Más cuernos en Valladolid
Te traje a tu esposa a mi casa mientras tú caminabas de vuelta. Ahora, con la ropa de tu hija puesta y tu nombre en sus labios, descubre hasta dónde puede llegar su liberación.
Reconozco es interesante que traigas a tu mujer en coche hasta mi casa, aparques el coche y regreses andando hasta vuestra casa. Me gustaría saber que dijiste a tu hija sobre donde estaba su madre y el motivo por el cual no iba a pasar la noche.
El verla en la puerta de mi casa con algo de cena, una botella de vino y una bolsa con ropa para cambiarse fue excitante.
Este encuentro ha sido intenso, bajamos después de dejar las cosas en casa, a uno de los bares que están cerca de mi vivienda. Pedidos un par de vinos y cuando se quitó el abrigo, se quedó con el vestido verde fue espectacular, un vestido muy sensual marcando cada una de sus curvas, y lo más excitante su mirada y sonrisa, como diciendo esto no es nada... La dije al oído que fuese al baño y se quitase la ropa interior, si ves como abrió los ojos te reirías. Dio un pequeño sorbo a la copa de vino y se dirigió al baño. Al regresar se la notaban en la tela los pezones, venía sonriente y algo nerviosa. La camarera se dio cuenta y me guiñó un ojo.
Al terminar el vino subimos al piso y allí después de unos besos y magreos, me dijo que la dejara ir sola a la habitación que había traído algo especial, se fue a cambiar a la habitación mientras yo preparada la velada en el salón y terminaba de hacer la cena. Cuando estuvo todo listo, la avisé y ante mi apareció una verdadera hotwife, la mirada lujuriosa, la ropa, en fin… un vestido muy corto, escotado, sin sujetador, medias de rejilla, zapatos de tacón... espectacular, lo que todos deseamos, una verdadera zorra en casa, dispuesta a todo... La pregunté si se había comprado eso para la ocasión, ¿sabes que respondió? Que era de vuestra hija, así que la pregunte por el nombre de vuestra hija y me comentó que es Inés.
Cenamos intercambiando besos y caricias, y después de preparar las copas, nos pusimos a bailar, estuvimos bailando un poco, metiendo mano entre la poca ropa que llevaba tu mujer, la quité el tanga que se había y me la guardé, ya tengo dos... la hice ponerse de rodillas y que rindiese pleitesía a la polla que tanto placer la da... se puso a mamar con muchas ganas, la dije que iba a ser un poco malo pero que disfrutase, y según estaba mamando dije, ¿has visto Inés lo que hace tu madre con tu ropa puesta?
Dios, no sé qué pasaría por su mente pero empezó a chupar con más ganas, a recorrer mi polla con la lengua. Y seguí hablando —Inés, tranquila tu padre lo sabe todo y es lo que quiere, admira a tu madre y disfruta como se libera de grilletes mentales. Tenías que ver como chorreaba el coño de tu mujer, me pidió que follásemos allí o en la habitación. Me senté en una silla y se puso a horcajadas sobre mí y empezó a follarse con mi polla. Mientras subía y bajaba la susurraba al oído. -Sigue, muestra a tu hija el tipo de mujer que eres, gime y dila a tu hija cómo te sientes. Empezó a decir que solo quería ser una buena esposa, que su marido la había pedido esto, y que lo que no sabía su marido es que ella lo deseaba hacía tiempo.
La seguía susurrando al oído, y tras correrse de forma rápida, pasamos a la habitación.
Hemos abierto la caja de pandora, después entre la noche, madrugada y por la mañana, se dejó hacer de todo, de momento su culo no lo he follado, estoy esperando a que lo pida.
Quiero cerrar el relato con lo que hicimos por la mañana. La puse en cuatro y se la clavé bien por su estrecho coñito, en uno de los momentos cuando la estaba follando desde atrás la dije que te llamase, al principio que te escribiese, pero me obcequé, lo reconozco. La dije que llamase al cornudo, ella decía que no eras un cornudo que sabías que estaba conmigo. —Llama al cornudo consentido, porque lo consiente. Venga zorrita dilo, tu coño lo sentirá y verás que placer.
Fue muy excitante escucharla hablar contigo, recuerda como gemía..., tenía la polla a reventar, la verdad, sentí como se hinchaba más y estaba más dura, por lo que el roce en su estrecho coño me producía más placer. Y cuando te dijo —Cariño perdóname, ya eres un verdadero cornudo, ¿es lo que querías? ¿Estás bien? ¿Te gusta? ¿No te molesta que te llame cornudo? Te soy sincero, cuando decía la palabra cornudo su coño palpitaba.
No pude escuchar tus repuestas, pero no veas como se movía, se clavaba ella sola mi polla. Imagina como estaba que se corrió dos veces, te cortó porque la dio pudor que escuchases como se corre conmigo. Luego estuvimos cambiando de posición y después me la estuvo comiendo con verdadera devoción, para luego masturbarme y correrme sobre su piel, ya está marcada, cornudo. La quise marcar también en la ducha con una lluvia dorada, pero aún no está preparada.
Deberías hablar con ella, porque quiere que empecemos a follar a pelo, no sé si esto es una cosa tuya o suya. Sabéis cuales son las reglas.
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