Historias del complejo turístico (7)
Franco sabe que perdonar no es olvidar, pero la duda lo consume. Cuando decide dar un paso al frente, descubre que el amor verdadero requiere más que disculpas: exige una segunda oportunidad que ninguno de los dos se atrevía a imaginar.
La Historia de Franco
Tercera parte
Cuando llegó, yo ya la esperaba, me paré para saludarla con un beso y nos sentamos
-FRANCO: Hola Andrea, ¿Cómo estás?
-ANDREA: ¿Franco o Germán, como te digo?
-FRANCO: Como quieras, es lo mismo, contame cómo están tus cosas.
-ANDREA: Me gusta más Germán, así te conocí. Mis cosas encaminadas, ya lo hablé con los chicos, y desde hace una semana, Alberto se fue de casa. Por supuesto que me escuchó, no pudo decir ni una palabra, y le dije que lo hiciera fácil, si se ponía áspero, lo iba a hacer mierda, qué se fuera por las buenas, a los chicos les dijimos que papá y mamá ya no se querían como antes, y que a partir de ahora no vivirían más juntos, aunque nos verían a los dos todo el tiempo.
Y aunque te parezca mentira, en lo personal estoy mejor que nunca, me di cuenta que sin él a mi lado, todo es más tranquilo y sin preocupaciones.
A los chicos los veo bien, creo que lo entendieron, es más, el más grande, el de once, me dijo que me veía mejor, más contenta que cuando estaba papá. Para mí con eso es suficiente. Por suerte el emprendimiento va muy bien, y el tema del divorcio está encaminado, antes de que se fuera, le dije que yo me quedaría en esa casa sí o sí, que él se fuera a vivir al departamento del centro.
¿Y tus cosas Cómo van? ¿Has vuelto a ver a tu esposa?
-FRANCO: La vi solo a la distancia, el día que fui a la compañía para seguir a tu ex.
Ella dejó la compañía y empezó a trabajar en la agencia de turismo de un amigo.
-ANDREA: Siento que en estos años, he perdido el tiempo, solo me he dedicado a la casa y a los chicos, y quiero empezar a disfrutar la vida, y en parte tenés que ver con eso, no sé cómo estás vos, pero me encantaría, pasar ese buen momento. Pero apelo a tu sinceridad, y que me digas si lo ves posible. Yo te voy a ser sincera, no busco una relación, al menos por ahora, solo busco pasar un buen momento, y te considero un buen hombre y me sentí atraída por vos desde el primer día.
Aquella declaración, no me tomó por sorpresa, me di cuenta desde que nos conocimos, qué no le era indiferente, y qué su llamado, tenía algo que ver con eso.
-FRANCO: Cuando te dije que me parecías una mujer hermosa, no te estaba mintiendo, así es como te veo, físicamente sos una bella mujer, pero en conjunto, sos muy atractiva.
¿Qué te parece si vamos a cenar esta noche?
-ANDREA: Perfecto, este fin de semana los chicos están con el padre, lo único es que me gustaría cambiarme.
-FRANCO: ¿Qué te parece si te paso a buscar a las nueve de la noche?
-ANDREA: A esa hora te espero preparada!
Ella fue para su casa y yo al departamento, me di un baño y me cambié y a las nueve en punto estaba en la puerta de su casa, le mandé un mensaje y salió.
Estaba espléndida, con un vestido color canela a la altura de las rodillas, con el pelo recogido, sandalias de taco alto y una pequeña cartera, maquillada tenuemente y perfumada.
Yo iba con un pantalón azul, una camisa color lila y zapatillas.
Fuimos a cenar a un lindo restaurante en Belgrano, y en verdad fue un buen momento, hablamos de muchas cosas, comimos muy bien, acompañados de un buen vino tinto.
Cuando salimos de allí, nos fuimos a un pub a tomar una copa.
La conversación era de lo más entretenida, hablamos de todo y nos reímos mucho.
Ya por el segundo ron con cola, me acerqué a ella y la besé suavemente, ella correspondió el beso rodeando mi cuello con sus brazos.
Sabiendo cómo iba a terminar la noche, no tenía intenciones de que fuera en su casa.
Después de unos cuantos besos, le pregunté:
-FRANCO: ¿Dónde te gustaría que vayamos?
-ANDREA: A donde vos me lleves!
Nos volvimos a besar y fuimos a buscar el auto, llegamos a mi departamento en diez minutos.
Ya dentro del departamento, la abracé y nos volvimos a besar, esta vez más apasionadamente, y la sentí temblar.
-FRANCO: ¿Estás nerviosa?
-ANDREA: Quizás solo un poco, hace muchos años que no me sentía así, creo que ya no recuerdo cómo es estar con otro hombre.
-FRANCO: ¿Nos tomamos un whisky?
-ANDREA: Por favor!
Fui a la cocina a buscar hielo y dos vasos, los serví y nos sentamos en el sillón a tomarlo.
-ANDREA: Tengo un poco de miedo de no hacerlo bien!
FRANCO: Trata de relajarte y dejarte llevar por las sensaciones del cuerpo.
La volví a besar, lentamente bajé a su cuello, lo besé suavemente, seguí por sus orejas, mientras le acariciaba la cabeza con mis manos, ella se dejaba hacer.
Me separé un momento, y lentamente, mirándola a los ojos, fui desprendiendo los botones de su vestido, quedando solamente el último sin desabotonar, el que no permitirá ver su bombachita.
Ante mis ojos, dos hermosos tetas medianas, qué el corpiño blanco de encaje, dejaba ver en partes.
Fue ella quién desabrocho el último botón, y levantando un poco el cuerpo, se quitó el vestido.
Después comenzó a desabrochar mi camisa, para terminar quitándomela.
La abracé y nos volvimos a besar, volví a besar su cuello y sus hombros, deslicé hacia los costados los breteles del corpiño, y seguí besando su cuerpo, mis manos fueron a su espalda, y desabroché el corpiño. Lentamente lo fui quitando, hasta dejarla en tetas, la volví a abrazar para sentir sus duros pezones en mi pecho.
La tomé de la mano y se puso de pie, me saqué las zapatillas, y me desprendí el pantalón, me lo saqué quedando solo con el bóxer. La volví a abrazar y esta vez mis manos recorrieron su cuerpo. Su espalda su hermoso culo y sus piernas, mientras ella acariciaba mi espalda, sintiendo mi erección contra su pubis.
La tomé de la mano y fuimos al dormitorio, quité el cubrecama, y me senté en la cama, con ella parada frente a mí.
Besé su panza, lamí su ombligo y lentamente fui bajando, lentamente fui bajando la blanca tanguita qué hacía juego con el corpiño.
Completamente desnuda delante de mí, acaricie todo su cuerpo.
Luego fue ella la que se sentó en la cama y yo quedé parado frente a ella, me quitó el bóxer, con tremenda erección delante de su cara. La tomó con una mano, la acarició suavemente, me agaché para besarla, y nos acostamos.
La abracé, la besé y acaricié más apasionadamente todo su cuerpo.
Bajé a besar sus tetas y a lamer y besar sus pezones que estaban duros como una piedra. Seguí bajando recorriendo su panza en dirección a su recortado pubis con mi lengua.
Mis dedos llegaron antes, y acariciaron su vulva suavemente, ya estaba mojada.
Después fue el turno de mi lengua, que recorrió cada pliegue de su entrepierna, arrancándole los primeros jadeos.
Había comenzado algo contenida, pero de a poco se fue soltando.
También empezó a besar mi cuerpo, hasta llegar a mi pija, qué no dudo en metérsela en la boca, besándola, lamiéndola y succionándola.
Luego de unos minutos, seguramente por el tiempo que llevaba sin tener relaciones, sentía que si no paraba, terminaría por acabar.
Busqué cambiar de posición, y puse mi cuerpo sobre el suyo, mi erección apoyada en su vientre, besé sus tetas y mordí suavemente sus pezones, sentía sus dedos queriendo clavarse en mi espalda.
-ANDREA: Cogeme Germán por favor! No uses forro, hace unos días, todos los análisis me dieron bien y quiero sentirte así.
No me hice de rogar, y lentamente la fui penetrando, despacio, entrando lentamente, aunque estaba bien lubricada.
Empecé a aumentar el ritmo de las embestidas, hasta que unos minutos después, tensó sus piernas, tomo aire y tuvo un orgasmo explosivo.
Entre jadeos me decía.
-ANDREA: Ya no recordaba lo que se sentía, cómo me hiciste acabar Germán!
Pero decidí no darle tregua, le había gustado y fui por otro.
Aumente el ritmo y la profundidad de las embestidas, hasta que llegó el segundo orgasmo de la noche.
Aminoré el ritmo, para no acabar aún, cambiamos de posición, esta vez yo abajo y ella sola, se sentó penetrándose profundamente. Se quedó un instante quieta, y luego empezó a moverse, de adelante hacia atrás, subiendo y bajando por mi erección, buscando su placer, que también era el mío.
Me cabalgó hasta su tercer orgasmo, recuperándose, apoyó su pecho en el mío y me besó.
Volvimos a la posición del misionero y la volví a penetrar, esta vez más intensamente, buscando acabar.
Tarde unos minutos en sentir que ya llegaba y se lo dije.
-FRANCO: Ya no puedo aguantar más, estoy a punto de acabar.
-ANDREA: Un poquito más y te acabó yo también!
Cómo pude aguante algunas embestidas más y cuando sentí que acababa, me descargué en su interior.
Nos quedamos un momento en esa posición, apoyé mi cuerpo en el suyo y la besé.
-ANDREA: Estuvo tremendo! Germán, es la primera vez tengo más de dos orgasmos en una relación, estuvo sensacional! Que placer me diste!
-FRANCO: Realmente! no me equivoqué cuando te dije que eras una mujer fantástica! Tremenda mujer!
Apoyó su cabeza en mi pecho, y nos quedamos dormidos.
En la mañana, abrí los ojos casi a las once, Andrea aún dormía, me levanté y preparé algo para desayunar, las desperté con el mate preparado, unas galletitas y un jugo de naranja, no tenía mucho más.
-ANDREA: Gracias Germán! Me hiciste sentir mujer otra vez!
-FRANCO: Realmente me gustó mucho, la cena, la charla y tu cuerpo! Te merecés un buen hombre que te quiera de verdad, sos una persona muy linda.
-ANDREA: Vos también, sé que seguís enamorado de tu esposa, tómalo como un recreo para el cuerpo. Pero te aseguro, qué tranquilamente, me podría enamorar de vos.
-FRANCO: No quiero lastimarte, aunque no tenga ni idea de cómo seguirá mi vida, hoy no tengo nada más para ofrecerte.
-ANDREA: Quedate tranquilo, soy consciente de eso, y no busco más que pasar un buen momento.
Después del desayuno, nos bañamos juntos, y volvimos a la cama.
Lo volvimos a hacer y luego de acabar los dos, me dijo si la podía llevar a su casa.
Nos despedimos con un beso en la boca y quedamos en seguir en contacto.
De camino a mi departamento, pensé en no volver a escribirle a Carina, sólo le contestaría, si era ella la que escribía.
Aunque no seguiría en el departamento por unos meses, decidí mantenerlo y arreglé en la inmobiliaria, que le giraría todos los meses, el dinero del alquiler.
A Mar del Plata, iríamos dieciséis personas, la empresa decidió alquilar un departamento para mí, y una casona con varios dormitorios, para los muchachos.
Tuve que viajar unos días antes que el resto, para resolver los alquileres, armar el obrador, y preparar el lugar para todas las cosas de la empresa.
Me comuniqué un par de veces con Roberto, que me fue poniendo al tanto de los progresos de Carina en la agencia, le ponía tanta dedicación, que parecía que hubiera trabajado en el rubro muchos años, y que estaban tan conformes con su trabajo, que venían pensando con Lucía, que sea la encargada de la sucursal.
Por ese lado me quedé tranquilo, aunque no podía por el momento, decidir nada sobre mi relación con ella.
El departamento de Mar del Plata, era un octavo piso, desde donde se podía ver el mar, que estaba a unos cien metros.
Cinco días después, llegó el camión con todos los implementos necesarios para la obra y las combis con los muchachos, dos días después comenzamos.
No había vuelto a tener noticias de Carina, salvo por lo que me contaba Roberto.
El viernes de esa semana, me llegó un mail suyo.
Mail:
"Hola:
Hace tiempo que no nos comunicamos, y aunque no lo creas, extraño estas charlas.
En el trabajo, por suerte estoy muy bien, hago mi mejor esfuerzo, no les quiero fallar a Roberto y a Lucía, me dieron esta oportunidad y quiero hacerlo bien.
De Franco sigo sin tener noticias, aunque todos los días les mando un mensaje, quizás en algún momento decida leerlos. Pero pasado tanto tiempo, supongo que ya no debe querer saber nada de mí, y aunque lo sigo amando, lo entiendo y le doy la razón. Lo lastimé mucho, lo traicioné de la peor manera, no sabes cuánto me arrepiento.
También me enteré por una ex compañera de la compañía que Quiñones se había divorciado.
La esposa se sacó a un hijo de puta de encima.
Espero que estés bien
Saludos. Hasta la próxima!
En el momento pensé no responderle, pero quizás por no perder el contacto con ella, decidí hacerlo.
Respuesta:
"Hola Carina:
Me alegro que al menos algo de tu vida, se haya encaminado, aunque supongo qué lo que no podés resolver respecto de la relación con tu marido, te tengo mal.
Quizás debieras empezar a pensar que pueda no existir un futuro con él, y que tengas que empezar a mirar para adelante.
Respecto de Quiñones, supe de primera mano, el tema del divorcio, que tuvo que dejarle la casa a su esposa y a los chicos, y que se fue a un departamento del centro, según palabras de Andrea, se sacó un peso de encima.
Espero que todo vaya mejorando para vos!
Hasta la próxima."
Casi inmediatamente me respondió.
Mail:
"No puedo mirar para adelante, no sin antes escuchar de su propia boca y mirándome a los ojos, decirme que ya no me ama, que nunca va a perdonarme y que ya no quiere verme nunca más, mientras eso no pase, me mantiene en pie la esperanza de volver a verlo, de decirle cuanto lamento lo que le hice, de decirle mil veces que lo siento, que me equivoqué, que lo necesito, que lo extraño, que lo sigo amando y que mi vida no tiene sentido si no es a su lado.
Perdón por tanta lata.
Cambiando de tema, ¿te has vuelto a ver con Andrea?
Hasta la próxima."
Todo eso que escribió me hizo saltar las lágrimas, aún sin saber quién soy, estaba pidiendo hablar con su marido, y decirle todo aquello.
Respuesta:
"Carina:
Creo que necesitarías un encuentro con Franco, me parece que tanto vos como él lo necesitan, decirse a la cara lo que haga falta, y después ver como se sigue, siento que es una relación estancada, de la que ninguno de los dos, encuentra la salida.
¿Probaste de enviarle un mail? ¿Querés que intente comunicarme con él?
Si te parece, me comunico.
Respecto de Andrea, nos hemos vuelto a ver, por eso es que ya estaba al tanto del divorcio, y todos los pormenores estuvimos el viernes y el sábado en mi casa.
Saludos. Hasta la próxima."
Sabía que por lo que había dicho, Carina deduciría, que me había acostado con Andrea, y también que soy un hombre, pero en verdad no me importó que lo pensara.
Por supuesto inmediatamente llegó un nuevo mail de ella.
Mail:
"Por lo que me has contado, supongo que eres hombre, salvo que a Andrea, también le gustan las mujeres, bueno, da lo mismo!
Que Quiñones haya pagado con el divorcio por sus actos, me conforma, aunque no creo que cambie, si vuelve a estar con otra mujer, seguramente seguirá haciendo lo mismo.
Espero que lo hayas pasado bien con Andrea.
Saludos. Hasta la próxima."
Hacía casi un mes que habíamos comenzado la obra, los trabajos iban a buen ritmo y decidí, qué los muchachos y yo, nos tomemos el fin de semana largo de los carnavales, yo aprovecharía y me iría esos cuatro días a Buenos Aires.
Salí el viernes a la noche de Mar del Plata, aunque no estuviese en mi casa, extrañaba Buenos Aires. Llegué al departamento a eso de las tres de la mañana y me acosté a dormir un rato.
Antes de dormirme, se me ocurrió encender mi viejo teléfono, y darme cuenta que era verdad lo que había dicho Carina, tenía decenas de mensajes, al menos un mensaje suyo por día, aunque algunos días, más de uno.
No podía mentirme a mí mismo, aunque no pudiera aún hablar con ella, necesitaba verla, aunque sea a la distancia, en el fondo ese había sido uno de los motivos por los que había vuelto a Buenos Aires.
Me desperté a eso de las nueve de la mañana, desayuné, me cambié y salí.
Quince minutos después, estaba frente a la agencia de turismo de Roberto en Caballito, dónde sabía que estaba trabajando Carina.
A las doce y media del mediodía, la agencia cerró y vi salir a todos los empleados, tres chicas y dos muchachos lo hicieron primero, luego la vi salir a Carina, conversando con un hombre. Cerraron las puertas y caminaron juntos en dirección opuesta a dónde me encontraba estacionando.
Cuándo se alejaron cerca de una cuadra de mí, encendí el auto y los seguí.
Tres cuadras adelante, entraron en un restaurante, seguramente almorzarían allí. ¿Tendría algo con ese hombre? ¿O solo eran compañeros de trabajo?
Tuve una presión en el pecho, pero, ¿qué podía hacer? Si era yo el que negaba cualquier contacto con ella.
Me quedé esperando a unos cincuenta metros del restaurante a que salieran.
Cuando los vi salir, conversaban animadamente y sonreían.
Caminaron varias cuadras y entraron en un edificio.
El alma se me cayó al suelo, si tan arrepentida estaba, tan dolida por mi ausencia, ¿qué hacía con ese hombre, entrando seguramente a su casa?
Ya no pude seguir ahí, y me volví al departamento bastante cabreado.
Pensé mil cosas, seguramente pensará que no quiero ya más nada con ella, y estará iniciando una relación con ese hombre. ¿Tan poco le duró el amor por mí? ¿Tan rápido estaba con otro?
Mi cabeza se llenó de elucubraciones que no hacían más que atormentarme.
Esa tarde, a eso de las siete, me encontraría con Roberto para tomar una cerveza y hablar un poco.
Esta vez yo llegué primero, y mientras lo esperaba pedí una cerveza, llegó un rato después y me pidió perdón por la demora.
-FRANCO: No hay problema Rober, ¿cómo andas?
-ROBERTO: Muy bien por suerte, ¿y vos?
-FRANCO: Ahí vamos! El trabajo de Mar del Plata va muy bien, por eso me vine estos días.
Le conté cómo iba todo, dónde estaba viviendo y varias cosas más.
Él me contó del trabajo, pero no me decía nada de Carina, hasta que se lo pregunté.
-FRANCO: ¿Cómo va Carina en el trabajo?
-ROBERTO: Bárbaro, ya se hizo cargo de la sucursal. Escúchame boludo!, cada vez que nos encontramos o hablamos por teléfono me preguntas por Carina, ¿porque no hablas con ella?, si a la legua se nota que la seguís amando, y a ella también. Se equivocó, se mandó muchas cagadas, pero no deja de ser una buena mina, y estoy seguro que está esperando que hables con ella. Escúchala al menos, si después decidís o deciden no seguir juntos, cada cual podrá seguir con su vida. Pensalo.
-FRANCO: Rober, el venir a Buenos Aires, en parte era aunque sea para verla a la distancia, pero su traición no se me va de la cabeza. Hoy estaba frente a la agencia, y la vi salir con un hombre, irse a almorzar juntos y después entrar supongo que en su casa. Me cayó como el culo, si sigue enamorada de mí, si está arrepentida, si está mal por no verme, ¿qué hacía con ese tipo, y yendo a su casa?
-ROBERTO: No seas boludo, quizás necesitó alguien con quien hablar, ¿qué creés, que se fue a coger con el tipo?
Porque te quiero, te lo digo, no seas boludo, encontrate con ella, díganse todo lo que tienen que decirse, y después verás cómo seguir. Seguís atado a algo que no se resuelve, para bien o para mal, necesitas resolverlo, para poder seguir con tu vida.
Hablamos Hasta casi la hora de cenar, Roberto y Lucía iban al cumpleaños de su suegra.
Volví al departamento pensando en lo que habíamos hablado con Roberto, ¿Estoy preparado para volver a verla, para hablar con ella? No puedo sacar de mi cabeza, lo que vi esa noche en la fiesta con Quiñones.
Me dormí pensando en eso.
Me desperté el domingo como a las diez de la mañana, mientras me tomaba unos mates, pensaba en lo que me había dicho Roberto, durante todo el día, pensé en qué hacer.
No estaba seguro del todo, pero pasadas las ocho de la noche, decidí darme un baño e ir a la que fuera nuestra casa, para hablar con Carina.
Llegué a la puerta, pasadas las nueve de la noche, estuve unos minutos en el auto, pensando si era lo correcto.
Lo decidí, bajé del auto y entré al edificio con mi llave.
En la puerta del departamento, me pareció escuchar voces y risas, respiré hondo y toque el timbre. La puerta se abrió, y para mí sorpresa, no era Carina la que estaba allí, era el hombre con la que lo había visto salir de la agencia e ir a almorzar. Aquello me descolocó y dije lo primero que se me ocurrió.
-FRANCO: Perdón, me equivoqué de departamento.
-HOMBRE: No hay problema, creímos que era de la pizzería.
"Creímos" había dicho ese hombre, lo saludé amablemente y bajé por las escaleras con lágrimas en los ojos, no quería esperar allí el ascensor. Ese hombre estaba en nuestra casa.
Salí del edificio y me subí al auto, cuando arranqué, miré hacia arriba y me pareció ver a Carina en el balcón del quinto piso, y hasta me pareció escuchar qué gritaba mi nombre.
Volví al departamento hecho pelota, no solo había estado ella en su casa, sino que él estaba en la mía, esperando comida para cenar juntos.
No lo soporté y esa misma noche me volví a Mar del Plata.
Llegué casi a las cinco de la mañana y me tiré a dormir.
Me despertó el sonido de un mensaje en mi teléfono pasado el mediodía del lunes, al verlo, y confirmar que era un mail de Carina, no quise leerlo, de solo imaginar, que quizás le contara al desconocido, que estaba con otro hombre, me dio una puntada en el pecho.
Decidí levantarme y darme un baño. Después me fui a caminar a la playa.
Volví como a las cinco de la tarde, y me tiré a dormir.
El martes, último día de carnaval, no sabía qué hacer, y decidí agarrar el auto y manejar sin rumbo.
Al día siguiente, comenzaba el trabajo nuevamente y allí puse mi cabeza, tratando de dejar de pensar en lo que se había convertido mi vida.
El viernes me llegó otro mail de Carina, que tampoco quise leer.
También un mensaje de WhatsApp de Andrea, preguntándome cómo iba todo en Mar del Plata, le contesté contándole un poco de todo, aunque no le dije que había estado en Buenos Aires.
Ya habían pasado tres semanas de mi viaje a Buenos Aires, en ese tiempo, hablé varias veces con Roberto, pero no le pregunté por Carina, pero en la última llamada, el fue quién preguntó, el por qué no le hablaba de Carina, no quise contarle lo que había visto, y le contesté con evasivas.
Una semana después, me llegó un nuevo mail de Carina, esta vez decidí leer los tres juntos.
Primer mail:
"Hola, ¿Cómo estás?
Hace tiempo que no hablamos y tenía algunas cosas para contar, en el trabajo, todo más que bien, pero en lo personal todo lo contrario.
Ayer estaba por cenar con un compañero de trabajo en casa, y tocaron el timbre del departamento, con Federico, pensamos que era la pizza que habíamos pedido, me extrañó que fuera en nuestro piso. Él fue quien abrió la puerta y desde la cocina, me pareció escuchar qué decían que se habían equivocado de departamento, cuando fui para la puerta, Federico me dijo que era un hombre, abrí pensando que podría ser Franco, pero ya no había nadie en el palier.
Le pregunté cómo era físicamente, y cuando me lo describió, salí al balcón y lo vi subirse a su auto, le grité, pero no se detuvo, me puse muy mal, seguramente se fue al ver a Federico.
Espero no agobiarte con mis cosas.
Hasta la próxima."
Segundo mail:
"Hola:
Supongo que andarás ocupado/a con trabajo y no has podido responderme.
Todavía me tiene muy mal, lo que pasó el fin de semana largo.
Saludos. Hasta la próxima."
Tercer mail:
"Hola:
Bueno, a estas alturas, me da por pensar que ya no seguiremos en contacto, no sé si no has podido o no has querido responderme, lo que al principio me incomodaba, término haciéndome sentir comprendida, aunque no sepa quién sos, si sos hombre o mujer, en realidad me da lo mismo, en el peor momento de mi vida, encontré acá en estos mails algo de esperanza.
Espero que te encuentres bien, y si ya no habrá respuestas, quiero agradecerte, aunque no lo creas, tus mails me han servido para replantearme muchas cosas.
Hasta la próxima o hasta siempre.
Gracias!
Carina."
Después de leer los tres correos, no estaba seguro de que hacer, por un lado me decía qué se había puesto muy mal la noche que yo estuve, pero estaba con ese hombre en mi casa. Decidí contestarle.
Respuesta:
"Hola Carina:
Perdón por no contestar desde hace tiempo, pero estuve con bastante trabajo.
Me alegro que las cosas en tu nuevo trabajo, vayan bien.
Me contaste en el primer mail, que tu esposo fue a verte, eso es bueno, quizás haya decidido contactarse con vos, aunque supongo por lo que me contás, que sí se encontró con otro hombre en tu casa, no le debe haber caído muy bien, y por eso se fue.
Veo que estás intentando dejar atrás lo ocurrido, y seguir con tu vida, suele decirse que el tiempo cura todas las heridas, y está muy bien que pienses en buscar otro camino, otra relación, tu vida continúa, y con el tiempo, lo que pasó será historia.
Y cómo una pequeña concesión, te diré que a Andrea, no le van las mujeres.
Espero qué encuentres la felicidad en tu vida.
Hasta la próxima."
Su respuesta llegó a los minutos.
Respuesta:
"Bueno, bueno! Qué dato me has dado, eso quiere decir que sos un hombre!
He releído varias veces tus mails buscando alguna frase, qué delatara tu sexo, pero ha sido recién en este último, que lo has develado. Tengo que decirte que varias veces, creí que eras una mujer, sobre todo cuando te comunicaste con Quiñones para vengarme por lo que había hecho. Pero en verdad da lo mismo, salvo por aquel pedido de fotos en ropa interior, casi estaba segura de que eras una mujer.
Cambiando de tema, y volviendo a mí, aún me siento culpable por haber estado con Federico el día que Franco vino a verme, me gustaría poder explicarle.
Que sigas bien!
Hasta la próxima."
Decidí en ese momento no contestarle, no estaba seguro de seguir con estos contactos, no sé si soportaría enterarme lo que esté viviendo con su amigo.
Estábamos en el tercer mes de trabajo, y si todo seguía a este ritmo, terminaríamos antes de los seis meses proyectados.
En el fin de semana largo del dos de abril, volví a Buenos Aires, esta vez sin avisarle a nadie, necesitaba hablar con el gerente de la empresa, para decirle que no estaba en un buen momento personal y que no quería que el trabajo sufriera las consecuencias, que si así lo consideraba, me reemplazara en la dirección de la obra.
Me propuso que me tomara una semana para descansar y que luego volveríamos a reunirnos.
En verdad, no me sentía bien, no dormía bien, no comía bien, estaba tomando bastante más alcohol de lo normal, y había bajado de peso, casi ocho kilos.
Antes de llegar al departamento, me compré una botella de whisky, me tomé varios vasos, y sin cenar, me fui a dormir.
Me desperté el domingo como a las tres de la tarde, con tremenda resaca.
Mientras me daba un baño, intentaba hilvanar un par de pensamientos coherentes, pero mil cosas pasaban por mi cabeza.
Me tomé un café y salí a caminar un poco, a tomar aire, a tratar de acomodar mis ideas.
A eso de las cuatro de la tarde, me llamó Roberto, para ver cómo estaba, le dije que estaba en Buenos Aires y me dijo de encontrarnos.
Yo no tenía muchas ganas, pero me insistió tanto que terminé aceptando.
Nos encontramos a las seis en un bar y cuando me vio, lo primero que me dijo fue:
-ROBERTO: Fran, vos no estás bien! estás pálido! ¿Te sentís bien?
-FRANCO: Si Rober, ando bien, solo que últimamente no estoy durmiendo mucho, el laburo me tiene a full.
-ROBERTO: Boludo, no me la contés a mí que te conozco hace años! ¿Qué te pasa? Contame no seas pelotudo, ¿Qué pasa?
Y en ese momento, sentí que todo me daba vueltas, una puntada en la boca del estómago, sentía como hormigas en el cuerpo, miraba a Roberto, sabía que me estaba hablando, pero no podía entender lo que me decía.
Hasta que por el peso que sentía en los ojos los cerré.
No sé cuánto tiempo después me desperté, al abrir los ojos lo vi a Roberto y a Lucía, los dos con caras de preocupados, mirándome.
Miré a mí alrededor y supuse que estaba en un hospital, seguramente me habría bajado la presión y me habían traído a la guardia.
-ROBERTO: Quedate tranquilo, el médico ya viene.
-FRANCO: ¿Qué hora es?
-LUCIA: Diez menos veinte.
-FRANCO: ¿De la noche?
-ROBERTO: De la mañana Fran, estás acá desde ayer a la tarde, te tuvo que traer una ambulancia, te desplomaste en el bar. Te están haciendo varios estudios, pero te encontraron con bastante alcohol en sangre, deshidratado y supone el médico que estás anémico.
-FRANCO: Uff! Tampoco es para tanto!
-LUCIA: El médico cree que no te estás alimentando bien, y tiene razón, estás más flaco que nunca!
-ROBERTO: Ahora descansá hasta que venga el médico.
Me quedé solo en la habitación y me volví a dormir, me desperté cuando una enfermera entró para tomarme la presión.
Me dijo que minutos después, vendría el médico y me darían el alta.
Media hora más tarde, entró el médico, me comentó los resultados de los estudios y me dijo que estaba anémico y deshidratado, que me daba el alta, pero que tendría que alimentarme bien y tomar un par de suplementos que me recetó.
Más tarde entró Roberto con los papeles del alta y mientras me vestía me dijo que me llevaría a casa.
Ya en el departamento, me senté en el sillón, mientras el preparaba algo para comer los dos.
-ROBERTO: Fran, creo que no podés seguir así, se que estás mal, pero tenés que tratar de seguir con tu vida, sos un tipo joven y necesitás plantearte el futuro, creo que tendrías que dejar de postergar el encuentro con Carina y hablar con ella de una vez lo que les pasa y ver como se resuelve, si existe la posibilidad de volver a estar juntos o por el contrario, seguir cada cual con su vida.
Sabés que estoy siempre, que podés contar conmigo, si necesitás que hable con ella, solo me lo tenés que pedir.
-FRANCO: No alcancé a contártelo, pero el fin de semana largo de carnaval, decidí hablar con ella y fui a la que fuera nuestra casa, cuando toqué el timbre, me abrió el tipo con el que la había visto el sábado, un tal Federico, no lo pude soportar y me tuve que ir. Eso me partió al medio.
-ROBERTO: ¿Federico? Debe ser Federico Olazabal, también trabaja desde hace poco en Caballito!
-FRANCO: Seguramente debe tener algo con él, los vi entrar en su casa y después lo encontré en la mía.
-ROBERTO: No sé mucho de él, aunque trabaja muy bien y es muy macanudo. Quizás sea hora de saberlo, y por ella misma, dejá de suponer cosas que quizás no sean como pensás.
Después de cenar, antes de irse me dio un montón de recomendaciones, me abrazó y se despidió diciéndome que me cuidara, y que por supuesto, por cualquier cosa lo llamara.
En verdad no me sentía bien, no encontraba la forma de seguir y quizás Roberto tenga razón, debo tomar el toro por las astas y encontrarme con Carina.
Esa semana no trabajaba, me incorporaría recién el lunes, y decidí pasar el sábado en la tarde por la que fuera nuestra casa para hablar con ella.
No sabía cómo resultaría esa conversación, trataría de ser lo más civilizado posible, aunque ya sabía, creo yo que todo sobre sus infidelidades, no estaba seguro de mi reacción al escucharlo frente a frente.
Por supuesto estuve nervioso todos esos días, pensando en cómo encarar la conversación, cómo tratarla, me imaginé varios escenarios, pero ya se vería en el momento.
El jueves, me llegó un mail de Carina que no esperaba, tuve miedo de lo que me iba a encontrar al leerlo, pero de todos modos decidí hacerlo.
-Mail:
“Hola, ¿cómo estás? Espero que muy bien!
Hacía días que no nos conectábamos y en verdad, necesitaba hablar con alguien, mi amiga Virginia está en Europa con su marido y no quiero agobiarla con mis cosas.
Roberto y Lucía, me han comentado algo de Franco, aunque suponía que tendrían contacto sin yo saberlo, y los entiendo.
Roberto se encontró con él en un bar y se desmayó, tuvo que llamar a una ambulancia y lo llevaron al hospital, lo encontraron deshidratado, mal alimentado y anémico, me dijo Lucía que lo vio muy flaco y caído. Me siento muy mal, todo eso es por mi culpa, es por eso que él está así, por mi traición, por lo mierda que he sido con él. No puedo parar de llorar, hago esfuerzos para estar bien en el trabajo, pero cuando salgo, no tengo ganas ni de comer. Por suerte, con Federico, nos hemos conectado muy bien, yo le conté mi historia, y él me ha contado la suya. Congeniamos muy bien desde que nos conocimos y hemos compartido muchas cosas. Gracias a él, y a lo incondicional que ha sido conmigo, es que la sigo remando. Su historia no es mucho mejor que la mía, se enamoró perdidamente de su instructor de tenis, parecía que todo iba bien, incluso se habían ido a vivir juntos afrontando todas las adversidades que implica socialmente declararse homosexual, pero seis meses después, Matías volvía de ver a sus padres en Trenque Lauquen, y falleció en un accidente en la ruta.
Hemos juntado nuestros dolores y tratamos de apoyarnos.
Perdón por lo extenso del mail, necesitaba contarlo.
Hasta pronto.”
Aquel mail, le dio un poco de luz a mi oscuro panorama, ese hombre era gay, y nada tenía que ver con ella.
Sabiendo esto, decidí pasar por su casa ese mismo sábado en la tarde.
Ese día me desperté muy temprano, ya no pude dormir más, la ansiedad me dominaba.
Almorcé algo en un restaurante y después de un café, me fui para la que fuera nuestra casa.
Estacioné en la puerta, sin saber si estaba o no. Entré al edificio con mi llave y fui hasta el quinto piso en el ascensor.
Parado frente a la puerta, traté de escuchar algo, más que nada para saber si estaba sola. No se oía nada y tomando aire, con los latidos del corazón acelerados, toqué timbre.
No hubo respuesta, seguramente no estaría. Me di vuelta para llamar el ascensor para irme, cuando escuché el giro de las llaves.
La puerta se abrió y parada frente a mí, con una remera larga de andar por casa y descalza, al verme estalló en llanto. Se quedó inmóvil y sin decir nada, creo que la sorpresa de verme allí fue tal que se paralizó.
Decidí ser yo quien diera el primer paso.
-FRANCO: Hola Carina, ¿podré pasar para que hablemos?
Secando con sus manos sus lágrimas, lo único que salió de su boca fue:
-CARINA: Fran!
Seguía inmóvil, di un paso en dirección a la puerta y ella seguía ahí, petrificada.
-FRANCO: Si es mal momento, puedo volver otro día!
Eso pareció haberla traído de vuelta a la realidad.
-CARINA: No por favor! No te vayas! Esperé tanto este momento! Pasá por favor si es tu casa!
Entré y ella cerró detrás de mí, caminé hasta el estar, todo estaba tal cual lo recordaba, y me senté en el sillón, ella caminó detrás de mí y también se sentó en el sillón, pero algo alejada.
-FRANCO: Carina, creo que es momento de que hablemos!
La notaba sumamente nerviosa, aunque me sorprendiera a mí mismo, yo estaba más tranquilo, seguramente porque no era yo el que tenía que dar explicaciones. Como para tratar de descomprimir un poco la situación, y que la conversación fuera tal, se me ocurrió decirle.
-FRANCO: ¿Hago unos mates?
-CARINA: Yo te los preparo!
Se levantó y puso la pava, la vi irse para nuestro dormitorio, y volvió un momento después, peinada, con un jean y otra remera.
-CARINA: Si sabía que venías, me hubiera arreglado!
-FRANCO: No hace falta!
Volvió de la cocina con el mate preparado, tomó el primero y luego me dio uno a mí.
Me miraba a los ojos pero no sostenía la mirada, creo que avergonzada.
-CARINA: Fran, lo primero que necesito es pedirte perdón, se que te lastimé y me arrepiento cada día por eso. Te traicioné y no te lo merecías, no fui con vos una buena esposa y no merezco que sigas conmigo.
-FRANCO: Quisiera que me lo cuentes.
-CARINA: Hace tiempo que decidí contarte todo, ser completamente sincera con vos y decirte todo lo que necesites saber.
-FRANCO: Creo que lo mejor sería empezar por el principio.
-CARINA: De acuerdo! La primera vez que te fui infiel, aún estábamos de novios, y fue con un ex compañero de trabajo en el cumpleaños de otra compañera, estaba un poco tomada y no medí las consecuencias, no sé, me debo haber sentido la mas potra de todas, y caí como una boluda, llegamos al sexo oral mutuo, pero no pasamos de ahí, y nunca más volví a verlo.
Mucho tiempo después, en la casa de un cliente que visité por una cotización, era un hombre atractivo, y de una charla amena, un café y montón de halagos, me dejé llevar y terminé en su cama. Esa también fue la única vez con ese hombre.
Mis lágrimas empezaron a caer, cuando vio que estaba llorando, las suyas también brotaron.
-CARINA: Perdón Fran, perdón! Mil veces perdón!
-FRANCO: Seguí por favor!
-CARINA: Una noche que salimos con las chicas, nos encontramos en el bar con un grupo de chicos conocidos de Julieta y nos sentamos juntos, las chicas se fueron yendo con algunos de esos chicos y yo quedé sola con el amigo de Julieta, entre las bebidas y el ambiente, empezamos a besarnos y terminamos masturbándonos mutuamente en el estacionamiento, no llegué a más esa noche, aunque después me empezó a perseguir, hasta que Julieta tuvo que hablar con él para que me dejara en paz.
Y la última fue con el subdirector de la compañía, como una tarada, harta de que no me tuvieran en cuenta, de que no pudiera ascender en la compañía, Quiñones me engatuzó haciéndome creer que si me acostaba con él, tendría ese cargo. Qué pelotuda fui! Me lo creí y accedí a estar con él la noche de la fiesta, en el salón, y luego en un hotel.
Tengo que decirte ahora me doy cuenta de muchas cosas, mi estúpida sensación de sentirme inferior, de sentirme menos que vos, vos sos exitoso en tu trabajo, lográs muchas cosas y siempre he estado orgullosa de eso, pero yo me sentía como frenada, como que no podía progresar, no sé, ya no sé cómo pude ser tan boluda y pensar de esa manera, recordar eso me avergüenza!
Después de la noche de la fiesta, hubo un encuentro virtual, donde me pidió que me masturbara por videollamada, y como una reverenda pelotuda, acepté. ¿Qué mierda pensé en ese momento? ¿Qué no pasaría nada? Que mala persona fui!.
Cómo una adolescente, le creí lo que me decía, cuando pensé que ya tendría el ascenso y listo, empezó a pedir más, me llevó a un hotel, aunque esa vez me enojé y no quise nada con él. A partir de ahí, ya no quise más encuentros con ese tipo, que se metiera el ascenso en el culo.
Después me presionó para volver a estar conmigo, y cuando me negué, me maltrató, me humilló y me amenazó.
Cuando ya te habías ido de casa, me sacaron mis clientes y me mandaron a una sucursal, pero terminé renunciando cuando Roberto me llamó para ofrecerme trabajo.
-FRANCO: ¿Eso es todo?
-CARINA: Si, ya no hubo más infidelidades! Sé que fui una mierda con vos y que no merezco tu perdón. Siempre fuiste conmigo un hombre maravilloso, siempre estuviste para mí, y yo te lo pagué con traición.
Sabía que me había contado todo, al menos todo lo que había dicho en los mails, pero algo más esperaba que me cuente, el tema de los mails con el desconocido.
-CARINA: Algo más necesito contarte, aunque no fue una infidelidad, hice algo que tampoco debería haber hecho.
Unos días antes de que te fueras de casa, desde una cuenta de correo que no conocía, llegó un mail donde me decían que sabían lo que había hecho, en un primer momento, creí que era un mail de esos que envían para ver quien cae, pero me decía, que tenía mucha información mía y sobre mis infidelidades, diciéndome que si no cooperaba, te mostrarían toda esa información, me volví loca, sabía perfectamente que lo que había hecho estaba mal, y qué si vos lo supieras, tendría que ser por mí, pero tenía mucho miedo de contarte todo, no tuve el valor, y en los primeros mails, para probarme, me había pedido tres fotos en ropa interior, que se las envié. Me sentí acorralada y estaba desesperada, no sabía qué hacer.
Cuando te fuiste, creí que había sido esa persona la que te lo había contado, pero me dijo que no, qué su intención no era destruir mi matrimonio, si no hacerme recapacitar sobre mis acciones. Aunque hasta a mí me cueste creerlo, así lo entendí, y estando sola, sin poder ubicarte, sintiéndome tan mal, esa persona me hizo ver las cosas de otra manera, decidí contártelo todo en cuanto tuviera la oportunidad. Mucho tiempo después, supe que esa persona era un hombre, que incluso lo hizo pagar a Quiñones por la forma en que me había tratado, tengo que decirte que mantengo contacto con el regularmente, pero nunca intentó chantajearme ni pretendió nada de mí. Creo que tengo que agradecerle el haber tomado el valor de enfrentar las consecuencias de mis acciones y eso es todo cuánto pretendo, sé que me equivoqué, muchas veces me equivoqué y me arrepiento cada vez que me miro al espejo, cómo pude hacerle eso al hombre que amo, que sigo amando.
También quería decirte, qué no tengo derecho a estar aquí, esta es tu casa, y la que se tiene que ir soy yo, tengo todas mis cosas embaladas, esperando el día que volvieras para irme, es tu derecho, el pedirme que me vaya.
-FRANCO: Entenderás que no es fácil para mí, escuchar todo lo que has dicho, se me vienen a la cabeza mil preguntas, pero no sé sí hacerlas.
-CARINA: Pregúntame lo que necesites saber, ya no te voy a ocultar nada más.
-FRANCO: Lo primero que necesitaría saber es ¿por qué? Si te faltaba sexo en calidad o cantidad, morbo, adrenalina, fantasía o lo que sea, hubiera querido que lo hablemos y que tratáramos de solucionarlo, ¿por un asenso?
-CARINA: No fue nada de eso, el sexo entre nosotros siempre fue excelente, y en ninguna de esas ocasiones, fue mejor, fui una estúpida que no supo poner por delante, al amor de su vida y se dejó llevar por la frivolidad de sentirse deseada. No tengo justificación para lo que te hice, no puedo pretender tu perdón.
FRANCO: Seguramente te preguntarás como lo supe, y por si no le creías a ese hombre de los mail, nadie me lo contó, la noche de las fiestas de empresas, estaba tan perdido sin vos, qué de mi fiesta, me fui a la tuya, cómo estaba en la lista, me dejaron entrar, y te vi muy risueña con Quiñones, cuándo fueron para el fondo, los seguí y lo vi todo, también cuando salieron de la fiesta para ir al hotel.
Te imaginarás como me sentí, y días después, verte ir nuevamente al hotel, y como si fuera poco, cuando me dijiste que te tenías que reunir con él por el tema del ascenso, fuera de horario, y llegando a casa tres horas después, hizo que ya no pudiera soportarlo y por eso me fui. ¿Qué hubieras hecho vos en mi lugar? ¿Cómo te hubieras sentido si me hubieses visto como yo te vi, con una compañera de trabajo? Me sentí un pelotudo, un cornudo humillado al que se le reían en la cara, ¿crees que no tuve oportunidades de serte infiel? Desde mi secretaria, compañeras de trabajo, las que se dicen amigas tuyas, y otras mujeres que me he cruzado, nunca me sentí el macho que todo lo puede, mi corazón estaba con vos, y nunca propicié ni busqué una situación así, con esto no quiero decir que soy mejor que vos, solo que te puse por delante.
-CARINA: Ya lo sé, y tenés razón, en esos momentos, no te puse por delante, puse a mi ego y a mi ambición, y tengo merecido lo que me pasa.
Sabía que todo cuánto decía, era un nuevo puñal que la atravesaba, pero tenía que decirlo todo, lo que siento y lo que pienso. Y en ese momento pensé si blanquear quién era el de los mail en realidad.
-FRANCO: Ahora soy yo el que se va a sincerar, quiero que lo hablemos todo, que nada quede oculto.
Todo lo que hoy me has contado, yo ya lo sabía, fui yo quien creó la cuenta [email protected], y con quién has estado en contacto todo este tiempo, necesitaba encontrar la forma de saber la verdad de lo que había pasado y también saber qué otras cosas me ocultabas. De más está decir, que lloré leyendo cada uno de esos mail, intentando encontrar el por qué, preguntándome en cada línea, qué había hecho mal para haber llegado a esta situación.
Cuando le dije de la cuenta de correo, tapó su cara con las manos, llorando sin parar, reconociéndole que era yo, sabría qué me acosté con Andrea, pero eso no me preocupó, se lo iba a decir de todos modos.
-CARINA: ¿Entonces fuiste vos el que se vengó de Quiñones?
-FRANCO: Por supuesto, y se hubiera merecido más que eso el hijo de puta ese!
-CARINA: Eso quiere decir también que te acostaste con Andrea.
-FRANCO: Sí por supuesto, lo dije en los mail y te lo confirmo ahora. Fue también una forma de vengarme de Quiñones. Te tengo que decir qué no me siento orgulloso de haberlo hecho, no me hace ser más hombre haberme acostado con ella, pero el enojo y el odio a Quiñones me empujaron a hacerlo. Quizás lo entiendas como una venganza hacia vos, pero nunca fue esa mi intención y tampoco nunca quise que Andrea pagara por su marido.
Nunca podré odiarte, no por eso, pero no sé cómo seguir con mi vida.
Después de decir eso me levanté para irme, no me sentía bien habiéndola atacado de esa forma, destilé mi enojo en esa conversación.
-FRANCO: Espero que entiendas, no tengo en claro cómo seguir, y por supuesto no te tenés que ir, aunque sea mía en los papeles, esta casa también es tuya, salvo que decidas irte.
-CARINA: Esperá! no te vayas! ¿Dónde estás viviendo todo este tiempo?
-FRANCO: Durante el mes de vacaciones estuve en la costa, cuando volví me alquilé un departamento, pero ahora estoy viviendo en Mar del Plata por trabajo, me vuelvo para allá el lunes.
-CARINA: Sé que no tengo derecho a pedírtelo, y entendería si me dijeras que no, pero Roberto me dijo que no estabas bien de salud, me gustaría tener, aunque que sea de vez en cuando, algún contacto con vos para saber cómo estás.
-FRANCO: Está bien, pero espero que entiendas si en algún momento no te contesto.
-CARINA: Lo entenderé! Gracias Fran por permitirme contártelo todo, y voy a entender la decisión que tomes. No me va a alcanzar la vida, para pedirte perdón.
Casi como por inercia, me salió abrazarla antes de irme y me tomó fuerte entre sus brazos por un momento.
Baje mirándome en el espejo del ascensor, sentía una extraña paz, no tenía idea de lo que seguiría, pero el habernos dicho todo me quitó un lastre de encima.
Llegué al departamento a eso de las ocho de la noche, antes de subir me compré varias cervezas, y esa noche solo y entre lágrimas me emborraché.
El lunes, fui a la empresa y que dije al gerente que seguiría a cargo de la obra, y de allí mismo me fui para Mar del Plata.
Al llegar, me presenté directamente en la obra, todo iba bien, solo di unas pequeñas indicaciones y me puse a trabajar.
Me empecé a cuidar en las comidas, desayunaba bien antes de ir al trabajo, y cenaba sano, dejé el alcohol, solo alguna cerveza los fines de semana, y quince días después, empecé a ir a un gimnasio dos o tres veces a la semana, según me lo permitía el trabajo. Pronto gané unos kilos que había perdido y en verdad me sentía mejor.
Un mediodía estaba almorzando y me llegó un mail de Carina, a la cuenta que había inventado, no entendí el porqué, pero decidí leerlo.
Mail:
"Hola Fran, ahora puedo nombrarte porque ya sé quién sos, y aunque no lo creas, me alegré de que fueras vos, solo quería saber cómo te encontrabas, saber si te sentías mejor de salud. Entenderé si decidís no contestarme.
Y te lo digo porque así lo siento, te sigo amando, y hasta el último de mis días, te estaré pidiendo perdón.
Hasta la próxima."
Tenía que volver a la obra, decidí que le contestaría al llegar al departamento.
Salí del gimnasio, compré algo para comer y mientras cenaba le respondí.
Respuesta:
"Hola Carina: ¿cómo estás?
Yo estoy mucho mejor de salud, me estoy cuidando en las comidas, como sano y aflojé un poco con el alcohol, solo los fines de semana. También empecé en un gimnasio y la verdad es que me hace muy bien. Espero que estés bien. Volví a usar el teléfono viejo, para que lo sepas.
Saludos. Hasta la próxima."
Ella me había dicho que me sigue amando, aunque yo también así lo sentía, no podía decírselo.
El fin de semana, no tenía nada que hacer y me fui a caminar a la playa después del gimnasio, sentado en unas piedras mirando el mar, decidí leer y escuchar todos los mensajes de Carina que no había visto.
Decía muchas cosas en los mensajes, algunos solo me pedía perdón, pero en otros muchos más extensos, me decía muchas cosas más. Escuchar muchos de los audios, pidiéndome perdón entre lágrimas, me partía el corazón.
Y mirando el mar, pensaba en que hacer, como dejar atrás todo lo que pasó. ¿Estoy preparado para perdonarla? ¿Es lo que siento? Creo que perdonarla es una parte de lo que siento, puedo ver su arrepentimiento, su sentimiento de culpa, se que reconoce lo que me ha dolido todo lo que pasó y estoy dispuesto a quitarle ese peso de encima, que pueda sentir que de corazón la perdono, que nunca le deseé ningún mal, y que nunca podría odiarla.
Volví al departamento, y así cono lo pensé, decidí escribirlo y enviárselo, pero esta vez por WhatsApp.
Mensaje:
"Hola Carina, después de nuestro último encuentro, no he podido dejar de pensar en lo que nos ha pasado. En primer lugar necesito decirte, y desde el corazón te lo digo, que nunca podré odiarte, que nunca te deseé, ni te desearé ningún mal, que pude ver, leer y escuchar tu arrepentimiento y la culpa que te atormenta, y quiero decirte que no es necesario que me pidas perdón por el resto de tus días, en el momento que sentí, por cómo te conozco, de tu sincero arrepentimiento por lo pasado, y entendí que reconoces haberte equivocado, en ese mismo momento te he perdonado. Ni yo, ni vos, ni nadie, somos perfectos, nos equivocamos, y si reconocemos nuestros errores y pedimos perdón por ellos, por supuesto deseamos ser perdonados. Quiero que sientas mi sincero perdón, los hechos no se pueden cambiar, es imposible volver el tiempo atrás, y ese sentimiento de culpa es una mochila demasiado pesada para cargarla toda la vida. Solo quiero que tengas paz.
Te mando un beso.
Hasta la próxima. "
El poder perdonarla es algo que no podía evitar, pero...¿ Cómo se hace para volver a confiar? ¿Cómo se borra de la cabeza todo lo sabido? ¿Cómo se hace para que eso no aflore nuevamente?
Imaginé mil veces, volver a estar juntos, ¿Cómo se comportaría mi cabeza, por ejemplo, ante una salida con sus amigas? ¿O ante un viaje de trabajo? ¿Cómo sería volver a hacer el amor con ella? ¿Cómo podría estar seguro de que no volvería a ocurrir lo mismo?
Desde hace tiempo, sentí que podía perdonarla, seguramente por lo que siento por ella, si hubiera sido yo el infiel, hubiera deseado su perdón, pero la pregunta que se reitera en mi cabeza, es ¿cómo hacer para volver a confiar en ella?, sin esa confianza, la relación iría irremediablemente al fracaso.
En esos pensamientos estaba, cuando me llegó un WhatsApp suyo.
Respuesta:
"Hola Fran, no puedo dejar de llorar, leyendo una y otra vez tu mensaje, sos un sol, sos el mejor hombre que he conocido en mi vida, sé qué me has perdonado de corazón, porque conozco tu corazón, pero no sé si en algún momento de mi vida, podré sacarme está culpa qué cargo. Y te aseguro, con todo mi ser, qué no quiero volver a pasar por un momento como este en lo que me quede de vida.
Soy consciente de lo difícil que es todo esto para vos, no te lo merecés, sos un hombre amable, gentil, trabajador, honrado, comprensivo y de buen corazón, te mereces ser feliz, te mereces lo mejor de la vida y yo no estoy segura de serlo.
Siempre te amaré.
Carina."
Por supuesto, no pude evitar las lágrimas, aunque no lo dijo, siente que no es la mujer indicada para mí, le creo cuando dice que me ama, porque en el fondo, está diciendo que busque mi felicidad con otra mujer. Pero, ¿qué hago con lo que siento por ella?
Con ese pensamiento me quedé dormido.
La obra iba mejor de lo esperado, seguramente en menos de un mes estaría terminada, casi un mes antes de lo previsto.
Se acercaban las vacaciones de invierno, y con los trabajos casi concluidos, ya empezamos a organizar el regreso a Buenos Aires.
Terminados los trabajos, limpiamos todo, ordenamos y programamos una reunión con los dueños de la metalúrgica, para hacer todas las pruebas de funcionamiento necesarias. Aunque ya las habíamos hecho con los muchachos, era necesario que los dueños vieron todo funcionando.
Durante dos extensas jornadas, probamos todo varias veces, las obras electromecánicas, las informáticas, y todos los sistemas de seguridad.
El contratante quedó muy conforme y a mediados de julio, entregamos oficialmente la obra.
Al día siguiente volveríamos para Buenos Aires, y esa noche invité a todos los muchachos a comer un buen asado y a brindar por el éxito el trabajo.
Llegué a Buenos Aires pasado el mediodía, fui a la empresa, y tuvimos una reunión con el gerente, les dejamos todos los informes y los registros de todo lo que habíamos hecho, y antes de retirarme, le pedí una semana de vacaciones, la segunda del receso de invierno, me las dieron sin problema.
Esa tarde me junté con Roberto, al verme no pudo ocultar su alegría.
-ROBERTO: Boludo! Sos otro! Qué bien te veo!
-FRANCO: La verdad me estoy cuidando, hasta empecé a ir a un gimnasio!
-ROBERTO: Se te nota! Estás más lindo que nunca!
-FRANCO: Cállate boludo!
Nos tomamos un par de cervezas, mientras le contaba de mi encuentro con Carina, y cómo estaban las cosas con ella, que la había perdonado, pero todavía tenía dudas sobre volver con ella.
-ROBERTO: Pude ver qué a Carina le hizo bien hablar con vos, es otra mujer, más alegre, muy laburadora, no sabes cómo funciona la sucursal de Caballito, creo que en poco tiempo, va a funcionar mejor que la nuestra. Lo tengo que reconocer, Carina trabajando es un fenómeno!
-FRANCO: Ya lo sé, nunca dudé de ella, es muy capaz, súper responsable, solo le hacía falta una oportunidad, y por eso tengo que agradecerte.
-ROBERTO: Bueno! ¿Y qué esperás? Sabes que te sigue amando, y sé perfectamente que vos también a ella. ¿Arriesgá? ¿De qué va la vida si no arriesgás? Puede salir bien o puede salir mal, pero si no lo intentas, nunca vas a saberlo.
No lo dejes pasar, pudiste perdonarla y la seguís amando, ¿qué más te hace falta?
-FRANCO: Volver a confiar en ella.
-ROBERTO: Eso lo sabrás, si lo volvés a intentar, si no te tiras a la pileta, nunca lo vas a saber, cuando la vida te da segundas oportunidades, tenés que aprovecharlas, sí Carina tiene con vos una segunda oportunidad, estoy seguro que no te volverá a fallar.
Me volví al departamento, pensando en lo que habíamos hablado con Roberto, en parte tiene razón, ¿De qué sirve lo que siento por ella y lo que ella siente por mí, si no lo volvemos a intentar? ¿Puede salir mal? Es una posibilidad, ¿Puedo no volver a verla como antes? También!
Creo que ni ella ni yo somos ya los mismos, todo esto de una manera o de otra, nos ha marcado a ambos, nos ha mostrado el costado que más duele, el que nadie desea vivir, por lo que nadie quiere pasar.
Siempre la consideré una buena persona, con buenos sentimientos, cariñosa, laburadora y entusiasta en lo que emprende, ¿se equivocó? Claro! Y de la peor manera, con traición! Al menos para mí, la traición es un dolor muy grande, sobre todo cuando no la esperás, cuando no la ves venir, cuando llega de la persona menos pensada y en la que tenés depositado gran parte de las expectativas de tu vida, te agarra con la guardia baja y el golpe es muy duro, y te deja en la lona tratando de entender lo que pasó, queriendo despertar de ese mal sueño, pero cuando asumís que es real, que en verdad sucedió, afloran los peores sentimientos que llevamos dormidos, frustración, ira, rechazo, venganza, y el instinto animal de querer romperlo todo. Hasta que la espuma baja, y te encontrás abatido y sin un rumbo claro a seguir.
Pero cuando el tiempo va pasando, aunque los hechos son inalterables, aunque el dolor es el mismo, empezás a ver las cosas de otra manera, a valorar los hechos desde otra perspectiva.
Los sentimientos, los que sentís de corazón, van anestesiando esos pensamientos oscuros, esos que te nublan la visión y tiran para abajo, y empezás a pensar que la vida es mucho más que eso, que atarse a un rencor es un ancla que no te permite avanzar, que te deja estancado en el mismo lugar.
Yo al menos lo siento así, quizás para muchos esté equivocado y creen que es necesario compensar un dolor recibido, con otro igual o peor, pero ese no es mi caso, me gusta pensar que creo en las personas, en su esencia, en sus sentimientos, que se que al igual que yo se equivocan, que reparan sus errores, que necesitan ser perdonados, que aprenden de ellos, intentando estar en paz consigo mismos.
¿Cómo podría estar en paz conmigo mismo si, no soy consecuente con lo que siento? No me interesa el papel de víctima, prefiero redoblar la apuesta y jugarme, sí jugarme!
Pensar en eso, lejos de inquietarme, me hizo pensar en la posibilidad de un nuevo comienzo.
Un par de días después, lo llamé a Roberto.
-ROBERTO: Hola Fran! ¿Cómo andás querido?
-FRANCO: Bien querido, bien! Necesito hablar con vos.
-ROBERTO: ¿Por acá o querés que almorcemos?
-FRANCO: A las una te paso a buscar, ¿te parece?
-ROBERTO: Dale! Te espero!
A la una en punto lo pase a buscar, fuimos a un restaurante a almorzar, y mientras comíamos le comenté lo que tenía pensado.
-FRANCO: Después de la última charla, tomé una decisión, y en verdad me tiene ilusionado. Lo volveremos a intentar con Carina, aunque ella de esto no sabe nada, y por eso es que tengo que pedirte un favor. La semana que viene tengo vacaciones, y se me ocurrió, ir con Carina al complejo dónde estuve ese mes, ¿podrá tomarse algunos días?
-ROBERTO: Me alegro mucho! Claro que sí, vos decime cuantos días que no hay problema.
-FRANCO: Se me ocurrió ir desde el miércoles hasta el domingo.
-ROBERTO: Contá con eso!
-FRANCO: Y otro favor, ¿Cómo se te ocurre que podría hacer para que ella vaya al complejo sin saber nada?, para tomarla por sorpresa.
-ROBERTO: Yo le puedo decir, y se me acaba de ocurrir, qué vamos a empezar a trabajar con ese complejo, que a nuestros buenos clientes, les daremos estadías gratuitas allí, pero que necesitaríamos saber cómo es el complejo y los servicios, ¿Qué te parece?
-FRANCO: Pero, ¿querrá ir sola?
-ROBERTO: Deja que yo me ocupo de eso, le digo que tiene que pasar unos días en el complejo, sin que sepan que ella trabaja en la agencia, yo lo arreglo, le digo que con Lucía no podemos ir, y que confío en ella para eso. Vos reservá la fecha y yo lo arreglo con Carina.
-FRANCO: Ya lo arreglo!
Busca en mi teléfono el número de Gabriel y lo llamé.
-FRANCO: Hola Gabriel, soy Franco!
-GABRIEL: Hola Franco! Qué gusto escucharte! ¿Cómo van tus cosas?
-FRANCO: Todo muy bien, pero creo que pueden estar mejor y por eso es que te llamo.
Quería consultarte si tendrás alguna unidad unos días la semana que viene, desde el miércoles hasta el domingo.
-GABRIEL: Sí, tengo dos departamentos disponibles, ¿es para vos?
-FRANCO: Decidí volver a intentarlo con Carina, pero ella no lo sabe aún, la idea que se me ocurrió, es que ella vaya esos días, sin saber que yo también iré y sorprenderla.
-GABRIEL: Cuánto me alegro escuchar eso, dalo ya por reservado, y si necesitas más días también, esto será cortesía de la casa.
-FRANCO: Te agradezco Gabriel, pero por favor cóbrame lo que corresponda!
-GABRIEL: Perfecto! En ese caso abonarás la tarifa "reencuentro" del complejo.
-FRANCO: Mi amigo Franco, el dueño de la agencia de turismo, qué está acá conmigo, la mandará al complejo por trabajo, y yo iré después.
-GABRIEL: Si viene en colectivo, recordá que la vamos a buscar a la terminal. Y saludá a tu amigo de mi parte!
-FRANCO: Te está escuchando!
-ROBERTO: Hola Gabriel, mucho gusto! Fran me habló maravillas del complejo, y muy bien de vos y tu esposa, ya le pediré tu teléfono para hablar de negocios.
-GABRIEL: Perfecto! Llámame cuando gustes!
-FRANCO: Gracias Gabriel! Nos vemos la semana que viene!
-GABRIEL: Un abrazo! Te espero! Perdón, los espero!
Corté con Gabriel, y Roberto la llamó Carina.
-FRANCO: No le digas que estás conmigo!
-ROBERTO: No boludo!
Marcó su número y puso el altavoz.
-ROBERTO: Hola Cari!
-CARINA: Hola Rober, ¿cómo andás?
-ROBERTO: Cari, estoy en tratativas con un complejo de unidades en la Lucila del Mar, y quiero ver cómo es el complejo y los servicios que presta para cerrar el acuerdo, ¿cómo te ves la semana que viene yendo unos días?, pero como turista, sin decir que sos de la agencia.
-CARINA: No tengo problemas Rober, lo que vos digas!
-ROBERTO: Tómalo como un merecido descanso, confío en vos para que evalúes las instalaciones, los servicios y el trato.
-CARINA: ¿Y acá cómo hacemos?
-ROBERTO: No te preocupes, Lucía y yo nos ocupamos esos días. Estaba pensando qué podría ser desde el miércoles hasta el domingo, para verlo los días de semana y también el fin de semana, ¿Qué te parece?
-CARINA: Perfecto, ningún problema, es más, desde la última vez que fuimos con Fran a Mar del Plata, no he ido a ningún lado, me va a venir bien, gracias por pensar en mí!
-ROBERTO: Merecido mujer!, después te paso los detalles y arreglamos todo.
Se despidieron y cortó la llamada, seguimos charlando y arreglando los detalles, se iría el miércoles en colectivo, y con pasaje de regreso para el domingo, para que no sospechara nada.
Después del encuentro, con Carina habíamos cruzado mensajes de WhatsApp todas las semanas, Y esa noche al llegar al departamento, le escribí.
Mensaje:
"Hola Carina, ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Terminamos el trabajo en Mar del Plata, y ya volví a Buenos Aires. ¿Vos cómo andas?
Te mando un beso."
Su respuesta fue inmediata.
Respuesta:
"Hola Fran! Qué bueno que ya estás acá! ¿Todo bien en Mar del Plata?
Si fuera posible, me gustaría hablar con vos, tengo algo que contarte, cuando puedas.
Me alegra tenerte más cerca!”
También le contesté inmediatamente, aunque me dio una pequeña puntada en el estómago, ¿me querría contar del viaje o sería otra cosa?
Mensaje:
"No tengo problemas, ¿te parece que pase el viernes cuando salgo del gimnasio? Sería tipo seis y media de la tarde.”
Respuesta:
"Sí, dale, a esa hora ya estoy en casa.
Quizás sea un poco atrevida mi pregunta, pero...¿ te querés quedar a cenar?
Si no podés no pasa nada."
Su propuesta me tomó por sorpresa, por supuesto que tenía ganas de cenar con ella, pero estiraría el encuentro hasta la semana próxima.
Mensaje:
"Este viernes no puedo, tengo un compromiso."
Respuesta:
"No hay problema, otra vez será. Te espero a las seis y media con unos mates."
Mensaje:
"Yo llevo unas medialunas. Nos vemos el viernes.
Un beso."
Respuesta:
"Te amo para siempre. Un beso."
Yo también quería decirle que la sigo amando, pero eso sería dentro de unos días.
El viernes, salí de la empresa y fui al gimnasio, cuando terminé mi rutina, me di un baño y me cambié, un jean, una remera blanca y zapatillas también blancas.
De camino compré unas medialunas y seis y media en punto entré al edificio.
Le toqué timbre ya en la puerta del departamento.
Abrió la puerta vestida igual que yo, jean, remera y zapatillas blancas, nos saludamos con un beso en las mejillas y me pidió que me sentara en el sillón, que iba a buscar el mate.
Volvió con el mate y una sonrisa. Miró su atuendo y luego el mío y dijo:
-CARINA: Ni que nos hubiéramos puesto de acuerdo!
-FRANCO: En serio! qué casualidad!
Puso las medialunas en un plato y me convidó un mate.
-CARINA: Quería contarte algo, sé que podría haber sido por teléfono, pero tenía ganas de verte. Perdón!
-FRANCO: No me pidas perdón, también tenía ganas de verte. Contame!
En esa pequeña pausa, lo que demoró en cebar un mate, tuve que convencer a mi cabeza para que no pensará nada raro, seguramente me contaría del viaje.
-CARINA: Roberto me pidió que fuera como turista a un complejo para evaluar las instalaciones y los servicios.
-FRANCO: Qué bueno! Ya te dio vacaciones!
-CARINA: Algo así, está por cerrar un acuerdo con ese lugar y él y Lucía no pueden ir, ya tengo los pasajes de colectivo, me voy el miércoles a las nueve de la mañana y vuelvo el domingo a las siete de la tarde.
-FRANCO: Qué bueno! Quisiera trabajar así, cada vez que tengo que viajar por trabajo, no paro un minuto!
-CARINA: Pero quiero aclararte que voy sola.
-FRANCO: No es necesario que me lo aclares.
-CARINA: Ya lo sé, pero de todas formas quería decírtelo. En aquella conversación, te dije que nunca más te iba a ocultar algo.
No voy a mentir, respiré aliviado, en parte tenía cierto temor de que me dijera que estaba conociendo a alguien.
Conversamos un rato más, muy agradablemente, me contó de su trabajo, de lo contenta que estaba en la agencia, y también me contó de su relación con Federico, aunque ya lo sabía, no habíamos hablado nunca de él.
Pasadas las ocho, le dije que me tenía que ir y me acompañó hasta la puerta.
-CARINA: ¿Nos podremos ver antes de que me vaya?
-FRANCO: Supongo que sí, nos hablamos.
Salí al palier y llamé el ascensor, se abrieron las puertas al llegar, la volví a mirar, y antes de entrar en el ascensor, me dijo:
-CARINA: Te amo Fran!
No le contesté, llevé mi mano derecha a la boca y le tiré un beso.
Claro que hubiera querido decirlo yo también, pero ya faltaba poco.
En esos días, cruzamos varios mensajes, y quedamos en que el miércoles la llevaría hasta la terminal de ómnibus.
Ese miércoles, a las ocho y cuarto de la mañana, les avisé que ya estaba abajo.
Minutos después la vi bajar con su maleta.
Su cara no era de una persona feliz por irse de vacaciones, era como de preocupación. Conversamos durante el trayecto, me dijo que a pesar de qué eran unos días de descanso, no estaba del todo contenta de irse.
-FRANCO: Aprovechalo, tenés unos días para descansar y sin pagar nada.
-CARINA: Sí, eso es cierto! Roberto me dijo que llevara traje de baño, qué el complejo tiene pileta climatizada, la traje por las dudas, pero no creo que la use.
-FRANCO: Tendrías que probar la pileta, como parte del trabajo, digo!
-CARINA: Tenés razón!
Llegamos a la terminal, y yo le llevé la maleta, la despachamos en el colectivo faltando unos minutos para la salida y antes de subir, me dijo:
-CARINA: ¿Te puedo dar un abrazo?
No le respondí, y fui yo quien la abrazó.
-CARINA: ¿Nos vemos a la vuelta?
-FRANCO: Seguramente!
Nos dimos un beso en la mejilla, y subió al colectivo. Me pareció verla llorar, mientras subía.
Volví al departamento y me puse a preparar el bolso con mi ropa, la idea era llegar a la Lucila del Mar a eso de las ocho de la noche.
Hablé por teléfono con Gabriel, y me dijo que Mora iría a buscarla a la terminal, y le dije que yo llegaría a eso de las ocho de la noche.
Pasadas las cuatro de la tarde, con todo ya cargado en el auto, salí para el complejo.
Paré para cargar nafta y lo volví a llamar a Gabriel, para qué le avisara a Carina, qué esa noche no se preocupara por la cena, qué le dijera que el complejo le brindaba una cena de bienvenida, mi idea era que salgamos a cenar. Me contó que había hablado con ella, cuándo había llegado y le había indicado el departamento, y qué a Mora, le había parecido encantadora en la charla durante el viaje. Quedamos en que lo volvía a llamar cuando llegara al complejo.
A las ocho menos cuarto de la noche, ya de noche a esta altura del año, de un día bastante frío, paré el auto en la puerta del complejo y lo llame a Gabriel.
-GABRIEL: Franco entrá el auto y déjalo al costado de mi casa, por si sale no lo vea, pero desde hace rato, está en el departamento.
Dejé todas mis cosas en el auto, y entré en casa de Gabriel, nos saludamos con un abrazo, y le conté esto que se me había ocurrido, después llegó Mora, y también me saludó con un abrazo.
Mora le había dicho, qué a las ocho y media le llevarían la cena.
Hice tiempo conversando con ellos, para que mentir, estaba bastante nervioso.
Me indicó en qué unidad estaba, y antes de salir, me dio una palmada en la espalda.
Caminé por el parque, llegué a la puerta de la unidad, casualmente o no, la misma en la que yo había estado.
Golpeé un par de veces la puerta, y cuando abrió, su cara fue un poema, llevo sus manos a su cara, y le explotaron las lágrimas, con la felicidad en la cara, se acercó a mí y me abrazó, respondí el abrazo, Y cuándo me miró, la besé con todo el amor que le tengo.
Corté el beso para hablarle.
-FRANCO: Yo también te amo Cari, siempre te amé y siempre te voy a amar, la vida sin vos, no es vida para mí.
-CARINA: Te amo mi vida! Y te juro por la vida que me queda por vivir, que jamás te volveré a fallar, voy a hacer todo para que seas el hombre más feliz del mundo.
Nos volvimos a besar, después del beso cerró la puerta, me tomó de la mano y nos sentamos en el sillón.
-CARINA: ¿Cómo sabías que estaba acá? Te lo dijo Roberto!
-FRANCO: En verdad yo le pedí a él que te mandara por trabajo estos días, aquí estuve todo el mes y me pareció un lugar fantástico, y Mora y Gabriel son dos personas maravillosas.
-CARINA: ¿Te quedas estos días conmigo?
-FRANCO: No solo estos días, todos los del resto de mi vida!
FIN.
Epílogo
El amor entre las personas me puede, cuando Franco me contó que había perdonado a Carina y que volverían a intentarlo, me sentí muy bien, me hizo ver en ellos algo de mi historia.
Esa noche fría de julio, cuando lo vi llegar al complejo, parecía un chico a punto de enfrentar su primera cita, su mirada y su semblante no ocultaban la felicidad que lo embargaba.
Después de hablar con Mora y conmigo un rato, lo vi salir, nervioso, ansioso, buscando comenzar un nuevo capítulo de su vida.
No me pude resistir y caminé unos pasos detrás de él con la cámara en la mano intentando que esa filmación eternice ese nuevo comienzo.
Y lo logré, amparado en las sombras del parque, pude ser testigo de ese momento, de la cara de Carina, mezcla de sorpresa y alegría, de ese abrazo, de esos besos, de ese amor.
Esos días se los vio muy poco, supongo que tendrían que recuperar el tiempo perdido, pero de todas formas, pudimos compartir hermosos momentos.
El llamado de Roberto llegó y comenzamos a trabajar juntos, el acuerdo nos favorecía y nos permitía una buena publicidad para el complejo.
Por suerte o por esfuerzo y dedicación, la mayoría de los turistas han regresado o nos han recomendado, y con Mora estamos cada vez más convencidos de que ese cambio en nuestras vidas, había sido el puntapié inicial de esta nueva etapa, la que nos tiene muy unidos y más enamorados que nunca.
Carina y Franco volvieron el verano siguiente y se quedaron por diez días y en esa visita, durante una cena de los cuatro en el restaurante del complejo, les di el pequeño video que había grabado de aquella fría noche de invierno, en la que el amor había vuelto a triunfar.
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