Mi primera experiencia en una playa nudista 1
La conversación en el avión encendió una chispa prohibida. Ahora, desnuda bajo el sol de Miami, Natalia no solo busca el aire libre, sino la mirada de extraños que la deseen. Cuando el joven de la playa la mira, sabe que el juego ha comenzado.
Para quienes no leyeron mis relatos anteriores, me presento. Me llamo Natalia, y al momento en que sucedió esta historia tenia alrededor de 35 años. Estoy casada, y tengo un hijo que en ese momento tendría 5 años.
Soy de contextura mediana, flaca, alrededor de 53kgs, pelo largo. Tengo las tetas operadas, lo cual es un plus a la hora de querer seducir, y gracias a que me entreno mucho, tengo una cola que recibe muchos halagos. En materia sexual soy muy deshinibida, y el correr de los años y la adultez, adicional a la complicidad de mi marido, me permitió cumplir fantasías que no hubiese imaginado.
Trabajo desde hace muchos años en la parte financiera de una empresa, en la cual fui creciendo y ganando confianza, sobre todo del director.
La empresa tiene sucursales en otros países, por lo que por lo general los tengo que visitar una o dos veces al año para auditarlas.
Una de las sucursales esta en Miami, y, aprovechando que la empresa paga el aéreo, cuando me toca viajar trato de quedarme un par de días mas, haciendo shopping, descansando, etc.
En esa época generalmente me hospedaba en un hotel en la zona de playa, cerca de la Lincoln y Collins. Para quienes no conocen Miami, es una zona bastante turística por su cercanía con la playa, restaurantes, y Hoteles boutique.
En esa oportunidad mi agenda laboral seria desde el lunes hasta el miércoles, por lo que me quedaban jueves, viernes y sábado libres, para aprovechar y desconectarme un poco.
Los días previos al viaje siempre son full familia, ya que al tener un nene, es un poco mas difícil la separación. Por eso, generalmente unos días antes de mis viajes, aprovecho para dedicarme full a el, y también a Julian, mi marido.
El sábado fue todo a las corridas. A la mañana futbol con mi nene, al mediodía peluquería y manicura, y por la tarde terminar de preparar las cosas, ya que a la noche salía el vuelo. No tuve mucho tiempo para pensar que ropa llevar, solo me enfoque en el las diferentes mudas para cada día laboral, y meti luego algunas cosas para el resto de los días. En otra oportunidad la valija la hubiese armado con mas tiempo, seleccionando prolijamente las cosas, y posiblemente con mas de una alternativa para cada día. Desde que me había convertido en mama, esto había cambiado, y ya no disponía de ese tiempo divino para mi, donde podía tardar horas en seleccionar la ropa a llevar….. de la que después solo usaba la mitad.
Alrededor de las 6 de la tarde, dejamos a mi nene en lo de mi mama, y Juli me llevo al aeropuerto.
Durante el viaje charlábamos boludeces, hasta el punto en que salió el típico “pórtate bien eh”. Juli me conoce. Tenemos muchos años juntos, e infinidad de historias (recomiendo leer mis otros relatos)….algunas juntos, y otras separados. Pero siempre nos entendimos muy bien en lo que respecta al sexo y las fantasías. Somos bastante cómplices en ese sentido.
Obviamente dije que si, pero fue solo una formalidad…..
Nos despedimos después de despachar la valija, y enfile para los controles.
Me gusta viajar cómoda, sobre todo cuando se trata de viajes largos. Me había puesto un pantalón de jogging, algo suelto y cómodo, con unas zapatillas deportivas. Arriba tenia una remera ajustada, y el buzo del mismo jogging. Sin corpiño, ya que siempre que puedo trato de no usarlo, y mucho mas si se trata de un viaje en avión, donde voy a internar dormir.
Por suerte pude ingresar al VIP, donde estuve mucho mas cómoda, y aproveche para comer y tomar algo.
Cuando llego la hora del vuelo, enfile para la puerta que me correspondía. Solo cargaba un Carry on y un bolso de mano, por lo que me movía relativamente cómoda.
El embarque fue tranquilo. Por suerte la empresa siempre me pago premium economy o similar, lo que hace mas llevadero el viaje.
Por lo general trato de elegirme ventanilla, ya que casi no me levanto para ir al baño, y me gusta dormir. Cuando subí, el asiento de al lado estaba ocupado por un tipo mas grande que yo, quien se tuvo que levantar para dejarme pasar. No era feo, tendría unos 55 años, se notaba que tenia un cuerpo algo trabajado, pero panza posiblemente atribuible a la edad, y porque no, algunos excesos.
En mi cabeza solo había un pensamiento….”que no me saque tema de conversación porque quiero tomarme la pastilla y dormir”.
Creo que no me había abrochado el cinturón, y Marcelo, así se llamaba, ya me estaba conversando. Al principio trate de mostrar poco interés, pero sin ser descortés, por lo que mis respuestas en general eran monosílabos, y no había re pregunta de mi parte. Pero esto lejos de cortarlo, parecía motivarlo mas.
Para colmo, el vuelo se demoro, y si bien no fue mucho tiempo, le regalo a Marcelo media hora mas de conversación.
De a poco fuimos entrando en charla. Efectivamente tenia 56 años, estaba viajando también por trabajo, pero no se quedaba en Miami sino que iba a ir a la zona de Fort Lauderdale. Si bien es cerca, esta un poco mas al norte. Estaba casado, y su mujer se le iba a sumar en el viaje el viernes. Tenían hijos, pero ya eran grandes, por lo que estos viajes ya no eran plan familiar.
La verdad que la charla termino siendo realmente amena, y cuando el avión despego, en lugar de dormirme seguí conversando con el.
Hablamos de todo un poco. Desde temas familiares, hasta laborales. Obviamente, y como quienes me conocen saben, en mi cabeza empezó a rondar la idea de como seria tener sexo con Marcelo, que tenia 20 años mas que yo. No me disgustaba. Parecía un hombre de muy buena clase social, muy correcto. Mientras lo escuchaba, yo ya imaginaba cosas.
Pero en ningún momento se me insinuó ni nada. Lo cual, por un lado me desmotivaba un poco, pero por el otro me generaba aun mas curiosidad. Intente llevarle la charla para el lado de la pareja, de los años juntos, de la receta, y ahí me empezó a contar algunas cosas por ahí un poco mas privadas.
Me contó que hubo una época en que había estado separado de su mujer, porque se había enganchado con una “pendeja del laburo”. Esto lo había confundido un montón, pero que por suerte, y en base a terapia y mucho dialogo, pudo salvar el matrimonio.
Y ahí me comento que la terapia, algo que siempre había estado negado en su cabeza, le había ayudado a descubrir cosas que no sabia que le interesaban o daban curiosidad, o incluso, les habían servido para poder tener charlas como matrimonio que en otro momento no hubiesen tenido. Le pedí que me diera algún ejemplo, y fue directo. “La confianza que me genero hacer terapia de pareja, es básicamente animarme a hablar abiertamente con mi mujer de lo que me pasa, y a ella le funciona de la misma manera. Por ejemplo, en esa terapia descubrimos que a mi mujer le gustaba sentirse observada, y yo hasta ese momento era completamente celoso, lo que le inhibía esa fantasía”. Siguió contándome. “Mi mujer tenia la fantasía de sentirse observada, me entiendes?.”. Mi cara posiblemente le hizo entender de que no, no le entendía. “Le gusta que la vean desnuda, incluso, tenia la fantasía de que nos vean tener sexo. Imaginate mi cabeza cuando me lo dijo delante de la terapeuta. Y yo que hasta ese momento había sido super celoso, al punto que si se le marcaba un pezon, le pedia que se cruzara de brazos o se tapara de alguna manera”. En ese momento note que mientras me lo decía me miro mis tetas. No se si fue a propósito, o un acto reflejo por la zona del cuerpo que estaba mencionando, pero fue la primera vez que note que me miraba de otra manera. Encima yo estaba sin corpiño, por lo que eso, mas el frio del avión, hacían que mis pezones se marcaran bastante. Seguimos conversando y le pregunte como había encarado la pareja el momento después de ese dialogo. Y ahí fue cuando entre todas las cosas que me dijo, me comento que habían empezado a ir a playas nudistas. Es mas, que la mujer estaba viajando ahora en unos días, así aprovechaban una semana solos, y el plan era playa nudista a full. Yo hasta ese momento ni sabia que había una playa nudista en Miami. Marcelo aprovecho y me pregunto si alguna vez había ido a una. Fui totalmente sincera, aunque me hubiese gustado decirle que si, para meterle morbo a la charla, tuve que decirle que no. Que si había hecho topless varias veces, y que era algo que me encantaba, pero que nunca me había animado, ni había estado en un lugar, donde fuese completamente nudista.
Marcelo me contó al principio para el también había sido bastante difícil, pero que solo por querer complacer a su mujer, acepto y fueron. Y que desde que probaron el nudismo, les era muy difícil ir a una playa “normal”.
Seguimos charlando durante la cena, pero luego de comer, y de haber pasado por el baño, amablemente le dije que me iba a dormir.
Me desperté para el desayuno, por lo que conversamos un poco mas, pero nada interesante.
Al llegar a Miami, y mientras estábamos en la fila de migraciones seguimos conversando un poco mas, y aprovecho para indicarme el nombre y la zona de la playa. “Solo por si te da curiosidad y te animas”.
Después de buscar las valijas, nos despedimos con un beso y un abrazo, y nos deseamos suerte. En ese momento se ofreció a llevarme con su auto, ya que tenia que alquilar uno, pero desistí. Así que nos volvimos a dar un beso, y yo encare para la salida.
En la cabeza me daba vueltas si una vez en su auto, se me hubiese insinuado, pero la realidad era que en ningún momento, salvo cuando me miro las tetas, me dio la sensación de tener interés en mi. Lo note un hombre totalmente ubicado, lo cual lo hacia aun mas interesante. Básicamente me dejo bastante cachonda, casi sin haber hecho nada.
Llegue al hotel, acomode un poco la ropa, y me tire un rato en la cama. Cerca del mediodía baje a almorzar.
Durante la tarde, y como hacia mucho calor, me dieron ganas de ir a la playa. Pero para mi sorpresa, en ninguna de las dos valijas había puesto una bikini. Pensé en ir a comprarme alguna a un shopping o tienda, pero no lo hice. El resto del día fue bastante intrascendente, por lo que me puse a trabajar un poco preparándome para las reuniones de los días siguientes.
A la noche, y luego de la ducha, mientras estaba tirada en la cama mirando la tele, comencé a tocarme un poco. La verdad es que la charla con Marcelo en el avión, mas su desinterés, me habían excitado bastante.
Lo que empezó siendo un “me toco un poquito” termino siendo otra cosa. Mientras me tocaba, recordaba como el viejo me había mirado las tetas. Por otro lado trataba de imaginármelo desnudo. Tenia muy buen cuerpo para ser un hombre de 56 años. Me lo imaginaba en la playa, desnudo. No se porque me imagine una poronga grande, mas grande que lo normal. En mi cabeza habían muchos hombres desnudos en la playa, pero Marcelo era el que me miraba mientras yo estaba desnuda. No se cuanto tiempo estuve imaginándomelo, pero fue suficiente para hacerme acabar.
Lunes, martes y miércoles fueron 100% laborales. Me pasaban a buscar por el hotel para ir a la oficina, y de la oficina me traían al hotel. El lunes me invitaron a cenar, pero dije que no por estar cansada, por lo que la cena laboral fue el martes.
En las reuniones participa el encargado de la oficina de Miami, Juan. En uno de los viajes anteriores se me había insinuado, y hablamos terminado acostándonos. No fue la mejor experiencia, pero no me arrepiento de haberlo hecho. Estaba segura de que se me iba a volver a insinuar, pero yo tenia en claro que no se iba a repetir.
Durante la cena, donde habían mas personas, busco la manera de hacerme saber sus intensiones. Sinceramente no me atraía, pero venia bastante excitada del día anterior. De todos modos no deje que la cabeza me dominara, y evite la situación.
Miércoles de ultimo día laborable siempre es el mas intenso. Ademas de que una ya viene cansada, se hace mas largo. El equipo me volvió a invitar a cenar, pero amablemente esquive la invitación, y termine comiendo sola en un restaurante cercano al hotel. Era el momento de armar los planes para el día siguiente. Podía ir al shopping, a comprar todo lo que me habían puesto en la lista, y lo que no estaba en la lista también, pero el día iba estar tremendo y seria una lastima no ir a la playa.
Sin bikini era difícil, por lo que tendría que ir primero a algún lugar a comprar una, y después a la playa. Pero en ese momento, sola con mi vino, me acorde de Marcelo, y empece a fantasear con ir a la playa nudista. No tenia bikini, por lo que la excusa era la ideal. Me puse a buscar la playa con el teléfono, para entender que tan lejos estaba, y para mi sorpresa, Haulover Beach estaba solo a 20 minutos de mi hotel.
Me levante relativamente temprano, lo cual era ideal ya que Marcelo me había comentado que por la mañana no había mucha gente, y que si estaba nerviosa o con vergüenza, ese era el mejor horario para iniciarse.
Desayune en el hotel, y busque que ponerme. Sin corpiño podía ir, porque el topless no me inhibía, pero sin bombacha no. Así que busque entre las que me había llevado, cual era la que mas similitud tenia con una bombacha de bikini. Encontré una que me podía acompañar en la aventura. Me la puse, junto con el pantalón de jogging con el que había viajado en el avión, arriba una remera, la gorrita, anteojos de sol, botella de agua, y me pedí el auto.
El chofer sin muchas vueltas me pregunto a que parte de la playa iba. Ahí descubrí que la misma tiene una zona nudista, pero que también hay zonas que no lo son. Por vergüenza le dije que iba a la zona normal, y no me dijo nada mas.
El auto me dejo en un parking bastante grande, en el cual siguiendo un camino y atravesando una zona de vegetación, entrabas a la zona de playa. Es muy amplia, y en ese horario no había casi nadie. Sabia que la zona nudista estaba un poco mas al norte, por lo que empece a caminar en esa direccion. Nose cuanto habre caminado, pero me pareció bastante. Hacia mucho calor, por lo que ya me estaba poniendo molesta. En determinado momento llegue a una zona donde había una especie de valla, y un cartel que indicaba que a partir de ese punto, la vestimenta era opcional. Tengo que reconocer que me puse nerviosa. No sabia si seguir o no, pero recordé de que estaba sin corpiño, por lo que en el único lugar donde iba a poder tomar sol era en ese sector.
Camine un poco mas, y trate de buscar un lugar donde no hubiese gente cerca. Cuando encontré lo que para mi fue el lugar indicado, abrí la toalla que había llevado, y me senté sin sacarme nada. Empece a mirar a mis alrededores, y solo logre ver a tres o cuatro personas que aparentaban estar solas, pero no lograba ver si estaban desnudos o no. Mas lejos habia una pareja, y después nadie mas. Como pude me acomode y me saque el pantalón. La tanga que tenia puesta pasaba tranquilamente, sobre todo a lo lejos, como una bikini. De momento no pensaba sacármela. Tome un poco de coraje, y me saque la remera, quedándome en tetas. Me acoste, y empece a tratar de ver que pasaba a mi alrededor. Cada tanto pasaba alguien caminando, pero siempre con ropa, hasta que de pronto veo pasar a un hombre, de unos 60 años, totalmente desnudo. Ese fue primer contacto real con una playa nudista. De a poco la circulación de gente fue aumentando, y cada tanto pasaba alguien completamente desnudo. No había visto mujeres, lo que me preocupaba un poco. Decidí levantarme, y para mi sorpresa la playa estaba mucho mas poblada que antes. Tendría a no menos de 10 metros a una pareja. Posiblemente 50 años. Ella muy bien, el bastante mas descuidado. A unos metros de ellos había un hombre solo. También de unos 50/55 años. Del otro lado, a unos 10 metros también, había otro hombre solo, posiblemente de unos 25 años. Buen físico. Y adelante, a unos 10 metros también, otro hombre solo, posiblemente en los 45/50.
Se habían armado algunas carpas, pero desde donde to estaba no alcanzaba a ver quienes estaba adentro. La verdad es que mi ubicación no era la mejor, había quedado en una zona de transito, por lo que quienes entraban o salían de la playa, pasaban por donde estaba yo. Ademas, no estaba cerca del agua, por lo que tenia que caminar aproximadamente 30 metros desde donde estaba, hasta la orilla.
Cerca del mediodía la playa ya estaba bastante mas llena de gente. En lineas generales no podías estar a mas de 5 metros de la persona mas cercana. Yo estaba rodeada de hombres. A lo lejos, alcanzaba a ver a alguna pareja, y cada tanto pasaba alguna pareja también caminando. Los solos se paraban cada tanto y se quedaban como modelos mostrándose. Había penes de todos los tipos, colores, tamaños, etc. Los anteojos de sol me daban la cobertura necesaria para poder mirar disimuladamente. También me daba la posibilidad de ver quien me miraba. De todos los que estaban mas cerca mio, solo había uno al que había visto mirarme varias veces. Era el mas joven de todos, el de 25/30 años.
El juego me empezó a gustar. Me sentía observada, estaba en tetas. Me imaginaba la fantasía de la mujer de Marcelo. Aun dudaba en sacarme la tanga, pero en determinado momento, y sin pensarlo mucho, lo hice. Obviamente estaba acostada, por lo que me quede en esa posición hasta que se me pasara el miedo. Mi vagina, la que llevo completamente depilada desde hace años, tuvo su primer contacto al aire libre y con mucho publico. De a poco me empece a relajar, y si bien seguía acostada, sentir la brisa en mis labios vaginales hizo valer el esfuerzo. Enseguida empece a recordar los detalles de la conversación con Marcelo, sobre la primera vez en que uno se anima y como lo siente. Y la verdad, es que era tal cual el me lo había descripto. De a poco empece a animarme mas, por lo que en determinado momento me pare. La playa estaba llena, y en ese momento no alcance a ver a nadie con traje de baño o bikini. Todo el mundo estaba desnudo. Eso me dio mas tranquilidad, y sin pensarlo mucho, me anime a ir al agua. La sensación de estar en tetas en el mar es impagable, pero estar totalmente desnuda, es indescriptible. A eso hay que sumarle el morbo de estar rodeada de personas que también están desnudas. Ya en el agua, y usándola como escudo, me relaje aun mas. Empece a sumergirme, y desde ahí observar la totalidad de la playa. Me seguía llamando la atención la cantidad de hombres solos, inclusive parejas de hombres, lo que me hizo entender de que el ambiente en su mayoría era gay.
Mientras observaba escucho una voz que me habla en ingles. Al darme vuelta era el flaco de unos 25 años, que se me estaba acercando. Me saludo en ingles, y me pregunto de donde era. Cuando le comente que era de Argentina, empezó a hablar en español. Era gringo, pero hijo de cubanos, por lo que hablaba muy bien español. La situación era rara. Empezamos a charlar estando literalmente en bolas, pero el agua me llegaba casi a los hombros, por lo que me sentía “cubierta”. Obviamente las olas dejaban cada tanto mis tetas fuera del agua, pero eso no me preocupaba.
La charla iba de un lado a otro. Se llamaba Geoge, por lo que le empece a decir Jorge, y nos reíamos de eso. Tenia 24 años, y vivía muy cerca de ahí. Aprovechaba los días que no trabajaba para ir a tomar sol, y le gustaba la playa nudista porque se había acostumbrado.
Trabajaba en un bar a la tarde/noche, y todavía vivía con los padres. Cuando le pregunte por el ambiente de la playa, me comento que en la zona que estábamos era la zona gay, por eso había tantas parejas de hombres y hombres solos. Pero enseguida me aclaro que el no era gay, que solo iba a ese sector porque la otra zona esta mucho mas poblada, y no le gustaba tanto.
Seguimos charlando un rato. Tenia ganas de salir del agua, pero me sentía totalmente expuesta con George tan cerca. Sabia que me iba a mirar de arriba a abajo. Pero tenia frio, y la situación no iba a cambiar. Así que tome coraje, me disculpe, y sin mirar atrás salí del agua y encare a mi toalla. Me quede parada un poco tratando de que el viento me secara para evitar llenarte de arena, y como podía con mis manos trataba de taparme la vagina. No habrán pasado 5 minutos, que veo como Geoge viene para el lado donde estaban sus cosas, a unos metros de donde estaba yo. Fue la primera vez que lo pude mirar bien de arriba a abajo. La verdad era que el pendejo estaba increíble. Morocho., sin ser negro, pero morocho. Un lomo tremendo. Pelo medio largo con trenzas. Y tenia un pene mas que interesante. Si bien antes no lo había mirado bien, ahora si. Y mi cabeza empezaba a volar nuevamente. Geoge se dio cuenta de que lo miraba, y me regalo una sonrisa. Me puse media nerviosa, pero le devolví el gesto, y en el mismo momento me acoste de nuevo en la toalla. Al rato George se me volvió a acercar, y se puso literal al lado mio en cuclillas. Con una mano se tapaba, para que su pene no quedara tan expuesto y cerca de mi, pero la situación eran realmente excitante. Me pregunto si quería ir a tomar algo, que cerca había una especie de parador, pero le dije que no. Se ofreció a traerme algo, y le dije que si podía me trajera un agua nada mas.
Se alejo, y mientras se iba a donde tenia sus cosas, pude ver que tenia un culo que parecía una roca. Ademas de que no tenia ni una sola marca del sol, lo cual confirmaba que era un asiduo visitante a la playa nudista. Pude mirar como se ponía el short, y volví a mirarle el pene y los huevos, que parecían no querer esconderse. Una cosa hermosa.
No se cuanto habrá tardado, pero al rato apareció con mi agua. Con la excusa de alcanzársela, se trajo sus cosas y se sentó al lado mio. Mientras estaba sentado, se saco el short, por lo que su miembro volvió a quedar cerca. Mientras me hablaba, yo me imaginaba comiendomelo.
Cada tanto me tiraba algún comentario con doble sentido, pero todo muy sutil. Y yo quería que fuesen directos. Esto me desilusiono un poco.
La tarde paso volando. Cada tanto íbamos al mar, ya íbamos juntos, y volvíamos a las toallas. Charlábamos. En un momento se ofreció a ponerme protector solar en la espalda, a lo cual acepte. Fue muy sutil, y sin tocarme demasiado, tuvo oportunidad de rozarme un poco las tetas o el comienzo del culo. Yo a esta altura quería garcharme al pendejo. Pedia sentir como ya tenia la entrepierna un poco mas húmeda, por no decir jugosa, de lo habitual. Pero no avanzaba, por lo que empece a avanzar yo. Olvidando que trabajaba de noche, le pregunte si tenia ganas de ir a cenar o a tomar algo, a lo que me dijo que no podía porque trabajaba, pero que si tenia ganas podía ir al bar donde el iba a estar.
Me senti una boluda, pero había jugado mis cartas.
A eso de las 16:30hs George me dijo que se tenia que ir a trabajar, pero que me esperaba en el bar, y me paso el nombre y la direccion. Y me dijo que sino iba, el mañana iba a volver a estar en la playa. En eso se para, y al estar yo sentada, su verga quedo literalmente, a 30 centímetros de mi cara. No se si fue a propósito o no, pero dude un segundo en agarrarla y metérmela en la boca. No dio. Se vistió, y al despedirse me dio un pico.
Yo me quede tremendamente excitada. Disimuladamente, sentada como estaba, me cruce de piernas, y me toque. Sentí que estaba realmente empapada. Al punto de que me dio vergüenza de que alguien lo notara. Me acomode como pude y seguí tomando sol con la cabeza en cualquier lado.
Me habré quedado un rato mas y decidí volver al hotel. Durante el viaje, en el taxi, no lograba decidirme si ir al bar o no. Por un lado me moría de ganas, pero por otro lado, no tenia muy en claro a que iba a ir. George iba a estar trabajando, yo le llevaba 10 años, y no sabia con que me iba a encontrar en el bar. Llegue al hotel, y sin dudarlo me tire en la cama a masturbarme. Fue fácil, los dedos entraban y salían con mucha facilidad. Me masturbe de manera mucho mas intensa que la ultima vez. Ahora si necesitaba acabar. Y así fue. Me relaje tanto, que mientras acababa pegue un gemido que me dio miedo se haya escuchado en la habitación de al lado. Así como estaba, desnuda, y recién acabada, me quede dormida en la cama.
Cuando me desperté ya eran casi las 8 de la noche, por lo que tome una ducha y me cambie para salir a cenar. Decidí arreglarme, por mas que aun no supiera que hacer. Me sentía realmente atractiva, y sobre todo, seguía excitada. Me puse un vestido corto negro que me llega a medio muslo. Es ajustado, y tiene un muy buen escote. Si me lo pongo con corpiño se luce aun mas, pero me lo puse sin corpiño, porque al ser ajustado, la tela se estira un poco, y deja traslucir los pezones. Esto me encanta, y mas cuando estoy excitada como ese día. No me pregunten porque, pero decidí ponérmelo sin tanga también.
Me maquille bastante, y busque donde cenar. Como no me decidía donde ir, tome coraje, y decidí ir al bar de George. No quise pensarlo mucho, para no arrepentirme, pero me subí a un taxi y encare para ese lugar. Al llegar me encontré con un bar, casi boliche. Mucha gente en la puerta, la mayoría mas joven que yo. Por suerte estaba vestida para la ocasión, ya que durante el viaje había tenido miedo de estar demasiado arreglada.
Hice la fila como todo el mundo, y cuando me toco el turno de entrar la pregunta del portero me descoloco. “Tienes reserva?”-. “uhh, no. Pero soy amiga de George dije”. El flaco de la puerta hizo un ademan como de que hablaba con alguien por el handy, y enseguida me pregunto mi nombre. “Natalia. Decile que hoy me invito a venir”. No pasaron mas de 5 minutos que apareció George. Me dio otro pico, lo cual me encanto. Y agarrandome de la mano me hizo entrar. El trabajaba en la barra, por lo que enseguida me hizo un lugar para que me sentara en una de las butacas. El lugar estaba bastante lleno, pero me comento que en una hora o dos se iba a llenar aun mas, al punto de que la gente casi no podía caminar. Me ofreció algo de tomar, y mientras el atendía a la gente o preparaba pedidos para las mozas, charlábamos. Cada tanto me regalaba una sonrisa, o una mirada, pero la verdad era que mucho no podíamos conversar. El estaba trabajando, y en el medio había una barra. De todos modos me quede ahí, observando como se iba llenando el lugar. No se que era lo que me estaba dando de tomar, pero al rato ya sentía los efectos. Encima no había cenado nada.
En un momento salió de la barra, y se dio la vuelta en donde estaba yo sentada. Se me pego. Literalmente se me pego, tanto que podía sentir como me apoyaba su pene en la pierna. Me hablaba al oido por la musica, pero aun así no podía entender muy bien lo que me decía. Me daba escalofríos, por lo que mis pezones estaban queriendo romper el vestido. Puso una mano en mi espalda, y la empezó a mover suavemente mientras me seguía hablando al oido. Yo disimuladamente empece a mover mi pierna, para sentir aun mas ese bulto. Pude notar como se acercaba aun mas, y como de a poco se iba endureciendo. No se que paso en ese momento por mi cabeza, pero sin dudarlo pase mi brazo por atrás, le agarre el culo, y lo acerque aun mas a mi pierna. George entendió todo, y sin dudarlo me abrazo mas fuerte, y me dio un beso. Yo lo devolví, como si tuviese 16 años. Nos dimos un beso de lengua como adolescentes. Habra durado 1 minuto o dos, pero yo estaba muy excitada. Me di cuenta de que el también. Le pregunte a que hora terminaba de trabajar, pero su cara me dio a entender de que aun faltaba mucho. En eso se disculpa y se va. Pasa de nuevo al otro lado de la barra, y veo que conversa algo con un compañero. No alcanzo a entender que dicen, pero si se que están hablando y que me involucra porque me miran. En seo veo a George hacer un par de cosas medio apurado, y vuelve a salir de la barra para venir donde estoy yo. Sin decirme nada me agarra de la mano, y me hace acompañarlo. Nos abrimos paso entre la gente como podemos, ya que el lugar estaba colmando. Pude sentir como en mas de una oportunidad alguien me tocaba el culo, o se aprovechaba del poco espacio para hacerme apoyarle todas las tetas. No me importaba, yo seguía de la mano de George siguiendo. Después de cruzar todo el salón, abrió una puerta con una tarjeta magnética, la cual nos llevo a un especie de hall donde había diferentes puertas. Eran como camerinos, ya que el bar tenia un escenario donde en algunas oportunidades tocaban bandas. George me hizo seguirlo, hasta que entramos al ultimo de todos. Ni bien entramos prendido la luz, y atrás mio cerro la puerta. El lugar era chico, de no mas de 3 metros x 3 metros. Tenia una mesa chica, un espejo con luces, donde posiblemente los artistas se maquillaban o peinaban, y al costado tenia una cama de una plaza, donde seguramente descansaban. En un rincón había un frigobar de donde George saco dos cervezas. Abrió las dos, y brindamos. Me dijo que en ese lugar cuando tocaba alguna banda, se cambiaban, pero que como hoy no había ningún show, estaba vacío. Que su compañero de trabajo lo iba a cubrir, pero que no tenia mucho tiempo. Ni bien me termino de decir esto, me abalance sobre el, que estaba apoyado en la mesa, y empece a comerle la boca. Nos estuvimos besando unos minutos, mientras nuestras manos empezaban a explorar nuestros cuerpos. Enseguida empece a masajearle la pija, y no dude en desabrocharle el pantalón. La tenia totalmente erecta, y pude sentir como tenia la cabeza húmeda, síntoma de excitación. El por su parte, me había subido el vestido y se sorprendió al notar que estaba sin tanga. No tardo en meterme mano, y al estar mojada, enseguida empezó a jugar con mis labios vaginales. Yo logre sacarle el pene del pantalón, y erecto como estaba, era aun mas lindo que en la playa. Me agache, y sin dudarlo me lo empece a comer. Lo chupaba con ganas, primero con la lengua, jugando con la cabeza, y después meciéndomelo todo en la boca. George tenia la cabeza tirada para atrás, y con una de sus manos me sostenía la cabeza. Cada vez que me la quería sacar de la boca, el hacia presión con su mano para que no lo hiciera. Se la chupe hasta que mis rodillas se empezaron a acalambrar y tuve que pararme. agarre a George de la mano, y lo lleve al costado de la mesa, donde estaba la silla. Me senté en la silla, y seguí chupándosela. Mientras se la chupaba, el jugaba con mis tetas. Me pellizcaba los pezones que estaba duros como una roca. Ademas de que me ardían un poco por el sol, el roce del vestido me los había sensibilizado aun mas. George me agarro por debajo de las axilas y me hizo pararme. Yo ya le había desabrochado el pantalón, por lo que con un movimiento se lo hice caer hasta los tobillos, junto con el boxer. Me siguio besando, y metiéndome los dedos en la vagina. Podía escuchar el ruido que hacían mis jugos con el movimiento de su mano. Quería que me cogiera. Lo hice sentarse en la silla, y levantando un poco mas el vestido, me senté arriba de el. Podía sentir su pene rozándome, mientras con su mano me agarraba el culo y me hacia moverme de manera rítmica arriba suyo. Me di cuenta de que no me la ponía porque no tenia preservativo. Por eso el juego era el frote. Su verga se enterraba entre mis labios, y sentía como me los separaba. Pero yo quería esa verga adentro mio. Asi que me levante, la agarre con la mano, y de un solo movimiento la acerque a la entrada de mi vagina, para bajar de un movimiento y sentir como me llenaba. George no dijo nada, lo cual hizo evidente que no se animaba a decirme que no tenia preservativo. Era una verga hermosa, joven. Me llenaba de manera justa. Sin doler, pero sintiendo que iba a explotar. Mientras nos besábamos le dije que no se le ocurriera acabarme adentro. Solo eso. Mientras yo subía y bajaba. 3 minutos tarde en acabar. Cuando acabe me quede quieta haciendo fuerza para abajo. Quería sentir todo eso bien adentro. Fue un orgasmo hermoso, intenso. Me quede así unos segundos, mientras George esperaba mi siguiente paso. Una vez me recupere, volví a la carga. Segui moviéndome, o saltando, arriba de George. Ahora le tocaba a el. Volví a decirle, “no se te ocurra acabar adentro, avisame”. No duro mucho mas. En un momento me levanta nuevamente desde las axilas, en señal de que tiene que salir. Me levanto, y enseguida me arrodillo para seguir masturbandolo. No pensaba cortarle la acabada. No llegue a ponermela en la boca que siento que empieza a acabar. El primer chorro salta para mi pelo, el segundo queda parte en mi mano, y parte en el vestido. Como pude la empiezo a chupar mientras sigue teniendo su orgasmo. La quiero dejar bien limpia. Sigo chupando, tratando de que no quede nada, ya sea por limpieza, pero también por morbo. Cuando por fin me doy cuenta de que no va a salir mas, me levanto y me acomodo el vestido. Me limpio el semen con la mano. Tengo semen de George en el pelo, y un poco en la mano. Nos quedamos unos minutos sin decir una palabra. El sigue sentado en la silla, y ahora soy yo la que esta apoyada en la mesa. Tomo un poco de cerveza para sacarme el gusto a semen, pero no me ayuda mucho. Me siento mareada.
Charlamos un poco. George me dice que me quiere volver a ver. Le digo que puede ser, que por ahí nos veamos en la playa. Me pide mi teléfono, pero le digo que prefiero no dárselo. Estoy casada, tengo un hijo. Esto fue una aventura, por ahí de una noche o mas, pero que mejor no mezclar.
George tiene que volver a trabajar, y yo decido no volver a la barra, menos con semen en el pelo y el maquillaje corrido. Ya no estoy para dar esa imagen a mi edad. Me acompaña a la puerta, y me espera mientras consigo un taxi. Me da un beso, pero no un pico, sino un beso. Me dice que lo tengo loco, que me quiere volver a ver, que no me vaya, etc…. Pero me subo al taxi.
Llegue al hotel, me lave los dientes, un poco las partes intimas, y me fui a dormir sin cenar… pero bien cogida.
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