Mi Querida Doctora parte 2
La vio besar a la enfermera, pero decidió fingir que no había visto nada. Porque ella le dijo 'a la cama ya', y él no estaba dispuesto a perder la oportunidad de poseerla, sin importar quién más la deseara.
Mi Querida Doctora parte 2
Tras la interrupción por parte de la enfermera no pudimos decirnos nada, la H.P se sentó en la silla que estaba al lado de la de la doctora y se puso a ojear unos papeles, la Doctora y yo nos sentamos cada uno en su sitio, de forma que estábamos enfrente el uno del otro a cada lado de la mesa, pero era imposible hacer un gesto o decir nada sin la enfermera lo viera u oyera; la Doctora comenzó a rellenar el informe y yo me escurría los sesos intentando averiguar cómo conseguir su tlfno. o a unas malas, su email particular, sin que la otra sospechara.
Pero al final la Doctora resolvió el problema, mientras me entrega el informe, y haciendo como si me explicara algo que contenía, me señalo con su boli su número de tlfno. que aparecía en el margen derecho del informe. Así que me despedí educadamente de ambas y salí por la puerta, aún tenía a mi amigo dispuesto para la aventura con el calentón que me había llevado, pero lo tenía atrapado por el cuello con el cinturón y su cabezón tapado por la camisa que llevaba por fuera del pantalón, nadie de la sala de espera se llevaría una sorpresa al verme salir de la consulta “por todo lo alto”.
Cuando llegue a mi moto pensaba llamarla o mandarle un whatapps directamente, pero me acordé de la HP de la enfermera y no quería q sospechara si al minuto de salir yo de la consulta la Doctora recibía un whatapps, me dio la impresión de que algo se olió cuando entro en la consulta, así que preferí no arriesgar. Así que espere a mandarle un whatapps cuando llegué a casa; en el mensaje le dije que había sido una de las experiencias más caliente de mi vida y que cuando nos podíamos ver sin interrupciones, y que si quería podía recogerla, esto fue lo que me contesto:
“Hola, sí para mí también ha sido muy excitante pero Patricia (la enfermera) se ha dado cuenta de algo, no ha dejado de intentar sonsacarme desde que te has ido, ya te contaré… Termino a las 19.30, me recoges en la farmacia que hay cera del hospital?”
Evidentemente le dije que sí en menos de un milisegundo….
Eran las 19:15 ya llevaba unos minutos en aparcado cerca de la farmacia, incluso me dio tiempo a cambiar de sitio y ponerme en uno desde el que se veía la puerta del hospital por donde saldría, que estaría como a 30 o 40 metros de la farmacia. Acerté al cambiar de sitio el coche porque si no, no hubiera visto lo que vi.
Pasaban unos minutos de las 19.30 cuando la vi Sali por la puerta del hospital pero joder con la HP pegada a ella, parecía que discutieran pero de forma sutil, desde donde estaba no podía oírlas, se paraban se decían algunas cosas, la Doctora continuaba y la HP la seguía diciéndole algo y se volvían a parar; esto pasó como 3 o 4 veces hasta que en la última pasó algo que no me lo esperaba, mientras hablaban la HP cogió a la Doctora por los brazos y le dio un beso en la boca, aunque la Doctora la apartó y le dijo “déjame en paz”, eso sí lo escuché ya que estaban a unos 10 metros de mí, aunque al estar dentro del coche no se habían dado cuenta.
En cuanto la Doctora la apartó, la HP salió andado dando pisotadas en dirección contraria y la Doctora se giró para continuar su camino, y en ese instante me vio. Le vi en la cara un gesto un poco extraño al creer que había presenciado todo lo que pasó, pero yo no estaba dispuesto a perder la oportunidad de estar con ella, así que la sonreí como si no hubiera visto nada, y salí del coche para darle dos besos y abrirle la puerta.
Por supuesto, me dije que no debía hacer ninguna referencia a la HP o a lo que había visto entre ellas, así que cuando entré en el coche me acerque a ella y mirándola fijamente a los ojos le pregunté, con la voz más dulce y profunda que pude, qué donde quería ir, que la llevaría donde ella quisiera fuera donde fuera; ella me sonrió y me sorprendió, “a la cama ya”….
Ni que decir tiene que me hubiera gustado ir mi moto en lugar de en el coche, a ciertas horas circular por Málaga en coche es un ejercicio de paciencia; y no quería que se le pasase la actitud que tenía cuando me dijo “a la cama ya” así que en lugar de establecer una conversación normal, lo primero que hice con el coche ya en marcha fue coger su mano y besarla; suave, despacio y por todos los lados, mientras ella me miraba y sonreía; en el primer semáforo en rojo, ni me lo pensé, me quité en cinturón (de seguridad) y me abalance sobre ella besándola en la boca; mientras ella seguía perfectamente sentada, yo había puesto una mano apoyada en el asiento entre sus piernas y girado el torso al máximo para que este quedara frente al suyo y poder comerle la boca como es debido…
Unos cuantos toques de pito de los coches que tenía detrás y tuve que abandonar su boca y continuar la marcha. Todo el camino fue igual o parecido, ella empezó a acariciarme la cara, los brazos y el pecho, en el siguiente semáforo fue ella la que se quitó rápidamente el cinturón y se lanzo a comerme la boca. Creo que en todo el camino no nos llegamos a decir ni una palabra, pero estaba claro que el calentón de la mañana estaba ahí y que lo íbamos a explotar bien.
Entramos en mi casa entre besos, achuchones y mucha calentura, conforme cerré la puerta de casa, le di la vuelta y la atraje hacía a mí, le pegué bien el culo a mi polla que estaba desesperada ya por salir y mientras la besaba desde atrás, le quité el botón de su pantalón, le bajé la cremallera y, de una vez, se los bajé hasta los tobillos junto con sus braguitas. Ya os comenté en el relato anterior el culito “chiquito” y durito que tiene y que decidí que se lo comería enterito, así que no me demoré ni un segundo. En la entrada de casa tengo un silloncito pequeño, el respaldo en la parte más alta tendrá como medio metro, así que, mientras seguía agachado tras bajar su ropa, la empuje de los hombros para que se doblara de forma que su cadera quedó apoyada en el respaldo y su cabeza en el asiento del sillón, y su culito a mi entera disposición que es lo que yo quería; ni la dejé intentar quitarse los zapatos para sacarse el pantalón en cuanto se inclinó ya tenía mi cara entre sus cachetes, primero aspiré hondo y le di un mordisquito donde termina el culo y empieza la pierna, e inmediatamente saqué la lengua y le di un brochazo largo y lento desde su clítoris hasta el hueso cuqui, y cuando llegué a él, el camino de vuelta al principio. Estaba tan excitada como yo, estaba tan mojada que con los dos brochazos de lengua ya estaba empapada por todos lados, comencé entonces a comerle la pepita mientras se retorcía y gemía bajito; le daba lengüetazos arriba y abajo, le hacía circulitos y terminaba succionando y soltado, succionando y soltado, succionando y cuando lo tenía dentro de la boca dándole pequeños mordisquitos dejando mis labios entre mis dientes y ella; y volvía a empezar. Creo que se corrió con el tratamiento, no dejaba de retorcerse y gemir y yo tenía la cara empapada y no era se sudor; decidir subir unos centímetros y meterle la lengua todo lo que pudiera, y una vez dentro la empecé a mover en círculos y hacia dentro y fuera procurando rozarle la entrada lo máximo posible.
No sé el tiempo que estuve follándomela con la lengua, y con la punta de la nariz pegada a su ojito, así que me dispuse a darle atención. Un inciso, no era el primer culo que me comía, ni mucho menos, pero tampoco es una practica habitual que realice con todas las mujeres y mucho menos durante la primera vez, pero con ella no pude resistirme.
A saco con su culo, le saque la lengua de su tesoro y me fui a por él, primero le di una pasada, como quien no quiere la cosa a ver como reaccionaba, pero seguía gimiendo de gusto; he de decir que desde que me dediqué a su tesoro le había agarrado la pierna de tal forma que mis dedos índice y corazón jugaban con su clítoris y ahí seguían ellos distraídos, así que cuando gimió un poco más fuerte no supe si era por mis dedos o porque mi lengua se había aparcado ya en su culo y le hacía circulitos. Comencé a apretar más la lengua para intentar colársela y en ese momento, no me cupo duda, se corrió como una campeona, gimiendo ya sin pudor; se doblaron las rodillas y me agarró fuerte de la cabeza para que me levantara y comenzó a comerme la boca literalmente, creí que me arrancaba los labios mientras intentaba quitarme la ropa, como pudimos nos quedamos desnudos y eso de “a la cama ya”, pues no, me arrastro al suelo donde estábamos, tumbándose sobre alguna de nuestra ropa y abriendo esas largas piernas a la vez, no hacía falta que dijera nada más sobre lo que quería que pasara a continuación, y conforme me apoyaba las manos en el suelo, entré en ella de un tirón, abrió la boca y se quedó así unos segundos hasta que empecé a besarla y a moverme como pistón en cilindro, empezamos rapidito pero pronto subimos de vueltas. Yo estaba “engustado” y la veía disfrutar debajo de mí, lo que me ponía más caliente y más burro, el salón acabó solo lleno por el aplauso constante de nuestros cuerpos chocando y algunos gemidos durante unos minutos increíbles; yo rompí ese único sonido avisándola de que me iba y ella me respondió haciendo un candado con sus largas piernas tras de mi para dejarme bien adentro. Allí se lo dejé todo…
Gracias por leerme, espero os haya gustado y agradecería comentarios. Si tiene aceptación escribiré el reto de la noche y lo que pasó con la HP de la enfermera.-
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