Xtories
Dominaciónago 2022

Un encuentro inesperado y ansiado 23

La ira de tu Ama es un fuego que solo tú puedes apagar. Mientras ella desahoga su furia contra tu cuerpo, comprendes que tu único propósito es ser el recipiente de su ira y su placer. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para merecer su aprobación?

slave102.5K vistas

Tras marcharse la señora Mónica me acerqué a mi Ama, me senté en el suelo a su lado y repose mi cabeza en su regazo. Me pidió un cigarrillo. Estaba contrariada, pensativa y a la vez enfadada. No sabía que hacer para aliviarle además de estar en silencio.

¿Que ha pasado Luisa?, No entiendo nada de lo que ha pasado.

Mi Ama, no me atrevo a contarle lo ocurrido. No quiero causarle más daño.

¿Hay algo que yo no sepa? ¡Cuéntamelo! Necesito entender lo que ha pasado. Mónica es mi amiga desde siempre, con la que he compartido mis intimidades. ¿Por qué ha reaccionado así?

Todo ha empezado cuando ha salido usted de la piscina. Ella se ha enojado sobremanera por el hecho de haberle hecho esperar a que yo le secara y vistiera mientras ella debía esperar.

Pero eso es normal. Yo soy tu Ama y es a quien debes atender por encima de cualquiera.

Así lo entiendo yo también pero no ella. Cuando he terminado con usted y me he ido a atenderla me ha amenazado con el hecho de que yo sería suyo muy pronto y que entonces ella sabría como educarme.

.De verdad te ha dicho eso?

Si mi Ama. No la considera digna de ser mi Ama por no ser suficientemente estricta conmigo.

No me lo puedo creer. Estoy muy cabreada. Mañana la llamaré para aclararlo todo.

Como usted vea, mi Ama.

Habíamos pasado una tarde maravillosa y ahora estoy tan nerviosa que no sé si podré dormir.

Mi Ama, me tiene a mi para alcanzar una tranquilidad que le permita conciliar el sueño.

Me levanté y me fui a su dormitorio. Abrí la “habitación” y tomé su instrumento favorito, la fusta. Volví a cerrar la habitación y a cuatro patas, con la fusta en la boca me coloqué junto a ella y se la ofrecí. Ella sonrió mientras la tomaba. Yo entonces me coloqué con la cabeza entre sus piernas besándole sus pies. Ella lo entendió perfectamente. Le estaba diciendo, sin decir palabra alguna, que descargara su enfado en mi cuerpo, que le pertenecía.

¿Estás seguro? Cuando estoy así mi reacción puede ser muy fuerte.

Seguí besándole sus pies como respuesta a su pregunta. Su fusta no tardó en marcar mi cuerpo una y otra vez. Me sentía muy bien por el hecho de haber comprendido mi acción.

Me gusta tu ofrecimiento.

Una y otra vez la fusta iba marcando mi culo y mi espalda mientras mi respuesta era adorarle y besarle sin cesar sus pies. Le estaba costando desfogar tanto enfado. La sesión con la fusta se prolongó más que otras veces.

Levanta quiero mirarte.

Su boca fue acercándose a la mía hasta que nuestros labios se unieron los unos con los otros para ir introduciendo su lengua hasta atrapar la mía y besarnos en un beso largo e intenso.

Te quiero mucho, mi perra. Has sabido, sin decirte yo nada, lo que necesitaba. Eres maravilloso.

Gracias mi Ama por haber acertado con lo que necesitaba para aliviar su enfado.

Si, ahora me encuentro mucho mejor. Enciéndeme un cigarrillo.

Mientras daba una tras otra caladas al cigarrillo de forma intensa seguía hablando en voz alta sobre lo ocurrido.

¿Tú que piensas de todo esto?

Creo que los celos y la envidia hacia usted por haber encontrado antes que ella lo que han estado deseando durante tanto tiempo. No ha soportado verla a usted tan dichosa al disponer de un esclavo como está su perra. A esto añádale el creer ella que al conocerme a mi y hacerme su esclavo, usted me compartiría con ella y sería tan Ama mía como usted.

Ufff, lo que me dices me hace comprender un poco más su reacción. Pero quiero que me lo diga ella en persona. Ahora vamos a acostarnos.

Tomó mi correa y tirando de ella subimos a su dormitorio. La desnudé y volvió a encender otro cigarrillo. Aun estaba nerviosa. Echada en la cama su mano acarició mi espalda y mi culo.

Lo has soportado muy bien. Mañana me encargaré de aliviar estas marcas. Veo que lo necesitan.

Gracias, mi Ama.

Bueno creo que voy a intentar dormir. Acércate y abre bien la boca.

Empezó a echar gran cantidad de saliva en mi lengua diciéndome que la mantuviera sin tragarla. Así lo hice hasta que depositó la colilla sobre mi lengua escuchando como se apagaba al contacto con su saliva.

Ve a echarla al wc y ven a acostarte en tu “cama”.

Así pasamos la noche. Cuando empezó a entrar el sol por la ventana me levanté y me arrodillé junto a ella observando como dormía tan plácidamente. Esperé hasta que girándose acarició mi cabeza con su mano.

Buenos días mi perra. ¿Que tal has pasado la noche?

Muy bien mi Ama.

No lo creo tal y como veo que tienes las marcas de anoche.

No se preocupe mi Ama. El verle a usted tan tranquila y tan a gusto hacen que el escozor de esas marcas desaparezcan y se transformen en felicidad por haber contribuido a aliviar su enfado.

Eres un perfecto esclavo. Día a día veo que aprendes a comprenderme y a aportar soluciones.

Gracias, mi Ama.

Vamos al baño, estoy que voy a reventar de tanta orina.

Ya en el baño tomó un vaso de tubo que tenía y colocándolo pegado a su coño lo fue llenando. Lo dejó en el suelo y abriendo sus piernas supe que debía limpiarla. Bajamos a la cocina donde le preparé el desayuno.

¿Has traído tu “zumo”?

Aquí está mi Ama.

Bien ahora lo tomarás mientras tomo el desayuno. Quiero ver como lo tomas.

Cogí el vaso, aún caliente, y pegando mis labios lo fui tomando de forma lenta, saboreándolo y sin retirar mi mirada de su cara.

¿Está rico el “zumo” que te he preparado?

Mucho mi Ama. Gracias.

Cuando acabó de desayunar se fué al porche con el móvil. Me dijo que iba a llamar a Mónica.

Mientras hablo con ella quiero que estés muy cerca de mi. Necesito que me adores como nunca lo has hecho.

Si, mi Ama.

Mientras hablaba la descalcé y fui metiendo en mi boca cada uno de sus dedos. Los besaba, los chupaba y los lamía como si del mejor manjar se tratara. Solo cesaba de hacerlo cuando me pedía un cigarrillo. Esta vez no usó mi boca como cenicero para no mancharle sus pies.

Por lo que pude escuchar, mi Ama terminó la conversación con Mónica muy cabreada y dejándole muy claro que yo era exclusivamente de su propiedad y que nunca más participaría de mi. Terminó diciéndole donde me encontraba mientras hablaba y que no necesitaba de ella para ejercer su dominio sobre mi.

- Quiero que te ocupes de mi coño. Deseo tener un orgasmo. Aplícate perra. Lo necesito.

L

Continúa en