Xtories
MicroRelatosmay 2023

Me vuelvo una perra por sus celos

Sus palabras fueron una cachetada que no sanó, sino que encendió algo oscuro. Ahora, cada vez que se toca, solo puede pensar en ella y en la vergüenza deliciosa de ser vista como suya.

Yessenia9.8K vistas9.2· 5 votos

Me encuentro en un estado de confusión total, ya han pasado varios días desde el jueves pasado en que aconteció el episodio de celos de Mercedes, y aún siento la fuerza de sus palabras como una firme cachetada, y luego de eso mis lágrimas aún cayendo por mi enrojecida mejilla, y de forma simultánea la sensación de mis secreciones humedeciendo mis labios vaginales. Esta combinación de dos cosas totalmente opuestas sucediendo al mismo tiempo me tienen confundida, y me tienen enfermizamente esclavizada.

Me la he pasado todo el fin de semana en un estado de excitación constante, permanente y enajenante, me he tenido que meter el plug anal y andar con eso metido en el culo para poder medianamente concentrarme en mis quehaceres domésticos, y sin embargo todo mi cuerpo aun seguía reaccionando al efecto contundente de la cachetada de las palabras llenas de celos de Mercedes, ya no lloraba pero mis putas glándulas vaginales seguían secretando meados sexuales de una forma inaudita, encharcando todo el calzón que me había visto obligada a usar para contenerme

Durante todo el fin de semana mi enajenación era tanta que hasta empezaba a descuidar a mi dulce maridito, sigo sin entender cómo era posible que mi mente no tuviera control sobre mí. En mis pensamientos tenía clavada sus palabras llenas de celos y crueldad, y una vez más volvía a sentir la fiera cachetada de sus letras en mi cara y caía como una perra al suelo y me comenzaba a restregar el clítoris y a penetrarme con los dedos (no alcanzaba a ir a buscar mi pepino), me dedeaba sin parar uno, dos, tres hasta cuatro orgasmos seguidos y no me detenía hasta que me venía en squirt como toda la puta que soy. Quedaba tirada en el piso y temblando como un despojo humano encharcada mi persona y el piso con mis meados sexuales, medio inconsciente apenas abriendo mis ojos podía verlo de pie con las piernas abiertas masajeándose su bella verga circuncidada hasta eyacularme sus litros de maravillosamente joven semen y diciéndome: “mamá, de seguro estás pensando de nuevo en la tía Mercedes.”