Mi novia Carla (1)
Carla acaba de llegar de una guardia de 24 horas y está agotada, pero su cansancio esconde una hambre insaciable. No busca descanso, sino que se sienta sobre las piernas de Antonio y le exige un sexo que rompe todas sus rutinas. ¿Qué secretos guarda esta noche de pasión descontrolada?
Introducción: Vuelvo a subir esta serie de relatos pero esta vez con un toque distinto ya que a partir del capítulo 4 la historia va a ser diferente a lo que tenía publicado anteriormente.
Será una historia más coherente y más real con las acciones que llevarán a cabo la pareja, así como los tiempos, además, le he cambiado el título ya que quiero que los acontecimientos que marquen a la pareja sean distintos a los publicados inicialmente.
También quiero aclarar que publicaré los 4 capítulos que van a ser casi iguales a los originales y seguiré escribiendo el resto, espero que os guste esta nueva versión.
Esta historia comienza como tantas otras, con una fantasía no confesada hasta ese momento, aunque en este caso, éramos los dos miembros de la pareja los que teníamos mucho más que confesar de lo que ambos pensábamos.
Pero empecemos por el principio, esta parte de nuestras vidas comienza en el mes de marzo del año 2018, mi novia Carla, la protagonista de esta historia, acababa de llegar a casa del hospital después de una larga guardia de 24 horas que siempre la dejaba agotada. Trabajaba en el hospital universitario de Badajoz como residente de segundo año de cirugía general a punto de comenzar el tercero ya que, a sus 26 años, 27 el día 15 de agosto, había logrado aprobar la carrera de medicina por año y posteriormente había logrado una gran nota en el examen MIR eligiendo el hospital de Badajoz por su relativa cercanía a la residencia de nuestros padres, en este caso los pueblos de Don Benito y Villanueva de la Serena. Sí, esos dos que en la actualidad quieren unirse en uno solo para formar un solo municipio.
Carla es una chica espectacular, 1,68 de altura, pelo castaño con media melena, ojos verdes y un cuerpo esbelto sin un ápice de grasa con unas piernas largas y un culo espectacular debido a sus sesiones de gym a las que nunca faltaba. En cuanto a su pecho he de decir que tiene las tetas medianas tirando a grandes, pero en su punto justo, en definitiva, era una chica a la que daba ganas de follarse una y otra vez por lo que me puedo considerar un chico con bastante suerte.
En lo que a mí respecta, me llamo Antonio y soy un chico de 1,79 de altura con un cuerpo delgado y algo fibrado debido a que a mi también me gusta el deporte en general y el gimnasio en particular, aunque Carla era más asidua que yo y se lo tomaba más en serio.
También he de aclarar que yo en ese momento me encontraba trabajando como profesor adjunto en la facultad de Biotecnología, puesto que me permitía vivir desahogado igual que Carla con su trabajo.
Por esta razón, habíamos elegido para vivir un piso en alquiler de 3 habitaciones y dos baños cercano al hospital y la facultad que contaba con pista de pádel, plaza de garaje y la joya de la corona, una piscina de 25 metros de largo que el verano anterior habíamos aprovechado durante todo el período estival.
Aclarados todos los aspectos importantes de presentación de los personajes, comienza esta historia que espero que os guste a todos los lectores.
Como decía al principio de estas líneas, Carla acababa de llegar del hospital, eran las 8:30 de la mañana y venía con cara de cansada pero radiante igualmente. Yo me encontraba haciéndome el remolón en la cama, aunque despierto gracias a que era sábado y siempre aprovechaba para dormir un poco más, pero en cuanto escuché las llaves en la cerradura me di la vuelta, abrí los ojos y le pregunté a Carla desde la distancia mientras ella entraba a la cocina:
- ¿Qué tal cariño?
- ¡Hola! Pensaba que estabas dormido todavía
- ¡Qué va, aquí estoy haciéndome un poco el remolón!
- ¿Qué tal ha ido la guardia?
- Puf, agotadora, ha sido un no parar, me voy a dar una ducha y voy a intentar dormir todo lo que no he podido esta noche
En ese momento, apareció tras el marco de la puerta y la vi tan guapa como siempre, llevaba puesto un jersey blanco con rayas azules y un vaquero un poco ajustado, aunque más ancho en la parte de abajo que le quedaba espectacular.
- ¿Algún caso grave en la guardia?
- Sí, por desgracia ha habido un accidente grave frontal en la carretera de Elvas y han venido tres personas bastante graves, pero hemos logrado salvarlas y ahora están en la UCI
- ¡Menos mal! No me quiero imaginar lo graves que debían llegar.
La conversación quedó en ese punto porque Carla justo entraba al baño que teníamos en nuestra habitación para darse una ducha. Hecho que yo aproveché para levantarme definitivamente e ir a la cocina a desayunar ya que no quería que se me hiciera demasiado tarde y así poder ir un rato al gym esa misma mañana.
Llevaba un rato desayunando en la mesa de la cocina de espaldas a la puerta mientras escuchaba las noticias cuando, de repente, Carla apareció por detrás sin hacer ruido y me besó el cuello con pasión a la vez que alargaba su mano derecha y me estrujaba de manera suave la polla por encima del pijama.
Sorprendido, giré la cara para besarla también, pero ella fue más rápida y se me sentó encima de las piernas pasando sus brazos por detrás de mi cuello y mirándome a los ojos. Venía vestida solo con el albornoz y con el pelo todavía mojado.
- ¿Tú no decías que ibas a ducharte y a dormir?
- Sí, aunque primero me apetece relajarme un poco después de tanto estrés
- ¿Y cómo crees que puedo ayudarte a conseguirlo?
- Creo que sabrás cómo hacerlo...
En ese momento, Carla, que seguía con sus brazos tras mi cuello, llevó sus manos al nudo del albornoz y lo deshizo dándome una vista perfecta de sus tetas y de su coño depilado. No contenta con eso, se sacó el albornoz por ambos brazos y lo tiró al suelo quedándose completamente desnuda encima de mí.
- Carla...¿de verdad que tienes energía para esto ahora?
- Tengo energía para esto y para mucho más, de hecho, tengo que hablar contigo de una cosa que llevo pensando ya tiempo por algo que me dijiste hace un par de meses y a lo que he estado dando muchas vueltas, pero ahora, solo quiero que me folles como es debido
- Está bien, aunque luego no te quejes el resto del día si estás cansada por no dormir lo suficiente
Por supuesto, cogí a Carla por el culo y me levanté con ella rodeándome con sus brazos el cuello y me fui en dirección a la habitación, pero ella me paró:
- No quiero que me folles en la habitación, quiero hacerlo en otro sitio
- ¿En otro sitio? ¿Quieres que vayamos al sofá del salón?
- En el sofá está bien, aunque otro día quiero hacerlo en un sitio distinto
- ¿Distinto?
- Sí, por eso quiero hablar contigo, pero de momento fóllame, ya habrá tiempo de hablar tranquilamente.
En ese momento, aunque me había dejado con una gran duda debido a su comentario, estaba demasiado caliente como para pensar con el cerebro por lo que fuimos hasta el sofá donde Carla, encima de mí, no perdió el tiempo y se la metió de un golpe pegando un gran grito de la excitación que tenía. Llevaba mucho tiempo sin verla así de caliente, aunque lo agradecí, ya que llevábamos toda la semana sin hacerlo y yo siempre tenía unas ganas terribles de follármela.
En esa posición, Carla empezó a cabalgar sobre mi polla, comenzó de forma lenta y en cuestión de segundos aceleró el ritmo y yo la agarré bien del culo facilitando el movimiento. Estuvimos en esa posición y a ese ritmo unos dos o tres minutos, pero sabía que no duraría demasiado si seguía de esa manera y yo estaba con muchas ganas de follar y de que el polvo durara lo máximo posible así que le dije:
- ¡Para Carla, que así me voy a correr en nada de tiempo!
- Jaja, está bien vaquero, vengo con muchas ganas así que cámbiame de posición
Dicho y hecho, se salió de dentro mía y sin decirle nada, se puso a cuatro patas. Esa posición le pone especialmente cachonda, especialmente porque puedo agarrarla del pelo y pegarle unos buenos azotes en ese culo redondo y bien formado que tiene, cosa que por supuesto hice y que a ella le hizo alcanzar el primer orgasmo tras un rato follando en esa posición.
- ¡Fóllame con fuerza por favor! ¡Pégame con fuerza en el culo!
Normalmente, follábamos de manera apasionada pero nunca tan fuerte ni con tantas ganas y, aunque nunca me he pasado pegándole una cachetada, en ese momento aproveché una situación que a mí me pone muy burro y le pegué con toda la mano abierta y con mucha fuerza en su nalga derecha.
- ¡Ahh!
- ¿Estás bien cariño?
- Síí, no pares por favor, vuélveme a pegar con fuerza
Nunca había visto a Carla en el plan que estaba hoy, pero desde luego, me estaba gustando demasiado como para desaprovecharlo por lo que, seguí pegándole con fuerza unas cuantas veces hasta que de pronto, sentí que me iba a correr y la avisé para no correrme dentro, aunque no había ningún problema en ello ya que ella tenía puesto el anillo vaginal que actuaba como método anticonceptivo, método que yo agradecía en demasía porque siempre podía follármela a pelo.
En ese momento, me salí de ella y le pedí que se arrodillara para correrme en su cara y en sus tetas, acción que normalmente no llevo a cabo porque no le gusta que me corra sobre su cara, pero tenía que aprovechar el momento debido a lo caliente que estaba Carla.
Ella no puso mayor problema, de hecho, con una cara de zorrona absoluta y una medio sonrisa se hizo una coleta improvisada y arqueó la espalda sacando su pecho hacia delante cogiéndose sus dos pies con ambas manos.
Por mi parte, ya estaba casi a punto de correrme mientras subía y bajaba con mi mano por lo que agarré su cabeza con la mano izquierda y con la derecha me di las últimas sacudidas hasta que salió todo el semen y me corrí sobre su cara y algo sobre sus tetas.
Había sido un polvo que marcaría un antes y un después en nuestra vida sexual pero esa explicación quedará para un próximo capítulo
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