Un despiste me condujo a mi sumisión (12)
Merche no usa palabras vanas; su autoridad se mide en suciedad y silencio. Cuando Carmen vomita, el esclavo no busca el cubo, busca la boca. Esta es la noche donde aprenderá que su cuerpo no le pertenece.
Mi Ama Merche era una persona de la que podía esperar cualquier idea maliciosa y creí que había llegado ese momento. No entendí por qué me había abofeteado y quitado los periódicos. Con sus palabras solo podía entender que había supuesto que yo no sabría limpiar un vómito. Iba a hacerlo cuando ocurrió eso.
¿De quien es ese vómito que hay en el suelo?
De la Señora Carmen.
Y deduzco que te da asco y te repugna tanto su olor como su aspecto, ¿no es cierto?
Un poco si, he de reconocerlo mi Ama Merche.
Pues una de las cualidades de un esclavo es el no sentir asco por nada y menos si lo que le da asco proviene de su Ama, ¿entendido?
Si mi Señora.
Entonces, ¿que pretendías hacer con los periódicos cerdo?
Recoger el vómito para después limpiarlo todo muy bien, mi Ama.
¿Me quieres decir que no sabes apreciar la ocasión que te brinda tu Ama Carmen de degustar algo tan intimo y personal con todo su sabor a Ella?
Ante sus palabras he de reconocer que me quedé sin saber que responder. ¿Que pretendía?, ¿que lo limpiara con mis manos?, porque no creo que deseara que lo hiciera con mi boca. Sería algo repugnante el hacerlo con la boca y no se si sería capaz. Solo el olor ya era repugnante y ver su aspecto en el suelo más.
Vas a limpiarlo todo como te he dicho sin necesidad de ningún artilugio que no sean tus manos o tu boca. Lo que prefieras.
Pero…….., mi Ama. ¿Me ha dicho que lo limpié con mi boca?. No ve lo repugnante que es el vomito. Por favor, se lo suplico, no me ordene hacerlo.
Precisamente tu eres nuestro esclavo y te llamamos…….
Por favor, eso no. Se lo suplico.
No me vas a tener aquí toda la tarde, ¿verdad? Date prisa cerdo.
A cuatro patas y sujeto por la correa avancé dentro del baño sintiendo en mis pies y mano el vomito de mi Ama Carmen. Conforme avanzaba me iba mentalizando y pensando que lo que iba a hacer no solo era por orden de mi Ama Merche sino porque así la iba a obedecer y complacer, demostrándole mi entrega y mi condición ante Ella. Escuché los tacones de sus botas tras de mi.
¿Sabes una cosa, cerdo? Me estoy ensuciando las botas y sabes que no me agrada tenerlas sucias. Cuando termines te tendrás que dedicar a ellas. Voy a por un cigarro, dejo la correa cogida de la puerta, ten cuidado que no caiga al suelo y se manche de vomito.
Escuché alejarse del baño para enseguida sentir de nuevo su bota sobre mi cuello presionando para que comenzara con la limpieza.
¡Vamos, joder, no me apetece estar aquí toda la tarde dejando a Carmen sola.
Mi cara se llenó de vómito teniendo que abrir la boca e ir tragándolo para así poder respirar. Era una pasta fluida y espesa a la vez con trozos que debía masticar al tragar. Su sabor era horrible y de vez en cuando me daban arcadas al tragarlo.
Si vomitas lo limpiarás igualmente, perro inmundo.
Seguí pegando la boca al suelo y sorbiendo todo el vomito esparcido por el suelo. Cuando ya lo más espeso lo había limpiado hube de usar mi lengua y mis manos para lo que quedaba por limpiar. Me resulto difícil ya que si no sorbía el vomito no lo podía limpiar ya que se quedaban colgando madejas que volvían a caer al suelo.
Tú Ama Carmen estará muy contenta cuando le cuente cómo has limpiado su vomito.
Mientras me dedicaba a terminar la limpieza vi como la colilla de su cigarro caía junto a mi apagándose al mojarse entera de los restos de vomito.
Ahí tienes algo para que pruebes algo diferente y te cambies el sabor de tu boca.
Ver la colilla empapada de la bilis del suelo, descomponiéndose y teniendo que cogerla con mi boca aumentaba mi asco por lo que estaba haciendo. Sin embargo y como siempre mi mente se dedicó a pensar solo lo satisfecho para y complacida que estarían mis Amas por mi servicio y esto me hizo dedicarme con más afán a terminar la limpieza.
Bien, creo que ya puedes ir a por el cubo y fregarlo todo. Antes colócate aquí frente a mí que te limpie tu cara tan asquerosa.
Me coloqué de rodillas frente a Ella y pude ver como se bajaba las bragas y con sus manos abría los labios de su coño para dirigir el chorro de su orina a mi cara.
No tienes que beberlo, solo restriégate la cara con mi orina para lavarte. Después lo podrás limpiar del suelo.
Con mis manos me frotaba la cara con su orina limpiándola de ls restos colgantes y adheridos de vomito que aún adornaban mi cara. Al dejar de orinar mi Ama Merche se salió del baño y se sentó en el sillón viendo como iba a por la fregona para terminar todo. Cuando llegué al baño con el cubo y la fregona me lanzo un trapo para que fuera con mis manos con lo que debía fregar el suelo.
Creo que con la bayeta se quedara mejor el suelo, ¿no lo crees tú también?
Si mi Ama, así quedara mejor.
Tomé la bayeta, la introducía en el cubo y volvía a escurrirla para pasarlo por el suelo y dejarlo todo limpio. Así estuve hasta que todo recibió el visto bueno de mi Ama.
Si has terminado mira como están mis botas.
Me enseñó la suela de sus botas y comprobé cómo estaban muy manchadas de vomito.
Ya sabes lo que has de hacer.
Si, mi Ama.
Tomé con mis manos una de sus botas y alzándola puse la suela a la altura de mi boca para lamer con mi lengua la suciedad que contenía. Cuando estuvo limpia hice lo mismo con su otra bota y así hasta que tras repasarlo todo tiró de mi correa yéndonos al comedor junto a Carmen.
¿Como te encuentras cariño?, ¿te ha sentado bien la manzanilla?
Si gracias, estoy mejor. Echar lo que me había sentado mal me ha aliviado bastante. Gracias. ¿Que tienes en la cara? La tienes algo sucia.
Se tiene que lavar mejor, ¿verdad, cerdo?
Si mi Ama, si no me necesita iré a asearme mejor.
Pero, ¿como estas tan sucio? Y el olor es horrible.
Carmen es que ha estado limpiando el baño que estaba muy sucio de tu vomito.
Pero ni que lo hubiera limpiado con la boca. No ves como tiene toda la cara, esos hilos colgando de su piel y su cara. Que asco me da.
Cerdo, dile a tu Ama porque estás así de sucio y asqueroso.
Mi Ama, al ir a limpiar el baño de su vomito he preferido hacerlo con mis manos y boca en lugar de usar utensilios de limpieza. Espero le agrade lo que he hecho.
¡No me digas! ¡Mi esclavo! Nunca podría haber imaginado que lo harías. Creo recordar que he vomitado bastante, ¿no?
Si mi Ama,mucho pero solo de saber que provenía de Usted me ha hecho desear hacerlo así y probar algo tan intimo como su vomito.
Pero, por el olor tuyo debía saber muy agrio y al hacerlo estaría aún caliente de mi estómago. ¿No te ha dado asco el hacerlo?
Al principio he de reconocerle que sí pero ya le digo que todo lo que provenga de mis Amas es para mi un orgullo y un placer el tomarlo.
Realmente eres un esclavo muy cerdo, me gusta y me hubiera gustado verte hacerlo. ¿Tú lo has visto, Merche?
Si, he estado vigilando que todo quedara muy limpio.
Habrás disfrutado mucho al verle, ¿no?
Si te he de ser sincera si, mucho no, muchísimo. Y ahora cerdo ve y dúchate creo que esta noche no vamos a cenar. Nos quedaremos aquí viendo la tele.
Me marché a ducharme para estar presentable ante mis Amas. Cuando terminé me fui nuevamente al comedor echándome en el suelo a los pies de mis Señoras por si deseaban algo de mi. Mi Ama Merche colocó sus pies calzados aún con sus botas sobre mi cuerpo. Mientras veían la tele sus tacones recorrían mi cuerpo provocando una gran excitación en mi.
Enciéndeme un cigarro perro.
Al entregarle el cigarrillo cambié mi posición apoyando mi cabeza en el sofá, junto a la Señora Merche con la boca abierta dispuesta a recibir la ceniza. Mi Ama Carmen estaba echada sobre Ella, estirada en el sofá. Al verme así me sonrió acariciando mi cara con su mano.
Vas a ser perfecto para nosotras, te lo aseguro mi esclavo.
Tras fumarse el cigarrillo decidieron que era hora de irse a acostar. Las acompañé hasta el dormitorio y tapándolas me eché sobre una pequeña colchoneta, de esas que venden para perros, junto al lado de la cama. Antes de acostarse mis dos Amas tuvieron que orinar, para lo que mi boca se abrió bajo sus piernas para recibir su orina caliente y sabrosa.
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