La vida secreta de Inma. ii
Inma siempre tuvo un apetito sexual que él no comprendía del todo, hasta que las marcas del sol en su piel revelaron secretos que no le contaba. Ahora, bajo la luz tenue de la terraza, ella le confirma que su cuerpo responde a deseos que van más allá del matrimonio, y él decide no detenerse a investigar, sino a disfrutar.
Llegué a casa y de forma habitual subí al dormitorio para cambiarme, un beso de mi mujer me dio la bienvenida a casa, unos labios que se posaron en los míos, unas horas después de haber rodeado una polla distinta a la mía. Ese pensamiento y ver que no había cambiado las sabanas de la cama, hicieron instantáneamente que me empalmara. Sería posible que alguna gota de semen aun estuviera en la cama, fue dejarme solo en el dormitorio y comprobarlo. Ni rastro, las mismas sabanas, pero seguramente la lavadora y la secadora habían hecho que desaparecieran y que fuesen las mismas que las que deje por la mañana.
Durante semanas, meses, comprobé como mi mujer se masturbaba prácticamente a diario. Su apetito sexual estaba por todo lo alto, como podía disfrutar en nuestras habituales sesiones de sexo. Un sexo que debido a nuestros niños, debía ser casi clandestino, silencioso, nada parecido a las sesiones de sexo cuando estábamos solos, en cualquier rincón. Algo que mi mujer no había cambiado nunca es su gusto por ir todo el día en ropa interior en casa, en los últimos días de primavera o primeros de septiembre, porque en verano, se marcha con los niños a nuestro apartamento de la playa. No volví a ver a ese hombre ni a ningún otro en nuestra cama, al menos en los momentos que pude mirar.
Nuestros veranos suelen ser así, ella en la playita y yo en la ciudad, apenas los fines de semana voy y en agosto un par de semanas.
Este verano, al igual que el anterior, mi mujer compartía sombrilla con una amiga, Charo, que es algo mayor que nosotros, con buenos melones y unas caderas tremendas que en bañador se acentúan. Pelo moreno y algo más alta que mi mujer. Con 53 años, lleva 4 separada del padre de sus dos hijos, que le acompañan en la playa salvo algún día que pasan con el padre. Inma siempre me había dicho que era un poco provocadora con los hombres algún día que salían a tomar algo, la verdad es que me había dicho que era un poco calentorra. Yo siempre me lo había tomado como algo normal en una mujer sola, con un cuerpo tremendo y que quería disfrutar de su sexualidad.
Cuando estuve en la playa, coincidí algún día con ella. No podía apartar la vista de esos enormes pechos, que dejaban a los de mi mujer como pequeños. Solo pensaba que estos días que estaban las dos en la playa solas, la cantidad de pollas que pondrían duras. Yo apenas estaba con ellas, los críos me tenían ocupado la mayor parte del tiempo que pasaba allí. Una tarde, me dijo mi mujer que iba a ir a casa de Charo a la piscina y luego iban a ir a la playa que pilla al otro lado del puerto. Yo no le di ninguna importancia y le dije que fuera y que yo me iba a ir con los niños más tarde.
Paso la tarde con normalidad en la arena, juegos, miradas a las mujeres de otros, hasta que llegó la hora de subir al apartamento. Inma aún no había llegado, cosa que no me sorprendió porque cuando se ponían a hablar no había final. Lo hizo mientras yo preparaba la cena y los niños jugaban a las consolas. Me beso como de costumbre y pude notar que alguna cerveza había caído. Me aviso que se iba a duchar y se metió en el baño. No vi raro entrar en el baño mientras ella se duchaba y pude ver que se estaba enjabonando, me encantaba verla en pelotas. Pero repare que el pecho lo tenía bastante sonrojado, la verdad es que lo tenía rojo, quemado por el sol. ¿Se había puesto en topless? Claro, no había otra posibilidad.
Al día siguiente, bajamos de nuevo todos a la playa, mi mujer con su pareo tapando su trasero y solo el top del bikini a la vista. La marca del día anterior era bastante visible pero no me di por enterado. Allí, a la hora de terminar la mañana, me dijo que al día siguiente iba a volver a la playa con Charo y que estaba preparando una cena para una noche de esa semana con unos amigos, que si yo me quedaba con los niños, que ella iba a ir. No hay problema fue mi contestación, más pendiente de lo que iba a hacer en la playa que a lo de la cena.
La mañana siguiente baje a la playa con los niños y mi mujer se quedó en casa, pendiente de ir a casa de Charo a recogerla para ir a la otra playa, más tranquila esos días que Charo no tenía los críos con ella.
Estaba deseando volver a verla, cuando llegara al apartamento. Los niños quisieron volver pronto para la piscina, cosa que aproveche para subir al apartamento y ver que bikini se había llevado. Pronto caí en la cuenta que estaban todos los bikinis, menos la braguita de uno blanco que apenas usa. El sujetador seguía en el cajón. Se había ido en braguitas y solo tapada por el vestido de playa. Solo de pensar en esas dos mujeres en topless, siendo observadas por las personas que habría a su alrededor, me excitaba.
Mi mujer había hecho topless desde hace mucho tiempo. Un viaje siendo aun pareja se lo dije, ella no entendió por qué lo quería, por que quería que la vieran en tetas, pero no se lo pensó y lo hizo. La siguiente vez, ya era con unos matrimonios amigos que se quedaron algo cortados, pero mi mujer disfruto mucho viendo las caras de ellos y ellas. Una vez nacieron los niños, la verdad es que no lo había hecho.
¿Por qué ahora lo hacía? ¿Por qué no me lo decía?
Su llamada para decirme que iba a comer en casa de Charo, no me sorprendió demasiado. Pero mi mente empezó a hacer cábalas, empezó a hacerse preguntas. ¿Estaría en tetas en la casa de la amiga?
Al momento nuevas preguntas martilleaban mi cabeza. Esa cena de la que hablaba, iría sola con Charo, y los amigos. ¿Amigos? ¿Hombres? ¿Parejas?
Una notable erección abultó mi pantalón casi sorprendiéndome a mí mismo. Solo me quedo desahogarme en el baño, teniendo una corrida abundante que apenas bajo mi calentón.
Fui a la playa intentando no pensar demasiado en la situación que me había llevado a la paja, más por estar pendiente de los críos que de no dejarlo, pero así pude pasar la tarde más o menos distraído.
Al llegar a casa, mi mujer no estaba aún y me puse a hacer un poco de merienda para los niños y unas cervecitas para mí mientras llegaba Inma.
Llego como el día anterior, muy habladora. Me estuvo hablando desde el baño mientras yo tomaba la segunda lata de cerveza, contándome que se lo había pasado genial, que la piscina estaba estupenda, hasta que me dijo
- Estaban los amigos de Charo con los que hemos quedado mañana para cenar. ¿te acuerdas?
- Sí, me acuerdo, le dije desde mi sofá,
- Son muy simpáticos, la verdad es que no sé dónde encuentra Charo esos amigos tan distintos a ella.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque son bastante más jóvenes que ella
- Pues pregúntaselo. Le dije
Me levante y pude ver como se ponía crema hidratante por su culo, pudiendo comprobar que de nuevo, las marcas del sol incidían en su espalda sin mucha marca, pero pudiendo comprobar que en la típica marca blanca del culo, aparecía la marca clara que en algún momento había tomado el sol sin la braguita.
¿Habría sido con los amigos delante? Seguramente me dije a mi mismo. Una nueva erección empezó a asomar en mi bóxer teniendo que ir a sentarme de nuevo para intentar quitar ese pensamiento de mi cabeza.
- Entonces, ¿tienes la cena mañana?
- Sí, creo que vamos a salir a la playa por la tarde y de allí nos vamos a su casa para hacer una pequeña barbacoa, no sé si se alargara mucho.
- Tarda lo que quieras, yo saldré a tomar una pizza y listo
- Y entonces ¿son jóvenes? Retomé el tema
- No es que sean demasiado jóvenes, pero están en los treinta y tantos
- Entonces no son mucho más jóvenes que nosotros. Jajaja. Reí
- Pero sí que Charo.
- Y son amigos del trabajo?
- Qué va!, no sé en qué me conto donde los conoció
- Son pareja? Intente avanzar mi pequeño interrogatorio, aprovechando que parecía que las cervecitas le habían soltado la lengua, o quizá le daba igual realmente
- Que va, son amigos los tres. Hablaron con ella y se han presentado hoy por sorpresa antes de lo previsto
- Son tres chicos?
- Si, no te pondrás celoso. Me dijo con tono de guasa
- Si tú te lo pasas bien, yo encantado le dije con ambigüedad
Apareció en el salón con el pelo recogido en una coleta y con una camiseta de color coral larga. Me dio un beso en los labios, dejando ver al agacharse al hacerlo sus tetas libres bajo la camiseta.
- Voy a ponerme una cervecita me dijo
Al irse la di un azote en el culo sin ninguna intención, pero ella me dijo que no fuese bruto, que lo tenía un poco quemado.
- Eso por enseñar demasiado culo al sol, le dije
Solo una carcajada salió de su boca.
Después de cenar, en la terraza, nos quedamos viendo la televisión. Los niños acostados y mis manos enseguida fueron a a acariciar sus pechos por encima de la tela. Un gemido leve fue su contestación. Me levante a poner una copa de vino para calentar aun más la velada. Un pequeño brindis y a colocarnos cómodos de nuevo en el pequeño sofá de terraza. Solo la luz del televisor nos iluminaba en la terraza, prácticamente ajenos a miradas de los vecinos. Mis manos de nuevo a sus tetas esta vez con menos suavidad que la primera. Un buen amasado como a ella le gusta y un gemido en mi oreja me dio a entender que estaba encantada. Mis manos se colaron bajo su camisa, pudiendo comprobar a la vez que sus pezones estaban duros y que tampoco había braguitas bajo ella. Fácil de levantar la camiseta para empezar a comerme sus tetas. Succionando a la vez que le agarro fuertemente el pecho. Golpeando mi lengua con su pezón haciendo que sonara cada golpe, mezclándose con sus gemidos. Su mano a mi pantalón, ya abultado y sacando mi polla fácilmente por encima de la cintura. Su mano empezó a masturbarme lentamente mientras mi comida de tetas hacia su trabajo, pudiendo comprobar como su coño se había humedecido totalmente, y notar que lo tenía recién depilado.
Al momento se movió bruscamente, para colocarse en el suelo y empezar a bajarme los pantalones hasta los tobillos. Una buena comida de pelotas significaba que su calentura era grande. Me esperaba una buena mamada. Inma es una buena mamadora y así lo volvió a demostrar, colocando mis manos sobre mi nuca, estirado en el sofá, viendo el trabajito de mi mujer con la poca luz que teníamos.
La mamada se interrumpió, ella se levantó, bebió de la copa, dándome un morreo donde me paso parte del líquido a mi boca, no hizo falta nada para que se colocara directamente sobre mí, de rodillas en el sofá para meterse mi polla en el coño de un solo movimiento. Su gemido ahogado al poner su boca sobre mi hombro y un movimiento lento, acompasando su culo con mis manos, mirándonos, me estaba follando. Su boca se abría en gemidos sordos por la cercanía de vecinos en las terrazas contiguas y sin ningún parapeto para ocultarnos y sobre todo, de los críos en casa, aunque dormidos, podían darnos un susto. Su camisa cubría su cuerpo, dejando el culo al aire y metiendo mis manos para acariciar sus grandes tetas que notaba hinchadísimas. En ese momento me dijo que se corría, iniciando un movimiento hacia delante y atrás con todo mi rabo insertado en ella.
- Sigue sigue, me dijo
- Me voy a correr otra vez, volvió a soltarme en el oído
- Yo también, le dije
- Ahhhh, soltó enseguida, notando su segundo orgasmo, esta vez más fuerte que el anterior.
Seguidamente, varios chorros de mi semen llenaban su coño entre mis gestos de placer.
Nos quedamos unos segundos en esa posición, para ella descabalgar de mi polla y quedarse a mi lado.
-Que rico ha sido. Le dije
- tengo más ganas. Me dijo, abriendo sus piernas con el típico aviso para que la masturbara
- estas calentorra hoy, dije empezando a aclarar un poco mis pensamientos después de mi orgasmo, a ver si podía sacar algo mas
- no te gusta que sea calentorra?
- uff me encanta, dije mientras empezaba a separar sus labios vaginales con mis dedos, notando la mezcla de mi semen, con sus fluidos, que lubricaban su coño tremendamente
- pues eso, aprovéchate. Mientras sacaba el culo un poco del asiento para facilitar mis movimientos
Dos dedos entraron con total facilidad en sus coño mientras nos besábamos. Sus dedos tocaban su clítoris con delicadeza aun. Note como sus caderas buscaban más haciendo pequeños círculos con sus ojos cerrados y prácticamente apoyada con la espalda en el asiento. Fui directamente a abrir su coño con 4 dedos, notando como se amoldaba a ellos rápidamente y notando a mi mujer gemir de una forma muy notable y su respiración más agitada. Su mano se movía más rápidamente a la vez que mis dedos entraban y salían hasta los nudillos notando como sus fluidos salían humedeciendo mi mano, unos pequeños ufff salieron de su boca notando como su vagina se contraía y notando como se mojaba aun mas, fruto de un orgasmo que no ceso, a la misma vez que su mano se agitaba en su clítoris y me decía,
- sigue sigue, me decía ya sin tener demasiado cuidado en su volumen
Estaba muy caliente, lo iba a aprovechar
- que caliente estas, te han puesto así los amigos de Charo? Eh
- sigue, sigue, obtuve por respuesta
aprovecho y le introduzco el pulgar metido entre mis otros dedos, haciendo forma de cuña, entrando sin demasiado problema en su coño, llegando a los nudillos, intentando meterlos también, notando como se abría lentamente, provocando un orgasmo en ella donde apenas pudo articular ruidos, dejándose caer sobre el asiento apartando mi mano de su coño, mientras jadeaba aun. Colocándose la camisa de nuevo sobre el sillón.
- Estas tonto o que te pasa. Me dijo seriamente
- Por?
- Que quieres, meterme el puño entero?
- Pues ha entrado perfectamente, no te enfades
Me voy a acostar, se levantó y se fue al dormitorio, sin saber yo, si estaba enfadada o fue un poco de dignidad pos-calentón
Estuve un rato más en la terraza y luego me fui a la cama con ella, aparentemente dormía plácidamente con el culo completamente a la vista con la camiseta recogida en la cintura. Con esa visión me quedé dormido. No sabía lo que al día siguiente iba a disfrutar.
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