Mi esposa argentina 5 parte 2
Escondido en la oscuridad del armario, Carlos observa cómo la fachada de respeto de su esposa se desmorona. No es solo una traición; es un espectáculo de sumisión y placer crudo que lo obliga a confrontar sus propios límites morales y su deseo oculto.
MI ESPOSA ARGENTINA 5 Parte 2
Fernanda se desnudaba con rapidez, como acatando la orden de Luis. Se sentó al borde de la cama para quitarse las botas, cada tanto levantaba la cara y miraba hacia donde estaba él desnudándose y la cara que tenía mi esposa de excitación me asustaba.
Él estaba fuera de mi campo de visión, desnudándose también a juzgar por los ruidos.
Mi esposa terminó de quitarse el tanga y se sentó en la cama, como esperándolo.
Entonces Luis entró en mi campo de visión, sus piernas muy velludas y gruesas como su polla, no larga pero si muy gruesa con una espesa mata de vello entrecano coronándola. Su panza rechoncha y debajo su polla.
Tomó con sus manos de dedos cortos la rubia cabeza de Fernanda y la guio hasta su polla, ella abrió la boca y tragó hasta que su nariz chocó con la ingle de él, la mantuvo así aprisionando su nuca con las dos manos unos segundos y luego la soltó.
_ Ufff que boquita_ dijo él
Fernanda tomó aire unos segundos, Luis la empujo sobre la cama y se arrodilló a comerle el coño.
Lo hacía ruidosamente, las largas piernas de ella se posaron sobre sus hombros toscos y peludos.
Veía las manos ávidas de Luis sobre las nalgas de mi esposa, la piel de su calva era sebosa y brillante, los mechones de pelo entrecano a los costados, su cabeza metida en el coño de ella.
El sonido acuoso que hacía su lengua, por momentos como sorbiendo sus jugos, otras veces con besos furiosos y otras veces lambetones a lo largo de todo el coño, también besaba ruidosamente la cara interna de los muslos, dando largos chupones
_Mmmmm…….._ gimió mi esposa desembozadamente.
Giró la cara hacia mí con los ojos llorosos, esta vez no dijo te amo sin palabras, su cara era de asombro, no se estaba creyendo como este tío al que conocía solo por los relatos de una antigua paciente, le estaba haciendo tamaño estropicio en el coño.
El estiró una mano y le amasó un pecho mientras seguía a lo suyo.
_Mmmm…ahh…_ gimió Fernanda
_Te está gustando……. eh doctora……….eh zorrita…….._ dijo Luis
Fernanda volvió a mirarme, incrédula, con una mano de sus largos dedos delicados intentó acariciar la calva de Luis pero no llegaba a hacerlo, como si una última repulsión se lo impidiera.
O tal vez no quería que su claudicación fuera tan evidente.
Un nuevo y ruidoso sorbete de la boca de aquel viejo sobre el chocho de mi esposa, llevó a Fernanda a tirar su cabeza hacía atrás con los ojos cerrados y a retorcer su cuerpo con una especie de serpenteo.
_Dios….dios….si_ dijo ella.
Luis le dio unas cachetadas que hicieron oscilar sus tetazas de un lado a otro mientras seguía comiéndole el coño
Ahora si ella estiró sus flexibles brazos y acaricio con sus dos manos la calva sebosa de él.
A la vez era como si quisiera apartarlo de si, alejar la cabeza de aquel hombre que parecía estar devorándole el coño a dentelladas.
Entonces Luis se subió a la cama y se puso de rodillas al lado de Fernanda
El contraste entre ese cuerpo panzón y velludo de un hombre ya mayor que no se cuidaba precisamente y el cuerpo lleno de curvas y delicadezas de mi esposa era tremendo de ver.
Entonces él, siempre de rodillas en la cama, metió dos dedos gruesos como morcillas en el chocho de Fernanda.
_Ayyy!!_ gritó ella
Luis la folló fuertemente así con dos dedos a la par que dejó caer pesadamente su otra mano sobre uno de los tetones de mi esposa, lo amasó, estrujó y le dio un bofetón. Luego repitió la operación con el otro pecho sin dejar de penetrarla con dos dedos.
Ella tenía el rostro desencajado, me daba cuenta de que estaba avergonzada, tal vez se había dejado seducir para darme el gusto pero no contaba con estar excitada así por un tío al que despreciaba.
Ahora Luis le daba bofetadas en el coño con la mano abierta, de arriba hacia abajo, el ruido era como una especie de chasquido, fuertes bofetadas sobre el chocho abierto ya, de mi esposa.
Su mano era tosca y gruesa con mucho vello en el dorso y luego la volvió a penetrar, pero esta vez con tres dedos.
_Dios….dios…_ dijo ella
_ ¿Qué?...... ¿te gusta o qué?_
Ella lo miró con los ojos bien abiertos como abierta de patas estaba sobre la cama, con esa mano tosca que la estaba matando de placer, mientras esos tres dedos la penetraban sin piedad, como verdaderos pistones de un motor.
Entonces le metió dos dedos de la otra mano en la boca, ella se los mamó como una polla.
Nuevas bofetadas, azotes sobre el coño que sonaban como chasquidos y nueva penetración con tres dedos, el sonido era acuoso, bestial y humillante.
Él le cogió una mano de ella y la llevó hasta su polla.
Fernanda comenzó a pajearlo, tratando de imitar sin éxito el ritmo con que Luis la penetraba.
Le volvió a meter dos dedos en la boca, ella cerró los ojos.
_Vas a correrte ¿verdad zorrita? ¿Vas a correrte para mí?_
Fernanda abrió los ojos y asintió con la cabeza, siempre con los dedos de Luis en su boca.
Su cuerpo temblaba de pies a cabeza.
La había visto excitada muchas veces, pero no sé si tan entregada como estaba ahora, abierta de patas en nuestra propia cama, con la mano de ese palurdo enterrada en el coño.
Yo comencé a correrme en silencio dentro del armario, dios, no podía ser tan humillante y morboso, mientras me corría daba gracias a mi esposa por ser así, por permitirme vivir esto.
_ ¡¡ Córrete zorra!! Córrete de una vez_ gritó Luis
Fernanda llevó su índice al clítoris, lo rozó apenas y comenzó a correrse.
_Dios…….acabo……acabo…..acabo……_ dijo ella con el rostro hecho una mueca grotesca
Como en una crisis de epilepsia, de una manera que realmente me asustó.
Los dedos de sus pies se contraían, sus piernas se arrastraban sobre la cama como haciendo una especie de danza sin ton ni son
Incluso seguía temblando, sola, cuando él sacó los dedos de su coño.
Era un momento de gloria para Luis, me di cuenta por como la miraba.
La besó violentamente en la boca mientras ella se retorcía.
Bajó de la cama y volvió con una prenda, era su corbata, su arrugada y ajada corbata.
Tomó a Fernanda de la cintura y la giró para ponerla en posición perrito, frotó su polla sobre los labios del coño, lo vi como sonreía, su nariz ganchuda asemejaba la de un ave carroñera a punto de comer una presa.
_Bueno doctora ¿lo hago o no? Usted decide ¿te follo zorrita o lo dejamos acá?_
Fernanda no respondió, ella misma hizo como un movimiento hacía atrás, rozando la verga de aquel descarado con los labios de su raja.
La penetró de un solo y certero golpe.
Luego se quedó quieto dentro de ella, disfrutando el momento.
_joder no me lo creo, con las ganas que te he tenido siempre hijaputa_
Comenzó a embestirla lentamente, tomándola con las dos manos de la pequeña cintura.
Un suave vaivén, adelante y atrás.
_Ahora es hora de ser sinceros el uno con el otro cariño_ dijo Luis
_Ahhhhh……._ fue la sola respuesta de mi esposa
_La verdad es que te detestaba, puta engreída, siempre poniendo a mi esposa en mi contra, metiéndole tus idioteces en la cabeza ¿eh? Y mira ahora que amigos que somos…_
Dijo mientras se la follaba
Fernanda giró su cara, desencajada por el placer
_ Sos un hijo de puta Luis….Ahhh……….un reverendo hijo de puta _
_ ¿Ah sí?…pero un hijo de puta que te está follando como te gusta ¿no es verdad zorra?_
_ Ahhh!!... si hijo de puta…si… _dijo ella casi sollozando
PLASSS!!!….PLASSS!!!…..Dos tremendos azotes en el culo dadas por esas manos bestiales en cada nalga obligaron a Fernanda a bajar la cabeza, vi cómo se mordía el labio para no gritar
_ A ti lo que te hace falta es que te enseñen a respetar un poco, eres una consentida de mierda, pero yo te voy a enseñar_ dijo él y pasó su corbata por sobre la cabeza de Fernanda y luego enlazó su cuello, tenía hecho aún el nudo de la corbata.
A la vez aceleró el ritmo de las embestidas y entonces tiro de la corbata como una especie de rienda de ahorque sobre el cuello de mi esposa.
_Cuidado me estás ahorcand…_ ella no llegó a terminar la palabra porque él dio otro tirón a la corbata-rienda
_Tu tranquila, confía en mí_ y le dio un azote en el culo
_Arre caballito…arre_ dijo burlón y le dio otro azote.
La cara de mi esposa estaba roja, se estaba quedando sin aire, entonces él aflojó, ella respiró con avidez.
_ ¿Te gusta zorrita?........ ¿Te gusta cabalgar conmigo?_
Fernanda giró la cara y lo miró con miedo, nunca la había visto así.
_ ¿Quieres otra vez?....... ¿Lo hacemos de nuevo? Tú decides…_ dijo Luis
Se miraron largamente mientras Luis se la follaba sin descanso
_Si….._ dijo ella quedamente. No me lo podía creer, ya tenía yo otra erección, tan potente como la anterior.
_ ¿Vamos de nuevo?_ dijo él con el rostro hecho una mueca feroz
_Si…Si_ dijo ella y echó su cuerpo hacia atrás para clavarse aún más esa polla.
Entonces él volvió a tensar la corbata alrededor del cuello de Fernanda, ahorcándola.
_Arre…arre caballito_ volvió a decir esa chorrada.
El rostro de mi esposa volvió a ponerse morado.
Fueron unos segundos o minutos de verdadera locura, mi esposa ahorcándose, el rostro congestionado sin poder respirar, Luis seguía taladrando su coño y dándole azotes en el culo
Ahora si estuve a punto de salir del armario para parar esa locura.
Pero en ese momento Fernanda comenzó a correrse.
El rostro rojizo por el ahorcamiento, la corbata tirante como una rienda en la mano de Luis quien seguía azotando el culo de mi esposa con la otra mano.
_Si…así…así……._ dijo ella sollozando
Otra vez se corría y temblaba como una posesa.
Creo que nunca había visto a mi esposa correrse así, ni siquiera en las orgias en las que habíamos estado
Luis se salió de ella, Fernanda se giró y de rodillas comenzó a comerle la polla con desesperación.
Era como una especie de agradecimiento, la bandera de rendición en toda regla.
Ya sin condiciones, la completa claudicación, ante este hombre que evidentemente le causaba más morbo que el que ella suponía.
Luis le acariciaba el pelo con ternura
_Eso es…eso es cariño…Uff que boquita tienes hijaputa_
Luego de un rato ella se quitó la polla de la boca.
Se besaron con avidez, un morreo encendido y soez, los dos de rodillas en la cama, él le dio otro azote en el culo mientras la besaba
_ ¿Querés acabar en mi cara? ¿O querés darme por el culo?_ dijo Fernanda, todavía con la corbata en el cuello, colgando en medios de las tetas.
_Tu qué piensas ¿Cuál es la especialidad de la casa?_ dijo Luis
Volvieron a besarse, ladeando las cabezas.
Yo creo que en ese momento mi esposa apenas tenía conciencia de que yo estaba en ese armario mirando
_Quiero follarte ese culo de puta que tienes_
_Si hijo de mil putas eso querés……… darme por el culo_
_A ver cómo te lo montas_ dijo él
Fernanda se estiró hasta la mesilla de noche y sacó el gel. Luis se tiró en la cama, boca arriba, con las manos en la nuca.
Fernanda volvió a comerle la polla, lo hacía con el rostro hacia mi posición del armario, así que pude ver como también le lamía los huevos peludos mientras lo pajeaba.
Lo hacía con una concentración y una pasión que me roía las entrañas
Luego se puso gel en el culo y se montó sobre él, lentamente.
Era demasiado para mí, me dejé caer hacia atrás en el armario y cerré los ojos.
Comencé a escuchar los gemidos de Fernanda y luego azotes en el culo y en las tetas también seguramente.
Escuchaba ese empalamiento, el sonido de los cuerpos al chocar, las nalgas perfectas y rotundas de ella rebotando sobre sus huevos peludos
_ ¿Sabes que voy a hacer? Mañana voy a ir a ver Amelia y le voy a contar_ dijo Luis, lo escuché con claridad
_Le voy a contar como me follé a su psicóloga por el culo ¿Qué te parece?_
Me incorporé y miré por las mirillas del voyeur.
Fernanda estaba montada encima de él con la polla en el culo subiendo y bajando rítmicamente. Luis tenía el pulgar dentro de la boca de ella, quien lo chupaba con fruición, con los ojos cerrados, como una lactante con su biberón.
Una mano de ella sujetando esa mano gorda y rechoncha cuyo pulgar estaba mamando y la otra apoyada sobre el pecho velludo y la deforme panza.
Él se incorporó para besuquearle las tetas, otra vez el espectáculo de su calva metida entre los tetones blancos y opulentos de mi esposa, esta vez ella giró su cara hacía mi a la vez que lo abrazaba fuertemente.
Su rostro desencajado y lloroso, sus largos brazos envolviendo el cuerpo morrudo de aquel hombre, sus muslos musculados apretando las piernas velludas de su macho y su mirada como diciendo ¿Esto querías? Aquí lo tienes.
Volví a correrme con esa imagen impactante.
Luis la hizo botar sobre su cuerpo una vez y otra vez.
Finalmente se morrearon, la nariz ganchuda de él sobre el pómulo perfecto de mi esposa, siempre con su polla en el culo.
Sus bolas peludas asomando grotescamente bajo las nalgas portentosas de ella.
Fernanda volvió a correrse, primero abrazada a él y luego una vez más echando su cuerpazo hacia atrás mientras Luis le sobaba y abofeteaba las tetas.
Luego se salió de él y de rodillas le volvió a comer la polla y esta vez, le imploró de una manera tan sentida que me dolió realmente.
_Córrete en mi boca, acabá en mi boca por favor_ dijo ella, pajeando y mamando esa verga
Y me dolió verla hecha un ovillo sobre ese cuerpo mediocre tragando hasta la última gota de lefa de aquel hombre.
_ ¿Qué edad tienes tu cariño?_
_Treinta y cinco_
_Yo sesenta y tres_
Fernanda estaba tirada sobre él, su mentón apoyado en el pecho peludo de aquel tío, ya había mirado en mi dirección un par de veces.
_Creo que debes irte ya Luis, Carlos tal vez esté por llegar_
_ ¿De verdad quieres ir a ver a mi mujer a la clínica?_
_Si, trataré de hacerme un tiempo_
_Yo puedo llevarte si quieres_
_No sé, veremos_
Entonces hice sonar el móvil de mi esposa, para ponerle fin a todo aquello y salir de una puta vez de ese armario.
Cuando bajaron, salí de del armario tambaleando, me parecía que hacía años que había entrado en él.
Me senté al borde de la cama, con los codos en las rodillas y tomé mis sienes con las manos, estaba realmente aturdido. Me quedé así unos segundos, los encuentros sexuales de las últimas semanas me parecían ahora meros divertimentos, esto había sido algo realmente serio.
No podía compararlo con nada, tal vez las primeras veces con Javi.
De pronto Fernanda estaba de pie frente a mí, con el chándal y el suéter con el que había bajado a abrirle a Luis.
Me abracé a su cintura y hundí mi cara en su vientre, ella me acarició con ternura el cuello y los hombros.
_Ay amor lo que me hiciste hacer, espero que podamos manejarlo_ dijo con pena
Levanté mi cara hacia ella
_ ¿Te lo hice hacer?_ dije pero no como una provocación sino casi como disculpándome aunque sin saber por qué.
Ella me besó en la boca, su rostro estaba bellísimo y extenuado, su boca era tibia y suave
_Ay amor sos como un nene, crees que tiraste una piedrita y provocaste una avalancha_
_ ¿Fue para tanto?_
Ella se sonrió. Esa sonrisa valía el cielo entero.
_Me ducho y hablamos un ratito, tomate tu whisky, dale_
Fui al otro baño a lavarme y luego a prepararme una copa, el suave y reconfortante sonido del hielo danzando en el vaso.
Unido al más lejano sonido de la ducha, del agua sobre el cuerpo de mi esposa, sus nalgas estarían ardidas por los azotes, debía fijarme si tenía marcas en el cuello.
El calor de la bebida entrando en mi cuerpo.
Imaginé que el semen de Luis estaría ya en el estómago de mi esposa, toda la lefa de esa gorda y gruesa polla alojada en su cuerpo, durante toda la noche, aunque no pudiésemos verla.
Se habrían besado al despedirse seguramente, un polvo así no admitía un hasta luego vulgar.
Imaginé ahora mismo a Luis hablando por teléfono con Felipon contándole cada detalle.
_Me he follado a esa tía buena colega, a la rubia, a la doctora de mi esposa, ella misma me ha pedido que le diera por el culete, una zorra, una auténtica zorra…ja,ja, ja y que melonazos tío, que ubres…_
Me juramenté que al menos no le daría el gusto de saber que se la había follado delante de mí.
Escuché la voz suave de Fernanda llamándome desde la habitación.
De pronto me di cuenta que estaba muy alterado y teniendo pensamientos demasiado morbosos y dolorosos, casi como si fuera la primera vez que veía a mi esposa follar con otro.
Mi esposa estaba sobre la cama, mirando el móvil, con una camiseta de algodón, tecleó algo en el móvil. De pronto tuve una intuición.
_ ¿Es Luis, te está escribiendo?_
Ella asintió con la cabeza mientras seguía escribiendo.
Supuse que le habría pedido su móvil cuando bajaron.
_ ¿Qué te escribe?_
_Tonterías, míralo así te quedas tranquilo_
Ella me pasó el teléfono
_Ha sido increíble, eres bellísima, un verdadero encanto y tan cañera como lo imaginaba ¿Le ha gustado como se la folló el marido de Amelia, doctora?_ le ponía Luis en el mensaje
_Me encantó pero ahora debo ordenar todo y dormir, mi esposo está por llegar, beso_ contestaba mi esposa.
Me quedé sin habla ¿Qué coño estaba pasando?
_ ¿Por qué le has puesto “beso”?_
_Carlos después de follar así que quieres que le ponga ¿no molestes que es tarde? déjalo, ven, hablemos_
_Amor ¿Qué coño está pasando aquí?_ le dije, acostándome a su lado
_Nada amor, tu tranquilo ¿te has corrido en el armario?_
_Si, dos veces_
_ ¿Lo disfrutaste? ¿Tanto como yo?_
_Si la verdad que fue más morboso de lo que esperaba, más humillante también ¿Y tú?_
_ A ver, son muchas cosas juntas, me siento culpable, avergonzada también, humillada también, sé que Luis es un cabrón, un hijo de puta, el marido de una paciente que encima está muy mal pero….tampoco voy a clavarme puñales al pedo, sería una inmadurez de mi parte después de todo lo que hemos vivido_
_ ¿Si?_
_Carlos, amor, he hecho un trio con mi madre ¿vos te crees que no pienso en eso más de una vez?_
_Si claro_ dije comprensivo
_Pero hoy este hijo de puta de Luis me ha echado un terrible polvo también, de esos que no se olvidan fácilmente no te voy a decir que….._
_ Déjame verte el cuello ¿te duele?_
Tenía la marca donde había apretado la corbata, pero no había contusión ni moretón, por el momento al menos, habría que esperar a por la mañana.
_No, un poco de molestia pero no es nada, te decía que, no te voy a decir que es el mejor polvo de mi vida pero…….._
_ ¿Tan bueno fue?_
Ella se acurrucó a mi lado y me besó.
_Si_
Esa sola palabra de ella, su mentón apoyado en mi hombro, fue como un dulce puñal penetrando en mí.
_No vuelvas a dejar que te haga eso de la asfixia erótica, es muy peligroso mucha gente ha muerto haciendo eso_ dije
_Eso fue increíble, la sensación es de un vértigo y una pérdida de conciencia al mismo tiempo que…_
_Amor no dejes que te lo vuelva a hacer_ le dije
_Carlos mi vida estas dando por descontado de que voy a volver a follar con él_
_Es obvio que va a ser así ¿O no?_
Fernanda asintió con dos leves inclinaciones de cabeza, bajó sus hermosos parpados y me dio un beso suave en el cuello, otra vez su boca me pareció increíblemente tibia y blanda.
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