera, para tenerte controlado.
• No entiendo como no terminas vomitando, cada vez que te follas a esta momia.
La cara de Sonia muto, sus ojos se inyectaron en sangre y me soltó un tortazo que casi me deja sordo. Sonia estaba demostrando tener mucha fuerza. Cuantas cosas desconocía de esta persona que había amado con todo mi ser y pensaba que ella también me amaba a mí. Sentía un gran dolor tanto físico, como psicológico, pero no tenía ninguna intención de demostrarlo.
• Sonia no solo es mi amante, es una de mis cuatro guardaespaldas y mi ejecutora.
• También es una actriz de la ostia, poniendo caras de horror cuando le dijeron quien era yo, pero resulta que ella es mucho peor que yo.
Otro tortazo, esta vez mi abuelo la miro de forma muy dura, Sonia decidió apartarse de mí. Mi abuelo aplaudió dos veces y aparecieron dos mujeres más, estas traían un televisor, insertaron un pendrive y al darle play vi unas imágenes que me hicieron vomitar. No las reproduciré aquí, pero en las imágenes pude ver como Sonia torturaba de forma salvaje a mis padres hasta que estos soltaron su último aliento.
No pude evitar llorar, Sonia y las chicas se reían, mi abuelo se acercó y agachándose cogió mi barbilla y me miro a los ojos.
• Donde están Gianna y Bianca Rossi, ellas son el punto débil de mi mayor enemigo, con ellas en mi poder veré como Franco Rossi se rinde y termina su cabeza clavada en una picota.
Le miré con odio y le escupí en la cara, cogiendo un pañuelo, se limpió la cara y me dijo que si lo quería por las malas, así sería. En ese momento empezó una tortura que duro durante horas. Las chicas se iban turnando mientras follaban con mi abuelo, para hacerme cortes por todo el cuerpo. No parece mucho, pero era una tortura no solo física, sino también sicológica.
Ver a Sonia follando con mi abuelo, ver como se le corría en el coño o culo, como se corría en su boca o en su preciosa cara fue mucho peor de soportar que los cortes. Solo tenía una cosa clara, no hablaría aunque terminara muriendo. Fue una noche muy larga, los cortes no eran lo suficientemente profundos para provocarme una hemorragia. Vi como se acercaba Sonia y me infligía otro corte más, no sé cuantos llevaba, treinta, cuarenta, cincuenta, había dejado de contarlos. Me cogió del pelo para levantar mi cara y entonces me dijo.
• ¿Te ha gustado lo que le hice a tus padres? – mientras reía.
• Eres un monstruo – escupiéndole en la cara.
Sonia me fue a golpear otra vez, pero mi abuelo se lo impidió, ella volvía a su lado para besarle, mientras otra se levantaba para hacerme otro corte. Entonces lo vi, un punto rojo sobre el brazo de la chica y otro sobre su frente, el brazo de la chica salto en mil pedazos y antes de que pudiera gritar la segunda bala impacto en su cabeza matándola en el acto.
Mi abuelo, Sonia y la otra chica se pusieron en guardia y como buenos cobardes decidieron salir huyendo por una puerta que daba a un pasadizo. Intente ver por donde se iban, pero la sangre que me entraba en el ojo me impedía ver bien. No tarde en escuchar más disparos y después pasos que se acercaban hacia mí.
• El viejo te ha dejado hecho un cromo Hermano.
• Sí, pero reconocemos que los tienes bien puestos, no las has delatado hermanito.
• Isabella, Daniela soltadme de una vez.
Jamás me había alegrado de ver a mis dos hermanas, ellas nacieron durante los dos años que mis padres fueron mandados al extranjero para negociar con familias rivales. Una vez que mi madre dio a luz a las gemelas, estas fueron criadas por mi tía Lucia. Cada vez que mis padres viajaban se las arreglaban para estar con sus hijas y yo hacía lo mismo
El único que jamás tuvo conocimiento de que eran mis hermanas fue el abuelo, siempre pensó que eran hijas de tía Lucia, jamás hizo nada contra ellas, porque le tenía un miedo atroz, fue a la única persona que jamás consiguió doblegar y la que le había infligido las peores derrotas.
Lo hicieron de esta forma para que en el futuro nos ayudaran a tía Lucia y a mí, a derrotar al monstruo de mi abuelo. Cuando me soltaron era incapaz de ponerme de pies, me hicieron las primeras curas, pero teníamos que salir de esa casa. Me cogieron una a cada lado y me llevaron hasta su coche, había conseguido aguantar, pero reconozco que me falto muy poco para romperme.
Durante el trayecto hasta la casa de mis hermanas perdí el conocimiento, lo tengo todo negro hasta que desperté. Tenía todo el cuerpo vendado y viendo como me tiraban las heridas me figure que me las habían cosido, la puerta de la habitación se abrió y entraron Gianna y Bianca, tenían un rostro muy preocupado.
• Gracias por no delatarnos.
• No hay de que, pero tengo que decir que estuve a punto de ceder.
• Pero no lo hiciste y gracias a eso estamos las dos a salvo.
Me quedé pensativo, algo no cuadraba, porque espero mi abuelo para atacar cuando Franco Rossi se encontraba fuera de la ciudad, no tenía sentido. Había ganado, podría haberle dado el golpe de gracia, algo no encajaba y no sabía que era. Estuve hablando un rato con las chicas, entonces entraron mis hermanas. Isabella me quito las vendas para revisar mis heridas y viendo que todas estaban evolucionando de manera favorable, me dio el antibiótico para que las heridas no se infectaran y después me puso un sedante para que pudiera dormir.
No lo había pensado hasta ese momento, pero jamás de los jamases hubiera pensado que Sonia resultaría un monstruo como el que había resultado ser. Qué engañado me tenía, siempre sintiéndome culpable por no contarle quien era mi familia. Reconozco que no estuvo bien ponerme el apellido de soltera de mi madre, pero solo quería ahorrarme futuros problemas. Viendo lo visto podría haberle contado la verdad a Sonia, ella era muchísimo peor que yo.
No sabía que era lo que más me dolía, la infidelidad o que me rajara, demostrando en su rostro que estaba disfrutando haciéndolo. La verdad es que resulto muy buena actriz, yo me trague que de verdad estaba enamorada de mí, entonces una imagen empezó a tomar fuerza en mi mente, era la imagen de Gianna. Gianna ganaba en todo a Sonia, era una mujer de carácter fuerte, pero no escondía que se preocupaba por los demás. Además, desprendía una calidez que por lo menos a mí me reconfortaba muchísimo.
Sentía algo muy profundo por ella, pero el desengaño con Sonia había sido muy grande, me había provocado un daño irreparable y tenía que curarme antes de empezar nada nuevo con otra mujer. Entre pensamientos y teorías los días fueron pasando. Mis heridas estaban mucho mejor, Isabella y Daniela me dijeron que tenían que volver con tía Lucia.
Me quedaría a cargo de Gianna y Bianca, me costó mucho despedirme de mis hermanas, no las veía tanto como me gustaría y no sabía cuando sería la siguiente vez que las volvería a ver. Empecé a levantarme de la cama, me cansaba muy deprisa, según me dijo Daniela, era por toda la sangre que había perdido, pero solo poder salir al jardín y ver la luz del sol me alegraba el día.
Gianna y Bianca me cuidaban muy bien, una de las noches pedimos pizza para cenar. El pizzero llegó demasiado pronto. Eso nos puso en guardia a Gianna y a mí, yo me subí a la habitación con Bianca, en mi estado sería un estorbo para Gianna. Esta abrió la puerta con una sonrisa y le entrego el dinero al pizzero, ella sabía perfectamente lo que valía la pizza y le estaba dando de menos.
Cualquier pizzero se habría dado cuenta, a menos que aquel sujeto no fuera un pizzero, sino un asesino mandado para matarles. El rostro de los dos cambio, el hombre hizo un movimiento para sacar un arma de su espalda, pero Gianna se le adelantó y sacando la suya se la puso en el cuello.
• ¿Quién te manda?
• Tú sabes quien me manda.
Gianna vio un reflejo rojo y se apartó de la puerta, pudiendo esquivar la bala. En hombre intento dispararle, con un rápido movimiento sujeto su muñeca y con un duro golpe de su mano izquierda partió el brazo de aquel hombre por el codo. Los gritos se escuchaban por toda la calle, Gianna cogiendo su arma disparo hacia donde venía el láser. No sabía si había acertado el tiro, pero fue lo suficiente para que el francotirador huyera. Con la culata de su arma golpeo en la cabeza de hombre dejándolo inconsciente, lo atamos, después llamé a un policía que trabajaba para crimen organizado. Odiaba a muerte a las familias Rossi y d'Alessi, pero a mí me toleraba un poco.
Sabía que no quería seguir el legado familiar, pero eso no significaba que tenía el mismo adiestramiento que los hombres y mujeres que él perseguía y que llegado el momento yo podía actuar igual que ellos.
• Joder Dante, tu familia siempre en medio del ajo.
• Lo siento mucho hombre, esta vez solo nos defendíamos.
• Quien ha reducido a este hombre, porque tú, en tu estado, ya te digo que no.
Gianna bajo las escaleras, cuando el policía la vio, suspiro muy fuerte y puso cara como diciendo que si con una familia ya tendría dolores de cabeza, con las dos sería un infierno.
• Gianna Rossi, la que faltaba en este juego, ahora que las dos familias colaboran, os habéis cansado de mataros entre vosotros y habéis empezado a colaborar para matar a los demás.
• No es así inspector, Gianna me está ayudando a detener a mi abuelo.
• Tú no te metas Dante, que estás mejor calladito.
El inspector nos interrogó y le contamos todo lo que había pasado hasta ahora, nos dijo que nos cubriría, pero teníamos que desaparecer de la ciudad. Se llevó al hombre esposado y nosotros decidimos ir a casa de tía Lucia. Nos montamos en el coche, Gianna conducía, yo iba de copiloto y Bianca dormía en la parte de atrás. Durante el viaje mis heridas empezaron a pasarme factura, en una de ellas los puntos se abrieron y manché toda la venda. Gianna tuvo que parar para poder limpiarme la herida, ponerme un apósito y después una venda limpia por encima.
Tardamos toda la noche en llegar, hacía poco que había salido el sol cuando nos disponíamos a tocar el timbre en casa de tía Lucia, al tocarlo, esta no tardo en abrirnos la puerta. Al vernos a los tres se le cambió la cara.
• ¿Dante, donde están Isabella y Daniela?
• ¿No han llegado?, salieron para tu casa hace unos días.
• ¡Aquí no llegaron!
• Pues me mandaron un WhatsApp ayer diciéndome que habían llegado bien y que me mandaban saludos de tu parte.
Joder todo se complicaba, el abuelo tenía a Isabella y Daniela, que siguiera sin saber que eran mis hermanas les mantendría a salvo. El abuelo temía demasiado a tía Lucia como para hacer daño a mis hermanas, pero una vez descubriera la verdad, prefería no saberlo
Tía Lucia entró en su casa muy nerviosa y cogiendo el móvil hizo una llamada, nosotros entramos en la casa y nos sentamos en el sofá a esperar a que terminara de hablar. No sé cuanto tiempo estuvo hablando, pero yo estaba muy nervioso, Gianna y Bianca seguían siendo unas Rossi a ojos de mi tía y no sé cómo podía reaccionar, una vez colgó la llamada volvió a la sala de estar y se nos quedó mirando a los tres. Trague saliva, entonces miro a Gianna de forma muy dura, pensé que se iba a liar una buena, mi tía la vencería, pero Gianna había demostrado ser una gran guerrera.
• Vosotras sois las nietas de Franco Rossi, ¿no es así?
• Así es – contesto Gianna.
• Si Dante confía en vosotras, es suficiente para mí, bienvenidas.
Respire aliviado, después nos preguntó si queríamos algo de cenar, mi tía estaba muy nerviosa y preocupada. Cada vez que estaba en ese estado cocinaba, decía que le ayudaba a calmarse. Mientras terminábamos de cenar sonó el timbre, me levante a abrir la puerta y lo que me encontré al otro lado me dejo con la boca abierta, las dos personas que se encontraban frente a mí eran Alessia y Dino Rossi.
Eran marido y mujer y los tíos de Gianna y Bianca, estás al ver a sus tíos se pusieron nerviosas. Tía Lucia anduvo hasta ponerse delante de ellos, primero abrazo a Alessia y después hizo lo propio con Dino. Todos respiramos aliviados, pero me sorprendió que se llevaran tan bien. Se decía que Alessi era tan letal como la tía y que sus combates eran legendarios.
• Decirme que habéis encontrado a Isabella y Daniela.
• Así es Lucia, pero no te va a gustar.
• No me digáis que…
Me levanté de un salto, me dolieron todas las heridas, pero tenía tal ataque de ansiedad que me costaba incluso respirar. Dino nos dijo que estaban vivas, todos temían demasiado la reputación de mi tía, Alessi le enseño un video que pudo hachear y con eso tuve claro que mi sospecha era cierta.
• El abuelo y Franco Rossi están aliados, ¿no es verdad?
• ¿Cómo lo has sabido? – pregunto Alessia.
• El abuelo jamás se hubiera atrevido a atacar a Isabella y Daniela, sabiendo que ese movimiento sería su sentencia de muerte.
• Así es mi padre y tu abuelo trabajan juntos para deshacerse de toda la competencia y repartirse todo a partes iguales.
El video era corto, solo se veía a mis hermanas colgando de unas cadenas que estaban atadas al techo, en el suelo había un charco de sangre. Las torturaron de forma salvaje y yo sabía quien había sido. Golpee la mesa con tal fuerza que esta se partió y algunas de mis heridas se abrieron.
Eso era cosa de Sonia, era una sádica que disfrutaba provocando dolor y sufrimiento a sus víctimas. Gianna me abrazo, me dijo que enseguida iríamos a rescatarlas, mire a Alessia y Dino y ellos me dijeron.
• Están en un almacén propiedad de mi padre, lo sé por el nombre que se ve en la ventana.
Me quedé en la casa cuidando de Bianca, pusimos una película de dibujos. Verla reírse, me distraía, la verdad es que estaba muy preocupado. No me tranquilice hasta que les vi llegar.
ALMACÉN
GIANNA
Estaba muy preocupada, sentía mucho más por Dante, de lo que me gustaría reconocer. Sabía que él quería venir, pero se quedó cuidando de mi hermana pequeña sin chistar. Eran gestos a los que mi hermana y yo no estábamos acostumbrados. Cuando llegamos solo había cuatro hombres custodiando el almacén, tía Alessi y tío Dino se encargaron de dos de ellos.
Los dos hombres hablaban amigablemente sin prestar atención a lo que pasaba a su alrededor, mis tíos lanzaron sendos cuchillos cada uno, clavándoselos en la garganta. Murieron en el acto y de esa manera no pudiera gritar. De los otros dos nos encargamos la tía de Dante y yo.
Su velocidad y destreza me dejaron sin palabras, no solo era eso. Sus golpes eran precisos, con un solo dedo golpeo la tráquea de ese hombre sin que a este le diera tiempo de desenfundar su arma, de esa manera me dio la oportunidad a mí de acercarme por la espalda del cuarto hombre y pasándole el brazo por el cuello apreté hasta que este perdió el conocimiento.
Entramos en el almacén y solo había una nota donde nos decía que si no queríamos acabar así, teníamos que entregar a Bianca. El estado de Isabella y Daniela era muy grave, apenas respiraban y sus latidos eran muy débiles. La tía de Dante era donante universal y les dono sangre insitu. Curamos las heridas más urgentes y después las llevamos a la casa de la tía de Dante.
En el sótano de esa casa tenía montado un quirófano, tía Alessia y tío Dino también eran médicos. Dante no podía dejar de llorar viendo a sus hermanas en ese estado, nosotros esperamos fuera a que terminaran de operarlas. Isabella estaba en coma y Daniela acababa de sufrir una parada cardiorrespiratoria. Fueron momentos de mucha tensión, la tía de Dante tuvo que salir y dejarlo todo en manos de mis tíos.
Ver a esa mujer que consideraba una de las mujeres más fuertes de mundo como le temblaban las manos mientras se abrazaba a su sobrino llorando, no eran sus hijas, pero las quería como si lo fueran. Bianca me cogió de la mano, no entendía muy bien lo que estaba pasando, pero ella también estaba triste.
Fueron horas de operación y un sufrimiento para todos nosotros, casi amaneciendo, mis tíos salieron con cara de cansados, pero con la buena noticia, las chicas estaban fuera de peligro. Habían estabilizado a Daniela y aunque Isabella todavía seguía en coma, su vida no corría peligro.
Ver como Lucia se abrazaba a mis tíos llorando, como lo haría una madre. Ver como Dante se desplomaba después de toda la tensión que había sufrido, solo quedaba que las chicas se fueran recuperando poco a poco. Todos nos fuimos a dormir, menos Dante y Lucia que se quedaron al lado de Isabella y Daniela.
Ninguno pudimos dormir, a la hora todos estábamos al lado de las camas de las chicas, entonces Dante levanto la cabeza y pregunto.
• ¿Por qué quieren con tanto ahínco a Bianca, como para matar a todo el que se interponga en su camino?
Tía Alessia sacó unos documentos que nos dejó a todos horrorizados, según parece, a Bianca le habían inyectado un virus mortal, según los documentos, solo ella había combatido con éxito al virus generando los anticuerpos para poder crear el antídoto. Recuerdo que nuestro abuelo nos hizo hacernos una serie de pruebas médicas años atrás.
Después de eso no volvió a salir el tema, nuestro abuelo estaba tan sediento de poder que pretendía que fuéramos sus conejillos de indias. Siempre tuve la sensación de que aquel hombre no sentía nada, todo era un papel bien interpretado para engañar a toda la familia.
En un momento dado noté como alguien cogía mi mano, eran Dante, estaba tan preocupado por sus hermanas. Decidí que saldría con él para dar una vuelta, cerca de la casa de la tía de Dante había un lago muy bonito, al llegar nos sentamos y metimos los pies en el agua, estaba muy buena y yo no pude evitar mirar a Dante y sonrojarme.
DANTE
Cuando llegamos al lago, iba muy preocupado por mis hermanas, a la noche Daniela estuvo a punto de morir e Isabella no tenía mejor pronóstico. Gianna cogió mi mano y no sé por qué infundió ánimos renovados dentro de mí, claro que sabía lo que me pasaba. Me había enamorado de Gianna desde el primer momento que mis ojos se posaron en los suyos.
Cuando nos sentamos y metimos los pies en el agua, ella me miro y se sonrojó. Cogiendo su mano, la llevé hasta mi boca y la besé, empecé a notar un calor que me subía por toda la espalda hasta mi cerebro. Poco a poco nuestros rostros se fueron acercando hasta que nos besamos, fue un beso increíble, después nos separamos muertos de vergüenza y miramos cada uno al lado contrario.
Gianna decidió que se iba a meter en el agua, hacía buena temperatura. Ella llevaba unas bragas con un top deportivo que podían pasar por un bañador, pero yo solo llevaba unos calzoncillos que se trasparentarían según entrara en el agua. Empecé a notar que Gianna estaba tan caliente como yo y me indico que era un cobarde por no meterme en el agua.
Le dije que se me trasparentaría todo, ella se puso de pies hasta que me enseño que su top deportivo y la braguita que llevaba también se trasparentaban. Pude ver que tenía unos pechos muy bonitos con unos pezones grandes que estaban erectos. En su braguita se marcaba todo su sexo, estaba preciosa. Eso me convenció y me sumergí en esa agua, yo también me puse de pies para que ella pudiera admirarme.
Por su expresión pude notar que lo que veía no le desagradaba, nos fuimos acercando el uno al otro hasta que pude notar sus pechos sobre el mío. De un rápido movimiento me bajé el calzoncillo y ayudé a Gianna a deshacerse de la braguita mientras ella se deshacía del top. Si el top insinuaba unos pechos preciosos, verlos al natural lo confirmaba. Pose mi mano sobre el coñito de Gianna, mientras le pellizcaba un pezón con la otra, ella agarró mi rostro y lo acerco al suyo mientras jadeaba hasta que nuestros labios se fundieron en un gran beso.
Gianna se separó de mí con la respiración agitada y después de pasarme sus brazos por detrás del cuello, pego un ligero saltito cruzando sus piernas en mi cintura. Yo tenía mi polla preparada y le fui introduciendo en esa cálida y húmeda cavidad. La sensación fue muy placentera, era muy estrecho y estrujaba mi polla proporcionándome oleadas de placer.
Comencé un mete saca, no dejamos de mirarnos a los ojos en ningún momento, mientras le decíamos el uno al otro te quiero. Las embestidas cada vez eran más rápidas y profundas, hasta que Gianna me dijo de parar, quería degustar mi polla, salimos del agua y me tumbe sobre la hierba, ella se tumbó sobre mí ofreciéndome su coñito. Mientras yo degustaba su rico coñito ella degustaba mi polla en un delicioso sesenta y nueve.
Ninguno de los dos queríamos corrernos así, Gianna se levantó y sentándose sobre mi polla, se la fue introduciendo poco a poco, me empezó a cabalgar de una forma brutal, de vez en cuando acercaba su boca a la mía para que nos besáramos, al final explotamos los dos en un delicioso orgasmo.
Estuvimos tumbados, abrazados durante un buen rato, la miraba y sonreía, aunque todavía se sonrojaba un poco. Para mí fue algo especial, no pensé que podría conocer a alguien especial después de Sonia. La vida te da sorpresas y algunas son muy gratas, volvimos a la casa, entre a la habitación donde descansaban mis hermanas de la mano de Gianna, todos los presentes sonrieron, sabía que no estaban en peligro, pero ver a mis hermanas en ese estado no era nada agradable.
Tenían heridas en todo el cuerpo menos el rostro, todos se sorprendieron viendo con la saña que habían sido torturadas, aparte del rostro, sus pechos, culos y sexos estaban intactos. Yo sabía que si hubiera sido por Sonia las hubiera desfigurado completamente, pero mi abuelo temía demasiado la furia de tía Lucia.
Los días fueron pasando, Gianna y yo seguimos frecuentando ese lago que tanto placer nos proporcionaba, mis hermanas despertaron y lloraron por haber sido capturadas con tanta facilidad, según comentaron Silvia se esmeró para que dijeran el paradero de Bianca, pero Isabella y Daniela no cedieron. Mis hermanas y yo necesitábamos rehabilitación y yo llamé a mi sensei, cuando Hiro se presentó en casa de tía Lucia, esta se agachó en forma de saludo.
Después nos contó que Hiro también fue su sensei años atrás, la rehabilitación fue dura como todo con mi sensei, pero pronto nuestros músculos volvían a estar tonificados, listos para volver a ser entrenados. Hiro enseño a mis hermanas y a Gianna a utilizar las agujas de acupuntura en combate, aprendieron muy rápido, llegando a ser incluso mejores que yo.
Tardamos meses en dar con el paradero de nuestros abuelos, se movían de un sitio para otro constantemente. Pareciera que se escondían de alguien, por lo que pudimos averiguar. Las personas que habían pujado por el virus, les exigían el antídoto y estos, al no tenerlo, estaban perdiendo la paciencia. Cada vez que dábamos con ellos, para cuando llegábamos a las coordenadas, estos ya lo habían desmantelado todo.
Alguien les estaba proporcionando información, entonces a tía Lucia y a Alessia se les ocurrió escanear los cuerpos de Isabella y Daniela. Encontrando sendos micrófonos inyectados en la piel de estas, sin ellas saberlo, ellos escuchaban todo lo que nosotros hablábamos. Mientras duro el escaneo utilizamos unas pizarras para comunicarnos, mientras hablábamos de cosas banales.
Mientras mis hermanas seguían en la sala del escáner, los demás planeamos darles información falsa a nuestros abuelos. Sí picaban el anzuelo, les cogeríamos en las siguientes coordenadas.
• Creéis que funcionara – dijo Gianna.
• No tenemos otra opción, tenemos que atraparles nosotros antes de que lo hagan ellos – dijo Alessia.
• A mí me parece bien, no perdemos nada con probar – dije.
Una vez todos de acuerdo se lo comunicamos a las hermanas, mediante las pizarras. Las siguientes semanas fueron duras, nos comunicábamos con las pizarras, mientras les dábamos datos falsos por los micrófonos. Todos teníamos miedo de meter la pata sin darnos cuenta, nos llevó un mes conseguir unas coordenadas fiables del paradero de nuestros abuelos.
Se encontraban en un laboratorio abandonado a las afueras de una pequeña ciudad, nadie sospechaba que en aquel edificio se estaba creando el virus más letal del planeta. Al anochecer iríamos a terminar con ellos, Gianna y yo volvimos al lago. Allí le entregué a Gianna la sortija de compromiso que le dio mi padre a mi madre, por primera vez vi lágrimas en el rostro de Gianna que no eran de tristeza, sino de felicidad.
Nos volvimos a amar, fue la primera vez que nos dijimos el uno al otro te amo, mientras mi sexo penetraba al suyo, al final explotamos en un gran orgasmo, después de descansar nos metimos en el agua para relajar los músculos, Gianna y yo nos besamos. Esa noche podíamos morir, pero los dos lo haríamos felices, pues habíamos encontrado el amor de nuestra vida.
Llego la hora, nos equipamos, armas de fuego, arcos, cuchillos, katanas, muñequeras con agujas, trajes de kevlar y chalecos antibalas. Estábamos listos para detener la ambición de dos hombres sin escrúpulos, bajamos al garaje, allí tía Lucia quito una lona y apareció un Hammer, todos nos montamos en él y nos dirigimos a aquel laboratorio, fue un acierto ir en ese vehículo.
El terreno era demasiado irregular, teniendo la potencia que teníamos y en más de una ocasión casi nos quedamos atascados en ese suelo tan blando como el lodo. Por fin llegamos al laboratorio, nos bajamos todos del Hammer, el laboratorio estaba rodeado por una alambrada con múltiples puntos ciegos que podríamos utilizar.
• Dante, Gianna, Isabella y Daniela, vosotros os encargaréis de terminar con esos viejos depravados – dijo tía Lucia.
• ¿Y vosotros? – pregunté.
• Os habriremos camino – dijo Alessia.
Mire a Gianna, esta estaba preocupada por su hermana.
• Estás preocupada por Bianca, ¿verdad?
• Sí.
• Hiro no dejará que le hagan daño, créeme.
Fuera del laboratorio había unos ocho hombres, parecían bien entrenados, pero al mirar a tía Lucia, Alessia y Dino, me empezaron a dar pena. Recorrimos la alambrada, en uno de los puntos, no llegaba la luz de los foscos y la oscuridad nos cubriría a ojos de los hombres que se encontraban vigilando. Los cuatro nos quedamos esperando a que nos despejaran el camino, tía Lucia y Alessia se movían prácticamente sin hacer ruido. La noche sin luna les cubría a ojos de los vigilantes.
Se acercaron por la espalda y les cortaron el cuello, después los movieron para que los otros vigías no los pudieran ver y dieran la alarma. Dino, colocándose en uno de los puntos ciegos, se colocó una mira de visión nocturna y abatió a cuatro de los ocho vigilantes, dejando los últimos dos que se dieron cuenta de la presencia de tía Lucia y Alessia demasiado tarde, estas les clavaron los cuchillos mientras tapaban sus bocas para que no gritaran.
Teníamos el camino despejado, la verdad es que esos tres daban miedo, entrar en el laboratorio fue demasiado fácil. Se supone que el virus se estaba fabricando en el piso más bajo, había dos hombres por cada piso y teníamos que bajar cuatro. En el primero, Gianna y yo nos acercamos por la espalda a esos hombres que fumaban hablando amigablemente sin prestar atención. Gianna tiro un trozo de metal contra la pared que se encontraba más alejada de la posición de aquellos hombres.
Al escuchar el ruido se giraron y nosotros aprovechamos para clavarles sendas agujas en un punto vital del cuello que haría que perdieran el conocimiento. No despertarían mientras la aguja siguiera clavada, de todas formas los atamos y amordazamos. El siguiente piso se lo adjudico mi hermana Isabella, uno de los hombres se encontraba en una esquina de la sala meando mientras silaba una canción, por suerte lo estaba haciendo detrás de una columna.
Los pisos que se encontraban por encima del suelo no tenían las luces encendidas, de esa manera Isabella puso acercarse a aquel hombre sin que este lo notara y poniéndole una gran sonrisa le clavo la aguja en el mismo sitio que nosotros. Lo ato y lo amordazo. El otro hombre, viendo que su compañero no aparecía, decidió ir a en su busca. Isabella lo espero agazapada, cuando llego hasta ella, Isabella utilizo una técnica de kempo que mi sensei le había enseñado, asestándole una serie de golpes muy rápidos con las manos que lo dejo fuera de combate.
Después de amordazarlo se unió a nosotros, del tercer piso se encargó mi hermana Daniela, los dos hombres se encontraban fumando apoyados en una de las ventanas, Daniela se acercó a ellos sin hacer ruido y cuando los tuvo delante, les toco en el hombro con un dedo y al darse la vuelta, cogió la cabeza de cada uno, estampándolas. Los dejo fuera de combate, los amordazo y se unió a nosotros.
• Mira que eres bruta hermana – dije.
Daniela se reía, los demás la miraron como diciendo ya te vale. Del cuarto piso se encargó Dino, desde la entrada veía a los dos vigilantes perfectamente, apunto su arma y les disparo, esta vez utilizo unos dardos anestésicos, esos dardos prácticamente no cabían ruido y dejaría a los hombres fuera de combate por unas horas.
Yo tenía la sensación de que algo no iba bien, había sido demasiado fácil entrar en ese complejo. Al entrar en el piso donde los abuelos estaban creando el virus, supimos por qué. Mi abuelo tenía cogida a Bianca de la mano y colgado del techo estaba el cuerpo sin vida de Hiro.
• Dante, tu maestro ha sido duro de pelar, la verdad es que Sonia se ha esmerado más que nunca – dijo mi abuelo mientras se reía.
• Ya hemos ganado, uniros a nosotros y no le aremos daño a la niña – dijo el abuelo de Gianna.
• Suéltala, abuelo, no te lo volveré a repetir – dijo Gianna.
• Has salido a tus padres, débil, es una pena porque prometías mucho.
Mientras los viejos hablaban, saque dos shuriquen que mi sensei me había regalado, apunte a las manos donde los viejos sostenían sus armas y los lace acertando. Eso creo un pequeño tumulto y nos permitió acercarnos para empezar el combate, entonces vio como un punto rojo se posaba sobre el pecho de Gianna. No me lo pensé dos veces y la empuje en cuanto escuche la detonación, conseguí salvarla, pero yo recibí el disparo en mi pecho.
Me desplomé, era una bala perforante y esta traspaso el chaleco como si fuera de mantequilla, Gianna me sujeto y me coloco sobre el suelo con mucho cuidado. Tía Lucia me quito el chaleco y reviso la herida, no dijo nada, pero por su expresión sabia que el diagnóstico no era nada bueno, empecé a tener frió y me empezó a entrar mucho sueño, Gianna intentaba que no me durmiera.
Tenía mi cabeza apoyada sobre su pecho, lloraba pidiéndome que no la dejara, que tenía que aguantar, con mucho esfuerzo lleve mi mano a su rostro y acariciándola le dije.
• Me has hecho muy feliz, gracias a ti he conocido el verdadero amor.
• No digas eso Dante, todavía nos queda mucho que vivir – dijo Gianna.
Yo esbocé una gran sonrisa que se unía a mis lágrimas, podía ver como tía Lucia y mis hermanas lloraban amargamente, la última visión que tuve fue la del hermoso rostro de Gianna, después solo fue una oscuridad insoldable.
GIANNA
Una ira empezó a apoderarse de todo mi ser, apreté los dientes y miré a los viejos. Entonces vi como Lucia se levantaba, su rostro era frío como un glacial, me miro y me dijo.
• Yo me encargo del abuelo de Dante, tú encárgate de tu abuelo.
• Así lo aré – dije.
Entonces se escuchó una risa, las gemelas reconocieron esa voz, dejaron de llorar para mutar a un rostro lleno de ira y resentimiento, las dos me miraron y me dijeron.
• Dejadnos esto a nosotras, esa risa es de Silvia, va a pagar muy caro lo que nos ha hecho a todos – dijeron las gemelas.
Mi combate con mi abuelo fue muy rápido, estaba acostumbrado a que los demás lo harían todo. Comprobó porque una arma de fuego a corta distancia no es efectiva, me acerque a él, entonces me apunto con el arma. Se creía que dominaba la situación, el momento en que fue a apretar el gatillo fue evidente. Solo tuve que apartarme y clavarle una de las agujas en el brazo, el dolor hizo que empezara a disparar sin apuntar, yo aproveche para clavarle cuatro agujas más en distintos puntos del cuerpo.
Gritaba de dolor, por último le di una patada en el pecho que lo mando hacia atrás con mucha violencia cayendo sobre una mesa. No volvió a levantarse y termino perdiendo el conocimiento debido al dolor que sentía por las seis agujas que le clave en seis puntos vitales muy dolorosos. Dante e Hiro me enseñaron bien, mire a mi abuelo y ya no me parecía el hombre aterrador de antaño.
El abuelo de Dante, el gran Gennaro d'Alessi temblaba de puro terror, viendo como la tía de Dante se le acercaba. Su miedo era tal que le impedía apretar el gatillo, de un golpe seco en el cuello Lucia dejo sin respiración al abuelo de Dante, entonces miro a Bianca y con una sonrisa le indico que fuera conmigo. Corrí hacia ella y la abracé llorando, después vi como Lucia agarraba a Gennaro d'Alessi del cuello y apretándoselo acercaba su cara ala de ella para decirle.
• Franco Rossi y Gennaro d'Alessi han resultado ser una gran decepción, hoy sabréis lo que es el dolor de verdad.
Usando unos de sus dedos apretó un punto vital del cuello de Gennaro d'Alessi y este se quedó inconsciente. Sonia viendo esto entro en un estado enajenado, apuntando a todo el mundo con su arma, una patada de Isabella que impacto en su rostro la devolvió a la realidad.
Las guardaespaldas de Gennaro d'Alessi, no fueron rivales para las gemelas. Las dos sacaron sendos cuchillos, utilizando el kempo como defensa, bloqueaban los ataques y hacían cortes en puntos estratégicos del cuerpo de las guardaespaldas. Hasta que llego un momento que estas se cayeron al suelo como el muñeco de un titiritero cuando esté suelta las cuerdas.
Habían cortado los tendones principales, ya no volverían a levantarse. Entonces miraron a Sonia que se seguía quejando del golpe que Isabella le había dado, de repente esa expresión de locura se transformó en una mueca de puro terror.
• Tú disfrutas haciendo daño a los demás, veremos si disfrutas igual cuando el dolor lo sientas tú – dijo Daniela.
Sonia soltaba golpes al vacío, no sabía luchar, ella solo era fuerte cuando su víctima estaba atada, por cada golpe que fallaba Sonia, Daniela e Isabella le asestaban uno en un punto muy doloroso del cuerpo, Sonia no tardo en pedir clemencia, pero las gemelas no la tuvieron. Se arremangaron, gritaron a Sonia que se defendiera, esta lo hizo sin ningún atisbo de convencimiento.
La tónica fue la misma, solo que esta vez las gemelas se turnaron para clavarle las agujas en todos los puntos dolorosos del cuerpo. Sonia terminó en el suelo gritando de dolor, este era tal que su cuerpo no respondía.
• Lo tuviste todo al lado de mi hermano, pero decidiste engañarlo, humillarlo, después nos torturaste a nosotras para hacerle daño a él, por último le has disparado. Prepárate, porque tu infierno empieza hoy – dijo Isabella.
Después le clavaron una aguja en el cuello para que perdiera el conocimiento, antes de que su cuerpo colapsara por el dolor. Lucia llamo por teléfono y unos hombres llegaron para llevarse a Franco Rossi, Gennaro d'Alessi, Sonia y los demás secuaces, después uno de ellos me pidió permiso para poder sacar sangre a mi hermana, mire a Lucia y esta asintió, le di permiso, Lucia le saco tres viales, aquellos hombres que trabajaban para el gobierno se encargarían de crear el antivirus con la sangre de mi hermana, por si a algún desalmado que compro el virus se le ocurría usarlo. Antes de que se fueran pregunte.
• ¿A dónde os los lleváis?
• A eso puedo responder yo – dijo Lucia.
• Cuéntame – dije.
• En este país, existe una cárcel que no ha cambiado nada desde hace mil años, sus celdas tienen un metro cuadrado y dos de alto.
• Pero…
• No te preocupes, en esas cárceles, solo tienen una comida diaria, están sucias y llenas de humedad y para terminar se les torturará día tras día hasta el final de la condena – dijo Lucia.
• ¿Cuántos años estarán allí? – pregunté.
• La condena es de por vida – sentencio Lucia.
• ¿Y si se les va la mano y los matan? – pregunte.
• Los carceleros tienen solo una orden, mantenerlos con vida, que sufran hasta el último día de su larga vida – dijo Lucia.
• ¿Cómo es que conoces tan bien esa cárcel? – pregunte.
• Porque era propiedad de Gennaro d'Alessi, allí era donde mandaba a sus enemigos, ahora les están esperando ansiosos – dijo Lucia.
Los hombres del gobierno se marcharon y nosotros metimos los cuerpos de Dante e Hiro en la parte de atrás del Hammer, me pasé el viaje de vuelta mirando a Dante mientras abrazaba a mi hermana,
Ha pasado cuatro meses y por fin he podido venir al cementerio a llevar flores, me encuentro delante de la tumba, en una mano tengo el ramo de flores que pondré en la tumba y con la otra mano me toco la tripa, estoy embarazada y este es el mejor regalo que podía haberme hecho Dante, no puedo evitar llorar. Entonces noto como alguien me coge de la mano, lo miro y sonrió. Es Dante quien me la sujeta mientras está sentado en una silla de ruedas, mientras nosotros luchábamos contra mi abuelo y el suyo. Tía Alessia y tío Dino lo llevaron dentro del laboratorio y consiguieron estabilizarle, después los dos turnándose le dieron sangre para que no se desangrara.
Según los médicos del hospital, nos dijeron de haber tardado más, no lo habría contado y que les debíamos su vida a mis tíos, no hay palabras para describir lo mucho que se lo agradezco, con la ayuda de Dante coloco las flores en la tumba de Hiro, el hombre que dio su vida para proteger a mi hermana.
Nuestros abuelos que tendrían que protegernos, nos hicieron un daño irreparable, yo tengo horribles pesadillas que solo se alivian cuando duermo abrazada a Dante.
EPÍLOGO
Prometí que para cuando naciera nuestra hija llegaría al hospital por mi propio pie y así lo cumplí, allí estaba para sujetar por primera vez a mi hija, se me caía la baba, ver la cara de felicidad de Gianna es el mejor regalo que me podían hacer. Nunca me cansaré de ver a Gianna con nuestra hija en brazos, somos muy felices.
Gianna y yo hemos montado un bufete de abogados, para ayudar a las personas que no se pueden permitir un buen abogado, Isabella y Daniela son nuestras investigadoras y gracias a su buen trabajo hemos ayudado a mucha gente, el dinero de las dos familias, está sirviendo para salvar vidas en vez de destruirlas.
Tía Lucia, Alessia y Dino crearon una clínica con el mismo objetivo, ayudar a la gente de los barrios más pobres de la ciudad. Alessia está embarazada, la verdad es que todos estamos muy felices porque nuestra familia va a volver a crecer, sé que tía Lucia tiene un novio que de momento no quiere presentarnos, pero se le ve feliz y eso es lo que importa.
Mis hermanas solo tienen follamigos, ellas dicen que ya tendrán tiempo de asentar la cabeza, ahora es tiempo de disfrutar, ellas son felices y yo con ellas.
Por último, Franco Rossi, Gennaro d'Alessi y Sonia están viviendo en un infierno, en una cárcel donde son torturados día tras día, todo ser viviente en ella es su enemigo y lo peor de todo, que no les dejarán morir, estando muertos de miedo sabiendo que estarán en ese infierno durante mucho tiempo.
El daño que recibimos fue irreparable, todos tenemos pesadillas, pero nos tenemos los unos a los otros para darnos cariño y apoyo.
FIN.
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