Xtories

Volviendo a sentir 4

Boris estaba muerto. O al menos, así creían todos. Pero cuando Illia encuentra la prueba de que su padre sigue vivo, la cacería comienza. No buscan venganza, buscan supervivencia, pero Boris tiene otros planes: no quiere poder, quiere destruir a Duncan a cualquier costo, incluso secuestrando a sus hijas.

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Volviendo a sentir 4

ILLIA

No podía dejar de mirar esos números, conocía muy bien esa letra. Era la letra de mi padre, muchos dirán que Duncan acabo con él. No pondré en duda el trabajo de Duncan, lo que la gente no sabe es que mi padre usaba un doble. Un hombre que puesto a su lado nadie podría distinguirlos, serían como dos gotas de agua. Todo eran rumores, pero yo conseguí unas pruebas que probaban que eso que se decía entre susurros era verdad.

Puedes ser igual, comportarte igual y hablar igual, pero cada persona tiene su propia letra con unas trazas que ocurren de forma natural, por mucho que aprendas la escritura de la otra persona, siempre salen esas trazas sin que puedas evitarlo. Yo me di cuenta con el número nueve y con la letra f, solo fue una vez, pero fue suficiente para darme cuenta de que aquel hombre no era mi padre.

Lo intenté decir a todo el mundo, pero era un crío y ningún adulto me hizo caso, pues ahora tenía la prueba de que mi padre estaba vivo y eso era malo para nuestra integridad. El día que supuestamente murió, una parte de mí se quedó aliviada, mi madre y yo volvíamos a ser libres, pero otra parte de mí seguía en guardia. Por desgracia conocía muy bien a mi padre y si tenía algo claro era que jamás le hubieran pillado tan desprevenido.

El fuerte de mi padre no era el combate, ni la fuerza bruta, su fuerte era la increíble inteligencia sumada a una extrema crueldad. Hasta ese momento había sobrevivido, porque siempre iba unos cuantos pasos delante de sus enemigos.

• Mi padre sigue con vida.

• Eso no puede ser, Duncan se encargó de él – dijo Antonella.

• No, Duncan se encargó del doble que usaba mi padre, se las arreglo para que fuera aquel doble y no el quién estuviera esa noche en aquel local.

• ¿Qué pruebas tienes? – pregunto Aurelio.

• El nueve, solo mi padre lo escribe así.

• Pues es un problema – dijo Antonella.

• ¿Me creéis?

• Estás demasiado seguro, no tienes ni un ápice de duda – dijo Aurelio.

Pensé que no me creerían, puesto que escuchado en voz alta parecía una locura. Antonella y Aurelio sabían perfectamente de lo que era capaz mi padre. Una gran preocupación apareció en sus rostros, Nikolai era un problema, pero mi padre era una catástrofe, Antonella me cogió la mano y después me beso.

ANTONELLA

Si el padre de Illia seguía con vida, la cosa se complicaba mucho, Nikolai era un codicioso que ni siquiera era consciente que sus acciones podían poner las vidas humanas en peligro, pero Boris sí era consciente y le daba igual, a él solo le importaba el poder, para tener a todo el mundo subyugado a él. Aurelio fue al todoterreno y metió las coordenadas que Andrei tenía grabadas en el pecho en el GPS. Enseguida nos dio una ubicación. Después mi hermano hizo una llamada para que sus hombres se encargaran del cuerpo de Andrei. Nos montamos en el todoterreno y seguimos las indicaciones que el GPS nos iba dando. Llegamos a una lonja que se encontraba en el viejo puerto, este puerto se dejó de utilizar años atrás después de la construcción del nuevo. Nadie solía andar por allí, exceptuando un vigilante jurado que trabajaba dos noches por semana.

Seguramente trabajaría para Boris, sería imposible que no se diera cuenta de que en esta lonja había un movimiento de personas. Cuando llegamos nos intentó impedir el paso, pero fue ver a Aurelio y se le cambió el color de la cara, parecía que había visto un fantasma. Mi hermano no decía nada, pero sabía perfectamente lo cabreado que estaba este era su territorio y Boris había campado a sus anchas sin que Aurelio fuera consciente.

• Mi hermano está enfadado, por no haber detectado los movimientos de tu padre.

• Pues que no lo esté, vuestro padre se podía enfrentar a cualquiera, no usaba tretas, simplemente les plantaba cara, mi padre no era tan valiente ni tan fuerte, por eso se hizo un experto en pasar desapercibido y actuar en las sombras.

Cuando entramos en la lonja vimos como Nikolai estaba colgado del techo por unas cadenas atadas a sus muñecas. Tenía signos de haber sido torturado con una saña animal, comparado con esto lo de Andrei había sido una paseo. Vomite sin remedio, no voy a relatar lo que mis ojos estaban viendo, pero creerme que el que lo hizo solo se le podía catalogar de una forma, un monstruo sin alma. Mi hermano empezó a revisar el lugar en busca de explosivos, entonces se escuchó un sonido y una pantalla se encendió, en ella aparecía la imagen de Boris.

• Os felicito por haber sido tan rápidos.

• Eso es lo que quieres papa, ¿destruir el mundo por unos míseros diamantes?

• ¿Esto que tengo en la mano?, reconozco que serán unos bonitos adornos para mi búnker.

• ¿Entonces que es lo que quieres? – pregunto Aurelio.

• Quiero que todos los habitantes de este mundo sufran como he sufrido yo, viviendo en las alcantarillas y alimentándome de ratas, quiero que lo pierdan todo y sientan la absoluta desesperación.

• ¡Estás loco! – dije.

• Sí, es posible, yo era un rey y ahora volveré a reinar.

• ¡Será un mundo desolado! – le recrimino Illia.

• Tienes razón, hijo, pero será todo mío – mientras reía.

La pantalla se apagó, todos nos miramos, Boris pretendía activar el anillo de fuego y destruir el mundo. Su plan era una locura, sería un rey sin reino, parecía que haber perdido ese poder del que tanto alardeaba, le había vuelto totalmente loco y eso era lo peligroso, si estando cuerdo tenía poco autocontrol, ahora no tendría ninguno.

ILLIA

Algo no me cuadraba, mi padre sería muchas cosas, pero no era un estúpido, si el anillo de fuego se activaba, las nubes volcánicas ocultarían el sol en todo el planeta, creando un invierno nuclear, dando paso a una glaciación, que podía durar décadas incluso cientos de años. Era imposible sobrevivir, los filtros del búnker que hacían respirable el aire terminarían por fallar, la comida no duraría eternamente, incluso si se pudiera cultivar dentro del búnker. El agua potable poco a poco iría perdiendo calidad según los filtros que se usaran para limpiarla, fueran fallando igual que los del aire. Seguramente la superficie siguiera siendo inhabitable, convirtiendo el bunquer en un mausoleo.

Conocía muy bien a mi padre, a la persona que en realidad quería hacer daño por encima de todos era a Duncan. Este le había robado su poder, para el mundo él estaba muerto y un muerto no puede poseer nada. Además de tener que esconderse por si la verdad salía a la luz. Como dije mi padre era un cobarde, sabía perfectamente que Duncan había emprendido ese viaje suicida por salvar a su hermana y de conocerse que el hombre que había muerto no era el verdadero Boris. Duncan hubiera incumplido el trato y su hermana no recibiría el medicamento.

Por otro lado, estaban los cinco ancianos, ahora cuatro con la muerte del abuelo de Antonella. Sé dé primera mano que vieron con buenos ojos la desaparición de mi padre, había adquirido demasiado poder y se estaba convirtiendo en un hombre incontrolable. Ellos mismos me lo dijeron cuando nos dieron el pésame a mi madre y a mí, era un formalismo claro, sabían perfectamente lo que sentíamos mi madre y yo por mi padre y no había nadie en el planeta que se alegrara más de su muerte que nosotros.

Mi padre no se atrevería a ir a por Duncan, ya no tenía su fortuna respaldándole, algunos de sus hombres le seguirían siendo fieles si descubrían que seguía con vida, pero no tendrían el poder suficiente para enfrentarse a Duncan y Erin a la vez.

Sacudí mi cabeza para centrarme en encontrar el siguiente volcán al que podía atacar mi padre. Yellowstone lo descarté en ese mismo momento, de entrar en erupción la onda expansiva destruiría todo en un radio de cien quilómetros a una velocidad equivalente a la del sonido. Pocos vehículos podían alcanzar esa velocidad en el tiempo que el volcán te daría antes de desatar toda su furia, me decante por el Ol Doinyo Lengai el volcán más frió del mundo que se localizaba en Tanzania.

Se trata de un caso único en el mundo. Arroja lava de carbonatita en lugar de sílice, que suele ser la más habitual. Este tipo de lava es rica en elementos alcalinos como calcio, sodio y grandes cantidades de dióxido de carbono disuelto. Además, su temperatura nunca supera los 590 ºC, por lo que el Ol Doinyo Lengai es considerado el volcán más "frío" del planeta. La lava es negra durante el día, roja en algunos momentos de la noche y se vuelve blanca al entrar en contacto con el agua.

He visitado este volcán innumerables veces, pero solo una vez tuve la oportunidad de verlo por la noche y es precioso. Si conseguimos salir con vida de las locuras de mi padre, me gustaría llevar a Antonella, es una visión única en la vida que se queda marcada en tu retina. La lava de este volcán no era la más adecuada, para crear los diamantes, pero sí la composición de la roca de la montaña. Mi padre los llamo adornos, no se lo creía ni él, esos diamantes le devolverían su fortuna. Era demasiado codicioso para dejar marchar esta oportunidad.

El discurso de destruir el mundo para que todos sintieran en sus propias carnes, pudo sonar convincente, pero conociendo a mi padre, estaba casi seguro de que era una treta que había ensayado hasta poder engañarnos a todos.

• Illia llevas un rato ausente, ¿te ocurre algo?

• No me creo a mi padre.

• ¿Qué es lo que no crees?, porque a mí me ha parecido convincente – dijo Aurelio.

• Antonella, tú le conoces casi tanto como yo, él estaba orgulloso siendo el amo y señor de su territorio y no escondía que quería el vuestro también.

• Eso es verdad – dijo Antonella.

• ¿Creéis de verdad que una persona así se va a conformar con vivir en un agujero?

• Mirándolo desde ese punto de vista – dijo Aurelio.

• Mi padre trama algo y tenemos que descubrirlo, estoy casi seguro que su siguiente objetivo será el volcán Ol Doinyo Lengai.

• ¿Dónde se encuentra ese volcán? – pregunto Antonella.

• En Tanzania.

ANTONELLA

A Illia se le veía preocupado, no se terminaba de creer el cuento de Boris y si tengo que ser sincera a mí también me cuesta creerlo. ¿Es Boris capaz de destruir el planeta por una venganza?, podría ser, pero yo también opino que esa no sería su primera opción. Illia no tenía dudas de que el siguiente volcán sería aquel de nombre impronunciable. Igual que hizo con Andrei Aurelio llamo a sus hombres para que se hicieran cargo del cuerpo de Nikolai, decidimos volver con Chiara y las niñas.

Illia no abrió la boca en todo el viaje, descubrir que su padre seguía con vida había sido un shock para él. También estaba el miedo de que este hiciera daño a algunos de nosotros, estaba segura de que pensaba que su principal objetivo sería Duncan, pero también sabia que no descartaba que nos hiciera daño a cualquiera de nosotros para desquitarse. Tardamos un par de horas en llegar, para cuando llegamos Chiara ya tenía la cena casi preparada, nos dio tiempo para que nos ducháramos, Illia y yo lo hicimos juntos.

No hubo sexo, ninguno teníamos el cuerpo para ello, simplemente me abrazo y dejé que se desahogara en forma de lágrimas. No eran lágrimas de tristeza, sino de rabia, como el mismo me lo había dicho, porque su madre, que era buena y cariñosa, había tenido que morir y su padre, que era el mal reencarnado, seguía con vida. Esa era una respuesta a la que ninguno podíamos contestarle. Si la vida fuese justa, hubiera sido Boris quien hubiera sufrido aquella enfermedad que padeció la madre de Illia y termino con su vida, pero el destino había sido justo con la persona equivocada.

Escuchaba llorar al hombre que amaba, mientras el agua recorría nuestros cuerpos. No sabría decir cuanto tiempo estuvo llorando Illia, pero una vez calmo esa rabia que le atenazaba, volvió a aparecer una tímida sonrisa en su rostro, parecía más tranquilo. La cena parecía un velatorio. Solo las niñas conseguían hacernos sonreír alegrando el ambiente tan tenso que se respiraba en aquella habitación. Las niñas subieron a su habitación, era tarde y tenían que ir a dormir, no protestaron, se les veía realmente cansadas.

Chiara y yo subimos con ellas, para leerles un libro y arroparles, este era el momento más feliz de mi vida, sabía que mi hija crecería, pero mientras pudiera le leería todos los libros que quisiera y la arroparía dándole un beso de buenas noches. Chiara sonreía, sabía perfectamente lo que yo sentía, sus hijas eran más mayores, pero se negaban a perder ese ritual que las hacía dormir con una sonrisa y rezaba para que Isabella fuera como ellas y siempre siguiéramos con este ritual que tan felices nos hacía a las dos.

• Antonella, Isabella, siempre querrá que le leas un libro antes de dormir.

• Ver la cara de felicidad de Isabella mientras le leía un libro fue uno de los motivos que me ayudo a seguir adelante.

• Ayer a la noche, Isabella atendía agradecía mientras le leía el libro que tu hermano le regalo, pero se veía que ella quería escucharlo de tu voz, esta noche tu hija se ha dormido realmente feliz.

Abrace a Chiara y bajamos a la sala de estar, en ella Aurelio e Illia conversaban tranquilamente mientras se tomaban una copa de whisky. Chiara y yo nos servimos un poco de vino y miramos por la ventana, el cielo estaba raso y se veían unas preciosas estrellas, las miré con atención, porque tal vez si a Boris se le iba del todo la hoya, sería de las últimas veces que tendríamos la oportunidad de verlas. Aquella noche prácticamente no dormimos, Aurelio puso el despertador a las cuatro de la mañana, para las cinco el avión estaría preparado para llevarnos hasta Tanzania.

Fue un viaje largo, cuando aterrizamos un todoterreno nos esperaba, del aeropuerto hasta el volcán tendríamos un viaje de dos horas. Durante el viaje todos revisamos nuestras armas, sabía que a Illia no le gustaban, pero le di una pistola semiautomática, como siempre digo, es mejor llevarla y no tener que utilizarla, que no llevarla y necesitarla. El conductor nos paró a unos quinientos metros, mire alrededor y vi una gran roca donde colocar mi rifle de francotirador, me subí a esta gran roca.

Mire desde mi mira telescópica y lo que vi me dejo asombrada, todos los hombres parecía que habían sido abatidos, antes de que la máquina pudiera ser puesta en marcha. No se veía a nadie, decidimos acercarnos con cautela. Casi habíamos llegado al volcán, para acceder a él, había que pasar por una especie de pasadizo, no nos hizo mucha gracia, pero entramos. De repente en mi pecho y en la espalda de Aurelio que iba el último aparecieron sendos puntos rojos.

Escuchamos como alguien se acercaba, mientras el punto se hacía más grande, cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta de que eran Duncan y Erin.

• ¿Qué hacéis vosotros aquí? Pregunto Aurelio.

• Nos han contratado para detener a estos hombres – dijo Erin.

No sé por qué mire para donde estaba Illia, estaba blanco con un papel, me miro y me dijo.

• Es una trampa, no le creía capaz, ¡va a por Lisa y Aurora! – dijo Illia.

• ¿Cómo? –pregunte.

• Ya cebemos cuál es el verdadero objetivo de mi padre, hacer el máximo daño posible a Duncan.

• Nuestro hermano las protege – dijo Aurelio.

• Quien te crees que ha contratado a Duncan y a Erin para que vinieran aquí, no dudo de la destreza de Dante, pero mi padre se ha cerciorado de que estuviera él solo protegiéndolas.

• Tu padre está muerto, Illia – dijo un Duncan desconcertado.

Entonces sonó el móvil de Illia y en él apareció un mensaje que decía que abriéramos un portátil que estaba en uno de los vehículos, en él aparecía Dante totalmente ensangrentado encadenado a la pared, mientras Lisa estaba arrodillada en el suelo abrazando a Aurora intentando protegerla, dos hombres les pusieron una capucha a cada una y se las llevaron a la fuerza, la imagen final era la de mi hermano quieto, no se movía y no parecía respirar, apreté los puños con mucha fuerza y grite.

• ¡¡¡Boris!!!

Continuará.

Continúa en