Xtories

La hija de mi profesora... más puta que la madre

Tamara siempre tuvo la costumbre de mandar, pero Pietro decidió que era hora de enseñarle quién lleva las riendas. Con el silencio cómplice de su novio como telón de fondo, la clase se convierte en un escenario de sumisión absoluta donde cada azote borra el orgullo y deja solo el deseo.

BonnieyClyde29K vistas9.2· 42 votos

La hija de Morgana, Tamara, chica “inocente” con cuerpo de mujer libertina y avasalladora (de mi edad, 1,73 m — 55 kg — busto 105 — ojos azules — color de pelo y tamaño, rubia pajiza dorado y pelo largo, liso y con flequillo — piel clara — culo con forma de corazón — labios generosos — la estructura de su cuerpo es lo más parecido a un reloj de arena). Acostumbrada a salirse con la suya, a dominar y bastante manipuladora. Después de nuestro breve encuentro y como me dijo que se lo contaría todo a su novio Álvaro, esperaba la reacción de este, reacción que no se produjo y que me di cuenta de que había guardado silencio, porque Álvaro me preguntó si había limado asperezas con ella haciendo nuestro trabajo. El día que se presentaron todos los trabajos, ella presentó el que se suponía que era el nuestro, pero presenté uno alternativo y se produjo el choque, porque su madre tuvo que impartir “justicia” y nos penalizó a los dos con otro trabajo.

La ira de ella era por partida doble, contra su madre por no apoyarla y contra mí por no haber cedido con el trabajo. Al terminar la clase... Tamara se acercó a mí con una mirada que prometía tormenta. Sus ojos azules, normalmente brillantes y coquetos, ahora parecían dos relámpagos listos para estallar. A medida que se acercaba, su figura se delineaba con una confianza que desbordaba, y no podía evitar sentir una mezcla de admiración y determinación. Álvaro que miraba expectante sí que estaba con cierto temor.

—¿Qué te crees? —me espetó, su voz cargada de indignación—. ¿Por qué tuviste que presentar un trabajo diferente? ¿No podías simplemente seguir el plan?

Su tono era una mezcla de rabia y frustración, y aunque intenté mantener la calma, nos observaba mucha gente, me entraban ganas de azotar su insultante culo.

—Tamara, solo quise aportar algo diferente y como tú dices... era tu plan, no nuestro plan. No pensé que esto se convirtiera en un conflicto, pero sí hay que solucionarlo, lo solucionaremos a mi manera... YA SABES... —respondí mirándola a los ojos seriamente.

Ella se cruzó de brazos, acentuando aún más su figura de reloj de arena. La furia en su rostro se tornó en una expresión de desprecio.

—¿Diferente? O sea, ¿me has dejado en ridículo delante de todos? ¿Y ahora mi madre nos castiga por tu decisión?

La tensión en el aire era palpable. Sabía que tenía que controlar la situación antes de que se desbordara.

—Escucha, no era mi intención hacerte quedar mal, pero tampoco me va a quitar el sueño. Podemos solucionarlo ¿a qué sí? —propuse con una carga de intencionalidad que ella y yo éramos los únicos que entendíamos mis palabras., intentando suavizar el ambiente.

Pero como era de esperar, su orgullo no le permitía ceder.

—No necesito soluciones de alguien que no sabe jugar en equipo. —Su voz era fría y cortante, y se dio la vuelta, dejándome con la sensación de que había despertado a un volcán que estaba a punto de erupcionar y viendo su culo que pedía a gritos otro castigo ejemplar.

Mientras la clase se dispersaba, su figura se desdibuja entre los demás estudiantes. Sabía que esto no había terminado. La ira de Tamara era solo el principio, y con su madre como árbitro, el “enfrentamiento” iba a ser como un acertijo. Mientras me alejaba, una sola pregunta resonaba en mi mente: ¿cómo había llegado a enredarme en este complicado juego de poder y manipulación? Y veía a Álvaro ir detrás de ella diciéndole algo, pero ella iba tan ofuscada que no le prestaba atención. Se me acercaron compañeros y compañeras, contándome que esto había sucedido otras veces, lo de presentar ella el trabajo que quería y hasta entonces, todos se plegaron a sus caprichos. Me avisaban de que tuviera cuidado, porque la mala leche de ella y el poder de Álvaro unidos eran una amenaza latente. El poder de Álvaro radicaba en su familia, pero sabía que contra mí no iba a ir. Álvaro me llamó preocupado por algo que le había contado Tamara y que le costaba creerse. Quería verme y quedamos.

—Pietro ya vas conociendo a Tamara y tengo que preguntarte algo muy serio, porque no me puedo creer que sea verdad y que sea un berrinche de Tamara para que tú y yo nos enfrentemos. ¿Me vas a responder la verdad?

—Primero sepamos de qué va todo y luego lo intentare, pero no te lo aseguro.

—Tamara me ha contado que el día que os reunisteis para hacer el trabajo, te propasaste con ella en límites que no se pueden contar.

—Te contestaré la verdad, no me propase y se puede contar, simplemente le baje los humos.

—¿Pues cuéntame lo que sucedió? Que lo pueda juzgar yo.

—Hice lo que sus padres tenían que haber hecho hace mucho con ella y tú también, que le permitís todo. Fue una cura de humildad y te puedo asegurar que resultó.

—Eso te lo he entendido, pero ¿cómo fue esa cura de humildad?

—Muy sencillo, me dio una hostia en la cara, cuando me fue a dar la segunda, pare su mano, retorcí su brazo, la tumbe sobre mis piernas y azote su culo hasta dejárselo como un tomate, se relajó, se tranquilizó y poco más.

—Imposible, ¿que la azotaste? No me lo puedo creer. Lo que hubiera dado por verlo.

La expresión de su cara era de absoluta incredulidad y hasta de excitación, lo que no sabía si llevaba un componente sexual o simplemente era por ver que alguien no toleraba sus abusos y le dió de su propia medicina. La conversación cambió de tono y Álvaro trataba de saber cómo era tan decidido. Lo que me demostraba que él era un pusilánime enamorado de una chica bellísima. Lo veía con dudas:

—¿Y no crees que eso fue un poco extremo? —preguntó Álvaro, aún tratando de procesar lo que había escuchado.

—Quizás, pero a veces hay que tomar medidas drásticas. Ella se estaba saliendo con la suya y necesitaba entender que no todo el mundo está dispuesto a tolerar su comportamiento.

—No sé… a mí me parece que eso es un poco peligroso. Podría haber ido mal, ¿no?

—Podría, pero no lo hizo. Y mira, a veces es necesario poner límites. Si no lo haces, la gente se siente con derecho a hacer lo que quiera sin consecuencias.

—Pero, ¿no crees que hay formas más sanas de manejar las cosas? No sé, hablarlo, poner las cartas sobre la mesa…

—Lo intente. Pero con ella, la comunicación no funciona. A veces, las palabras no son suficientes.

—Entiendo lo que dices, pero… no sé, me parece que hay una línea que no deberías haber cruzado.

—Y tal vez esa línea es la que ella necesitaba que alguien le marcara. No se puede permitir que una persona abuse de su poder solo porque este muy buena o porque es la hija de la tutora y novia del hijo del hombre que hace más colaboraciones con el colegio.

—No estoy seguro de que eso justifique lo que hiciste.

—No estoy pidiendo tu aprobación, Álvaro. Solo te cuento lo que pasó. No soy el villano de esta historia; simplemente le enseñe una lección.

La tensión en la conversación era palpable, y Álvaro parecía debatirse entre la fascinación y la preocupación.

—¿Y cómo se siente ella ahora? ¿Ha cambiado algo en su comportamiento?

—Sí, ha cambiado. Al menos conmigo. Se ha vuelto más respetuosa y consciente de sus acciones.

—Eso es positivo, supongo. Pero, ¿qué pasará si alguien más decide tomar el mismo enfoque que tú?

—Eso no es mi problema. Cada uno debe enfrentar las consecuencias de sus actos. Y si alguien más decide actuar así, que lo haga. No soy responsable de la educación de los demás.

—Me parece que esto puede volverse complicado.

—La vida es complicada, Álvaro. A veces tienes que hacer lo que debes, no lo que es fácil y te voy a decir otra cosa, que lo mismo no sabes o no te has dado cuenta. Tamara es muy puta en todos los sentidos, tiene por lo que he visto unas necesidades difíciles de que las puedas cubrir y te tienes que plantear si te merece la pena y si estás dispuesto a pagar ese precio.

La conversación dejó a ambos en un silencio pensativo, cada uno reflexionando sobre sus propias creencias y límites en las relaciones. Además del trabajo con Tamara, me tocó hacer otro en otra de las asignaturas con Álvaro, eso nos vino bien, porque hizo que lo conociera mejor. Como era lógico en una de nuestras conversaciones salió su novia Tamara y acabamos hablando de cómo la veía yo físicamente. Diciéndole la verdad, primero con delicadeza, pero al rato y dándome cuenta de que no le molestaba, fui siendo más indelicado. —Que quieres que te diga, Tamara esta para agarrarla por detrás de las caderas y metérsela por cualquiera de sus agujeros y reventar los cojones contra ella—, más bruto imposible y lo mejor la reacción de Álvaro que se puso rojo, pero no me dijo nada para reconvenirme. La siguiente pregunta qué le iba a hacer abriría una puerta muy importante o la cerraría a cal y canto. Pero antes le dije —te lo reconozco tu novia Tamara es muy blanquita, delicada, preciosa, con unos ojazos que derriten, pero tú y yo sabemos que es mucho más. Seguro que es inagotable en el sexo ¿verdad?— nervioso, intranquilo me dijo si con la cabeza.

—Y hablando de todo un poco, ¿sexualmente qué es lo que más te gusta de ella?

—Es que no es algo en particular, en ella me gusta todo. Sobre todo, la primera vez que lo hicimos. Porque me entrego su virginidad y yo la mía.

—Me lo imagino comiéndole el coño, el culo, para luego follártela por los dos sitios. —se lo decía convencido, pero yo nunca me había follado el culo de ninguna mujer—

—Bueno, por los dos sitios no. —se turbó de nuevo por lo que sabía que su culo estaba intacto—

—No me lo puedo creer, con ese culo tonificado, de forma perfecta no se lo has reventado... QUE DESPERDICIO. Si fuera mi novia se lo follaría todos los días. ¿Por qué no te deja?

—No es que no me deje, es que no se lo he propuesto, no quiero que piense que soy un degenerado y también por no hacerle daño, que es un agujero muy pequeño.

—Hazme caso, entrénalo bien, que, si le da curiosidad, puede ser que se lo entregue a otro.

—Y Pietro la próxima vez que os reunáis, ¿qué va a pasar?

—Pues pienso castigarla más severamente, porque se lo advertí. Se que no te hará gracia, pero es lo que hay.

—No es eso, es que me gustaría ver como la doblegas y que ella vea que lo he visto. Pero ella no me iba a dejar ir a su casa a estar con vosotros. Es una pena.

—Pues ninguna pena Álvaro, porque será este fin de semana y en mi casa, como mis padres estarán fuera mucho mejor y más tranquilos, pero yo si te invito a mi casa.

—Muchas gracias de verdad.

—No me tienes que dar las gracias, pero ya te advierto una cosa, una llamada de atención y te echaré a la puta calle.

Estaba convencido de que lo tenía claro y si no era así, le quedó claro por la tarde cuando estábamos en la cafetería de siempre, donde jugábamos al mus, a los chinos, a los dardos... y llegó el grupo de las chicas capitaneadas por Tamara. Todas nos saludaron menos Tamara, que todavía llevaba su aire de superioridad. No quise disimular, cuando se pusieron a jugar a los dardos y las poses que ponían. Le digo a Álvaro —que culo tan bueno el de tu novia y que desaprovechado, tengo muchas ganas de azotarlo y lo veras bien pronto— el me dio la razón en lo de que el culo era muy bonito. Hago otro comentario más fuerte —es que esta para clavársela hasta los cojones, es que no me importaría— lo único que me dice —joder Pietro no te pases— —no me paso es que le metía mis más de 20cm sin rechistar— y Álvaro se ríe de lo que he dicho —menos faroles Pietro, más de 20cm, eso quisieras, anda que has dicho poco... jajaja— y le dije que viniera a los aseos, una vez dentro le enseñé mi polla empalmada y sus ojos eran de pura incredulidad y para ponerle más nervioso le dije —no te preocupes que te dejare medirla y tocarla—

El viernes me llama Tamara para ver a la hora que quedamos en su casa y le digo —empiezas muy mal, porque no va a ser en tu casa, será en la mía que estaremos mejor que mis padres estarán fuera todo el fin de semana— y ella muy soliviantada me responde —en mi casa o en ningún sitio— guardo un poco de silencio y en cuanto oigo que ella pregunta si sigo ahí le contesto —escucha bien lo que te digo, vendrás a mi casa y ya te digo que si no vienes, el lunes nos la veremos de nuevo con tu madre, pero te aviso... quiero que vengas con falda corta, sin sujetador y te dejaré entrar en mi casa, de lo contrario no entraras, donde lo primero que haré será castigarte por lo impertinente y desagradable que has estado estos días— a continuación, termine la llamada y ella me llamó acto seguido, rechazando la llamada.

Mi hermana está al corriente de todo y dice que quiere ver lo que sucede, acepte sin ponerle ninguna pega. Cuando llega Álvaro a mi casa, piensa que estamos solos y me pregunta donde se va a esconder y le digo que nada de esconderse, que el estará con nosotros, lo que le pone muy nervioso. Todo lo que pase en principio será en el salón, para que mi hermana pueda verlo sin problemas. Álvaro sabe de mi conversación y ultimátum a Tamara, él me ha dicho que será difícil de que venga, pero que es imposible que venga con falda corta y que lo que era impensable que viniera sin sujetador, porque el tamaño de sus tetas le daban corte. Estábamos en mi habitación, ya era la hora y no aparecía, se hizo de rogar un poco, pero al final vino. Hice a Álvaro esperarse en mi habitación, avisándole de que no saliera si no le llamaba.

Abro la puerta y era imposible tener una mejor visión. Tamara venía con una minifalda de escándalo y sin sujetador, porque se le notaba en el movimiento y en sus pitones, porque venía empitonada. En el recibidor de mi casa hay un pequeño mueble y un espejo grande. Hice que pasara y nada más entrar, empecé a regañarla, su cara era de excitación nerviosa. Le ordené que se apoyara en el mueble, todo se lo decía con un tono de voz que pudieran escuchar tanto mi hermana como Álvaro. Luego cuando ella se colocó con el culo en posición hacia fuera, metí una de mis piernas entre las suyas para que las separara, se veía excitantemente sensacional. Empiezo a azotar su culo, se puede escuchar perfectamente, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS y lo único que decía ella —PERDON, PERDON... sé que me lo merezco, no me volveré a portar mal, haré todo lo que quieras, lo que me pidas— y podía ver su cara de estar cachonda, como mordía sus labios, como jugaba con su lengua. La dejo a medias de lo que ella esperaba y le digo que vamos a mi habitación.

En cuanto entra y ve a Álvaro, le costó reaccionar —¿TU QUE HACES AQUÍ?— y Álvaro que ha estado escuchando todo, se hace el desentendido diciéndole —pues que Pietro me ha invitado y bueno es que no me vas a dar un beso— Tamara después de mirarme con rabia, se acercó a Álvaro y le dio un pico en los labios y fue en ese momento cuando digo con tono serio —Y A MI QUE ME DEN POR CULO, PORQUE NO ME HAS DICHO NI HOLA Y ESO NO ESTA NADA BIEN— Álvaro le dice que me salude, que dejemos nuestras diferencias a un lado. Tamara no sabe bien qué hacer y por eso le pregunta a Álvaro —¿Estás seguro?— y Álvaro le responde —mujer siempre hay que saludar y más cuando vas a casa de otra persona—, se acerca a darme dos besos y la agarro con fuerza dándole un beso en la boca y metiéndole la lengua hasta la garganta, ella no se amilana y responde con la misma sintonía, sobando su culo y al termina dándole un buen azote. Digo que estaremos mejor en el salón y nos fuimos allí.

La cara de Álvaro era de espanto a la máxima potencia y cuando Tamara se dio cuenta de lo que había pasado y tal vez imaginando que hubiera oído como la castigue al entrar, reaccionó —Pero Álvaro... ¿has visto lo que me ha hecho?— y Álvaro no respondió nada, solo la miraba. Tamara se hacía la enfurecida —me ha metido la lengua hasta la campanilla, me ha sobado el culo y por si no lo has visto... hasta me ha metido mano por debajo de la falda tratando de meterme un dedo en...— y aunque miraba echando fuego por los ojos a Álvaro, este miró un momento y luego agacho la cabeza unos segundos. Más que enfurecida, aunque en verdad lo estuviera, Tamara estaba cachonda y con ganas de más. Álvaro se quiso sentar en uno de los sillones grandes y le dije que no, señalando el sillón donde se solía sentar mi padre que es solo para una persona. Tamara puso morros de enfado y se cruzó de brazos, quedándose de pie junto al respaldo de uno de los sillones grandes.

Me puse detrás de ella y metí mi mano por detrás de su minifalda. Estaba mojadísima y me hizo gracia su actuación haciéndose la ofendida. —¿Eres lelo o qué? ¿Tampoco te das cuenta de lo que hace este demonio?— y Álvaro no dice nada, se miran, poniendo cara de circunstancias a su novia. Levanto su falda y empiezo a azotar su culo —PLAS, PLAS, PLAS, PLAS... a tu novio le hablas como quieras, pero a ¡NO!, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS... ¿Lo tienes claro?— y ella ante la estupefacción de Álvaro decía —PERDÓN, PERDÓN... me portaré bien—. Fue cuando le dije que se pusiera en medio de los sillones y se desnudara. Me senté y se puso delante de los dos, se desnudó, al no llevar sujetador se quedó solo con un tanga. Le hice dar la vuelta para que su novio viera el culo tan rojo que se le había quedado y una vez dio la vuelta le dije que se quitara el tanga. Esta vez no miró a Álvaro, nos hizo una verdadera demostración de lo puta que era, porque se bajó el tanga muy lentamente hasta que quedó completamente desnuda, me desnudo me pongo detrás de ella, hago que se apoye en la mesa que hay delante de Álvaro y Tamara mira a Álvaro fijamente...

—Álvaro mírame, Álvaro... ¡JODER QUE ME MIRES!.

—Te miro, te miro.

—Pero MÍRAME A LOS OJOS... ¡ALVARO! ¡JODER! Que este tío me va a follar. - Álvaro miraba fijamente a su mujer, estaba lleno de deseo, aunque no lo dijera, aunque también había un destello de rabia o celos -

—No te preocupes que no se atreverá.

—ALVARO, ALVARO que me va a follar, que lo noto... ¡ALVARO me está metiendo la polla!

—AAAAALVARO... me la está metiendo toda...

Y esta vez hable yo —ZORRA todavía no, pero ahora SIIIIIII— y con un movimiento de mi cadera la empotres del todo y ella grito —AAAHHHH.... AAAALVARO... ME LA METIÓ TODA... AHHHHH— sobaba mi cuerpo chocar contra el suyo era un plas, plas muy seguido y se escuchaba un gemido de lla como una máquina de tren, hasta que Tamara —AHHHHHH, AHHHHH, AHHHHH, AHHHHH, ¡AHHHHH... ME COOOOORRO— aumente mis empotraciones y de nuevo se corrió, me quite rápido para relajarme unos segundos, porque no me quería correr, quería follarme su culo y ella rabia por habérsela sacado y me decía que me podía correr dentro de ella que no había problema, que tomaba la píldora y en cuanto se dio cuenta de que mi meta era follarme su culo, no se opuso

—Tienes una polla muy grande y nunca lo hemos hecho por ahí

—No te creo, con este culazo no creo que Álvaro ni nadie te lo haya follado, salvo que Álvaro sea bujarrón.

—TE LO JURO.

—Pues nunca es tarde si la picha es buena y creo que la tengo buena. Siempre hay una primera vez y hoy va a ser ese día, nunca lo olvidaras y tu culito tampoco, me lo agradecerás.

Y esta vez Álvaro no se quedó en silencio porque me dijo muy serio que si Tamara no quería o no estaba decidida no se haría. Lo decía con mucha seriedad y vehemencia, defendiendo a su amor, pero no se esperaba la respuesta de Tamara... —Álvaro no te preocupes... no me importa intentarlo, pero POR FAVOR Pietro, no me hagas daño—. Iba a ser mi primer culo y para mí también sería inolvidable, por ser mi primera vez, aunque ellos pensarán que tenía mucha práctica y porque el culo de Tamara era para eso, para estar follándoselo a todas las horas del día y de la noche. Álvaro estaba muy negativo —pero cari no es necesario que lo hagas y si al final es que si, Pietro porque no se lo preparas antes, no sé, por ejemplo, con los dedos— y para que se fueran relajando los dos le dije a Álvaro —coge ese frasco que hay ahí el verde y ven aquí, échamelo en mi polla—, se quedó congelado, no movía ni un musculo y solo nos miraba, a mi como si estuviera loco y a su novia esperando que dijera algo, le digo —Álvaro es para hoy, que no muerde es simplemente una polla, venga muévete— como sigue parado esta vez es Tamara quien se dirige a él —no perdamos tiempo, que ya te ha dicho que no muerde, venga tontito, que nadie se va a enterar—

Me echa el aceite, pero sin tocar mi polla y le digo que hay que extenderlo, lo hace tímidamente y su novia mirándole le lanza un beso. Le digo que se desnude y eso lo hace sin rechistar, a continuación, le digo —quiero que tú también participes, que veas la cara de tu novia mientras le desvirgo su culo y que tengas claro viéndola lo puta que es—, le digo a Tamara que monte a su novio y luego me voy a por su culo. Cuando la cabeza de mi polla entra y se encaja Tamara —POR FAVOR DESPACIO... AHHHHH... que duele, que es muy grande, despacio, despacio... no me vayas a destrozar...— le digo que no apriete que se relaje, no hay manera, aprieta el culo como si le fuera la vida en ello. Me está costando mucho avanzar, no sé si será lo habitual o no, pero me está gustando. Porque me está poniendo muy cachondo tener a una pareja dominada. Aunque era mi primera vez y por pura lógica, debía de tener paciencia, no forzar la situación solo por mi placer, quien tenía que gozarlo principalmente era ella, luego nosotros.

La confianza, el no tener prisa, hizo que mi polla fuera presionando y penetrando un apretadísimo culo virginal, que si su coño estaba apretado el culo mucho más. Se relajo tanto que ya solo gemía, lo que más costaba era la coordinación en la doble penetración, le tuve que decir a Álvaro que no se moviera y una vez mi polla estuvo completamente dentro del culo, le dije que se moviera el ahora, quedándome parado para que el culo de Tamara se hiciera a mi polla. —A que ahora ves mejor la cara de la puta de tu novia, mira cómo me follo su culo— le decía a Álvaro que me miraba dándome la razón sin necesidad de hablar, porque el tío se estaba conteniendo para no correrse. Ahora seguía hablando con él, pero también para ella —¡QUE GOZADA ROMPERLE EL CULO A TU NOVIA, QUE CACHONDO ME PONE, ZORRA MUEVETE MAS, ¡MUEVE TU CULO DE PUTA!— y ella se contoneaba de forma sensual, Álvaro suspiro fuerte y ella se lo recrimino, por lo que se ve se había corrido y su polla se arrugó.

Se quitó y nos quedamos solos ella y yo. Tamara que se dio cuenta lo que se le avecinaba solo decía —POR FAVOR, ve despacito... sigue así, muy bien, despacito, despacito— fui aumentando mi ritmo —Ahhh, Ahhhh, para, para, despacio, no tan rápido...— y la tranquilizaba —tranquila Tamara, no te pongas en tensión, si ya tienes toda la polla dentro, relájate que ya verás como te gusta—, estaba a cuatro patas sobre el sillón y sus manos no sabían dónde apoyarse, por eso le dije a Álvaro que se pusiera delante para que ella pudiera cogerse bien. Se puso delante de su novia, ella se agarró a su cuello, la mirada de ella no la podía ver, pero la posición de su cabeza, los ojos de resignación de su novio y a la vez lo cachondo que se le notaba, me ponían a mi más cachondo. Porque me estaba moviendo todavía despacio y aunque sus tetas estaban durísimas, al ser tan grandes tenían un ligero movimiento que a cualquiera le pondría cachondo y no íbamos a ser distintos su novio y yo.

Tamara era muy puta en todos los sentidos, porque según me follaba su culo y ella se tenía que sujetar su novio, que notaba cada vez que yo empujaba le dice con tono cachondo, como si para ella el que me follara su culo fuera un sacrificio por el —TE QUIERO, TE QUIERO MI AMOR... está tranquilo, no me pasa nada, solo me follará el culo, pero no cambiará mis sentimientos por ti AMOR, solo será una corrida, me lavaré y ya está. A él no le amo, solo te amo a ti, que sabes que eres el amor de mi vida—, Álvaro se enternece y le da un beso en la frente diciéndole que la quería. Después de escuchar a la manipuladora Tamara, que no digo que no amase a Álvaro, me puse a follarla con más fuerza, fui subiendo el ritmo, hasta que nuestros cuerpos sonaban al chocar y Álvaro recibía el cuerpo de su novia que tenía que sujetar con firmeza, mientras escuchaba a su novia —dios, dios, como me entra toda, madre mía, qué salvajada, oooohhhhhh, pero no vayas más fuerte— y le doy un par de azotes en el culo —Tamara te voy a follar el culo como jamás te han follado, que desde que te vi tenía ganas de follármelo, hasta que nos corramos los dos juntos—, se quejaba pero era una pose, porque cuando más fuerte me la follaba, ella gemía y gemía de forma más fuerte y ya no se pudo contener más —AHHHHHH... si, si, SIIIIIIII, no pares sigue así, más fuerte, como me gusta cabrón, sigue, sigue... degenerado dame más, que eres un puto degenerado, que te gusta darme por el culo delante de mi novio manso—

Álvaro se empalmaba de nuevo, no lo podía ver, pero su novia le traicionaba. —Álvaro menuda novia, como le gusta que le follen el culo, ya te lo dije un culo con hambre, hay que follárselo más a menudo y si no puedes tú, ya me lo follare yo—, Tamara me avisaba de que estaba a punto de correrse, que no se iba a poder aguantar mucho más, acelere y empezamos a corrernos los dos, yo lo hice llamándola puta y gritando fuerte, con embestidas profundas y ella trato de disimularlo haciendo un canto al amor que tenía a Álvaro, pero... —Álvaro mírame... TE QUIERO, TE QUIERO... SOLO A TI MI AMOR... PERDÓNNNNN, no me puedo aguantar... ¡¡SIIIIIII... ME CORRO!! AAAHHHHHHH... JODER PIETRO... MAS FUERTE, MAS FUERTE... DAME MUCHO MÁS FUERTE... SIIIIIIIII—, luego dejó caer su pecho y su cuerpo sobre el sillón. Tuve que irme a lavar y en eso ví a mi hermana, que ya se me había olvidado. Una vez terminé de lavarme, pude escuchar a Tamara diciendo que ese orgasmo había sido muy distinto al vaginal, que le había gustado más.

Nos sentamos tranquilamente, bebimos y picoteamos algo. Era como si nos hubiéramos convertido en los mejores amigos, como si nuestra amistad fuera de años. Ahora no se percibía ni rencores, ni mala baba, todo estaba perfecto. Lo que me pidieron los dos fue que eso tenía que ser un secreto únicamente de los tres, porque nadie lo iba a entender y así quedamos. Nada más marcharse salió mi hermana, venía sonriéndose, pero con cara de salida.

—Hermanito, qué zorrón tu amiga pero que buena que esta. Me la tienes que presentar, que hasta que no me la coma no voy a parar. Como me ha puesto la muy guarra y que cachondona que es.

—No sé si ella querrá.

—Tu deja a tu hermana mayor que de eso me encargo yo, que va a ser como su primera vez por detrás. Mi hermano fue su primer hombre en romperle el culito y yo seré la primera mujer a la que le coma el chocho.

—Pues tiene que volver, porque al final no hemos hecho el trabajo, esta vez le diré a su novio que no venga. Porque si no has dicho nada del novio es que no te va.

—Pues va a ser que no, no me gustan los flojitos, además físicamente... y a todo esto hermanito, sabía que la tenías grande, pero JO DER... Y mira que he visto rabos, pero lo tuyo es escandaloso, porque eres mi hermano que si no... sí mis amigas lo supieran ibas a tener pretendientas a mogollón.

Tenía análisis de sangre a primera hora del lunes y por eso llegué tarde al colegio. Quería comprobar cómo estaba mi relación con Tamara y con Álvaro. En cuanto entre n vez de irme directo a clase, me fui a los aseos del sótano y luego envié un wasap a Tamara que decía —no he dejado de pensar en tu culo de zorra, estoy en los aseos del sótano, mi polla quiere follar tu culo— no tardé en ver que lo había leído. Pero no recibía contestación, hasta que cuando ya me iba a ir, se oye que abren la puerta del aseo y una voz susurrando que preguntaba si había alguien, abro la puerta me sonríe, trae cara de puta y me morrea a base de bien, mientras me decía —tenemos que encontrar alguna clave, no me puedes enviar mensajes tan explícitos— y tocándome el paquete me decía que su culito también me había echado de menos.

Le meto la mano y ya estaba super mojada. Se quita las bragas y se sienta sobre mí, mi polla entra en su coño y ella lanza un gemido de satisfacción. Le pregunto por Álvaro, refiriéndome a lo que había dicho en el fin de semana, pero no me entendió, aunque con lo que me contestó lo entendí mejor. Porque me dijo que le había enviado un wasap después del mío en el que le decía que iba a que le dieran su segunda ración de lo del fin de semana. Lo siguiente que hizo me fue muy clarificador, porque se levantó sacándose la polla y diciéndome que le dejara a ella. Lo que hizo fue agarrar mi polla, colocarla en la entrada de su culo e irse sentando sobre ella, le costaba, resoplaba, lanzaba bocanadas de aire, pero se metió toda la polla dentro del culo. Se levantó toda la ropa y me pidió que me comiera sus tetas, más que comérselas se las devore, porque le deje los pezones para el arrastre, aunque que se corrió dos veces seguidas y apretándome la cabeza contra sus tetas. Al terminar me dijo que me fuera yendo para clase, que ella necesitaba un buen rato para recuperarse. Cuando entré a clase, me senté junto a Álvaro que sonriéndome me paso un papel que me decía que era un cabronazo, que si seguía así al final iba a ganar a los ciervos.