Xtories

Entre Tentaciones: Mi Verano de Placer Prohibido

Lucía siempre creyó que su relación era sólida, pero el sol de Ibiza y la mirada de un desconocido en la playa están a punto de cambiarlo todo. Mientras su novio duerne, ella decide exhibirse, sabiendo que alguien la está mirando. ¿Hasta dónde estará dispuesta a llegar para alimentar esa chispa prohibida?

Lucia9.4K vistas9.0· 6 votos

Mi nombre es Lucía, soy de Madrid, España. Actualmente soy estudiante de universidad y trabajo parcialmente en una tienda de ropa. Mido 1,64, soy de pelo castaño claro, ojos marrones claros, bastante mona físicamente. Me considero una chica con buen cuerpo, pero eso os lo dejaré a vuestra imaginación. Ahora os quiero contar una historia que me pasó hace unos meses. Nunca soy de contar historias personales, ni siquiera mis amigas saben acerca de esto, pero la cabeza me pide soltarla y prefiero hacerlo de manera anónima.

Nos transportamos a Mayo de 2023. Me encontraba en casa haciendo unos trabajos pra la universidad cuando mi novio me llamo por FaceTime. Mi novio es un chico guapete de 1,84. Tiene la misma edad que yo. Es de pelo oscuro, tiene una ligera barba atractiva y tiene un físico atlético, llevamos de relación desde que teníamos 19 años. Él trabaja como bartender. Su motivo de la llamada era para decirme que le había salido un trabajo en Ibiza durante 60 días. La verdad que se le veía ilusionado con la noticia ya que es una buena oportunidad para ganar dinero y encima en Ibiza, que en el mundo de la coctelería tiene un gran prestigio.

Me comentó su idea de que ya que sería díficil irnos de vacaciones juntos esos meses, al menos le acompañase algunos días.Tendría turnos nocturnos pero el resto del día podríamos pasarlo juntos. Obviamente hubiera preferido pasar unas vacaciones más libres con él, sin tener que depender de horarios pero aún así me pareció una idea buena y diferente, la mejor parte es que el sitio en el que trabaja le cubre toda la estancia por lo que en cierta medida tendría vacaciones gratis en ibiza.

Pasadas unas semanas, era el momento de empezar el verano e ir con mi chico a ibiza, nos fuimos un 6 de Junio, cuando la temporada de verano empezaba. Mi plan era quedarme hasta el 25 con él. Mi novio se quedaría hasta el 8 de Agosto.

El viaje fue bastante corto, apenas 1 hora y media de vuelo. Nos recogió un coche para llevarnos al hotel en que mi novio y yo viviriamos esos días. Un hotel 4 estrellas con una cama bastante grande y cómoda, bañera en forma de jacuzzi (pero sin chorros, ni hidromasaje), gimnasio, piscina, buenas vistas y una terraza rollo chill out en la azotea. La verdad que no me iba ha aburrir.

Los dos primeros días mi novio no trabajaba, aunque decidimos acercarnos la primera noche al local en el que trabajaría a tomarnos una copa. El sitio era bastante chulo, a pie de playa en una cala muy bonita. Una terraza enorme con música y luces. Los clientes era sobretodo gente de unos 25-35 años. Muchos españoles, italianos y en general europeos. Era un sitio pijo que la verdad tenía muy buena pinta. Estuvimos tomando un par de cócteles que nos sirvió quien sería su compañero de barra Carlos, un chico de unos 26 años bastante extrovertido y por qué no decirlo atractivo, era de pelo rizado y rubio, ojos verdosos y a juzgar por las escasas 2 horas que estuve en el local tenía mucha labia. Estuvo hablando con nosotros gran parte de la noche y me dijo sitios a los que deberíamos ir por las mañanas, playas, calas, zonas de campo, etc. La noche fue divertida aunque a esos de la 1 de la mañana decidimos irnos al hotel a descansar. Fuimos en uber y en menos de 15 minutos ya estábamos en el hotel. Me tumbé en la cama con el móvil un rato mientras mi novio se iba a recepción a pedir unas toallas que nos faltaban, y me dio por cotillear el Instagram de Carlos, eran varias fotos de él en distintos sitios del mundo. Algunas de ellas sin camiseta, y en la que salía bastante bueno. No parecía tener novia aunque comentarios de varias amigas no le faltaban en las fotos.

Tras llegar mi novio estuvimos acariciándonos un rato y nos empezamos a poner cachondos. Mi novio tiene un miembro de unos 13 cm, grueso y con una forma bonita. Mientras nos liábamos noté como em arrimaba su polla a mi culo y me sobaba de una manera muy excitante los senos. Mientras me besaba le empecé a tocar el pene de manera suave lo cual pude notar que le volvía loco y empezó a sobarme el culo intentando arrastrar sus dedos por mi sexo. Estaba bastante mojada, aunque al principio no me sentía con ganas de tener sexo. De hecho, fue cuando empezó a tocarme el culo de esa manera que mi cabeza enloqueció y no me paraba de venir a la mente la cara de Carlos, su compañero de barra. Cerré los ojos cuando noté que me metía sus dedos en mi sexo de manera brusca y profunda, estaba muy cachonda y mirándole a los ojos le pedí que me metiese su pene ya, que me reventase.

Estaba bastante cachonda y necesitaba que me follase muy duro. Me metió la polla en posición de misionero, empezó bastante rápido y la verdad que sentía bastante placer, me gustaba que me dijese cosas guarras mientras me daba. Estuvimos así durante unos 3 minutos cuando me dijo que no podía más, el haber estado follando rápido le cansó más rápido y me dijo que le follase yo, entonces me subí encima de él y empecé a botar despacio mientras me tocaba las tetas. Le sentía la polla muy dura, pero yo ya no notaba tanto placer, asique intente botar más profundo y despacio. Inconscientemente cerré los ojos mientras pensaba de nuevo en Carlos, no se porque me imagine que tendría un pene bastante grande y que debería follar como un animal. Estuve botando encima de mi chico durante 2 minutos, bastante excitada, gimiendo muy alto y con la mente completamente en Carlos, le quería dentro de mí, follándome mucho, reventándome. Agarré a mi chico del cuello y empecé a botar mas rápido le pedí que el empujase también, quería se pusiese al mando de nuevo, aunque no me quería quitar de encima, empezó el a empujar desde abajo y la verdad que estaba gozando muchísimo.

- Eres la mayor guarra que me he follado. Me dijo mi novio, mientras le botaba encima.

- ¿Ah sí? ¿Acaso te has follado muchas guarras? Le dije yo.

- Alguna que otra, pero sin duda tu eres la más puta, te voy a reventar.

- Cállate y sigue follándome, hazme tu puta. Dije, provocándole

- ¿Acaso no lo eres ya? Te recuerdo que solo yo te puedo follar. Me dijo mientras me apretaba el cuello con las manos.

- Tú mismo lo has dicho, soy muy guarra. ¿Seguro que no me puede follar nadie más? Le dije provocándole.

- Cállate, te voy a reventar el coño como nunca te lo han reventado.

- QUIERO QUE ME FOLLES MAS DURO JODER. Le grité.

Según dije eso, noté como le palpitaba la polla y la sacó de dentro de mí empujándome, se terminó corriendo encima suya, mientras yo me quedaba cachondísima con ganas de más, me ilusioné cuando me dijo “que me reventaría como nunca”. Aún así fue un buen polvo y nos fuimos a dormir a gusto y contentos.

A la mañana siguiente, nos levantamos sobre las 11 de la mañana y tras desayunar en el hotel nos fuimos en autobús a una playa que tenía muy buena pinta. Era una cala pequeña, con un paisaje muy ibicenco. Agua cristalina, rocas y vegetación al más puro estilo mediterráneo. No había mucha gente, unas 20 personas en toda la playa. Una pareja de unos 40 años, un grupo de 4 chicas de unos 25 años, a las que mi chico miró en alguna ocasión sin vergüenza. Una pareja de nuestra edad y un par de grupos de amigos.

Estuvimos bañándonos y refrescándonos durante un rato para luego salirnos a tomar el sol. Me gusta mucho hacer topless y decidí que era buen momento para ello. Me quité el sujetador y me quedé solo con la parte de abajo del bikini, era un conjunto blanco muy bonito. El conjunto era tipo brasileño por lo que no tapaba mucho. Al principio me puse a tomar el sol de espaldas. Dejando a la vista mi espalda la cual necesitaba broncear, y mi culo que la verdad me gustaba enseñar y presumir en verano.

No se cuánto debí estar así pero lo cierto es que me quedé dormida un buen rato, de hecho me desperté en cuanto noté los rayos de sol que me empezaban a quemar la espalda. Me di la vuelta y me heché crema en los brazos, cara, tetas y piernas dejando al aire mis senos. La verdad que me gustaba poder enseñarlas con la excusa de tomar el sol, y más en ese ambiente ya que había gente de nuestra edad. De hecho, la playa se había llenado un poco más y a escasos metros más adelante había otro grupo de chicos de unos 25 años los cuál no dejaban de mirarme disimuladamente.

Mi chico estaba al lado mía dormido y con los auriculares de música, por lo que llevaba un buen rato en su mundo. Estuve tomando el sol unos 15 minutos, notando las miradas de ese grupo de chicos que cada vez eran más cantosos a la hora de mirarme y cuya presencia empezaba a intimidarme. Eran 5 chicos, de los cuales destacaban 2 de ellos, atractivos, fuertes y por las risas que se escuchaban debían ser muy divertidos. El resto tampoco se quedaban atrás, aunque se les veía más del montón.

No suelo pensar en otros chicos estando con mi novio, pero en este viaje todo estaba siendo diferente en ese aspecto y la verdad que me estaba gustando ver y pensar en otros chicos guapos. Todo ello sumado a la compañía de mi novio le daba un morbo añadido.

Eché crema a mi chico en su espalda mientras el seguía en sus felices sueños y decidí ir al agua a refrescarme un poco, o esa era la excusa que me dije. En verdad me apetecía exhibirme un poco delante de los chicos por lo que decidí ir con los senos descubiertos y con las gafas de sol puestas. Al acercarme a ellos en dirección al agua pude ver como se hacía el silencio y hubo alguna que otra mirada a mi cuerpo, lo cual me puso el corazón a mil.

Ya en el agua empecé a bañarme y giré para mirar en dirección a la arena. El agua estaba fría pero relajaba bastante en contraste con los 34 grados que hacía. Desde mi posición pude ver como mi novio seguía en la misma posición en la que le dejé y como los chicos iban mirándome de forma disimulada. Debió pasar un par de minutos cuando 4 de ellos decidieron refrescarse en el agua también. Observé como entre risas se adentraban al mar, he de decir, que a pesar de que me miraban mucho y a veces me intimidaba la situación, una vez se metieron al agua respetaron las distancias, se fueron varios metros alejados de mí y me dejaron de mirar. Lo cual agradecí, no quería que Lucas se despertase y me viera en el agua con chicos mirándome descaradamente.

Me quedé un rato más en el agua, y luego decidí que era hora de seguir tomando el sol, empecé a caminar hacia la arena y noté varias miradas clavadas en mí, los chicos que se metieron al agua me miraban el culo con descaro, lo noté en cuanto volvió a reinar el silencio en su zona.

Mientras salía me giré una vez disimuladamente a apreciar el mar y vi como alguno de ellos quitaban alarmadamente la mirada para disimular, retomé el camino dirección a la toalla y ví al chico de aquel grupo que se quedó en su toalla tomando el sol, en mi opinión era el más atractivo, era muy guapo de cara y tenía un cuerpo muy definido.

Pasé por su lado escurriéndome el pelo en la arena y pude percibir como clavó mi mirada en mi cara cuando estaba a escasos dos metros de él. Me puse muy nervioso y fui algo más rápido a la toalla. Me tumbé boca arriba, con las rodillas flexionadas y me puse a tomar el sol con el corazón a mil.

Unos segundos más tardes, ya que no encontraba una postura cómoda cogí la bolsa de playa y la puse a modo de respaldo por lo que quedé recostada mirando en dirección al mar, en esa postura pude ver como el tanga mojado me transparentaba mi sexo bastante, se apreciaba la sombra de mi vagina, así como la oscuridad del bello, el cuál comenzaba a crecer en mis genitales.

Mirando en dirección a ese chico el cuál abandono a sus amigos por tomar el sol vi como el miraba a mi dirección mientras tomaba el sol tumbado boca abajo, estaba sin gafas y veía perfectamente como miraba mis piernas, lo hacía de una manera disimulada, cerrando los ojos de vez en cuando y desviando la mirada hacia cualquier distracción de vez en cuando, aun así sabía lo que estaba mirando, mis piernas y sobre todo mi vagina la cual estando recostada el tanga no tapaba muy bien, lo cual no me incomodaba para nada, al contrario, abrí ligeramente mis piernas para que pudiera verlo bien, que no le estorbasen, que viera mi coño humedecido por el mar e hinchado de lo cachonda que me ponía que me mirase.