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Vacaciones 2 (La fiesta que lo cambió todo)

Sabe que su mejor amiga duerme dos puertas más allá. Sabe que su esposo no debería notarlo. Y aún así esta noche ella decide no detenerse.

Celeste5.4K vistas9.6· 5 votos

Este relato es continuación de los cuatro anteriores

«Entonces… ¿estás sintiendo más placer porque le estás poniendo los cuernos a tu marido?»

«Está muy mal que lo diga… pero esa es la verdad… Y creo que Toni disfrutaría si pudiera vernos…» respondí sin dudarlo y sin ningún remordimiento.

Cuando dije esto las orejas le hacían palmas a Sergio… se le veía muy feliz

«Llevo años soñando con esto y por fin está pasando. ¿Sabes lo que es un corneador o un matrimonio corneado?» me dijo

«Pues no… aunque creo que me puedo hacer una idea…»

«Te comento… Después de divorciarme empecé a ir a locales liberales y al cabo de unos meses empecé a quedar con matrimonios para ser su corneador, me follo a la mujer delante del marido y él disfruta viéndolo. Los convierto en un matrimonio corneado: ella una esposa infiel y él un cornudo. No sabes las veces que he soñado con ser el corneador de vuestro matrimonio porque a ti te tengo unas ganitas que…»

«Mmmmm… eso debe de ser toda una experiencia…» dije morbosa

«Lo es, lo es. Pero… ¿estás segura de querer vivirla? Piénsalo bien si quieres jugar a esto porque puedes acabar siendo toda una hotwife…»

«¿Una qué?»

«Una hotwife, una esposa caliente, una puta casada que le pone los cuernos a su marido cuando a ella le da la gana, y el marido lo sabe y disfruta con eso…»

«Mmmmm… qué fuerte… y qué morboso a la vez…»

«Ten muy claro que tendrás que hacer todo lo que yo te diga y tu marido tendrá que consentirlo. Lo podemos pasar muy bien, sobre todo tú… y Toni tendrá que tragarse algún sapo que otro, pero nada que no pueda soportar»

«Mmmmm… pues adelante… quiero jugar a eso…» susurré

El calentón que llevaba encima mezclado con la torrija del vino blanco me impedían pensar detenidamente dónde podía estar metiéndome.

«¡Cojonudo! ¡Qué bien! Pues lo primero que aprenderás como hotwife es a adorar la polla del corneador. Levántate y arrodíllate ante mi polla, zorra infiel»

Me levanté de la cama como un muelle y me arrodillé delante de Sergio, tiré hacia abajo de su bañador y su picha quedó frente a mi cara. ¡Qué picha más bonita! Me quedé embelesada mirando esa polla tiesa y dura, larga y gruesa, curvada hacia arriba, oscura, con venas muy marcadas y descapullada como a mí me gusta, dejando ver un glande gordo de color rosa intenso.

«¿Te gusta mi polla, ¿eh? Seguro que es mucho más grande que la de tu marido»

«Sí que es más larga… y más gorda. Pero no te flipes con el tamaño de tu polla, que tuve un ex con una picha enorme, no sé cuánto le mide, pero es más grande y gorda que la tuya seguro, pues me quedo mil veces con la de mi marido. Reconozco que me ponen muy caliente las pollas grandotas, pero para mí lo más importante es que las manejéis bien, de nada me sirve una polla de caballo si no es capaz de darme placer»

Ya estaba bien de cháchara, me moría de ganas de comerme ese pollón. Se lo cogí y me lo fui metiendo en la boca, empezando a mamarlo con mucha gula, masajeándole los huevos al mismo tiempo para darle más placer. Sí que se notaban los centímetros extra porque no me cabía entera en la boca.

Después de unos minutos de intensa mamada, Sergio me sacaba la polla de la boca para cogérsela y darme pollazos por toda la cara, cada vez más fuertes.

«¡Toma, puta, toma polla! ¡Te vuelve loca mi polla! ¿eh?» me gritaba zurrándome por toda la cara con su picha.

«Síiiii… me encanta tu polla» decía yo, mientras con la cabeza intentaba seguir el camino de la polla para volver a metérmela cuanto antes en mi boca abierta.

Chupaba, lamía, besaba la polla de Sergio sin parar, o la pajeaba mientras me metía sus abultados cojones en la boca y se los chupaba de uno en uno.

«Joder, Celeste, ¡eres una mamona de campeonato!»

Le estaba mamando el capullo como si fuera un chupachup cuando me cogió del pelo, me hizo dos coletas y, como si llevara el manillar de una moto, empezó a moverme la cabeza adelante-atrás y a follarme la boca, metiéndome la polla más adentro a cada embestida. Con la boca a punto de reventar no tardé mucho en sentir el glande tocándome la campanilla y cuando tuve la polla de Sergio encajada en mi garganta la sensación de ahogo fue tremenda. Me sacó la polla de la boca durante un instante para que cogiera aire y enseguida volvió a metérmela cogido a mis coletas.

«¡Así, así… sigue! ¡Trágatela toda, puta!» decía Sergio espoleado cada vez que su picha conseguía avanzar un poquito más allá de mi garganta.

Yo controlaba muy bien las arcadas y la sensación de asfixia, con mi boca rebosando babas a saco y mi coño flujo. Sentir una polla grande y terriblemente dura desencajándome la boca, forzándome la garganta hasta el límite y dejándome sin aire estaba siendo algo tan extremo que me hacía perder el control y desear cada vez más. Cogí las nalgas de Sergio con ambas manos y empujé su cintura hacia mi cabeza, noté sus cojones pegados a mi barbilla y su picha traspasando por completo mi garganta y quedando toda encajada entre la boca, garganta y faringe. Comencé a ponerme roja, muy roja… y no de vergüenza precisamente.

«¡Fantástico… vaya garganta profunda! ¡Así se adora una polla!» gritaba Sergio inflamado, tirando de mis coletas hacia su pubis mientras yo le arañaba las nalgas.

Me sacó la polla de la boca totalmente pringada de mis babas. Yo tosía, escupía saliva y boqueaba intentando llenarme los pulmones de aire, sin poder dejar de mirar y admirar esa polla corneadora con auténtica devoción, muy orgullosa de lo que acababa de conseguir.

«Zorra, limpia tus putas babas de mi polla» me ordenó

Yo enseguida me metí la picha en la boca y se la limpié con esmero. Todo eso me hizo acumular gran cantidad de babas en la boca y, con el impresionante calentón que llevaba encima, no se me ocurrió otra cosa que escupirlas sobre las tetas y pezones, dejándolas bien regadas. Esto calentó a Sergio más todavía, que me levantó y se puso a lamer todas las babas de mis tetas hasta dejármelas limpias.

Después se quedó enganchado a mis pezones, empezó chupando, luego succionando y acabó mordiéndolos cada vez más fuerte. Yo sentía dolor, pero era un dolor raro y sorprendente que me hacía desear que Sergio siguiera mordiéndome los pezones y tirando de ellos con sus dientes hacia atrás y hacia los lados, ¡qué locura!

Finalmente pude apartar a Sergio de mis pezones y me tiré en la cama, llevaba encima un calentón del quince y me moría de ganas de que me follara.

«¡¡Vamos Sergio, fóllame… fóllame duro… conviérteme en una hotwife!!» grité totalmente desbocada.

Sergio se tumbó en la cama con su polla apuntando al techo del camarote y me dijo que me sentara encima de él, pero dándole la espalda. Yo así lo hice, le cogí la picha y empecé a moverla buscando el agujero de mi coño, no atinaba al principio porque esa posición nunca la hacía con Toni, pero finalmente el glande encontró mi agujero y entró sin dificultad en mi empapado chochito. Sergio dio un empujón y de un golpe me la clavó toda hasta los cojones, haciéndome gritar, en esa posición quedé totalmente empalada por el coño, mi vagina notó los centímetros extra de polla y enseguida sentí cómo se alargaba y ensanchaba, mientras Sergio por detrás me cogía las tetas a dos manos y empezaba a darles un brutal magreo.

Y me corrí a los pocos segundos, nunca en mi vida me había corrido tan rápido al ser penetrada. Mientras aún me retorcía de placer por ese orgasmo tan fuerte y rápido Sergio empezó a follarme duro, el mete-saca de su picha en mi coño era enérgico y veloz, y eso alargó bastante la duración de mi orgasmo y mantuvo su intensidad. Me deshacía de gusto abrasada por el colosal morbo de la primera infidelidad de mi vida: empalada y follada duro por una polla que no era la de mi marido, con mis tetazas magreadas y amasadas por unas manos que no eran las de mi marido, con mis pezones retorcidos y estirados por unos dedos que no eran los de mi marido… En una situación así es imposible pensar en que estás casada, o en que eres madre, o en la edad que tienes, o en que has de ser decente, por lo menos para mí lo es… y no soy ni mejor ni peor que nadie.

Sergio seguía follándome duro, empalándome hasta los cojones una y otra vez y yo no podía parar de gozar. El camarote se llenó de sonidos lujuriosos: los jadeos de Sergio, mis gemidos y gritos, el plas-plas-plas de los tortazos que no paraban de llevarse mis tetas y el continuo chap-chap-chap que resonaba en mi encharcado coño ante el tremendo mete-saca que Sergio le estaba dando.

Así me estuvo follando durante uno fantástico rato, que estuve en la gloria, hasta que me llegó otro grandioso orgasmo, grité como una loca, di cabezazos en todas direcciones, de mi coño rebosaba flujo vaginal y mi cuerpo se estiró y se contrajo de gusto unas cuantas veces.

«¡Joder, vaya orgasmo te acabas de marcar!… te lo estás pasando en grande siendo una zorra infiel, ja-ja-ja» me soltó Sergio mientras me sacaba la polla del coño y aprovechaba para descansar un momento.

«¡Quiero más, quiero más… más orgasmos, más… ¡Vamos fóllame otra vez!» le grité muy inflamada.

Entonces Sergio me puso su mano abierta sobre la barbilla y las mejillas y me apretó la cara, mi boca quedó entreabierta y me escupió un tremendo sopapo dentro que se escurrió hasta el fondo de mi garganta.

«Que te quede claro que aquí las ordenes las doy yo.» me dijo después de escupir otro sopapo más dentro de mi boca, apartándose de mí.

Yo tragué saliva, la suya y la mía, me tumbé sobre la cama abierta de piernas y le enseñé mi coño abierto y mojado, me metí dos dedos que saqué cubiertos de flujo vaginal y me los llevé a la boca para chuparlos, mientras con mi otra mano me amasaba una teta.

«Mmmmm… ¿Y te vas a perder todo esto por una mierda de órdenes y de roles?» le susurré

«¡Hostias Celeste!... eres más puta de lo que yo creía, vas a ser una hotwife de armas tomar… ¡Te voy a reventar a pollazos ese coño peludo!»

Sergio se colocó delante de mi pubis, apoyando una rodilla en la cama y la otra pierna en el suelo. Enseguida noté su polla presionando la entrada de mi coño, lo tenía tan mojado que entró fácilmente, provocándome un gran gemido de placer. Sergio empujó y su polla empezó a adentrarse en mi coño hasta que me la clavó toda dentro y la dejó inmóvil unos segundos, pero enseguida empezó un mete-saca infernal que me llegaba hasta bien adentro, sentía la punta de su polla rozarme las entrañas una y otra vez. Yo jadeaba y gemía sin parar y veía como mis domingas se me desparramaban hacia las axilas y se movían como si fueran dos enormes flanes al ritmo de la follada de Sergio. Hay que ver qué aguante el de este chico, apoyado en mi pierna y metiendo y sacando la polla de mi coño a toda cebolla durante tanto rato sin dar ni una señal de querer correrse… y yo encantada, claro. La follada estaba siendo brutal e igual de brutal fue mi corrida, la polla curvada de Sergio me había estado rozando sin parar la zona del punto G, estallé en un descomunal orgasmo y noté como si me estuviera meando, ¿en serio me estaba meando de gusto?

«Y no te lo creías, pues ahí tienes tu primera gran corrida de squirt, guarra. Te has corrido como las más putas… si parece que te estés meando encima, ja-ja-ja… solo te falta la guinda de correrte a chorretones… practica y seguro que lo consigues, ja-ja-ja» río Sergio

«Ponte a cuatro patas, que a las perras como tú hay que follárselas desde atrás»

Totalmente entregada a la lujuria, como una perrita obediente, me puse a cuatro patas encima de la cama y me separé las nalgas con ambas manos, mostrándole provocativamente a Sergio mis dos agujeros, enseguida lo tuve detrás de mí ensartándome su pollón hasta el fondo del coño y empezando otro endiablado mete-saca.

Sergio se agarró a mis caderas y sus fuertes embestidas movían todo mi cuerpo hacia adelante y atrás, yo miraba hacia atrás y veía cómo se bamboleaban mis tetazas, que colgaban pesadamente sobre la cama con los pezones súper sensibles rozando las sábanas y erizándome de placer. Mis domingas se movían en todas direcciones sin ningún control, también hacia los lados, y si Sergio veía sobresalir alguna teta desde mis axilas las volvía a juntar de un tortazo que resonaba por todo el camarote. Yo gozaba como una condenada, gemía y gritaba cada vez más alto, el placer que estaba sintiendo era inmenso y ese hijoputa no aflojaba ni un segundo el ritmo al que me follaba, ni la fuerza con que se cogía a mis caderas o me zurraba las tetas. Así era inevitable que me corriera y eso fue lo que pasó, tuve otro orgasmazo que me duró mucho, sentí muchos latigazos de placer golpeando por todo mi cuerpo.

Sergio me sacó la picha del coño, descansó unos segundos y enseguida volvió a la carga. Mientras me seguía taladrando el coño sentí su dedo pulgar mojado de saliva acariciando mi agujero del culo. Eché mis caderas hacia atrás buscando con ansia ese dedo dentro de mi culo, pero Serio quería hacerme desesperar y apartó su dedo mientras yo soltaba gemidos de queja.

«¿Qué te pasa, puta? ¿Te gusta tener los dos agujeros llenos a la vez?»

«Mmmmm… siiiii… méteme el dedo en el culo… por favor»

«Ja-ja-ja… Puta, que no te enteras, que pedir las cosas por favor ya no te va a servir de nada»

«Tienes razón amo corneador… no lo merezco, pero me muero por tener tu dedo juguetón dentro de mi culo de puta infiel» rectifiqué, comenzando a entender de qué iba el juego

«Así está mucho mejor… qué puta más lista eres Celeste… sólo falta que digas de quién eres la puta»

«Soy tu puta, por supuesto… y de nadie más… solo para ti»

¡Toma escena de teatrillo de dominación!, pero conseguí lo que quería y enseguida tuve una polla dentro del coño y un dedo pulgar dentro del culo follándome a la vez. Sergio se vino arriba y embestía mis dos agujeritos con muchas ganas, mientras me daba fuertes palmadas en las nalgas y me dedicaba los piropos más sucios y obscenos, que en esos momentos me sonaban a gloria.

«¡Joder, cómo me gusta esto! ¡Me voy a correr otra vez!» gritaba yo al borde de otro orgasmo y seguía echando mis caderas hacia atrás buscando la máxima penetración de mis dos agujeritos.

Y no tardó mucho en llegar, de nuevo otro intenso orgasmo sacudiendo mi espinazo, tensándome todo el cuerpo y erizándome toda la piel. Y mi coño sin parar de soltar flujo y líquido, mojándome los muslos.

Sergio se salió de mi coño y empezó a frotarme la polla por la raja de las nalgas y por el agujero del culo.

«Te voy a abrir bien ese culazo… tu agujero oscuro también va a ser mío, serás una zorra infiel por todos tus putos agujeros» me dijo dándome dos fuertes palmadas en las nalgas y escupiéndome en el agujero del culo.

«Para el carro, no vas a follarme el culo en seco y menos con ese pollón que gastas. De mi culo solo mando yo, así de claro.» le dije muy segura.

Sergio se levantó remugando y buscó a ver si encontraba vaselina o algo parecido, pero no trajo nada. Yo me acerqué hasta mi bolso de playa y cogí la crema hidratante para la piel, no es el lubricante ideal pero es lo mejor que pude encontrar, desde luego mucho mejor que la saliva. Se la di a Sergio que me echó un buen chorretón en el ojete, metiéndome sus dedos dentro del culo para extenderla bien, mientras él se untaba la polla.

Me tumbé de lado en la cama y adelanté una pierna, pero él me levantó con fuerza y me puso a cuatro patas.

«Basta de chorradas, ¡Te voy a follar el culo como a una perra!»

Y me azotó las nalgas hasta que me las dejó rojas. Enseguida noté su capullo presionándome el agujero del culo y comenzando a entrar. Ahora sí que noté claramente el tamaño de la polla de Sergio, mucho más que con la boca o la vagina. Sobre todo noté el grosor, las paredes de mi culo se dilataban y dolía, pero él no paraba de empujar y su polla fue entrando poco a poco dentro de mi culo hasta que sus cojones chocaron con mi coño, el cabrón me la había ensartado toda por el culo.

«Uffff… ufff… no la muevas aún… ufff… déjame que me acostumbre…» le pedía yo sudando sin parar.

Sergio dejó pasar unos minutos, dejando que mi culo se dilatará y se adaptara al tamaño de su polla. Se entretuvo tirándome del pelo para levantarme la cabeza y dedicarme todo tipo de “piropos”. Retrocedió hasta dejarme solo el capullo dentro del culo y volvió a empujar poco a poco hasta volver a clavármela toda, lo hizo muchas veces, cada vez más rápido hasta darle un muy buen ritmo al mete-saca, consiguiendo que empezara a sentir más placer que dolor y esa estupenda sensación, que tanto me gusta, de que me voy a cagar de gusto de un momento a otro.

El tío se vino arriba y se puso a darme por el culo con demasiadas ganas, ahora yo volvía a sentir bastante dolor.

«Aaayyyy… baja el ritmo que así no me mola…» le avisé

«Aguanta, zorra, que soy el corneador…»

«Ni corneador, ni leches… o me enculas para que me lo pase bien, o ya estás sacando tu picha de mi culo.» le dije tajante

Sergio remugó pero bajó el ritmo al que me enculaba hasta hacerlo perfecto para mi deleite.

«Mmmmm, siiiii, eso es… así me gustaaaa… asiiiiii… que buenooo» no tardé nada en volver a gemir de gusto.

Ahora la enculada estaba siendo maravillosa, a cuatro patas Sergio me clavaba toda su polla una y otra vez hasta el fondo del culo, ya no sentía casi dolor, aunque sí que tenía el culo escocido, pero me daba igual, el placer que sentía era muchísimo más grande… y no digamos el morbo de la infidelidad anal. Sudaba como una fuente y me estremecía de gusto con mi cara y mis tetas aplastadas contra la cama.

El orgasmo anal me sacudió muy fuerte, una grandiosa explosión de placer desde el clítoris y el agujero del culo hasta el resto del cuerpo. Las paredes de mi culo apretaban con fuerza la picha de Sergio que no tardó nada en avisar que se iba a correr.

«Abre bien la boca, zorra» me dijo saliéndose a toda velocidad de mi culo y poniéndome la polla delante de la cara.

Yo negué con la cabeza y no abrí la boca. Sergio se quedó contrariado unos segundos.

«Te voy a marcar como la puta infiel que eres… si no es por dentro será por fuera»

Me dijo cogiéndome del pelo y levantándome la cabeza con una mano mientras con la otra mano se pajeaba lentamente. Enseguida su picha empezó a escupir muchos chorros de semen sobre mi cara. Vaya corrida se estaba pegando el hijoputa en todo mi careto, aquello no terminaba nunca, era como si llevara años sin correrse guardando su leche para pintarme la cara.

Cuando por fin terminó sacó un espejo de mano de un cajón del camarote y me lo dio.

«Mírate qué guapa estás, ja-ja-ja» me ordenó

Yo no quería ni mirar, pero me podía el morbo de la situación y miré. ¡Estaba hecha una pena! Casi toda mi cara cubierta por una capa blanca, espesa y pegajosa de semen: la frente, la nariz, los labios, las mejillas, la barbilla, con goterones de semen colgando de mi nariz y barbilla ¡vaya cuadro!

«Ya estás marcada… ¡Enhorabuena Celeste! Ahora ya puedes presumir de ser una hotwife, toda una puta infiel. Y se me está ocurriendo el primer juego de hotwife y cornudo, je-je-je»

«¿Qué juego?»

«No te vas a limpiar y vas a dejar que mi leche se seque sobre tu cara. Antes de llegar a Benidorm avisarás a Toni y, si está ya bien de salud, le pides que te espere en el puerto. Dejo a tu imaginación lo que le vas a contar cuando te pregunte por tu maquillaje, ja-ja-ja

«¡Nooooo! ¡eso es muy fuerte!»

«Claro que es fuerte, no pensarás que vamos a jugar a juegos de patio de colegio. Pero si no quieres jugar puedes limpiarte la cara, aún estás a tiempo de cortar esto»

Estuve unos segundos sin decir nada, mirándome al espejo, y cada vez me gustaba más ver mi cara pringada del semen de Sergio, es difícil de explicar, pero no me sentía humillada sino empoderada. Sentía el aguijón del morbo pinchando todo mi cuerpo, así que di el paso definitivo.

«No me limpio nada. ¡Vamos a jugar!»

«Ja-ja-ja. Lo sabía, lo sabía. Te puede todo ese vicio que guardas dentro»

Vaya, otro que me decía que tengo vicio dentro de mí, igual que me dijo Juancar en la fiesta del cumple de Maribel. “Pues que vaya saliendo ese vicio” pensé

«Creo que me va a gustar jugar a esto. La verdad es que no me da asco tener tu lechada por todo el careto… y hasta huele bien, ja-ja-ja. Aprovecharé el “maquillaje” para contarle a Toni lo que hemos hecho, no quiero que empiecen a pasar los días y que esto se me quede dentro»

«Se lo tienes que contar hoy mismo, tiene que asumir cuanto antes que es un cornudo y que está casado con una puta»

«Oyeeee, que no hace falta que seas tan directo»

«Si quieres puedo decir que sois una hotwife y un cuckold, que es lo mismo pero que no suena tan mal… pero la realidad es que le has puesto los cuernos a tu marido, y no lo has hecho de cualquier manera, lo has hecho como las más putas, tragándote a las primeras de cambio la polla del corneador hasta el fondo de tus tres agujeros… ¿o no?»

«Pues sí…»

«Pues eso. Y el juego tiene una segunda parte… no puedes follar con Toni hasta que yo te dé permiso. Si se pone caliente que se mate a pajas, pero nada de follar con él de momento» me ordenó Sergio

«No sé si eso va a poder ser…» respondí

«Pues tienes que mantener a tu marido a raya, o los dos tendréis un castigo»

«¿Qué castigo?» pregunté intrigada

«Ya se verá… estamos jugando… ja-ja-ja»

«Ja-ja-ja. ¡Madre mía! Con castigos y todo»

Subimos a cubierta completamente desnudas, Sergio puso el velero rumbo a Benidorm y yo aproveché para tomar un rato el sol y disfrutar de las vistas. Llamé a mi marido, que ya estaba mucho mejor del estómago, así que quedé con él en el puerto.

Sergio me avisó de que ya estábamos llegando a Benidorm para que nos vistiéramos. Me puse el bikini y encima mi camisa de verano y me miré por última vez en el espejo, el semen de Sergio ya se había secado por completo sobre mi cara y mi frente, dejando una fina capa bastante visible entre blanquecina y transparente; en algunas partes la capa no era tan fina, incluso había algún grumo, y eso todavía daba más el cante. Pero estaba decidida a jugar, a desembarcar con la cara pintada de semen y a encontrarme así con mi marido.

Llegamos al puerto, Sergio se quedó amarrando el velero y saludó de lejos a mi marido, que ya me estaba esperando. Desembarqué y al saludar y besar a Toni enseguida se dio cuenta de que algo había pasado.

«Nena, te veo muy feliz, eufórica diría yo… y eso que tienes en la cara, eso parece… ¡Joder! ¡¿Llevas la cara pintada de leche?!» me preguntó en voz baja, un poco nervioso

«Sí, cariño, es la lechada de Sergio, que se ha corrido en mi cara. Hemos estado toda la tarde follando y lo he pasado de maravilla, ¡me he corrido siete veces y he tenido el primer gran squirt de mi vida! Cuando lleguemos al apartamento te lo cuento todo» le dije susurrándole al oído y mordisqueándole la oreja

«Y me lo dices así, con todo el morro del mundo, tan natural como si me contaras los paisajes que has visto en la excursión» me decía Toni con cara de estar flipando.

«Cariño, es mejor así, peor sería que me guardara el secreto o te contara las cosas a medias, ¿no? Habíamos fantaseado con algo así y ha pasado de verdad, pues tenemos que asumirlo y dejarnos llevar para disfrutar de este juego que empieza ahora»

«Ah, pero… ¿esto va a continuar?» seguía flipando Toni

«Resulta que Sergio es un corneador y ahora tú y yo somos sus presas, ja-ja-ja. La idea de bajar del barco con la cara pringada de semen ha sido de él, es un juego y dice que nos propondrá más juegos morbosos y excitantes»

«¡Nos has puesto en manos de un corneador! Sergio va a querer que seas su puta estas vacaciones y que yo trague con todo. ¡¿Pero tú sabes dónde nos has metido?!»

«No seas agonías, cariño… ya verás que no va a ser para tanto y lo bien que lo vamos a pasar con él» dije con la euforia de mis recientes siete orgasmos todavía recorriendo mi cuerpo y mi mente.

Me limpié la lechada de Sergio de la cara con toallitas desmaquilladoras que llevaba en mi bolso de playa y echamos a andar hacia el apartamento. Por el camino en voz bajita le iba contando a Toni algunos detalles de lo bien que lo había pasado esa tarde y él, aunque quería disimularlo, estaba mucho más caliente que enfadado.

Llegamos al apartamento y me metí enseguida en la ducha, Toni se sentó en la taza del váter y yo le fui contando con pelos y señales todo lo que había hecho esa tarde con Sergio. La cara de mi marido pasó por todas las expresiones posibles: incredulidad, asombro, morbo, enfado, envidia, lujuria… hasta que finalmente se levantó como un muelle, se desnudó y entró conmigo en la ducha con su picha tiesa como un garrote. Me abrazó por detrás y empezó a pasarme la polla por la raja del culo buscando el agujero mientras me magreaba con muchas ganas las tetas. Yo enseguida me puse como una moto, pero recordé las órdenes de Sergio…

«Noooo, cariño… paraaaa… no puedes follar conmigo…»

«¡¿Que no puedo follarme a mi mujer?!» gritó Toni inflamado

«Son órdenes de Sergio, no podemos follar hasta que el corneador nos dé permiso, ji-ji-ji» intenté argumentar

«El corneador se va a ir al cuerno. No quiero oírte decir más tonterías, ya te estás bajando al pilón a llenarte la boca, así no hablarás más»

«Noooo, que nos castigará, ja-ja-ja»

Toni me dio la vuelta y con fuerza tiró de mis hombros hacia abajo hasta ponerme de rodillas en la ducha, a los pocos segundos ya tenía su polla dentro de mi boca y le estaba haciendo una mamada tremenda.

«Joder, con qué ganas me estás chupando la polla. No has tenido bastante con el pollón de Sergio rompiéndote la boca y la garganta que también quieres devorarme a mí la polla. Eres una puta chupapollas. Mama polla, mamona, mama, que ya veo que te encanta»

«Sí, me encanta mamar polla. No sé qué me pasa que cuanto más las chupo más ganas tengo» dije sacándome un momento la picha de la boca.

Seguí mamando con gula la picha de Toni hasta que noté que se tensaba demasiado, así que bajé el ritmo de la mamada para darle un respiro. Al cabo de un rato Toni me sacó la polla de la boca y me cogió de las tetas tirando de ellas hacia arriba para que me levantara. Me puso mirando a la mampara de la ducha, me hizo inclinar el cuerpo, se puso detrás de mí y me la clavó toda por el coño, dándome un fuerte mete-saca y azotándome las nalgas todo el rato sin parar de llamarme puta, guarra, perra, mamona, buscona, zorra infiel… Yo levanté un poco el cuerpo y mis tetazas se aplastaron contra la mampara, retrocediendo y chocando con ella al mismo ritmo al que me embestía mi marido.

Entre la follada que me estaban dando, los “piropos”, los azotes y el continuo choque de mis tetazas contra la mampara yo estaba en la puta gloria, me iba a correr de un momento a otro, pero Toni me sacó la polla del coño.

«Uy, no me acordaba de que Sergio te ha prohibido que folles conmigo, ja-ja-ja» me dijo con recochineo

«Pero… ¡¿qué mierda haces?! ¡Vuelve a meterme la polla dentro del coño, cabrón!, ¡métemela ya!» grité como una loca

«Recuerda las órdenes… el juego… la esposa puta y el cornudo…»

«¡Que me folles! ¡Fóllame, cornudo!» estaba totalmente desesperada buscando otro orgasmo, como si no hubiera tenido bastantes esa misma tarde.

«Tienes que dejar que cuando acabe de follarte me corra dentro de tu boca de puta chupapollas»

«Sí, sí… puedes correrte donde tú quieras, ¡Venga, dame!»

Toni me la volvió a clavar en el coño, me folló intensamente y no tardé ni dos minutos en correrme como un animal. No podía creer cómo había aumentado la potencia y la duración de mis orgasmos en estos últimos días. Pero aún no tenía suficiente.

«Ahora vas a estimularme el punto G, que tu polla también tiene la curva hacia arriba perfecta…sácamela y cógeme en brazos» le ordené

Di un salto abriendo las piernas para que Toni me cogiera en sus brazos y pasé los míos por detrás de su cuello, acerqué mi pelvis a su polla que enseguida se coló en mi coño sin necesidad de guiarla. Me acomodé una y otra vez hasta notar su polla rozando contra esa parte del interior de mi vagina donde se supone que las mujeres tenemos el punto G.

«¿Lo notas?» le pregunté impaciente

«Sí, noto que está diferente, como que es algo un poco rugoso»

«Ahí es… vamos allá, muévete cornudo»

«Muévete tú también, puta mamona infiel»

La postura no era nada habitual entre nosotros y también necesitaba de más esfuerzo físico, pero entre Toni y yo fuimos acompasando nuestros movimientos y el mete-saca no tardó mucho en coger un buen ritmo. Toni me subía y bajaba con los brazos sobre su polla al mismo tiempo que yo intentaba ayudarlo subiendo y bajando mi cuerpo para clavarme su polla bien adentro y rozar mi punto G todo lo posible. La follada estaba siendo increíble, empezamos a sudar los dos a chorros, Toni hundió su cara en medio de mis tetas, chupándolas y mordiéndolas mientras yo me cogía fuerte a su cuello y me dejaba caer pesadamente para clavarme toda su polla.

Y al final me llegó, un orgasmo bestial que me hizo escupir una gran cantidad de squirt por el coño, o por la uretra, mejor dicho. El squirt no salió hacia adelante en plan chorretón, cayó todo hacia abajo y mojó las piernas y los pies de mi marido, literalmente me estaba meando de placer, aunque no con orina. Los espasmos de mi corrida me hicieron apretar el coño sobre la polla de Toni hasta que hice que él también se corriera…me había librado de tragar semen.

Nuestros orgasmos hicieron que Toni perdiera el equilibrio y que yo me soltará de su cuello inclinándome hacia atrás. Subida aún en sus brazos y con la polla aún dentro del coño nos fuimos de narices contra la mampara de la ducha, menos mal que no se rompió, porque si no el tortazo hubiera sido tremendo. El golpe sonó por todo el apartamento y después lo único que se oyó durante un buen rato fue nuestras risas y nuestra respiración alterada.

Nos vestimos, preparé la cena y esperamos a nuestros hijos para cenar juntos. Después de cenar ellos se fueron con su grupo de amigos y Toni y yo esa noche nos quedamos en el apartamento y nos metimos pronto en la cama, yo estaba agotada de tanto follar y mi marido aún estaba flojo por sus problemas de estómago y por el esfuerzo de la ducha, ja-ja-ja. Nos pusimos en cucharita con Toni abrazándome por detrás.

«Cariño... hoy me he comportado como una grandísima puta, lo reconozco… ¿te he decepcionado?, ¿aún me quieres igual?»

«¿Decepcionado? Todo lo contrario, estoy impresionado de que seas una máquina de follar y de tener orgasmos, ja-ja-ja»

«¡Qué tonto eres! Venga, contéstame en serio»

«Pues claro que te quiero como el primer día. Y no me has decepcionado para nada, los dos sabíamos que esto podía pasar, y tengo claro que has ido solo a por sexo, a pasarlo bien y ya está… o ¿hay algo más con Sergio?»

«No, no hay nada más. Ha sido como tú dices, solo sexo, follar y pasarlo muy bien. Sergio es un tío que está buenísimo, con una polla grandota y que folla de maravilla, pero también es un chulito, un malote y encima un corneador, nunca podría enamorarme de un tío así, aunque también te digo que si Sergio entra ahora mismo por esa puerta me pongo a follar con él sin pensármelo»

«Joder… ¿que no has follado bastante hoy? Al final… ¿cuántas veces te has corrido esta tarde?»

«Nueve veces, nueve orgasmazos, dos contigo y siete con Sergio. Es que no sé qué me pasa, pero desde la fiesta de Maribel que estoy todos los días con ganas de follar y cuanto más follo más me gusta y más ganas me entran. Creo que follar es como cuando tienes hambre y comes dulces, que no se te pasa el hambre sino que todavía te entra más, ja-ja-ja»

«Halaaaa… dos contra siete. Conmigo teníamos un buen récord de cuatro orgasmos grandes y uno pequeñito, precisamente la noche de la fiesta de Maribel. Y ahora viene este tío con su polla campeadora y te saca siete orgasmazos de una sola tacada. ¿Seguro que no tengo que preocuparme?»

«Amor, no seas burro y no te compares con Sergio de forma negativa. No te compares y aprende de él para mejorar. En el tamaño de la polla no puedes hacer nada, la suya es más grande y punto, pero ya sabes que eso no es lo que más me importa. Pero si él maneja su picha de maravilla tú también puedes, si él me provoca site orgasmos tú también puedes, si él me hace sacar squirt tú también acabas de hacerlo, si él puede follar más tiempo sin correrse tú también puedes…»

«Cariño, vaya subidón de moral que me has dado… ¡¿cómo no te voy a querer?!

«¿Aunque sea una hotwife, una puta infiel? Mira que, si jugamos, estas vacaciones follaré con más tíos, no solo con Sergio»

«Creo que podré con eso»

«Lo último que quiero es hacerte daño con este rollo de la hotwife y el corneador o que te hagas daño tú solito. Si no lo ves claro dímelo y paramos este juego»

«Hagan juego señores… y señora Celeste… ja-ja-ja» dijo Toni divertido

«Ay cariño ¡Cuánto te quiero! Y te prometo que te voy a compensar por lo mala que estoy siendo y que voy a ser… se me está ocurriendo una idea…»

«¡¿Otra idea?! ¿Qué idea? Miedo me das, nena»

«Lo sabrás a su debido tiempo, ji-ji-ji» le dije de manera intrigante

En esas estábamos cuando me sonó el chat del móvil, era Sergio que me preguntaba cómo estaba y si se lo había contado todo a mi marido. Le respondí y comenzamos una conversación más larga.

«¿Con quién chateas?» me preguntó Toni

«Con Sergio, estamos repasando cómo ha ido el día, ja-ja-ja»

Inocentemente le conté a Sergio que había follado con mi marido en la ducha, los dos orgasmazos que había tenido y que volví a eyacular squirt. Y esto parece que le enfadó mucho, me dijo que nos habíamos pasado sus órdenes por el arco de triunfo y que eso no podía ser.

«Uy, parece que se ha enfadado…» se me escapó

«¿Qué le pasa?» me preguntó Toni

«Le he contado la follada que me has dado y no le ha gustado nada que le hayamos desobedecido, ya sabes que me había prohibido follar contigo»

«Claro, él puede follarte cuando le dé la gana y yo a pasar la mano por la pared… ¡y una leche! Pero ¿tú para qué le cuentas nada? ¿qué le importa a él lo que hagamos en nuestra casa?»

«A ver, es nuestro corneador, no deberíamos tener secretos con él…»

«Que no, que no… no le cuentes nada más»

«Mira… ahora dice que debemos ser una puta y un cornudo más sumisos… y que desobedecerle tendrá consecuencias»

«Dile de mi parte que se vaya a la mierda.»

«Ja-ja-ja. No seas tan drástico, cariño, que estamos jugando… quizá sí deberíamos ser un poquito más obedientes…»

Le puse el emoji de la carita de niña buena y las dos manitas juntas pidiendo perdón, pero Sergio me devolvió el de la carita roja enfadada. Le di las buenas noches, pero me dejó el mensaje en visto sin contestarme. Estuve un rato esperando a ver si me decía algo más y, al ver que no, puse el móvil en silencio y nos dormimos abrazados.

El miércoles fue un día de vacaciones tranquilo, bueno no del todo porque para tomar el sol por fin me decidí a hacer topless en la playa y a meter la tela del bikini por la raja del culo para dejar todas mis nalgas al aire. No quería otro año más estar morena y acabar con las tetas y el culo totalmente blancos, así que seguí por el camino que había empezado el día anterior en el velero de tomar el sol totalmente desnuda o casi. Me llevé muchas miraditas de los tíos de la playa y quedé sorprendida por las miradas morbosas de algunas chicas jóvenes.

En todo el día no supimos nada de Sergio ni nos encontramos con él por el edificio o por la playa. No me mandó ningún mensaje por el chat, y yo tampoco le escribí.

Pero el jueves por la mañana…