Xtories

Siguiendo sus instrucciones

La playa estaba vacía, pero la tensión en la casa no lo estaba. Elena tenía una idea extraña sobre cómo quitar la sal del cuerpo, y esta vez, la solución involucraba su boca, sus dedos y la presencia silenciosa de su esposo.

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Habíamos alquilado entre unos amigos y sus parejas una casita cerca de la playa para pasar unos días de relax y mar. Pocos días antes de marcharnos de Madrid hacia allí se fueron rajando todos excepto Elena y Antonio, pareja, y yo. Así que al llegar allí teniamos la casa solo para nosotros tres, yo de sujeta velas, la chica con la que iba a ir me dejo pocos días antes. Pero yo necesitaba salir de Madrid, así que me planteé ir y hacer mi vida, sin inmiscuirme mucho en lo que hicieran ellos.

A Elena y Antonio era a quienes menos conocia de todos los que iban a ir, habíamos coincido alguna vez, pero no nos conociamos mucho. Ellos fueron en su coche y yo en el mío. Llegué ya tarde el viernes, ellos me esperaron pero nada más llegar nos fuimos todos a dormir, yo estaba cansado así que agradecí que la cosa no se alargara. Era una buena señal que ya cada uno hiciera su vida.

La casa era un chalecito pequeño, con un jardincito donde había unas tumbonas para tomar el sol, un sitio agradable. Cuando me deperte Elena y Antonio ya se habían despertado y estaban preparandose para ir a la playa. Me preguntaron si quería ir con ellos, era el primer día y pense que mejor ir con ellos para ir conociendo la zona. Ellos habían estado por allí hacía unos meses y conocian los mejores sitios para ir.

Llegamos a la playa y nos instalamos en una zona bastante solitaria. Pusimos las toallas sobre la arena y una sombrilla que llevaban ellos en el coche. Elena es una mujer bajita, no muchisimo pero baja, Antonio es un hombre alto, así que hacen una pareja graciosa.

Elena se quitó un pareo que llevaba y pude ver su bañador de una sola pieza, de un color rojo intenso que sujetaban unas tetas no excesibamente grandes y un culo muy bien proporcionado. El bañador era bastante recatado, no mostraba mucho. Las tetas estaban bastante a presión dentro del bañador y se intuian unos pezones grandes, pero más allá de eso no dejaba ver mucho más.

Pasamos el día en la playa, Antonio le embadurno de protección solar todo el cuerpo, fue un espectaculo muy excitante, pero el dia no dio para más. Baños en el mar, comer en un chiringuito y ya.

Llegamos a casa como a las cinco, yo estaba cansado y con el cuerpo lleno de sal. Me tumbé en una de las tumbonas y me puse a mirar el paisaje esperando a coger fuerzas e irme a duchar para quitarme la sal. Elena al rato se quito el pareo, lo puso en la otra tumbona y se tumbó en ella, a mi lado.

Estuvimos callados un rato, Antonio se había metido en la casa. Cogí fuerzas y me fui a levantar diciendole que me iba a duchar para quitarme la sal. En ese momento Elena me cogió del brazo, como para parame y me dijo que esperaba- A mi me gusta mucho la sal del mar- Dijo.

Yo seguia en la tumbona, no me había llegado a levantar, Elena se levanto de su tumbona, se arrodilló al lado de la mia, me levantó la camiseta y me paso la lengua desde el ombligo hasta el pecho. mmm, saladito, me encanta. Yo me quedé un poco cortado. Me miró a la cara y me dijo- Tranquilo, yo te quito la sal- Y volvió a chuparme la tripa, el pecho.

Me estaba probocando una erección, estaba preocupado por si aparecía Antonio. Derepente metio una mano bajo el bañador y me agarro la polla. Me la saco y la empezo a lamer, se la metió en la boca y empezó a masagearmela dentro de su boca con la lengua. Empujó el bañador y liberó mis huevos, empezó a lamerlos mientras su mano no soltaba mi polla

Tenia la polla dura y empapada con su saliva. Derepente Elena levanto la cabeza que estaba entre mis piernas y mirandome a la cara me dijo- Así no puedo llegar a donde más se acumula la sal, dejame ayudarte- Incorporandose me empezó a quitar la camiseta, me hizo levantarme y me quitó el bañador. Guiandome con sus manos me hizo agacharme y ponerme a cuatro patas sobre la tumbona.

Yo estaba muy cortado, nunca había hecho... Bueno no sabía que iba a pasar. Ella debió notar algo, porque me dijo- Tranquilo, esto te va a gustar, así puedo llegar mejor a donde se acumula la sal- Se puso detrás de mi, me agarro la polla echandola hacia atrás y se la metió en la boca. Empezo a lamerla, lamia mis huevos, era una sensación extraña, la posición de mi polla era forzada y con la erección sus lametones dolian un poco, pero un dolor muy excitante.

Siguió lamiendome la polla y los huevos, empapandolos bien con su saliva. Empezó a subir y note como su lengua se centraba en mi ano. Pegué un pequeño respingo y ella dijo- Dejame hacer, relajate- Con una mano seguia masajeando la polla y notaba como empapaba mi ano con su saliva, como su lengua presionaba sobre el. Era una situación terriblemente excitante y notaba, a la vez, como cada lameton en mi ano me dejaba cada vez más relajado, dejandome hacer.

Aparto su cara de mi y empezo a juguetear con un dedo sobre mi culo, que ella abria con la otra mano. Nunca había hecho nada parecido, pero la sensación era muy agradable. Mientras jugueteaba con el dedo en mi ano, su boca volvió a llenarse con mi polla, dura y en una posición, hacia atrás, extraña, pero que me provocaba muchísimo placer.

Jugueteaba con su dedo y de vez en cuando sacaba mi polla de su boca para empapar bien mi ano con su saliva, notaba como su dedo cada vez presionaba más, mi ano se estaba relajando, derepente su dedo entró suavemente dentro de mi, primero un poco, pero luego el dedo enteró. Ella empezó a moverlo dentro de mi, llegó a mi prostata y mi polla empezó a chorrear, ella chupaba todo ese líquido y yo oia como se lo iba tragando.

Con la excitación, y en la posición que estaba, no me había dado cuenta que Antonio estaba en la otra tumbona, mirandonos. Nada más verle noté como el dedo de Elena entraba más en mi y su boca se agarraba más firmemente a mi polla. Antonio nos miraba muy atentamente.

Elena saco suavemente su dedo de mi y sacó mi polla de su boca. - Ahora quiero que me limpies la sal a mi- Dijo poniendose depié.

Yo me incorporé y vi como ella se quitaba el bañador dejando libres unas tetas más grandes de lo que yo esperaba y un coño perfectamente depilado.

Elena me hizo levantarme e intercambiar los sitios, en el intercambio pasamos frente a Antonio mirandonos con su cara a la altura de mi polla.

Me puse frente a su coño y vi que ya estaba humedo, entre sus labios había unas gotitas. Acerque mi cara a su coño y empecé a lamerlo, efectivamente estaba saladito. Lamí concienzudamente cada uno de sus labios, poco a poco su humedad se mezclaba con mi saliva, su sabor iba inundando mi boca. Empecé a lamer desde su clitoris hasta su ano, metiendo mi lengua entre sus labios. Ella empezó a gemir suavemente. Estaba muy concentrado en mi tarea, pero vi a Antonio levantarse y ponerse frente a Elena, observando su cara mientras yo recorria con mi lengua su entrepierna.

-Concentrate en mi ano, hazme lo que te he hecho yo, y meteme un dedo en el coño- Me dijo ella. Yo la obedecí, metí un dedo en su coño, estaba muy húmedo, y empece a hacerle lo que ella me había echo. Lamí y presioné mi lengua contra su ano. Ella gemía con más fuerza.

-Sigue y meteme dos dedos- Metí otro dedo en su coño y continué lamiendo su ano, notaba como se iba relajando y mi lengua entraba suavemente en el.

Empecé a hacer lo que ella, con un dedo empece a masagear, a presionar, veia como su ano se abria poco a poco, se relajaba. Una de las veces que presioné con mi dedo, entro suavemente en su culo. Los dedos que tenia dentro de su coño los notaba humedos y entumecidos, la posición en la que estaba no era muy comoda.

- En el culo el pulgar y follame- Dijo con voz entrecortada. Agarre su culo e introduje mi pulgar, no tenia el ano suficientemente dilatado, pero suspiro cuando presione sobre el y entró. Parecía que le había gustado.

Mi polla entro en ella suavemente, se deslizó, su coño chorreaba, mi polla chorreaba. Ella estaba a cuatro patas una de mis manos estaba sobre su culo con uno de mis pulgares dentro y mi polla dentro de su coño.

Empecé a moverme suavemente. Antonio estaba mirando a Elena, su cara a la misma altura que la de ella, a muy pocos centimetros. Los gemidos de Elena eran cada vez más intensos.

Yo empecé a subir el ritmo, estaba muy excitado, mi polla entraba y salia de Elena, en cada envestida notaba como su ano se contraia sobre mi dedo. - Correte dentro- Dijo entre gemidos. Noté que mi polla iba a estallar, un chorro de semen salió de mi y se derramo por el interior de Elena. Noté sus espasmos de placer a la vez que yo me corria, su ano atrapando mi pulgar, su coño abrazando mi polla. Nos quedamos ahí un rato, mi dedo aún dentro de su culo y mi polla poniendose flacida dentro de su coño.

Elena empezó a darse la vuelta. Yo salí de ella y empecé a apartarme. -Espera, que aun no hemos acabado- Me dijo. Tumbada sobre la tumbona y abriendo las piernas le señalo su coño a Antonio. Diligentemente él se arrodillo entre sus piernas y empezó a lamer mi semen de su coño.

Me acercó a ella y se metió mi polla flacida en la boca, lamiendo lo que había quedado sobre ella. Antonio estaba haciendo un buen trabajo, porque ella empezo a gemir otra vez, mientras mi polla se iba hinchando y poniendo dura mientras ella pasaba su lengua y se la metia en la boca.

No tarde mucho en tener la polla a punto de estallar. Hice el gesto de sacarla, por si no quería que me corriera dentro de su boca, pero ella, entre gemidos, me la agarró mas fuerte entre sus labios y me agarro suavemente de los huevos para que no me apartara. Con un gran espasmo llené su boca de semen, ella mantuvo mi polla en su boca mientras se volvia a relajar, a poner flacida.

Elena finalmente libero mi polla y mirandome me dijo que si quería me fuera a duchar, mientras un hilillo de semen corria por la comisura de sus labios.

Yo me fui hacia la casa y antes de entrar mire hacia donde estaban Elena y Antonio, antonio estaba limpiando mi semen de la boca de Elena, pasando su lengua por toda su cara y lamiendo el interior de su boca.

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