July y yo
July sale a la calle con un vestido que esconde secretos y una intención clara de ser vista. Lo que empieza como una cena se transforma en un escenario donde la privacidad muere y el deseo se vuelve público. Él no solo observa; él orquesta el caos, invitando a los extraños a tocar lo que es suyo, y luego, con una frialdad calculada, desvía la atención hacia una joven que solo quería mirar.
CAPITULO II
JULY DOGGING
Hacía ya tres semanas desde la follada de July en el pub y que yo supiera al menos, no habían contactado con ella ninguno de los folladores.
Habíamos planeado otra salida para hoy sábado. Iremos a cenar y luego ya veremos.
Cuando la vi salir vestida me di cuenta de que más que para cenar, iba vestida para matar.
Se había comprado un vestido de cuero negro, con una cremallera por delante desde arriba hasta abajo, de tirantes con un escote tipo corazón, que a poco que cediera la cremallera, dejaría al aire sus pechos, ya que tampoco que yo viera, llevaba sujetador.
Creo que no hacía falta preguntarla donde quería ir después. Hasta su madre al salir de casa la preguntó dónde iba así.
Yo la dije que no la hiciera caso, que estaba monísima.
"Pues eso que no ha visto el micro tanga que llevo también negro", me dijo en plan pícaro.
Que cabrona, pensé para mí.
La llegada al restaurante fue espectacular, todo el mundo se volvía a mirarla. Ella se sentía como una auténtica diva.
Intenté recordar lo que bebió la última vez, para que llegara al pub con el mismo punto que la otra vez.
Más o menos, mantuvimos los horarios de la otra vez y July bebió lo mismo o quizás un poco más. Me hizo gracia los esfuerzos de los camareros al servir por ver algo más allá de lo que el vestido de July enseñaba. Ella también se había dado cuenta, y no tenía pudor en inclinarse hacia adelante para dejar más a la vista el canalillo.
Cuando terminamos de cenar, nos fuimos para el pub. No estaba lejos y tardamos poco en llegar.
Para nuestra sorpresa al llegar nos lo encontramos cerrado. Un cartel en la puerta indicaba que por mantenimiento cerraban dos semanas.
Pues esta si que era buena.
"Dónde vamos?", la dije.
"Jo, no lo sé. Me gustaba mucho este sitio" dijo ella con cara de frustración.
"Si la verdad es que a mí me ha descolocado también que estuviera esto cerrado, y la verdad es que no conozco mucho más", la dije.
"Pues nada nos tocará irnos pa casita", dijo resignada.
"Oye, ¿y que te parece si en plan trastada vamos a donde íbamos de novios a darnos el lote?", le pregunté.
"Dónde había tantos mirones?, me dijo ella.
" Sí, seguro que les gustará volver a verte si son los mismos, jajaja", la dije.
"Que vergüenza a nuestros años hacer eso, aunque la verdad es que era divertido, pero eran muy guarros", me dijo.
"Claro mujer, allí van guarros, pero bien que les mirabas las pollas morcillosas", la dije.
"Ja, ja, calla guarro, venga vamos a ver qué hay", me dijo.
Increíble pero cierto. Quería ir. De novios íbamos y nunca bajábamos la ventanilla, con lo que los tíos se conformaban con mirar, pero como hoy hubiera tema, fijo que yo bajaba su ventanilla.
De camino, pare en unos chinos y compré varias latas de refresco, Ginebra, vasos un paquete de doce, y un cóctel de frutos secos, que al final era un revoltijo de frutos secos.
No tardamos mucho en llegar. La bondad del tiempo hacía que el monte estuviera bastante concurrido, aunque si funcionaba como antes más arriba era donde había más mirones.
Efectivamente solo había un par de coches más en la zona que yo decía.
Aparqué y salimos del coche. Saqué una manta que llevaba en el maletero, y sobre ella puse dos vasos y los frutos secos. A July le serví un cubata bien cargado, mientras que yo apenas me echaba Ginebra por el tema de la conducción.
En cuanto nos tomamos un par de sorbos, empecé a morrear a July. Mientras la subía el vestido diciéndole,
"Venga, vamos a enseñar ese micro tanga", le dije.
Le subí el vestido hasta las caderas. Joder si que era micro, le tapaba únicamente la raja.
"Ve así hasta aquellos arbustos y vuelve. Si hay alguien mirando que pueda verte bien", le dije.
"Ja, ja, estás como una puta cabra, pero es morboso, lo voy a hacer", me dijo emprendiendo el camino.
"Mueve bien el culo", le dije.
Caminando parecía que no llevara nada debajo. No se le veía la tira del tanga. Lo normal es que, si había tíos mirando, salieran y se tiraran a por ella, aunque yo sabía de sobra que no se movían así.
Pero efectivamente según se iba acercando a los matorrales, empezaron a salir cabezas de entre ellos con el cuerpo detrás, todos con la polla al aire, meneándosela.
En cuanto July los vio, se dio media vuelta dirigiéndose de nuevo a donde estaba yo, entre risas y cara de sorpresa.
Pero la mecha ya estaba encendida.
Varios se fueron aproximando a nosotros, momento en que le dije,
"Entremos en el coche".
La eché el respaldo de su asiento un poco hacia atrás, y le dije,
"Tócate, sin enseñar nada, por encima del tanga".
Se puso a hacerlo y los tíos fueron tomando las ventanillas lateral y frontal. Había seis y alguno más separado.
July estaba con los ojos cerrados como no queriendo ver los que la estaban mirando.
Cuando ya los tuve bien calientes, le aparté el tanga, y su coño quedó al aire.
Creí que se comían el cristal. July entreabría los ojos y veía el panorama, y empezaba a gemir.
Era el momento de abrir la ventana, que era el paso previo que abrir la puerta.
Baje la ventanilla del lado de July y un montón de manos entraron por ella empezando a tocarla por todos lados.
Para que el micro tanga no corriera peligro, me abrí camino entre las manos y se lo quite.
Casi no se le veía el vestido negro, le habían bajado la cremallera del todo, y abierto el vestido por la mitad, así podían sobarle las tetas, y estaban alucinando con el tamaño de sus pezones.
Se los pellizcaban, estiraban, lamian mordían, July no paraba de gemir. Su respiración cada vez era más rápida.
Sabía que ahora no diría que no a nada. Salí del coche, y saqué una caja de 50 condones que había comprado hacía unos días por lo que pudiera pasar.
La deje sobre el motor del coche. Cogí la manta y la extendí en el suelo, me fui a su puerta y la abrí.
"Sal cariño, que estos señores te quieren conocer más a fondo", le dije.
Cómo un autómata, salió del coche. Mientras lo hacía, terminé de quitarla el vestido, y la tumbé en la manta.
Todos se echaron encima.
"Señores", les dije "con orden y con condón, ahí les he dejado una caja. Formen una fila, y solo tres a la vez con ella".
Cómo vi que no se ponían de acuerdo les dije,
"A ver yo asignó el orden", les dije, pero cuando lo iba hacer, vi una pareja que había salido de uno de los coches que había y me dijeron,
" Hola, ¿podemos mirar? ".
" Y participar si queréis ", les dije
" Ja, ja, no, no, con mirar nos vale", dijo la chica.
"En serio que a ti chico no le gusta mi mujer? ", pregunté.
"Ah, no sé. Eso que lo diga él", dijo la chica.
"Y tu que dices, ¿te gusta mi mujer?", le pregunté al chico.
"Joder, como para no gustarme", dijo él.
"¿Y te gusta tanto como para follártela ahora, delante de tu chica?", le pregunté.
"Uhy, me mata si lo hago", dijo el con resignación.
"Oye en mí no te escudes. Si la quieres follar, fóllala", saltó la chica como un resorte.
"Puedo?", me dijo el chico.
"No puedes, debes. Venga tú y tú, con él", les dije a dos de los mirones que ya se impacientaban, "coger cada uno un condón y a disfrutarla".
Los tres cogieron su condón, y se desnudaron y empezaron a encargarse de July, que había estado siendo manoseado por los mirones mientras yo hablaba con los chicos.
La chica miraba expectante como los tres empezaban a sobarla y a darle las pollas a mamar.
"Que simples sois los tíos. Veis un coño y perdéis la cabeza", me dijo la chica. "Me voy para el coche, y este que se olvide de mí.
" Tienes miedo? ", la pregunté.
" Miedo yo?, ¿de que? ", respondió la chica peleona.
" Pues quizás de que, si te quedas a mirar, te excites y antes o después te quieras unir a la fiesta ", la dije.
" Yo?, vamos ni de coña. Yo no soy tan puta como tú mujercita ", me dijo muy digna.
Le explique lo del embarazo, lo del síndrome post parto y de la necesidad que tenía de sentirse deseada, que gustaba a los tíos y que para ella ver que un yogurin como su chico la follaba era el sumun.
Ella cambió la expresión de la cara y la actitud.
"Vale, disculpa por lo de puta, pero es que me han mosqueado mucho que este no le importe que esté yo delante", me dijo mucho más sosegada.
"Disculpada. No te creas que a mí me gusta verla rodeada de pollas, comiéndoselas y follándola, pero antes de que la follaran tres tíos hace unas semanas, era una pena verla. Ahora, se arregla, se cuida vuelve a ser ella, pero follando", le dije a la chica.
"Vale, si, lo entiendo, tiene que ser duro para ti. Pero yo creo que no podría nunca hacer algo así", me dijo la chica.
"Que edad tienes?", la pregunté.
"19, por?", me contestó.
"Y te importaría decirme con 19 años, ¿cuantos chicos te han follado?", la pregunté.
"7 con este", me dijo.
"Mi mujer con 38, hasta hace tres semanas lo había hecho con dos, otro novio y conmigo. Después de hoy lo habrá hecho con catorce. Al margen de recuperar su autoestima, ¿crees que la influirá algo en su carácter?", la pregunté.
"No tengo ni idea", me respondió.
Los mirones que esperaban su turno estaban empezando a acercarse a ella por si también tragaba.
"Quieres que nos metamos en el coche para que estos no te molesten?, te puedo ofrecer un refresco o un cubata", le dije.
Lo pensó unos instantes y al final acepto.
Nos metimos en la parte de atrás y la serví un cubata bien cargado. Yo no perdía ojo a July de momento todo en orden.
Vero, que así se llamaba la chica se bebió el cubata de dos tragos
.
"Quieres otro?", la pregunté.
Asintió con la cabeza. Esta vez necesitó algún trago más para beberlo, pero el beberse los cubatas y el desinhibirse estaba siendo todo uno.
Después del tercero, me dijo,
"Me estoy meando y cualquiera lo hace delante de estos".
"No te preocupes, abre aquella puerta, saca el culo por ella, córrete la braga o el tanga y mea a gusto", la dije.
"No llevo. Lo tengo en el coche", me dijo.
"Pues más fácil aún", le dije yo.
Hizo lo que le había sugerido soltando una buena meada que pasó desapercibida para los mirones.
"Tienes un clínex o una toallita?, me preguntó.
" Sí, espera", la dije cogiendo un paquete de la guantera y dándoselo.
"Gracias", dijo ella cogiendo una y limpiándose el coño tras la meada.
"Me ha llamado la atención que no has hecho la más mínima intención de verme el coño mientras meaba o ahora al limpiarme, ¿es que no te gustó?", me preguntó.
"Te puedo asegurar que ardo en deseos no solo de verte lo, sino de tocártelo, de comértelo y de follártelo, pero entiendo que no es el caso", la dije con ánimo de picarla.
Yo estaba mirando a July, y Vero también porque en ese momento tenía en la boca la polla de su chico.
"Mírale que cara de gilipollas, parece que es la primera vez que le maman la polla”, me dijo Vero.
Otro estaba follando a July y otro alternaba la boca de mi mujer con su chico. Yo estaba tocándome por encima del pantalón.
" Te pone verlo? ", me preguntó.
" Voy a explotar, me pone muchísimo", le dije.
"Pues por mí no te cortes mastúrbate si quieres."
No se lo hice repetir dos veces. Me desabroché el pantalón y junto con los calzoncillos me los bajé hasta los pies. Mi polla salió como un mástil y por su inclinación natural apuntando a Vero.
"Guau, la tienes más grande que ese", dijo refiriéndose a su chico.
Yo empecé a masturbarme viendo la escena, pero de reojo veía que Vero no le quitaba ojo a mi polla, y que su mano izquierda se había perdido debajo de la falda. Supuse que entre el alcohol y la excitación era el momento de actuar, así es deje de masturbarme, busque su mano derecha, y la llevé hasta mi polla.
La agarró con fuerza y empezó a masturbarme ella. No tardó mucho en acompañar la masturbación con la boca. Chupaba con ritmo y ganas. La hice un par de caricias en la cara y bajé la mano por el escote de su camiseta buscando sus tetas. No tarde en toparme con ellas. Tampoco llevaba sujetador, eran grandes y estaban muy duras, producto de la edad y de la excitación. Los pezones los tenía erectos y aparentemente muy sensibles, porque a cada roce, o apretón que le daba lanzaba un suspiro.
Sin mucho esfuerzo le saqué un brazo de la camiseta, luego la cabeza haciéndola parar un momento de mamar, y el otro brazo.
"Deja que te las vea bien”, le dije.
Se puso de rodillas en el asiento. La verdad es que era una preciosidad, no era muy guapa de cara, pero el cuerpecito era de diez.
Se giró la falda hacia delante, bajo la cremallera y se la quitó. Se quedó desnuda en el asiento con las rodillas bien separadas.
"Puff, chiquilla, como puedes estar tan buena?", la dije mientras que con una mano la tocaba el coño.
"Siempre he tenido la fantasía de follarme a un madurito, alguien que pudiera ser mi padre, y tú encajas. ¿Que edad tienes?, me preguntó.
"43", la respondí.
"Mi padre tiene 45, así es que encajas perfectamente", dijo haciendo ademán de volver a mamarme la polla. La pare, y la propuse un 69.
Después de quitarme la ropa, me tumbé en el asiento y ella se puso encima. Ante mí quedó ese coño que me decía, cómeme, cómeme, y vaya que lo comí. Y le comí todo, el coño, el culo, realmente delicioso.
El tema no pasó por alto a los mirones que ejercieron con su obligación agolpándose los que estaban libres en la ventana donde quedaba el culo de Vero.
Vero gemía sobre todo al chuparle el clítoris, y me dijo,
"Papá, eres muy travieso".
"Pues siéntate aquí", le dije señalándome la polla. Mira lo que tiene papi para tu chochete", la dije saliéndome del alma.
"Uhmm, me encanta esta piruleta, papi", me dijo girándose y poniéndose de frente sobre mí polla.
Se restregó el coño con ella un ratito.
"No vas a usar goma, ¿papi?", me dijo.
"No, cerdita, quiero preñarte para que tengas un hijo-hermano", le dije.
"Que perverso, papá, pero sea", dijo cogiéndome la polla y metiéndosela en el coño.
Pese a las 7 pollas que ya había probado, su coño era aún muy estrecho.
La cogí las tetas con las manos, masajeándola mientras ella subía y bajaba en mi polla.
"Papi", me decía entre suspiros, jadeos y gemidos, "no le digas a Mami que he probado tu piruleta, se pondrá celosa".
"Tranquila, putita, si me pregunta le diré que ya te he dado tu ración de leche", le dije.
" Uhmmm, me vas a llenar de leche el chochete?, ¿a tu hijita? ", me decía.
" Hasta la última gota, hija, que te alimente bien".
"Como me gusta que te preocupes tanto de mi alimentación vaginal, papi", me decía con voz temblorosa.
El caso es que aquella pantomima me había hecho olvidarme de July y solo pensar en correrme en el coño de aquella cerdita.
La dejé las tetas y la abrí las nalgas para que los mirones pudieran ver bien como mi polla follaba su coño. También aproveché para tantearla el culo, que noté muy abierto de por sí.
"Papi, ¿has visto con que cara de deseo me miran esos guarros?", me dijo.
"Sí, voy a bajarles la ventanilla para que puedan tocarte mientras te alimento", la dije.
"No te importa que esos cerdos toquen a tu niña?, me dijo entre gemidos.
" Me gusta que también disfruten de ti, guarrilla, además tienes tu que bajar la ventanilla, te pilla más cerca ", la dije.
" Jo, papi..., bueno, está bien ", me dijo girándose y accionando el botón de la ventanilla.
Al instante un montón de manos entraron por la ventanilla y empezaron a sobetearla.
" Papi, me.. pare.. ce... que... alguien... me.... está.... metiendo.... dedos..... en..... mi.... culito", me dijo Vero casi sin poder ni hablar.
"Si, yo también he notado en mi polla que había intrusiones traseras, pero así estás más llenita, hija", la dije.
La verdad es que yo no podía más y menos cuando se echó sobre mí y empezó a morrearme.
No pude más y me corrí dentro.
"Toma, putita, toda mi leche a ver si te preño bien preñada", la dije.
"Si, papi ya noto tus bichitos buscando mis óvulos para fecundarlos, y cada vez me están abriendo más el culito. Como sigan así me van a meter toda la mano", dijo Vero que pese a su calentura no se había corrido, o al menos no como quería yo.
Revise a July, estaba entretenida con una polla en cada agujero. Todos con condón. Buenos chicos.
Me fije en el culo de Vero, y flipe, porque efectivamente uno estaba a punto de meterla el puño en el culo. Mi polla aún seguía en su coño, y notaba perfectamente el bulto que casi al instante note desplazarse en la longitud de mi polla, acompañado con un gritito de Vero.
Recordé la forma en que Manuel hizo correrse a July, y aunque la tapicería del coche lo acusará, lo iba a intentar.
Aprovechando que tenía el culo bien follado con la mano del tío, le saqué la polla y le metí tres dedos en el coño empezando a follarla con dureza. Procuraba que cada vez que mis dedos iban hacia adentro, mi dedo gordo personará su clítoris.
"Dale caña", le dije al que tenía su mano metida en el culo. Empezó a follarla también, combinándolo con unos azotes alternando la nalga.
Vero estaba en un ohhhhhhh intermitente e inacabable, hasta que empezó a decir dios, dios, dios, dios cada vez más rápido y fuerte hasta terminar en un grito profundo solo acallado por qué clavo su cara en el asiento.
Por su uretra no paraba de salir un líquido blanquecino a chorro que efectivamente acabó en la tapicería del coche, así como abundante flujo de su coño.
Vero solo repetía, papi, papi que ha pasado, que ha pasado.
Salí del coche y les dije a los mirones
"Señores, toda vuestra. Darla hasta que se deshidrate de correrse".
Me fui para July que tenía ya los tres últimos, bueno relativamente porque alguno que ya la había a follado se había puesto de nuevo en la fila, y había venido alguno más.
En volandas trajeron ya Vero y la tumbaron al lado de July. Ella solo decía.
"Papi que estos tíos me quieren follar y yo solo quiero que me folles tú".
Ni que decir tiene que sus quejas no servían de nada. Tan pronto como estuvo tumbada estaba rodeada de pollas ansiosas por entrar por sus agujeros.
Estuvieron más de dos horas dándoles a las dos por todos los agujeros. Los tíos aquellos parecían incansables e inagotables. Aunque también es cierto que algunos se iban y venían otros.
En la caja solo quedaban 10 condones de los 50 que traía, y al lado estaban los condones usados por si quería bañarlas con la leche de todos esos tipos.
Les di un par de vasos para que los fueran echando. Llenarían con 60 cm3 en cada vaso. Cantidad de semen suficiente para darles un buen baño.
Yo les dije que como buenas perras lo suyo es que se ducharan vestidas con la ropa que tenían que volver a casa.
Les gustó la idea y les dijeron a las dos que se vistieran. Una vez vestidas que se pusieran juntas y se dieran un buen morreo.
Lo hicieron sin protestar mucho y mientras lo hacían las vaciaron los vasos de semen sobre sus cabezas.
Las pilló totalmente de sorpresa, y sus pelos, caras y parte superior de sus ropas quedaron bien llenos de semen.
Nos despedimos de la otra pareja intercambiándonos los números de móvil, por si quedábamos alguna otra vez.
De vuelta para casa, con July casi sin moverse para no extenderse el semen la dije,
"Que tal, ¿mejor esto o lo del pub?".
"Como lo del pub", me dijo haciéndose de nueva.
"Sí, la follada que te pegaron Manuel y los otros dos tipos", la dije.
"Lo sabías?", me preguntó.
"No solo lo sabía, sino que fui el instigador y además lo estuve viendo todo desde el cuarto que había en el almacén ", la dije.
"No me jodas. Por eso hoy te has quedado tan pancho viendo cómo me follaban todos esos", me dijo con voz incrédula.
"Así es, y yo me he follado en el coche a Vero", la dije.
"Y donde nos lleva todo esto?", me preguntó.
"Pues nos lleva a sentirnos vivos, a sentirnos deseados sexualmente a otras facetas del sexo, pero yo quiero que me conteste con sinceridad a la primera pregunta que te he hecho. Mejor esto o el pub", le dije.
"Buff, es complicado. Me han gustado mucho las dos, he descubierto el sexo anal, el que te la metan dos o tres a la vez, el que te adulen mientras lo hacen, o te insulten.... Es complicado decidirse por una", me dijo.
"Vale una cosa es importante que lo hagamos juntos y si alguna vez hay que hacerlo solos, nos lo digamos", le dije.
"Me parece lo justo", dijo ella.
"Y te parece bien una frecuencia de una vez al mes?", la dije.
"Bueno, tampoco es cuestión de apuntarlo en la agenda. Lo vamos viendo", me contestó.
"Vale igual que si se te ocurre alguna situación morbos a, dímelo y lo valoramos", le dije.
"Vale, pero esas cosas se te dan mejor a ti", me contestó ella cuando ya llegábamos a casa.
Pues el tema había salido bien y encima la había follado a un yogurin de 19 años.
CONTINUARA
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