La urbanización del deseo (Capítulo 20)
El probador se estrecha y el deseo estalla. Mientras Bea intenta probarse ropa, Alex no puede resistirse a su vecina, y Helena, la dependienta, descubre que su curiosidad se convierte en complicidad.
La Urbanización del deseo
Sylke & Álvaro
Capítulo 20
El probador se ha puesto al rojo vivo y me recreo un poco en plan exhibicionista, delante de la cámara y, por ende, delante de Helena, esa dependienta que parece estar pasándoselo bien, pues veo que mete una de sus manos bajo la falda y eso hace que mi polla suelte la primera lágrima goteando lentamente.
Me coloco frente a Bea, pero sin impedir que esa chica lo vea todo con claridad, es más, miro hacía la dependienta y me confirma su actitud cachonda, ya que se muerde ligeramente el labio inferior al verme empalmado. Me encanta ese momento de mostrarme ante la joven y pienso que, teniendo esas cartas a mi favor, ¿quién sabe? ¿Tendré la suerte de follármela también?
Me centro en mi vecina y separando mi boca de la suya juego a morder ligeramente en distintas partes de su cuerpo, pillándola por sorpresa cada vez. Mis dientes se clavan suavemente, pero a veces ella suelta un “ay” Que es de sorpresa más que de dolor.
Cojo mi polla con una mano y coloco mi glande en los labios de Bea, la cual al notar mi miembro erecto abre su boca para intentar atraparlo. Su lengua intenta asimismo lamer mi polla, pero se lo impido desplazando mi cuerpo hacia atrás. Mi vecina sigue con la boca abierta intentando localizar la presa con las manos, pero lo que hago en su lugar es volver a besarla una vez más. Bea se aferra a mi boca y casi me succiona la lengua del ardor que pone en el beso. No sin dificultad salgo de su boca y esta vez dejo mi polla posada en su labio inferior. Mi vecina esta vez se cobra la pieza y no sin dificultad se introduce mi glande hasta hacerlo desaparecer. Mi espalda es recorrida por un latigazo de placer, las terminaciones nerviosas de mi polla son lamidas y succionadas sin descanso haciéndome estremecer de gusto. Bea deja de chupar mi polla debido a la falta de aire.
- “Joder, Alex que pedazo de tranca, casi no puedo meterla en la boca, por poco me ahogo” - dice mi preciosa vecina con la boca llena de babas.
- “No tienes por qué hacerlo, no necesito una garganta profunda” - respondo yo.
- “Al menos, déjame intentarlo “- responde de forma resolutiva.
Se ve que Bea anda muy cachonda, casi desesperada, pero no la dejo, tengo otros planes y en ellos no está que me corra en su boca, por lo menos en un principio… así que, le ayudo a incorporarse y tras volver a besar y lamer sus pechos, para seguir manteniéndola excitada, hago que se ponga en el puf a “cuatro patas”. No hay mucho espacio libre por lo tanto tiene que quedarse muy quieta o se caerá y así se lo hago saber, chupándole primero el lóbulo de la oreja.
- “Ahora estate muy quieta, no hay mucho sitio y te puedes caer, apoya firmemente tus manos y abre bien las piernas”
Cuando Bea asienta su posición, cojo mi polla, la cual sigue tiesa como un garrote y me acerco a su culo, comienzo a restregarla por todo su sexo sabiendo las ganas que tiene mi vecina de tenerla dentro. Estoy deseando metérsela en ese agujero tan provocador, pero antes quiero que Bea lo desee con todas sus ganas. Y lo expresa en una súplica:
- “Alex, métela ya, no seas malo……quiero sentirla dentro de mí”.
Después de unas cuantas pasadas por su sexo, decido pasar a la acción con mi lengua y empiezo a lamer tanto su raja como su culo. Aparto sus cachetes con mis manos para dejar vía libre a mi lengua. Bea gime de inmediato al sentir la humedad de mi apéndice horadando sus agujeros. De vez en cuando me separo de ella, dejándola angustiada, buscando inútilmente con su cabeza totalmente a ciegas.
- “Diossss, ¿qué me estás haciendo? Aahhhhhhh ssiiiiiii no pares”
Bea está súper excitada, lo noto en la humedad de su sexo, mi lengua sale más mojada aun con cada pasada que le doy. Estoy seguro de que va a correrse en breve, así que decido metérsela de un empujón. Noto como ese coño me atrapa sintiendo que me adapto ella de una forma increíblemente placentera.
- “Ahhhh, sssíiii, que gustooo, Alex, como te sientooo, ya era horaaaa…….aaahhhhh”
Su coño es muy estrecho, cosa que en principio me sorprende, puesto que, al ser una mujer casada doy por hecho que tiene sexo a menudo, pero creo que mi vecina, tal y como me contaba, está muy desentendida en ese aspecto. La estrechez de su vagina hace que mi polla se deslice lentamente, a pesar de lo lubricada que está Bea y hace que la sensación sea una auténtica pasada. Empiezo empujando lentamente hasta que el coño de mi vecina se adapta al grosor de mi miembro, en cuanto noto como se desliza sin problemas a lo largo de su interior comienzo a empujar con más brío, sujeto su culo con mis manos y embisto su trasero a un ritmo endiablado.
- “Ufff, que culo tienes Bea, es una pasada” digo mientras sigo follándome a mi vecina.
- “No pares Alex,,, aahhhhhh estoy a punto de correrme, nunca tuve algo tan grueso dentro de mi coñoooo” - dice ella gimiendo de placer.
El hecho de saber que abro el chochito de esa mujer más que su marido me resulta morboso. Tras unas cuantas embestidas más noto como Bea se corre de gusto, su coño está encharcado y el sonido que produce mi polla al entrar y salir del mismo es significativo por no hablar del intenso gemido que brota de su garganta.
- “Ahhhhh, ssíiiiiiii guauuuuuuu, me corro, me corro, ahhhhhhh”
En esos momentos recuerdo que no estamos solos, sino que, tenemos compañía fuera del probador y que debería de estar muy pendiente de lo que hacemos. Echo una ojeada a Helena y veo que está con las piernas abiertas y con la mano libre tocándose en su interior, atisbo cómo ha echado a un lado su braguita o tanga y se está masturbando mientras no deja de grabar lo que hacemos con la otra mano. Este hecho hace que me excite más si cabe, la situación es mucho mejor de lo que tenía en mente. Me estoy follando a mi vecina, mi adorable Bea, la MILF que me pone cachondo y con la que he fantaseada cientos de veces incluso me he masturbado pensando en ella otras tantas, encima lo estamos grabando y para más inri, la dependienta “buenorra” se está haciendo un dedo mientras nos ve, ¿se puede pedir más? Estoy que no me lo creo, madre mía las dichosas cartas la que han liado….jjjjjjjj
Saco la polla de su coño y empiezo a restregarla por su culo, hago amagos de metérsela por detrás y noto como Bea contrae los cachetes. Así que, decido dar un paso más y comienzo a jugar con mis dedos en su agujero. Como acaba de correrse está toda esa zona súper mojada y no me cuesta nada deslizar el dedo hacía su gruta trasera.
- “Alex, ahhh, ¿qué haces?” - protesta Bea.
- “Tocarte bien el culo, me encanta este agujero” - respondo cachondo.
- “¡Qué gusto!” - dice al sentir mi dedo totalmente metido.
- “Me encantaría metértela por aquí” -digo deslizando la yema todo lo que me permite la mano.
- “Ufff Ay, Alex, no....”
- “Vamos mujer...”
- “Ay, soy virgen por ahí, nadie me lo ha hecho” - confiesa Bea con respiración agitada.
- “Pues me encantaría ser el primero, tienes un culazo impresionante ¿En serio que Mariano no te lo ha metido por ahí?” - digo sin dejar de follarla con mi dedo viendo que su esfínter se adapta a la perfección
- “No sé Alex, ya no soy una jovenzuela, el sexo anal ya no es para mí”
- “¿Bromeas? El sexo anal no tiene edad.” - digo y miro a la dependienta que ahora sigue grabando y de vez en cuando noto como se muerde el labio inferior. Está más que cachonda.
- “Ya, pero además con ese pedazo de tranca que tienes……tiene que ser imposible que me quepa, me partes seguro” - dice Bea con cierta preocupación y parece que se va a quitar el antifaz.
Detengo eso con mi mano, sujetando su muñeca y dándole un suave mordisco en la clavícula.
- “¡Ay, Alex!”
- “No te preocupes, que hoy no va a ser, tienes razón, no se puede hacer a lo bruto, te haría daño seguro, estas cosas llevan su tiempo, pero mi ofrecimiento sigue en pie, me encantaría ser el primero en horadar este culito” - le confieso.
- “Ya veremos, eso me parece muy fuerte y no estoy muy convencida” - responde con cierto congojo.
- “Bueno, ya me encargaré yo de convencerte “
Tras decir esto último cojo mi polla y se la vuelvo a introducir en su chorreante coñito.
- “Diosss, que polla tienes Alex, me encanta sentirla dentro” - vuelve a gemir Bea esta vez más relajada incluso con mi dedo metido todavía en su ano.
Tras unos minutos de mete saca en los cuales mi vecina parece que está a punto de tener otro intenso orgasmo, entre jadeos, suspiros y grandes gemidos, extraigo mi polla de su interior dejándola con ganas de más.
- “Alex, ¿por qué la sacas? No me dejes así, diossss estaba a punto de correrme de nuevo “
Haciendo caso omiso a sus palabras ayudo a levantarse del puf a mi vecina y hago que se siente, eso sí, antes de empezar le hago girar para que quede frente a Helena, para que esta no pueda perderse nada de lo que va a suceder. Me coloco entre las piernas de mi vecina y llevo mi polla a sus tetas, las cuales quedan a la altura perfecta para que me haga una cubana.
- “Bea, quiero que me hagas una cubana con esas tetazas que tienes. Me tienes loco y estoy deseando correrme en ellas, ya no aguanto más” - le confieso a mi vecina.
- “Ufff Alex, lo que quieras cariño, ven acércate y mete ese pedazo de polla entre mis “lolas”, voy a hacerte disfrutar como nunca nadie lo ha hecho. Te lo aseguro” - responde Bea decidida.
Sin darle tiempo casi a responder coloco mi miembro erecto entre sus pechos, Bea lleva sus manos a tientas a sus tetas y encuentra mi polla, la aprisiona con ellas y empieza a subirlas y bajarlas haciéndome estremecer de gusto. La sensación es algo difícil de describir, me siento en la gloria con ese movimiento de vaivén, mi polla está perfectamente acomodada entre esas preciosidades de tetas, tan mulliditas que es una delicia. Para colmo, Bea atrapa mi glande con sus labios cada vez que éste sube haciéndome disfrutar de lo lindo cuando lo succiona. Si supiera la de veces que he fantaseado con esa situación, si ella supiera las veces que me he hecho una paja pensando en algo así y en que me estaba haciendo lo mismo que ahora… no termino de creérmelo, parece un sueño, pero bendito sueño. En poco tiempo, dos de las mujeres a las que más he deseado, me han hecho dos buenas “cubanas” con sus tetas. Primero Isa y ahora, mi vecina Bea.
La gota que colma el vaso es Helena, la chica está grabando, pero su mano libre es un no parar, se mete y sale del interior de su falda sin disimulo alguno, el chapoteo característico de un coñito excitado y mojado se hace oír, la pobre debe de estar cachonda perdida, puesto que, es consciente de mi mirada y aun así no ceja en su empeño, se está haciendo una señora paja. Hasta tal punto es consciente, que aparta un segundo la mirada del móvil para mirarme fijamente a los ojos mientras se muerde el labio inferior acompañándolo de un gemido de placer. Estoy seguro de que, si le pido unirse, no lo dudaría ni un instante, pero no, hoy todo va para Bea, aunque es inevitable ver ese cuerpo joven disfrutando por mi culpa. Todo esto es demasiado para mí y aviso a Bea de la inminente llegada de mi orgasmo.
- “Bea me voy a correr, no creo que aguante mucho más” - digo a mi vecina, pero asegurándome de que Helena no deja de grabar.
- “Qué bien, estoy deseando saborear tu leche” - gime ella sofocada.
- “Uffff no aguanto Bea, ¿Dónde me corro? ¿en tu cara, en tu boca, en las tetas? Dime algo Bea que estoy a punto, aaahhhhhh”
- “Tal como estás Alex, quiero que me bañes con tu leche, quiero mis tetas impregnadas con tu semen y también quiero probarlo, venga córrete ya por diossssss” - dice excitada por esa morbosa situación.
Haciendo caso a mi vecina, me dejo llevar y me abandono al placer... un enorme chorro de leche sale disparado hacía su boca, entrando por completo en ella. Los siguientes bañan sus tetas dejándolas totalmente cubiertas de semen blanquecino y pegajoso. Bea, lejos de sentirse incómoda, coge mi tronco aun erecto y se lo lleva a la boca donde termina de exprimirme, dejándome totalmente seco y aparte limpio, puesto que, no deja de lamer hasta que no queda rastro alguno de la corrida en mi polla, incluso llega a mis huevos, repasando un río de semen que ha llegado hasta ellos.
Bea intenta quitarse el antifaz, pero se lo impido delicadamente de nuevo. Antes de que vuelva a intentarlo, le hago una seña a Helena para que deje de grabar y para que se retire. Corro la cortina del probador con cuidado y cuando termino, por fin le retiro el antifaz a mi vecina, que abre los ojos con dificultad, pero con una gran sonrisa en su rostro, está feliz y yo más. Mira su cuerpo y se sorprende al ver semejante cantidad de leche embadurnando sus tetas, se relame los labios y me mira con cara juguetona. Luego mira mi cuerpo desnudo y mi miembro, ya algo más caído, tras esa impetuosa explosión.
- “Ha sido una pasada de polvo Alex, madre mía como he disfrutado y para colmo me has dado una buena ducha” - dice ella.
- “Lo mismo te digo vecina, siento haberte pringado tanto, pero ha sido alucinante, me has hecho gozar muchísimo”
- “¿Sentirlo? Me encanta sentirme bañada por ti, guapísimo y vaya polla que tienes, cómo me has llenado...”
Tras decirlo acerca su boca y le doy un enorme morreo.
- “Espero que no sea la última vez” - añado, ayudándola a limpiar con pañuelos el desaguisado de mi corrida.
- “Ufff me encanta que te haya gustado, por mí no será la última, me tienes cachonda perdida todo el día, desde que te vi masturbarte en la ventana he soñado con esto y con más” - dice ella guiñándome un ojo.
- “¿Me viste? Ufff que corte…” - Digo al descubrir eso que ya sospechaba.
- “Ja, ja, ja, tranquilo era inevitable, si te salía media polla fuera del balcón……y menuda corrida, aun no se han recuperado mis plantas…las dejaste perdidas, vamos como a mi ahora” - dice riendo y pasando otro pañuelo de papel por sus enormes tetas.
- “Oye Bea, esto que quede entre nosotros, ¿vale?” - le comento
- “Tranquilo Alex, será nuestro secreto. Además, recuerda que soy una mujer casada” - comenta con cierta sonrisa sibilina en su rostro.
Vuelvo a besar a esa mujer y me visto, mientras le comento:
- “Ok, voy a salir a pagar esto mientras tú terminas de vestirte y asearte”
- “Madre mía estoy perdida, voy a gastar todo el paquete de pañuelos”
- “Tranquila ahora le pido unas toallitas o algo a la dependienta, por cierto, dame los conjuntos, una lástima que no nos haya dado tiempo a probar los otros”
- “Estábamos como para perder el tiempo” - comenta entre risas
Tiene razón, pues ambos andábamos demasiado cachondos.
- “Ufff, otro día, sí que tengo que probarme, porque ahora estoy bañada en semen, ji, ji, ji y no creo que la chica me deje probarlos así” - añade.
En ese momento, justo antes de abandonar el probador, recuerdo que habíamos venido a un regalo para su sobrina.
- “Por cierto, Bea ¿qué talla de pecho usa Mónica?
- “Como la mía, una 95 pero de copa menor, yo tengo la C y ella la B”.
Voy en busca de Helena, la cual sale a mi encuentro entregándome unas toallitas húmedas y mostrando una sonrisa, sin pedir explicaciones, puesto que, ha sido testigo de lo que ha ocasionado el desastre.
Cuando regreso al mostrador, tras habérselas entregado a mi vecina de nuevo, esa chica me espera mirándome traviesa y me pregunta con cierto temblor en su voz:
- “¿Te has divertido, Alex? ¡Madre mía!”
- “Mucho, ¿y tú?” - le digo.
- “Sabes que sí. Ahora mismo tengo un calentón...”
- “Pues me alegra haberte hecho pasar esos buenos momentos, por cierto, a pesar de lo duro que ha sido para ti, ¿Lo tienes bien grabado?”
- “Sí todo bien, lo tengo todo…. ha sido una pasada, pero quiero hacerte una pregunta” - comenta Helena sin quitarme los ojos de encima.
- “Dispara”
- “Ella no es tu esposa, ¿verdad?”
Me quedo callado unos instantes, pero acabo diciendo:
- “¿Tanto se nota?”
- “Joder, bastante... jeje, pero ha sido increíble”
- “Me alegro de que te haya gustado” - contesto yo.
- “Ufff, más que eso, me habéis puesto cachondísima, bueno ya te has dado cuenta de que he tenido que hacerme un dedo, ji,ji” - añade medio avergonzada.
- “Sí, ya te he visto y te confieso que me daban unas ganas locas de salir del probador e ir a tu lado, además el hecho de verte ha sido el detonante para que me llegase el orgasmo, así que, las gracias te las doy yo a ti, doblemente” - digo con sinceridad.
- “Pues encantada de haber sido de ayuda y, por cierto, me gustaría decirte algo”
- “Dime...”
- “Ay, me da vergüenza”
- “Vamos, Helena” - le digo agarrando sus dedos entre los míos.
- “Tienes una polla preciosa”
Aquello me pilla por sorpresa, pues esa chica tímida, está muy suelta y seguramente... todavía excitada.
- “Gracias, pero creo que normalita” - contesto.
- “De eso nada, la de mi último novio no era así ni de lejos”
Noto que ella enrojece, pero yo estoy empezando a notar cómo me crece con la sola idea de follarme a esa preciosidad, sin embargo, saco fuerzas de no sé dónde y cambio de tema.
- “Bueno, Helena, al final me llevo los dos vestidos y seis conjuntos de lencería. El vestido verde me lo envuelves junto a un conjunto blanco, el mismo que nos has dado, el de las transparencias y encaje en 95B, la otra de tanga negra, que tiene corpiño, también de la misma talla.”
- “¿Todo eso te llevas?, ¿Estás seguro? ¿De dos tallas diferentes?” - pregunta ante esa gran compra.
- “Si, aunque me cueste una fortuna, creo que ha merecido la pena. El vestido corto me lo envuelves junto a dos conjuntos de lencería también, uno blanco como el de antes y otro color berenjena, pero tienen que ser una 95C y una M de tanga. Y por último los dos conjuntos de lencería que faltan son para ti. Coge los que más te gusten, me gustaría que escogieses el blanco y el azul cian, pero lo dejo a tu elección y la talla…pues la que uses, yo me hago una idea, pero la desconozco”
La chica parece aturdida por mi ofrecimiento.
- “No me mires así, estoy en deuda contigo, aunque me deje el sueldo del mes, ha merecido la pena” - le digo.
- “Uf, gracias, pero no puedo aceptarlo, Alex, eres muy amable por tu ofrecimiento a regalármelo, pero la política de la tienda, además son carísimos” - responde ella.
- “Claro que puedes, es un regalo mío, además mucho me temo que la braguita o tanga que llevas puesta, debe de estar dada de sí, después de como la tenías apartada mientras te masturbabas, seguramente esté para tirar, así que, elige un par de ellos y añádelos a la cuenta. Seguro que tu novio te lo agradece”.
Ella va doblando la ropa y noto que me mira de reojo, con cierta timidez, mientras yo aprovecho para ver su bonita figura y ese rostro enrojecido, que le hace más atrayente.
- “Creo que vas a lucir de maravilla cualquiera de esas prendas, así que elige la que más te guste” - le comento.
- “Uf gracias, por cierto, no tengo novio y otra cosa... ¿qué talla crees que uso?” - pregunta esa dependienta con una malévola sonrisa.
- “Pues si mi ojo no me falla, creo de pecho usas una 95B y en la parte de abajo una talla M” - digo echándole una ojeada a su cuerpo con descaro.
- “Guauuu, has dado en el clavo”.
- “No era muy difícil, con ese cuerpazo que tienes, lo tenía bastante claro”
Mientras observo sus curvas, le guiño un ojo.
- “Gracias por el piropo, si te parece bien escogeré el conjunto blanco y el azul” - me confiesa.
- “Claro. Me parece una excelente elección, tienes que estar preciosa con ese par de conjuntos, que bueno, tenemos los mismos gustos por lo que veo”
- “Sí, eso parece” - responde la chica con una sonrisa juguetona.
- “Pues dime que te debo por todo, Helena”
La preciosa dependienta se pone a cobrar, chequeando las etiquetas con los precios y me indica que me hará un buen precio por nuevo cliente, aparte del propio descuento en rebajas de los vestidos y de la promoción de los conjuntos de lencería. Me indica que rellene una ficha de fidelización y así poder aplicarme el descuento de cliente habitual con lo que mejorará el precio.
Le recuerdo que guarde celosamente esa grabación y le pido encarecidamente que no la vea nadie más, aunque luego pienso si he sido demasiado inconsciente al habérsela pedido a ella, sin conocerla prácticamente de nada.
- “Puedes estar seguro. Nadie verá esto, por la cuenta que me tiene, no quiero perder el trabajo. Aunque espero que me la pueda quedar yo”.
- “¿Tanto te ha gustado?”
Ella se queda callada, pero yo le insisto, agarrando su barbilla y mirando fijamente a sus impresionantes ojos verdes.
- “Voy a tener que hacerme otros deditos, Alex, voy a verlo en casa un montón de veces, me he quedado impresionada con lo que he visto... y perdona, especialmente con tu polla” - añade avergonzada.
- “Ha sido un placer y, me halaga que te haya gustado hasta ese punto, ¿quién sabe? Igual me vuelves a ver en acción muy pronto.
No sé por qué he dicho eso, pero viendo cómo va la semana... no descarto nada.
Continuará...
Sylke & Álvaro
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Pase de ser esposa aburrida a una amante golosa 1
Siempre fue la esposa responsable, hasta que las miradas de Héctor comenzaron a quemar su piel.
Comparte:Exhibicionismo accidentalRelacion profesor alumnaDeseo reprimido
- Hetero: General
Sin bragas y en el metro, delante de mi marido.
El metro está lleno, el calor es sofocante y ella no lleva nada debajo. Carlos la observa desde la distancia, saboreando cada roce, cada mirada y…
Comparte:Exhibicionismo accidentalVoyeurismo consentidoTransgresion moral
- Hetero: Infidelidad
Mi esposa y su jefe (2)
Nunca imaginó que asistir a la cena de Navidad sería tan excitante. Mientras él espera en la mesa, su esposa es llevada a un almacén por el dueño del…
Comparte:Voyeurismo consentidoExhibicionismo accidentalPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Volví bien cogida del gym
La confesión de un deseo prohibido enciende la llama entre una pareja, pero la verdadera prueba comienza cuando Pamela decide no quedarse solo en la…
Comparte:Exhibicionismo accidentalRelacion profesor alumnaDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
La foto
Nunca imaginó que una cámara oculta revelaría el secreto más caliente de su familia. Entre risas y copas, una foto comprometedora cambia las reglas…
Comparte:Exhibicionismo accidentalRelacion profesor alumnaDeseo reprimido
- Interracial
El negrote de Cancún
El calor de Cancún no es solo clima; es una excusa para desnudar el cuerpo y el deseo. Cuando una mirada se cruza con la de un extraño y la…
Comparte:Exhibicionismo accidentalMirones que se involucranDeseo reprimido