Xtories

Un macarra se tira a mi madre

Las paredes de la casa delatan lo que ocurre al otro lado. Mientras los músicos ensayan, ella escucha cómo humillan a su madre, y en lugar de horrorizarse, su propia lujuria despierta. No es solo voyeurismo; es una invitación a bajar al infierno con ellos.

AmaPelca22K vistas8.7· 12 votos

Mi hermano tenía unos 19 años en aquel entonces, sus amigos calculo que mas o menos también, tenía una banda de rock, sus amigos venían seguido a la casa porque era donde había espacio para poner la batería. Algunos de sus amigos venían un poco tomados, o traían bebidas por su propia cuenta. Les gustaba ponerse a tomar de manera indiscriminada.

Uno de los que tocaba la guitarra se me hacía guapo, yo no le hablaba y él ni volteaba a verme, pero me gustaba presenciar algunos ensayos para verlo a él. Poco después le perdí el interés, ya que no se veía dispuesto a nada. Incluso dejé de saludarlo.

Al estar conviviendo un poco con ellos me di cuenta que soltaban algún que otro comentario hacia mi madre, lo cual hacía enfadar a mi hermano, quien procedía a sacarme de su cuarto de ensayo, por obvias razones. Se divertían más con la situación y continuaban con el tema. Por su parte ella a veces andaba haciendo cualquier cosa, lavando, cocinando, o incluso viendo la tele o regando sus plantas.

Cuando ellos se iban se despedían servicialmente de ella, y les respondía, aunque seguro entendía que algunos podían hacerlo más por morbo que por educación. Incluso trataban de verse atentos quedándose un poco a pretender que la ayudaban con alguna tarea difícil pero ella siempre se negaba y les hacía un poco la indirecta de que no necesitaba nada de eso. Lo curioso es que la muy perra se vestía provocativa cuando venían los muchachos, para luego hacerse, simplemente, la loca. Me hubiera gustado ver a alguno de ellos darle una nalgada, como solían decir, para bajarle los humos.

A los ensayos venía uno que no tocaba, pero era amigo de alguien de ellos, se llamaba Edson, luego supe que trabajaba cerca de un local donde se presentaban a menudo. El tipo no era muy del estilo de los demás, más bien se veía “chacalón” (de estilo más bien urbano y barrio marginal).

El tipo se presentó realmente a muy pocos ensayos, de hecho se iba pronto, y mi hermano o su amigo se prestaban para acompañarlo a la puerta y despedirlo, no les daba confianza dejar que se saliera solo. Aunque lo más probable es que en más de una ocasión se les haya dado una escapada sin que prestaran atención. Más de una vez debió pasearse por la casa para lo siguiente.

Alguna vez que yo estaba dentro del cuarto de ensayo tuve que salir para ir al baño, mientras subía las escaleras se seguía escuchando el ruido de los instrumentos, pero con todo eso no pude evitar escuchar ruido en el cuarto de mi madre, sabía lo que estaba ocurriendo. Ingenuamente yo pensaba que podría tratarse de mi padre volviendo antes a casa, o me hacía tonta con la idea. Decidí irme a esconder a mi recamara, olvidé incluso pasar al sanitario, estaba un poco nerviosa, algo me llamaba a saber quién estaba ahí.

Estuve escuchando más o menos claro cómo se desenvolvía la situación y empecé a tocarme un poco por encima de la ropa, por mi mente pasaban imágenes de cuando yo había visto a mi madre en video (una historia que contaré después).

Era evidente que estaban guarreando a mi madre y que se burlaban de mi padre, incluso se burlaban de mi hermano. Me excitaba pensar que también hicieran referencias a mí, aunque yo nunca había estado con él.

Me fui acercando hacia la puerta, me excitaba escucharlos y que no notaran mi presencia. Se oían nalgadas y gemidos, golpes de madera, mi imaginación volaba. Se hacían comentarios cada vez más soeces. Se oían succiones y uno podía pensar también en lamidas. Las vibraciones y cambios de voz me hacían imaginar jalones de pelo y sexo anal. Me imaginaba el olor al culo de ella y las manoseadas y escupitajos de él. Así estuvieron más o menos media hora. A lo último el tipo le decía que la quería sacar a las calles para ganarse una pasta, luego le dijo que pronto lo haría conmigo, que sería capaz de hacerlo frente al topo de su marido (mi padre), ella envilecida y sobajada le decía que sí a todo.

Este tipo de eventos ocurrió en más ocasiones, me daba yo la libertad de quedarme fuera de la puerta y escuchar lo que se decían, yo deseaba ser ella, en algún momento lo busqué a él y le dije que me tratara como a la puerca de mi madre. Las sesiones que teníamos eran frenéticas, bestiales, y cómo no podía ser de otra manera, también nos terminábamos burlando de mi novio, sobre todo al querer comunicarse conmigo y yo estaba ocupada con Edson, haciéndole alguna felación o algo por el estilo.

En alguna ocasión mi madre me vio entrar con él a la casa. Me reclamó y me dijo que ese muchacho no me convenía, le dije que no se hiciera la mosca muerta, Edson, a solas, me dijo que quería cogernos a las dos juntas pero mi madre no estaba lista para eso, aún.