Mi novia Carla (4)
Carla ya no es la novia tímida de siempre. Desde que Laura le abrió los ojos, cada mañana trae una sorpresa que quema la pantalla del móvil de Antonio. ¿Qué secretos esconde la amiga que ha transformado a su compañera? El viaje a Tarifa promete ser solo el comienzo de una semana donde el control se invierte y el deseo se vuelve incontrolable.
Domingo, 13:00 horas:
Acababa de abrir los ojos, parecía que acababa de despertar del mejor sueño que jamás hubiera tenido aunque aquella vez, el sueño había sido real, muy real.
No podía creer lo que había cambiado la relación entre Clara y yo en solo 24 horas, pero aquello solo había sido el comienzo porque Clara, que dormía aun profundamente después del desenfreno de anoche, había cambiado su forma de pensar o eso parecía al menos. No sé qué es lo que le había ocurrido para haber llegado el día anterior tan cachonda a casa y comportarse como una chica completamente desinhibida, pero me gustaba, aunque también me hacía pensar en las razones.
Mientras tanto, me levanté y fui directamente a prepararme algo de comer porque, conociendo a Carla y su sueño profundo, comería solo ese domingo. Y así fue, Carla no se despertó hasta las 3 y media de la tarde, yo estaba tumbado en el sofá como el día anterior cuando apareció delante de mí de nuevo.
Sin embargo, esta vez venía completamente desnuda, hecho que me sorprendió:
- Veo que te has olvidado la ropa en la habitación.
- Bueno, es lo normal cuando no te han dicho lo que te tienes que poner, ¿no recuerdas lo que dijiste anoche?.
Se me había olvidado por completo que el día anterior le había dicho que a partir de ahora elegiría lo que se tenía que poner hasta el 31 de agosto. Sinceramente, lo había dicho con vistas a elegir su vestuario en ocasiones puntuales y como parte del juego que nos habíamos traído la noche anterior para calentarnos y no como algo que se fuera a tomar al pie de la letra, aunque os aseguro que me haría disfrutar dicha situación mucho más de lo que hubiera pensado.
- Jajaja, cariño, lo había dicho como parte del juego y para calentarnos un poco anoche
- Pues a mí me gustó la idea Antonio y quiero hacerla realidad así que o me dices lo que me tengo que poner o me paso desnuda el resto del día
- Está bien, está bien, elige unas bragas y un sujetador de tu gusto y ponte el chándal gris y una sudadera
Sin decir palabra, se fue a la habitación y en cuestión de 5 minutos apareció de nuevo en el salón.
- Carla, tenemos que hablar de lo de anoche, no te puedes imaginar lo que me encantó todo lo que hicimos, pero quizás me pasé un poco de la raya y no teníamos que haber ido tan deprisa
- Antonio, voy a ser sincera contigo, a mí también me encantó, creo que incluso más que a ti. Es cierto que nunca hubiera imaginado hacer algo así pero ya te he dicho que estoy dispuesta a hacer cosas más atrevidas y a disfrutar más así que vamos a hacer una cosa, no vuelvas a preguntarme por qué aparezco desnuda delante de ti, si no me dices a partir de ahora cómo tengo que vestirme, estaré desnuda hasta que me lo digas
Joder, sí que se lo había tomado en serio Carla su nuevo papel y tenía que averiguar por qué, estaba claro que no había sido solo cosa del juego y de los dos polvos de ayer, ni por asomo.
- Está bien Carla, lo haré, aunque tienes que responderme a una cosa
- Miedo me das
- ¿Cuál ha sido la razón de ese cambio tan repentino en ti? – Quiero que seas sincera por favor, necesito entender lo que me espera de aquí en adelante
- Está bien Antonio, no quiero tener secretos contigo, verás, ha sido gracias a mi amiga Laura
De repente un flash pasó por mi cabeza, Laura…qué os puedo contar de ella, sinceramente es una diosa, mucho más que Carla o eso creo vaya. Laura es su amiga desde que estaban en la carrera estudiando en Sevilla y ambas eran compañeras del MIR, siendo un coco las dos en relación a los estudios como os podéis imaginar, aunque Laura destacaba más por su físico, de eso no había duda. Era muy parecida en altura a Carla, centímetro arriba o abajo, aunque tenía un cuerpo mucho más voluptuoso porque tenía un culo redondo y con más carne que Carla trabajado igual que ella en el gym y ya no hablemos de sus tetas, las de Carla estaban bien y tenía una forma redonda muy bonitas pero las de Laura eran perfectamente redondas y un poco más grandes resultando un pecho casi perfecto para mi gusto. Además, estaba delgada en su cintura, donde no había grasa, por lo que su culo y sus tetas resaltaban mucho más que las de Carla.
Por último, era mucho más desinhibida, ahí sí que la ganaba por goleada, follaba bastante con hombres distintos porque tras haber tenido un par de relaciones medianamente largas, tenía 29 años en ese momento, se había aburrido y había decidido que ser monógama no iba con ella o al menos en ese momento de su vida.
- Verás, últimamente Laura me ha estado contando de sus aventuras sexuales, ya sabes cómo es y me ha convencido para que vaya un poco más allá en el sexo Antonio
- Pero…vosotras siempre os contáis vuestras historias de sexo, ¿no?, ¿qué ha cambiado esta vez?
- Pues verás, hace unos días se grabó teniendo sexo con Javier, su adjunto de 40 años de cirugía, sin que él lo supiera y ayer por la noche en la guardia me enseñó el vídeo y yo me puse muy cachonda
- ¿Le grabó sin que él lo supiera?
- Sí jajaja, se grabó el otro día en la sala de descanso, suelen follar ahí de forma habitual
- Desde luego Laura siempre ha sido muy desinhibida, eso lo sabemos, pero de ahí a grabarse teniendo sexo…
- Pues ya ves, le gusta probar cosas nuevas y siempre me está martilleando la cabeza con que tú y yo tenemos que salir de la rutina y desinhibirnos un poco
- La verdad Carla es que nos hemos estancado un poco si exceptuamos el día de ayer
- Lo sé Juan y por eso mismo ayer creo que fue el mejor polvo que tuvimos en nuestra vida
- El mejor no sé, pero lo más loco que hemos hecho seguro
- Jajaja todavía no me lo creo Juan, lo de bajar desnuda, follar en el porche de la piscina
- Sí, fue una completa locura
- Pues quiero que sigamos haciendo cosas como esas Juan, por favor
- Jajaja me sorprendes Carla, pero mentiría si dijese que no me encanta la idea
- Pues entonces no se hable más, de aquí en adelante quiero que sigamos haciendo cosas por el estilo
Yo estaba literalmente flipando en colores, nunca me hubiera imaginado a Carla confesándome que quería ser tan desinhibida ni que quería probar tantas cosas nuevas, pero yo estaba encantado y no iba a desaprovecharlo.
- De todas formas, Carla, estaba pensando que tenemos que hablar un poco más de lo que pasó ayer a pesar de que nos gustó tanto a ambos
- ¿De qué quieres hablar concretamente?
- ¿De qué concretamente? ¿de la locura de que subieses desnuda y llena de semen a casa? ¿de la pareja de liberales que conocimos? ¿del juego que tuvimos en el bar? – Dime, porque tenemos para elegir…
- Jaja, tienes razón, ¿qué te parece si dejamos la conversación para otro día y mientras vamos viendo lo que nos va surgiendo?
- Creo que es lo mejor, sí, aunque tengo que preguntarte una cosa
- Dime
- Antes de la locura de ayer había pensado que podíamos escaparnos la semana que viene los cuatro días de semana santa aprovechando que tú sales de tu guardia el jueves por la mañana y yo no trabajo en toda la semana
- Mmm ¿y donde iríamos?
- Después de lo de ayer, es una sorpresa, aunque te digo que necesitarás tus bikinis
- Antonio…te veo venir
- Tú solo dime que sí y estaré contento
- Sí
Os estaréis preguntando si aquella propuesta era improvisada o meditada y he de aclarar que ya llevaba tiempo planeándolo, sabía que ella salía de guardia el jueves a la mañana y podíamos aprovechar los cuatro días para irnos a algún sitio a descansar. No contaba evidentemente con lo que había pasado el día anterior, pero me había servido para ver a qué estaba dispuesta Carla.
No pasó nada reseñable el lunes por la mañana, pero sí el martes, de hecho, serían las 11 de la mañana y yo seguía en la cama porque Carla se había ido al hospital muy temprano y no tenía nada que hacer, ya me preocuparía por la maleta el miércoles por la tarde.
De pronto, me sonó el móvil y vi por encima que había sido Carla la que me había escrito:
- Buenos días Cariño jeje
El buenos días venía acompañado de una foto de Carla, foto que cuando la abrí no me esperaba lo que iba a encontrarme en ella. Me había mandado una foto de ella frente a un espejo vestida únicamente con el pantalón verde típico de médico y por arriba estaba desnuda, aunque tenía su brazo cubriéndose las tetas y, además, se había hecho un moño muy parecido al del sábado por la noche.
- Jo - der Carla, me acabas de dejar sin palabras, ¿dónde estás para poder hacerte una foto así? ¿qué has hecho con la Carla de hace una semana?
Carla no me respondió hasta una hora después, pero yo en ese rato no paraba de darle vueltas a la situación, estaba hecho un lío con lo vivido el sábado. Siempre había querido que Carla fuera una novia que quisiera exhibirse y follar a todas horas y aún no sabía si ella había cambiado en ese sentido, pero desde luego me había dejado descuadrado, ¿era esto lo que realmente quería?
- Hola Cariño, ¿te ha gustado la foto?
- Puf, me ha encantado, no me lo esperaba para nada
- La foto es de hace un par de horas porque, según he llegado al hospital, ha entrado un hombre muy grave y me he tenido que poner la bata directamente sin poder cambiarme así que luego he aprovechado un mini descanso para venir a cambiarme y a darte estos buenos días que tanto te han gustado por lo que veo.
- Y tanto que me han gustado Carla, aunque pensándolo bien podían haber sido mejores, ¿no te parece?
- ¿Te refieres a algo así?
Carla se refería a la siguiente foto que me había mandado, era la misma foto que me había mandado antes, pero esta vez no se cubría el pecho, sino que tenía las dos manos a ambos lados de la cadera y miraba directamente al espejo mordiéndose el labio
- Joder Carla, joder, ¿quieres calentarme o qué?
- Mmm quizás un poquito y tengo más material, aunque creo que por ahora es suficiente porque tenemos que hablar algo más importante antes
- ¿El qué?
- Mi vestuario para los cuatro días Antonio, no me has dicho a donde vamos ni que temperatura va a hacer ni lo que vas a querer lo que va a llevar aparte de los bikinis
- Mmm tienes toda la razón, aunque me gustaría que los bikinis que llevaras fueran mejores de los que ya tienes
- ¿Se puede saber qué le pasan a mis bikinis?
- Absolutamente nada, pero yo quiero que sean más sexys de lo que ya son así que creo que esta tarde deberías ir a comprar algunos nuevos
- Mmm creo que tienes razón ¿y sabes qué?, que Laura opina lo mismo jajajaja
En ese momento se me vino todo un poca abajo, ¿qué tenía que ver Laura con todo esto? ¿acaso estaba con ella? ¿le había contado algo?
- ¿Estás con Laura cariño?
- Sí, aquí estamos esperando a entrar a ver a unos pacientes, aunque nos queda un rato, le he estado contando nuestra aventura del sábado y no puede estar más contenta de todo lo que hicimos
- ¿Ah sí? ¿Y qué te ha dicho?
- ¡Que ya era hora! Jajaja – También ha dicho que, si te parece bien, puede ser mi asesora de moda esta tarde y recomendarme algunas cosas para ponerme estos cuatro días, ¿qué te parece? ¿estás de acuerdo?
Conociendo lo atrevida que era Laura no me parecía tan mala idea la verdad, sabía que la iba a intentar convencer para que se pusiera cosas atrevidas así que yo encantado por eso lado y no tan contento por el hecho de que le hubiera contado nuestros juegos, ¿qué más le habría contado?
- Sí cariño, estoy de acuerdo, iros las dos esta tarde de compras a ver si eres capaz de sorprenderme
- Lo haré, créeme
Ahí quedó la conversación, el resto de la mañana la dediqué a buscar el alojamiento en el que había pensado para estos cuatro días y ese no era otro que una pequeña finca situada en un camino que salía desde la carretera que te lleva al pueblo de Tarifa, pero situada justo antes de la playa de Bolonia. Estaba bastante aislada de cualquier otro sitio la verdad, se trataba de una finca donde habían reformado una antigua casa y la habían convertido en una especie de casa rural donde había cuatro habitaciones con baños y el resto de estancias eran compartidas, era lo único malo, pero lo compensaba con la cala que había justo enfrente de la casa como a un 1 km y las preciosas vistas que había.
Quedaba una habitación libre que tenía unas vistas espectaculares, aunque fuera a través de una ventana porque el balcón que tenía no miraba hacia la playa sino en dirección a Bolonia, pero no importaba, iban a ser cuatro días espectaculares, estaba seguro.
Así, sobre las 3 y media llegó Carla, venía con una sonrisa de oreja a oreja:
- ¡Hola! Ya estoy aquí cariño, como algo rápido y me voy al gym que luego he quedado con Laura ¿vale?
- Vale, ¿qué habéis tramado entre las dos?
- Ya verás el resultado jaja
Carla comió rápido, se fue a cambiar, por supuesto elegí su vestuario para el gym y su outfit para ir luego de compras, aunque nada despampanante ni descatable, y se marchó sobre las 4 y media.
No llegó hasta casi a las 9 y de nuevo entró muy alegre y feliz, de hecho, según me vio me dio un buen morreo y me dijo:
- ¡Ya puede ser bueno el sitio al que vas a llevarme! – Te aseguro que lo que he comprado lo es. Además, estaba pensando que si te parece bien voy a elegir yo la ropa para los 4 días y así hago la maleta, ¿qué te parece? ¿estás de acuerdo?
- Sí Carla, me parece bien, quiero que me sorprendas así que vete a hacer la maleta que mañana entras de guardia y ya no te va a dar tiempo.
Y así lo hizo, cenó algo rápido y estuvo casi a las 12 de la noche preparándolo todo para lo que iban a ser 4 días espectaculares.
Continuará…
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- Relato #207362— title-regex: contiguous parts (3 -> 4)
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