Xtories
Dominaciónene 2023

Un despiste me condujo a mi sumisión (4)

Despierta con la orden de beber su orina y limpiar su coño. El desayuno se convierte en un ritual de degradación donde la ceniza y la saliva son premios. Pero el verdadero juego comienza cuando la amiga de su Ama llega para compartirlo.

slave106.1K vistas8.9· 7 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Saborea bien lo que te doy, es la orina de recién levantada y ya me dirás si es la más sabrosa.

Yo la escuchaba pero no podía contestarle ya que debía tragarla sin parar pues Ella seguía orinando y llenándolo.

Me gusta ver como disfrutas mi esclavo. Este será tu desayuno a partir de ahora todos los días. Te lo prepararé con todo mi amor hacia ti. Bueno ya está, solo queda que te lo termines todo. Mientras lo haces voy a echarme y esperar que vengas a limpiarme.

Estuve tragando durante unos minutos hasta que toda su orina pasó por mi boca a formar parte de mi. Era como si parte de Ella fuera llenando mi cuerpo internamente para hacerme cada vez más suyo vaciándolo de mi.

A que esperas si ya lo has tomado todo. ¿Estás necesitado de un nuevo correctivo? Se que hay esclavos que llegan a suplicar a sus Dueñas que les apliquen correctivos a diario, ¿eres tú uno de ellos?

No mi Ama Carmen.

Dejé el embudo en el baño y me dispuse a limpiar su coño de los restos de orina que aún había entre los pliegues de sus labios. Realmente el olor de su coño después de toda la noche unido al que destilaba su orina era súper excitante. Al ser algo obesa su sudor era casi permanente y eso aderezaba mi gusto y mi satisfacción por servirla, provocando una excitación en mi que a veces no sabía como disimular ante Ella. Mi lengua buscó su clítoris, estaba muy hinchado y jugoso. Me llenaba la boca mientras lo lamía una y otra vez chupándolo con fuerza. Sus gemidos invadieron mis oídos haciendo que mi alegría por estar satisfaciéndola a su gusto fuera en aumento.

Sigue así, hacía tiempo que no sentía algo parecido. ¡Siiiiii!, más, más, que alegría haberte encontrado, sigue chupando con fuerza.

Su orgasmo fue brutal, sus gemidos debieron ser escuchados por los vecinos. Pero nada me importaba, solo su placer. Me mandó ir al suelo y encenderle un cigarrillo.

Este cigarrillo me sabe como ninguno. Eres maravilloso, perro. ¿Dónde has aprendido a dar tanto placer? No hace falta que me lo digas, me basta con haberte encontrado y que seas mío, en propiedad.

Arrodillado como estaba mi boca estaba abierta y mi lengua estirada y dispuesta para ser usada como cenicero.

¿Te gusta la ceniza de mi cigarro?

Mucho mi Señora Carmen. Es la ceniza de su cigarro y es el motivo por la que la disfruto.

Eres un encanto. Cuando mis amigas te conozcan no se lo van a creer. Tanto tiempo deseando encontrar a alguien como tú y he sido yo quien lo ha encontrado. Bueno vamos a desayunar, abre más la boca.

Con mi boca muy abierta escupió un gran escupitajo que mantuve sin tragar. Sabía que lo había hecho para apagar la colilla.

Algún día la apagare en cualquier parte de tu cuerpo. Serán las marcas de propiedad. Se que lo soportarás. Por cierto te adelanto que mis amigas gustan de dejar sus marcas en el cuerpo del sumiso. ¿Te importa?

No mi Señora. Si es su deseo compartirme estaré encantado de complacerle. Por cierto, ¿hiciste lo del cambio de tu nómina a mi cuenta?

Si, por supuesto.

Me gustará disponer de todo lo tuyo.

Preparé el café, la fruta y el zumo que gustaba tomar para desayunar. Para mi, nada. Debía esperar que decidiera que podía tomar bajo su gusto y deseo. Me mantuve a su lado viendo como desayunaba. Me gustaba ver como masticaba y como de vez en cuando abría su boca para mostrarme la comida masticada.

Te gustaría tomarla, ¿verdad mi perro?. Me encanta que seas tan cerdo y que te guste todo por repugnante que este. Ven, arrodíllate tras de mi. Te voy a regalar algo muy especial.

Me arrodillé tras ella y vi como se levantaba el camisón. No llevaba bragas pues no se las había puesto tras correrse antes.

Cógeme por la cintura y pega tu nariz y tu boca a mi culo. Ya te avisaré yo cuando has de abrirla.

Esperé como me había dicho y mientras pude oler su culo sudoroso de toda la noche. Me permitió lamérselo con mi lengua.

¡Abre bien la boca, cerdo! Tómalo todo. Es un premio por lo bien que lo has hecho esta mañana. ¡Ya!

Un sonoro y prolongado ruido precedió a la bocanada de aire pestilente que salió del interior de su culo invadiendo mi nariz y mi boca debiendo tragarlo para poder continuar respirando.

Uff, que alivio. Sigue ahí que a lo mejor tengo más para ti, mi cerdo.

Continué cogido a su cintura tratando de saborear ese regalo de mi Ama Carmen. Para cualquier persona que me lea pensará que es imposible que pueda manifestar que me gusta, que sabe bien y que espero y deseo más y más. Sin embargo si se pone en la mentalidad del sumiso respecto de su Ama entenderá que cualquier cosa que provenga de Ella es considerado un regalo y un premio que deberá agradecer y que supondrá para él lo más de lo más. Ya no importa el olor o el sabor de ese peo sino solo que es algo que proviene del interior del cuerpo de su Ama y por ello algo exquisito.

Fumarme un cigarrillo después de desayunar es algo que me encanta.

Oí como carraspeaba su garganta y escupía varias veces. Seguramente en la taza en la que había desayunado.

Creo que no voy a poder regalarte otro mi perro. Ven a mi lado. Voy a intentar compensarte, no me gusta que te quedes a medio desayunar. Tomate lo que te he preparado.

Me alargo la taza y pude ver una mezcla de ceniza, salivajos verdes, mucosidad y la colilla de su cigarro. La cogí y sin vacilar la pegue a mis labios tratando de que resbalara toda esa mezcla por la taza y llegara a mi boca.

¿Está bueno?

Asentí con la cabeza.

Veo que has aprendido rápido y no me has hecho esperar para tomártelo todo. Me gusta lo rápido que aprendes y lo pronto que voy a alcanzar mis objetivos contigo.

Gracias mi Ama. Estaba riquísimo lo que me ha preparado.

Me alegro de que te guste todo lo que te doy. Ahora voy a llamar a mi amiga, creo que también la tuya. Ja, ja, ja.

Estuve escuchando lo que hablaban.

¿Carmen, eres tú?

Si claro. Te llamo por si te apetece que pasemos el fin de semana en la casa de la playa.

Por mi si, ¿te llevarás a tu nueva adquisición?

Si claro.

Está bien paso por tu casa esta mañana y lo preparamos todo.

Mi Ama Carmen me estuvo hablando sobre su casa de la playa y su amiga.

Mi esclavo siéntate, quiero decirte algo. Mira tengo una casa en la playa, es pequeña pero allí tengo una habitación totalmente equipada e insonorizada. En cuanto a mi amiga lo somos desde hace más de veinte años. Es la persona con la que he compartido todo desde que nos separamos. Tenemos los mismos gustos las dos y es por eso que nos prometimos que si algún día alguna se hacía de un sumiso estable y en propiedad lo compartiríamos. Ambas somos bisex y lo pasamos muy bien las dos juntas.

¿Quiere decir que Usted y su amiga me van a compartir?

Efectivamente, ya eres mío y quiero que seas de Ella y por ende de ambas. Ella será para ti como yo, tú Ama, tu Dueña y le obedecerás en todo lo que desee y te ordene. Quiero decir que a partir de ahora no pertenecerás a mi solo sino a las dos. Juntas te usaremos y nos aprovecharemos de ti para nuestro placer y nuestra felicidad.

Así será mi Ama, si ese es su deseo.

Preparamos el equipaje, lo pusimos en el coche y esperamos la llegada de su amiga.

Están llamando a la puerta, ve y abre.

Al abrir la puerta me encontré con su amiga que vestía un vestido todo de cuero negro, unas botas altas de tacón y su cara iba tapada con un antifaz.

Pase, mi Señora Carmen le está esperando.

En el coche tengo mi equipaje, tráelo.

Hola Carmen, que alegría de volver a verte. Tengo tantas ganas de recobrar nuestros fines de semana y mas ahora acompañadas de tu nueva adquisición.

Hola cariño, yo también estaba deseando que llegara. ¿Le has dicho que meta tu equipaje en el coche?

No.

Esclavo ya has oído, toma su equipaje y acóplalo en el coche.

Mientras hacía lo que me habían mandado se sentaron en el sofá del comedor fumándose un cigarrillo. Cuando llegué mi Ama me mandó ir a mi habitación.

Vas a ir a tu habitación y te vistes con lo que te he preparado. Luego vienes que te veamos.

Al llegar a mi habitación pude ver lo que me había preparado. Unos zapatos de tacón, unas medias de rejilla, unas bragas faja, un sujetador y un vestido más bien cortito. Encima de la cama había un sobre que abrí y decía: quiero que lleves el plug insertado en tu culo todo el tiempo. Para que se mantenga y no se salga te colocas el arnés y encima te pones la braga faja que te he preparado. Te pintas los ojos y los labios como una vulgar puta y cerda, que es lo que eres.

Mientras me vestía en mi habitación escuchaba lo que decían.

- Carmen, ¿de verdad es tal cual me lo has descrito?

Yo no te voy a engañar y es más lo vas a comprobar por ti misma a lo largo de todo este fin de semana que vamos a pasar juntas. No tiene nada que ver con los sumisos que hemos conocido hasta ahora. Este es un auténtico esclavo sin vida propia, feliz de dedicarse a servir, obedecer y complacer.

Continúa en