Xtories

Me resigné por no perderla 9

Lucía tiene una propuesta que cambia las reglas de su matrimonio: su culo por el suyo. Daniel debe decidir si sacrifica su orgullo por el placer o arriesga a perderla ante un desconocido.

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(Un día antes del momento actual)

Hacía mucho tiempo que mi glande no se encontraba presionado por unos labios.

Lucia sabía usar muy bien su boca. Se tomaba su tiempo, recorriendo mi polla con su lengua. La inclinaba con una mano y ponía sus labios a mitad del tronco. Su lengua iba ascendiendo. Se detenía justo al inicio del glande y comenzaba un movimiento suave de presión hacia arriba y hacia abajo.

Levantó la vista, comprobó que yo seguía sus movimientos con excitación, puso sus labios sobre mi polla y se la fue metiendo poco a poco en la boca. Me agarró con una mano los huevos y empezó a subir y bajar la cabeza.

Una sensación de placer me recorrió todo el cuerpo.

Se hizo hueco entre mis piernas para poder tener más movilidad. Extendió uno de sus brazos y me acarició un pezón.

-¿Te gusta?-

-Sí, estoy disfrutando mucho-

Volvió a centrarse en la mamada. La mano que acariciaba mi pezón descendió para aferrarse a mi polla, acompañando la subida y bajada de la cabeza de Lucía. Con la otra empezó a acariciarme el perineo. Notó como mis piernas se tensaron un poco. Levantó la cabeza y me miró a los ojos. Sonrió.

-Tranquilo, disfruta de la mamada-

Con el pulgar frotaba la punta de mi polla. Volvió a bajar la cabeza y a chuparme la polla. Su dedo seguía acariciándome el perineo, aunque disimuladamente, como por descuido, se acercaba ocasionalmente a la entrada de mi ano, ejerciendo una ligera presión.

Por una parte la situación me incomodaba, pero por otra Lucía me estaba haciendo una mamada increíble. Intenté concentrarme en la sensación de calor y humedad de su boca.

-¿Sabes lo que es la vinculación, Daniel?-

-No- respondí con la respiración entrecortada.

Lucía volvía a reanudar la mamada.

-He pensado dejarte que me des por culo-

Abrí los ojos y la miré. Mi polla se había puesto más dura aún, casi me dolía la presión que sentía.

El movimiento de su boca se aceleró. Ahora su dedo presionaba intencionadamente mi ano.

-¿Quieres follarme el culo? Siempre has querido y yo siempre me he negado, pero hace unos días que tengo el deseo de que me la metan por el culo por primera vez.

-Sssíiii, me encantaría- Casi no me salían las palabras, me estaba poniendo cachondísimo.

Sonrió y volvió a meterse mi polla en su boca. Mi imaginación se había disparado, empezaba a gemir.

Lucía aprovecho para presionar un poco más mi ano y logró introducir un poco su dedo dentro de mi culo.

Instintivamente me retraje, pero ella aceleró la mamada y la profundidad de la misma.

Volví a gemir. Me la estaba chupando con todas sus ganas.

-Ah, ah, ah, me voy a correr-

En ese momento, Lucía aprovechó para introducir un poco más su dedo. Mi polla comenzó a descargar leche en su boca y ella chupó con intensidad, tragándose mi corrida.

Se incorporó. Se limpió la comisura de los labios con su mano. Me miró y sonrió.

-Daniel, estoy dispuesta a que me metas la polla por el culo, en la posición que quieras, es algo que me apetece, pero también sé que es algo que te pone cachondísimo, que es un deseo, una fantasía que tienes desde casi el inicio de nuestra relación. Así que tú también tendrás que darme algo a cambio.

-¿Qué yo te de algo?- No la entendía-¿me estás pidiendo que te pague?

-No, te estoy pidiendo que si quieres follarme por detrás, tú tendrás que dejar que yo te folle también a ti-

-¿¿Qué??

-Vinculación, Daniel. Me he comprado un arnés doble, para follarte y notar dentro de mí cada embestida. Te estoy ofreciendo cumplir una de tus mayores fantasías.

-Pero Lucía, ¿Cómo voy a dejar que…?

-Igual que tú deseas mi culo, yo deseo el tuyo. Me excita imaginándome una polla en mi culo, es algo que ha empezado a ponerme cachonda desde hace unos días. Daniel, lo que te estoy diciendo es que me puedes follar el culo a cambio del tuyo, o bien voy a dejar que otro termine metiendo su polla por el único orificio que me queda virgen en el cuerpo, tú decides. Será solo un rato, Daniel, pasará pronto. Al fin y al cabo tampoco has puesto mucha resistencia a que te metiera el dedo hoy. Piénsatelo y mañana hablamos.

Lucía se levantó y fue al cuarto de baño.

La sensación de la mamada había desaparecido, la imagen de un desconocido poniendo a mi mujer a cuatro patas y follándosela por el culo la había sustituido. Nadie se la había follado nunca por detrás, quizás nunca me dejaría hacerlo a mí. Quizás era la última oportunidad de recuperar un lazo de intimidad especial con ella.

Pero mi culo… pero sería ella… solo será un rato, pasaría pronto…

Me imaginé metiéndose, viendo como poco a poco se la iba hundiendo en su culo.

¿Por qué tenía que ser todo tan difícil?

Esa noche tampoco logré dormir demasiado.

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