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Aprendiz de hot wife 2

Siempre imaginó que Jesús la dominaría, pero nunca pensó que la escena real la encontraría escuchando a sus padres. Lo que creía una fantasía solitaria se revela como la verdad de una noche que cambiará su percepción del deseo.

Susana12K vistas8.6· 22 votos

Este coqueteo ingenuo con Jesús y la actitud celosa de mi madre me hizo pensar que era raro que un amigo sin relación familiar alguna viniera tanto a casa. Además recordaba que Jesús había tenido novias pero nunca dejaba de venir a las cenas del viernes y el sábado.

Con 18 años esto me empezó a parecer extraño, y me surgió la curiosidad. Además poco a poco Jesús me provocaba un morbo para mi desconocido.

No era un sentimiento amoroso, era algo puramente sexual. Tanto tiempo reprimida era natural que un hombre que me miraba con deseo me excitara. Empecé a imaginar que él me obligaba a desnudarme y que me tocaba toda, disfrutando de abusar de mí.

En mi fantasía me decía,ven Susana, quiero ver tus braguitas y tus pechos. Y que los besaba haciéndome gemir. Todo ello de una forma sutilmente dominante. Jamáspensé que esto podría hacerse realidad. Me moriría de vergüenza. Era solo una fantasía sexual.

Así fue creciendo mi interés por Jesús y al mismo tiempo mis fantasías.

Cuando él llegaba a casa le daba dos besos y le saludaba con un hola tío Jesús. El aprovechaba para tocarme un poco los pechos por encima de forma discreta pero yo me ponía colorada porque me mojaba toda.

Cuando acabamos de cenar siempre después de hablar un rato sentados en los sillones o de ver una película, yo me iba a la cama como una niña buena. Así llevaba años haciéndolo sin darle importancia pero ahora no me apetecía irme y dejar a los mayores en el salón. Yo ya era mayor pero mis padres insistían y como yo estaba educada para obedecer, así lo hacía.

Pero la curiosidad y la excitación que Jesús me provocaba me impedía dormir y empecé a buscar la forma de espiar. Era solo una travesura. Me preguntaba qué harían los mayores en el Salón cuando yo me iba. Así que empecé por abrir la puerta de mi habitación sin hacer ruido y escuchar.

Se oía una conversación en tono bajo. Como si estuvieran relajados hablando de algo sin importancia. Me volví a la cama un poco decepcionada y me imaginé a Jesús entrando en la habitación y obligando a desnudarme para él y a dejarme tocar. Me mojé toda y me excité tanto sin llegar al orgasmo que me era imposible dormir.

Ya habían pasado un par de horas desde que subí a la habitación. Serian las tres de la madrugada y sin saber porque quise bajar en camisón al Salón donde ya no estaban. Sin duda se habían ido a dormir. Pensé en ir a la cocina y tomar un poco de leche o una infusión para relajarme.

Estaba cruzando el salón de camino a la cocina cuando oí algo en el pasillo de las habitaciones. Venía de la habitación de mis padres y vi que la habitación de Jesús con la puerta abierta estaba vacía pero con su equipaje. Pensé que Jesús estaba en la casa pero no estaba en su habitación. Un escalofrío me recorrió de abajo a arriba y me excito más de lo que estaba.

En la habitación de mis padres se oían gemidos que provenían de una relación sexual frenética entre un hombre y mi madre.

Todo se ordenó en mi cabeza. Había oído hablar de cornudos y corneadores, pero pensaba que eso era algo que no se daba en la realidad. Todo indicaba que Jesús estaba follando a mi madre delante de mi padre y que los tres lo disfrutaban.

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