Xtories

Mi novia Carla (2)

Carla siempre fue discreta, pero esta vez la discreción se ha quedado corta. Con el vecino justo al otro lado de la puerta y el deseo desatado, la línea entre la normalidad y la transgresión se desdibuja en un solo gesto.

Extremeno1022K vistas9.0· 23 votos

Tras aquel polvo mañanero espectacular, Carla se fue a dormir y yo al gym. Me fui sobre las 12 y volví sobre las 2 tremendamente agotado tras una intensa sesión de sexo y una posterior de gimnasio.

Entré en casa sin hacer ruido y dejé las llaves en la entrada, fui hasta nuestra habitación y abrí lentamente la puerta. Estaba todo en penumbra, pero había la suficiente luz como para ver toda la silueta de Carla, dormía con unas bragas negras de encaje y una camiseta de manga corta prácticamente desarropada a pesar de que aún hacía relativamente frío en la calle, aunque Carla siempre había sido una chica muy calurosa y para nada friolera.

Volví a cerrar la puerta y me fui a preparar la comida, unos buenos macarrones con carne picada y algo de fruta detrás fue mi comida debido al hambre con que había entrado en casa tras esa intensa mañana. Después de comer, me quedé viendo la tele en el sofá ya que Carla seguía dormida y a mí me pasó lo mismo porque estaba agotado.

Tras coger un sueño profundo, en mi mente empezó a formarse un sueño muy placentero, Carla y yo estábamos en plena playa de Conil de la Frontera como el año anterior, solo que esta vez Carla no iba vestida como la última vez, ni mucho menos. Estaba sentada al lado mío haciendo topless con esas tetas medianas pero redondas que tiene y con una braga de bikini tipo tanga, blanco, que le cubría el coño por delante y por detrás no era más que un trozo de tela que enseguida se metía por su buen formado culo.

Estaba en la gloria con esa imagen, Carla no se puede decir que fuera una mujer muy pudorosa pero apenas había hecho topless en los 4 años que llevábamos juntos y nunca en una playa concurrida. No era tonta, sabía que estaba muy buena y que los hombres se la comían con la mirada por lo que procuraba mantener siempre digamos un “perfil bajo” en lo que a enseñar su cuerpo se refiere.

Otra cosa era cuando salíamos de noche o a tomar algo los dos solos, ahí sí que optaba por prendas ajustadas y un poco de escote que dejaba intuir sus preciosos pechos, pero sin ser nunca vulgar ni enseñar más de lo debido ya que una cosa era sentirse sexy y otra ir enseñándolo todo. Además, le gustaba mucho la moda por lo que siempre iba de punta en blanco y los tacones, las camisas y los pantalones arreglados siempre estaban presentes en su armario.

En definitiva, estaba muy contento con Carla y nuestra vida, pero mentiría si dijese que no deseaba que fuera un poco más vulgar y que estuviera más dispuesta a experimentar en el sexo y en el exhibicionismo, un tema que a mí me la ponía muy dura cada vez que pensaba en Carla exhibiéndose y calentando a otros hombres.

Sí, tengo una vena un poco voyeur que llevo desarrollando desde hace ya un tiempo pero que nunca me había atrevido a comentarle a Carla por miedo a como pudiera tomárselo y a las posibles consecuencias. La única vez que se lo había comentado fueron las pasadas navidades cuando le propuse que en el nuevo año que entraba (2018), podíamos experimentar un poco en el sexo y ella tenía que hacer topless y dejar que la follara en algún sitio público. Era una idea que me ponía tremendamente caliente, aunque aún tenía otras que iban mucho más allá pero que nunca pensé que pudieran hacerse realidad. Qué equivocado estaba…aquellas ideas se iban a quedar cortas para todo lo que iba a venir con el tiempo.

De repente, me despertó una especie de cosquilla sobre mi cara, abrí los ojos y allí estaba Carla tal y como la había encontrado al llegar a casa, con sus braguitas negras que le hacían un culo perfecto y su camiseta de manga corta blanca que dejaba ver sus pechos y pezones libres de sujetador que los taparan.

- ¡Despierta dormilón!

- ¿Qué hora es?

- Las 7 de la tarde, parece que esta mañana te he dejado hecho polvo, nunca mejor dicho jajaja

Soltando ese comentario se sentó delante de mí y a mí me dieron unas ganas terribles de lanzarme sobre ella y volver a follármela

- ¿Muy animada venías tú esta mañana, ¿no?

- Bueno… es que tras una noche tan dura como la de ayer, la verdad es que lo único que me apetecía era desahogarme y pasarlo bien

- ¿A costa de dejarme destrozado no? – Repliqué yo

- ¡Anda!, no seas tonto, que tendrás queja de como he dejado que me follaras esta mañana

- Precisamente eso estaba pensando después de comer, ¿qué te ha pasado para que vengas así de fogosa?

- Pues…- había gesto de duda en su casa- llevo tiempo pensando en lo que me dijiste estas navidades de ser un poco más abierta y experimentar más los dos, últimamente no hago más que pensarlo y sinceramente, me apetece hacer cosas más atrevidas

Mi cara debía ser un poema porque ella se empezó a reír con una risa un poco falsa y mordiéndose un poco el labio.

- ¿Qué, no dices nada? ¿Te ha comido la lengua el gato?

El gato no sé, pero sí que me había puesto cachondo otra vez, vosotros también lo habríais hecho si tuvierais delante a semejante mujer diciendo que te daba carta blanca para ir más allá en el tema sexual. Por mi mente empezaron a pasar montón de fantasías sexuales que tenía y que en ese momento me preguntaba otra vez si sería posible llevar a cabo con Clara.

- La verdad es que me has dejado sin palabras, sí, nunca hubiera pensado que podrías decirme algo así

- ¡Pues para que veas! – Al final yo también soy de carne y hueso y tengo mis fantasías…

¿Fantasías había dicho? ¿De verdad? – Me había tocado la lotería, vaya que sí

- Desde que me dijiste aquello en navidad he estado pensando y voy a hacer lo que me pediste, voy a “mejorar” mi estilo de vestir y este verano, si te portas bien, haré topless, aunque ya veremos en qué condiciones y donde

- Jajaja me sorprendes mucho Carla, aunque quiero ver si eso es posible

- Bueno… lo iremos viendo, aunque he pensado que esta noche podríamos empezar con algún aperitivo de ese cambio

- ¿Ah sí? ¿Qué tienes pensado?

No pude escuchar su respuesta porque, justo en ese momento, sonó el timbre de la puerta de la entrada de casa

- ¿Esperas a alguien?

- No, ¿y tú?

- No

- Ve a abrir y mira quién es

En ese momento, me levanté hacia la puerta y dejé a Carla en la misma posición que estaba con las piernas cruzadas delante de mí en el sofá. Me acerqué a la puerta y abrí, aunque nunca me imaginé quién estaba al otro lado del marco y es que, ese alguien no era más que nuestro vecino Juan que vivía al fondo del pasillo de nuestra planta.

Juan, sargento del ejército en la base de Botoa en Badajoz, era nuestro vecino desde que nos habíamos mudado al piso hace ya casi 2 años. Era un hombre de 42 años, lo que podría llamarse un maduro, aunque su físico no era del típico hombre de la calle de 40 años, excepto porque estaba completamente calvo, aunque yo mismo, he de reconocer que no le quedaba mal. Mediría sobre 1,85 y pesaría al menos 100 kilos porque tenía un físico privilegiado, el típico de un militar, sus brazos, su espalda, su torso y sus piernas estaban entrenados a base de horas de gimnasio y nadie en su sano juicio osaría meterse con un tío así.

- Buenas vecino

- Buenas

- Te estarás preguntado porque he llamado a tu puerta

- Hombre, pues un poco sí

- Verás, soy muy aficionado al pádel y mi pareja de pádel, mi amigo Andrés, se ha roto el ligamento cruzado, por lo que estará un tiempo sin poder jugar así que había pensado si te apetecía jugar conmigo

- ¿Yo? ¿Por qué?

- Verás, he visto que de vez en cuando estás jugando en la pista de debajo de la finca y creo que no se te da nada mal

Era cierto, de vez en cuando venía con algunos amigos del gimnasio a pelotear un rato y echar unos partidos, pero nunca en un plan muy serio. En ese momento iba a responderle, pero una voz detrás de mí me cortó. Podéis adivinar quien…

- ¡Hola!

- Hola

- Soy Carla, la novia de Antonio

Me estaba imaginando la situación porque no me había dado aún la vuelta, pero estaba seguro de que Carla estaba detrás de mí a la izquierda en bragas y con su camiseta blanca marcando teta. Y así tenía que ser porque a Juan le cambió la cara por completo y esbozó una ligera sonrisa

- Le estaba diciendo a Antonio si quería ser mi compañero para jugar de vez en cuando al pádel

- ¡Qué buena idea! - ¿Aceptarás cariño?

- No sé, no te creas que a mí esto del pádel se me da tan bien como él cree

- Bueno, seguro que lo haces muy bien – Juan, encantada de conocerte, voy a cambiarme que Antonio y yo vamos a salir a tomar algo

- Adiós, espero que nos volvamos a ver

A mí me parecía surrealista la situación, mi novia se dirigía por el pasillo dándole una magnífica vista de su culo a Juan y este no quitaba la vista de aquel culo tan bien trabajado en el gimnasio, aunque enseguida se dio cuenta de mi cara y volvió a dirigirme la mirada.

- ¿Bueno qué? ¿Cuento contigo entonces?

- Está bien Juan, jugaré contigo, aunque sepas que soy muy competitivo y no me gusta perder ni a las chapas

- Jajaja perfecto Antonio, ¿me das tú número para avisarte cuando salga algún partido?

- Sí, te lo doy

Le di mi número, me despedí de él y le dije que ya hablaríamos, aunque lo que más me apetecía en ese momento era cerrar la puerta y pensar en lo que había sucedido en cuestión de minutos. Y así hice, estaba flipando en colores, ¿en qué momento había sucedido todo aquello?, más fliparía con la siguiente imagen que iba a entrar en mi mente.

Tras cerrar la puerta, me dirigí hacia nuestra habitación y al entrar por el marco de la puerta me tuve que agarrar a él del vuelco que me dio el corazón. Carla estaba tumbada en la cama, boca arriba y con los codos apoyados en la cama con melena castaña cayendo por su espalda, pero lo mejor no era eso, no, lo mejor era que estaba completamente desnuda y con una cara de zorra muy parecida a la de esa misma mañana.

En cuanto me vio, con su mano derecha, empezó a frotarse el clítoris de manera suave y muy sensual y me hizo un gesto con el dedo índice para que me acercara.

Yo no podía moverme, era demasiado que asimilar ya que no sabía qué había hecho mi novia con la Carla de ayer y de los 4 años anteriores que llevábamos juntos.

- ¿No dices nada?

- No sé qué decir la verdad

- Pues entonces no digas nada y fóllame

- No, antes me has dejado con la palabra en la boca así que dime cuál era ese aperitivo que me ibas a dar y que no me has explicado porque Juan ha llamado a la puerta

- Digamos que tenía pensado hacer algo como lo que he hecho con Juan ahora, aunque no tan atrevido porque tenía pensado hacerlo esta noche tomando algo contigo

- ¿Ah sí? – Pues entonces vamos a comprobarlo, a ver si le enseñas tanto a alguien como le has enseñado a Juan

- Jajaja, ¿te ha gustado?

- Mmmmm

- Viendo cómo está tu polla, diría que te ha encantado

Clara tenía razón, ni me había dado cuenta, tenía la polla que me iba a explotar debajo del pantalón de deporte que llevaba puesto.

- Creo que te pone que tu preciosa novia se exhiba delante de otros hombres y le enseñe sus intimidades

Había vuelto a dejarme sin palabras, pero tenía más razón que un santo, estaba cachondo perdido, pero quería aprovechar la ocasión así que me armé de valor y se lo dije:

- Está bien, lo reconozco, me ha puesto muy burro que te pasearas medio desnuda delante de Juan y que le enseñaras ese culazo que tienes

Ya está, lo había dicho, y me sentía muy bien si os digo la verdad

- Por esa razón, vas a ir a ducharte y vamos a ir a cenar y a tomarnos algo esta noche, aunque te pondrás la ropa que yo te diga.

- ¿Cómo? ¿He oído bien?

- Has oído perfectamente, te has portado como una zorra delante de Juan y eso tiene que tener un castigo así que te pondrás para salir la ropa que yo te diga sin rechistar ni poner ningún pero.

- Está bien, me parece justo, aunque antes de decirme lo que me tengo que poner vete a dar una ducha que hueles a sudor que tiras para atrás.

Tenía razón, había venido del gym, pero me había dado pereza ducharme y aún no lo había hecho.

- Está bien, voy a ir a ducharme, pero mientras tanto quédate así desnuda porque te voy a elegir hasta las bragas.

- Jajaja venga machote, dúchate y luego hablamos.

Me metí en el baño y cerré la puerta, no me creía todo lo que estaba sucediendo pero una cosa tenía clara, me encantaba y pensaba disfrutarlo hasta donde llegara.

Encendí la ducha y me pegué una ducha de unos 15 minutos, tenía que bajar la erección que tenía y empezar a pensar otra vez con la cabeza, incluso estuve tentado de hacerme una paja, pero quería aprovechar por si Carla y yo acabábamos follando otra vez.

Tras la ducha, salí del baño de nuestra habitación y vi a Carla mirándose al espejo que teníamos en una de las esquinas de nuestra habitación. Cosa habitual si no fuera porque estaba completamente desnuda excepto porque se había calzado unos botines negros que le quedaban espectaculares con semejante desnudez.

Me quedé a cuadros, era espectacular verla de esa manera, si ya estaba buena descalza, imaginaos con unos botines y completamente desnuda.

- Pensaba que te había dicho que te quedaras desnuda hasta que saliera del baño

- Y desnuda estoy cariño

- Mientes, tienes puestos los botines y al fin y al cabo son una prenda de vestir

- ¿Y qué vas hacer? ¿Me vas a castigar?

- No lo dudes, aunque no ahora

- ¿Me vas a pegar unos buenos azotes como esta mañana?

- Mucho mejor que eso, aunque no te lo voy a decir ahora, quiero que cojas la ropa que te vas a poner para salir conmigo esta noche

- ¿Y qué ropa es esa?

- Esa ropa es la siguiente: el top negro con escote que tanto me gusta, los pantalones vaqueros grises que te quedan tan ajustados en ese culazo y el tanga semitransparente negro que te compraste el año pasado, pero sin el sujetador a juego, con el top tendrás suficiente para sujetarte las tetas

Ahora era ella la que se había quedado sin palabras, no imaginaba que le iba a pedir tal cosa, aunque no dijo nada excepto:

- Está bien, sal de la habitación y espérame en el salón, ahora voy

Continuará…

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