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Mi esposa argentina 3 parte 2

Carlos no detiene a Aitor; al contrario, le abre la puerta. Entre fotos subidas con intención y fantasías proyectadas en la cama, el matrimonio descubre que la tentación externa puede ser el mejor afrodisíaco para su propia relación.

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MI ESPOSA ARGENTINA 3 Parte 2

_ ¿Qué edad tiene Fernanda?_ me dijo entrecerrando sus ya achinados ojos

¿Puedo preguntarte algo? Me había dicho un segundo antes, Claro le dije yo, extrañado con la situación de encontrármelo allí.

_ ¿Qué edad le das tú?_ le dije

_No sé, ¿treinta?_

_Treinta y cinco_

_Ostias_ dijo admirativamente

_Y yo cuarenta y uno_ le dije

_Ya_ me dijo apartando la vista

_Bueno debo irme Aitor_

_Espera, ¿Tiene Instagram? _

Lo miré un segundo, no podía creerme el descaro del chaval, pero en fin, así son.

_No, no tiene_ le dije sonriendo

_Que putada_ dijo como para si

_Tiene Facebook_ le dije y me hizo gracia como se le iluminó la cara.

_ ¿Si? ¿Me lo pasas?_

Volví a mirarlo, ya estaba con el móvil en la mano, expectante. Me hacía gracia claro, pero en el fondo, muy en el fondo tenía esa sensación que tan bien conocía, la de un tío tratando de darle caza a mi esposa. Pero a la vez lo veía tan inofensivo.

_ FerBarton_ le dije

Sus dedos se movieron agiles.

_Es esta ¿No?_ me enseñó la pantalla del móvil

_Si_ la foto de portada era conmigo y la niña

_Que putada, tiene todo cerrado_ dijo desanimado

_Tendrás que pedirle amistad_ le dije

Me miró sorprendido, yo mismo me sorprendí de lo que había dicho.

_No lo creo_ dijo

_ Igual no vas a encontrar buenas fotos allí_

_ ¿No?_

_No…. son todas fotos de familia_

_Igual hay de alguna fiesta o en la playa_ me dijo

_No, en la playa olvídate, ella no sube ese tipo de fotos_

Mi miró boquiabierto, respiró profundo, tenía bastante sobrepeso en verdad, se le notaba a pesar del chándal amplio que llevaba.

_ ¿Seguro que no tiene Instagram?_ me repitió

_ No, no usa_

_ Bueno Aitor, nos vemos ¿Cuándo es tu cumpleaños?_

_El viernes, oye Carlos gracias_

_De nada chaval_

Cuando ya me iba, me suelta:

_Oye Carlos tienes suerte, es guapísima Fernanda, demasiado_

_Gracias_ le dije aunque no supe si ese “demasiado” quería decir “demasiado para ti”

_ ¿No te molesta que te lo diga?_ me dijo dubitativo

_No pasa nada, es normal_

_Claro_ dijo y su ancho y regordete rostro se iluminó una vez más.

Fernanda ya estaba en casa, me esperaba con la comida. Aún de entrecasa era espectacular, en pantuflas y pantalón de chándal, su culo se marcaba rimbombante, todavía con las gafas puestas y un jersey viejo llenado por sus pechos generosos, por sus increíbles tetones.

_Hoy vino Aitor a despedirse, se va a Badalona para su cumpleaños_ me dijo

_ ¿Si? Ese chavalito está loco contigo_

_Que dices Carlos, es muy tímido, me da un poco de pena la verdad_

_Será muy tímido, pero tiene ojos en la cara_

_Nada que ver_ dijo ella dando de comer a Sol.

Al otro día me cuenta Fernanda que Aitor le había pedido amistad en Facebook.

Entonces tuve la tentación de subir una foto de ella en bikini a mi face y etiquetar a mi esposa, para que Aitor la viera.

¿Para qué se masturbara con ella?

¿Estaba fantaseando con la idea de que un chaval que podía ser mi hijo tuviera algo con ella?

Tal vez era que simplemente estaba extrañando esa adrenalina que habíamos vivido, esto era solo un juego, un juego inocente, un adolescente con sobrepeso que se hacía puñetas con una vecina como tantos adolescentes en el mundo.

La verdad es que tampoco tenía tantas fotos de Fernanda en bikini, solo algunas del verano en Alicante de hacía tres años, cuando conocimos a Mario el caballero peruano (ver Mi esposa argentina1).

Había una que era mi favorita, ella estaba sentada sobre sus talones, a la orilla del mar, sus hermosas manos bronceadas por el sol sobre sus muslos poderosos, sus pechos a punto de reventar el bikini, el pelo muy corto y muy rubio por el contacto diario de la piscina. Sus ojos azules mirando un poco hacia el costado, no de frente a la cámara.

El viernes era el cumpleaños de Aitor, podía subir la foto al face como un regalo secreto, tampoco el niño podía asociar que yo la subía expresamente para él.

Joder como se pondría al verla, alucinaría, se la mostraría a algún amigo seguramente. Me reí por dentro.

Pero era una locura ¿Y si eso envalentonaba al niñato? Estábamos en un buen momento con Fernanda, tranquilos, era todo una estupidez mía. Decidí no pensar más en el asunto.

A la noche, me desperté, creo que había tenido un sueño desagradable, mi esposa dormía tranquilamente, su respiración era relajada y acompasada, me puse a rememorar su relato de sus dos encuentros con Pachi, mientras aún me estaba engañando con Remigio.

Ese juego extraño que había llevado durante esos meses posteriores a la visita de sus padres, ligando con otros hombres al mismo tiempo que estaba con Remigio, una manera de serle infiel a su propio amante y también a mi claro

Justamente con Pachi, que tanto desagrado le había provocado al principio

Vamos ponte en pelotas que no tengo todo el día le había dicho en la habitación del hotel, pagado por mi esposa claro. Y luego la follada brutal y fría y mi esposa entregada a su polla y al morbo de estar follando con un tío que solo sentía desprecio por ella.

Imaginaba en detalle todo aquello que no había visto.

Pachi taladrando el culo de mi esposa, como endemoniado, haciendo que se corra una y otra vez.

Pachi dominador absoluto de la belleza increíble de Fernanda, haciéndola derretir en sus manos.

Pachi con su pulgar enterrado en el culo de mi esposa y luego llevándole ese pulgar a la boca para que probara sus propios olores.

Y mi esposa obedeciéndole, sin palabras, una follada salvaje y silenciosa, una tía que además de estar buena que te cagas, psicóloga, inteligente, casada, entregada a un macarra de barrio como Pachi.

Comiéndole la polla al tío maltratador y machista del que había querido liberar a una paciente.

Lo único que lamentaba era no haber estado ahí para verlo.

Al día siguiente subí la foto de Fernanda a mi Facebook, etiquetándola para que se viera también en el de ella.

_ ¿Que se te ha dado por subir esa foto amor?_ me dijo mientras desayunábamos

_Estas hermosa, ayer me topé con ella en el ordenador y me apeteció colgarla_

_Sabes que no me gusta tener ese tipo de fotos en el face_ dijo recelosa

_ ¿Quieres que la quite?_

_No….. dejala… me da igual la verdad_ concluyó.

Los comentarios en la foto eran todos de otras mujeres “Diosa”, “Bella” “Estás guapísima” esos cosas que suelen decirse unas a otras.

Por la tarde recibí una solicitud de amistad de Aitor, la acepté.

Inmediatamente me mandó un mensaje por privado.

Gracias, decía escuetamente. Me quedé helado, literalmente. No supe que contestar.

¿Tan obvio había resultado mi juego? Y si era así o no el caso es que el niño me había pescado.

Le resultaba claro que yo había subido la foto para él. Sentí de pronto temor no por Aitor que al fin y al cabo era un chaval sino de mí mismo y mis reacciones.

No contesté nada. A las dos horas me volvió a escribir.

_ Gracias por la foto tío, eres cojonudo_

Pensé que no valía de nada hacerme el desentendido.

_Regalo de cumpleaños_ le puse

_ ¿Me pasas tu móvil?_ me escribió. Se lo pasé.

Recibí un audio de whatsapp.

_Oye Carlos gracias tío ¿Tienes alguna otra foto? estoy con un amigo, Gonzalo_ comenzó diciendo Aitor

_Que tet…._ se escuchó otra voz, que reía a carcajadas

_Calla idiota_ dijo Aitor _ Si tienes alguna otra de la playa sería la ostia_ terminó

_Está dele cascarsel.._ dijo el otro entre risas y se cortó el mensaje.

Me quedé con el móvil en la mano sin saber qué hacer. “Está dele cascársela” había dicho su amigo. Se estaban haciendo pajas con la foto de mi esposa que yo mismo le había enviado.

Increíblemente pensé en otra foto que tenía. Fernanda de espaldas en una tumbona, se veía su culo perfecto embutido en el bikini-tanga y su espalda delicada sin la parte de arriba del bikini.

De pronto caí en la cuenta en que ya estaba buscando la manera de complacer al niño de los cojones.

Trate de no darle importancia al asunto. Solo había sido un juego en honor de los viejos tiempos solo eso.

Esa noche fuimos a cenar con Fernanda a un sitio tranquilo, Sol se había quedado con mi madre. Estábamos experimentando el hecho de probar si se quedaba a pasar la noche con ella y estaba dando buen resultado, nuestra hija era una auténtico Sol. A eso de las once de la noche hicimos una video llamada, estaba muy bien y tranquila con mis padres, al día siguiente que era domingo iríamos a buscarla.

Regresamos a casa, en el restaurante había admirado como tantas veces el increíble culo de mi esposa enfundado en unos tejanos ajustados, había disfrutado de las miradas de otros tíos cuando se levantó para ir al baño y como la comían con los ojos.

Cuando llegamos a casa, ella puso música, Bruno Mars, bailoteamos un poco y nos besamos.

Le quité el jean trabajosamente de tan ajustado que lo llevaba, el pantalón se enredaba en sus largas piernas, le quité los zapatos de tacón y las bragas y me lancé a comerle el coño como desesperado, de rodillas al borde de la cama.

Y entonces como un fogonazo tuve la visión de Aitor en mi misma posición comiéndole el coño a mi esposa. Su cara pecosa y regordeta lubricada por los flujos de Fernanda. Mi esposa gimió y aferró mi pelo. Imaginé que era la lengua de Aitor y no la mía la que se metía en la raja de mi esposa y era su boca y no la mía la que aprisionaba el clítoris erecto de Fernanda.

Mi esposa se humedeció aún más y retorció su cuerpazo.

_Como me chupas la concha hijo de puta_ dijo en un susurro

Que hablara en “argentino” así, era señal de que también ella estaba particularmente caliente.

Redoblé la comida de coño ahora si poseído por Aitor totalmente, mis manos iban de las caderas al culo de Fernanda y en todo momento imaginaba las manos regordetas y toscas de ese chaval que apenas conocía sobre la piel delicada de mi esposa.

Metí un dedo en su coño para lubricarlo bien y luego lo saqué para enterrarlo lentamente en el anillo prieto de su ano.

Yo estaba enloquecido y creo que le comí el chocho a Fernanda como pocas veces antes, mientras mi dedo se enterraba en su culo como un pistón, el dedo corazón de Aitor penetrándola sin piedad.

_Me vas a hace acabar pelotudo_ dijo Fernanda arqueándose como una gata en celo

_Me vas a hace acabar amor, acabo……acabo…acabo……_ volvió a decir.

Se retorció una vez más y los espasmos del orgasmo la poseyeron por completo

Yo tenía un pedazo de erección que ni viagra ni leches.

Me subí sobre ella y la penetré de un solo golpe, la cara de Fernanda estaba enrojecida y arrebatada.

_ ¿Qué te pasa hijo de puta? ¿Con qué te estás calentando?_ me dijo mientras nos besábamos, porque ya nos conocíamos demasiado y sabía que algo turbio estaba pasando por mi mente.

_Contigo_ le dije

_ Tú me calientas… tú_ le volvía a decir

_Como me miraba ese viejo en el restaurant ¿es eso no?_ me dijo

_Si.. si_ le mentí

_Sos un enfermo… sos un enfermo_ repitió y entrelazó sus piernas musculadas a mi cintura y puso sus dos manos en mi culo, para que la siguiera follando bien profundo.

_ Como estabas amor_ me dijo luego mientras se ponía una camiseta vieja para dormir

_ ¿Has visto? después de los cuarenta he revivido_

_Si, pero no era por el viejo ese que estabas así, no sabes mentir_

_ ¿No?_ le dije, ella se rio_

_Igual no quiero saberlo, es cosa tuya_ me dijo dándose vuelta para un costado

_Bueno, tú te lo pierdes_ le dije, la abrase por detrás

_Era por una enfermera nueva que conocí en el hospital_ dije, ella volvió a reír, su culazo se pegó a mi polla bajo las sabanas

_Si seguro que si_ dijo y casi enseguida se durmió.

Al otro día fuimos almorzar con mis padres. El domingo pasó lenta y apaciblemente con su toque de tedio como siempre.

El lunes yo esperaba tener alguna noticia de Aitor y la tuve.

_Mira lo que me trajo de Badalona_ me dijo Fernanda mientras daba de comer a la niña

Era un souvenir algo cutre de los que compran los turistas.

_Me da pena ese chico ¿sabes que me ha dicho?_ dijo mi esposa con una media sonrisa

_Que está enamorado de ti_ le dije

_No Carlos, que tonto. Que aún es virgen, que nunca ha estado con una chica ¿será verdad?_

_Joder no lo sé, pero ¿cómo han llegado a eso?_

_Una tontería que le dije. Por decir algo. Que como se sentía ahora que era mayor de edad y eso_

_ ¿Y él te dijo que era virgen?_

_No….. que ahora esperaba concretar su mayor deseo o algo así_

_Y luego te termina diciendo que es virgen_

_ Más o menos así, me sentí un poco confundida, los chicos tienen su primera vez muy niños hoy día, entonces le dije que cada cual a su propio tiempo y tal, todo eso que se dice_

_Claro_

Miré a mi esposa, su largo cuello, su cabello rubio, su fina melena carré, sus hermosas manos manipulando la cuchara y el plato para alimentar a Sol.

_Me dijo que no ha estado con una chica por su obesidad, lo cual en parte puede ser cierto, me dio pena la verdad. Yo no lo veo obeso, tiene un poco de sobrepeso nada más ¿tú que crees?_

_Que tendría que cuidarse un poco, eso_

_ Me parece que está muy solo ese chico ¿Y si le dijera que viniera al gimnasio conmigo? ¿Cómo lo ves?_

Tuve un nudo en la garganta, por un momento recordé los leggins ajustados y los top que Fernanda usaba para ir al gimnasio.

_Sería como confirmarle que su sospecha es cierta que no ha estado con chicas porque es obeso_

_Si claro lo mismo pensaba yo_ me dijo Fernanda

A la mañana siguiente, bajé a la cochera para coger el coche, subí y de pronto se me apareció Aitor al lado del coche. Lucía su habitual look desprolijo, con una camiseta con un dibujo extraño que marcaba su panza y una chupa de jean.

Se apareció tan de improviso que me asustó, baje la ventanilla.

_ ¿Me acercas a un sitio?_ dijo

_ ¿Dónde vas?_ le pregunté. Era un sitio por el centro de la ciudad y no me quedaba tan lejos del hospital pero tampoco cerca a decir verdad.

_Sube_ le dije por fin, supongo que sentía curiosidad por hablar con él. Y también cierto morbo que ya se había instalado en mí.

_Gracias Carlos_

_De nada, me queda de paso prácticamente_ le dije mientras maniobraba dentro de la cochera.

_Por lo de la foto también, fue cojonudo_

_Bueno la subí a mi Facebook porque me apetecía la verdad_

_Gonzalo dice que Fernanda es como una modelo, bah que está más buena que cualquier modelo de esas_

Sentí un nudo en la garganta, miré a Aitor de reojo, este miraba al frente, era la primera vez que decía que Fernanda estaba buena.

_ ¿Quién es Gonzalo?_ le dije

_El amigo al que le mostré la foto, bueno al que le conté de ella, es argentino como Fernanda pero vive aquí desde pequeño_

_ ¿Si?_

_Si, su padre fue portero del Espanyol, ahora está retirado, seguro lo conoces_

Me dijo un nombre, pero yo apenas si conozco a los más conocidos del Madrid.

_Que suerte tienes de estar con una tía así_ me dijo

No supe que contestar a eso, solo sonreír haciendo un poco haciendo el chulo como para encajar el golpe.

_Debe ser la ostia_ dijo como para sí, soñadoramente

_ ¿Y tú como vas con las chicas? _ le dije como para devolverle el balón.

_ No me va mal, pero aquí no conozco a nadie_ dijo sin mirarme

_No he follado con muchas_ continuó

_Bueno eres muy joven, ya tendrás tiempo_

_Solo he follado con cinco tías_ dijo

Volví a mirarlo de reojo, o se estaba quedando conmigo o le había mentido a Fernanda.

_Hasta hace dos años no me comía una rosca, pero luego conocí a Gonzalo y gracias a él comencé a ligar con chicas_ dijo

_ ¿Si? ¿Eras muy tímido o qué?_

_ Si un poco, pero Gonzalo me ayudó bastante_

_Se le da bien con las chicas_ le dije

_Si……me hizo dar cuenta que tengo una buena polla_ dijo bastante chulo

Volví a mirarlo de reojo mientras conducía, él también me miraba con cara de inocentón, pensé que me estaba vacilando

_Yo pensaba que tenía una polla normal, pero un día que nos bañamos juntos Gonzalo me dijo que mi polla era más grande de lo normal_ continuó

Pensé que otra vez se estaba quedando conmigo pero decidí seguirle el juego

_ ¿Y tú no te la habías comparado antes con otros chicos de tu edad?_

_Me daba vergüenza_

_ ¿No habías mirado porno?_

_Si pero pensaba que eso era lo normal_

_Gonzalo te lo dijo_

_Si… me ayudo a ligar con una amiga suya, que estaba muy buena, no como Fernanda claro_

Era la segunda vez que hablaba en esos términos de mi esposa.

Pareció leerme el pensamiento

_No te jode que hable así de ella ¿verdad?_

_No claro que no, está muy buena es innegable_ dije haciéndome el chulo

_Joder si está buena, menudo cuerpazo tiene_ dijo mientras golpeaba con los nudillos en el cristal de la ventanilla.

Nos quedamos en silencio unos minutos.

_Oye Carlos quería preguntarte algo, espero que no te moleste_

_No está bien, dime_

_ ¿Tienes alguna otra foto de ella, así en bikini?_

_ ¿Otra foto?_

_Si bueno……. una en que se le vea bien el culo_

_Joder Aitor, no te pases chaval_

_Perdona Carlos, te pido disculpas tío, soy un idiota_

_Está bien, no pasa nada_

Nos quedamos en silencio. Ya estábamos cerca del sitio donde pensaba dejar a Aitor.

Por un lado me había jodido el descaro del chaval, pero por otro lado no quería ahuyentarlo así.

Detuve el coche.

_ Oye ¿Por qué le dijiste a Fernanda que eras virgen?_

_ ¿Ella te lo contó?_

_Si _

_No sé por qué se lo dije, pensé que era mejor así_

_Vale, pero no tienes que andar diciendo mentiras a la gente_

_ Tienes razón, perdona_

_Bueno aquí te dejo, está cerca del sitio donde vas_

_ ¿Vas a contarle a Fernanda que le mentí?_ me dijo mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad

_Igual me has mentido a mí y a ella le has dicho la verdad_

_No, no te he mentido ¿vas a contarle?_ me dijo bajándose del coche

_No lo sé, no lo creo, pero no vuelvas a mentir_

_Gracias Carlos, eres cojonudo tío_ me dijo con una gran sonrisa.

Ya no pensé más en el chaval por el resto del día.

Ya estaba por volver a casa cuando recibí un mensaje de Aitor.

_Para k veas que no te he mentido_ decía escuetamente

A continuación una foto.

Aitor sentado en una silla, se le veía bien la cara regordeta y sonriente, sus ojos achinados, su nariz un poco de pimiento, su polla erecta haciendo presión sobre su panza.

No me había mentido, tenía un auténtico pollon, muy ancho en la base y con una cabeza morcillona, los huevos depilados como los actores porno. Me hizo acordar un poco a Sebas aquel amigo palurdo de Javi (Mi esposa argentina 1)

Detrás de él sobre una mesa ocupando toda la pantalla de un portátil, la foto de Fernanda que yo le había enviado.

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