Inocencia premeditadamente destruida - IV
Gertrud no solo quiere su cuerpo; quiere borrar a la Ana anterior y reescribir su alma. El contrato es claro: dolor, humillación y pérdida total a cambio de un futuro asegurado. Pero la pregunta no es si podrá aguantar, sino si querrá salir alguna vez.
Al verme mi Ama verdaderamente desmayada y colgando de las cadenas como un peso muerto, supe horas después que se acercó a mí, acaricio mi rostro, y me dio un profundo beso. Abrió la puerta y le dijo a John que me desatase, me limpiase un poco "para no ensuciar los suelos" y me subiese a su departamento privado. Al entrar allí, me llevó directamente al baño, al jacuzzi que ya estaba preparado y con mi Ama dentro. Me depositó allí John con cuidado y se marchó.
Yo aún me estaba recuperando de mi desmayo, y una buena copa de vino rojo me ayudó a despejarme bastante más. Mi Ama, personalmente me enjabonó y limpió todo el cuerpo menos la espalda que solo la tocó el agua y sus burbujas. Me secó luego con cuidado, y apretando un timbre entró una de las enfermeras, la primera que estuvo en la Residencia curándome.
Esta me acompañó a la cama, me tumbó sobre ella boca abajo, me secó con una toalla especial y procedió a curarme. Tenía la espalda totalmente hinchada, amoratada, dos desgarros de unos 5-7 cm que curarían en pocos días sin cicatriz, y bastantes “puntos” sanguinolentos por los que la sangre había dejado de salir. Una fotografía con una Polaroid que me hizo mi Ama, me dio el certificado de cuál era su estado. Nunca me he quitado en estos años de la cabeza, las sensaciones de miedo y de asco que sentí al ver así mi espalda. Pero ese fue mi ingreso en la propiedad de mi Ama, y el inicio de una vida profesional bdsm maravillosa, ¡la mía!
Mientras, habían preparado la mesa y habían puesto una buena cena con más vino rojo (tinto) del Rhin, del que dimos buena cuenta, y al terminar, mi Ama me dijo:
- Desde hoy dormirás conmigo hija mía, compartirás desde esta misma noche mi castigo, mi hogar, y nuestro futuro. Este será tu nuevo hogar y no la Residencia. Vivirás aquí. Mañana te despertarán a las 05:30 para curarte de nuevo y luego debes ir a clase aunque te mueras del dolor, ya has faltado bastante. Y puedes estar segura que encontrarás en mi, tu mayor apoyo en los estudios. Tu felicidad será la mía. Tus éxitos serán los míos. Tus fracasos… ¡nunca me los perdonaré!
Como pude, yo sola volví a la cama y me acosté para dormir. No quiero deciros cómo estaba de dolorido todo mi cuerpo, y los intensos dolores de cabeza que tenía. El cuerpo me ardía todo, y sentía un profundo dolor en las costillas en las que tan fuertemente golpearon los nudos del látigo. Y el lateral de mi pecho derecho fuertemente marcado. Al acostarme en la gran cama de mi Ama estaba sola, ella siguió con su trabajo y se acostó a mi lado unas tres horas más tarde (no dormimos más de 6 horas consecutivas... aunque luego le contagié para ambas, 30 minutos de siesta española después del almuerzo), pero aunque la cabra se vista de Prada, cabrita se queda. Y como era y es una gran cabrona y amante del sexo, se apretó a mí y me estuvo masturbando el tiempo suficiente para darme tres maravillosos orgasmos sin despertarme apenas.
A las 05:30 tocó el despertador y al alargar el brazo para desconectarlo, estuve a punto de lanzar un horrendo grito porque al hacerlo, estiré la piel de mi espalda que se estaba secando y ni os imagináis como dolía. Como pude me levanté. La respiración profunda de mi Ama, me dijo lo cansada que estaba y lo profundo que dormía, así que tal y como quedé con la enfermera, me fui al dormitorio contiguo y allí estaba esperándome ella, me quitó unos apósitos de la noche anterior, junto con trocitos de piel destrozada, desprendida, y pegada a dichos apósitos. Me limpió de nuevo toda la espalda y me puso una crema que, sinceramente, me refrescaba la espalda y eliminaba parte de mis dolores.
Me aconsejó que abandonase el sujetador, que fuese con vestidos o blusas amplias y que ni en las clases ni en el comedor, apoyase la espalda en los respaldos porque me iba a doler. Me dijo que tal y como recibiese en el futuro más sesiones de latigazos, mi piel "original" se iría desprendiendo, y la nueva se endurecería y no tendría problemas de apoyar la espalda, ya que por una parte, mi piel sería más dura y por otra, mi cerebro aceptaría mi dolor como algo natural y formaría, para siempre, parte de mi vida.
Le di las gracias con un fuerte beso al que respondió (todos, hombres y mujeres del club, somos bisexuales) y quedamos para la noche curarme de nuevo después de la cena. Después de desayunar aprisa, a las 8 estaba en mi aula para iniciar las clases del día. Durante cuatro días, mi vida fue igual, curas, clases, y por la noche, largas sesiones de masturbación mutua entre mi Ama y yo al acostarse ella. Era nuestra manera de irnos conociendo. Pero... el viernes por la noche, después de cenar, cogiéndome de la mano me llevó a su despacho y me dijo:
- Bien Ana, ya estás curada y me he portado contigo como esa madre que me has llamado varias veces y que parece ser que deseas, y ahora, de forma definitiva te hago la pregunta que esperamos las dos ¿deseas ser mi esclava y sumisa? ¿someterte a toda clase de castigos y humillaciones hasta que abandones el cerebro, y solo seas un cuerpo obediente y dispuesto a ser usado para lo que sea y como sea?
- Si mi Ama, quiero ser totalmente tuya.
- Voy a ser muy dura contigo Ana. Al llamarme varias veces madre, me has recordado una etapa negra de mi vida y que te "ordeno" mantengas en secreto. Yo he tenido una hija que falleció a los 4 años por una enfermedad mal tratada por los malos médicos a los que pude ir por mis problemas económicos. Hoy tendría un año más que tú. Deseaba educarla en la sumisión como nunca he educado a nadie, para que fuese mucho más de lo que soy yo y viviese mejor que yo, y muchas de mis ilusiones murieron con ella ¿entiendes lo que quiero decirte? En estas semanas me has recordado demasiado a ella.
*** Si te quedas, te trataré como quería tratarla a ella y te convertiré en lo que quería convertir a mi hija. Eso será muy duro para ti, terriblemente duro y doloroso, pero si aguantas, toda mi vida futura y todo cuanto poseo será tuyo y mis ilusiones se realizarán en ti para convertirte en la hija que perdí, totalmente sumisa y depravada ¿Eres capaz de comprender cuanto sufrimiento vas a padecer para ganarte ese honor?
- Si mi Ama, trátame como deseabas hacerlo con ella y muchas gracias por ese honor que me haces. Puedes estar segura que ese secreto será siempre secreto.
- Pues entonces esta misma noche iniciaremos tu tratamiento. De lunes a viernes tarde dormirás en una de las jaulas de sometimiento, y de viernes tarde al lunes, permanecerás allí encerrada permanentemente y serás follada en tus dos agujeros levantando el culo por el hueco que te mostraremos. Estarás con luz roja tenue noche y día y perderás la noción de tiempo y espacio. Serás follada, orinada y defecada varias veces al día, tu ducha será un manguerazo de agua a bastante presión y por supuesto fría. También serás follada por los sementales(1) que tenemos con grandes pollas y dilatarás más de lo que imaginas. Todos los días entrarán en tu jaula uno o dos perros a los que se la tendrás que mamar y tragar el semen, te follaran y dormirán contigo. Beberás de tus propios meados y los de tus perros, y comerás las deposiciones tuyas y las de ellos si te apetecen.
*** Cuando lleguen las vacaciones de Navidad y Año Nuevo y no tengas clases, estarás encerrada las 24 horas de cada uno de los días de tus vacaciones y con 2 perros, que se irán sustituyendo para que estés follada y bien follada por ellos, y por supuesto, nada de ir a España. Esos días no tendrás manguerazos y tu jaula olerá como nunca has olido en ningún estercolero, ya que tanto tú como los perros, meareis y cagareis allí mismo, como también lo haremos nosotros y la jaula no será limpiada. Supongo que para entonces estarás preñada y bien preñada, y como en la jaula estarás siempre encogida, será para ti más doloroso e incómodo. No te preocupes "por tu hijo", lo abortarás a las 14-16 semanas. O quizá más tarde si interesa hacer contigo porno de preñadas juveniles. De todas maneras, pasen las semanas que pasen, lo abortarás.
*** A partir del lunes, te ducharás antes de ir a las clases para que no te expulsen ahora por guarra. Irás al taller de tatoo que tenemos y empezarán a tatuarte tal y como les he indicado, y lo primero, toda tu espalda copiada de la mía (y me enseñó toda su espalda tatuada desde los glúteos al cuello y los hombros. Era como un jardín de flores y hadas encima del triángulo que yo ya tenía como ella. La verdad es que era un precioso trabajo y muy colorido). Los pechos -siguió diciéndome- también te los iremos tatuando, como si tuvieses hilos de araña que salen de tus areolas hacia la base de cada pecho. Como puedes ver en los míos, es un trabajo muy fino y nada chabacano.
*** Poco a poco ya hablaremos del resto de tu cuerpo, brazos, piernas, coño, parte frontal.... Colocaremos otros dos piercings en el coño y atravesaremos tus preciosos pezones con piercings gruesos y pesados, ya sabes que me gustan así. Procuraré que puedas dar de mamar a nuestras hijas ya que tienes grandes y preciosos pezones, pero si no es posible, las alimentaremos con biberón.
*** Y por cierto, ya que he nombrado a las hijas, me darás de tres a cinco hijas, solo hijas, no quiero hombres, por lo que tendrás muchos embarazos y bastantes abortos. Y tú y yo seremos no solo sus madres, sino sus educadoras. Será precioso verlas, ya que si sale como calculo, cada una de tus hijas será de un padre de raza distinta. Así, todos sabrán que eres una puta pervertida, incluyendo tus propios padres.
*** Y hablando de tus padres. Supongo que no te importará presentarte ante ellos con todos esos tatuajes que van a ir cubriendo tu cuerpo y los diferentes piercings que se te irán colocando ¿no? Tus padres, familiares y amigos sabrán que te has convertido en una zorra, en una puta y además totalmente sumisa y pervertida. Es posible que te echen de su lado y no deseen saber nada de ti ¿lamentarás eso si sucede?
- No mi Ama, solo me importa complacerte y hacer todo lo que tú me ordenes.
- Bien, pues mañana firmaremos un Contrato de Sumisión en toda regla y ante mis abogados que firmarán como testigos. Quedamos que lo aceptabas todo, menos tatuajes en la cara, cuello y manos, y tampoco piercings ahí. Tampoco tendrás castigos que supongan marcas permanentes o que pongan en peligro tu vida, excepto las pequeñas cicatrices que puedan surgir de los latigazos que vayas recibiendo durante toda tu vida de sumisa ¿es así?
- Así es mi Ama.
- Pues bien, sea así. Y cuando dentro de unos años te convierta en una switch perfecta, las dos seremos marcadas a fuego en el glúteo derecho, la misma marca para las dos y elegida por las dos. Así cada una de nosotras será la Ama y la Esclava de la otra y nuestros destinos estarán unidos para siempre. Y si las dos lo decidimos, nos casaremos y seremos además, cada una, la esposa de la otra y las madres de tus hijas.
Llamó a John (Sumiso, pero su persona de máxima confianza) y le dijo que me llevase hasta mi jaula y que cumpliesen lo acordado. Pero antes, me hizo recoger ropa y calzado adecuados para ir todos los días a clase, y depositarlos en el otro dormitorio para no despertarla cada día al irme.
NOTA:Es posible que much@s piensen que ese trato no es de esclavitud o sumisión "normal y corriente" pero ¿qué es una esclavitud sexual normal y corriente? Pensad que cuando salía de la jaula a las 05:30, me duchaba eliminando toda mi mierda de encima y desayunaba comiendo verdadera comida. Luego estaba, con total libertad en la Facultad con mis compas y me reía, bromeaba, tomaba lo que me apetecía y estudiaba con ellos, y dos días a la semana que tenía clases por la tarde, esos dos días comía verdadera comida decente en la cafetería, ya que cuando estaba en la jaula, solo bebía orín y comía mierda humana. Por razones higiénicas, nunca probé las de los perros.
Pensad cómo me sentía anímicamente, cuando desde esta libertad personal y alimenticia, regresaba voluntariamente para ser encerrada de nuevo en mi jaula, y preguntaos si eso no es ya un tremendo castigo mental. Para mí, era la aceptación plena de mi condición de esclava y objeto. Así iba poco a poco, demostrando a mi Ama, que me sometía totalmente a ella en cuerpo, mente y espíritu. Hasta que las tres cosas fuesen una sola.
Dos días después, acompañé a mi Ama Gertrud al despacho de sus abogados. Me miraron con sorpresa por mi juventud y magnífico cuerpo, y me dieron a leer el Contrato de Sumisión y de Aceptación voluntaria de mis obligaciones. Leí sus 7 páginas y solo me sorprendí en un punto: Yo disponía de 6 meses para tomar la decisión de seguir o de irme. Pero después de esos 6 meses, si me iba, fuese cual fuese el motivo, debía indemnizar a la sociedad propietaria del Club (solo era de Gertrud) con una cantidad de dinero equivalente a 50 millones de los nuevos Euros. Levanté mi mirada hacia los ojos de Gertrud, le sonreí y firmé. En ese mismo momento, supe que sería siempre de su propiedad, ya que nunca podría reunir ese dinero, y voluntariamente me hice su esclava. Acepté ser una nueva Ana y destruí totalmente la Ana anterior, la Ana española.
Mi jornada de lunes a viernes durante esas primeras semanas era: Levantarme a las 05:30, ducha y limpieza total de mi cuerpo, vestirme y arreglarme, desayuno de verdad y a la Facultad. Allí comía dos días a la semana, y desde la Facultad iba derecha a la jaula con el suelo lleno de paja mojada, usada y llena de mierdas y orines. Nunca me cambiaron la paja, solo le ponían más cuando los chorros de agua eliminaban capas. Por la tarde-noche, tenía 2 horas para estudiar con luz blanca, sin vestirme, sin lavarme, ni arreglarme y sin saber la hora que era. Durante el resto de las horas, John, Alfred, Albert y todos los otros sementales masculinos, me follaban y sodomizaban varias veces cada día, no sé cuantas, pero sin miramientos ni condones.
Tal y como pasaban las fechas iban follándome en diversas posiciones, incluso estando colgada del techo por los brazos. Siempre oliendo a mierda, a semen y mis propios jugos. Luego me introducían de nuevo en la jaula con uno o dos perros que se excitaban al olerme, y se la tenía que mamar y hacer que me follaran por mis dos agujeros. Cada vez que pasaban por mi lado, hombres y mujeres, me orinaban o defecaban por la parte superior y lados de la jaula y luego tenía que limpiarles el culo con mi lengua hasta dejarlo brillante comiéndomelo todo. De vez en cuando, me sacaban para azotarme, muslos, glúteos, espalda, estómago y con cuidado, los pechos. Pechos que en la jaula, tenía aprisionados en numerosas ocasiones, por toda clase de largas y dolorosas pinzas, metálicas y de madera.
Los fines de semana, el tratamiento era bastante distinto. Todo mi cuerpo era castigado con toda clase de aparatos, látigos, fustas, dildos, vibradores (que llegaron en Navidades a los 5 cm de diámetro), descargas eléctricas que estando mojada tanto yo como el suelo, me volvían loca y me estremecían de una forma brutal. El sabor metálico en mi boca de las descargas, me ponía paladar, lengua y mandíbulas en algo inenarrable. Mi Ama Gertrud, tardó 42 días en bajar a verme, aunque como yo bien sabía, siempre tenía una pantalla encendida en su despacho orientada a mi jaula y por lo tanto me veía.
Lógicamente, en la jaula el espacio es reducido y no puedes estirarte, así que imaginaros hacer todo lo que os digo y mamar y follar con los perros en un espacio tan reducido y encogida. Como os he dicho antes, yo bebía del orín que me proporcionaban cuando me orinaban desde fuera, y durante esas horas y los fines de semana, mi comida era toda la mierda que había, mía y de los otros, por el suelo o en mi cuerpo. Por el olor supe distinguir en la penumbra, la caca humana y la de los perros, para desechar esta por razones higiénicas y de salud.
Pero mi regla, que es tan precisa como los maravillosos relojes suizos, no hizo acto de presencia 12 días después de la inauguración de mi temporada en la jaula. Tuve los síntomas de que venia... pero no vino ¡ESTABA PREÑADA! Se lo dije a John y este solo me contestó que no hacían falta análisis ni médicos, que pronto a través de mis pezones, areolas y pechos lo sabrían, y semanas después por el tamaño de mi barriga. Por supuesto, sin poder depilarme, me estaba creciendo el vello por todas las partes en las que debe hacerlo.
Tres o cuatro semanas después de meterme en la jaula ¡no lo sé!, había abandonado casi todos mis pensamientos humanos. Dejé de imaginarme qué hora podría ser y en muy pocos días, mi comportamiento fue igual al de todas las demás personas enjauladas (según los días éramos entre 5 y 9 personas de ambos sexos y edades), me convertí en un objeto más y dejé de preocuparme de todo. No hay nada que te degrade más que el repetir una y mil veces los mismos movimientos, obedecer las mismas órdenes, saber que hagas lo que hagas, nada te va a librar de lo que estás pasando. ¡Aceptación, repetición, obediencia y deseos de servir y complacer! Son las normas que te degradan, humillan, anulan, y te convierten en ese objeto sumiso que desean seas y al que voluntariamente te has entregado de por vida.
Asimilé totalmente mi condición de esclava y empecé a disfrutar de todo lo positivo de cada cosa que hacía en esa jaula y fuera de la misma. Disfrutaba de las folladas, cada vez más bestias y salvajes, de las dobles penetraciones de esas pollas de un tamaño fuera de lo común, me lo pasaba de cine follando con los perros, jugaba con ellos para mamar sus pollas y hacer que me penetraran por todas partes, al fin y al cabo, todos estábamos encerrados y todo lo teníamos que compartir y ser los mejores amigos del mundo. Hasta la mierda me sabía a gloria, ¡cuando tienes hambre...!
Mi sumisión estaba totalmente aceptada y no hay nada que lo demuestre mejor que el disfrute personal de satisfacer todos los deseos, sean los que sean. Mis deseos de ir cada día más allá en mis perversiones, me daban una alegría inmensa cada vez que los cumplía, y hacían entregarme totalmente a todo lo que me hiciesen, porque lo creáis o no, cuanto más me usaban, más deseos tenía de ser usada y atormentada.
Saber que estaba preñada no me importó nada, como nada me importaban los golpes incluso en mi estómago. Esa cosa que crecía dentro de mi solo era temporal, cuestión de 14-16 semanas o algo más si lo consideraba necesario mi Ama. Así que me dejé caer en un estado de laxitud, de obediencia plena. Llegó el momento de las vacaciones navideñas, y mi cerebro ya asumía que mi cuerpo era para castigarlo y servir de disfrute a quienes lo desearan, siempre que pagaran y muy bien. Y para entonces, mis tetas, grandes, duras y hermosas, ya se estaban llenando de leche y mi barriga empezaba a sobresalir dura y prometedora.
Pero las Navidades estaban encima. Fue muy duro convencer a mis padres que no podía ir a España para recuperar el tiempo perdido en la universidad "por mi alergia", y convencerles que tampoco ellos viniesen para poder estudiar y terminar mis trabajos pendientes del curso. Esas lágrimas y mocos me los tragué delante de mi Ama y nueva madre. Ella y yo comprendimos que las bases de mi sumisión se estaban asentando más que satisfactoriamente y me lo premió acompañándome a mi encierro en la jaula, aunque no entró en la cueva.
Yo entré sola en la cueva y me introduje dentro de mi jaula abrazando y besando a West, un pastor alemán de enorme tamaño y potente polla. Necesitaba ser follada y no fui con contemplaciones, le acaricié la entrepierna, jugué con su bolsa y poco a poco fue saliendo su rugosa polla que me introduje de inmediato en mi cálida boca y me dispuse a darle toda clase de placeres, pero West no quería eso exactamente, deseaba salir de mi boca y yo sabía por qué, deseaba follarme, y como yo también lo deseaba, pues nos pusimos rápidamente de acuerdo.
Me tumbé encogida boca arriba (imposible a 4 patas y él encima por el tamaño de mi jaula) y no tardó en llegar y hacerme lo que más me gustaba de los perros, una buena lamida de mis genitales. Su rugosa y fuerte lengua volvía locos a mis sensibles labios y más aún a mi bastante insaciable clítoris. Yo los separaba con mis manos y así dejaba todo mi coño a su disposición, y su lengua penetraba muy profunda, cálida, húmeda, rugosa y rozando con fuerza mis paredes vaginales.
Cuando ya me había corrido dos veces y ese olfato le excitó, dejó su lengua y se puso encima mío. Yo no perdí el tiempo y entre lo mojada que estaba y lo bien dilatado que tenía ya mi coño, me moví un poco y me clavé su polla, pero el cabrón del perro tenía ganas de jugar y lo sacó, lo volví a meter y él lo volvió a sacar, y así, entre mis gritos de deseo y sus ganas de jugar, me penetró 5 o 6 veces y aún así, volví a correrme y posiblemente eso fue lo que ya le excitó y me la clavó profundamente. Yo me moví varias veces para acoplarme lo mejor posible a él ¡y por fin!, conseguí quedar enganchada por su bola (acoplada, en realidad) y mientras él me follaba con esa polla enorme y rugosa, yo acariciaba su cuerpo como si de un amante masculino fuese. Incluso aprendí a besarles en sus bocas y hacer que nuestras lenguas jugaran entre ellas.
Realmente amig@s, me entregué totalmente a la zoofilia, como al resto de todas las demás perversiones, con placer y un deseo inconcebibles, quizá ahí está parte de mi éxito como puta-perra-sumisa. Quién es capaz de entregarse y complacer sexualmente a un animal sin importarte que sea animal, es capaz de sacar de un ser humano todo lo animal que lleva dentro, y yo, en eso, soy una experta. Después de correrme dos o tres veces, West también lo hizo, se ladeó un poco y yo noté perfectamente la presión de su bola. Me sentía plenamente dichosa al tenerla dentro, al estar tan unida a él, me sentía plenamente perra y cerda, y esa sensación me hacía asumir completamente mi papel de esclava, de servil, de objeto de placer.
El día 19 Diciembre, terminé mis clases y fui encerrada en mi jaula para las Navidades. Solo una tenue luz rojiza iluminaba mi encierro día y noche. Cada uno de los encerrados en las jaulas (entre 4 y 7 esos días) éramos "tratados" a diferentes horas del día o noche. Imposible saber ni el día ni la hora. Te meaban, se cagaban encima tuyo, te follaban, te daban la polla a mamar por el hueco preconcebido. Te sacaban para dejarte colgada por las muñecas y así te follaban o te azotaban o las dos cosas. En algunas ocasiones, eran los dueños y dueñas de l@s esclav@s de las otras jaulas quienes jugaban conmigo sin piedad alguna, siempre sonriendo y follándote o pegándote con fuerza.
Y en una de esas ocasiones, un Amo grueso y con penetrante sabor a buen puro, me hizo abrir la boca y me tuve que tragar un enorme escupitajo, el primero de todos los que vendrían después ¿qué importa eso cuando solo bebes meados y comes mierda para alimentarte a ti y al hijo que llevas dentro? Pero a este cabrón le gusté, y a pesar de que le dijeron que todavía estaban educándome para sumisa, me quiso usar para hacer un paralelismo con su esposa, que estaba en otra jaula encerrada ya 2 meses.
Solo obtuvo un permiso de corta duración, y como disfrutaba con los placeres anales a los que quería dedicar a su esposa, quiso probarme colgada de los brazos. Me sacaron de la jaula, me llevaron a una sala para usos masoquistas, me ataron brazos y muñecas y me levantaron unos 20 cm del suelo. Me separaron los brazos en "Y" y con una fusta me dio 10 intensos golpes en mi ano, entre los glúteos. Os podéis imaginar cómo se inflamó mi ano. Me dejó colgada unos minutos, hasta que consideró que la inflamación había llegado a un punto maravillosamente exquisito para follarme ese culo con dolor.
Y me folló. Y su polla no era estrecha. O al menos, a mi inflamado culo no le pareció estrecha. Se puso unos guantes de látex para no ensuciar sus manos con mi asqueroso cuerpo, y agarrándome de los pies, lo puso doblado hacía atrás, apoyó su glande en mi ano y empujó. El dolor de su penetración, lenta, muy lenta, fue enorme. No tenía prisa y si muchas ganas de provocarme los mayores dolores posibles, la fue metiendo poco a poco, ladeando mi cuerpo para que su polla rozase frotando mi inflamadísimo anillo anal, y de esa manera, provocarme más dolor. O intensificar el que ya sufría.
La sacaba y la metía como midiendo cada milímetro de su maldita polla y cada segundo de su cronómetro de oro, hasta que Albert le tuvo que advertir que solo le quedaban 7 minutos de mi uso. Su enculada fue entonces frenética y el ardor que provocaba en mi culo era infernal, incluso estuve a punto de llorar, pero me juré que no lo haría con ese hijo de puta. Y al final se corrió. Y sin él saberlo, fue mi primer cliente de sumisa. Me desató Albert, y entre él y Heinrich, porque yo no podía andar, me llevaron de nuevo a la jaula. Tal y como me descolgaron. Sin mirar si mi culo necesitaba cura.
Mi Ama sabía perfectamente lo que estaban haciendo conmigo. Quién no lo sabía era yo. Y en todos esos días de desorientación sensorial, en los que era usada y abusada, mi cerebro tomaba nota de todos mis placeres y no solo los aceptaba a pesar del asco y del dolor, sino que alimentaba e incrementaba mis deseos de ser usada. Yo misma me revolvía por la jaula buscando quien me follase, o insultando a quien pasase solo para que me pegase, me mease, o me cagase. Y creo que cada 5 minutos me masturbaba como loca y me arrancaba unos orgasmos brutales.
Entré asustada en esa jaula ¡solo Dios sabe cuando fue! Y ahora casi deseaba no salir, solo para que mis más bajos instintos sado-sexuales fuesen totalmente satisfechos. Entré "casi" libre, y salí totalmente sumisa y atada a las perversiones ¡las deseaba!
Por cierto, que mis tetas empezaban a desarrollarse, mis areolas a oscurecerse y mis pezones a ponerse sensibles. ¿Cundo fue Navidad? No lo supe ¿y cuando Nochevieja? Pues dos días antes de que mi Ama, 42 días después de bajarme a las jaulas, entrase para verme, para decirme que era la tarde del 2 de Enero y que tenía que subir a nuestro apartamento para limpiarme, desinfectarme y estudiar para mis próximos exámenes semestrales.
Por cierto, si os dicen que las preñadas aumentan de peso y engordan desde que se quedan preñadas ¡es mentira! Yo adelgacé 5 kilos y a pesar de la leche que empezaba a llenar mis orgullosas tetas, estas se cayeron, muy ligeramente, pero se cayeron. Pero claro, normalmente las preñadas comen y beben debidamente ¿no?
- ¡Que asquerosa estás, Ana, y que mal hueles! Llevárosla y traédmela debidamente limpiada y desinfectada -ordenó a John y a Ingrid-
Como no podía andar erguida, casi me arrastraron hasta un ascensor de servicio, me subieron al sótano superior, donde se lavaban y limpiaban a tod@s los esclav@s que se amaestraban en esos sótanos antes de entregárselos a sus Am@s, y me introdujeron en una gran bañera llena de agua bastante calentita para que, primero el agua caliente, y luego el estropajo, se llevaran todas las costras y la mierda que llenaban mi cuerpo. Y sus correspondientes malos olores. Dos veces más añadieron agua caliente para que empezaran a desprenderse esas costras. Vino también una peluquera para ver mi pelo y mis manos y uñas. Todo mi cuerpo llevaba casi dos meses sin depilarse, así que...
Casi tres horas estuve en esa habitación-baño. El estropajo (nada de esponjas, estropajo fino y jabón) frotó todo mi cuerpo. Mi preciosa cabellera fue cortada por el mal estado de la misma dejándome un pelo como de paje. Partes de mi cuerpo fueron poco a poco llenadas de cera para arrancarme los pelos crecidos. Pero claro, imaginaos el estado de mi piel por el frotamiento anterior del estropajo para limpiarme y luego llenado de cera por orden personal de mi amada Ama. Mi piel estaba casi en carne viva y me dolía la leche. De mis manos, los pies y de sus uñas, imaginaros lo que queráis, pero estaba más guapa con los guantes puestos que con las manos desnudas. Y de mi coño… bueno, de mi coño prefiero no hablar ahora ¡Joder, como me escocía por fuera!
Cuando terminaron, me dieron unas medias de mallas pequeñas negras con unas ligas negras y rojas anchas, y mis zapatos rojos con afilado tacón de 12 cm. Y así, con mi cabeza aún inestable y casi cayéndome, me presentaron ante mi Ama y nueva madre.
- Vaya, vaya, Ana ¡cómo te han dejado de roja la piel! No te preocupes, es solo un pequeño dolor. Todo tu cuerpo ha sido sometido a un esfuerzo tantos días encerrada en esa pequeña jaula. Sinceramente no creí que aguantases todo lo que has aguantado. Y encima, te he visto disfrutar follando con personas y con perros. Creo que tu mente está casi preparada para el gran salto de ser la sumisa que espero de ti. Pero no te he oído gritar. Sollozar si, apretar la boca y los puños también, pero gritar... no lo he oído y creo que los sementales no han sido tan duros contigo como les había ordenado. A ver ¡enséñame tu ano!
Y yo, un poco sorprendida, me acerqué a ella, incliné mi cuerpo y con mis manos separé mis glúteos para que viese mi anillo anal. Noté su mano en mi cadera y de repente, noté como me estaba introduciendo algo grueso y frio en el culo ¡era un espéculo ginecológico! Con él fue separando las paredes de mi ano hasta que notó una fuerte resistencia y yo un intenso, agudo, y penetrante dolor. Insistió, haciendo fuerza, en abrirme más el culo, pero mis músculos dijeron no. Y llamó a John.
Y lo primero que le hizo a John, al enorme y musculoso John al acercarse a ella, fue pegarle un gran fustazo en la cara. De manera inmediata John se arrojó al suelo y con voz entrecortada y casi lloroso, le pidió perdón constantemente. Mi Ama le hizo levantarse, y como yo estaba todavía inclinada y con el espéculo aún introducido en mi ano, volvió a abrirme el culo y le preguntó:
- ¿Es este el culo que te ordené que destrozaras? Yo quería hoy meter mi brazo dentro de él y me encuentro que es más estrecho este culo que cuando nació.
- Mi Ama -dijo John- Has visto por los monitores que nos la hemos follado por el culo al menos 7 veces cada día. Nuestras pollas son gruesas y ya penetran en él fácilmente.
- ¿Y de qué tamaño eran los dildos?
- Como mi polla que es la más gruesa es de 5,5 cm, los dildos que le hemos metido eran de 6 cm y alguno de 7.
Y aunque desgraciadamente, al estar de espaldas yo no pude verlo (porque me hubiese gustado verlo) oí como una ostia impresionante sonó en la habitación, y cómo de nuevo, el corpachón de John se tiró en el suelo a los pies de nuestra Ama, que le ordenó:
- Baja inmediatamente a mi cueva privada, prepara el potro corto con sus cadenas de castigo para atarla, y prepara también las cadenas personales de monta con las cadenitas con pinchos de unión. Y deja encima de la mesa mi arnés de 8 cm. Y también el de 10 cm por si me apetece romper este puto culo para siempre. Y usaré lubrificante. Y después, te explicaré a ti y a solas, como se obedecen mis órdenes.
En cuanto empecé a oír todo esto, me olvidé del espéculo en mi culo, me puse todo lo recta posible y me giré. El rostro de John era todo un poema de lo que me podía pasar. El musculoso negro, estaba blanco de la sorpresa ¡meterme a mí esas pollas de 8, o la locura de 10 cm, cuando ella misma se quejaba de lo estrecha que aún era yo analmente... nuestra Ama debía estar loca! Y explicarle a él lo que significaba obedecer sus órdenes... era decirle que lo torturaría luego a él, por no saber aplicar bien esas órdenes.
Pero al mirarla a ella, me di cuenta que mi Ama iba totalmente en serio. Estaba encendiendo uno de sus malditos puritos que tantos días llevaba yo desgraciadamente sin fumar. Estaba totalmente relajada y tranquila, y yo la conocía lo suficiente para saber que realmente me quería romper el culo. Y "romper" significa romper. Y lo último que le había ordenado a John es que le preparase lubricante, cosa que odiaba usar como sabéis, así que ella haría lo imposible, para que esos dildos penetrasen en mi culo "costase lo que costase". Y ese coste, podría ser la rotura de mis músculos anales.
Y como mi Ama deseaba por encima de todo que yo gritase como loca ante sus castigos y solo lo había conseguido con el látigo, hoy si me haría gritar. O más que gritar, aullar.
Y terriblemente asustada yo, bajamos, con el espéculo en el culo, a la cueva privada. Una cueva perfectamente insonorizada y con una enorme cantidad de aparatos y artilugios comprados por ella, diseñados por ella, fabricados para ella, y de un extraordinario y brutal uso personal. Solo usada por ella y algunos de sus amigos y amigas "maestros del bdsm". Era la cueva privada del horror.
======
(1) En nuestro argot, "sementales" son los hombres con pollas de más de 25 cm y gruesas. Son los encargados de las grandes folladas de castigo y de dilatación de vagina y ano. Y casi todos son actores del cine porno bdsm.
Relatos similares
- Dominación
Cafetería PARAISO, cap. 1
Matías lleva años buscando la sumisión que perdió con su esposa, pero ninguna profesional le satisface.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Confesiones
La Sra Sandra
Sandra no es la ejecutiva amable que todos conocen. Es una mujer de mirada fría que espera órdenes, no preguntas.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Usado para el placer por mi esposa (continuará)
Cada miércoles, Alfonso cruza una puerta y deja de ser su esposo para convertirse en su sumiso.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Sadomaso
Descubriéndose sumisa
Nunca imaginó que el placer pudiera estar tan ligado a la obediencia. Cuando él le dictó las primeras normas, ella creyó que era solo un juego, pero…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
La Senda de un esclavo (parte 3)
Sheila no bromea cuando dice que va a domarlo. Lo que comienza como una visita entre amigos se convierte rápidamente en una lección de sumisión donde…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
La llegada a nuestra casa de una Ama
Imagina abrir la puerta y encontrar a tu esposa en el suelo, sometida a una extraña mujer que ya ha tomado el control de tu hogar.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida