Un francés con el francés
Leonor no solo coquetea con el padre francés; lo lleva a la ducha y lo hace suyo. Ahora, con la piel aún caliente y el secreto compartido, debe decidir si su pareja puede soportar la verdad de lo que hizo, o si el juego de miradas se convertirá en algo mucho más profundo.
Un francés con el francés
Hace muchos veranos Leonor y yo íbamos todos los años a pasar quince o veinte días a Vera, Almería donde había un complejo naturista compuesto de Camping y hotel. Como teníamos poco dinero íbamos al camping, se estaba muy a gusto, aunque el hotel debía tener su punto. A veces nos colábamos al hotel para aprovechar la piscina, aunque el camping tenía piscina propia no tenía nada que ver, teníamos que aprovechar una puerta trasera que se abría con tarjeta que solo tenía gente del hotel. Esperabas que se acercase alguien que sospechabas del hotel por lo decidido y hacías por coincidir con él y pasabas detrás de él o cruzándote con él. Una vez dentro disfrutabas de las instalaciones y cotilleabas un poco, la piscina era muy grande y tenía tobogán y chorros de agua en varias direcciones. El hotel tenía ascensor con las paredes transparentes y veías a la gente desnuda de todas las edades subir y bajar o deambular por las dependencias.
No eramos los únicos en colarse, lo hacían otros del camping, coincidíamos entre otros con una familia francesa incompleta, le faltaba la madre para ser familia completa, consistía en un padre con tres hijos, una niña de siete años, un niño de diez y una de dieciséis. Siempre me han gustado las chicas jóvenes pero no las niñas pero aquella era bellísima y yo la miraba embobado, ella lo notaba y era simpática, no me ponía mala cara sino que me sonreía, cuando se levantaban para irse me miraba de forma especial que yo no entendía hasta que se levantaban todos y se iban, entonces comprendía que se había despedido.
A veces la encontraba en las duchas comunitarias, las duchas eran mixtas y en una de las instalaciones veías ducharse a la gente. Si se formaba cola lo cual pasaba a ciertas horas podías ver tranquilamente al que se duchaba dándose jabón, si te gustaba la persona resultaba erótico. Tuve la suerte de encontrármela alguna vez y verla como se ponía jabón. Cuando terminaba y se iba me sonreía consciente de que la había mirado, no le preocupaba que fuese acompañado de Leonor, con quien cuando nos tocaba el turno, compartía la ducha y nos enjabonábamos la espalda sin importarnos que nos mirasen. Tan consciente como ella era Leonor, mi pareja, que no se enfadaba pero me gastaba bromas. Por otra parte sabía que nunca intentaría ligar con una niña, Aunque creo que la ley me habría permitido lo que mi moral y mi lógica no me permitían, pues tenía seguro los dieciséis cumplidos. Tan guapa como ella era el resto de la familia. El padre tendría mi edad, unos cuarenta y cinco años, era moreno, culto y elegante, es un decir porque desnudo todo el mundo es igual de elegante, tenía un perfil griego con una nariz perfecta, recta, ojos verdes y una nuez muy marcada. Leonor decía que era uno de los hombres más guapos que había visto nunca.
-Por cierto, igual que la niña coquetea contigo, el padre lo hace conmigo, mientras tu la miras él me mira- Leonor era mucho más joven que yo, tenía veinticuatro pero aparentaba menos, tenía cuerpo de niña con un culo delgado pero firme, pocas tetas pero bonitas y un vientre totalmente liso -y como tú coqueteas con la niña yo lo hago con el padre.
-Pues tienes más suerte que yo, yo nunca ligaría con ella, soy incapaz de ligar con una niña, mientras que tú si puedes ligar con el padre.
-Umm, no me importaría, es tan guapo...
Mientras tanto estábamos a gusto, disfrutábamos del mar, del sol y de la desnudez propia y ajena. A veces no salíamos en días del recinto y por tanto podías pasar días seguidos sin ponerte ropa, cuando salías y tenías que ponerte los pantalones, estos pesaban, te dabas cuenta de lo antinatural que es la ropa. El estar desnudos todo el día, vernos desnudos, ver a otra gente guapa desnuda, incluso que los hombres, incluido el francés, mirasen a Leonor nos mantenía con un cierto grado de erotismo. Era un placer de dioses mirar el desnudo de Leonor y me producía orgullo que la mirasen. Me encantaba Leonor era guapa, simpática, inteligente, con sentido del humor, a veces sarcástica, su sarcasmo te confundía hasta hacerte pensar que era tonta pero ni en broma, hasta eso me gustaba. Me gustaba mucho. También teníamos todo el día para nosotros. Consecuencia, follábamos casi todos los días y a veces dos veces, por la noche y en la siesta.
Había otra instalación de duchas más discretas, con puertas, las otras era solo ducha, en estas había inodoros, ibas a unas o a otras según te pillase. A diferencia de los campings textiles como se llamaban las playas y campings en que tenías que llevar ropa, los baños estaban totalmente limpios. No en todo, pero, en eso eran más educados los naturistas, digo que no en todo porque la playa estaba igualmente llena de colillas. Eso me indignaba, idealizaba lo naturista. En aquella época fumaba pero me guardaba las colillas previamente quitados los restos de tabaco que no hacen daño a la naturaleza pero ensuciaría mi bolsillo o donde las guardase y me quedaba el filtro que en algún momento tiraba a la papelera o a la basura de nuestra tienda de campaña.
Un día de mucho calor y a una hora imposible fuimos a ducharnos a las duchas más privadas, no había absolutamente nadie, estaban totalmente vacías, nos duchamos y roce va, roce viene, sumado a la impunidad de la soledad, terminamos follando de pie, al terminar Leonor me reto a una carrera hasta nuestro hogar, salió de la ducha corriendo para que la persiguiese. Mi pene no había tenido tiempo de reducirse y salí con el pene tieso detrás de ella y nos cruzamos con un señora mayor que desafiaba el calor igual que nosotros, me miró y tuvo tiempo de echar una segunda mirada a mi pene tieso, persiguiendo a Leonor parecería un sátiro, la mujer sonrió simpática sin mayor problema, eran tiempos y lugares felices en que a nadie le importaba lo que no le tenía que importar.
Un día como otro yo dormía la siesta, Leonor entró en la tienda desde fuera, venía diferente, acalorada y algo extasiada.
-Hola guapa- dije medio dormido -¿Te pasa algo?
-Puede.
-¿Qué significa puede?
-Me he ido a duchar.
-Ah, vale, hace mucho calor, yo tendré que ir, si te animas a ducharte otra vez me puedes acompañar.
-Déjame hablar si quieres enterarte.
-Perdona, cuenta.
-He ido a las duchas con puerta y en la entrada a una de las duchas me he chocado con el francés que venía de la parte contraria supongo que del retrete, de hecho sonaba aún la cadena del váter, y hemos intentado entrar en la misma ducha a la vez. Con educación nos hemos cedido la entrada, ante la coincidencia de los mismos gestos nos hemos reído, él no habla nada de español y yo nada de francés, podíamos haber recurrido al inglés pero hemos preferido utilizar las señas, le he dicho que la ducha era espaciosa y cabíamos los dos, no sé como se me ha ocurrido esa idea, creo que en principio se lo he dicho como broma, pero es tan guapo y tan simpático... y aceptó mi propuesta, como es tan guapo estará acostumbrado a esas invitaciones, a mi me hacen esa propuesta y pienso que he entendido mal y me la hago repetir, realmente a mino porque soy chica, quiero decir si fuese chico. Con una sonrisa me ha hecho pasar delante y él ha entrado detrás sin considerar la posibilidad de que fuese una broma, que te voy a decir, la situación no me desagradaba y me recorría un gusano por todo el cuerpo. Estaba nerviosa pero trataba de aparentar lo contrario y me he puesto a hacer lo que hago contigo, he abierto la ducha y me he puesto bajo el agua, reconozco que antes de que me cayera el agua en mis ojos y me cegase he mirado los suyos lo cual podría parecer coquetería pero realmente era para asegurarme que sus ojos verdes seguían allí, cuando he estado mojada le he dejado el agua a él para enjabonarme por delante. No tenía sentido invitarle a compartir ducha para nada así que le he pasado mi jabón y le he pedido que me enjabonara la espalda, perdona, recordaba que estabas tú pero a la vez la posibilidad de que me tocase me trastornaba y no me dejaba pensar. El ha comenzado a ponerme jabón, lentamente, como me apetecía que hiciese, por toda, toda mi piel, toda ha tenido su jabón, afortunadamente no ha se parado ante mi culo, al llegar al culo he empezado a respirar fuerte..., te lo puedes figurar...,- Creo que hacía pausas para que me lo figurase -tranquilamente ha continuado, como yo deseaba, poniendo jabón, incluso más jabón que lo que indica la economía, al menos en el ano y en la vulva, que además ya estaba enjabonada por mi, a lo mejor exagero y su mano no llevaba siempre jabón, pero le he dejado, incluso creo que he abierto un poco las piernas, y he colocado mis manos en la pared, no sé si influida por las películas porno y he dejado que terminase toda la parte trasera, ha sido honrado y me ha enjabonado las piernas, creo que con la vulva se me escaparon gemidos y quizás, no estoy seguro si también, a partir de entonces, con el resto de la piel. Una vez hubo terminado la parte trasera le he pedido el jabón y que se pusiese de espaldas y le he hecho lo mismo que él a mí, todo con aparente serenidad, pero mentira, estaba temblando. Le he enjabonado la espalda, el culo, el ano y desde atrás le he enjabonado el pene y los testículos, como comprenderás he tenido que gastar más jabón en el pene porque estaba totalmente crecido. Perdona que para más inri te lo estoy contando con cierto cachondeo pero es que estoy eufórica y no lo puedo evitar. Ya no tenía sentido que me diese la espalda y le he dado la vuelta y he seguido enjabonando el resto del cuerpo, confieso que como él hizo me he demorado en el pene, no creo que se lave así, pero le subía y bajaba la mano con el pene dentro, tenía un torax muy musculoso, una vez enjabonado del todo he dejado el jabón, le he mirado descarada y le he cedido la iniciativa, perdón, creo que un vez enjuagado antes le he besado los pezones; delicadamente me ha tocado las tetas y el resto del cuerpo que no había enjabonado y alguna parte que sí había enjabonado, no te lo estoy contando todo porque también él me besó los pezones, creo que mucho. Lo siento, he disfrutado mucho y mis gemidos los habría podido escuchar cualquiera que hubiese entrado aunque creo que no lo hizo nadie. Estaba muy caliente y me agaché y perdona que me ría, practique el francés- y con la mano hizo un gesto que significaba que hizo el francés con el francés. El agua mientras estaba agachada me caía en la cabeza.
-Había mucho silencio, a pesar del ruido del agua y de nuestras exclamaciones de placer y gemidos había mucho silencio lo que hacía todo más erótico, cuando sospecho que empezó a tener ganas de correrse me levantó de las axilas, me abrazó y colocó su pene en la entrada de mi vagina mirándome a los ojos, supongo que me estaba dando la oportunidad de parar el desaguisado pero yo sinceramente no la aproveché. Tiene unos ojos muy verdes y por el contrario le cogí el culo y lo empujé hacia mi para que entrase su pene del todo, supongo que no lo tenía que haber hecho pero ¿quien está sereno en una situación como esa?. El apretó un poco más y me tenía penetrada hasta el fondo, cuando queréis llegar hasta el fondo fondo es porque os gusta mucho, me gustaba tanto sentir su polla dentro y apretada contra mi fondo que me lancé a su boca y mientras nos besábamos sin respiro él empezó a sacar y meter su pene dándome un placer que me lo invadía todo. Lo siento tuve un orgasmo tremendo y él se corrió dentro, por su cara también disfrutó pero en francés que por lo visto es parecido. Llevaba aceite hidratante para después de la ducha pero, sin embargo no me he atrevido a pedirle que me lo pusiera.
-Como tomo la píldora no es problema que se haya corrido dentro, por otro lado me parece una persona muy limpia, de hecho nos hemos conocido en la ducha y estoy seguro que no me ha pegado nada, de todas maneras cuando vayamos a Madrid si quieres nos hacemos análisis.
-Me has despertado contándome una historia porno así por sorpresa en la que tú eres la protagonista. Lo de menos es si está limpio, creo yo.
-Me puedes hacer reproches si quieres, tienes toda la razón del mundo pero si hubieses sido tú estoy segura que habrías hecho lo mismo, no habrías rechazado unos ojos tan bonito, es más, si no fuese tan joven seguro que en igualdad de condiciones te habrías follado a la hija que reconozco que es guapísima. Además tú me diste permiso, me dijiste que podía ligar con el padre y es lo que he hecho, pero te juro que solo ha sido sexo- Todo esto me lo decía pasando un dedo por mi brazo y muy cariñosa, sus insinuaciones de lo que podría haber hecho o no hecho lo hacía sin reproches, como podría parecer por las palabras, faltaría más.
-Puede ser, reconozco que habría caído, pero ¿ahora, que hacemos?
-Que vamos a hacer, seguir las vacaciones, tu sigue coqueteando con la niña que seguro no sabe nada y yo con el padre al que a partir de ahora saludaré cariñosa cuando lo vea aunque vaya contigo, es más en mi saludo sonreiré para que sepa que recuerdo con gusto lo que hicimos. No te puedo prometer nada pero esquivaré encontrarme con él en las duchas que es el único sitio en que podríamos follar. Eso lo haré más que nada por ti. Por favor te pido, si nos cruzamos no le mires mal, si le saludo delante de ti, él podrá sospechar que te lo he contado, pero que se quede con la duda. Además algo me ha parecido entender que viene su mujer. A lo mejor quieren que hagamos intercambios. y será también muy guapa.
-Déjate de intercambios, a mi me gusta la hija y con ella no va a hacer intercambio, ni lo quiero. Con tu historia porno he tenido suficiente.
-Entonces, ¿vas a seguir queriéndome?
-Joder, claro, como si se pudiese dejar de querer así como así.
-¿Y seguir follando?- como estaba desnudo me pasó el dedo que me pasaba por el brazo por el pene.
-Ahora no que estoy un poco jodido, pero ¿como quieres que deje de follar contigo?
-Vale, pues dame al menos un beso.
-Un beso sí- y le cogí las mejillas y la besé, se las cogí, sobre todo, para no juntar mi cuerpo porque con todo el derecho del mundo estaba algo cabreado. Joder, me hubiera gustado abrazarla pero me aguanté.
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