La zorrita en el baño del centro comercial
El espejo del baño público no solo refleja su rostro, sino su sumisión más oscura. Cuando una desconocida descubre su secreto, la escena se descontrola y ella pierde el control de su cuerpo, sabiendo que cada gemido será enviado a quien realmente manda.
*Nota de la Autora:
Muchas gracias a todos los que me habeís escrito compartiendo conmigo vuestra opinión sobre la primera parte. Espero que este segundo relato os vuelva a gustar e incluso más que el anterior.
Os seguiré leyendo y muchas gracias por leerlo.
Monique*
El sábado mi Amo quiso que le acompañara al centro comercial porque quería comprarse algo nuevo y elegante para la comida que teníamos la semana que viene con nuestros amigos. Iban a venir a comer a casa y las sumisas íbamos a servir a los Amos con mini trajecitos de camareras que uno de nuestros amigos Amos había encargado por internet.
Mi Amo no solía escoger mi ropa cuando salíamos pero está vez quiso que me pusiera una minifalda negra de cuero que me compró por mi último cumpleaños. Lo combiné con una camisa y un jersey fino y unas botas negras de tacón. Debajo llevaba un tanga y un bralette de encaje de color verde bastante bonito.
Ayudé a mi Amo con los cordones de sus zapatos antes de salir de casa. Me agaché y la falda se me subió dejando ver la parte baja de mi culo.
— No te levantes zorrita y cierra los ojos — me dijo mi Amo y se agachó para agarrarme del culo y empujarme hacia delante dejándome a cuatro patas. Me tumbé sobre mi pecho en el suelo y levanté más el culo sin protestar.
Con los ojos cerrados solo podía imaginar lo que estaría haciendo. Escuché que abrió un cajón de la cómoda y volvió a cerrarlo. Creo que había abierto un bote y lo cerraba.
Sus pasos se acercaron a mí y me subió la falda todavía más. Me apartó el tanga y rozó mi ano con los dedos. Estaban húmedos y fríos. Uno de ellos entró dentro de mí y gemí por inercia. No tardó mucho en sacarlo y meterme un plug en el culo. Esta vez sin colita de zorra, seguramente porque se vería debajo de la falda y a mi Amo le gustaba ser un poco más discreto.
— Ya podemos irnos — dijo él.
— Muchas gracias Amo por adornar mi culito — dije tocando la pieza y aunque no podía verla sabía que era el que tenía la piedra morada porque era mi favorito. Me dio un beso en los labios como respuesta.
Me coloqué el tanga y me bajé la falda. Bajamos al garaje y nos montamos en su coche, él conducía. Era increíblemente atractivo verle conducir sobre todo de noche cuando me hacía bajarme las bragas y dejarlas a la altura de mis tobillos y tocarme por debajo de la falda mientras pasaban coches alrededor. Esas eran de las mejores noches. Sobre todo porque llegábamos a casa y me follaba contra el mueble del recibidor. Siempre que le ponía muy cachondo lo hacía.
Ahora solo conducía tranquilamente. Aparcó en el parking subterráneo, sacó el ticket y subimos a la zona de tiendas. No estaba demasiado concurrido pero sí que había bastante gente a esa hora.
Estuvimos dando vueltas por sus tiendas favoritas y yo le ayudaba a abrocharse los botones de todos las camisas y pantalones que le gustaban en las tiendas y porque se que le gusta que sea sumisa en público pero de forma que nadie se diera cuenta. Siempre que salíamos del probador me susurraba que estaba siendo una buena zorrita y a mí me divertía mucho. Me compró uno de mis refrescos favoritos en uno de los puestos que hay en los pasillos del centro comercial mientras seguíamos mirando ropa.
Al final se compró dos pantalones y una camisa azul. Todas las prendas le quedaban increíblemente bien. Llegó un punto del paseo en el que ya me había terminado el refresco y tenía muchas ganas de ir al baño.
— Amo necesito ir a hacer pis — dije.
— ¿No te puedes aguantar hasta que lleguemos a casa? — me preguntó.
— La verdad es que no Amo, el refresco era muy grande y hasta que lleguemos a casa no sé si podré aguantar — respondí.
— De acuerdo — respondió él y fuimos hasta los baños públicos más cercanos a una de las entradas laterales. Habíamos andado más de lo necesario porque habíamos dejado atrás dos baños públicos pero él insistió.
Entré corriendo al baño de chicas mientras mi Amo esperaba fuera. Era pequeño, de apenas cuatro cabinas y un espejo grande con dos lavamanos justo debajo.
La segunda cabina estaba cerrada y fui a la última.
Noté que mi móvil vibraba cuando eché el pestillo. Lo saqué y vi un único mensaje de mi Amo:
"Quítate el tanga y guárdalo en el bolso. Quiero que me mandes una foto con la falda subida que se te vea el coño desnudo en el espejo. Me da igual que te pueda ver alguien sé una zorrita obediente o haberte esperado".
Noté como me mojaba al leerlo. Hice pis rápidamente. Me quité el tanga y lo eché en el bolso.
Salí nerviosa del baño y me lavé las manos. Me estaba empezando a poner cachonda por una simple orden. La falda era tan corta que me entraba el aire y rozaba la humedad de mi coño cuando caminaba. Y la segunda cabina seguía cerrada. Podía oír a alguien dentro.
Me subí la falda y me alejé un poco del espejo y saqué una foto donde se veía desde mis muslos hasta mi cara tapada por el teléfono. Se la envié a mi Amo sin bajarme la falda.
La mujer de la segunda cabina salió y me vio con todo el culo al aire. Era rubia y alta, bastante guapa. De mi edad más o menos, unos treinta y pocos. No dijo nada y se quedó ahí quieta.
Me volvió a vibrar el móvil, esta vez en las manos con otro mensaje de mi Amo:
"Haz otra que sin taparte la cara con el móvil zorrita".
La mujer me miraba un poco atónita e hizo un amago de acercarse al lavamanos pero cuando vio que sacaba una foto ya no pudo más.
— ¿Pero qué coño estás haciendo? — preguntó.
Mientras tanto yo le escribía a mi Amo que me había pillado una mujer y guardé el móvil en el bolso.
— Le pido disculpas era una orden de mi Amo — dije y su cara pareció cambiar de expresión.
— Así que eres una sumisa, y una guarra exhibicionista al parecer. Ni siquiera te has bajado la falda para hablar conmigo — dijo y enseguida me di cuenta de que tenía razón y la bajé como pude.
Ella me dió un manotazo que me sorprendió. Me volvió a subir la falda.
— ¿Cuál era la orden de tu Amo? — me preguntó.
— Quitarme el tanga en el baño y enseñar mi coño en el espejo. Hice una foto pero no le gustó que me tapara la cara y le he tenido que mandar otra — expliqué.
— Normal, es que las guarras como tú no tienen por qué esconder la cara de viciosa. Ven que te saco yo una foto mejor — dijo y dejó nuestros bolsos sobre el lavamanos.
Me inclinó hacia adelante y me dijo que me agarrara los tobillos. Abrí las piernas y podía ver todo mi culo y mi coño húmedo en todo su esplendor.
Sacó mi móvil del bolso, vi que encontraba el tanga mojado y lo olía antes de dejarlo dentro otra vez.
Me acercó el teléfono y lo desbloqueé como pude. Todavía estaba dentro del chat de mi Amo.
— ¡Pero mira como estas! Si te chorrea el coño y todo. Veo que tu Amo te llama zorrita, a saber que le has hecho para que te llame así, tiene que estar muy contento contigo. Seguro que en casa eres todavía más guarra. Sonríe zorrita — dijo y me giré todo lo que pude para mirar a la cámara.
Me hizo fotos en las que se me veía entera pero también se acercó a hacer un primer plano de mi humedad y de mi culo porque estuvo jugando un poco con la joyita del plug.
— Vienes bien adornadita seguro que cuando llegues a casa tu Amo te revienta ese culo de puta que tienes — me humilló.
Vi que mandaba varios mensajes de texto a mi Amo.
— Tu Amo me va a enviar las fotitos que te he hecho y para recordar lo guarra que eres. Qué pena que solo sean en las que no sale tu cara de guarra. Di algo zorrita, que no me gusta que estés tan calladita estando tan mojada — dijo mientras pasaba los dedos por mi humedad provocándome.
— Me gusta que mi Amo me exhiba espero que disfrutes de las fotos y de mi humedad — dije sonrojada.
— Creo que este coñito húmedo se puede humillar aún más — me metió dos dedos de espacio pero hasta el fondo. Solo me dio tiempo a gemir como respuesta cuando dos chicas entraron riéndose en el baño.
Eran más jóvenes que nosotras de veintipocos años. Ambas bastante guapas.
— Hola chicas, ¿queréis tocar un coñito húmedo? Estaba a punto de humillarse, ¿a que sí zorrita? — dijo y empezó a follarme con los dedos. Empecé a gemir para ellas. Se podía oír claramente el chapoteo de los dedos por culpa de mi coño mojado.
Las dos chicas se acercaron curiosas y estuvieron un rato mirando y riéndose.
— Ala pero si está chorreando — dijo la que era morena y alta. La otra era morena también pero mucho más bajita y con las tetas más grandes.
— Yo quiero tocarla, mira como gime. Lleva un plug y todo — dijo la que era más bajita.
— Toda vuestra chicas. Zorrita, haz que les den ganas de tocar tu sucio coño — me saco los dedos de golpe y pude notar como un chorrito de flujo caía desde mi coño.
— Mi Amo me está esperando debería irme — dije.
— Tú no te vas de aquí hasta que te usemos, tu Amo está de acuerdo mientras grabe como su patética zorrita es usada. Suplica puta — ordenó ella.
— Por favor usadme para que mi Amo esté contento conmigo. Meterme los dedos por favor lo necesito. Darle placer a esta zorrita que tiene el coñito empapado — supliqué y vi que las dos chicas miraban a la rubia.
Vi que ponía mi móvil a grabar cerca de mis agujeritos.
— Disfrutad chicas – dijo voy empezaron a tocarme suave.
La morena se metió los dedos en la boca para probarme pero la bajita enseguida buscó mi clítoris para hacerme gemir. Me dolía el cuerpo de la postura pero quería aguantar para que mi Amo se sintiera orgulloso de tener una zorrita tan buena tan obediente.
Me metieron los dedos alternándose entre ellas mientras la rubia grababa todo.
Me abrieron el coño, escupieron dentro y me follaron fuerte haciéndome chorrear aún más. La bajita incluso se atrevió a probarme con la lengua. Se notaba que no era la primera vez que se comía un coño y me hizo disfrutar mucho. Además les gustaba reírse de mis patéticos gemidos por estar siendo usada.
— Ya basta chicas que su Amo no quiere que se corra. Pero nosotras sí podemos corrernos. Y en su cara. De rodillas zorrita — me arrodillé como pude sabiendo lo que venía.
La rubia se desabrochó el pantalón y se bajó las bragas poniendo el coño a mi cara y obligándome a comérselo. No estaba depilada pero lo tenía precioso, y encima muy húmedo. Espero que eso signifique que estoy siendo buena.
— Órdenes de tu Amo zorrita tienes que comerte tres coños antes de salir — dijo agarrándome del pelo y pasando mi cara por su humedad.
Era muy humillante que me hicieran lamerlas a todas de rodillas en un sucio baño público. Mi coño chorreaba y me dolía porque no me habían dejado correrme y encima no tenía nada para frotarme.
Le lamí el clítoris haciéndole círculos y tragándome toda su humedad. Su coño sabía muy bien. Se lo hice igual a todas. La morena alta fue más tímida que su amiga que enseguida me restregó el coño por la cara antes de dejarme lamerla.
Hicieron un círculo alrededor de mí y se turnaron para darse placer contra mi cara y soltar comentarios humillantes mientras disfrutaban de mí.
— ¡Mira como chupa esta zorrita! No sabía yo que eras también una comecoños aparte de chupapollas para tu Amo. Sigue así zorrita, que quiero correrme en tu cara — dijo la rubia y me apretó la cara con las piernas y se frotó contra mi cara sin importarle absolutamente nada mientras me grababa una de las chicas.
Tuvo una corrida larga y húmeda me hizo lamerle los muslos también, todo lo que había mojado.
— Ufffff qué buena puta, déjame bien limpita anda zorrita — dijo y me hizo lamerle el coño despacio mientras su coño terminaba de chorrear su orgasmo hacia fuera.
Luego se turnaron las dos chicas hasta que terminaron, mucho más tímidas que la rubia pero me humillaron igualmente hasta que ambas se corrieron.
— Ala zorrita ve a decirle a tu Amo que has sido una buena guarra — me dijo la rubia y se fue. Medespedí de las otras dos chicas que entraron a hacer pis. Dejaron mi móvil en mi bolso. Vi que le habían mandado todos los vídeos a mi Amo y el contacto de la chica rubia estaba ahí. Ponía que se llamaba Cristina.
Fuera estaba esperando mi Amo. Había intentado limpiarme la cara para que no se me notara mucho pero él ya lo sabía todo.
— He visto los vídeos. Nos vamos a casa zorrita — dijo seriamente y salimos por la salida más cercana ya se había hecho de noche.
— Lo siento mucho Amo — dije avergonzada.
— No lo sientas tanto todavía — me dijo con una media sonrisa y enseguida llegamos al coche.
Hice un amago de meterme en el asiento del copiloto pero él me detuvo.
— No, pon la toalla sobre la tapicería y súbete la falda que quiero ver como de mojada estás —ordenó. Él seguía de pie a mi lado con la puerta del copiloto abierta. Me subí la minifalda y frotó sus dedos contra mi coño.
— Lo siento mucho Amo, me pillaron — dije mientras él seguía frotando mi humedad evitando tocarme el clítoris. Me estaba volviendo loca. Estaba muy cachonda y muy mojada.
— Te pillaron y aún así tienes el coño como una guarra. De rodillas puta — me arrodillé ante él y me folló la boca con los dedos mojados. El parking no estaba lleno y pasaba gente por detrás de nosotros pero no sé si estaban viendo lo que ocurría.
Me dejó así hasta que él se metió en el coche y me dijo que podía entrar.
— Quiero que me enseñes lo guarra que eres de camino a casa pero ni se te ocurra correrte, métete bien los dedos quiero oír chapotear a mi zorrita — ordenó y así lo hice todo el camino de vuelta.
A veces tenía que parar porque era demasiado y me iba a correr sin permiso pero enseguida él quería que siguiera, que no parara.
Al llegar a casa me dijo que me desnudara con prisa y él también se deshizo de toda su ropa rápidamente.
Me arrodilló y me folló la boca como siempre que venía de trabajar, justo delante de la puerta. Podía oirle gruñir con ansia mientras me follaba. Me ponía tanto que me cogiera del pelo y me follara así, con mi saliva resbalando por mi barbilla. Me sentía usada como una buena puta.
Dejó de follarme la boca y tiró de mi pelo hacia arriba.
Me apoyó contra el mueble del recibidor y me metió la polla hasta el fondo.
— Quiero que no dejes de mirar tu reflejo de zorra mientras te follo en el espejo. Tienes permiso para correrte cuando quieras pero no voy a parar hasta que no te haya usado a mi gusto — dijo y para mi sonaron como las mejores palabras del mundo. Estaba desesperada por correrme para él.
Empezó a moverse con embestidas fuertes contra mi coño y yo solo podía ver mi cara de placer atrás me follaba desde atrás. Mi coño chorreaba.
— Soy una guarra, estoy muy mojada para ti Amo — me humillé para él.
— Eso es zorrita, disfruta de mi polla. Sé una buena puta y sácame la leche con un orgasmo. Venga córrete y aprieta fuerte mi polla.
— Por favor lléname de leche Amo por favor.
— Quiero que ese coño de perra en celo que tienes se corra ahora mismo zorrita — dijo y así lo hice. Empecé a gemir aún más fuerte en mi coño se apretó fuerte y contra su polla y empezaron los espasmos y la ola de placer. Noté que mi Amo me agarraba fuerte para que no me cayera pero no dejaba de follarme.
— Eso es zorrita, me gusta que seas obediente a la hora de sacarme la leche y encima ese plug que te deja tan estrechita — no paró de follarme ni de bajar la intensidad hasta que terminó corriéndose en el fondo de mi coñito empujando fuerte hasta el fondo.
No me moví hasta que toda su corrida cayó al suelo resbalando por mis muslos. Él aprovechó para disfrutar de las vistas y para azotarme el culo con las manos. Podía notar como me ardía un poco.
Me arrodillé y lamí el semen del suelo. Adoraba el semen de mi Amo. Ese era mi premio por haber sido una buena puta con las chicas hoy.
— Buena zorrita, ven aquí — dijo mi Amo y me dio la mano y me ayudó a levantarme.
Fuimos de la mano al baño y me apoyó contra el lavamanos. El baño no era muy grande y él se sentó en el váter con la tapa cerrada.
— Mírate en el espejo — dijo mientras me acariciaba el culo con las manos.
Noté como me abría las nalgas y metía la cara entre ellas. Jugaba con el plug mientras me lamía alrededor lubricándome para sacarlo. Me sentía muy relajada. Una vez lo sacó entero y lo dejó en el lavabo, siguió lamiéndome un poco más. Empecé a gemir bajito sin quitar la mirada del espejo. Vi como paraba y me miraba a través de él.
— Eres demasiado zorrita a veces Amanda, de momento no hay más — dijo y le puso de pie. Me abrazó y me dio un beso en el cuello — Ya te follaré el culo en otro momento — me susurró al oído y me reí suave.
— Está bien, queda pendiente — respondí y nos besamos apasionadamente desnudos en medio del baño.
Nos metimos en la ducha y nos enjabonamos el uno al otro. Me puse de rodillas y le limpié la polla con mimo porque sé que le gusta. Nos besamos un par de veces más bajo el agua de la ducha. Él me frotaba el clítoris de vez en cuando y me mordía los pezones.
— Ha estado muy bien hoy, lo de las chicas ha sido increíble. Has sido muy buena — me dijo mi Amo al salir de la ducha.
— Muchas gracias, seguiré siendo así de buena — nos volvimos a besar.
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