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Mi esposa argentina 2 parte 16

Lara le ordena callar y arrodillarse. Mario intenta imponer su autoridad, pero ella lo desmantela con una brutalidad que deja claro quién manda. Mientras tanto, en el bar del hotel, mi esposa espera a Álvaro, y yo sé que lo que va a pasar allí no tiene nada que ver con el amor.

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MI ESPOSA ARGENTINA 2 Parte 16

“Lara me llamó y me dijo que me pusiera una falda, cualquier cosa pero con falda y zapatos.

Me di cuenta por qué en cuanto subí al coche, ella llevaba un pantalón de cuero con tachas y botas de tacón grueso. Ella iba a ser “el hombre” de las dos.

_Tu eres muda, no hablas una palabra, yo lo manejo_

En el trayecto hablamos un poco de lo de Álvaro.

_Que interesante Fer, un macho dominante pero caballero al fin, un tío así puede volverte loca a ti o a cualquiera_

Era como una charla de dos amigas sobre ligues y así. No podía encajar en mi mente que hacía unas semanas era mi paciente y una mujer angustiada y sojuzgada que yo iba a salvar. Tampoco que le había lamido el coño y ella había hecho lo propio y metido sus dedos y besado todo mi cuerpo. Mucho menos que habíamos mamado una polla a medias.

Mario nos miró llegar con una sonrisa socarrona, con cierto aire de superioridad también.

_Que pasa tío, debemos hablar los dos, tú y yo, con ella presente_ le dijo Lara señalándome

_ ¿Solo hablar?_ dijo Mario

_No tengo todo el día_ dijo Lara

_Vale, vale, seguidme_

Fuimos a una habitación muy parecida a la que ya había estado anteriormente.

Yo llevaba puesto un vestido corto de color blanco, cerrado hasta el cuello, con los brazos al descubierto y un tapado corto.

_Quítate el abrigo_ me dijo Lara imperativamente.

No había terminado de dejarlo sobre la cama cuando ella me soltó una bofetada en plena mejilla que me hizo trastabillar y caer sentada sobre la misma cama. Luego me cogió del pelo y me arrastró hasta dejarme de rodillas sobre el suelo. Pegué un grito completamente sorprendida

_Esta puta es mía ¿te enteras?_ le gritó a Mario en plena cara, este estaba imperturbable, se puso las manos en la cintura y por su lenguaje corporal me imaginé lo peor

_ ¿Resulta que te sirvo en bandeja a esta putita y tú ya estás puteándome por la cara? ¿Tú de que la vas tío? ¿La vas de listo o qué?_

_A mí no me vengas con milongas….._

_Yo a ti te arranco los cojones y te los dejo enroscados en el cuello_

Mario sonrió de medio lado e inclinó el cuerpo hacia un costado.

_No te pases Lara, te respeto tía pero no me busques el lado malo por que…._

_El lado malo tuyo es que estás haciendo negocios con una de mis putas y eso no creo que le guste mucho a gente como al Samurái o al viejo Mondaka ¿sabes?_

_ ¿Qué pintan aquí el samurái y el otro aquí?_

_A ver si me tomas por idiota Mario_

_Vale, vale, dime que quieres y ya_ dijo el

Yo había levantado la vista, Lara seguía teniéndome aferrada por el pelo y me dolía.

_Tu baja la vista y mira el suelo_ me dijo y me sacudió la cabeza. Volví a gritar.

_Bueno tampoco te pases con ella_ dijo Mario defendiéndome.

_Esta es mi puta y hago lo que quiero con ella ¿Tienes problemas con eso?_

_Vale, vale_

_ Si te le acercas, si la hueles siquiera estás muerto Mario y no te voy a matar yo precisamente_

_ ¿Crees que te tengo miedo? ¿A ti, al Samurái al Mondaka de los cojones?_

_ Me importa una mierda si tienes miedo o no, esta puta es mía y no te le acercas, ni la vendes ni la compras. ¿Estamos de acuerdo?_

Mario se rascó la nuca con desgano

_Vale, no hacía falta montar todo este circo que te has montado_

_Y quiero los mil euros de mi comisión_

_Tú estás loca tía_

_Creo que has ganado buena pasta conmigo ¿no? Tu verás lo que haces_

Lara me acarició la cabeza como si fuera una mascota, yo traté de esquivar esa caricia y ella volvió a tirarme del pelo.

_El trato incluye una mamada de despedida_

Mario me miró y después a Lara.

_Vale pero me la chupan las dos_

_Hoy no estoy de humor, ella te come el rabo y acabas rápido que no tengo todo el día_ dijo Lara”

_ ¿Tuviste que hacerlo?_ le pregunté a mi esposa

Fernanda me miró, como diciéndome que inocente eres. Todavía tenía puesto ese vestido un poco vintage, muy años 60.

_Terminamos follando los tres, amor_

_Joder_

_Creo que Lara se llevó la peor parte. Mientras Mario le daba por el culo le decía “¿Me vienes a amenazar con el samurái a mí, crees que le tengo miedo a ese cabron?”

Aunque a ella también la pone cachonda un poco de sumisión porque se corrió mientras él la enculaba así a lo bestia.

_ ¿Y quién es ese samurái?_ pregunté

_Un mafioso…… me dijo Lara que a veces folla con él y también le da protección_

_Entonces Mario no te molestará más_

_Lo sabremos cuando Álvaro lo vuelva a llamar. Si él le pasa el llamado a Lara entonces sí, es que se salió del juego_

_ ¿Tan segura está que Álvaro volverá a llamar?

_Yo también lo creo_

Pensé que tenían razón seguramente

_ ¿Y le dio Mario los mil euros?_

_Se los arrojó en la cara después de correrse sobre su boca_

Ahora si me dio un bajón de ánimo. Se había vuelto una historia demasiado cutre y prostibularia hasta para excitarme.

_Amor en cuanto Sol dé sus primeros pasos lo dejamos, todo_

No era la primera vez que me lo decía pero no estaba tan seguro ya que pudiéramos.

_Álvaro llamó, ya habló con Lara, quedamos en el mismo hotel pero en el bar, a las siete_

Asentí con resignación.

_Entonces Mario está fuera ya_ dije yo

_Si pero no se Lara ahora, porque habló conmigo muy imperativa como si no me conociera de nada, como si realmente yo fuera una de sus putas y nada más_

_Tal vez quiso que sintieras eso_

_También me dijo que Álvaro no tiene problemas en que estés en el bar del hotel, pero debes fingir que no nos conoces_

_ ¿Y esto? ¿Será idea suya o de Lara?_

_Me suena más a Lara pero Álvaro también tiene su locura ¿Vas a venir?_

_ ¿Tú que prefieres?_

_Tendríamos que avisarle a Amaia con tiempo_

Era una extraña sensación estar en el bar de un hotel cinco estrellas esperando a mi esposa, el lugar como muchos de ese especie estaba un poco detenido en el tiempo como si hubiesen quedado en el tono y el estilo de cuarenta años atrás, sillones con mucho cuero, barra de caoba y bronce, taburetes altos donde sentarse. Muchos hombres solos, hombres de negocios podría uno pensar pero tampoco era seguro.

Fernanda llevaba el mismo minivestido de la vez anterior por expreso pedido de Álvaro, se ajustaba a su cuerpo como un guante y dejaba parte de la espalda y los hombros al descubierto, sus piernas lucían espectaculares con sus medias y sus zapatos de fino taco color negro.

Llevaba el abrigo en la mano, todas las miradas se detuvieron cuando ella se sentó en el taburete, ella y otra mujer que estaba sentada en una mesa con un hombre eran las únicas en el lugar.

No pasaron cinco minutos y un hombre se acercó a hablarle, era bajo y gordo y llevaba traje, Fernanda lo despachó rápidamente pero antes me miró de soslayo un par de veces.

Ver a mi esposa en el papel de puta cara todavía no me excitaba solo me ponía nervioso.

En eso entró Álvaro de traje caminando muy sereno pero no venía solo, sino acompañado por otro hombre. Este tendría más de cincuenta años, bastante corpulento con algo de panza, el pelo largo y rizado, bigote fino y barba perilla muy corta. Yo conocía a ese hombre claro, desde hacía diez años por lo menos Ese era el hombre que me había recomendado a Álvaro como abogado de confianza. Yo veía a ese hombre casi a diario, porque trabajaba con él.

Era Remigio Zampini, abogado, italiano, el director administrativo del hospital donde yo trabajaba.

Recordé en un pantallazo todo lo que había pasado con Ana.

Ana era una médica venezolana que había venido a trabajar con nosotros, venía de Washington y su padre era un médico que también trabajaba allí, con esto quiero decir que era de una familia de pasta y no venía como refugiada ni mucho menos. Era una muchacha mulata de unos 28 años bellísima, un rostro como tallado en ébano con dientes de marfil, unos pómulos prominentes y una boca sensual de labios como hinchados, pero todo en ella muy delicado y casi etéreo. Contribuía a esta sensación que era muy alta y muy delgada, tal vez 1,80 de altura con unas piernas larguísimas y un culo bien en pompa.

Además de todo era muy simpática pero al mismo tiempo como muy seria, como si quisiera imponer respeto desde una actitud muy formal.

La pusieron en mi equipo y quedé encargado de enseñarle el funcionamiento del hospital.

Pronto nos hicimos amigos, demás está decir a que al segundo día de conocerla ya estaba enamorado de ella. Esto sucedió unos cinco años antes de conocer a Fernanda.

Se hizo habitual que después del trabajo tomáramos un café juntos y nos hiciéramos confidencias. Me contó que había terminado con un novio de muchos años, con el que había estado a punto de casarse y que ahora necesitaba poner distancia y tiempo con esa situación.

_Necesito tiempo, sobre todo_ me dijo con una leve sonrisa.

Pensé que me decía esto especialmente para que yo fuera con cuidado, es decir interpreté que yo le gustaba pero necesitaba ir despacio.

Era tan frecuente vernos juntos por todas partes que algunos compañeros bromeaban con que yo me estaba follando a la chica nueva.

_ ¿Qué se siente estar enredado en esas piernazas interminables?_ me dijo Ángel un médico anestesista.

_No lo sé porque no ha pasado nada todavía_

_No jodas tío si hace por lo menos un mes que te veo siempre con ella_

_Vamos lento, yo no tengo apuro y ella necesita tiempo_

_Ten cuidado Carlos no sea cosa que se te pase el arroz, colega_

Me quedé pensando en la frase de mi amigo, esa noche habíamos ido al cine con Ana y decidí en la oscuridad tomar su mano. Esa hermosa y larga mano de dedos delicados pero firmes y casi tan fuertes como los de un hombre. Ella no me rechazó y terminamos de ver la película, así tomados de la mano. Mi corazón estaba a mil y no quise intentar besarla porque me sentía ya bastante satisfecho de mi audacia. Ella todo el tiempo miraba fijamente a la pantalla sin dar vuelta la cara hacía mí en ningún momento.

Al salir del cine lloviznaba un poco y compartimos un paraguas, ella se pegaba a mí y yo sentía ese cuerpazo suyo, esas caderas poderosas, su pequeña cintura, su perfume exquisito.

Llevaba el pelo muy largo y lacio, hasta la cintura. Se sonrió un poco mientras caminábamos y al llegar hasta su casa, intenté besarla, apenas posé mis labios en los suyos y ella giró la cara.

_Carlos tú me gustas pero necesito tiempo sabes, no estoy lista todavía bebé_ dijo con ese acento caribeño que a mí me encantaba.

Por supuesto cuando dijo “bebé” me estremecí, que me llamara así por primera vez marcaba que ya teníamos un grado de intimidad que tan solo era cuestión de tiempo para que todo se concretará.

Esa noche me dijo que era mejor que no subiera porque estaba cansada, yo me sentía feliz por el avance logrado, el tomarla de la mano en el cine y que me hubiera llamado “Bebé”.

No le di importancia al rechazo del beso.

Ella estaba cada día más hermosa y más adaptada al trabajo, veía yo pasar su cuerpazo bajo el guardapolvo del hospital y era un escándalo de curvas y sensualidad.

Comenzó a salir de copas también con algunas compañeras de trabajo entre ellas Carmen, quien años más tarde me presentaría a Fernanda.

Fue ella quien me advirtió.

_ ¿Carlos tú estás saliendo con Ana?_

_Si y no_ le dije

_ ¿Cómo es eso?_

_No somos novios todavía pero solo es cuestión de tiempo, ella necesita tiempo_

_Bueno te digo esto porque sabes que te quiero mucho te conozco desde que eras practicante aquí mismo, pero alguien comentó que tu salías con ella y otra persona dijo que la había visto besándose con alguien en el coche en el playón de estacionamiento del hospital_

Me quedé de piedra.

_No puede ser Carmen, se debe haber confundido con otra persona_

_Vale pero ándate con cuidado, solo eso_

Pasaron dos semanas y el contacto con Ana parecía estrecharse cada vez más, tanto así que no le di importancia a lo que me había contado Carmen. Una tarde recuerdo que estábamos paseando y la tomé de la cintura y nos quedamos mirando en una vidriera una habitación de bebé con su cunita y todas sus cosas.

_ Mira amor que hermoso debe ser ¿No?_

Me quedé sorprendido que me llamara amor, era como si dijera que hermoso sería tener un hijo juntos. En un impulso la besé. Ella no rehusó el beso, pero me frenó y dijo.

_No seas aprovechado niño_ pero sonriéndome

_ Está bien_ dije yo y seguimos caminando ahora tomados de la mano.

Luego por dos o tres días no pudimos vernos, como que los horarios de los dos siempre estaban opuestos. Llegó el fin de semana pero ella me dijo que una amiga de Venezuela que vivía en Sevilla la había invitado. Durante el fin de semana le mande mensajes que ella no contestó.

El lunes no pude verla y ella ya era evidente que estaba evadiéndome.

El martes hubo una cena de camaradería entre varios médicos y personal del hospital.

Luego fuimos a tomar unas copas, seriamos cuatro o cinco médicos y también Remigio.

Se habló de ligues, de mujeres, pasaron unas tías buenas, hubo los comentarios de siempre.

_ ¿Y tú Remigio cuál es tu último ligue?_ dijo alguien

Él estaba repantingado en una especie de reservado en el que estábamos, con el vaso en la mano, era un tío corpulento y panzón, con esa nariz recta y los ojos celestes y el pelo rubio, rizado bastante largo que quedaba un poco raro en un tío de más de cincuenta años. Parecía un inmenso gato perezoso. Se pasó la lengua por los labios.

_ ¿Fuera del hospital o dentro?_ dijo con ese español con acento italiano que tenía.

Todos hicieron una exclamación gozosa. Dentro, dentro dijeron.

_Bueno lo voy a contar, pero cuesto no sale de acá ¿capito?_ dijo y mezclaba palabras en italiano solo por dar el coñazo y todos se rieron porque era de suyo que no le importaba que se lo contaran a todo el mundo.

“Bueno últimamente hemos recibido una hermosa criatura de un país caribeño, cuesta signorina…”

Allí todos le interrumpieron con exclamaciones

_Noooo….._

_Viejo cabron_

_Hijo de puta…nooo_

Todos menos yo claro que estaba lívido porque mi corazón se había detenido.

“Cuesta signorina e molto seria e molto dificile, pero con paciencia todo se puede bambini, Roma no se hizo en un giorno, en un día quiere decir.

Haría una semana que esta bambina estaba por aquí y estábamos en mi oficina parlando de cómo se estaba adaptando, viene muy recomendada, el suo padre e molto importante allá en América bue.

Que mientras le enseño unos planos de las nuevas obras para el hospital, pongo una mano en esa cinturita justo donde empieza el culetto y que culetto ¿estiamo de acordó? Ese culetto no se ve tutti giorni, todo los días.

Ella está incomoda, se ve, pero no dice nada. Entonces empiezo a mover la mano, un poquito, mano traviesa, mano loca, mientras le muestro el plano, unas fotos.

La mano loca baja un poco y ya está acariciando nalga.

Ella me mira y muy seria me dice.

_Esto no me gusta_

_ ¿No te gusta el plano de la obra?_ le digo

_No me gusta que me toquen el culo_

_ ¿No?_ le digo y la amaso una nalga con cuesta mano

_Quita la mano_ me dice pero yo notaba algo raro, porque una tía te quita la mano ella o te da un schiafo o algo pero esta no, muy seria ella, muy digna, pero mi mano seguía acariciando y apretando culo.

_Que culo bellísimo que tienes ¿te lo han dicho?_ le digo ya metiéndole la mano en la otra nalga, yendo de una nalga a la otra.

_Basta_ dice ella y se corre del escritorio y se va. Muy ofendida la signorina.

La donna e mobile dice la ópera, pero no e que la donna es un mueble, la mujer, la donna cambia, cambia de idea eh, dice una cosa pero….

Dopo unos días después, la veo con otros médicos con una paciente, Carlos aquí presente les está contando del cuadro clínico de la señora, todos muy atentos con la paciente, yo saludo me pongo al lado de cuesta bambina y pongo en una mano en su cintura y cuando todos prestan atención a la paciente, le amaso el culetto de nuevo, se lo amaso con ganas eh, pena que siempre está de pantalone, que le hacen un culetto bellísimo pero ella no dice nada ni se mueve ni nada, solo mira muy digna, como ofendida la signorina.

Total que al otro día va a mi oficina y me dice que me va a denunciar por acoso.

Escena forte, molto temperamentale la bambina, grita, me insulta en caribeño, que soy un comemierda, claro, claro le digo yo.

La dejo que se desahogue que grite, que se explaye.

Entonces le planto un schiaffo en la cara, que le doy vuelta esa carita bellísima que tiene, un poco de rigore que sepa quien e el maschio.

Se queda sorprendida.

_ ¿Tú estás loco?_ Me dice tomándose la mejilla.

_Si estoy loco, sono matto_ le digo

_Y ahora pon las mano en la pared_ le repito

_ ¿Que?_ me dice ella poverella que no entendía nada

_Que pongas la manos en la pared_ le grito y la tomo de las manos y se las planto en la pared

_Mirando la pared porca_ le grito.

Queda así ella mirando la pared, era un poema propio, bellísima, alta, elegante con el pantalone ajustado, prieto ese culo, ella sola abre las piernas, los brazos extendidas las manos sobre el muro, el pelo lungo hasta la cinturella, como esperando que la policía la palpe de armas.

Le empiezo a acariciar el culo, suavemente, lentamente. Con amore casi.

_ ¿Qué problema hay? A ti te gusta que te amase el culo a mí me gusta hacerlo ¿cuál es el problema?_ le digo

_Estás loco, no me gusta que me toques el culo desgraciado_

_Sí que te gusta, bambina sí que te gusta mira sino_ le digo y le amaso bien el culetto así, apretujando con toda la mano bien fuerte. Y ella gime si, mira la pared, cierra li ochii, los ojos y gime, un poquito pero gime hace Ah Ah Ah..”

Los demás interrumpen el relato, hacen exclamaciones, gritan, palmean.

_Te la follaste allí mismo_

_No amichi no, si lo hacía, al otro día me denunciaba, le amase un poco el culo de arriba abajo que era una maravilla y le di una palmada y le dije via, fuora di cua_

“A partir de allí empezamos otra historia, ahora le amasaba el culo en todo momento, solo eso, sin apuro, que se acostumbre bien, es una signorina de mucho carácter, una potranca no se amansa en un día. Donde la encontraba, en un pasillo, con otro médico le tocaba el culo, sino se podía porque había gente mirando, levemente una mano en la cinturita y un roce leve. Si se podía mano entera. Hasta que……

Ella misma, solita, sin que nadie, la obligue, va a mi oficina.

_Esto tiene que terminar, lo que estás haciendo es acoso y…_

_Pon las manos en la pared como la otra vez_ la corté

Baja la cabeza y lo hace, apoya las manitos en la pared, se abre de piernas.

Le amaso bien el culo con las dos manos ahora, ya la signorina gime casi que se retuerce,

_Desabróchate el pantalón y mete la mano y te masturbas_ le digo.

Ella hace caso y yo también puedo meter la mano por dentro y ya toco piel y que piel, era una pantera, tersa suave y se corre como una guarra, como una porca, las piernas de pantera temblando. Se da vuelta para mirarme y la cara era de guarra total, despeinada, le doy un beso y le digo

_Via, via, estoy ocupado_

Ella se prende el pantalón, toda confundida, me mira como sin saber qué hacer y se va

A los pocos días, una noche que llovía, la llamo, ya tenía ganas de follarmela claro.

Voy al cine con un amigo me dice.

A la noche calculo que ya debe estar en la casa y voy, sin avisar era la prima volta que iba a la casa. Llamo, lo usual ¿Qué haces aquí? Es muy tarde, estaba durmiendo bla, bla, bla.

Subo, esta con una camiseta y un pantalón de chándal y descalza. Parece que era verdad que estaba durmiendo

_ ¿Qué quieres?_ me dice

_Ponte contra la pared como tú sabes_

Me mira toda arrebatada, los ojos bien grandes, me mira desde arriba casi, que es una tía molto lunga.

Pero ya está entregada, pone las manos contra la pared, le bajo el chándal y le amaso el culo, le meto una mano en el chocho, encharcado que era una delicia, le doy una nalgada, una buena cachetada en el culo, le bajo la braguita y me la follo así de parado, el cazo mio bien adentro de su panocha y entonces me dice.

_Estoy saliendo con alguien_

_No soy celoso_ le digo”

Allí, en ese momento todos se ríen, Remigio nos mira de uno en uno con el vaso en la mano y se ríe, yo soy el único que no ríe y estoy catatónico.

Se da cuenta de todo el cabron y lo está disfrutando, por suerte los demás están puestos y no me prestan atención.

_Bueno esa noche me la termina mamando, de rodillas ella, yo sentado en el sofá_ dice Remigio

“Luego vienen unos días como la signorina se asusta, no quiere que nos veamos, bla, bla bla, sigo tocándole el culo en el hospital, eso no para.

Hasta que una noche.

_Tengo que hablar contigo_ le digo

_Pero no aquí_ me dice ella.

_Te espero en el coche, en el playón_

Allí viene la diosa caribeña, la veía venir caminando hasta el coche y no podía creerme lo buena que esta. Yo había puesto el coche bien apartado, incluso, esto no sale de aquí eh, rompí una luz de esas que iluminan, imagina el director del hospital rompiendo una luz del playón de estacionamiento.

_Que oscuro está aquí_ me dice

_Estamos bien_ le digo, ella se acomoda el pelo.

_Que querías decirme_ me dice sin mirarme

Le giro la carita, nos besamos.

_Quería decirte que me tienes que comer el cazo como el otro día_

Bueno en fin creí que la faena estaba hecha, me mamó la polla, me la follé allí mismo, la tenía así montada en la polla, besándome en la boca, cuando veo venir a dos enfermeras que tenían el coche allí cerca. Seguimos besándonos, ella no se dio cuenta pero yo creo que nos vieron, estas tías trataban de mirar y de ver quiénes éramos.

Bueno la cuestión es que allí yo ya pensé que estaba pero a los pocos días, me dice que está saliendo con alguien y que es algo serio, que el novio no es un asqueroso como yo y que no quiere saber más nada conmigo”

Pensé que debe haber sido cuando miramos las cosas de la habitación de bebé y me llamó amor.

Todo coincidía, sabía que Remigio iba a darme la estocada final y pensé en irme allí mismo.

Pero una parte de mi quería apurar la última gota de veneno

“Bueno que esa noche ya que me había funcionado bien la otra vez, me presenté en su casa bien tarde, como las dos de la mañana, due di la matina. Ahora sí que estaba durmiendo, tuve que insistir bastante, ahora ya me recibió en camiseta y tanga, se ve que tenía calor la mulata.

La visión de esas piernas me volvió loco. Me la termine follando por el culetto, bien por el culetto y varias veces, le cogía el pelo ese que tiene que le llega hasta la cintura como una rienda de una potranca propio y le dejaba ir la polla hasta el fondo del culetto. Solo había que montarla y cabalgar, alguien tenía que hacerlo bambini.

Así que la monté toda la noche, que espactocolo bellísimo. Una pantera propio.

Me fui a la siete di la matina, estaba reventado, pero ya ahora si estaba hecho, estaba amansada la potranca.

Durante tres noches me la estuve follando por el culo sin parar, el hambre de polla que tenía la signorina era brutal.

Este fin de semana me la llevé a Sevilla, hacía calor, la piscina, la buena comida, la buona bebida, nos relajamos, más montarla por el culetto, enseñarle como se come una buena polla hasta los huevos, acostumbrarla a que trague toda la leche, la pantera se convierte en una gatita mimosa, allí terminé de amansarla creo”

Sacó el móvil entonces y nos fue pasando uno a uno un video donde se ve el primer plano del hermoso rostro de Ana mamándole la polla, tenía una polla gorda y venosa.

_Ya sabía yo que esta venezolana era un zorron de mucho cuidado_ dijo uno

Entonces me levanté sin decir palabra y me fui.

Al día siguiente comenzaron los cuchicheos en el hospital, ya todos sabían los detalles de cómo Remigio se la había follado. Ana no lo soportó y renunció. Sé que está en París ahora, se casó y tiene un niño.

En ese mismo momento salí de la ensoñación que los recuerdos me provocaban, levanté la vista y vi como Álvaro hablaba con Fernanda pasando un brazo por detrás de su hombro, Remigio había puesto una mano en la rodilla de mi esposa.

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