Un despiste me condujo a mi sumisión (25)
Julio nunca imaginó que su noche terminaría comiendo del bol de un perro. Pero cuando las puertas del sex shop se cierran, las reglas del juego cambian y la sumisión deja de ser un juego para convertirse en una realidad sucia y sin límites.
Mientras estaba sujeto a la anilla vi como saludaban a un matrimonio, ambos algo obesos. Deduje que hablaban de mi porque en un momento dado todos se giraron para verme tras una indicación con el brazo de mi Ama Carmen.
Bueno Julio enséñanos todo lo que has traído.
Pues mirar esto, es para mantener la boca abierta si lo deseáis. Se coloca en el interior de la boca y mediante estos tornillos lo podéis ir ajustando según lo abierta que deseéis que esté.
Me gusta, solemos usar su boca para muchas necesidades nuestras.
Esto otro es como si de un gotero se tratara. Esta perilla está introducida en su boca y conectada con esta goma a una bolsa que antes debéis de rellenar con lo que deseéis. Así estará bebiendo durante el tiempo que queráis. Tiene otro uso que es cambiándole la boquilla por esta otra e introduciéndose la en su culo.
¡Guauuuuu…..! Es fantástico. Creo que nos llevaremos dos así podremos alimentarle a la vez con una comida tuya y otra mia.
Desde luego seguís siendo unas sádicas morbosas de mucho cuidado.
¿Y, tú no?, seguro que te estás excitando solo de imaginarlo todo.
¡Ufff, no lo sabéis vosotras bien!
Si nos haces un buen descuento podríamos regalarte algo. ¿Que más has traído?
Veamos esto otro. Se trata de un látigo corto y trenzado de cuero. Pesa poco y es muy manejero.
Seguro que a Merche le encanta. Yo soy más de fusta.
Creo que me lo llevaré. El que tengo en casa es largo y poco manejero. Con este corto creo que disfrutaré mucho más.
Bueno pues solo me queda enseñaros una cosa y es para vosotras. Mirad, un arnés doble. Una de vosotras es quien se lo pondrá y al llevar dos penes uno se lo introducirá ella y con el otro le dará placer a su amiga.
Carmen, creo que lo vamos a pasar increíblemente bien.
Pasado un rato Julio y mis Amas se acercaron al mostrador. El llevaba una cesta con lo que mis Amas habían elegido.
¿Pagaréis con tarjeta?
Esclavo, ¿has traído tu tarjeta?
Si, mi Ama. Tómela usted.
Gracias, dime cuánto es.
Pues depende si lo queréis con descuento o no.
Ja, ja, ja, que borde eres. ¿Que te apetece?
Un poco de todo, boca, culito y final feliz. Si accedéis puedo dejaros todo en muy poco dinero.
Mientras hablaban el matrimonio se acercó al mostrado para pagar lo que habían elegido.
He oído bien, Merche, ¿Alquiláis a vuestro perro?
Puesssss, si pero con condiciones.
¿A que te refieres?
Nosotras debemos estar siempre presentes.
Ah, bueno. Por eso no hay problema. Y hasta podríamos participar todos si no os importa a vosotras. Nos gustan las orgías.
Bueno te dejo mi teléfono y hablamos.
El matrimonio se marchó llevándose a su perrito. Mis Amas mientras siguieron negociando con Julio lo que les iba a cobrar.
Veamos lo que nos vas a rebajar. ¡Perro, acércate!
Me acerqué al mostrador junto a mi Ama. Julio me miraba con una expresión morbosa. Dejaba entrever su deseo y necesidad.
Bien, si os parece os regalo todo por ser unas buenas clientas.
Pues si es así te lo entrego, pero ya sabes que nosotras estaremos presentes. Te diré que no tiene límites. Toma la correa, es todo tuyo.
Detrás de Julio y tirado por él de la correa nos dirigimos todos a una habitación situada al final del sex shop. Antes había colocado el cartel de “vuelvo enseguida”. Al llegar mis Amas se acomodaron en un sofá que había, encendiéndose un cigarrillo y mirándome con una sonrisa de satisfacción.
Ven, desnúdate.
Me desnudé quedando expuesto ante todos. Julio tomó una palmeta y me abofeteó la cara.
De rodillas y abre bien tu boca.
Arrodillado y con la boca abierta recibí varios salivazos que llenaron mi cara y mi boca. Así, me tomó la cabeza con sus manos pegando mi boca a su polla. Era una polla gorda y grande. Me asuste solo de pensar que deseara follarme.
¡Que bien la mama!, tiene una boca increíble. Sigue así.
Sacaba su polla de mi boca varías veces para escupirme en ella. Le gustaba que se la mamara con mi boca llena de su saliva. De reojo miraba a mis Amas fumándose sus cigarrillos y muy pendientes de mi comportamiento.
¡Toma Julio y estrena el látigo!
Julio lo tomó y con movimientos de su cadera me iba follando la boca a la vez que cogía el látigo y lo descargaba sobre mi espalda. Conforme se acercaba al orgasmo los latigazos se unían a su intensidad.
Nos encanta ver cómo disfrutas, Julio.
Antes de alcanzar su orgasmo me separó de su boca y me levantó del suelo. Así, me llevó a una especie de potro sobre el que echó para amarrar mis manos a sus patas. Después procedió a colocar unas argollas en mis tobillos y estas sujetas a las otras patas del potro. Estaba totalmente inmóvil, ofrecido y entregado.
Antes de seguir podrías ponerle su culito de un tono rojizo como a nosotras nos gusta.
Tomad el látigo y probarlo vosotras.
Fue Carmen la que se levantó y acariciando mi culo me habló.
Ay, mi esclavo. Lo que me haces disfrutar.
Mientras me hablaba me hacía saber que su cigarrillo se estaba terminando y no había donde apagarlo. Tras varios latigazos que marcaron mi culo con su trenzado sentí aplastar en mi culo su cigarrillo.
Merche, dame el tuyo.
Mientras seguía azotándome Merche le dio su cigarrillo para que lo apagara.
Perro, ahora voy a apagar el cigarrillo de tu Ama Merche.
Volvió a aplastar el cigarrillo sobre mi culo y hecho esto le cedió el látigo a Julio.
Disfruta Julio. Todo para ti.
Las manos de Julio se posaron sobre mis caderas, cogiéndome con fuerza y a la vez haciéndome sentir la dureza de su polla contra mi culo. Empezó frotándola contra mi, restregándola entera. Cuando la sentí muy gorda noté que una de sus manos me soltaba y cogía su polla para ponerla a las puertas de mi ano.
Muévete, búscala.
Lo poco que podía moverme hizo que mis caderas se alzaran una y otra vez buscando su polla.
Así, me gusta lo maricón que eres. Ahora vas a sentirme bien.
Noté como la punta de su polla se iba abriendo paso por mi esfínter. Era muy gruesa y costaba seguir penetrándome. Ya introducida su punta, volvió a cogerme con sus dos manos por mi cadera haciendo esfuerzos para que se alojara por completo dentro de mi.
Si, ahora. Ya está dentro. Voy a follarte por entero.
Ahhhh! Por favorrrrr, me duele, ahhhhh
Deja de quejarte, verás como te va a gustar.
Inició un mete y saca que aumentó mi dolor. Sin embargo, tras continuar con su follada hizo que mi esfínter se fuera adaptando a su polla y tras un tiempo el placer fue sustituyendo al dolor.
Ahora vas a sentir como lleno tu culo. Prepárate.
Un aumento de grosor de su polla vino acompañado de unos chorros de leche que fueron llenando mi culo.
Merche, acércame ese tapón anal que hay sobre la mesa.
A la vez que su polla abandonaba mi culo el tapón anal la sustituyó impidiendo que saliera toda su corrida de mi culo. Se colocó delante de mí para cogiéndome por la barbilla me mandó abrir la boca e introducir su polla en ella.
Límpiala bien.
Comencé a lamerle su polla y a chupársela para limpiársela de todos los restos tanto de su corrida como de las heces de mi culo. Era un sabor agridulce y a la vez amargo. Cuando terminé se volvió a colocar tras de mi cogiendo antes un bol de perro y tras sacar el tapón anal de mi culo toda su corrida comenzó a caer en el bol. Lo dejó en el suelo para proceder a soltarme del potro.
Mereces un premio. Toma este bol y sáciate.
Se sentó junto a mis Amas y los tres se recrearon mirando como lamía y tomaba esa mezcla de semen blanco tintado del color marrón de las cacas de mi culo.
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