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Dominaciónnov 2025

Terminé siendo la puta del salon parte 3 (1)

El maletero se cierra y la oscuridad la envuelve. No hay escape, solo la cadena que tira de su cuello y la certeza de que esta noche no será una noche cualquiera. Mientras el coche avanza hacia la soledad del bosque, ella sabe que su cuerpo ya no le pertenece.

Barbara12K vistas9.7· 13 votos

Ante todo les agradezco por el apoyo que le han brindado a mis dos ultimos relatos, con este ultimo me tarde mucho lo se, pero ya me he puesto al corriento y para la tercera parte la didivi en dos partes por lo extenso. Espero les guste y para los que son nuevos y les gusta les voy a dejar los link de las ultimas dos y asi puedan llevar una perfecta secuencia: Terminé siendo la puta del salon parte 1https://www.todorelatos.com/relato/243209/

Terminé siendo la puta del salon parte 2

https://www.todorelatos.com/relato/243342/............................................................

El juego seguía y ellos ya me habían demostrado que no pararian. En clases no cruzabamos palabras pero me buscaban con la mirada, se mantenían al asecho y si veían algo que no les gustaba me escribían al teléfono cosa que me hacía poner los pelos de punta. A los morboso les encantaba verme con mi collar y aunque me empezaba a acostumbrar, comencé a agregarle pins para decorarlo. Si me iban a tener de perra, por lo menos seria una perra fancy.

Cuando me cogian por separado las cosas eran diferentes, por ejemplo:

Alex era el mas loco al coger, le encantaba coger en lugares destapados, que le fuera mamando la verga camino a su casa, cogerme en cualquier área de su casa sin miedo a que sus padres llegarán, pegarme a la ventana para alguien viera o incluso estacionarse en cualquier lugar para coger. Se le daba bien en ocasiones el sexo vainilla.

Leo era el más discreto, mas serio, no le gustaba mucho gemir. Era mas violento y no le gustaban los besos o el sexo vainilla. Las sesiones de sexo con él eran mas serias, estructuradas y dolorosas. De modo que con él obtenía las posturas mas violentas y las embestidas mas rudas, en nuestras sesiones no faltaban las bofetadas, nalgadas e incluso jalones de cabello.

Luego estaba Rober, por alguna razón su sexo era el mas rico, el mas placentero, el que mas disfrutaba. Su sexo igual era salvaje y violento. A él le encantaban qué se la comiera todo el tiempo y sobre todo le encantaba que le mamara los huevos. Le gustaba hacerme pasar la tarde con él y que mientras el comía, veía tv, jugaba video juegos o estaba en la pc; le comiera la verga. Sus movimientos al embestirme eran mas intensos y pasionales, le encantaba besar y morder así que con él terminaba con marcas por todo mi cuerpo.

Ahora que cuando teníamos sesión las cosas cambiaban. Llevaba por lo menos tres encuentros y aun no me acostumbraba a las asquerosidades que me hacían. A la cantidad de leche que me hacían tragar, a las grotescas embestidas y a las cada vez mas marcadas humillaciones.

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"Mañana después de la excursión saldremos de la ciudad los cuatros durante el fin de semana. No te preocupes en llevar ropa mas que para volver, de resto no la usarás"

Fue el mensaje que recibí de ellos el jueves en la tarde.

Masajee mi sien con frustración ¿Y ahora que tramaban? Respire profundo, alisté mis cosas y empecé a crear el plan para escaparme de mis padres.

El día de excursión fue patético por muchas razones y lidiar con mis nuevas prohibiciones impuestas por mis amos, mas los excesos de mi vida normal; hacia todo peor.

¿Pues como se sigue siendo puta liberal si por el mínimo desliz me castigaban?

De hecho, sabia que iba a estar en problemas por:

1- Durante la excursión estuve como tres veces sentada en las piernas de mi ex culito y este aprovecho en manosear mis nalgas al menos unas dos veces.

2- Me puse a bailar como tabledancer en un tubo que nos encontramos en medio del camino.

3- Mi grupo como era costumbre volvió a molestar al grupo de los chicos...

¡Mierda! Y como sabia que se la desquitarian conmigo, me vi obligada a interponerme para que los dejaran en paz.

Tal como lo dijeron, después de la excursión me llevaron casi arrastra con ellos. Aunque sabía que no debia resistirme ante mis amos, algo me decía que las cosas se pondrían feas este fin de semana. Con dificultad caminé hasta donde ellos estaban estacionados, era hasta el final del estacionamiento, donde casi nadie se estabacionaba y donde normalmente guardaban los buses escolares dañados o que no se usaban.

Ahí estaban ellos recostados al carro, hablando relajados mientras me miraban como me acercaba a ellos. Mire con dificultad a los lados cuando estaba muy cerca de ellos, quería asegurarme que nadie nos miraba.

— Si miren quien esta aquí, nuestra perra favorita — Saludo Alex con entusiasmo. De repente la puerta del maletero empezó a abrirse — deja tu ropa en el maletero.

— P-ero... señor. — titubee paralizada del miedo y mirando a los lados.

— Segura que quieres desobedecernos? — preguntó Leo con calma, con tranquilidad. Como si él fuera el dueño del tiempo y la serenidad.

— No señor, perdone mi idiotez — me retracte tan rápido como pude. A él se le dibujo una victoriosa sonrisa.

Miré una vez mas a mi alrededor, trague grueso y comencé a quitar mis zapatos solo que mis amos me detuvieron y señalaron mi uniforme de animadora. Subí mi top con torpeza y nerviosismo, mi piel se erizó apenas senti el aire frío y mis pezones se endurecieron debajo de mi brasier de encaje. Empecé a bajar mi falda con precaución hasta que la deje caer al igual que mi top. Quité mi brasier y fue cuando mis manos empezaron a temblar.

— Date prisa — me apuro Rob con una orden seca, áspera. Sin titubeos.

Mire a los tres y sabia que lo estaban disfrutando pero a quien se le notaba mucho mas la emoción por la situación era a Alex. Este último era quien mas me ponía en situaciones similares. Respiré profundo y baje mi boxer deportivo y para la sorpresa de mis amos debajo de mi boxer deportivo no tenia nada mas que una tanga de hilos finos, la cual no dejaba nada a la imaginación.

Un abrupto empujón me estampó sobre la puerta del carro que estaba a un lado. Era Leo quien además aprenso mi cuello con su mano limitando incluso mi respiración.

— Espero que esta ropa interior la hayas elegido para nosotros y no para andar de puta en la excursión —ladro de forma amenazante, casi mostrando los dientes.

— ¿Que? — murmure con voz temblorosa, sorprendida y empezando a sentir miedo— No señor, claro que no. Esto lo he elegido para ustedes, p-para su...

— Cállate — ordenó. Baje mi cara y asentí.

— Si señor— acepté.

— Recoge tus cosas llévalas al maletero quítate la tanga — ordenó Rob con la misma tranquilidad de hacia un momento.

Leo se separó de mi, me quite mi tanga, recogí mis cosas y con miedo de que alguien me viera; caminé temblando hasta el maletero donde deje mi uniforme y mi bolso. Ya ellos estaban dentro del carro para cuando terminé. Me subí y arrancó el camino.

A mi lado iba Alex y con un simple recordatorio por parte de Rober, él empezó a moverse.

— Abre tus piernas — ordenó. Lo ejecute en segundos fue cuando sacó de una bolsa y con cadena con 3 pinzas. Colocó una pinza en cada uno de mis pezones y una pinza en mi clitoris. Gemi fuerte ante la sensibilidad que esto generó. Mi sexo empezó a latir por la excitacion, cerré mis ojos e intenté disimular mi excitacion.

—Te esta gustando, cerda? — pregunto Alex. En su voz había rastros de diversión.

—Si señor, lo estoy disfrutando — acepté. Abri mis ojos y ahí tenia el una gran sonrisa.

— ¿Nuestra perra esta empezando a disfrutar, ah? — ronroneo. Sobre mi oreja, yo asentí con timidez y vi como sacaba mi mordaza.

— Si señor, su perra disfruta todo lo que le hagan — acepté con obediencia.

— Que bueno porque vas a empezar a probar cosas nuevas. Di tu eslogan antes de que te tape el hocico — ordenó y sin vacilar abri mis boca para hablar.

— Soy una perra traga leche, solo sirvo para ser el deposito de leche de mis dueños. Acepto todo lo que me den y hagan porque es lo que merezco — repeti sin titubear lo que ahora se había convertido en mi manera de iniciación.

— Bien, muy buena perra. — premio mientras colocaba la mordaza y la apretaba con fuerza.

Apenas tuve esa enorme bola en mi boca, Alex me hizo abrir más mis piernas y con su mano acarició mi muy mojado coño.

— Tienen que sentir lo mojado qué tiene el coño la zorra — bromeo sin dejar de acariciarlo.

— Le gusta a la puta todo esto — repitió Rober pasándole a Alex unas cajita la cual apenas Alex la tuvo en la mano, la abrió y era un plug.

Segui con la mirada la trayectoria del plug hasta que senti como Alex jugaba mi coño con este, lo metia y lo sacaba haciéndome gozar mas de la cuenta. Encorve mi espalda y cerré mis ojos ante la deliciosa sensación. Mi amo si que me estaba haciendo disfrutar... era tanto mi placer que empecé a temblar con un vibrante orgasmo, solo que la sorpresa tocó a mi puerta, cuando mientras convulsionaba de placer un dolor punzante empezó a taladrar mi ano. El mismo reflejo de dolor me hizo cerrar mis piernas y abrir mis ojos.

— Eh, Eh, eh — reprobó Alex volviendo a abrir mis piernas — Yo no te he pedido que cierres las piernas. Sabes que debes dejarlas abierta hasta que te ordene lo contrario.

Lo mire con ojos de súplicas, intenté quejarme, suplicar, rogar pero no había palabra que pudiera salir bien pronunciada teniendo esta bola en mi boca. Él me miró a los ojos de forma retadora, como quien espera seguro de cual será el resultado... Y así fue, abri mis piernas una vez más y apenas le di facil acceso empezó a hundir eso una vez más.

Mi culo, lo único que había guardado virgen hasta ahora, él lo estaba abriendo con un maldito juguete sin tener el mas mínimo cuidado. Empecé a lanzar gritos y a mover mis caderas cuando el dolor punzante y agonizante se hizo más insoportable.

— Como vas allá atrás, se está portando bien nuestra mascota? — preguntó Leo desde el volante.

— por supuesto que se está portando bien. Ya ella sabe que no le pertenece su cuerpo — cantó Alex casi emocionado mientras empujaba el maldito objeto. — ¿Que pasó, ya no te esta gustando? — me preguntó en una marcada burla.

No pude responderle solo lo mire con ojos de súplicas mientras el reflejo del dolor me hacía arrugar la cara.

— Listo zorra preciosa. Sabias que no tardaríamos en abrirte el culo ¿o acaso pensaste que pasariamos toda la vida tomando turnos para clavarte? Somos tres, tres vergas y tienes tres huecos. Las matemáticas no fallan — Explicó alex bastante divertido de haber terminado su tarea mientras yo intentaba levantar mi cadera ya que estar sobre mi culo acentuaba mi dolor.

— Recuerda que la imbecil es tan bruta como puta — bromeó Leo desde su lugar. — ponte cómoda, zorra. El camino es largo.

Los tres rieron y Alex cerro mis piernas y me hizo sentarme derecha. Esa porquería punzaba mi ano como una flecha terriblemente dura, horrorosamente filosa. Por momentos me movía para intentar buscar comodidad pero nada mejoraba ese fastidioso dolor. Tuvo al menos que pasar dos horas para que me acostumbrara al dolor o este se disimulara. Ellos iban bromeando a gusto ignorándome durante todo el camino...

Llegamos a un pueblo bastante alejado de la ciudad, ellos se detuvieron en un lugar, bajaron del carro y me dejaron ahí esperando. El sueño me ganó y solo volví a abrir los ojos cuando llegamos a una cabaña, la zona se veía boscosa y bastante solitaria. Ellos se bajaron una vez mas y la puerta a mi lado de abrió.

— Baja — ordenó Rober. No había bajado mis bien cuando Leo me inclinó en el carro.

— Ahora si completamos tu look de perra. No veía la hora de poner tu cola — murmuro a mi oído.

Senti como unas manos abrieron mis nalgas y otras movían ese infernal objeto. Según lo que sentí me habían puesto una cola, lo sabia por el suave pelaje que sentía sobre mis nalgas. Unas nalgadas me sorprendieron y a esas le siguieron algunas más.

— Ahora si luces como una perra, vamos a dar una vuelta, traga leche— ordenó Leo desde mi espalda adaptando la cadena a mi correa.

Me hicieron caminar por todo el lugar, la brisa fría erizaba mis pezones, el plug se sentía raro en mi ano mientras caminaba y el roce de la cola erizaba la piel de mis nalgas y mis muslos. Yo iba caminando adelante mientras que ellos sostenian la cadena y tiraban de ella cuando querían que me detuviese o doblará hacia algún lugar. Era una perra, una total perra; así me sentía y apuesto que así lucia, me llevaban caminando desnuda por todo el lugar y al parecer iban orgullosos. ¿Y como no? Si me habían degradado a mi a una perfecta nada!!!

— Vamos perra, mea aquí antes de llegar a casa — ordenó Alex.

Los miré horrorizada pero no iba a haber mirada o súplicas que cambiará esta orden así que con miedo me acerqué a un árbol y aunque me costó, sostuve mi cola, abri mis piernas y empecé a mear. Ellos estaban parados mirándome con satisfacción. Inesperadamente mi coño latió de placer, no imagine que se me hiciera tan fácil mear frente a ellos, en un árbol, en medio de la nada y como si fuera todo esto normal; me gustará.

— Muy bien, buena chica. — Me premio Rober quien hasta ahora iba callado.

En el camino de regreso ellos iban hablando mientras yo solo escuchaba, sonaban entretenidos y divertidos. Hasta que se intercambiaron la cadena y esta vez la tomó Alex.

— ¿Aquí te la vas a coger? — preguntó uno de ellos.

— Si, se me va a reventar la verga de lo tiesa que la tengo. A ver perra, inclinate — ordenó Alex, sin siguiera esperar llegar a casa.

Abri un poco mis piernas e inmediatamente me incline, ya sabia que vendría y si, no pasaron cinco segundos cuando Alex taladro mi coño con su deliciosa verga. Gemi a través de la mordaza. Sus embestidas tan rapidas causaban que me golpeteara las nalgas y se sentía como si hundiera mas el plug en mi ano.

— Ooh!! Que coño el tuyo, zorra — gimió muy alto y descontrolado por la excitacion — ¡Que coño mas rico!

Al igual que él, gemi alto y deseosa. Como quería que me quitara la mordaza y así poder gritar que me estaba partiendo de la excitacion, que quería mas verga y suplicarle que me siguiera dando porque estaba deseosa de él y de la leche de los tres.

Las embestidas no cesaban, el me sostenia del cabello mientras mis tetas rebotaban suspendidas en el aire por la posición. De momento empecé a temblar y a chorrear mis piernas con mis propios fluidos. Otro orgasmo, un delicioso y muy mojado orgasmo.

— ¿Te gusta perra? Te gusta que te tengamos ensartada. Eres una puta viciosa, te enviciaron nuestras vergas? — preguntó sin parar.

Asentí desde mi posición. Claro que si, estaba enviciada, mi coño chorreaba por esas vergas.

Él sacó su verga de mi coño rápidamente, no necesitó decirme nada, sabía que quería. Me arrodille sobre el suelo rústico y recline ligeramente mi cara. No pasó mucho tiempo cuando su leche empezó a caer sobre mi cara y mi pecho.

— ¡Muy bien, perra! Así se hace — me premio mientras limpiaba la punta de su pene por las partes limpias de mi cara.

Me tiro de la cadena y me puso a caminar delante. Por mi piernas chorreaban mis fluidos y por mi cara y pecho las gotas de su esperma. Al llegar a la cabaña ya los otros tenían preparado mi plato en el suelo mientras ellos se sentaron a jugar videojuegos yo comía desde mi plato como ya era costumbre.

— Ve a asearte, perra. Y luego vienes a mamarnos la verga, quiero que me ordeñes antes de dormir. — ordenó Rober. — no te quites nada mas que la cola para no mojarla.

Asentí y tal como me ordenaron lo hice. Toque mi coño y sentía como el plug expandia las paredes de mi culo. Ay mi coño no dejaba de estar mojado y deseoso. En el último mes ya había perdido la cuenta de las veces en las que me habían follado, sin duda se sentía mas abierto y mis labios mas sueltos que antes.

¡Ooh! estaba tan deseosa que no tarde en volver a la sala y arrodillarme. No debían decirme que hacer sabía que debía mamarles la verga en el mismo orden en el que estaban sentados, uno por uno fue acabando y mi boca fue el depósito. Terminé tragándome la leche de los tres mientras me ordenaban agitar mi trasero y así mover mi cola. En la segunda ronda mame sus bolas y solo cuando las chupe bien me permitieron descansar a sus pies.

— Zorra, despiértate ahora yo quiero cogerte — anunció Rober. Ya el tenia su verga afuera y seguía sentado en el sofá.

Me levante con pereza y me senté sobre su verga, toda fue entrando poco a poco.

Comencé a cabalgar como burra para poder complacer a mi amo.

— Cabalga más rápido — ordenó mientras apretaba mis nalgas. — No veo la hora de clavarte el culo. Ese culo que siempre andas meneando debajo de esas falditas de puta por toda la escuela. A ver quiero oírte hablar.

Dijo antes de quitar mi mordaza otra vez.

— Pide que te abramos el culo — me ordenó.

— Quiero que abran mi culo — murmure con dificultad dado el dolor por tener mi mandíbula abierta tanto tiempo.

— Tranquila cerda, ya pronto te vamos a romper el culo así como lo hicimos con tu coño — murmuro Leo a nuestro lado.

— Cuando te abras de patas mientras bailas se notará tus huecos abiertos — completo Alex.

— Si amo, gracias — murmure sin parar de cabalgar. Ya para eso mi sexo volvía a nadar en fluidos. Lance un grito cuando Rober presiono con fuerza el plug.

— ¿Te gusta, puta? Dime todo lo que eres mientras te reviento el coño — la voz de Rober estaba totalmente cambiada, era grave, gruesa y estaba envuelta con un torrente de lujuria.

— Me encanta amo, me encanta sentir sus vergas abriendo mi coño. Estoy muy agradecida por el uso que me dan y por elegirme como su contenedor de leche — acepté deseosa y muy excitada. Básicamente era lo único que podia sentir.

— Que eres? — preguntó Rober, tomando el control de las embestidas y empezando a clavarme cómo frenético. Mis tetas saltaban haciendo mover sin control las pinzas que aún tenia.

— Soy una gurra, un cerda, una zorra de mierda — dije con urgencia y con la voz cesante por las embestidas — ¡aahh! Señor estoy muy cachonda. Soy una perra cachonda qué necesita de sus vergas.

— Que buena puta eres, mira como pusiste mi verga — murmuro Leo con su verga fuera de su pantalón.

— Toma mi leche — ordenó Rober. Rápidamente me baje de él y metí su verga en mi boca.

Chorros de leche empezaron a invadir mi boca. El gemia y se retorcía mientras yo mamaba y chupaba hasta la ultima gota de semen. Lo miré y me sentí orgullosa de verlo tan afectado y tan complacido, había hecho un buen trabajo, mi amo estaba satisfecho.

— Muy bien, perra. Lo hiciste bien — me premió y yo sonreí complacida.

— Ahora ven, súbete. Hiciste que la verga se me pusiera dura — ordenó Leo acomodándose para recibirme.

— Si amo, como ordene señor — acepté mientras me levantaba del suelo y ahora me sentaba sobre la verga de Leo, pero de un solo movimiento brusco me hizo quedar de espaldas a él, me inclinó y empecé a hacer rebotar mis nalgas sobre su miembro.

Leo jugaba con mi cosa, abría mis nalgas y empujaba el plug mas adentro de mi culo.

— Si cerda, llora, te he escuhado muy feliz y me encanta escucharte llorar como cerda — murmuro cuando me queje de dolor por haber movido el plug.

— Me duele señor — me queje.

— No te ha dolido lo suficiente— dijo antes de sacar un poco el plug y clavarlo de golpe. Eso si me hizo llorar como cerda, me empezó a doler como en las primeras horas. Repitió el moviendo dos veces más — Siiii, llora, suplica piedad. — gimió leo con deseo.

— Maldición otra vez tengo la verga a reventar — se quejo alex sentándose frente a mi cara con la verga al aire — Mama, puta. Otra vez hiciste que se me pusiera dura.

— Dale verga y leche, a eso vino — dijo Leo. Y era cierto, sabia que lo único que recibiría era verga y leche, de hecho era lo único que obtenía casi toda la semana.

Empecé a mamar verga como visiosa, solo se escuchaba el sonido de mi garganta y las embestidas en mi coño.

— Cambio — pidió Leo, y ahora era a el a quién se la mamaba mientras Alex me la clavaba. Los dos se reían y gemían bien alto mientras yo recibía vergas sin parar.

— Cambio — esta vez fue Alex quién lo solicitó y una vez mas me hicieron cambiar de lugar. Me sente en la verga de Leo mientras me incline a mamarle a Alex.

Aumentaron su risa contagiando a Rober quien jugaba con su teléfono.

— ¡Ay perra!, de todas las putas que nos hemos cogido eres la mas mojigata — burlo Leo — ni siquiera tuvimos la necesidad de chantajearte.

— La cerda solo le reventamos el coño una sola vez y ya se quedo enviciada — acepto Alex con soberbia. Era cierto, mis amos tenían razón, ni siquiera tuve porque hacerles caso y desde la primera simplemente obedecí.

— Hay otro apodo: Mojigata. Zorra mojigata, lame huevos— repitió Leo. — Cambio, quiero que también se trague mi leche. — solicito Leo, mas Alex retuvo mi cabeza empujándola mas en dirección a su pene.

— No, no, no. Quiero que se trague mi leche — Protesto Alex.

— Ya se trago tu leche, me toca — refutó Leo tomándome del cabello y jalando mi cabeza.

— Quiero acabar, ¡cabron!— suplico alex sin soltar lo cabeza, yo me empezaba a asfixiar.

— Alex suéltala, le corresponde a Leo. Aguanta y deja que Leo se vacíe primero — intervino Rober.

—¡Pero no se trago mi leche! — protesto Alex casi haciendo un berrinche.

Aun asi como si se tratara del padre de ambos, Alex obedeció las palabras de Rober y soltó mi cara. Leo rápidamente metió su verga en mi boca, llenandola de leche sin parar. Fue tanto que me hizo ahogar mas por el aire que me faltaba por no haber podido respirar mientras alex tenía mi cabeza presa. Apenas Leo me soltó, Alex tomo mi cabeza y metió la punta de su verga en mi boca echándome aun mas leche.

Yo sentí la urgencia de respirar pero no me liberaba, intenté tragar pero me ahogue. Fue tal mi desespero que tuve que separarme y aunque intenté tragar todo, fue tanto que al toser termine botando leche por mi nariz. Los tres empezaron a reír a carcajadas como si habían visto la mejor escena de comedia.

Ahí estaba yo, tirada escurriendo leche por la nariz y la boca mientras ellos reían a gusto y me tomaban fotos.

— Fotos del recuerdon— burlo Rober aun muy divertido — Si que eres mojigata pero sabes que en el fondo para esto naciste, esto te gusta ¿y sabes que? Esto es lo que vas a obtener de ahora en adelante. ¿Entendido?

— Si amo— murmuré con miedo.