La vida secreta de Inma III. El vecino.
Mientras ella fingía dormir en casa de una amiga, él la observaba desnuda en la playa con otros hombres. De vuelta, el vecino y él no pudieron evitar la tentación: se masturbaron juntos y se corrieron en la ropa interior de la esposa. Ahora, Inma no solo lo sabe, sino que quiere más.
Estuve un rato más en la terraza y luego me fui a la cama con ella, aparentemente dormía plácidamente con el culo completamente a la vista con la camiseta recogida en la cintura. Con esa visión me quedé dormido. No sabía lo que al día siguiente iba a disfrutar.
Cuando me levante a la mañana siguiente, ya no estaba en la cama. Estaba preparando desayunos mientras veían la televisión los niños.
Me dio un beso de buenos días y puso el café sobre la mesa.
Eran las 11 de la mañana y estaban esperándome para ir a la playa antes que hubiese demasiada gente. Inma se metió en el dormitorio y apareció con el bikini. Uno nuevo, negro con la braguita muy ajustada y dejando ver casi toda su nalga.
- Me abrochas me dijo.
Me acerque por la espalda donde me esperaba para poner el cierre al sujetador.
Cuando se dio la vuelta me encanto lo que vi. Un sujetador de balcón donde apenar tapaba sus grandes areolas y colocándoselas, me sonrió y se dio media vuelta para colocarse el pareo
Termine de ponerme mi ropa de baño y nos fuimos a pasar el día en la playa
A la hora de comer, después del café, charlamos sobre la cena de esa noche. Me dijo que le había mandado Charo un mensaje para que fuera a la playa con ella, la que estaba cerca de su casa, para que luego le ayudara a preparar las cosas. Yo le dije que sin problema, que no se preocupara y se lo pasara bien.
- ¿Sabes a qué hora vendrás? me lo preguntaran los niños. Mentí
- No sé, Charo me dijo que si vemos que bebo mucho que me puedo quedar con ella en casa, que los niños no están
Me dieron ganas de preguntar si los amigos también beberían mucho, pero no quise despertar en ella sospechas que la frenaran.
Ella se fue a echar un rato la siesta y yo me quede tonteando con el móvil en el salón, pues hacía calor a esa hora en la terraza. Fui al dormitorio al rato y ella dormía desnudo completamente, sobre las sábanas blancas. Mi polla se puso erecta casi en el momento. Vi que había una bolsa bajo la cama que asomaba y vi que era la bolsa de un gran almacén de la ciudad, de esos que hay de todo y vi que había un bikini similar al que había llevado a la playa conmigo y otro similar blanco, iba a estar tremenda. También había un pequeño tanga blanco de mala calidad, con un cierre trasero en forma de flor hecho de cristales. Me alegre mucho ver lo calentita que estaba en esos días.
La desperté justo cuando íbamos a salir a la playa, una vez que el calor de las primeras horas de la tarde bajaba su intensidad. Ella miro el móvil y vi que tenía un mensaje de telegram, ¿telegram? Ella no usaba esa aplicación.
- Me está esperando Charo, me dijo.
- yo preparo la bolsa y me marcho también.
- Pásatelo bien, le dije cuando salíamos de casa.
Ella aun no se había marchado, y al poco de ponernos en la playa, vi como salía del portal con su bolsa de rafia al hombro y un vestidito playero.
No paraba de dar vueltas al mensaje de Charo por telegram. ¿Por qué no usaba el WhatsApp? Creía yo que me estaba montando películas en mi cabeza, e intenté estar tranquilo en los días que me quedaban de esa semana.
La playa que estaba más cercana a la casa de Charo, pillaba algo lejos del centro, de nuestra playa y casi de cualquier sitio de la población. Era una pequeña playita casi privada de la urbanización donde vivía. No podía ir allí sin motivo que no fuera interpretado como un espionaje en toda regla.
Salimos de la playa casi antes que ningún día. Tenía ganas de llegar a casa y relajarme un rato, borrando las imágenes que me venían a la mente de mi mujer. Pero lo primero que hice cuando los niños se duchaban fue ir a ver la bolsa que había visto debajo de la cama. No había nada dentro. Se había llevado el bikini blanco y el tanga. Uff, un escalofrió recorrió mi cuerpo y una vez que salieron de la ducha, les dije a los críos que se quedaran un rato a ver la tele mientras yo salía a hacer unas compras. Cogí el coche y me fui en dirección a la cala, pase por la urbanización de Charo, pero todas las casas eran parecidas y no vi el coche de mi mujer en ninguna calle antes de llegar al parking junto al arenal. Me baje algo nervioso y buscando alguna escusa en caso que me pillara Inma. Subí al coche de nuevo y lo aparque en alguna de las calles cercanas, que era más discreto.
Avance por la calle que bajaba al muro de la playa, pues allí no había paseo ni casi gente tampoco. Entre unas piedras oscuras pude ver que había un grupo de gente y apenas unos chavales jugando a vóley en la parte más cercana a donde me encontraba.
Efectivamente, el grupo de las piedras, era el de Inma. Estaban en las toallas tomando unas cervezas y aparentemente jugando a cartas. No estaban escondidos, pero la zona donde estaban era la más resguardada desde la zona del aparcamiento, no tanto desde la parte que yo estaba. Vi a los tres amigos que debían haber llegado con antelación pues ya estaban allí y a Charo. Estuve un rato observando sus movimientos y eran normales, hasta que fueron al agua. Efectivamente Inma llevaba el bikini blanco, pero sin la parte de arriba. Sus grandes tetas caían por la gravedad al agacharse a limpiar sus rodillas de arena, antes de salir para el agua con dos de los chicos, mientras Charo hablaba con el tercero que le dijo algo, justo antes de que ella se riera y echara mano al cierre de su sujetador y dejar caer sobre las toallas, dejando a la vista de su amigo y mía también unas enormes tetas, más grandes que las de mi mujer, ante la sonrisa del chico. Su mano se posó sobre su pecho izquierdo haciendo un movimiento como de pesarla, que sirvió para las risas de ambos. ¿Tendría un rollo con él? Casi se me había olvidado que mi mujer estaba en top less junto a dos chicos desconocidos por mirar a Charo y sus tetazas. Allí en el agua jugaban mientras los dos últimos se metían con ellos, tranquilamente, sin juegos ni nada. Todos cerquita, metidos bien en el agua, casi ocultando cualquier pequeño roce entre ellos a los demás.
No espere a que salieran pues su mirada en mi dirección podía delatarme, y subí de nuevo la calle en busca del coche.
Llegue a casa, había pasado algo más de media hora y les dije a los chicos que se vistieran que íbamos a la pizzería.
Cogí el teléfono y le mande un mensaje a Inma.
… que tal…
Doble check,
A la media hora estábamos en la pizzería esperando nuestra cena, cuando un mensaje en el móvil me saco de la conversación con conocido del bloque que habíamos coincidido en el restaurante.
… bien, esperando que lleguen los amigos de Charo para encender la barbacoa…
…llegaras tarde entonces… le envié
(Escribiendo)
(En línea)
(Escribiendo)
… seguramente me tenga que quedar aquí
…hemos tomado una jarra de sangría fresquita y aún no hemos empezado…
…ok…
… no te enfadas, ¿no?...
… no, pásatelo bien y ten cuidado con los amigos y el alcohol. Jejje…
… (Carita de sorpresa y sonrojo)
Volví a la conversación con paco, que estaba con su hijo y se iba a sentar con nosotros, mientras su chiquillo hacia las delicias de los míos con la consola portátil.
Hablamos de su mujer, de la mía, del trabajo, trivialidades que me hicieron desconectar un rato del calentón continuo que llevaba desde hace unos días. Terminamos de cenar y como me había contado que su mujer no estaba en toda la semana al haberse quedado en Barcelona a trabajar, le dije de ir a alguna terraza a tomar una copa. Nos acercamos a varias terrazas sin éxito al estar todo completo y como los niños empezaban a desesperarse, le invite a casa a tomarla. Él me dijo que de acuerdo, pero se pasaba por su casa a coger una botellita. Compramos unos hielos y llegamos al complejo. El subió por su ascensor y quedamos en casa.
A los pocos minutos apareció con una botella de ron añejo en la mano y su hijo. Entraron y nos fuimos al sofá de la terraza, donde tenía la hielera preparada y unos vasos. Los niños conectaron la consola y se quedaron en el salón. La conversación siguió fluyendo entre copazos, pasando de tema a tema sin mucho orden. Me pregunto por Inma, le dije que no iba a dormir en casa esa noche, que había salido con una amiga.
- Vaya peligro las dos solas
- Si, al parecer la amiga es un poco ligera
- Oye, dijo mientras miraba el bikini aun en el tendedero, que no te moleste, pero, ¿Qué talla usa tu mujer’? porque en la piscina a veces me quedo embobado mirándoselas. Y rio
- Pues unas 95 o 100 d dependiendo, le dije mientras me levantaba y me acercaba al tendedero
Cogí el sujetador ya seco y se lo lancé. Lo miro y dio buena cuenta de él, abarcando su mano la copa como midiendo su tamaño.
- Madre mía, si mi mujer tuviera algo así, no podría dejar de mirarlas. Me dijo mientras tomaba un sorbo de la copa que ya languidecía entre los hielos.
- las de tu mujer son más pequeñas, le dije
- sí, firmes pero pequeñas al fin y al cabo.
- ¿la última? Le pregunte mientras levantaba su copa
Miro hacia el salón y vimos a los niños dormidos en el sofá.
- Venga, me dijo notando su voz algo adormecida
- Por las tetas de tu mujer, me dijo mientras brindábamos
La erección en mi pantalón llego para mi sorpresa cuando oí esas palabras.
- Espera, le dije mientras me incorporaba
Me acerque al dormitorio y sustraje un sujetador de encaje rojo que ella usa cuando esta con ganas de fiesta. Se lo volví a dar, para que lo observara.
Madre mía, me dijo,- lo puso firme ante él y me pareció como si estuviera viéndola con el puesto ante él,
- Imagina tu polla entre ellas. Jajajaja.
- Calla, que me lo imagine antes. Y acerco su nariz al sujetador.
Me di cuenta que bajo la bermuda aparecía una erección notable y se lo dije. Me contesto que entre las copas y la conversación había perdido un poco el pudor.
- No te preocupes, le dije mientras abría la goma de mi bermuda elástica enseñando la mía.
Ambos reímos y bebimos, y si, le había enseñado mi polla a un vecino, con el que tenía algo de relación pero que apenas habíamos hablado en un puñado de ocasiones.
Al menos la tuya es elástica. Me dijo riendo
- Pues quédate en calzoncillos, mi mujer no viene y los chicos ya no creo que se despierten.
Abrí el sofá cama y los colocamos a duras penas a los 3 dormidos, mientras sin mucha idea de cómo iba la noche, puse otra copa en los vasos. Viendo que la conversación se iba templando, le mostré unas fotos de Inma en ropa interior que hizo que Paco se tuviera que colocar el paquete en un par de ocasiones. La sorpresa fue cuando encendió su móvil y me enseño fotos de su mujer, completamente desnuda, con unas pequeñas tetas, pero con unos pezones erectos, que eran enormes. Su pubis con un pelo negro aparecía entre sus delgadas caderas.
Joder paco, esta buena
- Si, ojala tuviera las tetas de la tuya. Jajajaja
Volvimos a brindar y por sorpresa, Paco se bajó el pantalón doblándolo cuidadosamente y colocándolo sobre el sofá de enfrente a nosotros. Su erección era muy visible ahora para mí, a un palmo de mí. Hice lo mismo que él, y nos quedamos mirando nuestras mujeres en fotos en la playa, cuando por sorpresa, se bajó un poco el bóxer y apareció el pollon de Paco. Descapullado y brillante, empezó a masturbarse a mi lado. No sabía qué hacer. Veía ese pollón gordo y venoso ante mí, pajeándose con mi mujer y no me quedó más remedio que sacármela a su lado. Allí dos cuarentones, polla en mano, masturbándose como quinceañeros viendo fotos.
- Mi mujer está en casa de una amiga y seguro que se la están follando. Dije
- No jodas
- Si, iban unos amigos y les vi en la cala en tetas con ellos y jugueteando
- Joder tío, lo que daría por fallármela yo, dijo mientras aceleraba la paja
- Y no te molesta. Dijo
- No sabría que decirte, Me excita la situación pero no es agradable saberlo
- Yo me la follaba hasta hartarme, me dijo, la veo en la piscina y pienso en las cubanas que habrá hecho
Su paja no bajaba de intensidad, me aviso que iba a correrse, que iba al baño.
- No, córrete en su sujetador, luego lo lavo.
Lo puso ante él y unos chorros de leche caliente salieron disparados, manchándolo completamente, en una corrida muy abundante que se acompañó de la mía, poniéndome en pie y manchando su sostén también
Los dos rendidos y con las pollas flácidas, nos quedamos sentados un buen rato más, hasta que me dijo que se iba para casa.
- Deja al niño aquí, mañana te lo llevo.
- Si no te molesta, mejor. Esto lo tenemos que repetir, me dijo
- ¿La paja o las copas?
- Ambas. Jajaja
- Como te vea Inma ese pollon lo mismo te invita cuando no este
Se rio, mientras se componía su indumentaria.
A la mañana siguiente mi cabeza me explotaba. Me desperté temprano por el dolor y tome una pastilla para ver si podía calmarlo. Salí al balcón donde los primeros rayos del día iluminaban el agua del mar. Allí estaban los restos de la noche, los hielos derretidos, los vasos vacíos. En el suelo yacía el sujetador de Inma blanco y en el sofá el rojo. Cogí este último donde podían verse aun los chorros de semen de Paco mezclados con los míos. Mirando al suelo, los goterones eran visibles.
- Vaya corrida- dije para mi
Tenía que limpiar el sujetador y el suelo antes de que llegara Inma. En ese momento me acorde de Inma. Mire el móvil a ver si algún WhatsApp de ella me decía algo, pero no. Su último mensaje era a las 21:04 de la noche anterior.
Cogí el sujetador rojo y directamente olí las copas con el semen aun palpable y justo al hacerlo, notar el olor característico, mi polla empezó a levantarse.
- Joder que mal estoy – volví a iniciar una conversación conmigo mismo.
Me imagine a mi mujer en ese balcón, desnuda, de rodillas juntándose las tetas con sus manos esperando recibir la corrida de Paco y la mía, recibiéndola como justo hace unas horas lo hacían simuladamente. Salpicando su cara, esos abundantes chorros que salían del pollón de Paco, en dirección a las tetazas de mi mujer. Mi mano acaricio mi polla sobre el pantalón de deporte que llevaba puesto.
A media mañana, con el sujetador ya limpio, los niños desayunados, Paco volvió a casa en busca de su chico.
-pasa hombre, no te quedes ahí. ¿Quieres un café?-
- pues me vendría de miedo, me dijo con la típica cara de resaca.
Pasamos a la terraza mientras los chicos jugaban en las literas de su habitación, llevando la cafetera bien cargada hacia ella
- Vaya pedo ayer, ¿no? Me dijo
- Falta de costumbre le dije
- Y, mirando al sujetador de Inma colgado de la cuerda, perdona si me pase con lo de tu mujer
- No te preocupes
- No pude dormir mucho, pensando que ibas a estar mosqueado y con razón
- No, ya te dije que fue morboso,
- En serio? Preguntó con algo de incredulidad
- Si, un día te enseño un video de mi mujer follando con otro. Jajajajajajaja
No movió ni un musculo al oírme. Luego, pensando que era broma, me dijo:
- Cuando quieras. Jajaja
- Pues la próxima fiestecita que mi mujer se vaya te lo enseño, o lo mismo un día que esté ella. Jajaja
- ¿Estás hablando en serio?
- Que sí.
Un mensaje sonó en mi teléfono. Inma me decía que se levantaba en ese momento, que iba a desayunar e iba para casa. Imaginaba que ya estaríamos en la playa y que no iba a bajar esa mañana
No le dije que no íbamos a bajar.
A los cuarenta minutos las llaves avisaban que mi mujer llegaba a casa, y la cara de sorpresa al vernos allí, fue casi la misma que puso Paco al verla.
Iba vestida con el vestido playero que llevaba el día anterior al salir de casa, sus tetas mostraban claramente que el sujetador no las cubría y al saludar a los peques por el pasillo, claramente vimos que no llevaba braguitas tampoco.
- Pensaba que estabais en la playa
- Me dijo, mirando a Paco como preguntando que hacia
- Estamos tomando un café, Anoche me encontré con paco en la pizzería y estuvimos tomando un par de copas en casa. El niño se durmió aquí y ha venido a recogerlo. Dije
- Hola Inma, le dijo paco mientras le dio dos besos
Le puse a ella otro café y nosotros nos pusimos uno para acompañarla. Salimos a la terraza de nuevo charlando sobre cosas de la comunidad, sobre la mujer de Paco y cosas así. La luz de media mañana nos dejaba ver perfectamente las grandes areolas de Inma oscurecidas bajo la media transparencia del vestidito. Paco se sentó en el sofá, permaneciendo nosotros de pie apoyados en la pared del balcón. Me pude dar cuenta que Paco solo miraba a la entrepierna de Inma, pudiendo comprender que se le veía completamente o al menos se le intuía.
Paco se levantó para coger su móvil de la mesa y pudimos ver como su paquete se había vuelto a hinchar. Le había estado viendo todo a Inma.
Se marcharon de casa y nosotros por la hora decidimos bajar a la piscina un rato antes de comer mientras Inma decidió quedarse en casa para hacer algo de comer. Al volver, se había duchado, y estaba en ropa interior, como solía estar por casa. Un buen manoseo de culo en mi saludo a la vuelta y a comer.
La sobremesa volvió a ser animada, preguntándome por la noche con paco pero no soltando apenas nada de la suya.
-¿Has visto que Paco estaba empalmado? Me soltó dejándome parado
- tú también lo has visto. Jajaja. Solté. Y vaya paquete calza el amigo. Jajá
. No me ha dado tiempo a tanto, me dijo mientras se metía en casa enseñando su culo solo tapado por la tira del tanga.
- Es que viendo ese culazo no me extraña-
En ese instante un mensaje de telegram llego a su teléfono.
Apenas un instante antes de que se apagara la pantalla, vi que se trataba de una foto. Se apagó justo antes de llegar con una copa para cada uno. La note animada y volví a preguntar por la noche anterior.
- Pues lo pasamos bien, prepararon una barbacoa y ya sabe que Charo no escatima y estuvimos de copeo hasta tarde y ya nos quedamos a dormir, como no estaban los hijos hay camas de sobra.
- ¿Camas? También se quedaron los amigos.
- Si, se quedaron porque no podían ni encontrar las llaves y Charo no les dejo irse, pero no te preocupes que ellos durmieron en el salón.
- No me preocupaba, y no intentaron nada contigo?
- Alguna cosilla intentaron, jajaja, y¿ tú? ¿Cómo acabó el vecino en casa? No te había visto nunca hablar más de 2 minutos con él.
- Pues nada, nos encontramos en la pizze y llegamos a tomar algo y no encontramos sitio, y nos pusimos a hablar hasta tarde y cogimos buen pedo
- Nosotros también, al final me costó casi llegar a la cama.
- No tenemos edad para estas fiestas jajaja
- Habla por ti
Mi mujer no suele beber y cuando toma un poco de alcohol se le nota rápido. Por eso intente sacar algo más de la conversación con un segundo copazo, pero apenas soltó prenda. Lo que sí hizo justo después que los niños nos avisaban que bajaban a la piscina, fue soltarse el sujetador dejando sus tetas al aire, colocándose en una pequeña tumbona donde daba un poco de sol junto a la barandilla, que aunque es de ladrillo, los vecinos de los lados de las plantas superiores pueden verla.
- Como te vea paco se le va a poner dura otra vez
- Jajaja, has vito? Vaya paquete se le marca.
- Pues como se asome lo mismo te lo enseña. Jajaja
- Déjale que disfrute. Dijo mientras se apretaba las tetas juntándolas.
La imagen de ella tumbada, con su tanga negro y sus pechos cayendo a ambos lados de su cuerpo era muy morboso, sobre todo pensando que algún vecino la podría ver, siempre que se asomara. Pero al cabo de 1 minuto se levantó. El calor del sol a esa hora no permitía lucimiento. Pasó a mi lado mirándome y fue al interior. A los segundos de no saber dónde iba, entre en el dormitorio. Estaba tumbada boca abajo completamente desnuda sobre las sábanas blancas, donde su moreno resaltaba. Las piernas un poco abiertas solo me hacían pensar en colarme entre ellas. Me acerque hacia ella por detrás, lamiendo su raja del culo haciendo que soltara un ronroneo. Abrí sus nalgas, generosas, apareciendo su vulva completamente mojada ante mí. La lamí inmediatamente, entreteniéndome lo suficiente para que ella gimiera sin pudor. Me ayudo en mi labor levantando las caderas, apareciendo su coño abierto, enrojecido y muy mojado.
- ¿Te ha calentado el sol? Le dije
- Y lo que no es el sol. Contesto
Me baje el pantalón dejando mi rabo al aire. Ella no se inmuto. Me dejo hacer, levantando sus caderas más aun, dejándome claro que quería que la follara.
Me puse tras ella, metiendo de un solo empellón mi polla entera, soltando un suspiro de placer, ahogándolo en la almohada, empezando yo en ese momento a moverme no muy rápido pero si llegando profundo, apretando con mis manos sus caderas acompañando ese vaivén cada vez más fuerte.
Te ha puesto cachonda hablar de paco eh? Le dije en ese momento
No, has sido tú, me dijo
No mientas, has visto ese pollon y te has puesto a mil.
Es que vaya bulto, termino por decir entre los gemidos y jadeos
- Ya te digo, es muy gorda
- Lo parece
- Yo se la he visto, dije sin saber cómo iba a salir de ahí
En ese momento se corrió, sus convulsiones y sus gemidos casi apagados y su espalda arqueada me decían que era un buen orgasmo. Pero yo seguí el ritmo en el momento que vi que ella se reponía.
- Tú también estas caliente cariño, me dijo viendo que mi ritmo no la perdonaba
- Es que te he imaginado enseñando las tetas a paco y me ha puesto cachondo
- Cuando quieras se las enseño. Jajaja… ahhhh….con que baje a la playa puede verme
- Eso no es lo mismo. Le dije.
Estaba cerca de llegar al final y la saque. Me apetecía su culo. Lo veía enrojecido, y lo humedecí un segundo con la lengua. Un gemido de mi mujer al notar mi lengua en su ano me dio el visto bueno. Solo me dejaba follar el culo en momentos de mucha excitación y por lo visto estaba muy excitada. Al momento mi polla estaba abriéndose paso en su interior, viendo como una sonrisa con la boca abierta, ojos cerrados y un gemido de placer leve aparecía en el semblante de Inma. Incorporando un poco mis piernas empecé a follarle el culo primero suave pero según iba llegando mi orgasmo lo iba acelerando. Ella a la vez se acariciaba con la mano su clítoris, apoyando los codos en la cama, que en ese movimiento golpeaba con el cabecero acompasando nuestra follada. Me corrí en su interior, avisándola con un gemido largo al que ella acompaño con un “sigue, me corro…..”.
Caímos los dos en la cama saliendo mi polla de su interior, manchada con mi semen. Inma se quedó boca abajo intentando suavizar la respiración
- Que rico nene. Me dijo,
- Muy rico. Dije triunfante con una sonrisa bien amplia
. ¿Cómo le has visto a Paco su cosa? Me dijo ahora con un poco de vergüenza
- Es una historia, jajaja intente quitarle interés.
- No, me interesa saberlo, me dijo dándose la vuelta hacia mí, posando como la maja desnuda. Pude ver como sus pezones estaban erectos.
- Pues ayer nos pasamos con las copas y con los niños dormidos, se manchó el pantalón con la copa y se lo quito para intentar secarlo y no llevaba calzoncillos, mentí.
- Y le viste la polla gorda, no me lo creo
- Es que al colgarlo, estaba tu sujetador y hablando de las tallas de tus tetas se puso un poco caliente y se le puso dura…
El resto de la historia se la conté, diciendo como nuestro vecino se había cascado la polla en nuestra terraza y corriéndose en su sujetador.
Cuando el pudor me dejo mirarla de nuevo, vi cómo se estaba acariciando su sexo. Lentamente, como por inercia, pero acariciándose, abriendo sus labios superiores con su dedo corazón
- ¿Te has puesto cachonda de nuevo? Le dije entre sorprendido y pícaro.
- Un poco. Me dijo
- Pues no veas tú, la cantidad de leche que soltó el amigo.
- Mmmmm
- Se imaginaba tus tetas delante suya y el corriéndose en ellas
- Mmm
Ahora se masturbaba nítidamente para mí, sus dedos se introducían en su vagina aún abierta y acariciaba su clítoris.
- Y bien gorda que es, se moría por vértelas en la playa, pero aquí seria más morboso
- Si, acertó a decir
- Se las quieres enseñar, eh?
- Si, volvió a decir
- ¿Quieres que invite a cenar a paco esta noche en plan informal.?
- Lo que quieras, me decía mientras me colocaba encima de ella, abriendo sus piernas y volviendo a introducir mi polla en ella.
- Ya verás que contento se pone, le decía mientras ella estallaba en otro orgasmo.
Prácticamente a continuación me corría en su interior, cayendo entre sus tetas mi cara.
Ella se levantó y fue al baño, a limpiarse, mientras mi inquiría que me vistiera para ir a la piscina con los niños-
No me dio tiempo apenas a subir mi bañador cuando ella apareció con un bikini de leopardo que me encanta, más tapadito que los nuevos, pero que le daban un aspecto muy erótico. La hice el lazo en la espalda y bajamos con todos los trastos hacia la piscina
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