Xtories

Embarazados 7

Tony siempre soñó con ver a su mujer ser poseída por otro, pero nunca imaginó que el elegido sería el padre de ella. Ahora, en una habitación cerrada, el deseo prohibido se hace carne y la frontera entre el amor conyugal y la lujuria ajena se desdibuja hasta volverse inseparable.

Paco12K vistas8.5· 20 votos

Llegamos a la habitación, él estaba esperando en la cama boca arriba, ella se arrodilló en el colchón para mamarle la polla que fue creciendo en su boca hasta el máximo de su esplendor, era impresionante, aunque tenía 5 cm más que la mía a mí me pareció que tenía muchos más, poseía un glande gordo y un tronco venoso, deseaba ver a mi mujer penetrada por ese pollón, por mi posición pude ver que aún su culito seguía ligeramente dilatado y su coñito empezaba a brillar por sus flujos.

Ella se tumbó encima de él y empezó a restregar su coñito en su polla dejándola brillante por sus jugos e intentó en un par de ocasiones introducirla, pero él era más hábil moviéndose para que no entrara en su vagina, cambiaron de postura ella se tumbó en la cama para que él se la comiera entera, boca, cuello, pechos, piercing, bajando hasta los pies, empezó un recorrido hacia arriba, desde los dedos de sus pies hasta su entrepierna, donde jugó con su lengua en el clítoris hasta dejarlo hinchado, volvió a subir hasta sus labios, situándose encima de ella, era un juego que tenía a mi mujer a revienta calderas. Él cogió su polla pasando su glande a lo largo de su coño, el muy cabrón no iba a follársela hasta que ella lo pidiera desesperadamente, mientras ella deseaba que le metiera ese trozo de carne.

-¡Fóllame, métela yaaaa! No ves cómo me tienes.- era verdad su coño estaba encharcado de flujos.

-Un poco más, Carmen un poco más.-

Yo estaba otra vez a mil, mi polla estaba nuevamente dura con el espectáculo que me estaban ofreciendo y con mi mujer pidiéndole polla, empecé de nuevo a masturbarme, él seguía con lo suyo a esas alturas ya no vi a mi padre, sólo vi a mi mujer que iba a ser penetrada por otro hombre y que yo estaba allí presente, viéndolo todo en primera fila y que no sólo estaba, sino que me gustaba, disfrutaba tanto o más que ellos, ella seguía pidiéndole desesperadamente que la follara.

-No puedo más, fóllame, cabrón párteme el coño.-

-¿Y tú, quieres también, que la folle ya?- Me preguntó volteando su cara, mirándome, Aquello me pilló por sorpresa.

-Siii por favor, fofollatetelaaa ya.- le contesté balbuceando.

Cogió su polla introduciendo la mitad, mi querida esposa empezó a gemir de placer, movía sus caderas buscando que la polla de mi padre entrara más, el siguió horadando su coñito hasta que logró la máxima penetración, desde mi posición pude ver como sus huevos gordos chocaban en su culo, su polla salía casi entera para luego entrar de nuevo en su vagina de un solo golpe, ella levantó los pies para sentirla bien dentro.

A los pocos minutos escuchaba a mi mujer gemir, y su coñito chapoteando por sus fluidos, su respiración se agitaba.

-Más más dámela toda, duro dame duro-

Me retiré un poco para tener mejor perspectiva, nuestras miradas se encontraron, sus manos me hicieron el gesto de que me acercara, así lo hice acerqué mi cara a la suya, agarró mi polla para masturbarme, giró su cara coincidiendo sus labios en mi oído.

-Te quiero, bésame.-

En aquel beso pude sentir su respiración, sus gemidos, cómo llegaba a su orgasmo a través de mis labios.

-Me corro, me corro.-

Ella aceleró la paja apuntando mi polla a sus pechos, donde descargué hasta la última gota. Carmen, con sus dedos jugaba con el semen y los llevaba a su boca.

Descansamos un poco, mientras mi mujer se refrescaba en la ducha, mi padre se acercó a mí oído.

-¿Entiendes ahora al marido de Chari?-

Intenté buscar el significado de esas palabras, mientras él fue a la cocina por unos vasos de agua que dejó en una bandeja encima de la cómoda, Carmen tomó un vaso que tragó del tirón

-Uf que sed tenía.-

Se tumbó en la cama junto a mí, mientras mi padre se volvía a refrescar en la ducha, me besó.

-¿Te gusta lo que ves?-

-ufff sí, me encanta ver como disfrutas.-

-Yo sabía que te gustaría.-

-No sé cómo acabará esto, pero disfrútalo cariño.-

Mi padre llegó a la habitación, ella estaba comiéndome la polla, se agachó para lamer su coño, podía sentir su placer en su respiración mientras me la chupaba, él se masturbó hasta que se le puso dura, pidiéndole que se pusiera a 4 patas me dijo que me quedara en la cama.

-Carmen chúpasela a tu marido mientras te follo.-

Así lo hizo. Allí estaba ella recibiendo un buen pollazo, por sus movimientos diría que la estaba sacando más de la mitad para de un golpe seco volverla a meter, tenía contacto visual con él, en una de estas señaló su ojo con un dedo, una señal como “mira esto” asentí. Él se quedó quieto, ella emitió un sonido de protesta ahogada por mi miembro en su boca, comenzó a empujar para atrás, siendo ella la que se metía la polla hasta el final la volvía a sacar volviendo a empujar hacia atrás, él me miró mordiéndose el labio inferior mirando hacia su culo, suspiró.

-Pero niña que buena estas, que delicia.- Cogiéndola por la cintura empezó a embestirla duramente.

-No querías polla, pues toma polla, hoy tienes dos.-

-Si, sigue, párteme el coño, sigue duro dame duro, me matas, me matas, ¡Qué placer!-

Sus palabras me levantaron tanto el ánimo que empecé a follarle su boca.

-Córrete en su boca, Tony.-

No podía más, comencé a correrme, ella tuvo que sacar mi polla de su boca para no ahogarse, la mayoría de mi semen salpicó su cara mientras mi padre aceleró sus embestidas.

-Toma polla, ¿no querías polla?-

-¡Siii dame, dame, no pares, me corroooooo siiiii-

Él la agarró fuerte por las caderas para que no escapase hacia adelante, siguió embistiendo dándole verdaderos pollazos, hasta que en tres movimientos secos, muy duros y profundos descargó entre alaridos de placer dentro de ella, la aguantó unos segundos dentro para después soltarla, su cuerpo casi se desplomó sin fuerzas sobre el mío extasiada por el placer. Casi sin respiración, no me lo podía creer, mi mujer que es una persona fuerte llena de vitalidad estaba encima de mí, frágil, temblorosa, acaricié su pelo y su cara con una mano, con la otra su espalda, besaba su frente mientras recuperaba el aliento. Mi padre fue al baño, ella seguía encima de mí cuando él regresó, con su coñito chorreante sobre mi polla flácida.

-Te amo reina mía.-

-Y yo a ti no lo dudes.-

Ella se apartó y me levanté a la ducha, después lo hizo ella.

-¿Bueno chicos que tal os lo habéis pasado?-

-Muy bien, lo mejor Tony acompañándome, me ha encantado recibir su leche mientras tú me follabas, me sentía muy completa teniendo a dos buenas pollas para mí en la cama.-

-Para mí ha sido la situación más excitante que he vivido en mi vida, estaba viendo a la mujer que más quiero en el mundo, sometida al placer, Verla como se corria tres veces en algo más de una hora, ha sido increíble.-

-Yo también lo he pasado en grande, ¿qué os parece si para reponer fuerzas os invito a almorzar?-

Así lo hicimos nos fuimos a almorzar, llamé al jefe de taller sobre las 3 de la tarde para decirle que estaba indispuesto por lo que no acudiría por la tarde al trabajo y si necesitaba algo le dije que me llamara. Necesitaba reflexionar lo que había pasado quería poner orden en mi cabeza, estar con mi mujer, sentir su calor, su amor, su opinión, quería saber sus sentimientos.

Llamé a Ángeles, una señora de San Nicolás del Puerto, a la que en otras ocasiones había alquilado unas casas rurales, le pregunté si por casualidad tendría alguna para alquilar sábado y domingo; tuve suerte, habían anulado una reserva y tenía una disponible para 6 personas, pero que me la dejaría al precio de dos por la anulación de la familia.

Quería desconectar por lo que ese lugar era el mejor, rodeado de naturaleza lejos de la contaminación sin el estrés ni el ruido de Sevilla, desayunamos antes de salir una tostada con aceite y jamón en un conocido bar de la calle San Jacinto, saliendo después rumbo a San Nicolás, hicimos una parada en Constantina en un famoso Convento, donde las monjas hacen unos dulces exquisitos, nos llevamos algunos para merendar; llegamos a la recepción sobre las 12:30 h.

Entramos en la casa y nos quitamos la ropa motera, eran mediados de junio, empezaba a hacer calor para esos uniformes, nos echamos un agüita en la ducha, el poder de la atracción hizo el resto, sólo bastó realizar un suspiro y morderme el labio.

-¡Pero que buena estas!-

-¡Tú sí que estas buenorro!- saltó sobre mí abrazándome por mi cuello rodeando mi cintura con sus piernas, la abracé sintiendo sus duros pezones clavarse en mi pecho, nos besamos como si lleváramos más de una semana sin vernos.

-Te quiero Tony, vamos a la cama.-

En peso la llevé hasta la cama. Besé y acaricié su cuerpo, devoré con deseo sus labios, el mismo deseo que sentí por parte de ella, la cual estaba tan excitada o más que yo.

Tras un 69 ella me cabalgó, y tras la penetración completa encogió sus piernas para ponerse como me gusta, en cuclillas sobre mí, veía como dulcemente bamboleaban sus pechos mientras ella sacaba casi entera mi polla de su vagina, para después dejarse caer a plomo, clavándose profundamente muy dentro de ella, quién se retorcía de placer. Sus gritos solo se apagaban a medida que el cansancio hacia mella, tras cada sentadilla que hacía sobre mí.

-Me corrooooo, síii, me meooooo, o dios mío, me corrooooo.-

Aquella era la segunda vez en su vida que se meaba de placer sobre mí. Sin sacarla me incorporé. Agarrando sus nalgas con ella abrazada a mi cuello, me levanté, de pie la levantaba para dejarla caer en mi polla con la cual embestía en cada bajada.

-Me corrooooo, síii me corrooooo, te amo, te amo.-

Me corrí muy dentro de ella, me arrimé a la pared al sentir como a Carmen le temblaba el cuerpo y se le aflojaba. Tras descabalgarla pude ver cómo goteaba mi semen manchando el suelo y como ella intentaba taponar su vagina para que el semen no saliera. Era inútil, mi excitación me llevó a eyacular copiosamente, en un intento de igualar las corridas que otro macho le daba.

Terminamos de follar sobre las 14 h. Y salimos para almorzar a un bar, camino de la estación, al terminar nos tomamos una Copita, mientras bajaba un poco la comida.

Alquilamos unas mountain bike, para pasear por la ribera del río Hueznar. llegamos a su hipnótico y burbujeante nacimiento, nos refrescamos la cara con su helada agua para sentarme en una piedra, Carmen lo hizo delante de mí pegando su espalda a mi pecho besé su cuello.

-Te quiero reina mía.-

Allí observamos como llegaban las familias con sus hijos, al ver a esos padres enseñando y explicando el nacimiento del río, pensé lo ingrata que es la vida, teníamos tanto amor para compartir pero el destino me lo había negado. Mis ojos se enturbiaron, apreté los dientes pero no pude evitar soltar un par de lágrimas con un suspiro profundo que sintió en la espalda mi mujer

-Joder Tony casi me tiras al río con ese sus…..-

Volteó su cara mientras decía la frase que dejó inacabada, levantándose como si le hubieran puesto un resorte, se puso frente a mí.

-Ey, ey, ey, cariño que te pasa.-

Dijo mientras levantaba con su mano mi barbilla secando mis lágrimas con su otra mano, miré hacia aquellos niños, ella cogió mi cabeza pegándola a su pecho y acarició mi pelo.

-Tranquilo mi amor, nosotros también tendremos hijos a los que criar.-

-Ya lo creo cariño, si hubiera sido fértil, seguro que estaríamos igual que ellos ahora y no te había entregado a otro hombre para que te disfrutara.-

-Cariño, el otro hombre es tu padre no es cualquier hombre, creo que la elección es la correcta, si hubieras elegido otro ¿crees que el proceso hubiera sido distinto?, no, no creo que el proceso hubiera sido más aséptico. ¿Crees que otro hombre hubiera llegado, me hubiera follado y hasta mañana rubita, ahí te quedas con el coño relleno? Creo que otro también me hubiera disfrutado y hecho disfrutar, ya sabes lo ardiente que soy, por otro lado, creo que tenías esa fantasía de verme disfrutar con otros hombres, hubiera sido cuestión de tiempo que me lo hubieras pedido.-

-No creo que eso sea así, yo nunca te he insinuado nada de eso.-

-El día que me dijiste lo que habías leído de la pareja de Barcelona, encontré un papel lleno de semen en la papelera, este hecho se repitió durante varios días, me preocupé porque no sabía si tendrías cibersexo con alguna chica o que sucedía, así que un día abrí el pc y me dispuse a averiguar porque te pajeabas, miré Skype y no estaba instalado, abrí el navegador para ver el historial, la cantidad de vídeos de cornudos consentidos que habías visto, la alegría que te llevaste cuando dije que buscaras el chico, las ganas que ponía a en la búsqueda, dabas a entender que algún día tarde o temprano me lo pedirías.-

-La verdad que me conoces bien, así era me pajeaba pensando que aquella mujer eras tú, y yo el cornudo que cámara en mano te grababa, he de reconocer que si hubiera encontrado a algún chico parecido a mí, con buen pollón te hubiera entregado a él, pero si yo no hubiera sido estéril, no sé yo si lo hubiera consentido.-

-Creo que hubiera sido cuestión de tiempo, ahora la situación es la que tenemos, y tu padre lo está haciendo muy bien.-

-¡Joder y tan bien! Vale que tú supieras mi interés por el tema cornudo, pero él ¿cómo sabía que aceptaría sus condiciones?-

-El es un hombre experimentado, cuando le propusiste el tema, al día siguiente habló conmigo, en la conversación me dijo que como se te había ocurrido esto de entregarme a otro hombre, con toda mi inocencia le conté lo que descubrí en tu pc y tu interés por el tema cornudo.-

-Vaya con el viejo, ya sabía él que yo aceptaría sus condiciones, él te follaría a su placer o sería otro el que lo hiciera.-

-El día que vi a tu padre follando a Chari, cuando me moví para irme tu padre miró al espejo, pudo ver que yo estaba allí, él sabía que yo aceptaría sus condiciones si llevaba allí el tiempo suficiente para ver como gemía Chari.-

La tarde empezaba a morir, después de tomar un refresco en el quiosco, salimos rumbo a la casa, dejamos las bicis, fuimos a ducharnos para salir a cenar. Paseamos por el pueblo y regresamos a la casa; antes de dormir volvimos a hacer el amor, nos quedamos dormidos como bebés del día tan ajetreado que habíamos llevado.

Me desperté el domingo sobre las 7 de la mañana, a mi mente vino todo lo ocurrido el viernes y la conversación con mi mujer, esa inocencia junto a su sinceridad me iba a traer muchos quebraderos de cabeza. Reflexioné sobre sus palabras, ¿realmente me hubiera gustado entregar a mi mujer a otro hombre si hubiera sido fértil? No sabía la respuesta pero no eran las circunstancias.

Después de lo que viví el viernes, sí tenía claro, que me gustó ver como disfrutaba mi mujer y quedaba extasiada de placer, pero era mi padre, un mujeriego curtido en mil batallas, no creo que otro hombre la hubiera follado igual.

Si quedara embarazada, seguirá follándola hasta que nazca la criatura, ¿Qué pasará después? Perderá el interés de hacerlo con él, o querrá mantener encuentros esporádicamente, o ¿se volverá una adicta al sexo y querrá más hombres en su cama? No sabía lo que pasaría hasta donde llegaría esta situación, pero si tenía claro que amaba a esa mujer con todo mi ser, que haría todo lo posible por verla feliz.

Respecto a mi padre, como dije antes era un mujeriego, vio la oportunidad de disfrutar de la mejor hembra que había llegado a su cama, y no lo desaprovechó, no sabía que pasaría después con él, ¿quedaría todo en el embarazo? ¿Se engancharía, sucumbiría a la belleza de mi mujer? No sé qué podía pasar con este tema, no sabía sus sentimientos, sí tenía claro que si después de todo esto él lo pidiera de manera puntual y si mi mujer estaba de acuerdo no me opondría a que lo pasaran bien en la cama.

Me tocó analizarme, ¿amaba a mi mujer? O esto era una señal de que estaba perdiendo el interés por ella; mi respuesta era clara y contundente, sí la amaba, nunca quise a nadie como a ella, con sus virtudes, con sus defectos la quería con todo mí ser, quería envejecer con ella.

Haciendo un ejercicio de sinceridad conmigo mismo, me pregunté si me hubiera gustado verla con otro hombre que no fuera mi padre, mi respuesta fue clara también, me gustó lo que viví el viernes, como dije hubo momentos que sólo vi a ella follando con un hombre, no con mi padre. Me gustaba ver como disfrutaba del sexo a tope, el sabor de su coño recién corrido, el olor de sus braguitas manchadas, todo me llevaba a un estado de excitación que no tuve en mi vida.

¿Eres un cornudo consentido? Sí, lo soy, definitivamente, las palabras de mi padre vinieron a mi cabeza -entiendes ahora al marido de Chari- sí, lo entendía perfectamente, quería ser partícipe de la felicidad de su mujer, sí, entendía a ese hombre, porque yo era como él “un cornudo consentidor”.

Eran las 9 de la mañana, acercándome a la cama me senté en el filo despacio, para no perturbar su sueño, donde estuve más de media hora mirándola, dormía plácidamente, Dios mío es preciosa, la mujer más guapa del mundo, como poder negarle lo que me pidiera, aunque fuera mi vida, sin duda moriría por ella.

Algo más de las 9:35 Se despertó, me besó preguntándome por el plan del dia.

-Vamos a pasear por el camino de la ribera del Hueznar y veremos sus cataratas.-

Desayunamos los pastelitos del convento y salimos a pasear, por el camino de la rivera, decidí sincerarme con mi mujer, le conté todo lo que había reflexionado.

Entiendo tus sentimientos, quiero que sepas que te amo como nunca he querido a ningún hombre, eres el eje sobre el que pivota mi universo, esto nos hace más fuerte, más unidos, lo de tu padre es sólo sexo, muy bueno e intenso pero sólo eso, sexo, lo tuyo es amor al cual no renunciaría por nada.-

-Te quiero mucho, no quiero perderte.-

-No me pierdes me ganas cada día, por tu nobleza, calidad humana y….. Porque estas muy buenorro tío, ahora mismo te echaba un polvo, si no hubiera tanta gente por aquí. Jajaja.-

-Pues me lo debes guapa.-

-Las circunstancias ahora son estas cariño no sé qué va a pasar más adelante, pero lo que siento ahora es satisfacción con lo que tengo, lo de verme con otro hombre pues, no digo que de esta agua no beberé pero lo veo muy difícil, tenemos mucho por vivir y ya vamos viendo día a día.-

-Por supuesto cariño, el tiempo dirá.-

Ella se acercó a mí, me dio un beso en los labios, de esos que quitan el hipo y uno a cada lado de la frente.

-¡Joder tío, los cuernos te sientan tan bien! Eres endiabladamente guapo.-

De aquella conversación nada diríamos a mi padre, ya hablaría yo con él cuando llegara a Sevilla.

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