La habitación oscura 7/15
La habitación de al lado no es solo un espacio, es un escenario de placer prohibido. Mientras él la domina, ella escucha, imagina y se excita hasta el límite. Pero la noche siguiente, la fantasía se vuelve realidad con consecuencias inesperadas.
Valeria se había quedado muy excitada pero sin la motivación sonora no era lo mismo, dejó de meterse los dedos y pasó a acariciarse el clítoris suavemente mientras se imaginaba que José entraba en su habitación, completamente desatado, y la obligaba a comerle la polla.
En cuanto José consiguió recuperarse un poco miró hacia Andrea y le entraron muchísimas ganas de volver a follársela.
- Si crees que esto se ha acabado estás muy equivocada, aún te queda mucha polla por recibir.
Andrea estaba completamente satisfecha después del par de magníficos orgasmos que había tenido, pero no se iba a negar a alargar más esa experiencia y se dispuso a obedecerle aunque se sentía exhausta.
- Ponte a cuatro patas, que quiero disfrutar de ese increíble culo que tienes mientras te la meto.
Andrea hizo gesto de moverse pero a José le pareció que se lo tomaba con demasiada calma para las ganas que tenía él de volver a follársela, así que, un poco bruscamente, la ayudó a colocarse en la posición indicada.
En cuanto estuvo como él pretendía, José se puso detrás de ella y comenzó a follársela lenta pero profundamente, disfrutando cada centímetro que le metía y le sacaba mientras se recreaba en el tacto de sus nalgas.
- Ummm, me encanta ser tu perra.
- Las zorritas como tú necesitan que las empotren bien empotradas para saciarse, dime cuánto te gusta que te meta la polla.
- ¡Ahhhh! Quiero que me la metas entera, quiero probar tu semen, me encanta sentir tu enorme polla destrozándome la vagina ¡Ahhhh!
- Que culito tienes, me muero por probarlo.
Mientras le decía eso comenzó a hacer presión con los dedos sobre su esfínter.
- Soy tu puta, hazme lo que quieras ¡Ahhhh!
A Valeria le pareció oír nuevos gemidos aunque los escuchaba muy bajito, dejó de fantasear con comerse la polla de José y agudizó el oído.
- ¿Si? ¿Quieres que te la meta por el culo? Mira que no tengo lubricante.
Andrea sintió que un dedo de José entraba en su recto mientras él seguía follándosela pausadamente y sintió, de nuevo, una descarga de placer recorrerle todo el cuerpo. Se imaginó como se tenía que sentir esa pedazo de polla horadandole el trasero y notó que su vagina se convertía en un río.
- Vaya cacho de guarra que estás hecha, solo con meterte un dedo por el culo ya estás lubricando como una auténtica puta.
José se estaba excitando muchísimo pensando en la posibilidad de disfrutar del trasero de Andrea, comenzó a bombear más fuerte y rápido dentro de su vagina al tiempo que le metía el dedo por el culo con más vehemencia.
- ¡Ahhhhhhh! Siii, me pones muy cerda con esa pedazo de polla que tienes ¡Ahhhhhhh! Quiero que me revientes el culo con ella ¡Ahhhhhh!
El volumen de los gemidos iba en aumento y de nuevo Valeria se metió los dedos en su encharcada vagina mientras volvía a estrujarse los pechos.
José metió un segundo dedo en el culo de Andrea para irlo preparando para lo que le esperaba.
- Joder, te voy a reventar ese culito que tienes por zorra.
- Siiiii ¡Ahhhh! Quiero que partas el culo con tu polla ¡Ahhhhhh! Quiero que me lo llenes de lefa ¡Ahhhhhh!
José dejó de taladrarle el trasero con sus dedos para aprovechar que de la vagina de Andrea estaba manando flujo sin parar, lo recogió con su mano y fue untándole bien el ano.
- ¿Que haces? Méteme los dedos otra vez ¡Ahhhhh! Me encanta que me folles el culo con ellos.
José comenzó a embestirla rápida y fuertemente.
- No me digas lo que tengo que hacer, te reventaré el culo cuando yo quiera.
- ¡Ahhhhhh! Por favor ¡Ahhhhhh! Métemelos ¡Ahhhhhh!
José volvió a clavarle un par de dedos en el trasero y a follarle el culo con ellos frenéticamente mientras la embestía con todas sus fuerzas.
Valeria pensó que José debía estar dándole a Andrea otra buena ración de polla porque volvía a gemir como una descosida, quitó la mano de sus pechos y la usó para frotarse salvajemente el clítoris mientras que con la otra se incrustaba los dedos todo lo rápido y profundamente que podía.
Andrea estaba notando cada vez más placer manar de sus agujeros y sintió que un nuevo orgasmo estaba en camino. Dejó caer su cabeza y sus hombros sobre la cama mientras mantenía el culo levantado y llevó las manos hasta sus nalgas para separárselas, quería sentir las penetraciones de José llegar hasta lo más profundo de sus entrañas.
- ¡Ahhhh! Reviéntame ¡Ahhhhhh! Vas a hacer que me corra otra vez ¡Ahhhhh!
José dejó de embestirla y apuntó la polla hacia su esfínter.
- Te la voy a clavar en el culo, quiero que te corras mientras te lo destrozo, te voy a llenar los intestinos de lefa.
José hizo presión con la punta de la polla sobre el esfínter de Andrea y este cedió con sorprendente facilidad haciendo que le entrase bastante más de lo que esperaba José.
- ¡Ahhhhhhh! ¡Mi culo! Me lo vas a destrozar cabrón.
Eso sí que lo pudo entender Valeria desde su habitación, le sorprendió muchísimo que esa imponente mujer, con toda la elegancia y autoridad que desprendía, estuviera dejando que José se la metiese por el culo. La excitó terriblemente imaginarse la escena y comenzó a presionar con un dedo sobre su esfínter al tiempo que se metía un par por la vagina y continuaba frotándose compulsivamente el clítoris con la otra mano.
José comenzó a sodomizar a Andrea lentamente mientras ella seguía separándose las nalgas.
- ¿Esto es lo que querías pedazo de guarra? Que te reviente el culo con mi polla ¿Ehhh? Dímelo, dime que quieres que te taladre el culo hasta destrozartelo.
- ¡Ahhhhh! Siii, por favor ¡Ahhhhhhh! Clávamela hasta el fondo ¡Ahhhhh! Destrozame el culo con ese pollón ¡Ahhhhh!
José fue ganando velocidad y profundidad en las penetraciones mientras sentía como el trasero de Andrea le proporcionaba un placer enorme, casi no se podía creer que estuviera clavándosela en el culo a esa pedazo de mujer.
Andrea notó que por fin José la enterraba toda la polla en el trasero y se sintió morir de gusto, más que un gemido emitió un aullido de placer al notar como el miembro de José la abría el culo hasta llegar a lo más profundo de sus intestinos. Dejó de abrirse las nalgas para comenzar a castigar su clítoris y estrujarse una teta a la espera de su inminente orgasmo.
Valeria no lo resistió más, comenzó a correrse salvajemente al mismo tiempo que su dedo se colaba por primera vez en su culo y escuchaba como Andrea soltaba auténticos alaridos de placer.
Las manos de José tomaron el relevo de las de Andrea en la misión de separarle las nalgas y se puso a clavarle la polla por el recto con todas sus fuerzas.
- ¡Ahhhhh! ¡Cabrón! ¡Ahhhhh! Me estás destrozando el culo ¡Ahhhhhh! ¡Reviéntamelo¡ ¡Ahhhh! ¡Llénamelo con tu lefa! ¡Ahhhhh!
Valeria seguía maltratando sus dos agujeros mientras se corría y pudo escuchar nítidamente las brutalidades que soltaba Andrea por su boca mezcladas con el fuerte sonido del golpeteo de ambos cuerpos, eso hizo que tuviera una imagen mental muy vívida de lo que estaba pasando en la habitación de al lado, su orgasmo se volvió aún más intenso y ella también se puso a gemir descontroladamente.
José continuó sodomizando a Andrea con todas sus ganas mientras ella estallaba en un orgasmo apoteósico, chillaba y se retorcía mientras todo su cuerpo era inundado por un placer tan descomunal que jamás se hubiera imaginado que podía llegar a sentir algo así.
Valeria terminó de correrse y mientras recuperaba el aliento continuó escuchando el fuerte golpeteo y los alaridos de la italiana.
- Me voy a correr en tu culo de guarra, te lo voy a partir en dos ¡Toma zorra, toma! Aquí va la leche que tanto querías.
Andrea sintió como José eyaculaba dentro de sus intestinos mientras el tremendo orgasmo que estaba viviendo llegaba a su fin. Su cuerpo se relajó y acabó tumbada boca abajo en la cama pero José siguió sodomizándola hasta que no hubo expulsado la última gota de semen dentro de su culo, en ese momento él también se dejó caer y se quedó tumbado en la cama.
Cuando José se despertó a la mañana siguiente Andrea ya se había ido, él todavía sentía cierta pesadez en sus músculos pero intentó ser lo más ágil posible duchándose y arreglándose para reunirse con Valeria. José era consciente de que tenían que poner en común lo que hubieran preparado para las reuniones de ese día y necesitaban algo de tiempo para poder hacerlo.
Cuando bajó a la cafetería a desayunar se encontró con Valeria y se pusieron a trabajar de inmediato. A José le sorprendió que volvía a estar un poco seca y esquiva con él, no entendía a qué se podía deber ese cambio de actitud.
Al llegar a las oficinas del cliente ya tenían todo bien organizado y se sentían muy seguros al respecto de los temas que iban a tratar. Allí les esperaba Andrea, a José le sorprendió que estaba como una rosa, tan elegante como siempre e incluso diría que su cara tenía un brillo renovado, le pareció increíble que después de la noche de sexo salvaje que habían tenido estuviera así de recompuesta.
Las reuniones de ese día volvieron a discurrir extraordinariamente bien, José estaba muy feliz por como iba todo pero Valeria cada vez estaba más a disgusto, le parecía que el coqueteo de Andrea con José se había vuelto más descarado y la ponía negra tener que presenciarlo después de haber tenido que soportar sus gemidos la noche anterior, no lo quería reconocer pero la estaban consumiendo los celos.
A la hora de comer se les unieron los jefes de algunos de los departamentos con los que habían tratado y la reunión de la tarde discurrió tan bien como las anteriores. A la hora de irse Andrea les volvió a proponer ir a tomarse algo, pero esa vez José tuvo claro que tenía que declinar la invitación, esa tarde la tenían que aprovechar para preparar la reunión del día siguiente con los jefazos. Por mucho que le apeteciese volver a tener un encuentro con Andrea, tenía que ser responsable y centrarse en el trabajo, ese proyecto era muy importante para su empresa y de la opinión que se llevarán los jefes italianos dependía un volumen muy grande de negocio.
Valeria y él se juntaron en la habitación de José y estuvieron trabajando toda la tarde, ella seguía manteniendo muchísima distancia con él y José incluso tuvo la sensación de que tenía algo que reprocharle, él no entendía nada pero le pareció que ese día había que centrarse en el trabajo, ya le preguntaría a Valeria si le pasaba algo en el avión de vuelta, o el viernes en la oficina. Ella se sentía incómoda en esa habitación sabiendo lo que había pasado en ella el día anterior, no podía evitar imaginarse a José sodomizando a Andrea en la cama que tenían justo al lado y notaba como se iba cabreando.
Durante la cena el ambiente fue tan tenso como el resto de la tarde, después se despidieron casi como dos desconocidos y se fueron cada uno a su habitación. José se metió en la cama y al rato se le ocurrió una idea que le pareció magnífica, suponía hacer un pequeño cambio en lo que les iban a presentar al día siguiente a los italianos, pero les daba un montón de posibilidades que podrían ser muy interesantes. Era consciente de que por lo menos tendrían que trabajar una hora más para modificar lo que habían hecho y adaptarlo, pero le parecía que merecía muchísimo la pena.
Se levantó de la cama y tal y como estaba, con sus pantaloncitos de dormir, se fue a llamar a la puerta de Valeria. Ella tardó un poco en abrirle la puerta.
- ¿Pero José que haces aquí?
- Se me ha ocurrido un cambio que puede ser muy interesante.
A Valeria no le apetecía nada en absoluto escuchar lo que se le hubiera ocurrido a José pero aún así le invitó a pasar y escucho atentamente lo que él tenía en mente, ante todo era una profesional. Según José se lo iba contando, ella fue entendiendo todas las implicaciones y posibilidades que tenía hacer esa modificación. José tenía razón, merecía la pena trabajar otro poco más a cambio de los beneficios que les podía reportar.
Se pusieron a trabajar inmediatamente para darle forma a la idea, a Valeria cada vez le iba pareciendo una genialidad mayor, según trabajaban en ella se le iban ocurriendo nuevas posibilidades que podrían desarrollar más adelante. Tenía que reconocer que José y ella hacían un equipo extraordinario, había sido un completo acierto juntarles para hacer ese proyecto aunque a ella le estuviera resultado muy difícil pasar tantas horas junto a José y Andrea.
Ella estaba con el camisoncito que usaba para dormir y a José a veces le costaba un poco concentrarse recordando lo que había pasado la semana anterior en esa habitación, todo era igual, ella llevaba la misma ropa y los dos habían estado trabajando en ese mismo suelo. Tenían el trabajo prácticamente terminado cuando Valeria necesitó consultar unos papeles que tenía en su maletín. Para no perder tiempo, Valeria se dejó caer hasta tumbarse boca arriba y alargó el brazo tratando de alcanzar su maletín en vez de levantarse a por él, recordaba lo que había pasado la última vez al ponerse a cuatro patas delante de José y no tenía ninguna intención de que se volviera a repetir. Al hacer eso se quedó tumbada boca arriba con las piernas abiertas y el camisoncito bastante subido mientras trataba de alcanzar el maletín con la mano. José se quedó petrificado mirándola, podía ver perfectamente sus bragas, eran negras y tan transparentes que podía verle el clítoris y los labios vaginales, parecía que le estuviera ofreciendo su sexo, para colmo, le faltaban unos centímetros para llegar hasta el maletín y se estiraba todo lo que podía mientras hacía extraños movimientos con las piernas para impulsarse tratando de alcanzarlo. Mientras José veía moverse su coño, la polla le creció instantáneamente, para cuando Valeria se incorporó con su maletín en la mano, él ya tenía una erección monumental que era imposible disimular con esos pantaloncitos. En cuanto Valeria se hubo sentado correctamente, se percató de como la polla de José se erguía imponente, enseguida su mente fue asaltada por la imagen del momento en que tenía esa misma polla justo delante de su boca y la Voz le hizo comérsela por primera vez.
José seguía sin poder apartar la vista de la entrepierna de su compañera, al volver a sentarse el camisón no había vuelto a su posición original y seguía viéndole el vello púbico a través de la transparente tela de sus bragas. Valeria también se había quedado hipnotizada mirando la polla de José que, para colmo, no dejaba de latir y le provocaba unas ganas horribles de metersela en la boca mientras recordaba lo bien que se lo había pasado con ella en esa misma habitación.
José aún tardó un poco en salir de su ensimismamiento y cuando lo hizo miró a la cara de Valeria y se dió cuenta de que estaba mirándole la polla, ella notó que José la miraba y levantó la vista hasta cruzarse con la de él, a Valeria le dio vergüenza que José la hubiese pillado mirándole la polla hipnotizada e intentó poner alguna excusa.
- Perdón, es que de repente me he acordado de lo que pasó en esta habitación la semana pasada.
- No te preocupes, es normal, a mí también me ha venido a la cabeza.
- ¿Y por eso se te ha puesto así?
En ese momento fue José el que se sintió avergonzado, tenía una erección descomunal que amenazaba con romper la tela de sus pantalones.
- Bueno, en parte si.
José no pudo evitar echar una mirada delatora a la entrepierna de su compañera, ella se dio cuenta de que le estaba mostrando las bragas tan poco discretas que llevaba y que había metido en la maleta por si acaso acababa revolcándose con José. Su líbido se apoderó de su cerebro y pensó que era absurdo que los dos lo estuvieran deseando y ninguno se atreviera a dar el paso.
- José, disfruté mucho contigo en esta habitación.
- A mí también me pareció una pasada lo que hicimos, fue maravilloso.
Valeria le miró a los ojos y se subió un poco más el camisón permitiéndole ver completamente sus bragas. José no se lo pensó dos veces y dirigió su boca directamente hacia la entrepierna de su compañera, en cuanto ella sintió el contacto entre ellos se dejó caer de espaldas en el suelo con las piernas abiertas. José ni siquiera le apartó las bragas, comenzó a comerle el coño por encima de la tela y dejó pasar un rato antes de desplazarlas hacia un lateral para poder degustarlo directamente.
- Ummm José, me vuelve loca tu boca.
José estaba demasiado ocupado comiéndole el coño como para responderla, le agarró las nalgas para hundir con más fuerza su cara en ese delicioso manjar y ella notó que sus bragas intentaban volver a su posición original molestando el excelente trabajo que José estaba haciendo en su entrepierna. Llevó las manos hasta ellas y las apartó para que su compañero pudiera continuar sin impedimentos. Cuando a José le pareció que Valeria estaba suficientemente excitada comenzó a meterle los dedos.
- Ahhhh, que gusto, dale, métemelos más.
Valeria estaba disfrutando enormemente las atenciones que José le estaba proporcionando y se dejó llevar. Bajó los tirantes de su camisón hasta descubrir sus pechos y se los estrujó. En el momento en que José lo vio, sintió una profunda envidia y quitó la mano que tenía ocupada amasándole una nalga a Valeria para llevarla hacia uno de sus pechos, consiguió sustituir con ella a una de las manos de Valeria y se lo estrujó. Al poco rato a José se le antojó comerse las tetas de su compañera y dejó huérfano su coño para subir haciéndole un camino de saliva hasta poder succionarle un pezón. Ella estaba gozando de las sensaciones que le provocaba la lengua de José en su clítoris y le hubiera gustado que siguiese ahí hasta llevarla a un orgasmo que no veía muy lejano, pero viendo que su compañero no tenía intención de seguir usando la boca para complacerla se lanzó a por su objeto de deseo, aprovecho la ocasión para bajarle los pantalones y apoderarse de esa polla que tantas ganas tenía de sentir contra su paladar.
Valeria comenzó a pajear a José y poco después se puso a restregarle la polla contra su sexo que volvía a estar cubierto por las bragas que se empeñaban en recuperar su posición original una y otra vez. La cadera se le movía como si tuviera vida propia buscando maximizar el roce entre ellos, José empezó a mover él también la cadera haciendo que su polla se intentase clavar en la vagina de su compañera a través de la tela de sus bragas.
- ¡Ahhhh! Son muy finas José, no aprietes más que me las vas a romper.
José separó la boca de su pezón y le habló mirándole a la cara.
- Necesito follarte Valeria.
Ella apartó sus bragas y volvió a apuntar la polla de su compañero hacia su entrada. Él balanceó su cadera y comenzó a penetrarla.
- ¡Ahhhh! Sigue, métemela entera ¡Ahhhhh!
A José le estaban encantando las caras de placer que ponía y fue poco a poco metiéndosela más con cada movimiento de su cadera, disfrutando al ver como ella iba gozando de cada nuevo centímetro que él le introducía.
Valeria al fin se volvía a sentir completamente llena, había echado muchísimo de menos esa sensación y, según José se la iba introduciendo más en su interior sentía que el placer la desbordaba, además, que mantuviese la mirada fija en sus ojos mientras se retorcía de gozo y no paraba de gemir con cada estocada, la estaba excitando enormemente y por eso ella intentó aguantarle la mirada todo el tiempo que la estuvo penetrando.
- ¡Ahhhhh! Así ¡Ahhhhhh! Lléname del todo ¡Ahhhhh!
Incluso cuando sintió que José conseguía finalmente metérsela hasta el fondo y comenzaba a bombear más fuerte haciendo que un potente orgasmo estallara en su interior, siguió aguantándole la mirada. Al ver José que ella empezaba a correrse, pasó sus brazos por debajo de ella para agarrarla por los hombros y evitar así que su cuerpo se moviese con cada embestida, de esta forma consiguió poder clavársela muy profundamente en cada penetración y darle con más fuerza. Valeria pensó que se la iba a sacar por la boca, cada penetración le provocaba ríos de placer que solo hacían que aumentar la intensidad del orgasmo que la embargaba. Cuando terminó de correrse entre gritos de gozo, se sintió completamente satisfecha pero vio claro que a José no le había parecido suficiente.
José intentó colocarla a cuatro patas, le había encantado y excitado enormemente poder ver como su cara se desencajaba a causa de las muecas de gusto que ponía mientras se corría, pero quería ver y tocar sus maravillosas nalgas mientras se la follaba. Ella cooperó con sus disminuidas fuerzas para ponerse en la posición que quería José pero no tenía ninguna intención de entregarle su culito, todavía le guardaba algo de resquemor por haberse follado a la italiana y no le parecía que se mereciese ese premio.
- Por el culo no José, hoy no quiero que me lo abras.
José se colocó detrás de ella, la agarró por las nalgas y se las sobó a placer. Mientras se las abría, apuntó la polla a la entrada de la vagina de su compañera y la comenzó a penetrar despacio al tiempo que se recreaba en la visión y el tacto de su trasero, le volvía loco ese culo. No pudo resistir la tentación y se puso a jugar con un dedo sobre su esfínter hasta conseguir metérselo. Ella pensó en quejarse suponiendo que las intenciones de él eran acabar metiéndole la polla en su trasero, pero le estaba dando tanto placer sentir como ese dedo perforaba su ano mientras José no paraba de embestirla, que se calló y le dejó hacer. Estuvo follándosela en esa posición un buen rato al tiempo que le clavaba un dedo en el culo mientras ella no paraba de emitir gritos de placer, hasta que finalmente Valeria alcanzó un nuevo orgasmo. José estaba a punto de eyacular y no paró de empotrarla ni siquiera cuando ella terminó de correrse, pero apenas aguanto dándole una pocas embestidas más antes de sentir que su semen iba a salir despedido de forma inminente. Sacó rápidamente la polla del interior de la vagina de su compañera dispuesto a masturbarse hasta llenar esas increíbles nalgas con su esperma, pero ella echó para atrás sus caderas con la intención de sentir en sus nalgas como le palpitaba la polla mientras eyaculaba sobre su trasero, y al hacerlo, la polla de José impactó contra su esfínter introduciéndose en él con pasmosa facilidad.
- ¡Ahhhhh! ¡Mi culo!
De repente José se encontró masturbándose con el capullo metido dentro del trastero de su compañera y eyaculando en su interior. No pudo reprimir su instinto y comenzó a bombear dentro de él mientras seguía masturbándose y lo regaba con su simiente. El semen actuó como lubricante y cuando José terminó de correrse tenía bastante más de medía polla metida dentro del culo de su compañera. Se detuvo un momento para contemplar el espectáculo de ver su polla clavada en el increíble trasero de Valeria y después, la sacó y se tumbó feliz al lado de su compañera.
- Te había dicho que no me la metieras por el culo.
- ¿Yo? Pero si has sido tú.
- Da igual, te perdono, ha sido un polvo excepcional como siempre.
Dejaron pasar un rato mientras los dos disfrutaban de la relajación que sentían y después Valeria se levantó dispuesta a volver a ponerse su ropa y meterse en la cama, había sido un día largo y quería descansar para estar fresca para lo que les esperaba al día siguiente, en esa reunión se jugaban mucho. Cuando Valeria se levantó José pudo ver como un hilillo de semen se escapaba de su culo y escurría por sus piernas, le pareció tan excitante la imagen que si no fuera porque a todas luces era un exceso, se la habría vuelto a follar sin contemplaciones. Él también se vistió y se fue a su habitación a dormir, estaba seguro de que a los jefes italianos les iba a encantar la propuesta que les habían preparado, y quería estar al cien por cien para presentársela.
A la mañana siguiente, entre el desayuno y el trayecto a las oficinas del cliente, terminaron el poco trabajo que se habían dejado la noche anterior. Cuando llegaron allí, estaba Andrea esperándoles para meterlos directamente en la reunión sin darles apenas tiempo a saludarse tranquilamente.
Ambos salieron de la reunión con la sensación de que había ido fenomenal, lo estaban comentando muy contentos cuando apareció Andrea y le dijo a Valeria que el jefe de un departamento que estaba involucrado en el proyecto quería hablar con ella para que terminara de explicarle unos detalles. Ella se fue a verle y José se quedó solo con Andrea.
- José, ven a mi despacho que quiero enseñarte una cosa.
José la siguió y en cuanto entró en el despacho y cerró la puerta, ella se levantó la falda, se sentó en el pico de su mesa y le mostró que no llevaba bragas. José se quedó paralizado mirando ese coñito con el que tanto había disfrutado.
- Sé que te va a echar mucho de menos y quería que tuvieseis la oportunidad de despediros correctamente.
José se sintió atraído por el sexo de la italiana cual mosquito hacia la luz y pensó que todavía no había probado su sabor. Se arrodilló delante de ella y lo devoró con ansia. En muy poco tiempo Andrea se dio cuenta de que todavía le faltaban habilidades muy valiosas de José por descubrir.
- Ohhhh, siiii, cómemelo, joder que lengua tienes.
A José le encantó poder probar el sabor de Andrea y se esmeró en que se llevase la mejor impresión posible de él, al fin y al cabo era su clienta. Andrea le empujaba la cabeza contra su sexo como si quisiera introducirla en él y a José le encantaba sentir el ansia que desprendía con ese gesto.
- ¡Ahhhhh! Joder que bueno, vas a hacer que me corra con esa boquita que tienes.
Después de haber estado un rato disfrutando del tacto de las nalgas de la italiana, José decidió que era el momento de meterle los dedos.
- ¡Ahhhh! Joder siiiii, dame fuerte ¡Ahhhh! No te cortes.
Ella desabrochó un par de botones de su blusa y metió la mano por dentro de su sujetador para pellizcarse un pezón mientras no dejaba de presionar la cabeza de José contra su sexo con la otra.
- ¡Ahhhhhh! Siiii, dale, me voy a correr ¡Ahhhhh! Me voy a correr en tu cara ¡Ahhhhhh!
José sintió que ella llegaba al orgasmo y se esforzó todo lo que pudo en meterle los dedos con energía mientras le succionaba el clítoris con todas sus ganas. Cuando Andrea terminó de correrse, José se puso en pie, justo delante de ella, dispuesto a liberar la enorme erección que tenía y clavársela hasta el fondo, pero en ese momento llamaron a la puerta. Andrea se abrochó la blusa y se colocó la falda correctamente en un microsegundo.
- Si, pasa.
A José le había dado tiempo a duras penas a limpiarse los restos de fluidos de su cara con el dorso de la mano cuando Valeria entró en el despacho.
- ¿Que tal estáis? Lo siento Andrea pero nos tenemos que ir yendo ya porque sino luego vamos a tener que ir corriendo por el aeropuerto.
A Valeria le pareció más que sospechoso que José tuviese un bulto desproporcionado en los pantalones e incluso le pareció ver que su cara tenía ciertos reflejos como si estuviera mojada por algunas partes, además a Andrea se la veía un poco acalorada. Le pareció fatal que se dedicaran a hacer esas cosas en la oficina mientras ella tenía que seguir trabajando. José había disfrutado enormemente probando por primera vez el sabor de Andrea pero se había quedado con un calentón tremendo y era consciente de que no iba a poder quitárselo de encima en bastante rato. Le dieron ganas de maldecir a Valeria por ser tan inoportuna, pero era completamente cierto que si esperaban mucho más, podían perder el avión.
Después de despedirse de Andrea se fueron directamente al aeropuerto, en el viaje de vuelta José se quedó dormido como un niño, su estancia en Roma había sido bastante ajetreada y el cansancio le estaba pasando factura. Como era habitual en él, en cuanto se durmió apareció un bulto en sus pantalones. Valeria no podía dejar de mirarlo, la noche anterior al final no había tenido ocasión de degustar ese manjar y cada vez tenía más ganas de metersela en la boca, incluso fantaseó con la posibilidad de sacarla de su prisión y despertar a José con una discreta mamada, pero era imposible, por mucho que pensó en la forma en que podría hacerlo sin montar un espectáculo no encontró la manera. Para cuando aterrizaron tenía las bragas empapadas pero era consciente de que si no tenía la suerte de que la Voz les volviera a llevar a la habitación oscura al día siguiente, no iba a tener ninguna posibilidad de quitarse las ganas de comerse esa polla por lo menos en un tiempo.
Al día siguiente en la oficina Valeria no podía evitar fijarse continuamente en José y acordarse de lo bien que se lo había pasado con él en el hotel, lo malo fue que en cuanto vio que su compañero se ponía a hablar con Laura, la de contabilidad, empezaron a resurgir sus celos. Valeria sabía que José y Laura siempre se habían llevado muy bien, les había visto innumerables veces hablando y riéndose juntos como en esa ocasión, pero no podía evitar sentir celos. Laura era incluso más joven que José, era guapa de cara, tenía un cuerpo muy estilizado y para colmo poseía unos de los ojos más bonitos que Valeria había visto nunca, así que ella se sentía muy poca cosa a su lado, sabía que no tenía nada que hacer si tenía que competir con ella por las atenciones de José. Además siempre le había parecido que Laura y José acabarían liándose, esas risas que eran tan habituales cuando estaban juntos, muchas veces le habían parecido fruto del coqueteo que se imaginaba que se traían entre ellos. Se paró a pensar un momento y se dijo a si misma que no tenía derecho a sentir celos de José, él no era más que un compañero de trabajo suyo y no le tenía que dar ninguna explicación de lo que hiciese, además tenía un novio estupendo al que quería mucho, vamos que no tenía sentido que sintiera celos, pero la realidad era que los sentía y no podía hacer nada por evitarlo.
No pasó mucho tiempo antes de que Edurne les llamara a su despacho, estaba muy contenta porque le había llamado Andrea para decirle que los directivos todavía tenían que estudiar la propuesta más profundamente, pero que les había visto entusiasmados con ella y que prácticamente seguro iban a conseguir el contrato. A pesar de lo contenta que estaba Edurne con la noticia, José notó que le seguía tratando de una forma puramente profesional sin el menor atisbo de un poco de familiaridad siquiera, estaba seguro de que todavía estaba enfadada con él.
En cambio Valeria pensó que lo suyo empezaba a ser enfermizo, tenía la sensación de que Edurne miraba de una forma extraña a José, no sé atrevía casi ni a pensarlo, pero le parecía que había deseo en sus ojos cuando le miraba, se autoconvenció de que eso era imposible y que todo eran imaginaciones suyas. Esperó que, lo que sea que le estuviese ocurriendo, se le pasara durante el fin de semana, porque ya empezaba a preocuparse por su salud mental.
José salió de la oficina con sensaciones contrapuestas, por un lado estaba súper contento con lo bien que iba el proyecto de los italianos, además estaba orgulloso del trabajo que habían hecho Valeria y él, pero por otro lado le preocupaba terriblemente que la relación con Edurne se hubiese fastidiado para siempre, además de ser su jefa, era una mujer a la que apreciaba mucho y le traumatizaba que fuera a ser así de seca con él el resto de su vida.
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