Mi novia Carla (3)
Carla no es la misma mujer de siempre. Esta noche, bajo la luz tenue del restaurante y el alcohol del bar, su novia confiesa fantasías prohibidas que Antonio nunca se atrevió a imaginar. ¿Qué pasará cuando la rutina se rompa y el deseo tome el control en la puerta de su propio edificio?
Carla entró a los 40 minutos al salón y poco podía decir…creo que no la había visto tan guapa en mi vida. Llevaba puesta toda la ropa que le había pedido donde, lo que más destacaba, era el top negro, ese top se lo había comprado el año anterior en Calzedonia y le quedaba perfecto ya que le hacía las tetas un poco más grandes de su ya buen tamaño y dejaba medio pecho descubierto y apretado, era simplemente impresionante porque, encima, por detrás solamente tenía la tira un poco ancha donde llevaba el cierre quedando el resto de la espalda al aire. Pero si el top era espectacular, no lo eran menos los pantalones debido a lo ajustados que le quedaban y a la cintura perfecta que le hacían debido a que Carla tenía un pelín de abdominales y un culo simplemente perfecto. El toque final se lo daba la chaqueta que había elegido para salir, una chaqueta de cuero negra tipo chupa que prácticamente le dejaba el estómago al descubierto igual que lo hacía el top.
Por último, vestuario aparte, se había hecho un moño en el pelo muy sexy y muy recogido y se había maquillado lo suficiente, en resumen, no entraban ganas de irse a cenar, daban ganas de quitarle todo aquello y follarla el resto de la noche.
- ¿Bueno qué, nos vamos?
- Puf cariño, ¿cuánto hacía que no te veía así de espectacular?
- La verdad es que hacía tiempo que no me preparaba tanto, ahora mismo no recuerdo la última vez
Ella no se acordaba, pero yo sí, llevábamos ya una temporada que las cosas no iban todo lo bien que a mí me gustaría, de hecho, desde antes de acabar el año el cariño mutuo y las relaciones habían disminuido. Yo lo achacaba al estrés y a la rutina y al hecho de llevar cuatro años juntos y por esa misma razón, me había sorprendido tanto aquella forma de follar que habíamos tenido esa misma mañana, pero por otra parte me alegraba de la actitud que tenía hoy Carla y pensaba aprovecharlo, vaya que sí.
- Sí, vámonos, tenemos reserva a las 9 para cenar
Y así hicimos, cogimos las llaves y nos fuimos hacia el restaurante, aunque decidimos hacerlo andando porque, a pesar de tener mi moto y el coche en el garaje, hacía una tarde – noche espectacular a pesar de estar ya muy oscuro porque justo esa noche cambiaban la hora, pero los días todavía no eran muy muy largos.
Llegamos a las 9 en punto al restaurante que había reservado para cenar, había tenido suerte debido a que lo había reservado mientras Carla se duchaba y se preparaba.
El sitio era el ideal para parejas, mesas para dos, una vela en medio y una luz tenue e ideal para cenar con tu pareja. Además, había elegido una mesa que estaba apartada de las demás porque estaba rodeada de un inmenso botellero de vino que daba bastante intimidad.
- ¿Qué te parece el sitio Carla?
- La verdad es que has acertado por completo, ¿por qué no habíamos venido nunca?
- Lo han abierto hace poco y después de lo de hoy, quería darte una sorpresa
- Pues lo has conseguido jeje
Carla estaba espectacular sentada delante de mí con sus tetas queriendo salir de ese ajustado top y ser lamidas una y otra vez, y lo mismo debió pensar el camarero que vino para pedirnos nota de lo que queríamos beber porque se puso al lado de Carla y mientras nos tomaba nota, no les quitaba la vista a los pechos de Carla, más si cabe mirando desde arriba aquel top.
Cuando se fue, le dije a Carla:
- Anda que estarás contenta…menudo calentón se ha tenido que llevar el chaval
- ¿Por qué?
- Jajaja, venga ya Carla, esta noche estás para comerte y tú lo sabes
- Es posible...
Le había salido la sonrisilla que le había salido esta tarde poniendo cara de niña traviesa, aunque a la vez mantenía un semblante de mujer que no había roto un plato en su vida o eso parecía…
Al rato, volvió el camarero para tomarnos nota de lo que queríamos cenar y fui yo el que tomó la iniciativa para decirle lo que queríamos, pero no me esperaba lo siguiente que iba a pasar.
- Hola de nuevo, ¿han decidido lo que van a tomar?
- Sí, vamos a….tomar… una..disculpa
- ¿Cariño, estás bien?
¿Qué si estaba bien? – No había podido articular palabra porque justo cuando iba a pedir el primer plato, había notado un pie apretándome la polla por encima del pantalón. En ese preciso instante había mirado a Carla, que tenía la misma cara de viciosa que hacía un rato, y que había aprovechado, sin saber yo como, para quitarse el botín y empezar a masajearme por encima del pantalón sin que el camarero se enterara de nada ya que la mesa tenía un mantel – faldilla hasta el suelo.
En esas estaba, cuando recobré la voz y le volví a pedir:
- Disculpe, pediremos el menú degustación y también otro par de copas de vino, gracias
El camarero recogió las cartas y se marchó sin haberse enterado de nada
- ¿Qué tal estás cariño?
- Joder Carla, esto sí que no lo esperaba
- ¿Quieres que pare? ¿O quieres que te la acabe de poner dura?
No dije nada, silencio que Carla interpretó para seguir durante un buen rato para seguir masajeándome y ponérmela dura por completo. Terminó de masajearme cuando le entraron ganas de mear y tuvo que levantarse, aunque tenía que ponerse el botín, acción que hizo con la más absoluta clase porque parecía que se había agachado ligeramente a por algo al suelo.
No podía creer todo lo que había pasado ese día, estaba en una nube, pero ¿qué depararía el resto de la noche?, pronto iba a descubrirlo.
Sobre las 11 pagamos la cena y fuimos a tomar una copa por el centro, más concretamente por la zona de la plaza alta donde había varios pubs que cerraban sobre las 2:30 y que eran ideales para culminar la noche.
Llegamos a uno de ellos y nos quedamos en la barra tomando una cerveza, el pub no era demasiado grande, tenía la barra a la izquierda según entrabas y se alargaba hasta la pared del final unos pocos metros al igual que el ancho, aunque no había mayor problema porque apenas había gente excepto una pareja y un grupo de amigos que tendrían nuestra edad.
Nos sentamos en la barra cerca de la puerta en unos taburetes altos, momento en el que Carla aprovechó para quitarse la chupa y volver a deslumbrar otra vez.
El chico de la pareja que estaba al final de la barra no perdió detalle al igual que el grupo de amigos que estaban sentados en una mesa en el lado derecho del bar.
- Vaya, parece que tu outfit causa furor cariño, todo el bar te mira
- ¡Anda ya!, no seas tonto y pide dos cervezas
Justo en ese momento llegó el camarero, tendría unos cuarenta años y era delgado y moreno.
- ¿Qué os pongo chichos?
Sin darme tiempo a decir nada, Carla se me adelantó y dijo:
- ¡Dos cervezas Heineken!
Carla se había ladeado para pedir las dos cervezas dejándole una vista frontal de sus tetas al camarero y yo me cada vez estaba más sorprendido con todo lo que estaba pasando ese día
- Cariño, ¿qué te han dado hoy para que estés tan desinhibida?
- Jajaja, ¿tanto se ha notado?
- Hombre.. creo que el camarero hoy se va a soñar contigo
- No será para tanto..
- Créeme que sí, aunque aprovechando este pequeño espectáculo, tenemos una conversación a medias
- ¿Ah sí?
- Sí, esta tarde nos ha interrumpido Juan cuando me ibas a confesar todas tus fantasías
- Jaja, mira que eres malo, no tenía que haber dicho nada
- Ya.. pero lo has hecho así que ahora confiesa
- Bueno, ¿por dónde quieres que empiece?
- Mmm no sé, ¿qué te parece si me cuenta primero algo suave y luego vamos con algo más fuerte?
- Mmm mejor aún, pregúntame tú y yo te respondo
Antes de empezar a preguntar le dije a Carla si quería que nos pusiésemos más hacia dentro en el bar porque veía que estando la puerta abierta se estaba quedando un poco fría y con la piel de gallina. Nos levantamos y nos pusimos casi al lado de donde estaba la pareja del fondo.
Hasta ese momento no me había fijado en ellos, pero eran un poco más mayor que nosotros, eso sí, estaban bastante bien físicamente. Ella era morena con el pelo largo y tenía un físico que se notaba que era de gimnasio ya que llevaba un pantalón de cuero marrón tirando a negro que le hacía un culo espectacular, además lleva un top sin mangas de color blanco que le tenía que quedar espectacular a pesar de darme la espalda.
Por su parte, él era un chico afroamericano, tendría unos 35 años y tenía un cuerpo fibroso y delgado, era más alto que yo, sobre 1,83 o así e iba vestido con un pantalón azul celeste apagado y una camisa blanca. Se podía decir que eran una pareja atractiva.
- Bueno, ¿por dónde íbamos?
- Tenías que preguntarme tú ¿recuerdas?
- Bien, a ver, una pregunta sencillita, ¿dónde te gustaría hacerlo si no fuera en casa?
- Esa es sencilla, en tu despacho de la universidad
- ¿Cómo?
- Lo que has oído, me gustaría llegar un día por sorpresa a tu despacho y montárnoslo los dos hasta que me dejaras bien satisfecha
Era la primera pregunta, pero me había dejado completamente descuadrado
- ¿Qué, te has quedado mudo otra vez?
- Pues sí, un poco, aunque creo que esa fantasía podríamos cumplirla jeje
- Venga, siguiente pregunta
- ¿Te gustaría que lo hiciésemos en el coche?
- ¿En serio Antonio, no puedes ser más imaginativo?
¿Me estaba lanzando un órdago Clara? ¿O simplemente quería empezar por algo más fuerte?
- Muy bien, tú lo has querido, ¿dejarías que te follara mientras alguien nos ve follar?
Esa sí que había sido buena pregunta, Clara se había quedado muda pero entonces dijo:
- Creo que vamos a necesitar algo más para tanta sinceridad- ¡Disculpa!
- ¿Sí? ¿Nos traes 6 chupitos?
- ¿6 chupitos Clara?
- Calla, los necesitaremos
- ¿De qué los queréis?
- Verás, Antonio y yo estamos haciendo un juego así que tráenos 6 chupitos que no estén muy fuertes pero que tengan alcohol
Un momento después el camarero nos trajo los 6 chupitos y los dejó en la barra.
- Muy bien Carla, lo haremos así, si tu respuesta me convence beberás un chupito y si no me convence beberás dos
- ¿Quieres que acabe haciendo eses por las calles?
- Todavía tienes pendiente un castigo así podemos empezar por un pequeño como este
- Muy bien, sí, dejaría que me follaras con alguien mirando y si te soy sincera, me pondría mucho
- Muy bien, bebe un chupito
- Puf, creo que esto me va a dejar K.O
- No te quejes, siguiente, ¿harías un trío conmigo y con otra chica? ¿y con otro chico?
Esta vez su cara sí que era un poema, una cosa era follar con un mirón y otra era hacer un trío así que se pensó mucho su respuesta.
- Antonio, yo..no sé…no sé qué responderte a eso
- La pregunta es muy simple, ¿estarías dispuesta a que te follaran tanto una chica como un chico que no fuera yo?
- No lo sé, tengo dudas
- ¿Tienes dudas? Pues bebe dos chupitos
Carla obedeció y se bebió los dos chupitos, su cara me decía que ya estaba algo borracha y que como se bebiera otros tres podría hacer cualquier cosa
- Como me obligues a beber más voy a caerme redonda, ¿puedo yo confesarte algo sin beber?
- Por supuesto, soy todo oídos
- Muy bien, me gustaría ser sumisa
- ¿Cómo?
- Lo que oyes, hace un tiempo que me he dado cuenta de que me gustan que me digan lo que tengo que hacer, hoy por ejemplo cuando me has azotado fuerte o cuando me has dicho la ropa que tenía que llevar me he sentido muy sucia y muy caliente
Yo estaba flipando en colores, no pensaba que me fuera a decir eso como os podéis imaginar, pero pensándolo bien era una oportunidad única para exhibir a Carla y hacerle cambiar un poco su vestuario para que lo enseñara todo
- Joder Carla, ahora soy el que se va a beber un chupito, pero te digo, quiero cumplir esa fantasía tuya. De hecho, quiero que a partir de ahora me dejes elegir tu ropa
- Jaja vaya vaya con el Antoñito, ¿quiere que su novia se vista de manera que le tenga a él y a todos cachondos todo el día no?
- Exacto
- Muy bien, me parece justo, aunque no para siempre eh, ¿qué te parece una semana?
- ¿Una semana? Ni en broma, quiero que sea hasta el 31 de agosto
- ¡Qué dicesss! ¿Por qué hasta el 31 de agosto?
- Para aprovechar bien el verano
- Jajajajajajajajajajajajajajaja
La risa de Carla se escuchó por todo el bar y la pareja que estaba al lado nuestra también se rió al escuchar la risa de Carla
De hecho, la chica se dio la vuelta y nos preguntó:
- Disculpa, ¿te puedo preguntar que le has dicho a tu novia para que se ría así?
- Jajaja, le he hecho una propuesta, pero son cosas de pareja jeje
- Jaja entiendo por dónde van los tiros
- Por cierto, me llama Laura y él John
- Encantado Laura, ella es mi novia Carla
- Encantada Laura
- Lo mismo digo guapa
- ¿Nos podemos tomar algo con vosotros? ¿O estamos interrumpiendo algo?
- No, tranquila, podéis tomar algo con nosotros
Laura y John resultaron ser una pareja muy agradable, estuvimos una hora más o menos con ellos tomando algo y nos contaron un poco su vida y su historia de amor
- ¿Y cómo os conocisteis?
- Bueno – respondió Laura- nos conocimos en un local de intercambios de pareja
Esa sí que no la esperábamos ninguno de los dos, ni por asomo, se habían conocido en un club swinger, no había ninguna duda, aunque viendo el físico y la actitud de ambos tampoco me sorprendía tanto.
- Jaja, no os preocupéis, esas caras son normales para nosotros, pero lo llevamos con mucha naturalidad, somos una pareja liberal
No sé quién se quedó más a cuadros, si Clara o yo, pero ellos actuaban como si nada, se veía que lo tenían muy normalizado.
- Después del impacto, ¿puedo preguntaros si vosotros alguna vez habéis pensado haceros liberales?
De nuevo nos miramos los dos, Carla no sabía dónde meterse tras la pregunta de Laura y John solo hacía que reír y clavar los ojos en Clara y su físico, no le culpo, estaba espectacular.
- Pues, respondí yo, precisamente hoy estamos viendo si empezamos a hacer cosas más atrevidas los dos, aunque lo de convertirnos en liberales no sé yo si sería posible
En ese momento Carla me miraba con una cara entre enfadada y cachonda, no sabría deciros cuál de ellas era la correcta, pero dijo algo que me quedó a cuadros:
- Sí, la verdad es que hoy hemos empezado a ser más atrevidos, esta tarde por ejemplo ha llamado nuestro vecino a la puerta y yo me he paseado delante de él en bragas y con una camiseta blanca que marcaba bien mis tetas
En ese momento tenía dos pensamientos en la cabeza, uno, no podía creer lo que acababa de decir Clara y dos, tenía la mirada fija en John y en su mano derecha que se colocaba la polla por encima de los pantalones, y digo polla porque aquello no era una polla sino un pollón, se veía grande a través de los pantalones. Carla también se había dado cuenta porque la miré y su mirada la delataba, aunque dado el estado en el que estaba tanto de cachonda como de borracha era casi lo normal.
La cosa no terminó ahí ya que Carla siguió con su particular confesión:
- Antonio me ha propuesto que controle lo que me pongo y lo que no de ropa de aquí al 31 de agosto para que pueda deleitarse con mi cuerpo
- Jajaja, qué buena idea, dijo Laura, con una novia como la tuya hay que aprovechar para sacarle todo el jugo posible al sexo.
- La verdad es que sí Laura, esta noche, como puedes observar, va muy sexy gracias a mí, aunque esto es solo el principio, quiero que se compre ropa más atrevida y se exhiba más.
Ahora sí, la cara de Carla era de estar con unos calores internos terribles, pero esbozando una sonrisa de zorra absoluta así que fui un paso más allá:
- También quiero que cuando vayamos de vacaciones haga topless y se ponga un tanga como única prenda, ahí sí que estaré satisfecho
- Bueno, dijo John sorprendiéndonos a todos por lo poco que había hablado hasta entonces, seguro que estaría espectacular en topless y en tanga pero desnuda estaría mucho mejor
Ambos miembros de la otra pareja se rieron a carcajada limpia mientras nosotros nos quedamos un poco cohibido a pesar de los comentarios que habíamos iniciado. En ese momento, viendo que la cosa se podía ir un poco de madre, les dije que nos teníamos que ir porque se nos había hecho tarde, aunque Laura dijo:
- Disculpad si hemos sido demasiado atrevidos, pero es que nosotros normalizamos mucho el sexo con otras parejas y no nos importa hacer este tipo de comentarios
- Disculpas aceptadas Laura
- ¿Os gustaría que volviésemos a quedar chicos? – Preguntó Laura
Yo no sabía muy bien qué responder a eso, aunque fue Clara la que se me adelantó:
- Por supuesto chicos, dadnos vuestros números de teléfono
Estaba claro que a Clara le había gustado la conversación y la pareja en general así que intercambiamos nuestros números y nos despedimos para ir directos a por un taxi que nos llevara a casa.
Por el camino ninguno de los dos dijimos nada, pero estaba claro que había una cierta tensión en el ambiente. Cuando llegamos al portal iba a abrir la puerta, pero Clara me detuvo
- Tengo una idea mejor, vamos
Me cogió de la manos y fuimos directos a rodear el edificio hasta que nos encontramos con la puerta que daba acceso al jardín vecinal donde estaba la piscina.
- Abre la puerta Antonio y no digas nada
Así hice, abrí la puerta y Clara tiró de mi hasta situarnos en el soportal que se forma debajo del edificio donde había otra puerta que daba directa al garaje y a los dos ascensores del edificio
- ¡Ponte contra la pared Antonio!
- ¿Pero qué…?
- Calla y hazme caso
En ese preciso momento Carla me empujó contra la pared y empezó a comerme la boca con furia, pocas veces la había visto así. Además, debido al hueco en el que nos encontrábamos nadie podía vernos y menos pensando en los altos setos que rodean todo el edificio y el descampado que hay detrás hasta el río. Estábamos a salvo de cualquier observador, aunque sería mejor no meter ruido porque justo encima nuestro estaba el primer piso del bloque.
Mientras tanto, Carla seguía a lo suyo y pasó a chuparme el cuello y empezó a bajar hacia abajo, yo sabía lo que esperaba después, pero seguía sin creérmelo, aunque, cuando llegó a mi bragueta, todas mis dudas se disiparon
- ¿Quieres que te la chupe aquí?
- Mm no me importaría, no, aunque primero quiero que hagas una cosa
- ¿El qué?
- Quiero que te quites la chaqueta
- Jajaja, me voy a congelar de frío
- ¡Anda! No seas exagerada, hace una temperatura fabulosa
Era cierto, aunque por la mañana hacía fresco y más teniendo en cuenta que estábamos a 25 de marzo, la temperatura en ese momento sería de unos 14 o 15 grados. Evidentemente no era para estar en mangas cortas o top como estaba Carla pero a mí me daba igual, quería disfrutar de su cuerpo, cosa que ella me permitió porque se la quitó y la dejó al lado en el suelo.
- ¿Contento?
- Mucho, ahora demuéstrame lo zorrita que es mi novia ya que es capaz de contarles a unos desconocidos cosas como las que les has dicho a nuestros nuevos amigos
- Jajaja, estoy muy caliente Antonio
En ese momento, mi polla había saltado como un muelle a través de la bragueta y Carla se la empezaba a meter en la boca. Primero empezó de forma lenta pero enseguida cogió el ritmo aumentando mi placer, estaba en el paraíso cumpliendo aquella fantasía que estaba seguro que había tenido Carla.
Así siguió durante un buen rato que no se deciros de cuanto fue porque no estaba para centrarme en otra cosa que no fuera la mamada que me estaba haciendo Carla.
Tanto es así, que se me ocurrió dar el siguiente paso:
- Carla, no te la saques de la boca pero mírame y escúchame lo que te voy a decir
Ella lo hizo, seguía chupándomela sin sacársela de la boca y empezó a mirarme
- Bien, sin sacártela de la boca, quiero que te desabroches el top y lo tires encima de la chaqueta
A Carla se le abrieron los ojos de par en par al oír aquella orden y, aunque yo no estaba seguro si la cumpliría, sí que lo hizo. Sin dejar de chupármela ni de mirarme, se llevó las manos a la espalda y al broche y, lentamente, se fue quitando el top.
Era simplemente impresionante, ahora sí, Carla estaba desnuda de cintura para arriba y no cesaba de chupármela, nunca creí que algo así pudiese suceder. Además, tras el tiempo que llevaba chupando le empezaron a caer todas las babas entre las tetas y hacia el estómago. El morbo era absoluto y yo pensaba que me había tocado la mayor de las loterías.
Tras un rato más, Carla se la sacó de la boca tomando la primera bocanada de aire y con una cara de salida absoluta me dijo:
- Antonio, dime por favor que me vas a follar aquí, quiero cumplir esta fantasía por favor
- Jajaja quién te ha visto y quién te ve Carlita, te voy a decir lo que vamos a hacer, vamos a subir al piso a follar pero voy a coger tu chaqueta y el top y tú vas a subir sin ponerte ninguna de las dos prendas
Os podéis imaginar la cara y reacción de Carla, una cosa era estar medio desnuda en un sitio que sabías que no iba a entrar nadie y otra muy distinta era subir hasta el piso haciendo un topless de campeonato a las 4 de la mañana
- Estás loco, ni de coña voy a hacer eso, se te ha ido la cabeza por completo
- Recuerda Carla que aún tengo que castigarte y, además, me has confesado que te gusta ser sumisa así que te doy la oportunidad
Su cara cambió, estaba claro que el comentario le había hecho gracia por lo que dijo:
- Vamos a hacer una cosa, déjame ponerme la chupa y tú quédate con el top si quieres, pero por favor, vamos a follar de una puta vez
- Jaja está bien, tú ganas
Y así hicimos, yo cogí el top y ella se puso la chupa, aunque no hizo ni el amago de abrochársela a pesar de que yo no se lo había ordenado. Abrimos la puerta de los ascensores y llamamos a uno de ellos, con las horas que eran lo normal sería no cruzarse con nadie hasta llegar a casa, pero aquel bloque tenía 7 plantas y al menos 6 pisos por plantas, es decir, la probabilidad de cruzarte con alguien era más alta que en otros sitios.
Cuando llegó el ascensor nos metimos en él y pulsamos el 6 de nuestra planta. Esa era la parte fácil, la difícil era cuando saliéramos del ascensor ya que tendríamos que girar primero hacia la izquierda y luego hacia la derecha y andar medio pasillo hasta nuestra puerta. Teniendo esto en cuenta, Carla, que no dejaba de mirarme con un morbo que nunca la había visto, más si tenemos en cuenta que aquellas tetas que tanto me gustaban estaban a la vista debido a que la chupa era pequeña y ella no hacía amago de cerrarla, aunque fuese con las manos, esperó impaciente a que se abriera la puerta. Esto ocurrió unos pocos segundos después y ambos nos tensamos un poco ya que la luz era automática con el movimiento y se encendió por lo que fuimos despacio primero hacia la izquierda y luego hacia la derecha hasta que llegamos a nuestra puerta, aunque la aventura no había terminado ahí, ni mucho menos.
- Antes de abrir la puerta quiero que hagas algo Carla
- ¿El qué?
- Quítate la chupa
- Definitivamente estás como una cabra
- Venga hombre, no te cuesta nada
De nuevo me puso su cara de zorra caliente como un brasero y me hizo caso quitándose la chaqueta y dándomela en la mano. Justo en ese momento, sonó el ascensor y yo me apresuré a abrir la puerta entrando los dos riéndonos bastante por el morbo que teníamos encima.
No pasaron ni 3 segundos desde que cerré la puerta que Clara se me tiró encima como una loba:
- Vamos Antonio, fóllame de una puta vez
- Mmm se me está ocurriendo una cosa antes
- Como vuelvas a decirme eso, te mato, te lo juro
- Mira, vamos a hacer una cosa, ¿qué te parece si volvemos a bajar a donde hemos estado en el jardín, pero esta vez dejas la chaqueta y el top aquí en casa? – Te prometo que si haces eso te daré el mejor polvo que hayamos tenido los dos en todo el tiempo que llevamos juntos
- Definitivamente se te ha ido la cabeza, ¿no has tenido bastante con esto Antonio? ¿No has escuchado ahora el ascensor? ¿De verdad quieres que baje enseñando las tetas a cualquiera que se cruce con nosotros? – Si ni con el pelo me las puedo tapar joder
- Jajaja tú decides, o bajas medio desnuda o no hay sexo
En ese momento si le hubiera pedido que bajara desnuda creo que también lo habría aceptado, pero eso quizás sería para más adelante cuando no tuviera tantos reparos en exhibirse.
- Está bien, tú ganas, dejo aquí el top y la chaqueta, pero como se te ocurra volverme a pedir otra cosa te mato literalmente
- Jaja me parece justo
Tras aceptar la propuesta, Carla se dirigió a nuestra habitación a dejar la chaqueta y el top pensé yo, pero tardó un poco más de la cuenta y, cuando pensaba que aquello no podía mejorar, apareció Carla, aunque me gustaría que la hubieseis visto, se había quitado los pantalones, los botines y los calcetines, solo le quedaban sus bragas – tanga semitransparentes que dejaban poco a la imaginación
- ¿Qué, tanto dar órdenes y ahora te quedas tan callado?
¿Vosotros cómo os habríais quedado? – Había cumplido hasta ahora lo que para la mayoría de la gente solo se cumple en forma de fantasía, Carla había accedido a bajar medio desnuda otra vez a nuestro rincón secreto, pero no contenta con eso, y viendo que estaba más caliente que yo, se lo había quitado todo y se había dejado solo las braguitas. Puro morbo.
Debido al estado en el que estaba Carla, nos aseguramos durante un rato de que no hubiera nadie en el pasillo y entonces, abrí la puerta y salimos. Carla se adelantó con aparente calma enseñándome todo su cuerpo solo cubierto por las bragas y fue a llamar al ascensor, suerte que estaba en nuestra misma planta y no tuvimos que esperarlo.
Entramos los dos, se cerró la puerta y empezó el espectáculo ya que Carla no perdió el tiempo y me abrió la bragueta empezando a chuparla mientras yo pulsaba el botón del menos 1. Siguió chupándomela hasta que llegamos al garaje, lo bueno de los ascensores es que se paraban en un pequeño habitáculo separado del garaje por una puerta y del jardín por otra. Esta última la abrí mientras iba cogido de la mano de Carla que se había levantado tras llegar el ascensor abajo y, de nuevo, volvimos a acceder a aquel porche que se había convertido en un picadero por nosotros.
Así, accedimos de nuevo al jardín, pero esta vez fui yo el que empujó a Carla contra la pared y nos comimos la boca con pasión mientras yo metía la mano en sus braguitas y le metía dos dedos. Estaba tan cachonda que tuvo un orgasmo sin ni siquiera meterle la polla y yo seguía en una nube de un sueño que ni en mis mejores fantasías se me había ocurrido.
- Carla..
- Dime Antonio
- Perdóname por lo que voy a hacer ahora y por favor no me mates
Tras decir esto, cogí ambos laterales de las bragas de Carla y tiré con todas las fuerzas que tenía haciendo que se rompieran por el lado izquierdo y casi totalmente por el derecho por lo que, sin perder tiempo, volví a pegarle otro tirón y las rompí por completo quedándome con lo quedaba de ellas en la mano.
En ese momento, Carla se quedó parada y vio su desnudez completa que se la había dejado en el trozo de tela que tenía en las manos, aunque yo tenía claro lo que quería:
- ¡Carla! Ponte con la pared, te voy a follar como la zorra que eres
Apenas tardé un minuto en desnudarme, Carla estaba con las dos manos apoyadas en la pared y ofreciéndome todo su coño que no hacía más que expulsar fluidos. De un solo golpe y sin miramientos le metí la polla a Carla que tuvo la tentación de dar un grito terrible pero que yo ahogué poniéndole la mano en la boca.
Empecé un mete – saca brutal que me iba a llevar al mejor orgasmo de mi vida, aunque no precisamente mientras me la follaba porque quería que la fantasía se cumpliera por completo y durante 2 o 3 minutos conseguí aguantar pero no nos engañemos, con el calentón que llevaba, me iba a correr en breves así que:
- ¡Carla!
- Ahh, ahh, ahh, Antonio
- ¡Date la vuelta y arrodíllate!
Dicho y hecho, Carla se dio la vuelta, se arrodilló y yo no tardé ni 3 segundos en correrme sobre su cara y sus tetas. Ni os imagináis la cantidad de semen que eché sobre ella, más que nunca, eso seguro.
Tras calmarnos un poco y volver a la realidad Carla me dijo:
- Estoy alucinando, de verdad que no me lo puedo creer, ¿de verdad acabamos de hacer todo esto? ¿te das cuenta de que estoy desnuda, llena de semen y encima tú te has cargado mis bragas?
La pregunta la hacía una Carla que se había puesto de pie y que tenía su cara y sus tetas atravesadas por mi semen
- Carla, ni se te ocurra limpiarte, quiero que subas así de desnuda y así de sucia hasta casa
No dijo nada, simplemente esbozó su ya conocida sonrisa de zorrona y nos dirigimos hacia el ascensor. Menos mal que el trayecto hasta el piso fue perfecto y sin cruzarnos con nadie, ¿os imagináis la estampa?
Carla y yo tampoco nos la imaginábamos, de hecho, sería el primer paso definitivo hacia esta nueva etapa de nuestra relación, pero para verlo tendréis que esperar a los siguientes capítulos.
Continúa en
- Relato #207338— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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