Mi esposa argentina 2 parte 17
La tarjeta magnética en su mano era la llave de lo prohibido. Subir al segundo piso significaba dejar de ser un espectador para convertirse en el testigo silencioso de la degradación de su esposa. ¿Estaba preparado para verla ser poseída por otros mientras él solo podía mirar?
MI ESPOSA ARGENTINA 2 Parte17
Fernanda estaba muy seria, no sé si ella recordaba a Remigio, Álvaro le acariciaba el hombro desnudo y le hablaba muy cerca del rostro, ella estaba sentada pero con la espalda dando a la barra y al barman, su cuerpo girado hacia el salón, las piernas cruzadas.
Estaba tan sorprendida como yo creo de que hubiera otro hombre, cuando Remigio puso una mano pesada sobre su rodilla, noté como se estremeció, mostrando su incomodidad, me miró entonces y tal vez yo debí haberme levantado y terminar con todo y llevarme a mi esposa allí mismo, pero no lo hice.
La excitación estaba ya dentro de mí, el morbo me había ganado otra vez, no por Álvaro sino por Remigio, porque aquella noche que contó cómo se había follado a Ana había quedado grabada en mi mente y aunque nunca hablé con el de eso, sabía que siempre estaba esa situación presente entre nosotros, un cierto aire de superioridad de él hacia mí que iba más allá del cargo que ocupaba.
Miraba su mano moviéndose un poco sobre la rodilla de Fernanda y estaba como hipnotizado.
El giró su cara para verme y sonrió levemente, yo era como un fantasma, como si no estuviera. También él sabía bien esa consigna.
Levantó su otra mano hasta el rostro de mi esposa y acarició su mentón levemente, ella sonrió con incomodidad.
Seguramente le diría alguna chorrada de las de él en italiano “Come sei carinna “o alguna idiotez así.
A veces me parecía todo tan falso en él, ese bigotillo fino y la barba como de los tres mosqueteros, que hasta dudaba de que fuera italiano, era como un actor, una parodia de un italiano verdadero.
Miraba el fino rostro de mi esposa, su melena carre enmarcando el rostro, las puntas filosas de su peinado rozando sus mejillas, el rostro ascético, demacrado de Álvaro y el pelo rizado de Remigio de espaldas a mí, su mano siempre en la rodilla de Fernanda ahora ya moviéndose más libremente, permitiéndose acariciar levemente los muslos hermosísimos de mi esposa que a todos enloquecían.
Entonces fue cuando Álvaro la beso suavemente en los labios y al mismo tiempo la mano de Remigio avanzó aún más por la autopista tersa del muslo de mi esposa.
Un hombre que estaba sentado en la mesa se sonrió y le hizo una seña a la mujer que estaba con él, esta giro la cabeza para mirar el espectáculo.
El hombre seguía sonriendo y le dijo algo a la mujer, despectivamente creo por la mueca de su cara.
Álvaro seguía besando a mi esposa que le respondía con un suave morreo, con los ojos cerrados. No podía ver bien las piernas de mi esposa porque Remigio me las tapaba ahora, pero no tenía dudas que ya su mano estaría palpando el coño de mi esposa, sus dedos grandes y toscos, jugando con el clítoris hinchado de ella, penetrando levemente con un dedo su coño sobre las bragas como bien supe después cuando Fernanda me contó con detalle.
Ya tenía una erección tan grande que incluso me rocé con los dedos la polla sobre el pantalón y pensé en ir al baño y masturbarme.
Álvaro dejó de besarla, llamó al barman y le dio algo.
Mi esposa se acomodó la falda del minivestido, ya Remigio no tenía sus manos allí, el rostro de ella estaba arrebatado y levemente coloreado.
Entonces Remigio la tomó de la nuca y la besó, ella quiso negarse y dar vuelta la cara pero él no se lo permitió.
Una mano sobre la nuca de ella y la otra sobre su barbilla, inmovilizándola para besarla largo y profundo, jugando con su lengua dentro de su boca, el bigote y la barba ridícula de Remigio pegada a la hermosa boca de mi esposa.
Entonces mi esposa me miró de reojo mientras la besaba y su mano delicada subió hasta posarse en la de él, como una mariposa se posa leve sobre un tronco
Mi polla dio un respingo.
Álvaro estaba hablando con el barman y los miraba de soslayo.
Se fueron luego caminando los tres casi en fila india, Álvaro, abriendo esa fila, Fernanda contoneándose felinamente, las piernas con sus zapatos de tacón parecían hundirse en la mullida moquette y dejar una huella y detrás Remigio, corpulento y panzón admirando el culo y las piernas de ella.
El hombre de la mesa cercana volvió a decirle algo a la mujer sonriendo torvamente
_Como van a follarse a esta puta_ pudo haber sido.
Me quedé solo y aturdido. Me costó darme cuenta de que alguien estaba hablándome.
Era el camarero
_Dejaron esto para usted_
Era una tarjeta magnética de esas para abrir las puertas de las habitaciones de un hotel y un sobre.
El sobre contenía una nota, solo decía “Habitación 229, segundo piso, espera veinte minutos y subes, serás invisible si lo deseas”, estaba escrita con un bolígrafo e imaginé que era la letra de Álvaro, tal vez siguiendo las instrucciones de Lara.
Fueron veinte minutos muy largos, imaginaba todo tipo de situaciones que debían estar sucediendo en ese mismo momento. Remigio besando a mi esposa, tocándole el culo como había hecho con Ana, amasándolo como decía él.
Fernanda de rodillas mamándole la polla, el guiándola con su mano en la cabeza, sometida a ese cabron.
Era extraño pero en esas imágenes Álvaro ni siquiera aparecía, lo había sacado de mi mente.
A los quince minutos ya caminaba por esos pasillos alfombrados del hotel como un sonámbulo con la tarjeta que me abriría las puertas de lo prohibido en la mano.
Al llegar al pasillo donde estaba la habitación vi que una de las camareras que hacían la limpieza estaba escuchando con la oreja pegada a la puerta, había estacionado esa especie de carrito con toallas limpias y artículos de limpieza.
Cuando me vio, se sobresaltó y empujo el carrito en dirección contraria a mí. Me pasó por al lado avergonzada. Yo también hice lo mismo, pegué la oreja y escuche.
Gemidos de mujer, fuertes, sonoros, estallando en el silencio del pasillo del hotel, sin pudor, desatados. Los gemidos de mi esposa.
La tarjeta hizo un pequeño chasquido al introducirla en la ranura y una luz verde titiló brevemente, abrí con cuidado procurando ser un fantasma silencioso. Ahora los gemidos eran mucho más fuertes.
La primera visión que tuve fue la espalda sebosa y el culo de Remigio y su pelo rizado y rubio agitándose, se movió un poco y entre la masa de piernas y pies que había debajo, noté las plantas de los pies de Fernanda que tanto conocía, las pequeñas arrugas de sus delicados y hermosos pies.
Es que tenía que hacer un esfuerzo entre mi nerviosismo y excitación para reconocer las partes de ese conjunto.
Entonces identifiqué el culo de mi esposa y la polla gorda y venosa de remigio penetrándolo.
También distinguí las piernas de Álvaro nudosas y velludas, al lado de las de mi esposa.
Entonces comprendí que estaban haciendo una doble penetración, Fernanda montada con su chocho en la polla de Álvaro y Remigio dándole por el culo detrás de ella.
Me quedé unos instantes paralizado, escuchando los gemidos y gritos de Fernanda cuando era empalada por los dos machos.
Los tres eran como una especie de gusano humano retorciéndose espasmódicamente.
Había visto una doble penetración solo en videos hasta ese momento, en las películas porno y a mi esposa en video con Chema y Javi una vez y con Pablo y Ramón en otra.
Verlo al natural era bastante más impresionante. Saqué el móvil de mi bolsillo y fui avanzando hasta ponerme de costado a ellos, las tetas de Fernanda se aplastaban sobre el pecho de Álvaro y Remigio la tomaba de los hombros para impulsarse, ella tenía los ojos cerrados, el primero que me vio fue el propio Remigio.
_Guarda putana mira quien ha venido a verte_ le dijo a Fernanda dándole una sonora nalgada como aviso
Fernanda abrió los ojos, su cara era de placer y extenuación al mismo tiempo, una cara totalmente fuera de sí, entre el dolor, la humillación y la voluptuosidad. Ella me había dicho hacía poco que la doble penetración era una sensación física extrema, casi animal.
La cara de Álvaro era de concentración extrema, él estaba debajo de los otros dos cuerpos después de todo.
_Como le piache a la putana que la vea el suo marito ¿vero?_ dijo Remigio y tomó la cara de mi esposa, metiendo dos dedos en su boca. Fernanda gimió más fuerte y él se impulsó con todo su cuerpo, como una especie de lobo marino para hundirse más en ella
_Que putana, que bella puttana_ dijo tirando de la cabeza de ella hacia atrás, haciendo que su espalda se arquee de manera impresionante, temí que pudiera hacerle daño, como su fuera a partirla en dos.
Las manos de Alvaro fueron a los tetones de mis esposa, sobaron un poco y luego les dio unas sonoras bofetadas, Remigio me miró entonces sonriente, como diciendo mira como la tenemos, mira que a gusto
Estuvieron así un rato.
_Salte un poco, necesito respirar _ le dijo Álvaro a Fernanda.
Esta se descabalgó y ella y Remigio fueron reptando como uno solo para liberar a Álvaro, quien se corrió más hacia el flanco de la cama donde estaba yo.
Remigio tomaba a mi esposa de la cintura para avanzar sobre la cama siempre con la polla dentro del culo, como si no quisiera que se le escape.
Se situaron finalmente de frente a mí, con ella mirándome y él detrás, sus tetones colgaban opulentos y quedaron a la altura de la polla de Alvaro que estaba transversal a ellos dos, este se sacudió la polla con la mano frotándola con las tetas de mi esposa.
Remigio le dio un azote con las dos manos sobre la nalgas como reclamando atención
_Guarda tu marito como te filma putana, te vai convertiré en tutto una pornostar propio_
Y poniendo una mano en su cabeza, la levantó hacia mí para que nuestros ojos se encontraran.
Ella tenía la mirada extraviada, estaba de alguna manera en otro mundo, me veía si pero desde un sitio lejano.
La polla de Álvaro chocaba con las tetas de mi esposa en la paja que este se estaba haciendo.
_Como te reviento el culetto putana, asi, asi_ dijo Remigio y empezó a acelerar las embestidas
Mi esposa se metió la polla de Álvaro en la boca y comenzó a mamarla violentamente, su melena rubia subía y bajaba frenéticamente sobre la verga.
_Que bella putana que tienes por esposa cabron _ dijo Remigio violando así mi invisibilidad
_ La esposa argentina de un cornudo _ dijo y le dio un azote
_Guarda como le reviento el culetto, mira como le reviento el ojete a esta porca di merda_
Fernanda tenía los ojos cerrados y por la contracción de su rostro me di cuenta que estaba a punto de correrse.
Pero Alvaro le ganó de mano, lanzó un alarido y comenzó a correrse dentro de su boca.
Fernanda seguía con los ojos cerrados tragando todo lo que podía mientras Remigio la enculaba salvajemente.
Finalmente levanto su cara de la polla de Álvaro que se retorcía debajo de ella y lanzó un alarido bestial corriéndose ella también al fin.
Se siguió corriendo con los ojos cerrados mientras Remigio la tomaba del pelo y apuntaba su cabeza hacia arriba, de su boca abierta se deslizaba un pequeño reguero de semen
Siguió dando alaridos desgarradores mientras recibía azotes en el culo y embestidas de polla de su macho italiano
_Basta, basta, más despacio_ dijo ella echando una mano hacia atrás para detener el ritmo de la culeada.
Álvaro ya se había levantado de la cama para ir al baño.
_Si amore mio, veni qui_ dijo Remigio y se puso de rodillas delante de ella para que le chupara la polla.
Busqué una silla donde sentarme porque mis piernas temblaban.
Yo veía a Remigio casi a diario en el hospital, el episodio de Ana había sucedido hace mucho tiempo y era algo bastante confuso porque en realidad yo nunca estuve de novio con ella, era más un amigo que le hacía compañía, más allá de haberla tomado de la mano en un cine y de algún breve beso.
Mañana probablemente me saludaría con este tío al que ahora Fernanda le estaba comiendo la polla y los huevos mientras él le acariciaba la cabeza como a una mascota.
_Asi amore, así _ le dijo y me miró e hizo un gesto frunciendo la boca, como diciendo que bien que la chupa.
_Ven aquí ¿ya estas mejor? ¿Lista para el combate?_ le dijo a mi esposa y se untó la mano con un gel que había en la mesilla de noche.
Se recostó en la cama y situó a Fernanda abierta de piernas sobre él, le untó de gel el culo e hizo que se montara en él.
Ella lo hizo lentamente, Álvaro regresó del baño y se puso a mi lado con un vaso de whisky en la mano
_ ¿Quieres beber algo?_ me dijo
_No gracias_ respondí estúpidamente
_Que mujer que tienes, por dios, es hermosa como una diosa_ me dijo sin mirarme.
Remigio la estaba besando en la boca, con sus dos manazas en la pequeña cintura de mi esposa mientras la follaba con movimientos de pelvis hacia arriba.
_Tenía miedo de estar a solas otra vez con ella, por eso le conté a Remigio_ dijo y me miró seriamente, parecía más estar padeciendo que disfrutando la situación.
Dejó el vaso sobre la mesilla de noche, se subió a la cama, besó a Fernanda con pasión y se puso de pie al lado de ella para que le mamara la polla.
Volvieron a hacer una doble penetración, una vez más ella empotrada por el culo por Remigio quien estaba recostado en la cama, Fernanda de espaldas a él con las piernas en los hombros de Álvaro quien le daba por el coño.
Cada tanto le besaba los pies o se los metía en la boca. Recordé lo que le había dicho a Fernanda la vez anterior “pagaría diez mil euros solo por besarte los pies”.
Ella se corrió otra vez, gritando como loca, lo mismo hizo Álvaro acabando dentro del coño de mi esposa. Se salió de ella quien quedó despatarrada sobre Remigio, este reclinó la cabeza de Fernanda para besarla en la boca y la bombeó un poco lentamente, ella estaba reponiéndose del orgasmo reciente y gimió quedamente.
Fue incrementando las embestidas dentro de su culo, mientras seguía besándola en la boca, Fernanda parecía retorcerse sobre el cuerpo corpulento y macizo de él.
Álvaro regresó del baño, comenzó a vestirse mientras miraba a los amantes como hipnotizado.
_Aquí te dejo el dinero, seis mil euros por toda la noche_ le dijo a Fernanda y puso el montón de dinero debajo de un vaso de whisky.
Ella pareció no escucharlo, cerró los ojos por el placer, Remigio tenía una mano en su coño y la masturbaba.
_Que te deja il sordi, tu paga de putana_ y la volvió a besar.
_Está bien…._ dijo ella con un hilo de voz
_Me voy_ dijo Álvaro y me puso una mano en el hombro como gesto de despedida.
Fernanda ahora había puesto las plantas de los pies sobre las rodillas de Remigio, este tenía una mano sobre sus tetas amasándolas y otra en su coño. Ella volvió a correrse encima de él.
_Acaba de una vez, no doy más_ le dijo mi esposa
_ ¿No das más?, si la noche recién comienza_ dijo él
Se sentó a horcajadas sobre ella y le metió la polla en la boca, su culo aplastando las tetazas.
Le folló la boca un rato y luego se corrió dentro de ella, haciendo que Fernanda trague toda su leche.
Remigio se quedó sentado un rato, en la cama, desnudo.
_Que bella donna, bellissima_ dijo como para si
Mi esposa volvió del baño, completamente desnuda y se abrazó a mí, me besó.
_Te amo, te amo_ me dijo todavía con el olor de los machos en su cuerpo
Remigio se incorporó para mirarnos.
_Me la voy a quedar toda la noche, es lo que hemos pagado_ me dijo
_Pero tenemos que irnos, la niña…_ comencé a decir
_Vete si quieres, ella se queda, es el trato_ me interrumpió Remigio
Fernanda me miró y me volvió a besar.
_Vete, dale el biberón a Sol, si hay algún problema me llamas_
Al cerrar la puerta eché una última mirada.
Fernanda estaba de espaldas a mí y caminaba hacia la cama, el hermoso culo, carnoso y perfecto, la curva de su espalda pequeña y delicada. Remigio sonreía recostado de lado., la cabeza apoyada en su mano.
Después supe lo que me contó Fernanda, pidieron al servicio de habitación y comieron uno frente al otro en la cama desnudos.
Remigio se empecinó en que ambos comieran spaguettis, no había pero pidieron otro plato de pasta italiana, tagiattelli con crema de hongos.
Después volvieron a follar por dos o tres horas.
_Es un buen amante, tengo que reconocerlo_ me dijo ella
Unas de las cosas raras que hizo fue atarle las manos a la espalda con su cinturón y hacer una video llamada con un tal Michele con el que Remigio habló todo el tiempo en algún dialecto italiano del que Fernanda solo entendía palabras sueltas, tal vez calabrés o napolitano.
Por supuesto el sentido de lo que hablaban estaba muy claro, lo buena que estaba ella y lo putana que era.
Finalmente Remigio puso el móvil en el cabecero de la cama y se la folló por el culo mientras el tal Michele que era un tío canoso y de gafas se masturbaba frente a ellos en la pantalla del móvil.
Durmieron un poco como hacia las dos de la mañana y a las cinco él la despertó follándola suavemente de costado.
“En un primer momento no sabía dónde estaba, hasta pensé que eras tú el que me follaba, me desperté al sentir como su verga entraba en mi concha lentamente y sus manos me acariciaban las tetas, estaba entredormida, el me besaba el cuello por detrás.
Después se puso encima de mí aplastándome con ese corpachón que tiene y me dio por el culo otra vez. Me había follado tantas veces por el culo, que estaba como anestesiado, ya acogía su polla como un viejo amigo, no sentía ningún dolor ni ardor ni nada.
El pareció leerme el pensamiento porque me dijo _Como te entra sin esfuerzo, tu culo ya es cómplice de mi catzo_ o algo así.
Comenzó el amanecer y yo seguía montada sobre su polla, corriéndome y gimiendo y él fresco como una lechuga”
Cuando llegue a casa esa noche, Amaia se sorprendió de verme solo eran ya más de las 10 de la noche. Le di el biberón a la niña la hice dormir.
Fui a la habitación con una copa de vino, recibí un mensaje de Fernanda ¿Todo bien? Decía.
Todo bien le contesté ¿Y tú? No recibí respuesta.
Pensé un poco en lo que había visto, la escena final, el hermoso cuerpo de mi esposa oscilando, flotando sobre el corpachón de Remigio besándola y haciéndola explotar de placer.
No veía la hora de estar a solas con ella para que me contara. En este mismo momento estaría follando entregada a esa sensación de sentirse poseída por su macho.
Me masturbe, fue como desintegrarme en mi propia mano.
Al otro día era sábado, charlé brevemente con Fernanda antes de ir al hospital.
Su hermoso rostro demacrado y cansado de sexo, con esas líneas que ahora marcaban su cara bajo los pómulos y la hacían tan sensual.
Esa noche fue muy tranquila, estar con la niña, disfrutarla, luego ver una película.
El domingo lo pasamos en la cama, follando y hablando en ese grado de complicidad y calentura que hacía que todo valiera la pena.
Ella me hacía participe de un mundo de sensualidad y delirio que era casi onírico, como parte de un sueño.
Yo le daba la seguridad de volver a un lugar seguro donde era amada más allá de todo.
El lunes Remigio pidió que fuera a su oficina para hablar con él.
Esperaba un momento tenso pero no fue así.
_Solo quería decirte Carlos que te quedes tranquilo, pienso mantener esto en secreto, siento un gran respeto por ti en lo profesional y en lo humano_ me dijo muy serio sin intercalar ninguna palabra en italiano.
_Te lo agradezco _ le dije
_Tienes una mujer hermosa, bellísima y celebro que se den ese espacio de libertad_
_Gracias_ dije sin saber que más agregar
_Espero volver a tener un encuentro con ella alguna vez, si estás de acuerdo_
_Depende de ella más que nada y de la situación_
Habíamos convenido con Fernanda que el juego de hacerlo por dinero había llegado a su fin, el juego de hacer de puta había concluido aunque eso significara enfrentarse con Lara.
Cuando ya me levantaba de mi asiento para irme Remigio me dijo:
_Ah quería solo contarte esto, cuando la folle por última vez, ella dormía y yo la desperté muy dulcemente, penetrándola en forma muy suave, amorosamente por así decir ¿Te lo ha contado?_
_Si me lo contó claro_
_ ¿Te contó que ella misma me pidió en ese momento que le diera por el culetto?_
No contesté, me lo quedé mirando.
_Imagina mi sorpresa, semejante belleza de mujer, pidiéndome, casi implorando
“Dame por el culo si quieres, cogete mi culo otra vez”, tuve que darle por el culetto otra vez, no podía negarme_
Me levanté sin decir palabra y nos dimos la mano como dos caballeros.
Ese lunes a la noche antes de cenar sonó el móvil de Fernanda
_Es Lara viene para aquí para hablar con nosotros_ me dijo
Continúa en
- Relato #196369— title-regex: contiguous parts (16 -> 17)
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