Me vuelvo una perra por sus celos
Sus palabras fueron una cachetada que no sanó, sino que encendió algo oscuro. Ahora, cada vez que se toca, solo puede pensar en ella y en la vergüenza deliciosa de ser vista como suya.
Me encuentro en un estado de confusión total, ya han pasado varios días desde el jueves pasado en que aconteció el episodio de celos de Mercedes, y aún siento la fuerza de sus palabras como una firme cachetada, y luego de eso mis lágrimas aún cayendo por mi enrojecida mejilla, y de forma simultánea la sensación de mis secreciones humedeciendo mis labios vaginales. Esta combinación de dos cosas totalmente opuestas sucediendo al mismo tiempo me tienen confundida, y me tienen enfermizamente esclavizada.
Me la he pasado todo el fin de semana en un estado de excitación constante, permanente y enajenante, me he tenido que meter el plug anal y andar con eso metido en el culo para poder medianamente concentrarme en mis quehaceres domésticos, y sin embargo todo mi cuerpo aun seguía reaccionando al efecto contundente de la cachetada de las palabras llenas de celos de Mercedes, ya no lloraba pero mis putas glándulas vaginales seguían secretando meados sexuales de una forma inaudita, encharcando todo el calzón que me había visto obligada a usar para contenerme
Durante todo el fin de semana mi enajenación era tanta que hasta empezaba a descuidar a mi dulce maridito, sigo sin entender cómo era posible que mi mente no tuviera control sobre mí. En mis pensamientos tenía clavada sus palabras llenas de celos y crueldad, y una vez más volvía a sentir la fiera cachetada de sus letras en mi cara y caía como una perra al suelo y me comenzaba a restregar el clítoris y a penetrarme con los dedos (no alcanzaba a ir a buscar mi pepino), me dedeaba sin parar uno, dos, tres hasta cuatro orgasmos seguidos y no me detenía hasta que me venía en squirt como toda la puta que soy. Quedaba tirada en el piso y temblando como un despojo humano encharcada mi persona y el piso con mis meados sexuales, medio inconsciente apenas abriendo mis ojos podía verlo de pie con las piernas abiertas masajeándose su bella verga circuncidada hasta eyacularme sus litros de maravillosamente joven semen y diciéndome: “mamá, de seguro estás pensando de nuevo en la tía Mercedes.”
Relatos similares
- Dominación
Sumisa de la hija de mi amiga16
Raquel no solo quiere su cuerpo, quiere su esencia. Le ordena no lavarse, llevar el aroma de otra mujer como marca de propiedad.
Comparte:Dominacion femeninaSumision consentidaTrio fff
- Dominación
Mi vecina 2
Carla no es solo la vecina de al lado; es quien tiene las llaves de tu sumisión. Esta vez, no hay salida, solo órdenes que cumplir y placer que…
Comparte:Dominacion femeninaSumision consentidaHeterosexual general
- Dominación
Cafetería PARAISO, cap. 1
Matías lleva años buscando la sumisión que perdió con su esposa, pero ninguna profesional le satisface.
Comparte:Dominacion femeninaSumision consentidaHeterosexual general
- Dominación
La zorrita en el baño del centro comercial
El espejo del baño público no solo refleja su rostro, sino su sumisión más oscura. Cuando una desconocida descubre su secreto, la escena se…
Comparte:Dominacion femeninaTrio fffHeterosexual general
- Fetichismo
Humillación excitante 4 FINAL
Bajo la mirada atónita de la playa, él ya no es solo un espectador, sino el centro de un juego donde su vergüenza es la moneda de cambio.
Comparte:Dominacion femeninaSumision consentidaHeterosexual general
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 5, Capítulos 27 y 28)
María no solo le cuenta a Pablo cómo la folla Edu, sino que lo hace mientras se toca. Pero la verdadera prueba de sumisión comienza cuando Edu la…
Comparte:Sumision consentidaHeterosexual generalPoder y control