Xtories

Le revientan el coño a mi novia II

El masaje prometía ser relajante, pero el aceite caliente y las manos de los masajistas pronto desdibujaron la línea entre terapia y lujuria. En la intimidad del spa, la pareja descubrió que su mayor fantasía no era guardar secretos, sino compartirlos con desconocidos dispuestos a llenarla de placer.

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Había estado espectacular nuestra llegada al hotel. Nos habíamos puesto cachondos desde la recepción con sus magreos, y en la habitación uno de los camareros le había reventado el coño a mi novia con su rabazo peludo. La habíamos llenado de lefa: él se había corrido en sus tetas haciéndole una cubana y yo le había llenado toda la boca de lefa. Y lo mejor de todo, es que le gustaban tanto las pollas que seguía con ganas de más. Y yo no iba a ser quién para llevarle la contraria. Me encantaban sus tetas, pero también me molaba demasiado que fuera una buena zorra.

Nos dimos una ducha, pues olíamos a sexo y a lujuria y nos vestimos para ver las instalaciones del hotel, ya que era la primera vez que lo visitábamos. La verdad es que el hotel era enorme y precioso. Parecía un pueblo de lo grande que era. Y tenía como muchos edificios con unos balcones de colores muy bonitos. Las piscinas eran también bastante grandes. Había cuatro diferentes, dos de ellas climatizadas. Mi novia se agachó para tocar el agua y de verdad, estaban más calientes de lo normal. Cuando se agachó, aproveché para tocarle el culito y darle una pequeña nalgada.

-Aquí no, que luego no vas a poder acabar lo que empiezas- protestó.

-No me pongas a prueba, mi amor- le respondí riendo.

Continuamos el paseo y llegamos al spa y al gimnasio. En el hotel, teníamos una entrada al spa gratuita, así que entramos a preguntar. Nos informaron de que el horario era de 11h a 21h. Eran las 19 horas, así que teníamos tiempo. No teníamos mucha hambre, así que decidimos aprovechar el tiempo y entrar ahora al spa, aprovechando además que teníamos los bañadores y el bikini puestos. Y ya cenaríamos a la que saliéramos de allí. Nos avisaron igualmente que, si queríamos, podían darnos también un masaje de una hora a cada uno, y al ser clientes de una junior suite del hotel, teníamos acceso a un 40 por ciento de reducción del precio total, así que aceptamos. Haríamos un tour por el spa de una hora, y luego nos daríamos el masaje.

En la recepción rellenamos una hoja con nuestra documentación y nos dieron unas pulseritas con una llave para depositar nuestras pertenencias en las taquillas de los vestuarios. Entramos cada uno a nuestro vestuario. Abrí la taquilla, y allí me quité la ropa y me quedé en bañador. Cogí la toalla, me puse el gorrito de balneario y accedí al spa. Estuve esperando 5 minutos a mi novia allí parado. No sé cómo puede tardar tanto. Sale, y ese bikini negro que llevaba le queda genial. Y el tanguita del bikini le hacía un culazo de espanto. Nunca me cansaré de verla así. Lo buena que está y lo bien que traga polla, me ponía demasiado cerdo.

El circuito del spa estaba señalado, lo que nos facilitaba saber por dónde ir. La verdad es que era mucho más grande de lo que imaginábamos. Comenzamos por una especie de río en el que caminábamos sobre unas piedritas. Ella iba delante, y yo no podía apartar la mirada de cómo contoneaba su culazo. Primero el agua caliente, y luego muy fría. La verdad es que a ninguno de los dos nos gustaba el agua helada, así que salimos corriendo de allí. A continuación, había unas piscinas pequeñas de agua caliente, luego tibia, y luego fría. Seguimos, y entramos en la piscina grande. Allí era donde se concentraba la mayor parte de la gente que había en el spa. Había muchos tipos de chorros de presión de agua, y los probamos todos. La verdad es que estábamos pasándolo bastante bien y nos estábamos relajando bastante. Una vez salimos de allí, pasamos a probar las dos saunas que había. En la primera, que era la de vapor húmedo, aguantamos menos tiempo. Estuvimos solamente cinco minutos. Había también otra pareja, un poco mayor que nosotros sentados justo enfrente. Sin embargo, había demasiado vapor así que decidimos ir a la otra, a la sauna seca. Aquí entramos y no había nadie, estábamos solos. Nos sentamos juntos y nos apoyamos en el respaldar. Cerré los ojos como intentando desconectar. Al poco, mi novia coge mi mano y la acerca a su rajita. Abrí de repente los ojos para saber si alguien podía vernos, pero la sauna estaba alejada y veríamos con anterioridad si alguien venía, dado que había una doble puerta para acceder. Acercó mis dedos a sus labios para que jugara con ellos, y llevo mi dedo índice a su clítoris. Empecé a mover en circulitos mi dedo y mi novia ahogó un profundo gemido. Me había faltado tiempo para que mi rabo diera un respingo. Seguía frotando mi dedo con su coñito y mi novia ya no callaba sus gemidos. Estaba con los ojos cerrados y mordiéndose el labio, mientras sus manos juntaban sus senos apretándolos el uno contra el otro.

-Ahhhhhhhh, ahhhhhh sigue, mi coñito es tuyo- gemía.

No pude aguantar más las ganas, así que apoyé los rodillas en el suelo y metí mi boquita en su coño. Mi lengua entraba y salía jugando con su rajita. Me flipaba comerle el coño a mi novia. Estaba ya toda húmeda, me encantaba lo rápido que se ponía cachonda y lo húmeda que se ponía. Ya me agarraba la cabeza para que no sacara mi lengua de su coñito y se la metiera más.

-Ahhhhh cómeme el coñito, sí, sí, ahhhhhhhhhh.

Yo ya había sacado mi rabo duro de mi bañador, y me estaba pajeando mientras le seguía comiendo el coño a Sonia. Me levanté y acerqué la punta de mi rabo gordo a la entrada de su coño. Qué rico estaba, joder. Empecé a meterle la cabeza de mi polla, y mi novia me avisó de que alguien iba a entrar. Mi novia se colocó el bikini, se sentó bien, y yo me subí el bañador y me senté a su lado. Puse mis manos sobre mi bultazo ya que se me marcaba toda la polla muy dura, y así intentar disimular algo. Un tío que pasaba de los cuarenta, entró a la sauna. La verdad es que era un tío que se notaba que se cuidaba. Tenía unos pectorales enormes, aunque tuviera algo de barriguita, y unos brazos también bastante fuertes.

-Buenas- nos dijo sonriendo.

-Hola- contestamos al unísono.

Parecía que no se había dado cuenta de nada. Se sentó enfrente de nosotros, y parecía que no le quitaba ojo de encima a mi novia. Aunque, al verme a su lado, parecía que intentaba cortarse y no ser tan descarado. A mi novia le encantaba jugar, así que se acercó sus labios a los míos y me dio un beso tierno que derivó en morreo. El tío ya no se cortaba, ni pestañeaba viendo cómo mi novia me comía la boca. Me fijé, y al tío ya se le notaba el rabo morcillón. La escena le había puesto cachondo. El tío ya se sobaba el paquete descaradamente y mi novia volvió a guiar mis dedos a su coñito.

Sin embargo, la puerta se abrió de nuevo y volvimos a parar.

-¿David y Sonia?- ya es la hora del masaje- nos informó el chico de la recepción.

Nos colocamos el bañador y salí escondiendo mi cuerpo detrás de mi novia, ya que tenía el rabo muy duro y se me marcaba todo el rabazo tieso. El otro tío le tocó el culo a mi novia y nos guiñó un ojo. Fue una pena, mi novia quería que el cuarentón la follara duro.

Salimos del spa y accedimos a una sala donde nos duchamos y nos secamos, y luego pasamos a la zona del masaje. Pensábamos que el masaje sería en una sala individual para cada uno, pero nos habían reservado un masaje especial en pareja. Mejor que fuera así, sinceramente.

Había dos camillas separadas como a unos dos metros la una de la otra. La sala era bastante grande y estaba perfumada con unos aromas muy intensos, pero a la vez relajantes.

-Si lo prefieren, para mayor comodidad y accesibilidad para los masajistas, pueden estar desnudos. No tenemos ningún inconveniente- nos advirtió el chico de la recepción que no sabíamos que era uno de los masajistas. Vayan tumbándose, ahora viene mi compañero- agregó.

El chico era más o menos de nuestra edad. Era rubito, más bajo que y delgado, aunque se le notaba también fibrado. Mi novia se quitó el bikini, lo colocó en una mesilla y se tumbó en la camilla de la izquierda. Yo hice lo propio y me acosté en la otra. Nos acomodamos bien y esperamos a que estuvieran los dos masajistas. Al poco, llegó el otro masajista. Era un chico muy similar a él, pero moreno. Vi que hablaban en voz baja entre ellos, y finalmente se acercó el recepcionista a mi chica; y el otro, vino conmigo.

Ambos parecían sincronizarse bastante bien. Untaron un aceite aromático en nuestras espaldas y empezaron a embadurnarnos por toda la parte trasera. Intentaba mirar de reojo a mi novia, la situación me molaba, y sabía que también les gustaba a los masajistas.

Mientras masajeaban mi espalda y mi cuello, veía cómo el rubito ya estaba bajando hacia las nalgas de mi novia. Las masajeaba haciendo círculos con sus manos, y arrastrando hacia las lumbares. Subía a la espalda, y volvía a bajar hacia sus glúteos. Veía la cara de mi novia, y se notaba que estaba siendo realmente descontracturante, y lo estaba realmente disfrutando. Ya estaba de nuevo mordiéndose el labio, y sabía lo que eso significaba.

Veía la cara del rubito, y era pura lujuria.

-Abre las piernas, para poder acceder mejor a los glúteos- le dijo.

Así hizo mi novia, sin rechistar. Empezó pues a masajearle las piernas, los glúteos e iba subiendo. Sus manos empezaron a rozar la rajita de mi novia, y eso le hacía levantar un poco su trasero para que pudiera tener mejor acceso a él. El otro chico, me seguía masajeando, aunque tampoco era ajeno al espectáculo que estaba ofreciendo mi novia. No apartaba ojo de la escena. Yo ya hacía tiempo que me había empalmado, me ponía demasiado cerdo las ganas de polla que tenía la zorra de mi novia.

El rubito, sabía que mi novia estaba disfrutando, y ya accedió a masajear directamente la rajita de Sonia. Untó más aceite, y comenzó a meter dos dedos en su coño.

-Ahhhhh- gemía ella.

-Ponte a cuatro patas- le inquirió el masajista.

Ella obedeció al instante y él empezó a follarle duro el coñito con sus dedos. Metía y sacaba dos dedos con mucha facilidad.

-Cómo traga tu coñito- le dijo.

-Ahhhhhh sí, ahhhhhh no pares – gemía ya gritando mi novia.

-Tienes un coñito muy rico.

El rubito ya le metía los dedos en el coño mientras con la otra mano le sobada las tetas. Mi masajista había parado mientras se sobada el paquete viendo la escena. Se notaba que también marcaba un buen rabo. Íbamos a dejar bien satisfecha a la zorra de mi novia. Le dije con la mirada que se acercara a ella señalándole con la cabeza, y no se lo pensó dos veces. El rubito soltó las tetas de mi novia, y el moreno puso su boca en los senos de mi novia, y metió su cara entre ellos. Sacó su lengua y empezó a lamerle los pezones, que los tenía muy muy duros. A la vez, el rubito seguía follándole la rajita con los dedos. Estaba tan cachondo que estaba bufando mientras la taladraba con los dedos.

Mi novia parecía que estaba en celo, gimiendo como una buena perra. Yo me senté en la camilla, quería pajearme viendo la escena. Observar lo cachondos que estaban lo masajistas con mi novia, me tenía muy caliente. El rubito estaba ya tan caliente, que tenía que liberar su rabo del pequeño pantalón que llevaba puesto. Un buen rabo que estaba apuntando bien alto, se masturbaba mientras seguía dedeando a mi novia. El moreno también libero su polla imitando a su compañero. El rubito se agachó y empezó a comerle el coñito a mi novia. Joder. Mi novia ya sollozaba pidiendo que la follaran. El moreno, para callarla, le metió su rabazo, muy similar al mío, en la boca.

-Chúpame el rabo, y déjamelo bien limpio preciosa- le dijo.

Mi novia, sin dudarlo, empezó a tragar rabo como una posesa. Estaba deseosa y muy caliente. Quería que le dieran mucha polla. El rubiales, se comía el coño de mi novia, su lengua entraba a velocidad vertiginosa de la rajita de Sonia a la vez que se cascaba tremendo pajote. Su polla, tampoco estaba nada mal, aunque algo más pequeña que las nuestras. Su glande, era muy rosadito y tenía el rabo muy empalmado.

-Ahhhhhhh sí ahhhh fóllame ya el coñito- dijo mi novia mientras se sacaba el otro rabazo de la boca.

-Tienes el coño muy húmedo y abierto, prepárate porque te vamos a follar toda, zorra-dijo el rubio.

-Quiero que me follen hasta lefarme entera- gritó Sonia.

El rubito, sin pensarlo más, bajó a mi novia de la camilla y la puso en el suelo a cuatro patas. Por atrás, acerco ya la punta de su polla a la entrada de su agujerito, que la tragaba con facilidad. La metió entera con facilidad y mi novia gemía sin parar.

-Ahhhhhhh ahhhhhhh, sí, fóllame duro- gemía ella.

El moreno puso su rabazo de nuevo delante de mi novia para que se la chupara mientras su compañero le daba rabo. El rubio la había cogido por las caderas y daba estocada tras estocada, cada vez más fuerte. Plaf, plaf, plaf… resonaba la follada en toda la estancia.

-Ahhhhh toma polla, puta, ahhhhhh sí- gemía el rubiales mientras la taladraba.

Por mi parte, seguía sentado en la camilla, observando la escena viendo cómo rellenaban los agujeros de mi novia. No era la primera vez que hacíamos algo así, me flipaba ver cómo se follaban a mi novia. El rubio la agarró de la melena y tiró de su cabeza hacia atrás, como intentando follarla más duro y que entrara la polla más adentro. Esto hizo que se sacara el otro pollón de la boca. Los huevos chocaban tan fuerte contra el coño de mi novia, y yo estaba viendo la escena con ojos libidinosos, y le daba muy duro a mi polla mientras no me perdía ni un solo detalle.

El morenito fue por atrás y le dijo al rubiales:

-Ahora es mi turno, deja que yo también le quiero dar rabo a esta zorrita.

Acostó a mi novia en la camilla boca arriba, puso sus piernas en sus hombros y le metió el rabazo duro en el coño a la vez que la agarraba fuerte de las tetorras.

-Joder, qué coñito más rico y abierto tiene, ahhhhhhh.

El moreno no callaba sus gemidos. Por su parte, el rubio se subió encima de la camilla, se puso de rodillas y acercó su rabo a lo boca de mi novia, para que siguiera chupando.

El moreno sacaba su rabo del coño de mi novia, y golpeaba con su cabeza la entrada del coño de mi novia, y la volvía a meter de golpe. Estaban todos gozando de la tremenda follada. De repente, agarró las caderas de mi novia y empezó una follada brutal a un ritmo frenético y sin cese.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhh sí fóllameeee no pareeeeees- gritaba sollozando Sonia.

-Ahh, toma rabo pedazo de puta- gemía el moreno.

A mi novia le flipaba sentirse una buena puta, y le encantaba que la insultaran mientras se la follaban. La hacía sentir más sucia y cerda, y eso la encendía aún más. El rubiales se bajó de la camilla, y observaba sin pestañear la brutal follada que le estaban dando a mi novia mientras se pajeaba. Decidí yo también acercarme, para ver mejor la escena.

-Me corroooooooooo- gritaba mi novia.

La zorra de mi novia no pudo aguantar la follada que le estaba dando ese rabazo del masajista y se estaba corriendo toda.

-Ahhhh, te gusta zorra, toma más polla ahhhhh- gemía el moreno.

La situación era digna de ser vista. El moreno sacó la polla de su coño.

-Ponte de rodillas que te vamos a dar lefita, zorra.

A mi novia le encantaban que le dieran lefa, le fascinaba sentirse tan puta. Los dos masajistas empezaron a masturbarse delante de ella. Mi novia, cogió el rabo del rubito y se lo metió en medio de sus pedazo tetas. Éste empezó a simular como si se la estuviera follando. Su cara estaba desencajada y sabía que esto lo había puesto tan cachondo que el clímax estaba cerca. Seguía follándose sus tetitas y de repente gritó gimiendo:

-Toma tu lefitaaaa, zorra. Ahhhhhhhhh.

Empezó a lefarle las tetas. Uno, dos, tres, cuatro… perdí la cuenta de cuántos lefazos estaba soltando en las tetas de mi novia. El moreno no pudo más tampoco con la pedazo escena y se masturbaba tan fuerte que anunció también su corrida.

-Toma mi lefa también, puta, saca la lengua.

Mi novia no quería desperdiciar ni una sola gota, así que sacó su lengüita para recibir toda la leche.

-Ahhhhhh toma zorra ahhhhh- gemía el moreno.

Las tetas y la boquita de mi novia estaban de nuevo llenas de lefa. Yo quería también darle más lefa, así que la tumbé en la camilla y con un par de sacudidas a mi rabo, acerqué la punta de mi rabo a la entrada de su coñito y empecé a correrme ahí.

-Toma la mía preciosa, ahí va, ahhhhhhhhh- gemía eyaculando.

La cara de los masajistas era de pura lascivia. Le habíamos dado una follada a mi novia tremenda y nos seguía mirando con cara de niña buena, aunque todos sabíamos lo buena putita que era.

Nos lavamos de nuevo, y nos vestimos. El rubito se acercó a mi novia, le plantó un morreo y le dijo, cuando quieras te volvemos a dar tu buena ración de leche. Los cuatro reímos, y nosotros dos nos dispusimos a salir del spa para ir a cenar.

Continuará.

Muchas gracias, espero que les haya gustado y que les haya puesto bien cachondos. Buenos pajotes.