Cornudo consentidor Nº13 unos días para los dos
Carlos siempre creyó que conocía a Jesica, pero esta semana en el hotel ha descubierto una mujer que no reconoce. Entre toallas, risas y la mirada de los hijos de sus amigos, la frontera entre el amor y la degradación se difumina. Y cuando el sol se pone, la tentación no se queda solo en la pareja principal.
(Sigo poniéndolo en infidelidad aunque en este relato no la haya, pero asi sigue el camino de los otros relatos.)
Y entonces llamaron a la puerta.
Me levante de la cama para abrir la puerta, era el servicio de habitaciones que traía lacena. Estábamos dejando los platos en la mesa de la habitación cuando salió Jesica del baño con la toalla en la cabeza sin nada más. Cuando se dio cuenta que no estábamos solos se quedó parada enfrente de nosotros que también nos quedamos parados mirándola. Ella reacciono primero y se volvió a meter en el baño corriendo. El chaval se quedó quieto sin saber que decir.
C: Bueno esto es todo, muchas gracias.
Camarero: A si, si, perdón ya me voy, buenas noches. Salió de la habitación cerrando la puerta tras él.
C: Ya puedes salir…. Madre mía que propina le has dado.
J: Ni he escuchado que llamaba a la puerta. Estoy cansadísima. ¿Cenamos en la cama?
Esa noche cenamos en la cama y vimos unas pelis tranquilos, besándonos y acariciándonos, habíamos llevado una semana desenfrenada y necesitábamos volver a sentirnos como antes. Recibimos algunos mensajes de sus admiradores pero ni cogimos el teléfono. Al final antes de dormir hicimos el amor despacio, queriéndonos. Disfrutamos y nos quedamos durmiendo abrazados, sabiendo que pasara lo que pasara siempre podíamos volver a este punto.
A la mañana siguiente nos despertamos a la vez. Mientras yo me duchaba ella estuvo mirando el móvil en la cama. Cuando salí del baño mire el reloj y eran las once pasadas. Decidimos ir a la playa y estar allí los dos y hacer vida de pareja normal. El resto de la mañana y la tarde lo pasamos de la toalla al chiringuito hasta que se hizo más de las ocho ya que tampoco queríamos ver a Juan, ese día era solo para nosotros. Llegamos al hotel nos fuimos a la habitación directos a ducharnos y volvimos a cenar en la habitación. Cuando vino el camarero y entro se le noto la desilusión de ver que Jesica estaba vestida. Esa noche volvimos a hacer el amor pero en vez de ver una película estuvimos hablando de estos días, y recordando algunos momentos morbosos. Nos volvimos a dormir pero a media noche me desperté con un ruido de un gemido, me di media vuelta y vi a Jesica iluminada por la pantalla del móvil que sujetaba con una mano mientras con la otra se masturbaba. Me incorpore lo justo para ver la pantalla y en ella se podía ver las fotos que le había hecho Borja. Alargue la mano hasta que le toque la mano con la que estaba acariciando, ella pego un gritillo de susto y me miro, yo la bese y continúe masturbándola, ella me cogió el pene y empezó a acariciarlo para ponerlo a tono. Cambiamos de postura y nos pusimos a hacer un 69. Cuando tuvo su orgasmo Salí de debajo de ella y la puse a cuatro patas y yo detrás de ella, guie mi polla a su coño y se la metí de una estocada. Empezamos a gemir, con una mano es su cadera y con la otra tirando de su pelo, al hacerla levantar las manos vi su móvil en la cama con la última foto de sus tetas llenas de semen de Borja.
C: Mira en que puta te has convertido. Le dije tirado de su pelo para guiar su vista al móvil y la penetraba más fuerte.
J: Umm.
C: Tan puta que fuiste capaz de ir con las tetas llenas de lefa de otro por toda la ciudad para llegar aquí y que yo te las limpiara.
J: Siii y te gusto.
C: Me gusta verte tan cerda y tan guarra, he descubierto una nueva Jesica en este viaje.
J: Y yo un nuevo Carlos, mas morboso y complaciente. Hizo fuerza con el culo hasta que me caí de espaldas sobre la cama y ella se dio la vuelta y se puso a cabalgarme.
C: ¿Dime que es lo que más te ha gustado de este viaje zorrita?
J: Uff hay tanto donde decidir. El trio con los negros fue increíble, o la mañana con Pepe y María, pero me quedo con la primera mañana en la que conocimos a Borja y empezó estas experiencias.
C: Si eso fue muy excitante y la verdad que ha sido lo más importante de toda la semana, tu liberación. La cogí de las caderas y aumente la penetración. Ella se irguió sacando pecho mientras se corría, yo seguí moviéndome debajo de ella hasta que me corrí también.
J: Uff que pasada como he disfrutado.
C: Si ha sido muy morboso recordarlo todo, pero prométeme que pase lo que pase y hagamos lo que hagamos, volverás a mí.
J: Eso siempre cariño. Nos fundimos en un beso.
Nos volvimos a dormir. Estaba claro que aun teníamos muchas cosas que zanjar sobre este tema pero ya tendríamos tiempo cuando volviéramos a casa.
A la mañana siguiente me desperté y baje a desayunar antes que Jesica, allí en el comedor estaban Pepe, María y sus hijos, cuando me vieron me hicieron gestos para que me acercara.
C: Buenos días familia.
P: Buenos días ¿qué tal estos días?
C: Bien pero ya preparando el final que mañana nos vamos ya a casa.
M: Cierto, ¿cómo esta Jesica?
C: Bien esta arriba no creo que tarde porque cuando me bajaba estaba despertándose. Voy a coger mesa.
P: Tranquilo quedaos aquí si los chiquillos ya se iban arriba a prepararse para el día de playa.
N: ¿Enserio? Yo no me hago responsable.
M: Tranquila enseguida subimos nosotros.
C: Bueno pues voy a por algo de comer.
Estaba cogiendo la comida cuando veo aparecerá Jesica, iba discreta para lo que solía ser esa semana, un pantalón vaquero corto y una camiseta. Se acercó a mí.
J: Buenos días cariño.
C: Buenos días, ¿cómo has amanecido?
J: Bien pero tengo hambre. Cuál es nuestra mesa.
C: Esa la de Pepe y María que nos han dejado sitio.
J: Vale voy a por comida. Dijo esto mientras los saludaba.
Una vez los cuatro en la mesa empezamos a hablar.
P: Bueno pareja ¿qué vais a hacer este ultimo día?
J: Pues me imagino que ir a la playa otra vez ¿y vosotros?
P: Si también, con los chiquillos poco se puede hacer, no tengáis son un incordio.
M: Anda no digas tonterías Pepe que parece que son todo cosas malas.
P: Bueno si tú lo dices.
C: Yo pienso como tu María que los niños dan alegría.
P: Ya me lo dirás, bueno nos vamos a subir, si queréis podemos vernos en la playa y ves que alegría.
J: Vale allí nos vemos, cerca del chiringuito.
Ellos se subieron y nosotros terminamos de desayunar y subimos a coger las cosas ya que ya estábamos vestidos para ir a la playa. Cuando llegamos a donde estaban ellos aquello parecía un campamento, constaba de dos sombrillas 4 toallas, dos sillas una mesa pequeña, una nevera grande y multitud de juguetes y accesorios de playa, los dos chavales estaban en la orilla haciendo un castillo de arena, Noé estaba tumbada de espaldas con los cascos puestos y con el móvil, me sorprendió porque se había puesto un bikini, algo que contrastaba con lo que me había dicho Pepe de ella y su vergüenza a mostrar el cuerpo y Pepe y María estaban en las sillas.
C: Ya estamos aquí, menudo campamento.
J: Ves Pepe a ver como traes todo esto sin tener hijos que te hagan de portadores.
P: Jeje también es verdad algo bueno al fin y al cabo.
M: Que burros sois los dos. Anda instalaros.
Nosotros sacamos nuestro cortaviento y las dos toallas que junto con una nevera median completaban nuestros bártulos. Cuando abrimos el cortaviento metimos las cosas dentro. Yo me quite la camiseta y Jesica su ropa quedándose con un bikini de flores bastante discreto.
P: Anda mira, me tengo que hacer con uno de esos para echarme la siesta.
M: Pero si tú te duermes en cualquier lado, más cosas no eh que si no nos toca tener otro hijo para llevarlo. Nos reímos los cuatro.
P: Cuando quieras lo probamos.
C: Si tú lo que quieres son los intentos más que el hijo. Volvimos todos a reír pero me fije que Noé había girado la cabeza y nos miraba, pensaba que no nos oía pero su cara roja denotaba que si había oído la conversación.
Pasamos la mañana entre risas y jugando con los niños. A la hora de comer Pepe y yo nos acercamos a un chiringuito y compramos algo de comida y la llevamos al campamento. Esperando a que nos trajeran la comida nos pedimos unas cervezas y nos sentamos en una mesa.
P: Mira un puesto de patines para el agua. Seguro que a los chiquillos les encanta.
C: Yo desde pequeño que no me monto en uno.
P: Pues luego preguntamos a ver que dicen estas. Por cierto menudo despertar el otro día.
C: Jeje sí. Yo no sabía dónde meterme, y había tenido la esperanza de que no saliera el tema.
P: La verdad que tu novia es de armas tomar, como controlaba ella la situación y a los tres.
C: Si bueno eso no ha sido siempre así, antes me costaba mucho sacar esa parte y casi nunca lo conseguía.
P: Es que las vacaciones y el estar lejos de casa abren muchas posibilidades. Nosotros lo pasamos genial y hemos follado recordándolo, y follaremos seguro. María estaba muy cachonda y de hecho me confeso que una de sus fantasías era esa estar con otra mujer.
C: Si para Jesica también fue la primera vez, veo que no fue la única que se desato.
P: Va a estar complicado pero estaría bien repetirlo.
C: Si va a estar complicado.
Nos trajeron la comida y la llevamos donde estaban todos, la repartimos y comimos, los tres chavales y Pepe se quedaron dormidos en cuanto se tumbaron y yo me quede con María y Jesica hablando de temas banales, hasta que Jesica y yo decidimos dar un paseo y María se quedó vigilando todo. Mientras andábamos le conté mi conversación con Pepe y no pareció disgustarle la idea de repetirlo. Cuando volvimos nos encontramos a Pepe hablando con el de los patinetes.
P: Ya estáis por aquí, justo a tiempo para salir a dar una vuelta con los patines estos. Vamos a por los críos y María que están recogiendo el campamento.
Cuando llegamos habían metido todo debajo de las sombrillas y estas bajadas a ras de suelo, nosotros plegamos el cortaviento y junto a las cosas de valor de ellos las dejamos en la caseta del de los patinetes. Pepe había alquilado dos pero solo quedaba uno con rampa y otro sin. Los tres chiquillos querían con rampa para tirarse y las dos mujeres el otro para poder tumbarse así que Pepe mirándome dijo.
P: No decías que los críos son un encanto, pues para ti, yo me voy con las mayores.
C: Que cabrón eres, son tus hijos no los míos. Pero era inútil porque ya se había subido y ayudado por el tío de los patinetes, se alejaban para salir de las olas. Yo me subí y Noé se puso a mi lado para pedalear, mientras los otros se subían detrás. Nos costó pillar el tranquillo pero al final pudimos ir recto y salir de las olas. Cuando salimos a mar abierto sin oleaje los dos chavales empezaron a tirarse por el tobogán.
N: Vaya no veo a mis padres.
C: Si la verdad es que nos ha costado y no sé por dónde se han ido.
N: Bueno tampoco es una gran pérdida. Ella dándose cuenta de lo mal que sonaba lo aclaro. No me mal interpretes pero unas vacaciones en la playa con mi edad y que no se te separe ni los padres ni los hermanos pues…
C: Si te entiendo, tranquila.
N: Por cierto te puedo confesar algo.
C: Si claro. Dije con una cara de extraño.
N: Es la primera vez que me atrevo a usar bikini, y es gracias a ti, la otra noche te vi mirándome, ibais tan borrachos que no os disteis cuenta pero hicisteis mucho ruido lo extraño es que no se despertaran estos dos.
Yo no sabía dónde meterme y no podía salir de allí corriendo.
C: Siento si te molesto no era mi intención pero tu padre me hablo de tus problemas con los compañeros y con tu cuerpo y cuando te vi entendí que debe de ser todo por envidia.
N: Si, me desarrolle mucho antes que mis compañeras y se metían conmigo pero bien que luego cuando no hay nadie sí que quieren cosas.
C: Si es que es la presión de grupo y las dobles caras. ¿Y qué te piden? Me arrepentí al momento de hacer esa pregunta.
N: Pues que les enseñe las tetas o que les deje tocarlas o que les toque o mande alguna foto. Y por lo que veo a ti también te gusta. Alargo la mano para ponerlo en mi paquete notando la polla dura. Yo retire su mano y me tire al agua para huir de una situación en la que no quería que se descontrolara. El tiempo que faltaba me lo pase evitando a Noé cosa difícil cuando estas en un patinete rodeado de mar. Ella no paraba de lanzarme miradas y toques sin que sus hermanos se dieran cuenta. Llegado el momento nos fuimos hacia la orilla y ahí sí que nos encontramos con el otro patinete que también volvía.
El resto de la tarde me lo pase pensativo, estuvimos un rato más en la playa hasta que nos volvimos al hotel. Una vez solo en el hotel le conté a Jesica lo que había pasado con Noé.
J: Mira la cría que espabilada, y tu ten cuidado no te metas en problemas. Seria hipócrita negarte que hagas algo pero te digo lo mismo que tú me dices a mí, con cabeza. Por cierto tu amigo Pepe se ha hartado de teta, en cuanto os hemos perdido, nos ha llevado a una zona tranquila y ahí hemos empezado María y yo a tomar el sol y al poco nos hemos quitado la parte de arriba. Nos quería poner crema el pero María le ha parado los pies y nos la hemos puesto entre nosotras, y no lo pienses que no ha sido nada erótico.
Nos duchamos y bajamos que habíamos quedado con la familia para ir a cenar para despedirnos.
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