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Mi esposa argentina 3 parte 3

Carlos creía tener el control de su matrimonio hasta que descubrió la obsesión de Aitor por su esposa. Lo que comenzó como una humillación se transformó en una excitación morbosa, y ahora, mientras Aitor toca a Fernanda bajo sus narices, Carlos no puede evitar enviarle las pruebas de su intimidad. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para alimentar esa fantasía prohibida?

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MI ESPOSA ARGENTINA 3 Parte 3

Varias sensaciones pugnaban dentro de mí, por un lado cierto cabreo por el descaro del chaval, un poco de humillación también y por otro, a qué negarlo, una excitación morbosa que tan bien conocía, sobre todo, cuando enfocaba en el portátil, detrás de la mole de Aitor, la imagen de Fernanda.

Por primera vez veía juntos el cuerpo de mi esposa y la polla de este chaval. Estaba claro que esa erección que lucía orgulloso, la había conseguido pensando en Fernanda y a continuación se había masturbado mirándola.

Imaginé el cuerpo obeso de Aitor sacudido por el orgasmo, eyaculando con su gran polla casi sobre el portátil, tal vez salpicando con su lefa la imagen de mi esposa en la pantalla.

Estaba solo en mi consultorio, fui hasta la puerta, la cerré con llave.

Lo que iba a hacer a continuación tal vez iba a determinar muchas cosas o tal vez era algo sin importancia ¿Qué sería de la vida sin estos juegos? Estos escapes de la presión de la cotidianidad y la rutina.

Puse la foto de Aitor frente a mí, sonriente con sus ojos achinados y su enorme pollon, detrás la imagen imponente de Fernanda. Me masturbé y me corrí cerrando los ojos

Me vino cierto bajón y no contesté su mensaje.

Esa noche nada sucedió, tampoco al día siguiente, cuando regresé del trabajo baje del coche y dirigí mis ojos hacia el rincón donde Aitor había estado fumando, en la cochera, pero no estaba allí.

Al entrar al piso escuché a Fernanda hablando con alguien en la cocina. Era Aitor.

_Hola amor, Aitor se queda a cenar, lo invité_

_Ah, vale, que pasa chaval_ le dije

_Hola Carlos, que tal_ me dijo él bastante cohibido

Me serví una cerveza de la nevera

_ ¿Quieres una?_ le dije. Fernanda salió un momento con Sol hacía el baño, supongo

Aitor bebió del botellín.

_Oye Carlos, espero que no te haya molestado lo de la foto_

_Tío ¿Tú estás loco o qué? ¿Crees que me gusta andar mirando pollas de niñatos estúpidos?_

_Vale perdona, es que quería demostrarte que no mentía, con lo de ayer_

Nos miramos en silencio. Fernanda regresó con la niña.

_ ¿Pasa algo?_ dijo

_Nada Aitor me decía que quería comenzar el gimnasio_ solté sin pensar

_ ¿De verdad? Que bueno Aitor_ dijo mi esposa, llevaba un pantalón blanco ajustado, que le marcaba ostensiblemente el triángulo de su coño y una camiseta con tirantes que dejaba sus hermosos hombros al desnudo.

_Pero no sé dónde ir en realidad_ dijo Aitor

_Por aquí no hay nada cerca, yo voy a uno que está a diez minutos en coche, si quieres te puedo llevar, cuando vaya_ le dijo mi esposa con una gran sonrisa.

La cara regordeta del chaval se iluminó.

_ ¿Lo harías? Me molaría un montón ¿Vas mucho tú?_

Mi esposa comenzó a explicarle la cantidad de veces por semana que iba y que rutina de ejercicios estaba realizando ahora, el tema no dio demasiado de si porque Aitor no tenía ni puta idea de fitness.

Durante la cena, hablamos de que iba a estudiar Aitor en la Universidad después del verano y Fernanda y yo contamos nuestra experiencia de como habíamos elegido nuestras carreras.

Todo era muy normal, como si estuviéramos conversando con un sobrino que hacía tiempo no veíamos.

Él nos escuchaba con cierta admiración, Sol reclamaba atención también y se la dábamos claro.

Nos preguntó también como nos habíamos conocido y le contamos.

_ ¿Quieres repetir? _ Le dijo Fernanda, que había cocinado spaguetti.

Estábamos cenando en el comedor, fue hasta la cocina, con el plato de Aitor para servirle más.

Este le miró el culazo embutido en el pantalón blanco sin cortarse por mi presencia.

_Gracias Carlos_ me dijo

_ ¿Por?_ le pregunté

_Por sacar el tema del gimnasio, va a ser la ostia_ me dijo sonriente

_Vas a tener que esforzarte_

_Valdrá la pena ¿No crees?_ me dijo

Se refería claro a darse el gusto mirando hasta hartarse el cuerpazo de mi esposa.

Por último antes de despedirse, mientras yo ayudaba a mi esposa con los trastos, le pidió sacarse una selfie.

Aitor extendía el móvil con una mano y con la otra abrazaba a mi esposa por la cintura. La mano regordeta del niño sobre la cadera llena de Fernanda me provocó una erección.

A la mañana siguiente lo primero que hizo Aitor fue enviarme esa foto.

El brazo de del chaval se había extendido lo más posible para tomar la foto desde arriba, por lo que las tetas de mi esposa, bajo la camiseta con tirantes se destacaban increíblemente, el canallito de sus pechos bien en primer plano.

Los rostros sonrientes de ambos muy juntos y la mano derecha de él posada en su cintura.

Me masturbé en el baño antes de salir de casa.

Por la tarde recibí un mensaje de texto de Aitor.

_ ¿Te ha gustado la foto?_ decía

Ya no había vuelta atrás, el chaval me tenía cogido, había comprendido que me ponía la situación.

Me tranquilizaba pensar que Fernanda estaba totalmente ajena a todo esto y que en cuanto supiera el juego de Aitor lo mandaría hacer puñetas, literalmente claro.

_Si es una buena foto_ le puse

Pasaron unos minutos que se me hicieron eternos.

_ ¿Has visto como se le marcan los tetones con esa camiseta?_

Me quedé bloqueado, Aitor doblaba la apuesta y se mostraba increíblemente osado.

Pasaron diez minutos, miraba el móvil expectante para saber cómo seguía todo esto.

De pronto ingresó otro mensaje de texto, el móvil casi me temblaba en las manos.

_ ¿Ves lo que k digo Carlos? tengo ya dos buenas fotos de sus tetas, necesito tener una de su culo_

De pronto una idea cruzó por mi mente.

_ ¿Es Gonzalo el que te dice que me escribas estas guarradas?_

Silencio que me pareció eterno. Tal vez había dado en el clavo.

De pronto tuve un impulso loco. Busqué la foto de Fernanda en la tumbona, primer plano de su culo con el bikini-tanga dentro de su ojete, la espalda desnuda, se ve que está sin sostén. Su cara se ve imperfectamente, un poco de costado.

Dudé lo que me pareció una agonía antes de pulsar el envío. Me volví a decir que después de todo era un juego. Que no tenía mayor importancia.

Le envié la foto al wattsapp de Aitor.

_ ¿Te vale con esta?_ le puse

Recibí ahora un mensaje de audio

_joder tío está de muerte, que culazo increíble, que bestia de culo, gracias tío, gracias, eres cojunudo _

Estaba hecho, no podía creérmelo, como en una especie de montaña rusa había llegado tan rápido a todo esto.

Por ese día no tuve más novedades de Aitor, al día siguiente comenzaría a ir al gimnasio con Fernanda.

Estaba yo en casa cuidando a la niña, esta se había dormido, entonces escuché la llave en la puerta y entraron Fernanda y Aitor, venían riéndose.

_Hola amor_ me dijo Fernanda estaba increíble con unos leggins negros ajustados y un top que dejaba al descubierto su vientre liso y perfecto, las dos montañas de su culo eran un paisaje ondulante y exquisito. Yo estaba en el sofá, ella se inclinó para besarme y detrás pude observar la carita admirada y regordeta de Aitor, todavía un poco enrojecida por el ejercicio.

Ella fue hasta la cocina.

_No sabes que bien Aitor, como trabajó hoy ¿Estás cansado Aitor?_ le preguntó sacando un yoghurt del frigorífico

_No, estoy bien_ contestó este mirándome tímidamente

Yo estaba de pie frente a la barra de desayuno, Fernanda se había sentado del otro lado en un taburete bebiendo su yogurt en la barra. Aitor de pie detrás de ella como al acecho con un vaso de agua.

Nos miramos, de pronto tuve una conexión fuerte con él, fue como si dijera con su mirada “Quiero follarme a tu esposa”. Mi corazón latió más aceleradamente, me parecía tan morboso ese merodear de Aitor a espaldas de mi esposa.

_ ¿Alguna novedad cariño?_ me dijo

_No ninguna, Sol está durmiendo su siesta de antes de la cena_

_Yo ya me marcho_ dijo Aitor posando el vaso sobre la barra.

_ ¿Lo has pasado bien?_ dijo mi esposa

_Si, gracias Fernanda_ dijo el chaval y se dieron dos besos en la mejilla con mi esposa.

Cuando se hubo marchado mi esposa fue a ducharse.

_ ¿Se ha comportado bien Aitor?_ le grite a mi esposa antes de que ella se metiera en la ducha

Ella se rio. Escuché el agua de la ducha comenzar a correr.

_Claro, tampoco es nuestro hijo o está a nuestro cargo, pero si se ha portado bien_

Mi esposa se metió bajo la ducha.

Empujé la puerta del baño.

El cuerpo desnudo de Fernanda se adivinaba detrás de la mampara esmerilada de la ducha.

Saqué el móvil y comencé a filmarla. Por momentos se distinguía parte de su culo, sus tetazas mientras las enjabonaba con sus manos, su cara, claro no podía verse en forma definida, el vapor comenzó a invadir el cuarto. Levantó una pierna para enjabonarla. Canturreaba por lo bajo.

Salí del baño. Estuve tentado de enviarle el videíto a Aitor, quería que se calentara con mi esposa hasta lo indecible.

Seguramente el chaval estaría masturbándose pensando en ella.

A la mañana siguiente estaba seguro que Aitor estaría esperándome para hablar y no me equivoque. Emergió de su cubículo del rincón como si hubiera dormido allí toda la noche.

Apagó el cigarro con el pie.

_Oye Carlos ¿me llevas como la otra vez?_

Subió al coche, muy sonriente.

_ ¿Qué tal lo llevas?_ le dije mientras maniobraba

_Bien ¿Y tú?_

_Bien_

Salimos del edificio, estaba un poco nublado. Salude con la mano a un vecino que paseaba el perro.

_Que pasada Fernanda ayer_ me dijo

_ ¿Sí?_ le contesté como sin saber de lo que me hablaba

_En el gimnasio están enloquecidos con ella, me miraban con envidia los cabrones_

_ ¿Enloquecidos quiénes?_

_Los monitores, esos que te indican los ejercicios, se les caían las babas con ella, uno sobre todo, uno joven y muy cachas ¿No te pone celoso?_ me preguntó

_ ¿Tú crees que podría estar con una mujer como ella si fuera celoso?_

_Claro sería para volverse loco si lo fueras_

_Ya lo ves_ le dije

_Es que ese culo y esas tetas que tiene no son normales_

_Vale Aitor no hace falta que me hables así de mi esposa, ya ves que no soy celoso pero tampoco me gusta hacer el idiota_

_Vale perdona tienes razón_

Nos quedamos en silencio unos minutos mientras conducía, Aitor miraba al frente, parecía apenado.

_Mira Aitor, ella es una mujer muy hermosa, no soy ciego, tú eres un chaval y es normal que estés como moto con ella, es normal, no tiene nada de extraño_

Dije esto como para normalizar la situación de haberle pasado una foto sexy de mi esposa a un chaval que apenas conocía. Como intentando tomar las riendas de la situación.

_Filmé un video de ella en el gimnasio, es brutal ¿Quieres verlo?_

Como otras veces Aitor doblaba la apuesta y me descolocaba.

_Mientras se ejercitaba, haciendo pesas frente a un espejo_ me dijo

Detuve el coche a un costado.

_A verlo_ dije

Aitor me pasó el móvil

Fernanda hacía sentadillas con una barra de pesas cruzada a su espalda, flexionando las piernas. En verdad las nalgas carnosas prietas por los leggins eran una cosa bestial. Se notaba que la había filmado con el móvil a escondidas

_Que buena que está, es brutal_ dijo Aitor

Yo no le contesté, miraba a mi esposa en el móvil ejercitarse.

_Me estoy matando a pajas con ella_ me dijo Aitor

_ Me lo suponía_ le dije, sin darle importancia, le devolví el móvil

_No te molesta, claro_ me dijo

_Ya te dije que es algo normal_

_Oye Carlos ¿Haces sexo anal con ella?_

_Vas a por todas eh_ dije riendo

_Sino quieres no me respondas_ me dijo

_Si, lo hacemos de vez en cuando_ le dije en plan chulo

_ Lo sabía, Gonzalo me decía que tal vez tu no lo hacías con ella ¿debe ser increíble no es verdad?_

Así que su amigo Gonzalo también metía baza en este asunto, se le había escapado, no estaba lejos mi suposición de que este otro chaval le daba sugerencias sobre que decir o que papel jugar conmigo.

_Pero no has sido tú el primero que la folló por el culo ¿no es cierto?_ me dijo

_No, claro_

Se rio como para sí.

_ ¿De qué te ríes?_

_Pensaba que ya otros antes que ti le habían abierto el ojete_ me dijo sonriendo

_ ¿Qué esperabas? ¿Qué fuera virgen semejante tía?_

_Que suerte tienes tío, pero la mereces_ me dijo

_ ¿Si por qué?_ le pregunté, me había hecho gracia su respuesta

_Eres buen tío, no eres celoso_

Me sonreí, habíamos llegado al sitio donde debía bajarse.

_Bueno Aitor aquí te dejo_

El comenzó a bajarse del coche.

_Oye Aitor ¿Qué hace una persona después del gimnasio?_ le dije

Me miró sorprendido.

_No sé, se va a su casa_

_ Claro, pero si ha sudado tendrá que ducharse ¿No?_

_Si_ me miró sin saber de qué iba la cosa

_ Bueno ahí te envió algo, así tienes la secuencia del gimnasio completa_

Aitor estaba de pie mirando su móvil, yo mismo cerré la portezuela y arranqué el coche.

Podía verlo por el espejo retrovisor, mirando su móvil en plena calle, hipnotizado.

Le había enviado el video de mi esposa en la ducha.

Más tarde, unas horas después solo recibí un escueto “Gracias”.

Durante dos días no tuve noticias de Aitor, se ve que estaba shockeado por el video e imagino que estaba viendo como una posibilidad real el tener algo con mi esposa y estaría conjeturando con Gonzalo como seguir, no equivocarse y como aprovechar la increíble situación de encontrarse con un marido como yo, quien claramente era un pervertido.

Pero no eran tontos y si sabían o sospechaban ya bastante sobre mí, no sabían nada de Fernanda todavía.

_Mañana voy al gimnasio con Aitor_ Me dijo Fernanda recostada en la cama

_ ¿Qué te parece él? ¿Sigues opinando lo mismo? _

_ ¿Lo mismo? Que es un chico muy tímido y muy solitario_

_Yo no sé si es tan inocente la verdad, se me hace que debe matarse a pajas contigo_

_ ¿Tú crees? Es que tú eres un perverso amor_

_ ¿Si? ¿Soy un perverso?_ le dije besándole el largo cuello, ella estaba en camiseta y bragas

_ ¿Te pone que ese chico virgen siento deseo por mí?_ me dijo sonriendo

_No ¿A ti te pone eso?_ le hundí dos dedos en su coño, estaba mojada ya.

_Venga dímelo ¿te pone eso?_ le volví a decir

Suspiró un poco, tenía los ojos cerrados, ya sabía yo lo que se venía

_Si…. Me pone un poco… pero solo un poco_

Tuve una sensación de triunfo inexplicable y continué con la masturbación, chupándole un pezón, hasta que se corrió en mis brazos.

El sábado llevé a mi hija a casa de mis padres a las seis de la tarde. Me apresuré a volver a casa porque Fernanda y Aitor volvían del gimnasio a las siete.

Cuando llegué al piso ya estaban allí. Escuché sus voces, se reían de algo, ya eso solo logró excitarme.

Los sorprendí mirando algo en el móvil, juntos, Aitor sostenía el móvil y Fernanda se pegaba a él para mirar mejor, ella era más alta que él, el contraste entre el cuerpo de ella, tan grácil y lleno al mismo tiempo y el cuerpo del chaval regordete y grueso me provocó el morbo esperado.

El delicado y perfecto rostro de mi esposa, su nariz pequeña y perfecta, sus ojos azules, su boca con el labio inferior ligeramente abultado, la líneas de su pómulos que se habían marcado tanto en este último tiempo.

_No sabes Carlos, Fernanda hoy se puso a bailar delante de todos_ dijo Aitor

_Música disco, me puede eso, además estaba frente al espejo y no pude contenerme_ dijo mi esposa

Yo sabía que le gustaba mucho la música disco de los 70 y como había sido bailarina desde pequeña se le daba muy bien el baile.

_ ¿Qué música es esta?_ pregunto Aitor

_Los Bee Gees_ dije yo que escuchaba lo que salía del móvil.

_ ¿Te das cuenta? No conocen fiebre de sábado por la noche_ dijo mi esposa riendo

_ ¿Quieres verlo?_ me dijo Aitor

Allí estaba mi esposa con sus leggins ajustados y su top con breteles, bailando frente al espejo, un tío muy cachas estaba a su lado mirando embobado, Aitor la enfocaba desde todos los ángulos sin perder detalle de su culo, sus tetones aprisionados por el top, su cara concentrada en el baile.

Igual que la vez anterior Fernanda se sirvió un yogurt y se sentó en un taburete de la barra del desayuno, Aitor detrás de ella con un zumo.

Nuestras miradas se encontraron.

Mi esposa se masajeo un hombro

_Creo que tengo un tirón_ dijo

_ ¿Quieres que te haga masajes?_ dijo Aitor

_No…no…deja_ dijo ella

Pero él no hizo caso y puso sus manos regordetas en los hombros de mi esposa y comenzó torpemente a masajear.

Ella me miró con sorpresa pero divertida con la situación.

_ ¿Así está bien?_ dijo Aitor

_Si….. tienes buena mano_ le dijo mi esposa y me guiñó un ojo

Aitor masajeó con más confianza hundiendo más sus dedos en la delicada piel de mi esposa

De pronto ella entrecerró los ojos.

_Ah que bueno_ dijo Fernanda con cierto placer

Aitor me miró con sus ojos achinados y se mordió el labio inferior, su cara era de lascivia total, yo estaba hipnotizado mirando alternativamente la cara de mi esposa y la del chaval.

_ ¿Y eso? ¿Dónde lo aprendiste?_ dijo Fernanda porque Aitor ahora bajó con sus masajes por la espalda de mi esposa y hacía presión con las dos manos a lo largo de la columna.

_Le he hecho masajes a mi abuela hace un tiempo_ dijo Aitor, noté que su voz estaba ahogada por la excitación.

Pasé por detrás de la barra de desayuno con la excusa de servirme agua y vi que el chaval ya estaba a la altura de la cintura de mi esposa, muy cerca del culazo que emergía en pompa desde la silla.

Entonces sucedió. Aitor se tocó la polla por sobre el pantalón de deporte, mientras hacía masajes con la otra mano sobre la cadera de Fernanda. Fue solo un momento como acomodándose la polla y luego volvió a posar sus dos manos sobre el cuerpo de mi esposa.

Volví a ponerme de frente a ellos.

Aitor había ido subiendo sus manos por los costados de la cintura de mi esposa, tocando la piel desnuda que no cubría el top. Ella ya no sonreía. ¿Estaba excitada como nosotros?

Las manos de Aitor estaban muy cerca de sus tetas, sus enormes pechos comprimidos por el top.

Los miré a los dos un momento, mi cara seguramente no podía disimular la calentura que tenía.

La cara de Aitor era de sufrimiento junto con la excitación, el chaval ya no daba más, su polla estaría a punto de reventar.

Mi esposa entrecerró los ojos, si, también ella estaba sintiendo algo.

Las manos del chaval estaban muy cerca de sus tetones, pensé que era inevitable que los tocara.

Desee y temí en partes iguales que lo hiciera

_ ¿Te está gustando?_ dijo Aitor con esa voz que era casi un lamento.

Y el hechizo se rompió.

_Está bien Aitor, gracias_ dijo y se incorporó.

Su cuerpazo cobró vida y me tapó de la visión el rostro del chaval.

_ Voy a ducharme, chau, gracias por los masajes_ se giró y le dio un beso rápido en la mejilla al chico.

Nos miramos él y yo, solos en la cocina. Su cara era de desolación total. Su erección se notaba bajo el chándal.

_Bueno Aitor ¿quieres beber algo más?_

El chaval salió de su encantamiento.

_No, ya me marchó_ dijo

Esperé que mi esposa saliera de la ducha. Finalmente lo hizo secándose el pelo con una toalla y una bata también de toalla en el cuerpo.

Nos miramos y con esa sola mirada nos dijimos todo.

La recosté sobre la cama. Me arrodille en el suelo y comencé a comerle el coño.

Abrí la bata para masajearle las tetas mientras le comía el coño, le di una bofetada a uno de sus pechos luego al otro. Plass!

Fernanda gimió, puso un pie sobre unos de mis hombros.

Pellizqué con fuerza uno de sus pezones, lo estiré, una de sus tetas, donde tan cerca estuvieron las manos de Aitor.

_Ahh_ gimió mi esposa. Seguí comiendo su coño como desesperado.

_Como te calienta que este pendejo me toque….._ me dijo

_ ¿Y a ti? ¿No te calienta que el chaval te meta mano?_ le dije a la par que la penetraba con un dedo

_Sos un hijo de puta Carlos….un pelotudo hijo de puta _ me dijo justo antes de su orgasmo.

Continúa en