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Dominaciónfeb 2023

Un despiste me condujo a mi sumisión (13)

El desayuno no es lo que parece: un brazalete de castigo, fluidos corporales y una excitación controlada marcan el inicio de la jornada. Las amas lo visten con ropa fetichista y lo llevan a un lugar secreto, donde su sumisión será puesta a prueba ante una audiencia de iguales.

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La noche la pase durmiendo y descansando después de lo intenso que había sido el día. Si es cierto que la pasé con bastantes ardores por la acidez de todo lo que había tomado.

Buenos días, cerdito. Prepárate que voy a reventar de pipí.

Ya no hacía falta que se levantaran para ir al baño. Desde sentadas en la cama cogía yo el embudo y lo colocaba en mi boca para después situarme entre sus piernas y esperar que me ofreciera mi “desayuno” para tomarlo. Era mi desayuno de todos los días, calentito y sabroso. Cuando terminaba me quitaba el embudo de la boca y con mi lengua le limpiaba y secaba su coño de los restos de pipí que le quedarán. Después se volvía a abrazar a Carmen en la cama.

Sabes que es comodísimo el no tener que levantarse por las mañanas para ir al baño teniendo nuestro wc siempre cerca. Me encanta nuestro esclavo.

Si, realmente es maravilloso tenerle, sobre todo ahora que no es agradable levantarse estando tan calentita en la cama. ¡Prepara el desayuno, tengo hambre!

Seguro que si, estuviste el día de ayer sin probar bocado. ¿Que te apetece desayunar?

Pues lo de siempre, nada especial.

No te levantes cariño. Cerdo, el desayuno hoy nos lo traes aquí.

Marché a la cocina a prepararlo todo y llevárselo al dormitorio. Cuando llegué con la bandeja no pude evitar excitarme sobremanera al verlas abrazarse y besarse con lujuria. Esperé hasta que dejaron de amarse y se fijaron en mi.

Déjalo todo en la mesita ahora nos levantaremos.

Así lo hice e inmediatamente cerré mis piernas intentando disimular la excitación que estaba sufriendo. Sin embargo fue mi Señora Carmen la que se fijó y se dio cuenta de lo que me estaba pasando.

Merche, te has dado cuenta como está este perro. Está su polla totalmente tiesa y muy gorda.

Eso tiene remedio mi amor. ¡Acércate y tráete aquel paquete que hay sobre el sillón, perro!.

Ignoraba lo que contenía el paquete que me había pedido mi Ama Carmen. Se lo acerqué y aguardé a que lo abriera.

Esto le van a quitar las ganas de excitarse sin permiso. ¡Levanta y acércate, perro!

Al acercarme mi polla aún seguía erecta. Hubiera querido que no apuntara tiesa a mi Ana pero no pude hacerlo ya que solo con verles o pensar en Ellas ya me hacía estar excitado. Tomó con su mano mis huevos y los apretó para después retorcerlos y tirar de ellos.

Vamos a ver qué tal te queda este brazalete.

Se trataba de un brazalete abierto que al cerrarlo dejaba bien separados mis huevos de mi polla y muy apretados. Después encerró mi polla en una cápsula con unos pequeños pinchos interiores que hacían que al excitarse se le clavaran.

¿Que te parece como le queda, Merche?

Ella cogió el brazalete que separaba mis huevos y lo estiró dándole unos manotazos que hicieron moverse como el badajo de una campana. Al estar así, mi polla se comenzó a hinchar no por excitación sino por el estrangulamiento de mis huevos.

¡Uyyyy! Si se le está poniendo dura. Tiene que aprender a controlarse, ¿no te parece Carmen?

Por supuesto que ha de aprender pero para eso estamos nosotras para enseñarle. Ja, ja, ja.

Siguió mi Señora Carmen dando golpecitos a mis huevos y mi polla comenzó a sentir los pinchos de la cápsula que encerraba mi polla. Tardé un poco en hacer que bajara la hinchazón pensando en otras cosas distintas. Eso hizo que dejaran de golpear mis huevos y dedicarse a Ellas.

Vamos a desayunar cariño que se va a enfriar.

Sobre el suelo contemplé cómo desayunaban mis Amas. Me encantaba verles tan tranquilas y servidas por mi. De vez en cuando tomaban trozos de sus tostadas o de bizcocho y me llamaban.

Perro, ven aquí. ¡Abre bien la boca! Queremos que desayunes hoy con nosotras.

Me arrodillé frente a Ellas y abrí la boca para recibir lo que desearán darme. Fue mi Ama Carmen la que cogiéndome con su mano mi barbilla y con la otra echándome hacia atrás dejó caer en mi boca todo lo que estaba masticando en su boca.

Abre tu boca que te de un poco de café.

Con mi boca llena de su comida masticada volví a abrirla para recibir el café de su boca. Cuando lo sentí en mi boca pude saborearlo y comprobar que no era café como creía sino un salivajo muy espeso y en cantidad que mezclado con la comida era de un sabor y una textura que para cualquiera supondría algo realmente asqueroso y repugnante, no para mí por supuesto.

¿Te ha gustado el café, cerdito mío? Ahora te daré más que veo que te ha gustado.

Desayuna tu cariño que ahora me ocupo yo de él.

Mi Ama Carmen siguió desayunando y fue Merche quien se dedicó a mi. Por supuesto Ella lo hizo de forma distinta. Escupió en el suelo lo que previamente masticaba en su boca regado con su café y posteriormente lo pisaba con sus zapatillas y era de ellas de donde debía tomarlo.

Aquí tienes mi cerdito tu desayuno. Cuando termines vas y traes el bol que hemos comprado.

Terminé de limpiarle sus zapatillas y fui a traer el bol. Era un bol de aluminio grande de dar de comer a los perros.

Acércalo que te echemos lo que ha sobrado. Seguro que tienes más hambre.

Merche llenó el bol con todo lo que dejaron de los desayunos que les había preparado. Antes de dármelo escupió en el tanto Ella como Carmen y volvieron a orinar en él. Con todo esto tomó la cuchara del desayuno para mezclarlo todo.

Ya puedes desayunar. Nosotras vamos a descansar un rato mientras nos fumamos un cigarrillo.

Se volvieron a echar en la cama abrazadas y besándose de manera muy amorosa. Yo me dedicaba a meter mi cara en el bol y desayunar lo que me habían preparado. Mientras comía las miraba como se besaban y compartían el cigarrillo. Para mi era muy morboso ver como una de Ellas daba una chupada al cigarrillo para después juntar sus bocas y compartir el humo. Sus lenguas se entrelazaban y se unían entre el humo del cigarrillo. Tenía que dejar de verlas ya que mi polla estaba siendo atravesada por las puntas de la capucha que me habían colocado.

Mi cerdito, ¿ya te lo has tomado todo?. Mira bien a tus amas como se quieren y siéntete feliz de servirnos. Las dos te queremos mucho y vamos a cuidarte como solo tú te mereces. ¿Verdad que si, Merche?

Claro que si nuestro esclavo. Verás que cada día te querremos más y más. Ahora llévate ya el desayuno y prepárate para salir. Hoy vamos a hacer algo muy especial.

Fregué todo lo del desayuno y me dirigí a mi habitación. Allí tenía preparado lo que debía ponerme de vestimenta. Para extrañeza mía no me habían preparado como siempre una ropa “normal” para salir a la calle aunque interiormente si. Simplemente había unas leggins de látex con aberturas para mis genitales y mi culo, unos zapatos de tacón y un sujetador con los discos de puitas para el interior de las copas. Para llevar encima me prepararon un abrigo de cuero negro largo que me cubría por entero.

¿Has terminado de vestirte perrito?

La voz de Merche me hizo estar atento y dirigirme a su dormitorio. Allí mis Amas se habían vestido con ropa muy fetichista: Carmen con una falda de cuero negra y larga que dejaba entrever sus botas de tacón alto y fino además de una camisa de seda negra también que dejaba ver sus pechos al no llevar sujetador; Merche prefirió vestirse con un pantalón ajustado, unos botines de tacón y un top de látex que comprimía sus pechos y marcaba muy bien sus pezones.

Que lindo estas perrito. Hoy creo que vas a disfrutar mucho, ¿verdad que si, Carmen?

Si, claro que si, estoy segura.

Bueno, nos vamos ya que llegaremos tarde.

No sabia donde íbamos a ir. Seguí las instrucciones que me daban para llegar al lugar elegido. Entramos en un parking privado y tomamos el ascensor. Dentro del ascensor me mandaron quitarme el abrigo y quedarme tal como me vistieron. Les miraba con cara de ingenuidad y desconocimiento por no saber lo que me esperaba. Pulsaron el piso 10 y subimos.

Ya hemos llegado. Vamos a llevarte hoy las dos del collar.

Me tomaron dos cadenitas del collar y tiraron de mi para salir del ascensor. Entramos en una sala muy bien decorada, muy amplia donde había bastantes personas todas ellas vestidas con ropa fetichista y algunas con esclavos y esclavas de su mano. Por el contrario otras se les veía solas y merodeando como queriendo encontrar algo.

Hola Sergio, que bonita sala. La has decorado con mucho gusto, nos encanta. Ya deseábamos que convocaras una reunión como esta.

Gracias. Veo que tenéis por fin una nueva adquisición. Me encanta que halláis encontrado lo que después de yanto tiempo habéis estado buscando. Bueno, voy a atender a otros invitados, ya conocéis las reglas de mis reuniones, disfrutar y nos vemos más tarde.

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