Xtories
Voyerismosept 2022

Voyeur, el placer de espiar 5

La casa está vacía, pero él no está solo. Desde la azotea, con la vista fija en el espejo que refleja la intimidad de su hermana, sabe que lo que está a punto de ver cambiará todo. No busca tocar, solo observar. ¿Podrá contenerse mientras ellos se entregan al placer?

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Volvíamos para casa charlando sobre nuestras relaciones, cuando mi hermana me preguntó si ya había follado con Encarna, le dije que si y que había sido una pasada, Ana me dijo que tanto ella como Javi estaban deseando pero no encontraban ni el sitio ni el momento, en casa de Javi era imposible ya que en su casa había siempre gente, y en nuestra casa le daba miedo ser pillada ya que lo primero que hay al entrar en la casa son las dos habitaciones, una para cada hermana, si mis padres entran en la casa durante el acto la pillarían seguro.

En mi caso no tenía tanto ese problema ya que mi habitación estaba al final de la casa y hay que cruzar el patio, nuestro perro, Rufo, siempre ladraba con lo cual era un buen avisador.

Le dije a mi hermana que la próxima vez que no hubiera nadie en casa les cedería mi habitación y mi cama para que pudieran hacerlo, yo estaría pendiente por si llegaban avisarlos. Ella se puso contenta, lo agradeció besándome y abrazándome, yo me sentía el mejor hermano del mundo.

Trazamos un plan, en el patio montaríamos un tablero de parchís con ficha para tres cada uno tendría un color, por si llegaban nuestros padres hacer como si jugaramos. En la puerta de entrada a la vivienda dejaría mi llave puesta por detrás en la cerradura, con lo que no podría abrir la puerta y tendrían que llamar al timbre, mientras yo abría la puerta ellos se vestían y saldrían al patio situándose como si jugaran al parchís conmigo.

Nada podía salir mal, mis padres habían salido a comprar a un centro comercial que había en un pueblo cercano, el establecimiento disponía de un autobús, mínimo tardarían dos horas, yo les dije que tenían una hora, aún así yo les cubriría las espaldas.

Mi habitación disponía de una ventana que daba al patio, les dije que mantuvieran la ventana abriera para en caso de sorpresa con una voz pudieran enterarse fácilmente. Aunque podría ver la escena desde la puerta de entrada podía ser descubierto mientras espiaba por lo que sería más fácil desde la escalera de la azotea verlo todo por el espejo de la puerta de mi armario.

Tenía una visión perfecta de mi habitación, ellos entraron y se desnudaron no querían perder tiempo, desnudos se lanzaron a besarse y a magrearse, ambos de pie pegados uno al otro, sus genitales se rozaban y las voluminosas tetazas de Ana se clavaban en el pecho de Javi, este magreaba y pellizcaba sus glúteos mientras besaba su cuello y su boca, ella lo empujó a la cama, y se puso de rodillas entre sus piernas. Yo era un espectador privilegiado, mi corazón andaba a mil revoluciones por hora, iba a ver a mi hermana follando, mi polla palpitaba con vida propia, deseando salir de su escondite, pidiéndome a grito de manera dolorosa su liberación, así lo hice.

Ana cogió con una mano su polla y escupió en el glande, para masturbarlo y metérsela en la boca después, yo sabía que iba a ver una obra de arte, mi hermana era preciosa y estaba entregada, no tardó mucho Javi en reclamar a mi hermana que pusiera su rico coñito en su boca, ambos se entregaron al placer más dulce, Ana movía su culo en la cara de Javi y llegaba al orgasmo, mi polla iba a reventar tenía una tensión brutal en el glande no tardaría en correrme, quise aguantar para hacerlo a la vez que Javi, este se levantó y tiro la almohada al suelo y mi hermana se arrodilló, lo que estaba a punto de ver fue algo precioso, tras una felación digna de una película porno, este sacó la polla de su boca en el segundo justo para darle un par de sacudidas y correrse en su cara y en su boca, si mi hermana era guapa, ahora estaba preciosa, con su cara recién corrida, sonriente y feliz, arrastró con su dedo algún resto hacía su boca y lo tragó. Yo me había corrido segundos después de Javi, preso del morbo y la lujuria, de la manera más básica, pero seguramente mi corrida había superado mucho en cantidad a la de Javi.

El se tumbó en la cama y ella se limpio con papel higiénico, y se recostó junto a él, ambos acariciaban sus cuerpos hasta que la polla de Javi de nuevo volvió a la vida, era la primera vez que mantenían relaciones, Ana se tumbó boca arriba mientras él se puso el condón, situándose encima de ella, lamió sus pechos y pezones antes de introducir su polla en su coñito húmedo, suavemente empezó a embestirla y ella al poco empezó a gemir, no se si sería producto de su excitación que Javi no aguantó ni dos minutos, quizás por la inexperiencia, quizás porque la calentura vaginal de mi hermana era demasiada, que acabo corriéndose antes que ella.

Ana pilló un rebote tremendo, le quitó el preservativo y vertió el semen en el pecho de Javi extendiéndolo, Javi le recriminó, mi hermana lo señaló con su dedo acusador, "como se te ocurra volver a correrte antes que yo otra vez te corto la polla, estás avisado". Esa era mi hermana si señor puro carácter, el le pidió perdón mil veces, hasta que ella le dijo que pusiera su polla dura de nuevo.

Aún les quedaba media hora, el empezó a masturbarse y a ponérsela dura, a ella la libido se le había bajado por los suelos, y se subió en su cara para que Javi le lamiera el coñito, cuando estuvo a punto se colocó de nuevo un condón y esta vez fue ella la que se subió sobre el, buscó su orgasmo cabalgando sobre él, mientras Javi magreaba sus maravillosas tetas, pellizcaba sus pezones duros, veía como mi hermana mordía su labio inferior y movía sus caderas de manera endiablada. Se corrió ronroneando como una gatita en celo. Yo me volvía a correr viendo el ritmo frenético de mi hermana con un movimiento perfecto de su cuerpo. Una obra de arte, que ni el mismísimo Velázquez hubiera sido capaz de plasmarlo en un lienzo.

Dejo caer su cuerpo encima de Javi, quién acariciaba su espalda y le juraba su amor eterno. Cuando recuperó el aliento siguieron, ella se puso a 4 patas y el de pie fuera de la cama, la embestida era tierna, parecía no querer hacerle daño, muy distinto a las embestidas que yo le daba a mi novia, queriendo sacar mi polla por su boca. En poco se volvió a correr, esta vez sobre la espalda de Ana, yo seguía acariciándome la polla pero me había corrido dos veces y no pude hacerlo de nuevo.

Había sido espectacular lo que había vivido y visto. Lo tenía claro, sentía una profunda atracción por espiar, me proporcionaba un extra de placer ver la perfección de los cuerpos femenino en su máximo esplendor. Situaciones similares viví con mi hermana, los vi aprender a otorgarse mutuamente placer, conociéndose, sabiéndose esperar.

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