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Mi esposa y la Pandemia. Capítulo 5

Claudio creía conocer a su esposa, pero las cámaras de seguridad revelaron una traición que quema más que el fuego de la pandemia. Ahora, lejos de ella, descubre que la venganza y el placer pueden ser el mismo acto, y que su oficina es el escenario perfecto para redimir su masculinidad herida.

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Capítulo 5: Divorcio, Abandono y Asedio

En algún momento me dormí profundamente, abrazado a una botella de licor y no supe de mi alma, hasta que por la mañana sentí el aroma a café y tostadas. Sin estar realmente consciente, en una primera instancia pensé que era la puta de Maite, pero razonando un poco, no podía ser, ya que aún estaba en el hospital con el maldito COVID, por lo que tal vez era Sofía. Me levanté con un gran dolor de cabeza, tal vez por mi falta de costumbre de beber en exceso y por el sueño que tenía encima después de pasar horas rumiando mi amargura.

Fui despacio rumbo a la cocina y descubrí a mi hermano preparando un desayuno para los dos, él al darse cuenta de mi presencia, me sonrió y me dijo:

Hermanito asiento, es hora de desayunar y que conversemos.

Yo: Sí, gracias

Me sirvió café y luego puso los huevos junto a la canasta del pan tostado. Iniciamos el desayuno en silencio, debo confesar que estaba hambriento, pues desde que había bajado del avión no había comido nada, solo unas pocas patatas saladas con las que Sofía me había acompañado a beber una copa y después solo bebido.

Edu: ¿Mejor?

Yo: Algo

Edu: Sofía me llamó para darme las malas noticias, lamento lo que te sucede

Yo: Yo también, pero no es necesario que estés aquí, ¿qué pasa con tus niños?

Edu: En estos momentos es cuando se necesita el apoyo de la familia y cuánto a mis niños, están a buen recaudo con nuestros padres y nuestra nana

Yo: Pero ahí la más joven es nuestra nana Olivia y no debe tener menos de 70 años.

Edu: Pero muy bien conservados, jajaja… además es por unas horas, después iremos a casa

Yo: Ya estoy en mi casa, esta es mi casa.

Edu: Me refiero a la que siempre será nuestra casa.

Yo: Okey, pero me tendré que encontrar con mamá y no quiero llorar con ella.

Edu: Clau, ella me cuidó a mí cuando enviudé, créeme que sabe lo que es cuidar un corazón roto, mucho mejor que yo.

Por un par de horas conversamos mucho, él me orientó a que debía de hacer, no es que fuera consejero matrimonial, pero era abogado y entendía bastante del tema y me dijo que me referiría a un colega especialistas en asuntos de familia, en especial al momento que había un hijo en camino del cual solo uno de los cónyuges era el padre biológico.

Cuando estábamos por salir de mi casa, me llamó mi suegro, el cual si bien no gozaba de toda mi simpatía, me dió muchas palabras de disculpa, diciendo que Sofía le había contado de la traición de Maite y que si bien su deber era cuidar de su hija, me entendía plenamente por el calvario que estaba pasando y que sucediera lo que sucediera él con su mujer, cuidarían de mis hijos. Acto seguido una llorosa madre de Maite me pedía disculpas y que ella trataría de ayudar en lo que pudiera para superar todo lo que estaba pasando. No quise decirle nada con respecto a su último comentario, pues lo único que pasaría es que nos divorciaríamos y llegaríamos a un acuerdo de separación de bienes y custodia de nuestros tres hijos.

El viaje a casa de mis padres no fue muy alegre, pese a que mi hermano trató de bromear conmigo, como cuando ambos éramos más jóvenes, él un adolescente y yo casi un adolescente, totalmente despreocupados de la vida y solo debíamos estudiar y ordenar nuestro cuarto. Mamá y papá enterados por Eduardo de mi drama me esperaban junto a Nana en la puerta de casa…. Fueron los abrazos más tristes de mi vida, junto con el de mi hermano cuando su mujer murió, todos estábamos destrozados.

El sábado fue como un día en el infierno, lleno de dolor angustia, pena y cuánto pesar uno pueda imaginar, lo único que me trajo un poco de paz y algo de felicidad fue cuando hice una videoconferencia con mis hijos, los cuales ajenos a todo el drama que invadió a la familia, me hablaban de sus ganas de verme y jugar conmigo y mamá, de la cual, estaba enterados que estaba en el “doctor”, pues estaba “enfermita” de Covid. Al terminar la videoconferencia casi me pongo a llorar y la verdad es que no sé cómo aguanté, la conversación mintiendo a mis hijos diciéndoles lo feliz que estaba.

El domingo por la mañana fue más de lo mismo, pena, dolor, desánimo, pero ya después de almuerzo, me despercudí de estos lastimeros sentimientos y con el apoyo de papá y Edu, me puse a pensar que es lo que haría los siguientes días. Fue un largo análisis que partió con la pregunta básica, que si era posible que el bebé fuera mío, a lo que simplemente respondí que no. Luego si existía la posibilidad de que yo perdonara el engaño de Maite en beneficio de la familia, a lo que tajantemente respondí que no, que ella había roto el único límite que para mi era inclaudicable y por ende no había vuelta atrás.

Seguimos la dura y amarga conversación con respecto a que pensaba hacer una vez divorciado, si había pensado que pasaría con los niños, que quería hacer con respecto a ellos. En eso, la respuesta para mí era simple, los quería solo para mí, ella no merecía tenerlos, a lo que tanto mi padre como Edu, me dijeron que si bien el tema de la infidelidad jugaba a mi favor, lo más probable es que la custodia sería compartida y en el mejor de los casos debería permitirle la convivencia con ellos o a lo menos un régimen de visitas, cosa que yo trataría de evitar por todos los medios. Esa era mi postura pese a que Edu y mi padre me llamaban a la realidad.

Después de más de dos horas de análisis, ya teníamos un plan trazado, para lo cual el lunes iría a la oficina a reportarme al directorio y pedir una tarde libre junto al día siguiente, para avanzar en los papeles de divorcio que mi hermano iniciaría a trámite con el apoyo de su colega y amigo al cual llamó y comprometió. Los trámites no eran fáciles y a decir lo menos, bastante burocráticos, al parecer no se trataba de que las parejas de divorcien fácilmente. Por lo pronto debía de cumplir varios pasos para un “Divorcio de Mutuo Acuerdo”

Cumplir con el Plazo de Separación, el cual es de un año, desde el momento en que Maite sería notificada de la demanda de divorcio.

Conversar con tu cónyuge, o sea debía de hablar con Maite, no sé que podríamos hablar, pues ella me engañó.

Contratar un abogado, eso ya lo tengo en proceso.

Redactar un acuerdo completo y suficiente, el que debía de hacer con el apoyo de un contador y el abogado, beneficiando a los niños sin mezquinar nada a Maite, pues no queremos oposición.

Presentar demanda en Tribunales.

Tener mucha paciencia.

Sea como sea, el proceso no sería corto, por lo que trataré de estar lo más lejos de Maite posible sin perder contacto con los niños, por lo que como primera medida y con el apoyo de mis padre, de Nana y una chica de apoyo, traeríamos a los niños a casa al más breve ploazo, cosa que yo deseaba hacer el martes en la tarde antes de emprender vuelo.

La chica de apoyo sería Dominga la hija de Nana, la cual está en paro y es una mujer de cuarenta años con hijos grandes que estudian en la universidad y el sueldo le aliviaría mucho su vida.

En eso mi madre me llamó a la tierra, pues no creía posible hacerlo en solo dos días, en especial si los padres de Maite los tenían con ellos.

Sofía llegó el domingo por la tarde para traerme noticias de Maite, las cuales agradecí, pese a que no me importa que le pase algo… la verdad es que sí me importa, aún no la he dejado de amar y siempre será la madre de mis hijos, Sofía se mostró muy compungida con la situación y trató de ser empática conmigo, pero yo no podía dejar de lado que ella es la hermana de Maite y por lo demás muy parecida de cara y físico.

Las noticias eran que Maite había superado sus problemas respiratorios, por lo que ahora estaba convaleciente en una habitación privada costeada por sus padres, que le había contado todo con respecto a mi reacción, ella quería llamarme, pero no tenía aún cómo, pues no estaba autorizada por el equipo médico, ya que las secuelas ya estaban manifiestas y esforzarse por hablar le traería consecuencias.

Sofía solo abundó que Maite lloraba y pedía perdón por todo, que el embarazo no era lo que yo creía, que quería explicármelo apenas saliera del hospital. Al respecto le pregunté a Sofía si sabía algo, pero ella me dijo que francamente prefería que fuese Maite que me explicara todo, ya que ella podía errar en algo y agravar el asunto en vez de mejorarlo.

Lo conversado con Sofía igual me apenó y pensé que Maite no solo estaba sufriendo por la maldita peste, si no que además, su corazón también, por lo que la visita de Sofía me dejó aún más sumido en mi amargura y pena.

Al día siguiente ya con más ánimo, mi hermano me acompañó a recuperar mi coche desde mi casa y me recomendó tomar las cosas con calma y que me alejara del alcohol, luego se fue a su trabajo y yo hice lo propio.

Llegué a la oficina un poco pasado las nueve y pedí hablar con el Gerente General y de ser posible con uno de los directores de la empresa el cual tenía una oficina frente al gerente general, pues le gustaba estar viendo como crecía lo que tanto esfuerzo le había costado levantar, el primero era un sobrino de él, de unos cincuenta años y él, era ya octogenario.

La conversación fue bastante larga, primero les conté de los avances de los cuales ya tenían noticias y los tenía muy contentos, luego al calor de un café, les narré de mi situación familiar, lo cual ambos lamentaron y les motivó a preguntarme si podían hacer algo para ayudarme. Entonces les pedí que me dieran el puesto de Gerente de la nueva planta y todas las garantía que ello conlleva, lo cual aceptaron gustosos, pues encontrar a ese tipo de persona les había sido difícil, en cambio mi reemplazo era “pan comido”, pues uno de los hijos del gerente ya tenía bastante rodaje en la empresa y podría ocupar mi puesto sin mucho esfuerzo.

Bajé a conversar con el jefe de personal, el cual hasta ese momento era un puesto paralelo mío y le informé de todo, él me convidó un nuevo café y conversamos de las necesidades de personal de la nueva planta, de mis nuevas remuneraciones y de otros detalles. Luego me dirigí a mi antigua oficina donde haría unas llamadas y pediría la compra de un pasaje y la asignación de una camioneta como gerente de la nueva planta.

Cuando aparecí en mi oficina, la que hasta hace pocos instantes atrás fue mi secretaria y que premonitoriamente me había despedido como si no fuera a volver nunca, se levantó de su asiento y corrió a abrazarme, para luego agregar:

Secre: No sabe cuánto lo lamento

Yo: ¿Lo dice por que me voy de jefe de la nueva planta?

Secre: Por lo de su separación, hacían muy linda pareja

Yo: Gracias, pero hay veces que la vida te da sorpresas y no siempre son buenas

Secre: Vamos a su oficina y le cuento de como va todo y usted me dice en que lo puedo ayudar

Yo: O si claro, y después quiero que me compre los pasajes para regresar a la planta y después volver a buscar la camioneta que se me entregará.

Secre: O si claro

Apenas entré mi exsecretaria me volvió a abrazar diciéndome que me extrañará, que yo era un “bálsamo para su corazón”, que nunca había tenido un jefe tan encantador, que mi esposa era una tonta, que cualquier mujer estaría feliz de estar conmigo. Todavía me preguntaba cómo sabía de lo de mi separación, cuando en la compañía solo se lo había contado a mis dos superiores hacía solo un rato y al de personal solo unos instantes atrás. Estaba pensando eso, cuando ya notaba como mi secretaria me enterraba sus tremendos pechos contra el mío y no me soltaba.

Tal vez mi periodo de abstinencia y el hecho de que siempre la había encontrado un gran parecido a la modelo Danni Ashe, es que mi verga comenzó a crecer y mis manos a descender, hasta que en un momento la tomé del culo y la besé. Acciones que no le molestaron para nada y que ella de mutuo propio profundizó, hasta que separándose de mí, me dijo:

Espere un momento.

Acto seguido se dirigió a mi teléfono y discando llamó a otra secretaria de la sección.

Secre: Manuela, debo de informarle las novedades a don Claudio, por lo que estaremos ocupados, así que nada de interrupciones o llamadas.

Yo aún algo anonadado, la miraba de cómo colgó el teléfono, cerró la puerta con pestillo y se dirigió a mí para besarme, fue un beso calmado pero candente a la vez. Ni siquiera pregunté algo, sabía perfectamente que se me venía ahora.

Mis manos volvieron a su culo, a los segundos, su sexy falda estaba levantada hasta lo cintura, mientras ella me abrazaba, besándome con pasión y yo le apoyaba con total descaro mi verga contra su pelvis, luego se puso a desabotonar mi camisa, mientras mis manos se engolosinaban con su culo… yo ya no controlaba mi libido y el morbo de acariciar a mi secretaria en la oficina, hizo que mi apuesta subiera aún más, por lo que una de mis manos pasó a acariciar su coño sin conmiseración.

Secre: Mmm, lástima que se tenga que ir, no sabe el tiempo que esperé que usted se atreviera a algo más.

Yo: La vida y las cosas pasan, ahora me siento en la libertad de hacerlo.

Podía sentir como su coño se inundaba de fluidos y su razonamiento se nublaba de deseo. Mi escritorio sirvió de mesa para apoyarnos, a los minutos ya estaba desordenado pues nos entregamos con pasión y el orden era lo menos que nos importaba… no sé cuánto tiempo había pasado desde que mi mano incursionó en su coñito, esos largos minutos de deseo incontenible por parte de ella y míos; hicieron que me dijera:

Secre: Déjame bajar y vamos al sofá estaremos más cómodos

Su solicitud no me hizo dudar de nada, la liberé y la seguí los dos pasos que nos separaban del sofá y luego la tomé por la cintura sin decirle nada. Por un instante me dio la impresión que ella pensó en decir algo, tal vez para alentar lo que presentía que ocurriría y sin dudas deseaba… Nuestra excitación era mayúscula, tanto que a ella la dejó muda, bajé mis manos y sin pedir permiso desabroché su ajustada falda y la bajé hasta el piso, luego bajé sus bragas y nuevamente sin pensarlo, metí mi cabeza en su culo y comencé a darle una comida de anito y con algo de esfuerzo unas pasadas de lengua en su rajita, la cual al tiempo acariciaba con mi mano.

Sin siquiera preguntarle, la puse en cuatro sobre el feo y antiguo sofá… todas las señales me indicaban que ella solo deseaba que se la metiera, sus gemidos y suspiros así lo indicaban. Pero en un último momento le pregunté:

¿Le gusta doña Olivia? Llamándola por primera vez por su nombre

Olivia: Sí, es más, intentaba recordar cuándo había sido la última vez que me follaron, dijo sin cortarse ni un poco

Por su actitud y las señales que me enviaba, me pareció que hace mucho que no la follaban, pues se dejaba llevar por mis estímulos, cansado de doblar el cuello, dejé que una de mis manos le amasara el monte de Venus para luego “dedear” su coño, empecinando en su clítoris, mi madura secretaria ya generaba un río de flujo, estaba a punto de caramelo, pronto y sin pedírselo comenzó a liberar sus preciosas tetas que yo siempres supuse de medianas a grandes. ¡Cuál sería mi sorpresa! al descubrir que se las fajaba para disimular sus enormes melones

Yo: ¡Las tiene enormes! Exclamé

Olivia: Sí ¿no le gustan?, siempre consideré que son muy grandes

Yo: Me encantan, ¿por qué las esconde?

Olivia: Para que ustedes los hombres no se calienten conmigo, ya que soy una dama decente.

Yo: Falló, jajaja, debería saber que yo siempre la encontré digna de pecado, jejeje

Olivia: Imagínese si exhibiera estas montañas de carne, dijo mientras me dejaba sobarlas guiándome con sus manos, jejeje

Dominador de la situación y ante la entrega de Olivia, hice que se apoyara en el respaldo del antiguo sofá y le separé las piernas, para sin prisa, hundir mi verga hasta la empuñadura, dado que estaba excitadísima solo se quejó un poco, para luego comenzar a mover sus caderas sin siquiera pedirlo… yo estaba en el Edén, pues le amasaba sus portentosas tetas, mientras hacíamos un profundo mete saca….

Pese a que era mi primera vez de meter mi verga en el coño de mi secretaria, me sentía muy canchero, confiaba en lo aprendido con Maite y las chicas de su grupo… Si bien Olivia se movía entusiasta, no me cabía duda que no tenía un gran curriculum en estas lides, por lo que yo se la metía sin pausa, pero controladamente.

Mi secretaria Olivia se notaba muy excitada, como si fuera la última vez que tendríamos sexo, lo que era muy posible, por lo que se entregaba con toda pasión, como si quisiera que nuestro encuentro me dejara una marca en mi mente. Casi sin darme cuenta o que ella me lo dijera, Olivia se corrió en medio de unos grititos ahogados que no vi venir… algo sorprendido, aunque ya me había dado cuenta que había follado a una mujer madura, que era bastante recatada.

Olivia se derrumbó sobre el sofá, pese a que yo aún estaba en condiciones de seguir y por cierto muy caliente… No sé si soy un portento o había aprendido mucho con Maite y sus amigas…. La verdad es que no puedo sacar de mi mente a Maite, incluso teniendo sexo con alguien tan diferente a ella o las otras zorras. Sin dudas doña Olivia era toda una Milf, pero bastante más recatada, en cambio Maite es todo fuego y pasión, un fuego y pasión que no era posible olvidar, pero como todo fuego, a su paso solo quedan cenizas.

Olivia sudorosa y derrengada sobre el sofá, me dejaba hacer cualquier cosa, por lo que primero y aún con el orgasmo en su cuerpo, a petición mía, se recostó sobre el sofá. Olivia respiraba agitadamente por lo que sus tremendas tetas totalmente descubiertas se agitaban con su profunda respiración, eso me llevó a montarme a horcajadas sobre su pelvis y estómago para envolver mi verga con su portento de mamas y empezar a pajearme con ellas, mientras desde arriba iba ensalivando todo, para darme una cubana de ensueño.

Pasado un rato y al ver algo de recuperación de mi ahora ex secretaria, dejé sus tetas tranquilas pues en esta batalla no quería prisioneros, por lo que me senté a su lado besándola promiscuamente y unté dos de mis dedos en su coño, captando toda la humedad que pude… y sin piedad se los metí junto con un poco de mi saliva en el orto. Mi sorprendida secretaria intentó detenerme, pero me adelanté a su reacción, y tras un poco de esfuerzo, los mismos dedos invasores se los metí en la boca… Lo sé, es una guarrada, pero increíblemente ella los chupó con mirada de zorra… el mismo tipo de mirada que podría ver en Maite, Jolene u otra de las putas de sus amigas… solo entonces pensé lo asqueroso que yo mismo lo encuentro.

Ya no tenía dudas, por lo permisiva actitud de Olivia, usaría su culo para correrme… había pasado demasiadas calenturas desde hacía casi dos meses y el haber sido engañado me tenía furioso y muy salido.

Me puse entre sus piernas, le levanté las caderas con un cojín, Olivia se dejaba hacer con mirada expectante y sin más, apunté a la entrada del su entregado anito y procedí a meterle mi golosa verga en su ajustado esfínter… Ella gimió y vi como luchaba en su interior para tratar de recobrar la cordura y reducir su sufrimiento, pero era tarde… entre gemidos, comencé a cabalgarla con decisión, mientras la sostenía de las caderas y le apretaba su precioso culo… Cual película porno, cada tanto dejaba caer saliva en mi verga que penetraba su orto, una verga que había invadido ese interior sin ninguna protección, a lo bruto, sin ninguna consideración.

En un instante de recapacitación y pensando en ella, le dije que se “dedeara” el clítoris… me hizo caso y ahora su dolor se iba mezclado con placer, lo que de alguna manera le causó un claro efecto positivo, lo noté, por que ella quiso aumentar su placer sobándose con la otra mano una de sus tetas… a los pocos minutos ya me asaltaba el orgasmo y me corrí en su orto.

Yo: ¡Me corro, Olivia me corro!

Olivia: No grite don Claudio… alguien puede escuchar…

Yo: Oh, perdón, dije casi como un susurro

Olivia me sonrió como una madre ve que un hijo hace una tontería y al llamarle la atención este responde en forma ¿tierna tal vez?.

Mi verga menguó rápidamente, pero ella continuó dedeándose, por lo que busqué con mi boca su clítoris y cual matador en el momento de la verdad, busqué su supremo orgasmo para como dicen algunos, alcanzar “la pequeña muerte”. Sentí como su coñito liberaba toda esa mágica humedad en mi boca, para luego sentarme a su lado y morrearnos tiernamente, mientras jugaba con las tetas más grandes que alguna vez había tenido en mis manos.

No sé cuánto rato duramos haciendo esto, pero me pareció mucho tiempo, por lo que después de descansar un poco, nos compusimos lo mejor posible, echamos andar el aire acondicionado a todo dar y pusimos aromatizante ambiental, luego ella llamó a la otra chica y reasumió su papel de costumbre.

Cuando ya todo estaba normalizado, pensé en que en mi actual puesto que sería mío por mucho tiempo, aún necesitaba una secretaria bilingüe que me apoyase en mi gestión, y se me ocurrió ofrecerle el puesto, por lo que se lo pedí sin anestesia.

Yo: Doña Olga, sabe que tengo el puesto de secretaria de la nueva planta vacante, ¿no le tienta irse conmigo?

Olga: Don Claudio, su oferta es muy tentadora y más aún si considero lo que recesión hemos hecho, pero no, gracias.

Yo: ¿Pero por qué no?

Olga: No sería bueno ni para usted ni para mí, yo podría ser su madre…

Yo: Pero no lo es

Olga: Jajaja, lo sé, aún cuando me hubiese encantado tener otro hijo que se le parezca y esa es una de mis consideraciones. Mis hijos están casados aquí, soy abuela por uno de ellos y mis octogenarios padres viven conmigo y los debo cuidar hasta que me dejen sola, de otra forma lo seguiría hasta el fin del mundo

Yo: Es una pena, pero lo entiendo…

Olga: Pero cuando venga y se sienta triste, podemos conversar largo y tendido como ahora, jajaja

Yo: De todas formas, no tenga duda de ello.

El resto de la tarde, seguí con mi plan, y al llegar al noche y en contra de los deseos de mis padre y hermano, fui a mi departamento y mientras trataba de ver un partido de fútbol, en la tv, pensaba en qué momento apareció otro hombre en la vida de Maite; nunca lo vi venir, es más, varias veces la espié por el sistema de seguridad, pero siempre vi solo a las chicas. Ese pensamiento me torturó todo el primer tiempo, hasta que en el descanso, pensé…¡Uhmm!, siempre la espié en las mañanas o las tardes, pero nunca en las noches… ¿La muy descarada habrá traído al tipo con los niños en casa?... ¿Sería así de puta?

Tomé mi laptop y entré a la aplicación y me fui a buscar en las posibles días de la semana en que se embarazó, recordaba claramente las fechas de su regla, por lo que me fui a explorar desde el día trece de su ciclo en adelante, las primera noche solo vi que llegó Anto y se pusieron a conversar, luego cenar, para después en nuestro dormitorio, hacer el amor o como lo veo yo engañarme sin tapujos.

Vi cómo se abrazaban y restregaba una contra la otra, la calidad de las cámaras era sin duda excelente, pues pese a que solo las iluminaba una de las lámpara de velador, se veía claramente el choque de sus portentosas tetas. La escena era tan candente, que mi verga se endureció, por lo que tuve que liberarla… pero a los minutos y cuando ya me estaba pajeando al ver a las dos bellezas lésbicas comiéndose el coño entre ellas, recapacité y continué buscando en la noche del día siguiente y!Bingo!

Exactamente el día catorce de acuerdo a mis cálculos apareció en cámara un tipo acompañando a Antonia, lo llamativo es que era tan rubio como Anto, incluso diría que muy parecido a ella, solo que algo más joven, probablemente rondaba los 23 años… Anto saludó a Maite con un intenso morreo, sin cortarse ni un poco ante la presencia del tipo, luego este saludó a Maite con los acostumbrados dos besos y entraron para pasar directamente a nuestro cuarto… mi sangre volvía a hervir, incluso pensé en arrojar mi laptop contra la pared, pero no podía ser tan estúpido y logré controlarme.

Una vez en el cuarto, Maite y Anto se vuelven a morrear y se dicen algo, por lo que reacciono y pongo el volumen alto, para captar el ruido ambiente…

Anto: Vamos mi amor, serás rápido

Maite: Es que solo lo he hecho con Claudio

Anto: Considera que mi hermano es solo una jeringa con esperma

Hermano: Vamos que soy una persona, y vine por que lo pediste

Anto: Lo sabemos, eres una persona y un donante para nuestro hijo, perdona lo que dije pero Maite se tiene que relajar para que esto resulte

Hermano: Lo sé, podrías salir para que lo hagamos

Maite: No, Anto tiene que participar.

Hermano: Pero no te das cuenta que es difícil follar con mi hermana mirando

Anto: Vamos, no dirás que tienes pánico escénico, jajaja, vamos follala y “san se acabó”

Hermano: Está bien

El tipo que ahora ya sé que es el hermano de Anto, de ahí el parecido. Se acercó a Maite, pero esta la rechazó cuando la abrazó para tomarla del culo y morrearla, lo que ocasionó que dijera

Vamos mujer que cómo quieres que lo haga.

Maite: Me sacaré los pantalones y las bragas y me la metes

Hermano: Me voy a pelar la verga si no estás caliente y tan poco receptiva

Anto: Mi hermanito tiene razón, permítanme cooperar, Maite sácate el pantalón y las bragas, que te voy a lubricar

Maite: Okey, pero que él no mire.

Hermano: Maite, es que tengo que ver donde pondré a mi amiguito.

Anto: Solo lo necesario, mira para otro lado mientras caliento a Maite.

Maite se quitó la parte de abajo de su vestimenta, se acostó en cama con las piernas abiertas y Anto se metió entre ellas para comerle el coño, mientras tanto, el susodicho hermano miraba por la ventana al exterior. A los minutos Maite gemía y se revolcaba, en eso Anto libera el coño de mi esposa y le dice a su hermano

Es tu turno, el tipo se baja los pantalones, se pone entre las piernas de Maite, se pajea un poco y sin más, tomándola de las caderas le mete la verga, comenzando un entusiasta mete y saca, el cual hace gemir aún más a mi traicionera esposa. El rubito trata de acariciar las cubiertas tetas de Maite, pero ella le pega en las manos y le dice

Tú dedícate a lo que viniste

Hermanito: Es para que me caliente más y me corra profusamente

Maite: Bueno en ese caso Anto sácame las tetas afuera

Anto: Okey, de Inmediato

Una vez que Anto libera las tetas Maite, las chupa y lame para que luego su hermanito las toque a su entero arbitrio, me daba asco ver la escena, por lo que la adelanté hasta que el tipo se corrió y Anto lo sacara de entre las pierna de Maite. Acto seguido, las dos zorras se besan diciéndole a Julian, que se fuera. Así es como recién pude saber el nombre de mi victimario. El tipo se puso los pantalones y se marchó… siendo despachado sin más.

Las dos se acuestan una al lado de la otra y se morrean “tiernamente”.

Pese a lo asqueado que estaba, seguí mirando los siguientes días y por un total de cinco, la escena se repite la acción, casi calcada… a Julian el hermano de Antonia, lo tenían de semental para follar a Maite y esta concibiera un hijo,!el hijo de ellas dos¡... ¡Malditas!, ¡cien veces!malditas!

Los siguientes días a la gestación, solo vi a Anto cada una de las noches, en alguna de las cuales había sexo salvaje, alternado con pasajes tiernos, e incluso simplemente tiernos morreos para dormir juntas, lo único “positivo” es que Anto salía de casa muy temprano, usualmente a las seis treinta o antes, por lo que los niños nunca la vieron, como tampoco a su hermano.

Después de rumiar mi dolor y maldecir a Antonia y su hermano, decidí que debía cobrarme algo de la pena que me habían causado. Meditando con mi hígado más que con mi cerebro, decidí que debía de moler a golpes a Julian, pues nunca le pegaría a una mujer, pero tenía claro que a Anto algo le dolería que su hermanito sufriera por su culpa, o eso pensé en ese minuto.

Comencé a rastrearlo en las redes sociales, pero solo logré saber que tiene 24 años, es abogado recién graduado y que está en busca de trabajo, pero nada más, por lo que decidí llamar a Manuel Pérez el jefe de seguridad de mi empresa, él algo sorprendido me contestó.

Manual: ¿Claudio?...

Yo: Sí, Manuel

Manuel: Hola, que sorpresa

Yo: Necesito tu ayuda y tu experiencia, quiero ubicar al maldito que se folló a mi esposa.

Manuel: Si es para matarlo, no podré ayudarte, jejeje

Yo: No, solo quiero que escarmiente un poco del dolor que me causó.

Manuel: Te ayudo si me juras que no lo matarás.

Yo: Se lo juro por mis hijos.

Manuel: Muy bien ven al bar de Pepe, cerca de la oficina, ¿lo conoces?

Yo: Sí, voy de inmediato

Manuel: Mi ayuda te costará una cerveza.

Yo: Sí claro estaré en 15 minutos.

Manuel: Te espero.

Tomé mi laptop para poder enseñarle mis descubrimientos a Manuel y salí rápido al bar.

Apenas entré me di cuenta que aún comentaban el resultado del partido recién terminado.

Miré el abarrotado local y divisé a Manuel que estaba con una mujer de buen ver, a la que al verme despachó. Fui a la barra y pedí dos birras de la fuente y me acerqué a él y después de saludarlo me senté.

Manuel: Hola, lamento decir que perdimos

Yo: Lástima, pero vengo para que me ayudes

Manuel: Sí claro, gracias por la cerveza y dígame qué sabe del tipo.

Yo: Su nombre completo y que es abogado recién titulado de la universidad local.

Manuel: Suficiente

Yo: ¿Cuándo sabré los resultados?

Manuel: Creo que muy rápido si tenemos suerte. Veo que trajo su laptop, ábralo en el navegador.

Así lo hice, él accedió a una página y con los antecedentes que le di, realizó una rápida búsqueda y en menos de un minuto tenía siete resultados con el mismo nombre… luego me dijo:

Manuel: Los cuatro que tienen dirección de otras ciudades no pueden ser, me dijiste que era un tipo recién recibido de abogado por lo que este otro tampoco es, pues tiene más de cuarenta, por lo que quedan estos dos, este tampoco puede ser, pues vive en los arrabales de un mal barrio, por lo que dudo que se, tu candidato a golpiza, solo puede ser éste y su dirección es calle los abetos 02576, edificio Alcazar II, piso 1205. Listo, misión cumplida, jejeje, rió satisfecho.

Yo: ¡Tan rápido!, ¿es una página policial?

Manuel: No, no es una página policial, pero sí es muy útil, en todo caso esta dirección es la última registrada en el sistema comercial, por lo que sí ha cambiado de domicilio recientemente, podrías no encontrarlo y en ese caso, demoraríamos algo más… Por favor Claudio júrame que no vas armado y no lo matarás.

Yo: Ya te lo juré por mis hijos, solo le romperé la cara, nada más.

Manuel: ¿Quieres que te acompañe?

Yo: ¿Podrías?

Manuel: Claro, le diré a mi chica que voy y vuelvo, la dirección no es muy lejos, tardaremos menos de una hora

Efectivamente, dado que el partido había concentrado a parte de la ciudad en casas, bares y otros lugares, las calles aún estaban vacías por lo que llegamos en veinte minutos, estacionamos cerca, me pasó un gorro con visera y él se calzó otro y me acompañó a la puerta del edificio. Manuel tocó varios timbres y de pronto de alguno de los departamentos, nos abrieron. Manuel me miró con una sonrisa socarrona, como diciendo, siempre hay incautos.

Subimos por las escaleras y no por el ascensor para evitar al máximo las cámaras, igual que en una película de espías o policial. Se notaba que conocía su oficio. Al llegar a la puerta que buscábamos, llamó con el puño cerrado diciendo ¡abran, policía! Yo lo miré extrañado, pero él me sonrió con confianza y repitió el llamado.

En menos de un minuto apareció Julian con cara de pregunta y algo nervioso, Manuel le preguntó el nombre y ante la respuesta que aseguraba que era el tipo que yo buscaba, me dijo:

Es todo tuyo

Lo miré y después de decirle que se había follado a mi esposa, le mandé un derechazo directo al mentón. Julian sorprendido por la fuerza de mi golpe, trastabilló hacia atrás, luego le di otro y otro hasta hacerlo caer con la cara sangrante, luego lo patee en el suelo hasta que Manuel me aprisionó por detrás y me impidió seguir, dejándome afuera del departamento de Julian. Entonces se aseguró de que mi víctima estaba lo suficientemente bien para dejarlo ahí y proceder a empujarme hasta la salida.

Ya en la calle, me di cuenta que mi dedo meñique izquierdo me dolía de solo rozarlo, por lo que manuel lo miró y me dijo:

Te lo has zafado, déjame arreglarlo, solo te dolerá un poco.

Yo: Sí gracias, alcancé a decir, cuando tomándome de la muñeca lo jaló a la posición que debe ocupar, solo alcancé a chillar un poco.

Manuel: Deberás tomar analgésicos o no podrás dormir.

Yo: Para qué, es solo un dedo.

Manuel: Igual duelen cuando todo se enfría, créeme, compremos ibuprofeno en alguna farmacia.

Le hice caso, pasamos por una farmacia para luego pedirme que lo dejara en el bar con su chica.

Llegué a casa antes de la medianoche, directo a dormir, estaba agotado por la tensión nerviosa y la adrenalina que me generó mi venganza, que para mí, aún era insignificante, ante el tamaño de la afrenta y el daño causado

Durante la noche tuve muchas pesadillas, tanto que dormí a ratos, en algunas que recuerdo, soñé que veía a Maite follada por Antonia, la que tenía una verga gigante, luego soñé que todos mis hijos se parecían a Javier, pese a que son los tres unos pequeños clones de mí, aunque Andrés sacó el color de ojos a Maite, de un gris verdoso, los otros los tienen verdes como los míos.

Por la mañana me levanté, me reuní con mi abogado y después de firmar los poderes correspondientes, pasé por la oficina, me reuní con los que tenía que hacerlo y ya por la tarde pasé a despedirme de mis padres y mi hermano y sus niños, los que ya son dos adolescentes de unos 15 y 17 años, los que la mator parte del tiempo viven con mis padres. Mi hermano desde que enviudó, es apoyado por mis padres que como mencioné son bastante viejos, es más mi hermano es casi diez años mayor que yo y para mi madre seis años menor que papá y ahora de 75 años, según ella yo fui su menopausia con patas, pues me tuvo a los 46 años.

Mi viaje fue tranquilo, pese a que me dolía mi dedo lastimado, pero sin dudas era una dolencia pequeña en comparación a la debía de tener el HDP de Julian. No supe nada de él ni de la policía, una de mis preocupaciones.

Ya en mi destino los días pasaban aceleradamente, pues el proceso de puesta a punto de la fábrica no estuvo exento de fallas, afortunadamente las superamos sin demasiados problemas. Por otra parte, ya no podía alargar mi elección de secretaria, pues la chica de contabilidad ya debía de ejercer plenamente su cargo, así que cité a las tres candidatas para el viernes por la tarde.

El viernes por la mañana salí de mi hotel algo más tarde, pues mientras desayunaba recibí un llamado de Maite el cual no contesté, probablemente ya estaba de alta o lo suficientemente sana como para llamar, el llamado se repitió tres veces más pero no lo contesté, luego llamó Sofía:

Yo: Hola Sofía ¿qué hay?

Maite: No soy yo, te llamo de su teléfono ya que no me contestas.

Yo: Es porque no quiero hablar contigo y corté

Volvió a llamar desde el teléfono de Sofía pero no contesté, esa fue la tónica por una hora o tal vez más, luego intentó por diferentes aplicaciones, correo y mensajes de texto, a los cuales tampoco contesté, no tenía ninguna intención de verla hasta que mi demanda de divorcio se tramitara y solo después lograr la custodia completa de mis hijos

Durante todo ese día y parte de la mañana del sábado, Maite reventó mi teléfono con llamadas desde diferentes teléfonos, como también mensajes para que nos juntáramos a hablar, que me quería decir cosas y otras sandeces, la verdad es que el sábado por la mañana apagué el teléfono y me fui de paseo.

Volviendo al viernes por la tarde, llegaron las tres postulantes al cargo de secretaria de gerencia, la verdad es que las tres estaba de muy buen ver, la primera una mujer madura de unos treinta y pico años, se notaba muy competente, pero como era casada la excluí mentalmente, ahora yo deseaba una secretaria para todo servicio.

La siguiente era como de mi edad o la de Maite, si bien era soltera tenía novio, por lo que igualmente la descarté, no solo por el novio, lo cual me impediría cualquier acercamiento a ella, si no que desde mi punto de vista moral, si no que además, su inglés no era muy fluido.

La tercera una “chiquilla” de 20 años era una criatura linda y amorosa, hablaba un inglés fluido, aprendido desde la casa, pues su madre era inglesa, aún cuando su padre era gallego. La bella y encantadora chica no tenía ninguna experiencia laboral previa, por lo que decidí que sería mi elección, pues la “educaría a mi gusto” y de ser posible la convertiría en mi amante… ¡Sí, eso haría!... Lo sé, soy un ser humano horrible, pero el mundo y en especial Maite me había tratado mal.

Una semana después Maite aún me seguía bombardeando mi móvil y correo, tanto que el primero lo deseche temporalmente por un nuevo número, el cual se lo di solo a contadas personas y a mi familia, y cualquier comunicación la hacía a través de ellos, ni siquiera a mi suegros o Sofía se los di, aún cuando ellos tenían a mis hijos, con los cuales hacía videollamadas. Estas videollamadas, que eran mi nexo con mis nenes, siempre las debía de interrumpir por la aparición de Maite en ellas, tanto que comenzaba a aislarme de ellos, lo que me hacía sufrir más. Finalmente en cuanto al correo, a Maite la declaré spam y solo mantenía correspondencia con Sofía, para poder coordinar las video llamadas.

Pasadas más de tres semanas, desde me encontraba dedicado a la nueva planta, parecía que ya mi proceso de divorcio se estaba estabilizando, pero cuando a Maite el tribunal le comunicó el inicio del plazo de separación, una nueva ofensiva se inició, tanto fue su acoso, que un día martes se apareció en la planta, exigiendo hablar conmigo, tal fue el escándalo que subrepticiamente me escapé de ella en uno de los camiones de recepción de mercadería, dejando el coche que la empresa me rentó hasta la entrega de la camioneta asignada. Ese día me fui a pasear por el centro de la ciudad, pues según Gabriela mi nueva secretaria, Maite se plantó en la entrada y no hubo forma de convencerla de que se retirara y de que yo no estaba en la planta.

Al día siguiente, ni siquiera pude entrar a la planta, pues ahora estaba Sofía vigilando la entrada de camiones, mientras Maite seguía plantada en la entrada, a lo lejos ya pude observar el cambio que la maternidad le producía a su cuerpo, si el bebé hubiese sido mío, habría corrido a abrazarla, pero el solo pensar que era el bebé de ella y Antonia, me daba repulsión.

Tanto fue su empecinamiento, que me vi en la obligación de llamar a la policía para que las dos chicas se alejaran. Así y todo, seguían vigilando desde una distancia “prudente” a la planta, por lo que por la tarde tomé un avión y fui a ver a mis hijos a casa de sus abuelos. Mi viaje fue con el propósito de que se dieran cuenta que yo no estaba en el lugar y regresaran de vuelta a su casa y así el par de locas dejaran de rondar por la planta. Lo bueno, es que disfruté de mis hijos por un buen par de horas, cené con mis suegros una excelente comida casera, claro que tuve que soportar a Maite mientras lloraba a su madre, cuando ella le comunicó donde estaba, mientras una enojada Sofía a su lado, le decía que debía de terminar con sus líos mentales y darse cuenta que todo había terminado.

Al otro día pasé por la oficina central antes de volar de regreso a mi planta, ellos me dijeron que la nueva casa para gerencia sería entregada refaccionada en pocos día, el Gerente General me felicitó por lo niveles de operatividad de la planta y calidad de la producción, lo que me alegró dado el esfuerzo puesto en ello y de pasada como si no fuera nada, me dijo que una sobrina de uno de los presidentes del directorio, había sido contratada como subgerente de “mi planta”, a lo cual le respondí que no necesitaba una subgerente ni nadie más, pero el deseo del directorio era que ella adquiriera experiencia para el futuro, a lo que respondí, que esperaba que no fuera mi futuro reemplazo, el se rió y me dijo que él esperaba lo mismo, ni que fuera su futuro reemplazo… no me quedó más que reír.

Mi maniobra causó el efecto deseado el par de locas regresaron, probablemente nos cruzamos en vuelo, lo que me alegró ya que no quería que me siguieran acosando.

El viernes mi adorable secretaria me preguntó si conocía la ciudad, a lo que le contesté que un poco, pero todavía me sentía como un afuerino, a lo que ella simplemente me dijo que podía enseñármela, mientras yo pensaba que lo único que quería aprender de ella era su cuerpo, pero me contuve y acepté, quedando los dos de ir a cenar y despues a bailar, cosa que si bien lo primero me agrada, lo segundo no tanto, pero no tenía nada más que hacer.

Por la tarde la pasé a buscar a su casa a Gabriela mi nueva secretaria, donde su encantadora madre me hizo pasar a la sala y su serio padre me interrogó lo que pudo, ya que su esposa lo frenaba con sus miradas de reproche. Al padre, tal vez le molestaba que yo fuese algo mayor para su hija ya que tengo 28 años y ella solo 21, como también el hecho de ser yo su jefe. Tras las veladas amenazas del padre, por fin llegó a la sala Gaby, la que se veía lista para matar o morir, jajaja. Si de ropa de secretaria se veía muy bien, de tenida de marcha se veía espectacular.

La cena y el paseo inicial fue muy grata, en ese rato, descubrí que mi linda secretaria era una chica muy simpática, tierna y algo inocente, pues no veía maldad en nadie, ni siquiera en el libidinoso conserje de su edificio, que la miraba como un león mira a una cebra. Me mostró varios lugares entretenidos de la ciudad, luego cenamos en un restaurante al alcance de cualquier bolsillo, pese a que le ofrecí ir por uno más de moda, pero ella dijo que al que fuimos le gustaba sobre todo que tenía comida variada y a que su padre le encantaba.

Ya cerca de la media noche fuimos a bailar, la verdad es que la chica es un trompo y me agotó después del enésimo baile, tanto que la invité a un pub o algo más tranquilo, pues no quería morir bailando y por otra parte, la quería “matar”, si ustedes me comprenden. Fuimos a un local del más puro estilo inglés, donde había mucha conversación, pero por lo iluminado no se prestaba para lo que yo realmente quería de ella, estuvimos como una hora en el lugar, le dije que nos fuéramos de regreso, momento en que me decidí al todo o nada y en el estacionamiento la besé, cosa que ella aceptó de buena gana, no fue un beso libidinoso o erótico, fue mas bien tierno y eso no era lo que yo quería. Así y todo traté de invitarla a mi hotel, pero ella me miró con su sonrisa que la caracteriza y me dijo:

Jefecito lindo, se lo que quiere y créame que me gustaría complacerlo, pero aún estás en una etapa de que odias a las mujeres y no quiero ser una chica desechable… Igual podemos seguir saliendo y conociéndonos pero yo no soy chica de un día, lo siento.

Yo: Sí claro, perdóname, lo también lo siento….

Gaby: Está perdonado y para que vea que lo quiero, mañana venga a almorzar con nosotros a la una de la tarde, mamá estará encantada.

Yo: Pero tu papá no, jajaja

Gaby: Es cierto, jajaja, pero mamá lo controlará, jajaja

En ese momento me di cuenta que no tengo alma de chico malo, no quería hacerle daño a una chica como Gaby… Mi rabia era contra Maite, no contra todas las mujeres, claro que debería incluir a Antonia y las otras furcias amigas de Maite.

Efectivamente el sábado almorcé con Gaby y su familia, solo debo decir que lo pasé muy bien, tanto que salimos a pescar con la familia el domingo y ese fin de semana que pintaba para ser horrible, fue de lo más entretenido. Los únicos momentos de pena y dolor fueron las video con mis hijos, los cuales en su inocencia me pedían que los fuera a ver, pues su mamá estaba muy triste y que me necesitaban para que se alegrara.

El lunes fue un día más de trabajo, con la sola novedad de que la “subgerente” llegaría la semana siguiente a ocupar su puesto, pues aún estaban coordinando el asunto de su alojamiento y vehículo personal.

Después de haber follado con Olga, no había pasado nada de nada en lo relativo al sexo, por lo que el martes por la noche estaba más que caliente. Creo que la causa de mi calentura además de la obvia sequía, tal vez se podía atribuir a que mi linda nueva secretaria, se vestía con tenidas de “secretaria”, que me hacían fantasear con ella. Pensando en que en algún momento del día, ella entraría con cara de chica inocente y me tomaría por asalto… que se levantaría la falda, mostrando sus medias y liguero, para luego sentarse en mis piernas y pedirme un dictado de una carta más que personal. Torturado por mi alterada libido le pedí al conserje del hotel, si podía gestionar discretamente a una acompañante.

El diligente conserje del hotel, envió una carpeta a mi cuarto con una serie de fotos de chicas de muy buen ver, después de verlas todas, me decidí por una chica preciosa, alta, pues su catálogo decía que medía 1,8 metros. En cuanto a la descripción de su cuerpo, mencionaba que era tentadoramente voluptuoso, de unas medidas de a lo menos 105-60-95 copa G, ojos azules cabello oscuro, hablaba varios idiomas y estudiaba psicología, su edad… 22 años… era casi un clon más joven de Maite.

La llamé al número que indicaba la carpeta y después de unos cuatro timbrazos, me contestó una joven voz femenina, identificándose como Gianna. Nuestro diálogo fue breve, quedando de vernos en el cuarto de mi hotel, la hora 19:30, el precio, bastante caro, pero lo necesitaba. Nunca antes había pedido o buscado una chica de compañía, pero lo necesitaba.

Tal como prometió, Gianna fue puntual, le invité a entrar, después de una breve presentación, le invité una copa, ella después de dejar su bolso y tomar la copa, fue a sentarse a mi lado. Por primera vez la vi realmente, tal como la describía la carpeta, era una “tremenda mujer”, luciendo su cuerpo, con un vestido negro que realzaba todo. Después de solo un par de minutos, me tenía hirviendo como una caldera, seguimos conversando un rato. De pronto, ella puso música del sistema de audio del hotel, el cual se ubicaba muy bien, bailamos en una improvisada pista al lado de la cama… pegó su cuerpo al mío y seguí sus sensuales movimientos, mi verga rozaba su pelvis, por no decir su coño en cada paso de baile, me tenía al borde del orgasmo, de pronto ella detuvo el baile y sonriente me dijo

Creo que ya estás más que listo, ¿nos acostamos?

Yo: Sí claro, ¿te desnudo?

Gianna: ¿Cómo tú quieras?, soy para ti y tus sueños.

Que les puedo decir, estaba bastante nervioso, pues como nunca había estado con una acompañante, no sabía bien a qué me enfrentaba... Bueno… sabía, pero dado que la experiencia era nueva para mí, me sentía cohibido, ¡no quería hacer el ridículo!.

Estaba en esas cavilaciones cuando me recordé de las “lecciones” de mi padre cuando me habló por primera vez de sexo. Cuando me aseguró que no podía competir ni en tamaño ni experiencia con los actores porno, ni con muchos otros chicos, pero siempre podía recurrir a mi tranquilidad y autocontrol.

También pensé que debía de seguir las lecciones aprendidas con Maite y las zorras de sus amigas. O sea, debía hacer las cosas con calma con una mezcla adecuada de dulzura y fuerza, por lo que decidí comportarme como lo que yo ahora no era, calmado, tierno, fuerte y seguro de mi mismo.

Nos miramos, ella me sonrió, debo confesar que su sonrisa era preciosa y adornaba muy bien su rostro angelical, me recordó a Maite, luego me besó en el cuello, le correspondí con un abrazo, pronto la atraje hacia mí y comencé a acariciarla con apasionada delicadeza o algo así. Luego ella me besó en la boca, siempre pensé que las prostitutas no besan en la boca, ¡parece que estaba equivocado!, pronto nuestras lengua se toparon a medio camino, no sé pero fue cómico, tanto que reímos y continuamos saciando nuestra sed de besos y caricias, pronto le amasé sus preciosas tetas por sobre el sexy vestido, para lo grande que eran, las tenía sorprendentemente firmes. Pensé que cuando me había confesado que eran naturales, me había mentido, o esa firmeza se debería al hacer un gran esfuerzo.

Gianna comenzó a acariciar mi cabeza y cuello, la imité y nos volvimos a fundir en un beso lleno de pasión, seguí con calma metiendo mi mano en su monte de Venus el cual era deliciosamente abultado y pese a tener una diminuta tanga que nos separaba, se notaba delicadamente cuidado, cuando finalmente lo pude ver, noté que estaba su rajita rodeada de bellos cortados en forma de corazón, le saqué su vestido por la cabeza, dejándola solo con el sujetador, pronto le comencé a comer sus tetas por sobre la tela, ella buscaba mi ya entusiasmada verga, las caricias y besos se sucedían sin parar

Gianna: ¿Ya quieres meterla?

Yo: No, aún no, a no ser que te moleste este preludio.

Gianna: No, no me molesta, ¿me harás cosas sucias?

Yo: Tan sucias como quieras.

Gianna: Prefiero ternura, pero puedo ser muy sucia, dijo riendo mientras ya tenía mi verga en sus manos

Me incliné para llegar sobre la rajita de su coño y comencé a lengüetear por encima de sus delicadas bragas, mientras ella gemía y suspiraba, claro que eso no me lo creía mucho, ¡Vamos que es una zorra!, ella liberó sus tetas del sujetador y me prendí de una de ellas mientras con una mano exploraba su orto.

Todo me lo tomé con calma y suavidad pensando en que en todas las películas porno que había visto, los protagonistas usaban a las putas a su arbitrio y eran apurones y rudos; obviamente pensaba que con ellos no podía competir en esos términos. En todo caso, las zorras de Maite, nunca se habían quejado y todas tenían pareja que yo supiese.

En ningún momento la dejé que me mamara mi verga, pues ya estaba más que excitado y no era necesario que ella la excitara más. Como pensaba, me lo tomé con calma y jugué todo lo que pude con sus zonas erógenas, solo alteré el juego cuando ella me dijo:

Por favor métemela….ya la quiero sentirte adentro. Solo entonces lo hice

Me puse mi condón y se la metí lenta pero continuamente, no le dije ninguna palabra solo la miré a la cara y le sonreí, ella me respondió de igual forma, comencé un mete saca suave pero continuo, mientras le comía las rotundas tetas que se gastaba. Cuando ya llevábamos varios minutos de ello, comencé a sentir como su vagina estrujaba mi verga. algo así como si la fuera a ordeñar. En eso tam,bién se parecía a mi Maite, me estaba llevando al cielo, por lo que solo atiné a apurar mi corrida que ya la veía inevitable, pero instantes antes de correrme sin remedio, ella comenzó a gritar

¡Mmmmeee….corro, oh mi Dios me corrooo….me corroo, dame más dame!

Yo: ¡Ahh, yo también me corro! dije por lo bajo para no espantar a otros pasajeros del hotel…. ¡me corro!.

Una vez que los estertores de nuestros respectivos orgasmo lo permitió, me senté a su lado para besarla, cosa que ella hizo con una dulzura que no esperaba de una chica acompañante y sonriendo me dijo:

Mmm estuvo muy bueno, hacía mucho tiempo que no me corría, no me lo esperaba

Yo: ¿En serio pregunté incrédulo?

Gianna: Sí, es muy difícil correrse con tipos que solo buscan su placer, además me confirmaste que eres un chico tan tierno como me lo imaginé…

Después de descansar y conversar trivialidades, seguimos con nuestro encuentro, ya sin la calentura que inicialmente sentía. Comenzamos a jugar con nuestros cuerpos, en un momento que diría insólito, ella comenzó a luchar conmigo como si fuera una amazona contra un conquistador español.

Nuestros cuerpos se rozaban continuamente, tanto que a los diez minutos de nuestro anterior orgasmo, mi verga ya lucía enhiesta y juguetona. Gianna se apoderó de ella y en un rápido movimiento se la metió a la boca y la engulló, como quién se come un churro, me sorprendió la facilidad para llegar a mi pubis. Entonces me miró con su azul mirar y esbozó una sonrisa con toda mi verga adentro. Sin dudas ella estaba en control.

Se la sacó de la boca y se puso en cuatro patas y me ofreció su culo sin decir ninguna palabra, me puse en posición y luego de babear en su orto me puse otro condón y le metí mi verga casi sin pensar. Cuando iba por la mitad, Gianna se volteo a verme; su rostro lucía excitado, pero segura de sí misma, como queriendo demostrar que ella era la experta, como indudablemente lo era, por lo que sin más, comencé a perforar su ano rítmicamente.

Para no entregar totalmente el control de la culeada, le acariciaba y jugaba delicadamente con su coño, especialmente atento a su clítoris que lo tenía hinchado de pasión. Sin duda lo estaba disfrutando... Nuevamente me miró, su expresión de gozo me excito y sacando mi mano de su coño le di a probar de su propio flujo vaginal, para después comenzar a cabalgarla tomándola de las caderas con fuerza, ella reemplazó mi mano que había jugado con su coño por una de las de ella.

Gianna: ¡Ahhhh!.... dijo con la boca abierta, tragando aire y haciendo que su pecho creciera aún más, sus gemidos y suspiros solo indicaban lujuria y pasión.

Yo: ¿Estás bien?... ¿te dolió? lo puedo hacer más despacio... pregunté.

Gianna: No... no, no, está bien...mmmuy bien continua... ahh... dijo intentando recobrar su aliento.

La vi bajar la cabeza y apoyar un codo contra la cama, cerrando el puño y morderse un dedo para evitar gemir como lo estaba haciendo, parecía que ya no estaba tan en control… yo le acariciaba el culo a la vez que la arremetía con mi verga mientras ella en ningún momento abandonaba su coño...

Empecé a disminuir el ritmo y retroceder lentamente...con la intención de metérsela por el coño, pero refunfuño demostrando su desacuerdo.

No sé si le dolía o no, lo único que me quedó claro que quería seguir teniéndola adentro de su ano, siendo perforada por por mí y no por una gigantesca verga de depravado o de un superdotado... le hice caso y rehice mi camino... ahora sus gemidos se amortiguaban por las sábanas y almohadas, ya me estaba claro que le estaba gustando...

Gianna: ¡Ahhh... mmme estas matando... ahh...que bueno sigue!

Yo: ¿Quieres que te la meta por el coño? Me atrevía a preguntar

Gianna: Pese a que el cliente siempre tiene la razón, no, sigue así... no pares... termina adentro de mi... me dijo con voz entrecortada.

Yo: Está bien, como quieras... ¿cómo estás?

Gianna: Bien, no pares… mmm, así sigue…. ahh

Mientras le daba caña, comencé a acariciarle el culo, se relajo, al menos su ano no estrechaba tanto mi pene, que ya me comenzaba a doler… Escupí más baba sobre mi forrada verga, como también en su orto… con cada ida y vuelta de mis caderas, ya estaba entrando hasta el tope de su anito y no me dolía, solo que estaba próximo a correrme

Yo: ¡No sé si pueda más! ¡Me voy a correr pronto!

Gianna: No, espera un poco más...no, no... espera... la escuchaba quejarse, mientras apuraba su “dedeada” en el clítoris.

Yo: ¡No sé si aguanto! le volvía repetir

Gianna: ¡Está bien... dame más rápido....solo un poco más... ufff... vamos... uhmmm... ouuuu... ya casi... ya casi estoy... me animaba!

Cuando ya mi corrida fue inevitable, empujé mi verga hasta la raíz, ella se desmoronó; sus codos y su cabeza presionando la cama, sus manos haciendo puños... soportando mi última arremetida...

Gianna: ¡Asiii, asii... Hay que reviento... acábame....me corro, acábame todo, sí!

Yo: ¡Me corro, ahhh me corro! le decía, sintiendo que mi torrente de leche salía

Saqué mi verga y en un último y profundo empujón se la enterré hasta el fondo, ella arqueó su espalda y se contrajo toda, con sus dedos apretando las sábanas, mientras mi verga terminaba de escupir los últimos chorros de leche en su orto.

Gianna:!Ohhhh.... alcanzó a decir, bajando su apretado culo de mi verga.

Yo: ¿Te corriste? Como el pardillo que soy me atreví a preguntar

Gianna: ¿Qué si me corrí?....jajaja… por tu mano aquí dijo llevándola a su vagina, ¡realmente estaba inundada!Has batido todo un récord, hoy ya me he corrido dos veces contigo, parezco una adolescente, has sido muy considerado al preguntarme en cada momento clave, me has dejado muy satisfecha.

Yo: ¿Te gustó?... pregunté aún incrédulo.

Gianna: Síii... me encantó... respondió aún súper excitada.

Tendido a su lado mis manos dibujaban caricias sobre sus sinuosas curvas, pienso que en agradecimiento al haber disfrutado de ellas, era realmente un monumento de mujer, y se parecía tanto a Maite. Gianna me acarició la cara y me besó con dulzura y suavidad, ahora era ella que se dejaba llevar por mi naturaleza.

Mis manos tomaron su cintura atrayéndola, luego ella las condujo a que apretaran su voluminoso trasero contra mi ingle, ella me besaba sin parar… mi lacia verga descansaba en el triángulo que formaban sus tonificadas piernas y su coño. La miré cuando en un instante me dejó de besar, su rostro aún encendido y lleno de placer me miraba con felicidad y ternura.

La miré maravillado de su belleza y de esos ojos azules que chispeaban con la luz de las lámparas del cuarto, realmente su rostro era bello y para qué decir su cuerpo de pecado, no podía pedir más realmente. Esa noche tuvimos sexo un par de veces más, como a eso de las 06:00 horas sonó el despertador de su móvil, ella lo apagó y se comenzó a incorporar, la miré, no podía creer que tanta belleza pudiese dedicarse a puta, pero era así, ella sonriendo me dijo:

¿Te quieres duchar conmigo?, pero solo ducha, ya que debo ir a la universidad.

Yo: Sí me encantaría, ¿vas a la universidad?

Gianna: Sí, tengo clases.

Yo: ¿Qué estudias?

Gianna: Psicología.

Yo: ¿Soy un caso raro?, pregunté como pidiendo un diagnóstico

Gianna: Espero que no, en todo caso me falta para graduarme, jajaja

Me duché con ella, fueron solo caricias, luego se marchó, pero antes de despedirse y recibir su pago, me dijo que cuando quisiera tener sexo, ella estaría encantada de venir, y si me hacía cliente frecuente, hasta me daría descuento de la tarifa habitual, que lo había pasado muy bien, que yo era un tipo muy especial, que como decía una canción que cantaba su madre en casa: “Muchos son vino tinto. Qué pocos quedan champán francés”, aunque creo que la letra de la canción que cantaban Sergio Y Estíbaliz no era exáctamente así.

Cuando llegué a la empresa, mi secretaria Gaby me dice que hay una chica preciosa esperando en mi oficina, rápidamente le pregunté si se llamaba Maite, a lo que me dijo

No, no es ella, sé que a Maite no la debo dejar pasar, como a su hermana tampoco, es una rubia preciosa que se llama Antonia y me dijo que le conoce.

Quedé atónito, totalmente sorprendido, no le dije nada, pues nunca le mencioné a la puta lésbica de Antonia. Tenía dos opciones, la primera llamar a seguridad y que la sacaran de aquí, pese a que no quería más escándalos. La segunda, sentarme en mi oficina y ver qué diablos quería.

Continuará….

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