Xtories
Voyerismosept 2022

Voyeur, el placer de espiar 6

Mientras ella se ducha, él no puede dejar de mirar. Sus movimientos son hipnóticos, y cada caricia que se da a sí misma lo lleva al borde del colapso. Cuando ella se voltea, boca abajo, su visión es perfecta: un culito respingón y dedos chapoteando en su coño húmedo. La tentación es demasiado fuerte.

Paco12K vistas8.3· 7 votos
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Como dije anteriormente iba de vez en cuando a visitar a mi tío al taller, me llevaba bien con los dos, su jefe era un tío simpático que me tenía mucho aprecio y me ofreció hacer trabajillos extras, podía ir cuando pudiera sin compromisos, con lo cual podía compatibilizarlo con mis estudios, el me pagaría una pequeña comisión, a mí me parecía estupendo ya que aparte de aprender, podía sacarme un dinerillo para invitar a mi novia al cine, a cenar, o alquilar un apartamento para estar con ella a solas todo el día.

Con mi novia disfrutaba de unas relaciones plenas, muy gratificantes, era pequeña y delgada, de pechos pequeños no más grande que una naranja, duros como una piedra, con un pezón moreno y una aureola pequeña, su pubis ligeramente abultado solo tenía una tira de aproximadamente un dedo de pelitos negros perfectamente recortados.

Las veces que disponíamos del apartamento me gustaba observarla mientras se duchaba, era hipnótico sus movimiento, instintivamente me tocaba y hasta me masturbaba mirándola, otras veces le pedía que se masturbara mientras yo miraba y hacía lo propio, me provocaba una sobreexcitación ver cómo con sus manos se daba placer a su menudo cuerpo, ella empezaba a acariciar sus pechos los amasaba con suavidad mientras me miraba y mordía su labio inferior, mi mirada se clavaba en su precioso cuerpo.

Encarna llevaba sus dedos a su boca para ensalibarlos y llevarlos a sus aureolas, agarraba su pecho y lo acercaba a sus labios soplando en la zona mojada, era pura magia ver sus pezones despuntar y su piel erizar. Volvía a mojar sus dedo para pellizcar y jugar sus erectos pezones. Yo me masturbaba lentamente, disfrutaba en sobremanera del espectáculo que mi novia me estaba ofreciendo.

Mientras con una mano magreaba sus pechos la otra buscaba su cuello para con las yemas de sus dedos provocar que su piel de seda se erizara, mi Encarna sabía darse placer, conocía su cuerpo y sabía darse su tiempo, su disfrute era mi disfrute, lentamente ambos nos dábamos nuestro propio placer, ella bajaba su mano acariciando su abdomen y buscando la delgada línea de pelitos de su pubis que acababan en su deliciosa vagina.

Abría sus piernas y sus dedos buscaban su humedad vaginal para llevarla a su clítoris, pasaba sus dedos a lo largo de su precioso coñito, hasta que introducía uno y lo sacaba, lo llevaba al centro de su placer para jugar haciendo círculos sobre su clítoris. Me ponía a mil verla gemir, mis movimientos se aceleraban, mientras ella movía sus caderas buscando introducirse dos dedos.

Ella estaba casi lista, solo le faltaba voltearse, era como más le gustaba correrse, boca abajo con su culito ligeramente levantado, dos dedos introducidos en su vagina y con la otra mano masturbando su clítoris. no se podía pedir más, esa postura era brutal, tenía una visión perfecta se su culito respingón, y sus dedos chapoteando dentro y fuera de su húmedo coñito, solo me faltaba ver su virginal ano palpitar y mi polla escupía semen en su espada en cantidades industriales. Ella se corría pidiéndome más semen caliente.

Después de aquello lo normal es que estuviera todo el dia en un estado de excitación estrema y acabara empotrandola como ella se merecía.

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