Voyeur, el placer de espiar 7
Encarna no solo es su novia, es su cómplice en los placeres más prohibidos. Cuando la casa queda vacía, la tentación de espiar a su hermana no hace más que encender la llama de su propia pasión, revelando secretos que podrían cambiar todo.
Encarna era una diosa, guapa, encantadora y en la cama explosiva, sexualmente aceptaba los juegos que le proponía, desde ducharse mientras yo la espiaba, en probadores cambiándose la ropa interior, elegía sus bikinis con ella y su ropita interior, verla desnuda era una gozada.
Un día que iba en falda corta le pedí que me diera sus bragas, solo yo sabía que no llevaba bragas, ella se sentaba en los bancos del centro comercial y yo en frente, cuando venía alguien cerraba sus piernas y cuando no, las abría para que yo viera su precioso coñito expuesto. Sentí pasos detrás mía y ella no cerró las piernas haciéndose la desentendida, una mujer de unos 25 años paso junto a nosotros y la miró recreándose, volteó su cabeza para mirarme y sonreírme. Nos levantamos los dos con un calentón extremo. No había mucha gente y nos metimos en un probador y follamos con un deseo inusitado, parecía que llevábamos un mes sin vernos. Encarna estaba estudiando moda, era muy buena en lo que hacía, tenía trabajo todo el año de costura, trajes de flamenca,trajes de boda, trajes de noche. A sus 18 años había vestido de flamenca a mis hermanas, mi madre y mi tía. La amaba con locura, era el amor de mi vida, el poco tiempo que me dejaba los estudios y el taller se los dedicaba en cuerpo y alma a mi diosa.
Las cosas en casa se ponían malas, mi padre con una lumbalgia crónica había sufrido la mayor crisis y tendrían que operarlo de hernia discal. Una operación que hoy en día con los métodos que hay es menos invasiva, pero que en aquel entonces era más complicada y necesitaba hospitalización de larga duración. Un par de días antes de operarlo lo ingresaron para hacerle las pruebas pertinentes, mi madre procuraba pasar el máximo tiempo con él, mis hermanos pequeños se habían ido unos días a vivir con mis abuelos, solo quedaba mi hermana y yo en la casa, todo parecía que mi hermana y yo nos quedaríamos en casa para ayudar a nuestros padre cuando recibiera el alta.
Tendríamos la casa para nosotros un par de días. Aunque mi hermana tenía la habitación libre para ella sola, tenía ciertos miedos, a que mis abuelos, mi madre, o mis hermanos llegarán a casa, o ser escuchada por su ventana que daba a la calle. Ese día los cuatros estaríamos toda la tarde allí. Le dije que lo haríamos en mi dormitorio, como siempre, lanzamos la moneda para ver quién usaba mi dormitorio antes, y así fue como fuimos los primeros en follar, estuve algo más de una hora disfrutando de los encantos de mi novia. Ellos estaban en el patio jugando al parchís, se escuchaba el sonido del dado tintineando en el cubilete.
Salimos de la habitación y entraron ellos nada más acabar la partida, mientras nosotros nos aseabamos. Le pregunté a Encarna si tenía curiosidad de ver a mi hermana follando con Javi. No se lo pensó su cara se iluminó y sus ojos se convirtieron en ojazos. "Si, me encantaría, ¿como lo hacemos, entramos en la habitación?" Le expliqué cómo podíamos verlos. Así que fuimos a la escalera y me situé detrás de ella para ver el espectáculo.
Ya estaban desnudos y mi hermana estaba de rodilla mamándole la polla a Javi. Encarna no se creía lo bien que estaba viendo la escena, yo había disfrutado a solas de esas escenas pero hacerlo con mi novia tenía un plus de morbosidad, me pegué a su espalda y ella notó la erección, acomodo su culo a mi polla y cogió mi mano para llevarla a su pecho, el cual magreaba y pellizcaba, de vez en cuando movía su cabeza para buscar mi boca con la intención de besarme, cuando volvía a su posición atacaba su cuello para lamerlo, morderlo y besarlo.
En poco Javi estaba eyaculando en la boca y la cara de mi hermana. Esta se limpio y tumbó en la cama abrió sus piernas y él se lanzó a comer su coño. Yo ya estaba masturbando a mi novia, tenía mi mano mojada por sus flujos, y ella volteó su cara para besarme y soltarme una frase demoledora, "ya me gustaría estar en el lugar de Javi", no le dí importancia en ese momento a la frase solo deje lo que estaba haciendo para bajar dos escalones, subí su falda y baje sus bragas para lamer su coñito, estaba muy mojado, como nunca lo había visto, sus flujos llegaron a mi lengua y disfrute lamiendo cada gotita que soltaba, ella agarró mi cabeza y comenzó a restregarse delicioso coño en mi boca hasta correrse, sus piernas temblaban de placer, recibí en mi lengua el fruto de su placer.
Cuando subí me besó con pasión, me dijo "esto ha sido muy morboso, ahora disfruta tu". Ella me cedió su sitio y bajo dos escalones saco mi polla del pantalón y empezó a mamarmela, con la maestría que ella tenía y la imagen de mi hermana botando encima de Javi con sus grandes pechos bamboleando, no tardé ni dos minutos en eyacular en la boca de Encarna, la cual cerró sus labios sobre mi glande con la intención de tragar todo el semen que soltara, quizás pensó que después de haberme corrido dos veces anteriormente esta vez sería una cantidad menos copiosa. No pudo tragar la cantidad que estaba escupiendo mi polla, para evitar atragantarse abrió su boca y puso sus manos debajo de su barbilla para recoger lo que salía por la comisura de sus labios, me miró de manera sensual llevando sus manos a su boca las limpio a lametazos.
Abandonamos la posición fuimos al baño a asearnos, ella se dirigió a mi con una sonrisa pícara, "eres un cabrón, ahora se porqué algunas veces eyaculas como un animal, no puedo creer que después de correrte dos veces eyacules así, ahora lo comprendo todo" le pedí perdón por lo que había ocurrido, ella me abrazó y me dijo que lo que había vivido en la escalera había superado el mejor de los orgasmos que había tenido. No me lo podía creer, mi novia, mi diosa, había disfrutado como yo con el placer de espiar. Aquel día encontré a la mujer que quería me acompañará toda mi vida, sexy, atractiva, una bomba en la cama, y aunque aún el anal se le resistía, era la perfecta compañera de juegos.
Todavía me faltaba una explicación ¿Qué era aquello de comerle el coño a mi hermana? ¿lo habría dicho por el calentón del momento? Vino a mi mente lo ocurrido en el centro comercial ¿Realmente se distrajo o quiso enseñar su rosadito coño a la mujer que nos sonrió?
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