Xtories

Nessi, mi vecina insatisfecha (2)

Ella vino buscando consuelo por una pelea, pero él tenía otros planes. En la ducha, entre el agua y la presión contra la pared, la vergüenza se disuelve y solo queda el deseo de ser rota por quien realmente sabe saciarla.

CorneadorDeSantiago21K vistas9.2· 29 votos

Esta es la segunda parte del relato, si no habéis leído el anterior os recomiendo que lo hagáis. Confío en que disfrutéis con mi historia y gracias por la aceptación de la primera parte.

Tras nuestro último orgasmo le dije a Nessi que fuera a la ducha a recuperarse y yo me dirigí a la cocina. Necesitaba un vaso de agua y, para qué mentir, hacer un poco de tiempo, porque por muy buena que esté mi vecinita uno es una persona y después de dos corridas, la tercera ya va costando más. Tomé un poco de agua con calma, dándole a ella tiempo de entrar a la ducha y, quizá, pensar que la dejaría tranquila allí.

Coloqué la ropa que quedó tirada por el salón y me dirigí al baño. Se podía escuchar el agua de la ducha y las imágenes del agua recorriendo el cuerpo desnudo de Nessi asaltaron mi mente y mi polla no tardó en reaccionar. Aunque todavía no había llegado a la erección completa, el tercer asalto parecía estar cerca. No llamé a la puerta ni avisé, simplemente entré, completamente desnudo, en el baño como si no hubiese nadie.

Pensé que me ibas a dejar ducharme…- Dice sorprendida por mi entrada.

¿De veras pensabas que iba a dejar escapar ese cuerpo que tienes?- Digo entrando en la ducha y colocándome a su espalda.

Uff… ¿qué me vas a hacer?

Te voy a hacer disfrutar.

Ella intentó girarse hacia mí pero yo se lo impedí agarrando sus manos y colocándolas sobre su cabeza contra la pared. El agua caía sobre su cara y bajaba por todo su cuerpo. Aproveché para colocar mi verga a media asta entre sus nalgas. Al sentir el contacto suelta un pequeño gemido pero se deja hacer. Pasé mis manos por su torso hasta llegar a sus pechos, dónde masajeo suavemente sus pezones.

Ahhh… no deberíamos… mi novio…

Tu novio no te trata como debería y por eso lo voy a hacer yo. -Pellizco uno de sus pezones para enfatizar mis palabras.

No hables mal de él. Es muy bueno conmigo.

Un niño bueno no es capaz de satisfacer a una mujer de verdad. Que conozca su sitio y deje espacio para cubrir tus necesidades.

Sabía que probablemente el encuentro con mi vecina no se fuera a repetir, por lo que tenía que hacer todo lo posible para que le quedarán las ganas de volver a mí. Había venido a mi casa porque se había peleado con su novio y consideraba que teníamos confianza. Seguramente le echaría las culpas al alcohol y el enfado y volvería resentida a los brazos de su novio. Todas las mujeres infieles se arrepienten en un primer momento, pero eso no quiere decir que después no quieran volver a hacerlo. La cabeza de las mujeres es un mecanismo complejo que es mejor no intentar descifrar.

Creo que debería irme. Venir aquí fue un error.

Al bajársele el calentón previo, los sentimientos estaban volviendo a su mente. Tenía que volver a conseguir que olvidara todo y se ofreciera a la lujuria y a la pasión. Por mucho que dijese de palabra, las manos las mantenía sobre su cabeza en la pared. Dudaba de qué hacer, la cabeza le decía una cosa pero su cuerpo pedía otra. Yo tomaría la decisión por ella, así que, subí una mano por su cuerpo hasta sujetar su cuello y bajé la otra hasta su monte venus. Ella dió un respingo pero no se movió. Me acerqué a su oreja y mordí su lóbulo mientras mis dedos jugaban en su clítoris y mi mano presionaba su cuello para que le costara respirar.

Mis acciones dieron frutos y su respiración comenzó a agitarse. Cogía aire profundamente pues le estaba impidiendo respirar correctamente y movía sus caderas hacia atrás separándose de mis dedos pero hundiendo mi verga entre sus nalgas. Que todavía no estuviese completamente dura la estaba salvando de que le partiera directamente el orto en esa posición. Por este motivo decidí calentarla más mientras me recuperaba. Mi plan era que ella misma me pidiera que la rompiera por la mitad.

Tiene unas nalgas muy apetitosas. ¿El cornudo de tu novio disfruta de ellas?

Uhmm…- Le costaba respirar y aún más hablar.- A veces le he dejado pero no suele pedirlo.

Seguro que no dura ni dos segundos follándose bien ese culo. Estarás necesitada de un buen anal que te haga disfrutar de verdad.- Intentaba que se soltara y pidiera sin vergüenza lo que quería realmente.

Bueno… no está mal…

¿No está mal? - Meto dos dedos en su interior mientras la aplasto contra la pared con mi cuerpo.- ¿Y esto? ¿No está mal?

Ahhhh - Grita de placer y saca su culo para pegarlo más a mi.- Dios que gusto. ¿Qué me haces? Dioooos…

¿Te gusta? - Digo sonriendo a su espalda y masturbándola con mis dedos algo más rapido.

Uffff…- Tomaré eso como un sí.

Parecía que las últimas barreras que tenía se estaban cayendo. Era como si a partir de cierto nivel de excitación se olvidase de todo y solo pudiera pensar en disfrutar. Me encantaba mucho más esa Nessi, decidida y sexual, que la Nessi indecisa e insatisfecha. Aún no sabía que realmente una era la verdadera y la otra simplemente un conjunto de vergüenzas por la imagen social.

Este era mi momento, Nessi estaba disfrutándolo y parecía haberse olvidado de su novio. Aún no estaba listo para el siguiente asalto, pero eso no iba a impedir que disfrutara del cuerpo que tantos días me había robado el aliento paseando al perro. Quité la mano de su cuello y coloqué su cara contra los azulejos. Era una visión impresionante, la cara contra la pared con los brazos por encima, también en los azulejos; la espalda encorvada sobre la que bajaba su melena rubia mojada por el agua de la ducha; agua que se deslizaba por su piel hasta llegar a unas nalgas redondas sobre las que se posaba mi verga y continuar por unas sensuales piernas algo separadas antes de llegar al suelo.

Ese culito será mío, pensé. Pero antes decidí separarme de ella, con lo que se sorprendió, para rápidamente agacharme y enterrar mi boca entre sus piernas. Con mis manos separaba sus nalgas mientras pasaba mi lengua recorriendo tanto su coño como su orto. Ella empezó a gemir más continua y a pedirme que no parara, como si yo tuviese pensado dejar de disfrutar de mi comida. Me centré más en su ano, lamiendo en círculos sobre él y presionando con mi lengua para ir preparándolo para el plato principal.

Mientras tanto, aproveché para azotar sus nalgas, ya un poco coloradas, castigándolas y dejándolas rojas. Con una mano, presioné su espalda contra la pared y bajé clavado mis uñas en su espalda dejándole marca. En el calor del momento no se daba cuenta pero, cuando volviera a su casa, esas marcas le harían recordar nuestro encuentro. Cada vez que castigaba su piel de una nueva forma, ella gritaba más fuerte, me llamaba cabrón y decía lo cerca que la estaba poniendo.

Decidí cambiar de posición y me colé entre sus piernas para comerle el coño desde el otro lado, teniendo una vista perfecta de su vientre y sus tetas pegadas a los azulejos. Ella bajó la mirada para verme y pude ver en sus ojos la mirada de una mujer completamente excitada que únicamente quería correrse, una bestia del erotismo recién liberada de su prisión.

Comencé a saborear su clítoris, frotando mi lengua contra él y succionándolo. Mientras tanto, mis manos pasaron a disfrutar de su sexo, una de su coño y la otra de su ano. Primero la penetré vaginalmente con dos dedos, a lo que dio un pequeño salto y soltó un prolongado gemido de placer, como si lo llevara esperando toda una vida. Después, sin tener mucho en cuenta si le dolería o no, metí dos dedos de golpe en su culo.

AAHHH - Gritó de dolor y sorpresa.- Cabrón, duele joder. Ahhh…- Este último grito fue más de placer que de dolor.

Mantuve mis dedos bien dentro de su culo para que se fuese adecuando. Continué comiendo su clítoris y frotando su punto G desde el interior con mis dedos. Debía estar disfrutando como nunca porque no dejaba de gritar. Cuando me di cuenta y subí la vista, ella estaba pellizcando sus pezones y mordiéndose el labio mirándome. Ante esa erótica visión aumenté mis movimientos, empezando a penetrarla también analmente. Sus gemidos se convirtieron en gritos de placer y con una mano agarró mi cabeza por mi pelo frotándose contra mi boca. Se notaba que estaba muy excitada. Seguí con mis movimientos, penetrándola doblemente con mis dedos y utilizando mi lengua para aumentar su excitación.

Ahhhhh…. Me corrooooo.- Dijo gritando y agarrándome con fuerza contra su coño.- Uffff…

Preparate.- Una simple palabra pero que lo quería decir todo. No tenía ninguna intención de parar por el simple hecho de que se hubiese corrido, así que aumente mis movimientos.

Ahhhh…. para, para, por favor… -Me pedía con la voz cortada pero no le hacía caso y no pretendía darle descanso. - Ohhh… dejame… descansar…

Ella intentaba separarme de su sexo pero yo no iba a dar mi brazo a torcer. Con el grandioso espectáculo que me había dado, yo ya estaba de nuevo preparado para la guerra. Simplemente quería que me lo pidiese ella misma, que llegara un punto de excitación en el que mis dedos no fueran suficientes y necesitase mi polla. Poco a poco, las peticiones de para se fueron diluyendo y dando paso a nuevos gemidos. La bestia del sexo se había despertado.

Uhmmm… joder como me pones. Dioss… Necesito más. -Ese era mi momento, quedaba poco para que se soltase y dejase salir a la puta que realmente siempre fue.

…- Lo único que obtuvo como respuesta fueron los sonidos de mi chupada y simplemente continué con mi labor.

Ohh.. dios. Uff… si. Eres un cabrón, que bien... Joder, fóllame. Fóllame.

¿Qué has dicho? - Me hice un poco de rogar para que soltara más.

Cabrón, ya me has oído. -Y continuó en voz más alta y fuerte.- Fóllame joder. Rompeme en dos. Párteme el culo. Haz que no me pueda sentar en una semana.

Eso era lo que quería escuchar. Me levanté, con la polla dura como el acero y apuntando a la luna y me puse tras ella. En la misma posición, hice que se separara las nalgas con las manos mientras sujetaba su cabeza agarrada por el pelo contra la pared. Coloqué mi polla en la entrada de su culo, todavía sin entrar. Ella se movía inquieta, quizá nerviosa por recibir mi polla sabiendo que le iba a doler, pero también con unas ganas locas de ser follada.

Voy a romperte este culazo que tienes.

Sí, rompemelo. Es tuyo. Pártelo. -Gritó casi desesperada mientras echaba el culo hacia atrás intentando ensartarse.

Le dí un fuerte azote sobre la ya roja nalga para que le escociera y sin pausa introduje mi polla fuertemente. Ella dió un grito de dolor, quería romperla pero también quería que quisiese repetir por lo que fui metiendo el resto de mi verga poco a poco, acompañándolo de algún azote y tirando de su melena haciendo que su espalda se arqueara. Cuando me pareció que se iba relajando empecé mis movimientos, a lo que ella me respondió con gemidos, confirmación de que estaba preparada para mi.

No iba a contenerme, iba a ser una follada dura desde el principio. Por ese motivo, la agarré de los hombros para tenerla bien agarrada y comencé a moverme. Llevaba un ritmo rápido de entrada y salidas. Cada vez que entraba, lo hacía con fuerza, chocando contra sus nalgas y haciendo que chocara contra la pared. Sus gemidos se hicieron gritos, de una mezcla entre dolor y placer, pero no hacía nada por evitar el castigo que su culo estaba recibiendo. Aguantaba estoicamente mis embestidas, manteniendo abierto su culo con las manos mientras mi polla entraba y salía.

Entre la posición, el placer y el dolor, parecía que sus piernas no iban a aguantar mucho más. De su boca salían sonidos poco reconocibles. Como aún me faltaba para acabar, decidí cambiar de posición. Cerré el agua de la ducha y la coloqué a 4 patas en el suelo. Tenía las rodillas en el suelo aguantando su culo en alto, el resto de su cuerpo recostado sobre el suelo, aprovechando para masturbarse con sus dedos, esperando que volviera a penetrarla. No tardé mucho en hacerlo, colocándome sobre ella para que notara parte de mi peso y penetrando su culo sin compasión.

Joder que culo tienes, zorra.- Grité mientras seguía penetrándola sin descanso.- ¿Te gusta, puta?

Si… si…-Una tímida respuesta salió de su boca, pero yo sabía que era cierto pues sus manos frotaban y penetraban su sexo como locas buscando el placer.

Voy a llenarte con mi leche vecinita.- Estaba ya cerca de mi, muy posiblemente, último orgasmo del día. Por lo tanto, quería que se pusiera cachonda y se corriese conmigo de nuevo.- ¿Qué diría tu novio si te viera ahora? Seguro que el muy cornudo se pondría cachondo con esto.

No… Ufff… Jodeeeer. - No era capaz de contestar con mucho sentido.

¿Quieres mi leche? ¿La quieres en tu culo de zorra?

Si.. Si. Damela… - Titubeaba mientras seguía destrozando su culo.

Tomaaa. Me corrooo. - Empecé a correrme dentro de ella.

Ahhhh…- Gemía a la vez que lo hacía yo.

Descargué en su culo como si fuera la primera corrida del día. Fue uno de los orgasmos más placenteros de mi vida. Ella gemía durante mi corrida pero, sinceramente, no se si se correría o que estaba pasando por su cabeza. Simplemente, tras sacar de su culo mi verga ya flácida y ver como mi leche salía de su orto, ayudé a que se levantara, nos metimos bajo la ducha para quitarnos un poco el sudor y los olores de lo que acabábamos de hacer y la sequé. Estaba consciente pero a la vez medio aturdida, debía de estar pensando en todo lo que acababa de hacer y, al bajarse la libido, todo le vino de golpe.

Salimos del baño y decidió sentarse en el sofá del salón. Decidí dejarle algo de espacio para que pensara en sus cosas y para aprovechar el momento, fui a la ducha, esta vez sí que para ducharme y relajarme. Me tomé mi tiempo bajo el agua, grabando en mi memoria los momentos que acababa de vivir. En un momento me pareció escuchar la puerta de mi casa cerrarse pero no hice mucho caso. Al salir del baño no encontré a Nessi, la busqué por mi apartamento pero no estaba por ninguna parte, igual que tampoco su ropa. Lo único que quedaba de ella era la tanguita que le había quitado y me había quedado.

Era normal que los cargos de conciencia la hubiesen atacado. Al fin y al cabo, era una mujer con novio que había aparecido en mi puerta, tomado unas copas conmigo y había acabado siendo enculada en mi ducha. Puede que aquella hubiese sido la última vez que habría estado con ella pero yo estaba contento. Se me había presentado una oportunidad y la había aprovechado al máximo. Aunque había un presentimiento en mí que me decía que esta historia no acababa aquí.

¿Continuará?

Espero que les haya gustado este relato, que como todas las historias basadas en sucesos reales mezclan mucho de realidad con unos retoques de ficción. Muchas gracias por los comentarios en mi primer relato. Espero con ansias leer los de este.

Pd: (alerta spoiler) Seguiré escribiendo la continuación de esta historia, que sigue, como no, en el parque en el que la ví por primera vez.