Xtories

Volviendo a sentir 5

El reloj corre y la velocidad del sonido es el menor de sus problemas. Para salvar a su hija, Duncan y Erin deben escalar lo inescalable y enfrentarse a un enemigo que no perdona. ¿Podrán recuperar a Aurora antes de que sea demasiado tarde?

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Volviendo a sentir 5

ILLIA

Mire aquella grabación con suma atención, reconocí enseguida aquella habitación era la sala de estar de la casa de mi madre en Rusia. También pude observar tímidos movimientos en Dante, estaba vivo, mi madre solo había sido feliz en dos sitios en toda su vida, en su casa, en Rusia y junto a mí. Ella nació en el seno de una familia muy pobre, pero estaban todos unidos y se protegían unos a otros. Igual que hacíamos ella y yo, que mi padre utilizara la casa de mi madre para hacer daño a personas que me eran queridas era más de lo que podía soportar.

Mire a Antonella y todo su cuerpo temblaba, no podía mirar a la pantalla, solo de pensar que su hermano estaba muerto era demasiado para ella. Dante era su ojito derecho, no me lo pensé, la atraje hacia mí y la abracé.

• Antonella, Dante está vivo, es irrelevante para mi padre, lo ha torturado para darle más dramatismo.

• ¿Qué quieres decir? – pregunto Antonella.

• Para mi padre es una mota de polvo, él simplemente se interponía en su camino, lo ha hecho a un lado y ha seguido su camino.

• Está muy herido Illia, mi hermano no sobrevivirá así mucho tiempo – dijo un afectado Aurelio.

Cogí mi teléfono e hice unas cuantas llamadas, algunos hombres seguían siendo leales a mi madre, aunque esta estuviera muerta. Ellos se encargarían de llevar a Dante a un buen hospital, volví a hacer otra llamada, esta fue a un piloto que me debía un favor, era piloto e ingeniero y había creado un avión usando piezas de distintos aviones. Según el su avión, podía alcanzar seis mil kilómetros por hora. Pondríamos a prueba si eso era verdad.

• ¿Cómo viajaremos hasta allí?, ¿y sí, Dante muere antes de que lleguemos? – pregunto Antonella.

• Tranquilos, ya tenemos transporte, un avión experimental, ¿habéis viajado alguna vez a seis mil kilómetros por hora? – pensé que me mandarían a la mierda, pero no fue así, si para ver a su hermano tenían que viajar en un avión que podía explotar en cualquier momento lo harían.

Di instrucciones a aquellos hombres para que no tocaran nada de aquel salón, estaba seguro de que mi padre dejo la ubicación donde se las llevo escondida, para él, era un juego, pero para mí no lo era. Teníamos que encontrar a Lisa y Aurora, el tiempo no jugaba a nuestro favor, Dante y Erin estaban devastados, me acerque a ellos y les prometí que encontraríamos a su hija y hermana. Llegamos al aeropuerto y allí nos esperaba mi amigo, no me preguntéis como consiguió el permiso para que le dejaran despegar.

Sé qué gente importante le debía favores, pero íbamos a viajar en un avión que se parecía más a una trampa mortal. La verdad es que al tenerlo delante, por lo menos a la vista no parecía un desastre, tenía un aire a un avión black bird, pero con modificaciones. El cabrón había construido un avión que solo podía pilotarlo él, una vez a dentro nos tuvimos que poner unos trajes parecidos a los que llevan los astronautas. Estos trajes nos ayudarían con las fuerzas G, también nos ayudaría a respirar, mi amigo ya nos avisó que podíamos desmayarnos, eso lo decía mientras se reía. Antonella estaba aterrada, yo también, pero intenté disimularlo. Puso en marcha el aparato y maniobro, hasta llegar a la pista que utilizaríamos para despegar, acelero y todos nos quedamos pegados al asiento, cogí la mano de Antonella con fuerza y cerré los ojos.

ANTONELLA

Estaba realmente aterrada, solo quería ver a mi hija, aunque fuera una vez más, rece, rece más que en toda mi vida. Tenía la sensación de que los órganos iban a salir disparados por mi espalda. Erin se había desmayado, Duncan apretaba los dientes mientras le cogía de la mano, yo hacía lo propio con la mano de Illia y la de mi hermano Aurelio. Este término por desmayarse, a mí poco me faltaba. Mire a Illia, este parecía tranquilo, como si hubiera hecho esto más de una vez, tenía los ojos cerrados, el casco del avión de vez en cuando crujía como si se estuviera quejando y eso me aterrorizaba, desee desmayarme para dejar de sufrir.

Entonces el piloto nos dijo que estábamos a punto de entrar en el mar y que en ese momento alcanzaríamos la velocidad máxima. Solo a mí se me ocurrió preguntar a la velocidad que habíamos ido hasta ese momento y me dijo que la velocidad había sido la del sonido, mil doscientos treinta y cinco con cincuenta y dos km/h. En cuando llegamos al mar y el piloto acelero pensé que me moría con la presión que esa velocidad estaba ejerciendo en mi cuerpo, al final me desmaye.

No sé cuanto tardaríamos en llegar al aeropuerto de Moscú, pero el piloto nos despertó a todos dándonos la enhorabuena por haber sobrevivido al viaje. Me dieron ganas de matarlo, cuando puse los pies en el suelo del aeropuerto tuve que apoyarme en el avión porque todo me daba vueltas. El piloto nos dijo que era normal y que pronto se nos pasaría, de repente un todoterreno aparco dentro de nosotros, de él salió un hombre grande y serio. Se acercó a Illia y nos dijo que nos llevarían al hospital, Aurelio y yo íbamos muy nerviosos, ya en el hospital el médico que lo atendió nos dijo que estaba en quirófano, pero que dentro de la gravedad estaba estable y que saldría de esta.

Grite de alegría abrazando a mi hermano, Duncan y Erin también se alegraron. Illia me beso con una sonrisa y salió de la sala de estar.

• Tu hermano se pondrá bien, ahora tenemos que encontrar el lugar donde mi padre tiene a Lisa y Aurora.

• ¿Cómo lo averiguarás? – pregunto Antonella.

• A mi padre le gusta jugar al gato y al ratón, en aquella casa está escondida la situación exacta donde se las ha llevado.

• ¿Podrás encontrarlas? – preguntaron Erin y Duncan.

• Eso espero, me esforzaré al máximo para conseguirlo.

ILLIA

Antonella y Aurelio se quedaron a pasar la noche junto a su hermano, a mí me acompañaron Dante y Erin. Estaban muy inquietos, la casa de mi madre estaba tal como la vimos en aquellas imágenes. Había muchos libros en el suelo, pero esos estaban ahí para despistar como una cortina de humo. La respuesta se encontraba entre los libros que todavía se encontraban en la estantería del salón. Eran los libros que leí durante mis años de carrera, me fije bien y había tres libros que no estaban donde deberían, yo no tenía los libros ordenados alfabéticamente sino por temas, ciencia e historia. En esa estantería había tres libros que no estaban donde deberían estar y sabía que mi madre no los había tocado, sabía perfectamente que los ordene de esa manera para ayudarme a estudiar en su momento. Ya tenía parte del puzzle, pero no sería fácil, porque tendría que leer los libros detenidamente y eso me llevaría un tiempo que no teníamos.

En esos libros se encontraba la respuesta de cómo sería ejecutada Lisa, pero ahora tenía que encontrar el lugar exacto donde se llevaron a Aurora. Mi padre castigaba a sus enemigos de una forma muy cruel, les dejaba vivir, mientras se llevaba a su hijo/a pequeños y los llevaba a un complejo secreto donde los adiestraba durante años para que estos mismos mataran a sus padres.

Al ser secuestrados siendo unos niños pasados los años no recordaban a sus padres, pero sus padres sabían perfectamente quién era la persona que les iba a dar el golpe de gracia muriendo en un agónico sufrimiento. Mi padre se cercioró que unos pocos hombres de su confianza supieran donde se los llevaba, el gran error que cometió fue que siempre subestimaba a mi madre y estaba seguro de que investigo con la esperanza de encontrar ese complejo, para que yo en el futuro pudiera acabar con él.

Con la supuesta muerte de mi padre y la enfermedad de mi madre, el tema quedo quieto, pero estaba seguro de que mi madre habría dado con el lugar exacto. Entre en el cuarto de mi madre y mire con detenimiento, si mirabas el cuarto de mi madre a primera vista no te dabas cuenta, pero comparando con las demás estancias de la casa. Aquella habitación tenía unas proporciones más pequeñas. Lo sé porque siempre llevaba conmigo una foto de aquel cuarto antes de que mi madre lo reformara. Se notaba que lo habían registrado a fondo, pero sabía que no habían dado con lo que buscaban.

La pared que separaba el fondo de la habitación y la ventana tenía un tono distinto, casi imperceptible, empecé a palpar la pared hasta que di con un pequeño accionador. Al apretarlo, la pared se movió unos centímetros, lo suficiente para meter la mano y sacar ese parte. En su interior encontramos una carpeta con documentos, fotografías y el lugar exacto donde se llevaron a Aurora.

• Está todo detallado, tu madre estaba muy motivada – dijo Erin.

• Es normal, yo procedo de ese lugar.

• ¿Cómo? – gritaron los dos.

• Mi madre no podía tener hijos, en aquel entonces mi padre quería a su manera a mi madre y le concedió, lo que para el era un capricho, que fuera madre.

• ¿Conociste a tus verdaderos padres? – pregunto Duncan.

• No, lo único que pudo averiguar mi madre fue que mis padres eran unos científicos que mi padre hizo desaparecer, literalmente los borro de la faz de la tierra.

• Tuvo que ser duro – dijo Erin.

• He crecido con mi madre, me adoptaron cuando era un bebe, solo tengo recuerdos de la que para mí es mi madre.

Mi padre tenía planes para mí, convertirme en una versión suya más cruel, pero mi madre desbarato sus planes y eso hizo que el poco cariño que le procesaba se convirtiera en odio, lo demás es historia. Duncan y Erin se pusieron en marcha, Aquel complejo se encontraba en unas montañas a las afueras de la ciudad. Sabía perfectamente que la clave para encontrar a Lisa estaría en esos libros, los descubriría aunque tuviera que estar una semana sin dormir.

DUNCAN Y ERIN

Los archivos que recabo la madre de Illia eran muy exactos, no nos costó a Erin y a mí llegar hasta allí. Pero una vez en el sitio las cosas se complicaron, la única manera segura de entrar en ese complejo era por el aire usando un helicóptero. La otra forma de entrar era escalando una pared vertical de mil metros por la zona más complicada, entre los documentos se encontraba un mapa con la única ruta por la que se podía escalar esa pared. Era una locura, incluso los escaladores más diestros del mundo se lo pensarían dos veces, Erin y yo éramos buenos escalando, pero esta pared nos superaba ampliamente.

Erin y yo nos miramos, estábamos dispuestos a cualquier cosa por recuperar a nuestra hija y si para ello teníamos que escalar esa pared lo haríamos. Esa franja del acantilado era la única que carecía de vigilancia, estaban seguros de que nadie se atrevería a escalarla, puesto que había que hacerlo de noche. Tendríamos un margen de seis horas para conseguirlo, después se haría de día y las cosas se complicarían aún más, cogimos el equipo del todoterreno y dos linternas de las que se ponen en la frente.

Empezamos a ascender cagados de miedo, pero con la convicción que llegaríamos a la cima por nuestra hija, según parece el mapa lo trazo el único escalador que había conseguido escalarlo. Antes de que el padre de Illia se hiciera con el complejo, había que reconocerlo, aquel escalador era muy bueno. Poco a poco fuimos ascendiendo, era como si la pared creciera por cada metro que conseguíamos subir. Los dos estuvimos a punto de tirar la toalla, la pared era demasiado dura. Tener la ruta trazada no lo hacía más sencillo, pero cuando más desesperados estábamos venía a nuestra mente la imagen de nuestra pequeña sonriendo.

Volvíamos a apretar los dientes y seguimos adelante, poco a poco la cumbre se acercaba, lo habíamos logrado dos horas antes de lo previsto. Al llegar a la cima estábamos agotados, descansamos un ratito, pues no había tiempo que perder. Empezamos a acercarnos al complejo con sigilo, había dos guardias distraídos hablando mientras fumaban, cogimos nuestras pistolas de dardos tranquilizantes impulsados con gas, eran las que menos ruido hacían, además con estos dardos quedarían fuera de combate al instante, no nos atrevimos a usar armas de fuego, porque un mal disparo y pondríamos en peligro a nuestra hija, de esta manera estarían groguis las siguientes ocho horas.

Con sendos disparos los dos guardias cayeron al suelo dormidos, cogimos una de las llaves y abrimos una puerta trasera para acceder al complejo. Llegamos a un pasillo, al final de este se encontraba un laboratorio. Nos escondimos en un saliente y esperamos para ver cuanta gente había dentro del laboratorio, para nuestra suerte solo había una científica. Con mucho sigilo entramos y la cogimos desprevenida, coloque mi arma contra su frente y sacando una foto de mi hija, le pregunte donde la tenían.

Ella muy seria dijo que no pensaba contestar, Erin sacando dos cuchillos le clavo las manos a la mesa. Tuve que poner mi mano sobre la boca de esa mujer para que no gritara, mire a Erin, pero no estaba para bromas. Sacando otro cuchillo se lo puso en el cuello y le dijo que le haría una sonrisa de oreja a oreja si no le decía donde tenían a su hija. Aquella científica viendo que Erin no bromeaba empezó a sudar y termino meándose encima del miedo, temblando, señalo un ordenador y nos dijo que introdujéramos el código que ella nos daría, Aurora se encontraba en una especie de guardería a la espera de que sus nuevos padres vinieran a recogerla.

• No sabéis con quién os metéis, ese matrimonio es muy poderoso, si os lleváis a la niña os buscarán – dijo la científica.

• No tendrán que hacerlo, pues les esperaremos aquí – dijo Erin.

Disparamos otro dardo a la científica y fuimos en busca de nuestra hija, No había muchos guardias, pero cuando llegamos a la parte del complejo donde tenían a Aurora, nos dimos cuenta de que la gente que allí se encontraba eran personas que habían sido secuestradas para cuidar de los niños, cuando nos vieron llegar se tiraron al suelo muertos de miedo. Entonces la escuchamos, la risa de nuestra pequeña Aurora era inconfundible, una anciana muy asustada la tenía en brazos protegiéndola de nosotros.

Cuando vio lo contenta que se puso Aurora de vernos se dio cuenta de que la niña nos conocía.

• ¿Quiénes sois? – pregunto la Anciana.

• Los padres de la criatura – conteste.

• Entonces cogerla y marcharos, viene gente mala a por la niña, se la llevarán y la convertirán en un monstruo – dijo la anciana muy apenada.

Erin y yo nos miramos, recorrimos todo el complejo, derrotando a todos los guardias que nos encontramos. No iban armados y al ser los pasillos tan estrechos tenían que venir de uno en uno. Erin y yo desenvainamos nuestras kodachis, ideales para luchar en aquellos pasillos tan estrechos, el filo estaba impregnado con el mismo tranquilizante que los dardos, de uno en uno empezamos a hacerles cortes en distintos puntos del cuerpo, pero evitando tocar puntos vitales.

Dos de ellos sacaron sendas espadas medievales de doble filo, eran demasiado grandes para blandirlas en aquellos pasillos, mientras uno de nosotros paraba la estocada, el otro le hacía un corte en el muslo, brazo, pecho o espalda. Seguimos así hasta que derrotamos a todos. Después fuimos llevando uno a uno hasta el helipuerto donde aterrizaría el helicóptero con aquella pareja tan peligrosa, pedimos a la amable anciana que siguiera cuidando de Aurora un ratito más.

Erin se quedó en el helipuerto esperando a la pareja, yo busque la armería del complejo, en él busque un rifle de francotirador, encontré lo que buscaba y me dispuse a ponerme en el sitio idóneo para poder disparar si las cosas se ponían feas. El helicóptero no tardó en llegar, al aterrizar aquella pareja joven y sus cuatro guardaespaldas se bajaron del helicóptero mirando a Erin con desconfianza, más cuando vieron a todos los guardias del complejo apilados al lado de ella.

• ¿Quién eres? – pregunto la mujer.

• La Madre de Aurora – dijo muy seria Erin.

• Así que así se llama la niña, pues si sabes lo que te conviene, dejaras que nos la llevemos.

• Creo que sois vosotros los que no sabéis lo que os conviene – volvió a decir Erin más sería todavía.

Me hizo una señal, cuatro disparos certeros y los guardaespaldas cayeron fulminados, nos prometimos que en cuanto naciera Aurora nada de muertes, pero no podíamos arriesgarnos, esa pareja estaban cortados por el mismo patrón que mi padre y Boris. Teníamos que dejarles claro que acercarse a nuestra hija sería malo para su salud, La mujer cambio su semblante y sacando rápidamente un arma apunto a Erin, de un disparo separe su mano de su muñeca.

Cayó de rodillas al suelo mirándose la parte del brazo donde debería estar la mano, el marido intento coger su arma y de un disparo le ocurrió exactamente lo mismo.

• ¡Quienes sois! – gritaron los dos desesperadamente.

Erin se levantó la manga enseñando un tatuaje, mientras yo me acercaba con el rifle apoyado en el hombro. La mujer en cuanto vio el tatuaje supo enseguida quienes éramos y le empezó a temblar el labio, su marido le miraba atónito sin poder creerse que su mujer estuviera muerta de miedo solo por un entupido tatuaje, nos miró y nos gritó.

• ¡Esto no quedará así, esconderos bien, porque iremos a por vosotros y borraremos vuestro nombre de la faz de la tierra!

La mujer miró a Erin y de un rápido movimiento golpeo el cuello de su marido, haciendo que este no pudiera respirar, muriendo entre convulsiones. Después aquella mujer poso su frente contra el suelo pidiendo clemencia entre lágrimas, Erin disparo uno de los dardos tranquilizantes y después llamo a los cuatro ancianos, por lo que parecía aquel matrimonio estaba en su lista negra, según le dijeron ellos se encargarían de ella.

Mientras eso ocurría, yo fui a buscar a nuestra revoltosa hija, la cogí en brazos y empecé a hacerle carantoñas, mientras se reía. Mire a la anciana, le di las gracias y le pregunte si podía hacer algo por ella y los demás secuestrados, me contesto que lo único que querían era recuperar su vida y vivir en paz. Eso si podíamos hacerlo, Erin volvió a llamar a los ancianos y estos nos dijeron que se encargarían de que volvieran a sus casas sanos y salvos, encargándose personalmente de protegerlos.

Aurora ya estaba a salvo, solo faltaba que Illia diera con el paradero de mi hermana para que pudiéramos rescatarla.

Continuará.

Kodachi: es un tipo de espada japonesa demasiado corta como para considerarla una espada larga y demasiado larga para considerarla una daga.

Continúa en