Cornudo en la universidad 5 conclusión
No imaginabas que tu novia se casaría con el conserje, pero lo que no esperabas es que te obligaran a ser testigo de su unión carnal. La ceremonia es falsa, pero el placer es real, y tú estás ahí, atrapado, mientras la humillación te moja la ropa.
Al día siguiente, desperté todo deslechado solo que no fue mi novia quien lo hizo fue mi mano, a ella le tocaba deslechar a su nuevo novio el asqueroso y vergon del conserje de la universidad, salí de la camioneta rumbo a la casita viendo que ya estaban desayunando y mi novia volteando tortillas junto con sus hermanas de don Fulgencio en una pequeña estufa. Los cuñados de don Fulgencio y el mismo sentados en unos pequeñas piedras y en medio huevo en salsa y frijol, me senté y su cuñado que me había visto un dia anterior espiar a Moni y su disque novio solo se reía de mi, trate de comer lo más que pude pues estaba cansado del viaje y de las jaladas que me había dado, al terminar pasamos juntos a ver a su mamá del conserje en su dormitorio que era un pequeño cuarto donde estaba recostada en un petate, la señora ya era muy vieja pero estaba aún en sus cabales y reconoció a su hijo y que de inmediato vio a su acompañante es decir a mi Monse, la cual este viejo la llevaba según de la cintura pero por los temas de estatura si mano solo llevaba a su pronunciada nalga, la cual saludo a la señora incandose ante ella.
Moni— señora es un gusto soy Moni la novia de Fulgencio.
Madre– mi niña que bonita estás, y con caderas grandes para darle buenos hijos a mi niño adorado.
Moni– jejeje pues si eso espero.
Madre– y dime mi hijo dime cuándo piensan en matrimoniarse.
Don Fulgencio – pronto má pronto.
Yo atrás sin valer nada solo estaba atento a la conversación. Y sus cuñados atentos al cuerpo de Moni pues sus movimientos ante la señora parecían de una niña penosa moviéndose de hombros y sintiendo pena al conocer a su suegra, y queriendo dar la mejor impresión. Y tratar de no verse como una puta adicta a la verga de la su hijo ante la madre de don Fulgencio.
Madre– hijo quisiera ver ese día, pero no creo llegar. Si le haces un favor a tu mamá háganlo aquí y ahora que aún estoy con vida.
Que????? Pensé yo está loca está vieja. Completamente loca.
Don Fulgencio miro a su mamá y luego a mi Moni y dijo.
Don Fulgencio – esa es desición de mi novia má y se lo tendrías que pedir a ella.
Con una sonrisa pícara y ojos de de gato de Shrek miro a mi novia. Y la madre tosiendo le hizo el mismo pedimento a mi novia. No supe si lo hizo con ganas y complicidad o por fuerza o por tristeza pero si respuesta fue.
Moni– si me encantaría cumplir ese deseo.
Don Fulgencio– que no se diga más, si no hay objeción. Me matrimonio con mi princesa.
Yo quedé atónito, no sabía que pasaba pero al ver qué el conserje besaba a mi novia enfrente de sus familiares como queriéndosela comer ahí mismo, mi verga daba brotes de quererse levantar pero estaba ya muy adolorida, fue cuando mi novia se manifestó, –pero amor… yo siempre me quise casar de blanco con un vestido y no tengo ninguno, no se que hacer.???. Dirigiéndose a Don Fulgencio. A lo que una de las hermanas contesto, yo tengo aún el mío cuñada si gustas puedes usar el mío. Ven a mi cuarto para enseñartelo, y se fueron las mujeres corriendo como colegialas. Yo salí eufórico a reclamarle pero ya afuera me detuvo don Fulgencio, Para pedirme el favor de que solo fingieramos una ceremonia para su madre que estaba muy enferma, que era su última voluntad y que el siempre me había respetado a mi y a Mónica pero que si madre estaba a punto de morir.
No pude decir nada.
Cómo a eso de las cinco de la tarde con mucho cuidado sacaron a su mamá del viejo conserje al pequeño patio de las viviendas y sin Fulgencio se acomodo los botones de su camisa y se fajo la misma, estaban sus dos cuñados esperando a que salieran las mujeres, pero al tardar tanto me pidieron de favor que fuera a ver qué ocurría, así que fui a dónde estaban ellas y toque la puerta al entrar pude ver a Móni, con un vestido blanco desteñido muy corto para su tamaño, si cuerpo casi reventaba el vestido, pero pude ver también que tenía manchas amarillentas en todo el vestido casi estaba seguro que era semen, del marido de una de ellas, estaba llenó de ese líquido manchas por todos lados en que de seguro de estar más fresco, mi novia sale embarazada al solo ponérselo, ella estaba triste, al verme corrio a abrazarme, pude ver qué no le gustaba nada al momento del abrazo como estaba, casi predestinado el vestido se rompió de todos lados, ese no era digno vestido, para un cuerpo tan escultural y voluptuoso como el de mi Moni, que al ver el vestido roto comenzó a llorar, desconsolada, la trate de calmar preguntando si no tenía algo blanco que usar de lo que traía en su equipaje. Si cara paso de triste a sonriente, dijo que si me corrió pidiéndome, que les avisará a todos que estaría lista en cinco minutos, salieron las hermanas atrás de mi ya en el patio la madre de don Fulgencio estaba en medio como semejando a una cura de iglesia, nosotros a los lados y del otro las hermanas del conserje, fue cuando la vi salir a mi Moni… casi me daba un infarto, llevaba puesto su baby doll, blanco con el que se entregó a su macho una noche antes, don Fulgencio, tenía los ojos de plato, al igual que sus dos cuñados, las hermanas del conserje estaban con una sonrisa de alegría e ilusión pues ese mini vestido que traía mi novia la hacía ver preciosa, la viejita ya casi no veía entonces ni caso mencionarla, camino para encontrarte con don Fulgencio enfrente de la matriarca, y dijeron unos votos sin sentido, terminando estos la madre de don Fulgencio, asentó la union de los esposos con la cabeza, y estos se dieron un morreo de campeonato fue el beso más largo que pude haber, con abrazo y todo que parecía más un faje de amantes, todo paso tan rápido que no podía digerir lo que veía, los cuñados sacaron botellas y empezaron a celebrar, ya como alas siete a punto de obscurecer ya mariado un poco decidí ir al baño, a orinar, cuando vi a los nuevos esposo que se escondian atrás de un árbol, ella estaba con sus pies separados bastante del árbol, y con las piernas abiertas, recargada en el tronco del árbol, el atrás de mi ella dándole una culeada de campeonato, sacaba su verga por completo, y se las volvía a meter de un solo golpe ella estaba que se moría de placer, el baby doll, o su vestido de novia estaba lleno de sudor de los de amantes, sus gritos eran majestuosos igual que sus embestidas, ella– haaaa haaaa daleeee daleeee no te separeeeesss no te salgassss nooo nooo me parteeeees. Dale papitoooo soy tuyaaaa soy tu mujer. Dame un hijooooo damee tu rico semen mi amor. El– si bebe toma, putona sabía que serías mi mujer aaaa aprieta ese culote mi amor haaaaass que me venga, haaa estás bien ricura haaa bien buenota, mi esposa es una buenotaaaa haaaaaa deslechameeeee así todos los días. Después de una hora de espiarlos y venirme sin siquiera tocarme o ponerme erecto, vi a mi lado y estaba su mismo cuñado de don Fulgencio el mismo de la noche anterior, estaba a lado de mi, viendo el mismo espectáculo, al verme el no se sorprendió, el sorprendió fui yo, tenía su verga de fuera y se estaba masturbando, una verga un poco más pequeña que la de don Fulgencio pero igual de gruesa, cuando me dijo– sacatela tu también es imposible no dedicar una jalada a la nueva concuña ándale pues nadie se va enterar, yo– no gracias ya lo hice. El cuñado– jajajaja pues que poquito has de aguantar niña, mejor te vamos a poner hacer tortillas, fue cuando los embates de el conserje estaban partiendo en dos de a Moni, cuando ambos lograron el orgasmo sincronizado, que duro más de lo que jamás había visto. En ese momento sentí que me caían gotas o más bien chorros al voltear era su cuñado que se estaba viniendo tambien al mismo tiempo, pero este lo hacía sobre mi, era muy abundante, parecía que no terminaba, no como yo que solo eran horas, el eran borbotones de leche, y no entiendo porque no me quite en ese instante, sino hasta que acabo, voltee a ver a la pareja que arreglaba su ropa y caminaba de vuelta a la casa, mientras que el cuñado guardaba su verga mientras me daba las gracias, no pude aguantar tal humillación y con lo poco que me quedaba de defendía decencia corrí a mi camioneta arranque y me dirigí a la ciudad de México, no voltee a ver el teléfono a pesar de que sonaba una y otra vez llegué ya por la madrugada casi al amanecer en mi casa aún seguían durmiendo todos. Decidí bloquear el número de Moni, y apagar el teléfono, cuando estaba apunto de bañarme me dio cuenta que en mi ropa aún tenía líquido pegajoso, ya está por más el decir que era o de quien era, no se por en que en la regadera me dio el instinto de oler esa ropa por terminar probando con la lengua la sustancia, no pude más y llore y lloré a más no poder, cuando salí vi a mis padres conviviendo, y al sentarme en la mesa le hice una petición a mi padre de cambiarme de escuela quería una lo más alejada y de ser posible con internado, al parecer no le pareció mala idea tenerme lejos de la familia pues al decir verdad nunca hubo mucho afecto. Así que me fui de ahí, no me supe que paso más con mi novia y su nuevo esposo el conserje, no supe nunca más de ellos, el morbo siempre me gana al pensar y por las noches siempre me masturbe pensando en ellos en esa hermosa pareja dispareja que si amor al sexo fue quien pudo unirnos.
P.T. perdón por el retraso, tenía mucho trabajo, y por hacerlos tan cortos pero en un solo relato estaría muy extenso, pero créanme que ya se están cocinando nuevos relatos en mi mente, espero este sea de su agrado, saben que todos los comentarios me ayudan a crecer. Muchas gracias.
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