Infieles
La lluvia golpeaba la ventana, pero el calor dentro de la cabaña era otra cosa. Él sabía que ella esperaba a su mejor amiga, y eso no fue obstáculo, sino combustible. Con cada roce de su mano bajo la falda, la promesa de traicionar su lealtad se volvió irresistible.
Sus varoniles dedos recorrían de mi rodilla hacía el dobladillo de mi vestido sobre mis medias de redecilla, suave pero firme su enloquecedor toqueteo se detenía por unos segundos más de lo necesario sobre mi dobladillo, lo levantaba unos centímetros y luego volvía a deslizarse hasta mi rodilla haciéndome perder toda la atención de la película y causando pequeños y espero poco notorios espasmos en mí.
Dos dedos se convirtieron en cinco lentamente, y con un poco de presión subió su mano de mi rodilla hacía mi muslo y de regreso. Por la ventana se coló la luz de un rayo debido al tempestuoso clima de afuera y tan solo pocos segundos después se escuchó un trueno indicando que la luz ya había tocado tierra.
Ella iba a tardar más de lo necesario, mucho más.
Adentro de la calida cabaña me estremecí al sentir como la falda de mi vestido subía todavía más.
-Si te asustan los truenos puedes subierte a mis piernas- Susurró sobre mi oído con voz ronca, despacio, me dió la sensación de que pensó con cuidado esa frase.
-Umm bueno- Balbucee en respuesta.
Porque aunque no me daba miedo la batalla que se libraba afuera entre el cielo y la tierra, un poco más de cercanía no me molestaba en lo absoluto.
Con cuidado me levanté del mullido sillon marrón y me deslicé por encima de su pierna izquierda, la tela del vestido se deslizó hasta arriba, dejando ver parte de mis nalgas, "interesada en la película" le di la espalda y con una mano descubrí mi cuello haciendo a un lado mi cabellera, lo escuché suspirar y reprimí una sonrisita traviesa.
-¿Tienes buena vista ahí?- Pregunté inocente, voltee a verlo, él, perdido en mis cuervas, desvío su mirada hacia la mía tan pronto como noto que yo lo veía.
-Sí- respondió desvío su mirada la pantalla plasma frente a nosotros. -Excelente vista.
Posó una de sus manos en uno de mis muslos y la otra la colocó en mi cintura. Me gire y por unos pocos segundos nos quedamos en silencio con el único compañía de la televisión en dónde se llevaba a cabo una película de la que casi no había visto, me atrajo hacia él jalando mi cintura y mi trasero quedó en su entrepierna, se deslizó un poco más por el sillón lo que provocó que la falda subiera lo suficiente para que se notará mis bragas negras de encaje, mis favoritas.
El bulto entre sus piernas comenzó a hacer presión bajo mis nalgas y deje escapar un ligero suspiro, él comenzó a mover su pierna provocando que mi cuerpo se moviera con él.
El calor de mi cuerpo se convirtió rápidamente en una increíble humedad que se posaba en mi cavidad vaginal y mi clítoris comenzó a palpitar debido al movimiento, además su pene cada vez más grande palpitaba bajo su jean.
Mi cuerpo temblaba y en cuanto puso una mano nuevamente en mi muslo un gemido se coló entre mis labios mientras cerraba los ojos y me recostado sobre su pecho. Seguimos así durante unos segundos, restregandonos, apretando nuestros cuerpos encima de la ropa para sentirnos más cerca. Su mano se deslizo por todo mi muslo interno y no pude soportar no morder mi labio inferior cuando llegó al borde de mis bragas.
Deslizo uno de sus dedos con una ligera presión haciendo una placentera línea desde mi entrada hasta mi clítoris y de regreso.
Mi cuerpo actuaba por cuenta propia: mis pezones se erectaron siendo conscientes de la tela del sostén que los aprisionaba, los finos vellos de mi brazo se erizaron, mis uñas se enterraron en la palma de mi mano, el calor de mi vagina se extendía por todo mi cuerpo, mis bragas se empapaban y de mi boca salía un sonoro "ahh" y la sutileza se fue a la mierda. Entre abriendo los ojos pude notar su mirada fija en la mis labios siendo aprisionados por mis dientes, su mirada lujuriosa se cruzó con la mía y por un segundo nuestra respiración agitada dijo más que mil palabras.
Nos fundimos en un ardiente beso en el que nuestras lenguas ansiaban por conocerse y al tocarse comenzaron una lucha de poder, una humeda y excitante competencia. Un ronco gemido salió de entre sus labios cuando me aleje de él para besar su cuello, no pude evitar sonreír al escucharlo. Me abrí pasó entre mordidas tan suaves que su piel se deslizaba entre mis dientes y con la punta de mi lengua recorrí su clavícula hasta el lóbulo de su oreja, sin notarlo él había deslizado su mano hasta por debajo de mi ropa interior y con dos dedos masajeaba mi clítoris. Con mis manos libres me deshice de su camiseta provocando que nos separaremos por unos pocos segundos pero apenas desapareció regresamos a nuestros labios con hambre. Como pude me giré para sentarme a horcajadas sobre él y su mano recorría todo mi trasero sin tapujos, mientras la otra subía por mi espalda para apretarme más contra él.
Sus labios viajaron de los míos a mi cuello y de mi cuello a mi escote dónde se asomaba a mi brasier, bajo el zipper de mi vestido y la parte de arriba se dejó caer sobre mis muslos. Besaba de mi clavícula hasta el nacimiento de mis senos y delineo los bordes de mi sostén con sus manos hasta mi espalda, con sagacidad desabrocho mi sostén y me deshice de él. Mis pechos quedaron aprisionados con sendas manos y comenzo acariciarlos, mi mano derecha se dirigió su nuca y lo traje hacía mis pechos impaciente porqué los devorará.
La punta de su lengua recorría el borde inferior de mi pecho, subió hacía la aureola donde lamió en círculos y mordió suavemente al llegar al pezón, la otra masajeaba en círculos y jugaba con mi otro pezón usando el pulgar y el índice. y al soltarlo ya se estaba llevando el otro a la boca, me excitaba demasiado verlo comer mis pechos, entre lamidas, chupones y mordidas comencé a mover mi cintura en círculos haciendo presión hacia abajo sentía su pene palpitar bajo su pantalón y unas pequeñas gotas de líquido preseminal mojaba mis muslos. Estaba tan excitado como yo.
Con su mano rodea mi cuerpo y me pegó hacía él, se levantó y me recostó con delicadeza en el sofá se deshizo de su pantalón y sus boxers dejándome ver un falo grueso con venas muy marcadas.
Gatee sobre el sofá mientras lo veía los ojos con un objetivo en mente, al estar lo suficientemente cerca tome su viril miembro entre mis manos y saqué la lengua mientras lo veía los ojos y deslice la punta de la lengua justo en medio de su prepucio.
El siguiente movimiento fue un chupón a la cabeza entera y sentándome sobre mis piernas deslice la lengua desde sus testículos pasando por el medio hasta la punta de su miembro. Con una mano comencé a un movimiento de vaivén despacio, con la otra acune sus testículos y los comencé a masajear, me metí su miembro a la boca llegando hasta la base de mi mano y luego lo saqué hasta la punta. Repetí el movimiento mientras lo veía a los ojos, aparte mi mano para intentar metermelo a la boca con más profundidad y con delicadeza él tomo mi cabello hasta formar una cola para que yo no tuviera que preocuparme por ello. Empujó la cintura mientras yo bajaba y sentí como la punta hacía presión en la garganta, mis ojos se llenaron de lágrimas y recuperé el aliento al sacarlo, pero me gustaba esa sensación, volví a metermelo con profundidad y al sacarlo pude notar como él tenía los ojos cerrados. Me metí uno de sus testículos a la boca y luego el otro, con ligera presión los chupé y luego los saqué de mi boca, pasé la lengua recorriendo su falo y me lo metí a la boca una vez más. Comencé a deslizarme con más rapidez, llegaba a la base y lo volvía a sacar, pequeñas perlas de liquido transparente se asomaban de vez en cuando y al lamerlas me dejaban una sensación agridulce en la boca, me gustaba, quería más pero él tenía otros planes, me levantó tomándome del brazo y me recostó sobre el brazo del sofá.
-¿Te gustan tus medias?- Antes de que pudiera contestar las rompió de la entrepierna. Mi cuerpo se calentó como si estuviera ardiendo en llamas y solo negué con la cabeza mientras sonreía. Hizo a un lado mi ropa interior y lentamente se deslizó dentro de mí, gemí con un sonoro "ahh" cuando sentí que entró todo, mis paredes vaginales aprisionaban su carne y podía notar que él ardía tanto como yo. Me tomó de la cintura y salió completamente, con un gemido ahogado me quejé, lo necesitaba adentro.
-¿Por qué te detienes?
-Quiero que ruegues.
-Tú también quieres, metemela.
-Ruegame- Gruñó mientras me jalaba del cabello hacía su pecho, sentía su desnudez sobre mi espalda.
-Por favor- Suplique. Su miembro se deslizó otra vez entre mi vagina, con fuerza, de imprevisto y tuve que poner las manos adelante para no caerme.
-Eres mi zorra. Tú no ordenas, solo obedeces. ¿Entiendes?- Asentí con la cabeza, salió de mi y volvió a entrar con rudeza mientras jalaba otra vez mi cabello.-¿Entiendes?
-Sí-
Me tomó otra vez de la cintura y comenzó a moverse dentro de mí, rudo pero lento. Perdía el equilibrio cada vez que entraba. Se escuchaban sus testículos chocar contra mis piernas cada vez que lo hacía y gemidos que no podía controlar salían desde lo profundo de mi garganta. Con el vestido a la mitad de mi cintura, las medias rotas y su mano jalando mi cabello comenzó con movimientos más rápidos, mis pulmones se quedaban sin aire por lo rápido que iba y por mi vagina se deslizaban mis jugos de lo mojada que estaba.
-Oh, te gusta que te traten mal eh- Apenas podía respirar, me estaba dando tan duro que empujaba el sillón. Me dió una nalgada fuerte, estaba segura de que se me había puesto roja.
-Sí, sí me gusta.- Respondí entre jadeos, él sonrió y nuevamente me tomó de la cintura y me recostó en el sillón de espaldas, hizo que tomara mis pies con mis manos y que separara las piernas. Recostada se introdujo en mí cavidad nuevamente y comenzó a bombear con rapidez, entraba y salía. Cerraba los ojos y nada pasaba por mi mente más que la excitación que recorría todo mi cuerpo. No podía pensar en nada más porque cada vez que él entraba en mí me dejaba sin aliento y al salir, me dejaba con ganas de más.
-Sí, que rico, así.-Las palabras escapaban de mí sin pensarlo, me estaba dando una de las mejores cogidas en mi vida.
-Ven acá, zorra
Me levantó una vez más y me puso frente a un espejo en la sala, con su mano recostó mi rostro sobre él y pude notar que me cubría una pequeña capa de sudor, estaba roja por el calor que sentía y estaba completamente despeinada. Mis ojos tenían una mirada lujuriosa y mis labios estaban rojos e hinchados por los besos apasionados. Hasta tenía un poco de sangre en ellos, quizás él me mordió.
-Eres mi zorra, solo mía.
-Lo soy, soy tu zorra.
Me dió una nalgada más y se agachó, bajó mi vestido junto con las medias rotas y mis bragas. Sentí algo frío pasar por mi entranda y solté un gemido, su lengua se hundió en mi cavidad y succionó mis labios.
-Ummm sí.- Gemí mientras volteaba los ojos, se sentía tan bien que me comiera la vagina.
Se levantó y abrió mis nalgas, colocó su miembro entre mis piernas y las cerro, con su miembro rozando mi clitoris comenzó a moverse lento. Cerré mis ojos disfrutando del movimiento, bajé mis manos a mi clítoris y comencé a darme un masaje, cada vez que empuajaba mis dedos acariciaban la punta de su miebro y cuando retrocedía mis dedos me acariciaban a mí. Abrí los ojos y pude ver cómo él estaba admirando mi cuerpo, me recosté sobre la pared y sobre el espejo, me puse de puntitas, su miembro entro en mí una vez mas y ambos sabíamos que no ibamos a aguntar mucho más. Entraba y salía, rápido y con necesidad, se le veía una gota de sudor que se deslizaba por cuello. Sentí un espasmo que había comenzado de mi vagina y se extendía a todo mi cuerpo. La liberación venía y el empujaba cada vez más rápido dentro de mí. Otro espasmo y el gimió mientras tiraba su cabeza hacía atras.
-Ohhh- Soltó. Empujó una vez más, y otro espasmo recorrió mi cuerpo. Mi vagina se contrajo y tuve un orgasmo. Recostó su cabeza sobre mi espalda en lo que se vacíaba dentro de mí. Su leche y mis jugos se mezclaban dentro de mí. Respirabamos agotados. Se separó de mí y la gravedad hizo lo suyo. Mis muslos se llenaron de leche. Me dió un fugaz beso en los labios.
-Ahora eres mía.
-Es un placer.- Conteste como pude.
-Vistete, la lluvia ya paró y mi novia viene en camino.
Ah sí, mi mejor amiga iba a venir también.
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Hey chicos, chicas, muchas gracias por leer mi relato, espero que les haya gustado, acepto sugerencias. De paso un recordatorio: Estoy por comenzar la universidad pero pues latinoamerica y así, no tengo recursos suficientes:(Si quieren apoyarme mándenme un e-mail: [email protected] además estoy por abrir un Only, ¿De qué les gustaría que tratara? Si gustan les paso mi Paypal jaja Los quiero, nos leemos pronto;)
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