Historias del complejo turístico (6)
Descubrir que tu esposa te engaña es solo el comienzo; el verdadero juego empieza cuando decides convertirte en el fantasma que controla sus secretos. ¿Hasta dónde llegarías para hacer pagar a quien rompió tu hogar, incluso si eso significa cruzar la línea de la manipulación?
La Historia de Franco
Segunda parte
Salí de la que fuera nuestra casa, me subí al auto y manejé cerca de media hora sin rumbo.
Me compré unas cervezas, y sentado en el auto, decidí escribirle un mail, para que no pensara que el desconocido le había contado a su esposo sus andanzas.
Mail:
"Al leer tus respuestas, creo entender, que te hace bien hablar con alguien que no conocés, espero que puedas recapacitar sobre tus acciones y puedas reencauzar la relación con tu esposo.
Cabe recordarte, que no es mi intención, destruir tu matrimonio, sino que puedas enfrentar tus errores y sincerarte con él.
1- Si supiera de tus infidelidades, ¿crees que te perdonaría?
2- Si te perdonara ¿podría estar tu esposo seguro de que no volverías a serle infiel?
3- ¿Algo más para comentar del tal Quiñones?
4- ¿Algún otro hombre te ha propuesto encuentros sexuales?
5- Si fuera un hombre muy guapo, y con mucha labia, ¿te podrías resistir?
Hasta la próxima."
Traté de no mostrar mi enojo en las preguntas, y pensé que sí estaba con ese tipo no me contestaría.
Seguía sentado en el auto al costado de una plaza, mirando el teléfono como un idiota cada dos minutos para ver si llegaba su respuesta.
Pasaban de las siete de la tarde, y no había respondido, ni tampoco llegado a casa. Sí ya estuviera en casa, me preguntaría dónde estaba.
Ese mensaje, qué no respondí, llegó pasadas las ocho de la noche, su horario de salida es a las cinco de la tarde, y llegó a casa tres horas después, tiempo suficiente para un polvo en algún hotel. También entendí que no había visto la nota aún.
Luego de eso apague mi teléfono.
Busqué un hotel para pasar la noche, ya vería mañana que me deparará el destino.
Ya en la Habitación, encendí la notebook y me encontré con un mail suyo.
Respuesta:
"Fuiste vos!
Al final lo terminaste haciendo, le contaste todo!
Yo fui sincera con vos! hasta te mandé las fotos que me pediste, ¿y de qué sirvió? fuiste una mierda!
Y pensé que era verdad, que no querías arruinar mi matrimonio, pero lo terminaste haciendo!
Flor de hijo o hija de puta resultaste"
Con esta respuesta, me di cuenta que ya había visto la nota.
Cerré todo y me acosté a dormir.
Al día siguiente, desde el teléfono de la habitación, llamé a mi empresa, y me pedí un mes de vacaciones por problemas personales, me las concedieron, con la condición de que estuviera disponible ante alguna emergencia.
Al mediodía, encendí mi teléfono, tenía más de veinte llamadas de Carina, varios audios, y montón de mensajes, que por el momento, decidí no leer ni escuchar.
Salí del hotel, y lo primero que hice, fue comprar un nuevo teléfono. Al tenerlo configurado, llamé a mi empresa, para que agendaran mi nuevo número, en caso que necesitaran comunicarse conmigo.
Volví al hotel, encendí la notebook y decidí contestar su mail.
Mail:
"Hola Carina:
Lamento que las cosas hayan salido así, pero tengo que decirte que yo nada tuve que ver. Como te he dicho varias veces, no era mi intención, que tu matrimonio se terminara, por el contrario, hubiera preferido que fueras vos, la que se sincerara con él, que pudiera ver tu arrepentimiento y que te perdonara.
No he sido yo, quien le dijo algo, tendrás que pensar en alguien que estuviera interesado en que lo supiera, ¿el tal Quiñones quizás, en venganza por tu negativa a acostarte con él?
Pensalo, pero te vuelvo a repetir, yo nada tuve que ver, no me he comunicado con tu esposo, ni le he enviado nada, tendrás que buscar por otro lado.
Espero que todo se pueda solucionar!
Hasta la próxima."
No estaba seguro si habría un próximo contacto, seguramente para ella ya no tendría sentido seguir contándome su vida.
Ese mismo día en el hotel, empecé a buscar algún lugar donde poder pasar esos días de vacaciones, y pensar en cómo seguir mi vida.
Encontré un complejo cerca de la Lucila del Mar, y decidí reservar a partir de ese mismo sábado.
Desde mi nuevo móvil, llamé a la compañía de seguros preguntando por mi esposa, para saber si estaba trabajando, cuando me pasaron a su interno y escuché su voz, corté la llamada, se ve que mucho no le había afectado, ¿realmente me amaba?.
El sábado temprano, cargué mis cosas en el auto y dejé el hotel, tomé la ruta, y pasado el medio día, llegué al complejo.
Me recibieron muy amablemente, Mora y Gabriel, el matrimonio dueño del complejo, me asignaron el departamento, me dieron las indicaciones y el horario del desayuno.
Bajé mis cosas del auto, y me tiré a llorar en la cama, mi vida se había ido a la mierda.
Cuando desperté, estaba atardeciendo, al salir al parque lo encontré a Gabriel regando las plantas, y le pregunté dónde podría conseguir algo para comer.
Me dijo que mejor saliera en el auto, no había nada demasiado cerca, me dio las indicaciones y salí a comprar comida para la cena. Compré una porción pastas con crema y varias cervezas.
Volví al complejo y antes de cenar, me senté a tomar una cerveza, en el solado de madera que rodea la cabaña.
Cuando iba por la mitad de mi cerveza, lo veo salir a Gabriel con una cerveza también en su mano, se acercó y me preguntó si me molestaba que tomáramos la cerveza juntos, le dije que no y nos pusimos a conversar.
Le conté qué era de Buenos Aires, y él me contó un poco su historia, oriundo de La Plata, y que hacía un tiempo había cambiado el rumbo de su vida, justamente aquí en el complejo.
Después de la cerveza, volvió a su casa y yo entré a cenar.
Después de comer, me senté en el sillón con mi laptop, y para mí sorpresa había un mail de Carina.
Mail:
"No sé porqué, pero me cuesta creer, que no hayas tenido nada que ver, qué casualidad, que justo en el momento en qué te contactas conmigo, Franco sabe, tiene sospechas, certezas, o intuye de mis infidelidades.”
Aunque estaba enojado con ella, tenía que mantener el personaje, para tratar de saber lo que había ocurrido.
Si se había vuelto a acostar con el tipo o no, en realidad, no tenía demasiada importancia, ya me había sido infiel, pero ese último hecho, había hecho saltar el fusible de mi resistencia.
Respuesta:
“Hola Carina:
Lamento la situación en la que te encontrás, pero te aseguro que nada tuve yo que ver, respecto de lo que pueda haberse enterado tu esposo, tengo claro que no me conocés y estás en tu derecho de pensar que he sido yo, pero no ha sido así, esa nunca fue mi intención.
Hasta la próxima.”
Su respuesta llegó a los pocos minutos.
Mail:
"Supongamos que te creo que no tuviste nada que ver, y me dijiste que sospechara de Alberto Quiñones, ¿qué razón tendría él, para hacer algo así? Que me joda en lo laboral es una cosa, pero en lo personal no sé…"
Decidí seguir en contacto ya que lo había planteado así, aunque me costaba mucho tener una conversación con ella, aunque sea fingiendo ser otra persona.
Respuesta:
"Hola Carina:
En verdad no conozco todo tu entorno, como para saber si alguien más estaría interesado/a en que tu matrimonio se terminara, solo te mencioné a Quiñones, porque vos me dijiste que lo habías rechazado en uno de sus avances, y que seguía buscándote, ¿pasó algo más con él? ¿Existe alguna mujer qué pretenda a tu marido? ¿Alguna compañera o compañero de trabajo que también quiera ese cargo? Tendrás que buscar por otro lado.
Hasta la próxima."
En el siguiente mail suyo, me pidió algo que no me esperaba, comunicarnos a través del chat de la cuenta de correo.
Por un momento pensé en aceptar esa petición, pero decidí continuar con los mail, en algún punto me daba tiempo para pensar la respuesta, no quería darme a conocer, ni hacer ningún comentario que la hiciera sospechar de mi identidad.
Mail:
"Carina:
Preferiría que nos sigamos comunicando por este medio, espero lo entiendas, no todo el tiempo, puedo estar disponible para chatear."
Minutos después, un nuevo mail suyo.
Respuesta:
"Está bien, que yo sepa, ninguna amiga o conocida mía, ha pretendido a mi marido, tampoco sé de alguna compañera o compañero de trabajo qué pretenda ese cargo.
En cuanto a Quiñones, no ha cesado en su cometido de volver a llevarme a la cama.
El jueves a eso de las cuatro de la tarde, me dijo que luego de unas reuniones que tenía, nos reuniríamos con el director, por el tema del cargo vacante, le avisé a Franco que llegaría más tarde, que tenía una reunión con él.
Mi horario de salida es a las cinco de la tarde, pero me hizo esperar hasta casi las siete.
Cuando vi entrar al director en su oficina, creí que luego me llamarían para hablar los dos conmigo, pero diez minutos después, el director salió de la oficina y se retiró de la compañía.
En ese momento me llamo a su oficina, me dijo que habían estado hablando de mi legajo, y que el director le había dicho, que fuera él quien tomara el la decisión.
Comenzó hablándome de las tareas que tendría que cumplir en ese cargo, pero luego, su cara cambio y me dijo que tendría que hacer meritos para lograrlo.
Al escuchar eso, me enojé y algo alterada, le pregunté si hacer meritos significaba, acostarme con él.
En ese momento se levantó de su sillón y fue hasta donde yo estaba sentada, del otro lado del escritorio, apoyo sus manos en mis hombros, y acercándose a mi oído, me dijo, "sé que lo estás deseando", y en mi enojo le contesté, ¿acceder al cargo o a acostarme con vos? El muy cínico me contestó, " estoy seguro que las dos cosas".
Intenté pararme pero no me lo permitió. "¿A dónde vas?” me dijo, y yo le contesté que me iba a mi casa, que se metiera el cargo en el culo. Mi respuesta no le gustó, y tomándome del brazo, fue él quien me levantó y trató de besarme, forcejeando me negué, y lo amenacé con denunciarlo por acoso, y el muy hijo de puta, me miró con cara de odio, y me dijo, "¿A quién pensás que va creerle el director, a vos o a mí? Si le vas con el cuento, diré que intentaste seducirme para conseguir el cargo. Pensá bien tu decisión, sí accedes a lo que te pido, tu vida en la compañía, puede ser muy agradable, de lo contrario, no te voy a dejar en paz, tu trabajo será un infierno, te voy a perseguir, hasta que te termines yendo de la compañía.
Totalmente caliente Le dije, "soltame hijo de puta!"
Y me contestó, " te voy a hacer tragar cada una de tus palabras, te doy la última oportunidad, si querés el cielo, sacate ya mismo la ropa y túmbate en el sillón, si no te espera el infierno"
Con un movimiento brusco, me zafé de su mano, tomé mi cartera y salí de su oficina. Cuando estaba saliendo me dijo, "ya sabrás de mí putita"
Salí llorando de la compañía, me sentí una estúpida, que este hijo de puta pretendía manipular, si hubiera aceptado acostarme con él, quién me aseguraba que todo iba a terminar allí, seguramente me seguiría persiguiendo.
Traté de calmarme antes de volver a casa, quince minutos después me tomé un taxi, quería llegar a casa para contarle todo a Franco, es más, me sentía tan mal conmigo misma, que en el viaje a casa pensé en sincerarme con él y contarle todo.
Al llegar a casa me encontré que no estaba, en un primer momento creí que habría salido a hacer alguna compra para la cena, le envié un mensaje que me apareció leído pero no me lo contestó, hasta que minutos después, cuando volví del baño, me encontré su nota sobre la mesa, en la que me decía, " Necesito estar lejos, supongo que imaginarás por qué" y el mundo se me vino abajo, y lo primero que pensé, fue que habías sido vos, que le habías contado todo.
Lo llamé como veinte veces, le envié montones de audios y de mensajes durante toda la noche, pero no tuve ninguna respuesta suya, definitivamente se había enterado de lo infiel que le había sido.
Mi matrimonio se había ido por el barranco, y seguramente en poco tiempo me quedaré sin trabajo, supongo que si la distancia que necesita Franco, es por haberse enterado que le fui infiel, no me cabe duda que se va a divorciar de mí.
Te imaginarás cómo me siento.
Hasta la próxima."
A pesar del enojo, la traición y todas las mentiras, no le deseaba el mal, sus acciones estaban teniendo sus consecuencias, tanto en su trabajo como en nuestro matrimonio.
Aún no tenía una decisión tomada, no sabía cómo seguiría mi vida, pero lo que me enfureció sobremanera, fue la actitud del pelotudo de Quiñones, ya me voy a encargar de ese salame.
Ese día decidí no volver a contestarle.
Dos días después, volvía a la tardecita de caminar por la playa, cuando lo vi a Gabriel tomándose una cerveza debajo del alero de su casa, lo saludé y me acerqué, me ofreció una cerveza, se la acepté y nos pusimos a conversar.
Me contó que su esposa había viajado el fin de semana a La Plata, a visitar familiares y amigos.
La charla duro, varias horas y un montón de cervezas.
Le conté con detalles mi historia, y como me estaba sintiendo.
El también me contó la suya.
-GABRIEL: Franco, te darás cuenta que entiendo cómo te sentís, yo estuve en tu lugar, y sufrí lo mismo que supongo estás sufriendo, te preguntarás muchas veces por qué, y probablemente no encuentres respuestas, a diferencia de tu caso, en el mío hubo terceras personas que lo orquestaron todo, pero si de algo te sirve, lo primero que tendrías que saber, para tomar una decisión, es si tu esposa realmente te sigue amando.
Me divorcié de Mora, y estuvimos más de un año separados, tuve mis cosas en ese tiempo, al descubrir la treta qué propicio el engaño de mi esposa, tomé cartas en el asunto, y el fulano, término preso.
Con esto no estoy incentivándote a una venganza, ese es un sentimiento que a la larga, te termina haciendo sentir una mala persona.
Si aceptás un consejo, de alguien que estuvo en tu lugar, quizás, cuando puedas, cuando tus sentimientos te lo permitan, podrías escucharla, qué te lo cuente todo, y luego tomar una decisión.
En mi caso el amor que sentía por Mora, qué siempre sentí, no me permitió vengarme de ella, aunque podría haberlo hecho. Vos también lo podrías hacer y creo que encontrarías un montón de formas, pero en el fondo por lo que me contás, la seguís amando, y seguramente no le deseas el mal.
-FRANCO: Es así Gabriel, no le deseo el mal, y realmente la sigo amando, siempre sentí que ella era el amor de mi vida, y que esté pasando por esto no me hace sentir mejor.
-GABRIEL: Por lo que me contaste que escribió en los mail, se podría decir, qué no está orgullosa de sus acciones, si te mostrara su arrepentimiento y la promesa de no volver a serte infiel, ¿estarías en condiciones de perdonarla?
-FRANCO: Hoy te diría que no, pero quizás mi enojo habla por mí, estoy seguro que en este momento, está derrumbada sin saber para qué lado salir, y eso me pone mal, en otra circunstancia, hubiera querido estar abrazándola y diciéndole que todo va a estar bien.
-GABRIEL: Eso es porque la seguís amando, la traición es un dolor muy grande, ya lo sé, pero en mi caso, el amor pudo más que el dolor y hoy después de haber pasado mucha agua bajo el puente, estamos más felices que nunca. Con esto no quiero decirte, que tengas que perdonarla y hacer de cuenta que nada pasó, eso sería como meter la mugre debajo de la alfombra, siempre sabrías que está ahí, tarde o temprano la mugre sale a la superficie y lo ensucia todo.
-FRANCO: Mi intención con el tema de los mail, era que recapacitara, que tomara conciencia de sus acciones y las consecuencias, que tomara el valor de contármelo, y por supuesto que estaba dispuesto a perdonarla, siempre y cuando viera en ella, un real arrepentimiento y el compromiso, de qué no volvería a pasar, en verdad no puedo pensar una vida sin ella, pero tampoco quiero ser el cornudo, que por el amor que siente, permite ese tipo de cosas.
-GABRIEL: Eso está claro, si ella en algún momento, te lo contara todo con pelos y señales, estaría en vos, volver a confiar en ella o no, pero esas son decisiones que no se pueden tomar a la ligera, el tiempo para pensar suele ser un buen consejero.
-FRANCO: Gracias Gabriel, me di cuenta que necesitaba hablarlo con alguien, te agradezco tu sinceridad.
Pasó el fin de semana y no tuve noticias de ella, seguramente estaría muy mal.
El martes siguiente, para que mentir, necesitaba saber cómo se encontraba, y decidí escribirle un mail.
Mail:
“Hola Carina:
Imagino que no debés estar pasándola bien, ¿has tenido noticias de tu esposo?
¿Cómo siguen las cosas en el trabajo?
Espero puedas contármelo.
Hasta la próxima.”
Salí a caminar por la playa después de comer algo, el sol calentaba y luego de un chapuzón en las frías aguas del mar, me senté en la arena un rato, cuanto me sequé con el sol, emprendí el regreso al complejo caminando por la playa la buena distancia que había hecho a la ida.
No podía dejar de pensar en lo que me depararía el futuro, cuando se terminaran las vacaciones, volver al trabajo, buscar un lugar para vivir, comenzar una vida diferente.
Al llegar al complejo, me di una ducha y me senté en el sillón con un sándwich, una cerveza y la compu.
Al entrar, me encontré con un mail de Carina, ¿cómo se debería sentir, para seguir en contacto conmigo sin saber quién soy?
Respuesta:
“Hola:
No he tenido noticias de Franco, no sé donde está, lo llamé al trabajo y me dijeron que tomó un mes de vacaciones, y no me contesta el teléfono, lo entiendo, fui una mierda con él y no quiere saber más nada de mí, me lo merezco, lo traicioné, le mentí, le oculté cosas y estas son las consecuencias, tan estúpida fui, que creí que nunca se enteraría de lo que hacía a espaldas suya, me merezco que me haya dejado. Quisiera poder hablar con él y decirle que quien se tendría que ir soy yo, la casa es suya y no tengo el derecho de seguir aquí, y él vaya a saber dónde está durmiendo. Yo me equivoqué y soy la que tiene que irse.
Y sobre llovido mojado, en el trabajo el hijo de puta de Quiñones me hizo un informe por quejas sobre mi trabajo y se lo envió al director.
El director me citó el lunes y me dijo que ante el informe del subdirector, se había tomado la decisión de discontinuar el contacto con mi cartera de clientes, y me trasladarían a una de las sucursales de la periferia, otro hijo de puta el director también, seguramente se complotaron para joderme.
Te imaginarás que en lo que se ha convertido mi vida.
Y sé que te debo las respuestas del mail que me enviaste el día en que se desató todo, pero seguramente, será en otro momento.
Hasta la próxima.”
Leer lo que me había escrito y saber que se sentía en un pozo, hizo que se me saltaran las lágrimas, como consecuencia de sus actos y lo hijo de puta de Quiñones, su vida se había torcido de tal manera, que hasta temí que se le ocurriera hacer alguna locura.
Tenía que encontrar la forma de apoyarla de alguna forma desde mi falsa identidad.
Lo primero que se me ocurrió, fue llamar a mi amigo Roberto que tiene una importante agencia de turismo, ya le había enviado el curriculum de Carina, y me dijo que vería que podía hacer.
Al día siguiente lo llamé.
-FRANCO: Hola querido, ¿cómo andás?
-ROBERTO: Hola Fran, muy bien ¿y vos?
-FRANCO Ahí vamos, con algunos problemitas que ya te contaré en la próxima cerveza que nos tomemos!
-ROBERTO: Pasate por la agencia hoy a las siete y la tomamos!
-FRANCO: Me encantaría, pero no estoy en Buenos Aires, me vine unos días a la costa!
-ROBERTO: ¿Qué pasó?
-FRANCO: Problemas con Carina y necesité estar un tiempo solo.
-ROBERTO: ¿Complicado?
-FRANCO: Es un poco largo, no da para hablarlo por teléfono, cuando vuelva te pongo al día, pero te llamé para pedirte un favor, uno grande!
-ROBERTO: ¿Necesitas guita?
-FRANCO: No, no es eso. Te acordás que te envié el curriculum de Carina,
-ROBERTO: Si, lo estuve viendo!
-FRANCO: Está para el culo en la compañía de seguros, ya te lo contaré también, y quería saber si existe la posibilidad de que tengas algún trabajo para ella.
-ROBERTO: Me viene bien que me lo recuerdes, el mes que viene, abrimos la sucursal de Caballito y voy a necesitar dos personas para atención al público y creo que Carina podía andar bien ahí, ¿qué te parece?
-FRANCO: Buenísimo!
-ROBERTO: Decile que me llame y coordinamos una reunión!
-FRANCO: ¿Podrás llamarla vos? ¿O enviarle un mail? No estamos en contacto por el momento!
-ROBERTO: Uhh perdón! ¿Es grave la cosa?
-FRANCO: Ya te contaré!
-ROBERTO: Contá con eso! Hoy mismo la llamo!
-FRANCO: Rober, tengo que pedirte que por favor, no le digas que hablaste conmigo, el teléfono de siempre lo tengo apagado, y ella no tiene este número.
-ROBERTO: Tranquilo, no digo nada!
-FRANCO: Gracias Rober, un abrazo!
-ROBERTO: Chau querido! Avísame cuando vuelvas y nos encontramos!
Y con el hijo de puta de Quiñones, ya iba a encontrar la forma de hacerlo pagar por ser tan sorete.
Al día siguiente, cuando volví de la playa, al mirar el teléfono, vi que tenía un mail de Carina.
Al abrirlo, no tenía nada escrito, pero tenía adjunto, un archivo de audio.
Lo descargué y le di play.
Escuchar su voz llorosa, me hizo muy mal, hacía tiempo que no escuchaba a mi esposa en ese estado.
Audio:
"Hola, preferí mandarte un audio, no tengo voluntad ni para escribir, espero que lo entiendas, hoy me siento peor aún, ayer me llamo un amigo de Franco, al que le había enviado un currículum mío, para ofrecerme un trabajo en su agencia de turismo, yo fui tan mierda con él, y sin embargo, me consiguió un trabajo. Se merece alguien mejor que yo, él es un sol y yo le rompí el corazón, perdón, ya no puedo seguir hablando"
Realmente escucharla tan devastada me partió el alma, y no pude evitar las lágrimas, hasta hace unas semanas, éramos un matrimonio feliz, pero como dijo Gabriel la mugre escondida debajo de la alfombra, cuándo sale lo ensucia todo.
Respire hondo, me fui a buscar una cerveza y me senté a responderle el mail.
Mail:
"Hola Carina:
Lamento por lo que estás pasando, pero quizás esta oferta de trabajo, sea un nuevo comienzo, por lo pronto, te alejaría del malnacido de Quiñones y sus manejos, y el hecho de que trabajes con un amigo de tu esposo, quizás te pueda servir para contactarte con él.
Pero no te vengas abajo, entiendo que sientas que estás en un pozo, pero ya más abajo no podés caer, la única opción es salir, volver a ponerte de pie.
Si realmente seguís enamorada de tu esposo, si crees que es el amor de tu vida, y él te ama como me has contado, tenés que luchar por ese amor.
Ya sé que tenés todas en contra con él, y que tendrás muchos problemas por delante, pero si el amor es de verdad, vale la pena el esfuerzo. Dale el tiempo que necesite, pensá cómo te sentirías vos, si él te hubiera sido infiel, ¿querrías verlo? ¿Querrías hablar con él? Seguramente estarías tan dolida cómo lo debe estar Franco en este momento.
Tenés que creer en ese amor que se tienen, y en el momento que puedas hablar con él, contarle todo lo que tengas que contar, y confiar en que todo se pueda solucionar.
Mi consejo, si es que te puede servir de algo, es poner todas las cartas sobre la mesa, no guardarte nada, y a partir de ahí, tratar de recomponer tu matrimonio.
Aunque te cueste creerlo, te deseo que todo se pueda arreglar.
Hasta la próxima."
Le di enviar, y me fui a dar un baño, tenía mucho en que pensar.
Llené la bañera, y con otra cerveza me metí debajo del agua.
Cuando salí del baño, casi una hora después, me preparé un sándwich y me senté en el sillón a mirar una película.
Necesitaba distraer mi cabeza. Luego de esa película, miré otra, y cerca de las dos de la mañana, fui a la cama.
Me estaba lavando los dientes, cuando escuche el sonido de una notificación en el teléfono, nadie tenía este número, por lo que pensé que sería un mail de Carina.
Respuesta:
"Hola:
Nunca creí que diría esto, pero te agradezco este contacto, me hace sentir, que alguien me comprende, que me hace sentir que no todo está perdido, aunque seas un desconocido o desconocida.
Esta tarde me encontré a tomar un café, con mi amiga Virginia, mi mejor amiga, como mi hermana te diría, nos conocemos de toda la vida, necesitaba hablar con ella, cuando le conté todo esperando, no sé, que me comprenda, que me aconseje, le salió enojarse conmigo, y de mala manera, decirme un montón de cosas, que como podía haberle hecho eso a Franco, qué era una tarada, una desagradecida, qué no valoraba lo que tenía con él.
Me dolieron tanto sus palabras y la forma en que me las dijo, qué me levanté y me fui llorando.
Gracias.
Hasta la próxima."
Para que mentir, me sorprendió que me considerara un desconocido que la comprendía, y que de alguna manera le daba esperanzas. ¿Realmente podría darle yo esperanzas? ¿Estaría dispuesto a perdonarla y volver con ella? Hoy no podría estar seguro de eso, supongo que cómo le debe pasar a cualquier persona, hombre o mujer, es difícil superar una traición y volver a confiar.
Ella está sufriendo las consecuencias de sus acciones, pero yo también las estoy sufriendo.
Me senté en las reposeras exteriores de la cabaña con la laptop, entré al Facebook y me puse a stalquear al forro de Quiñones, muestra todo el tarado, sus viajes, su casa, su familia, hijos incluidos.
Andrea su esposa, que también tiene su facebook abierto, es un poco más medida en la exposición, solo tiene un par de fotos con sus hijos y algunas de toda la familia.
Tiene un emprendimiento de confección de ropa deportiva para mujeres y tiene un montón de fotos de ropa, incluidas algunas donde ella se muestra con sus producciones, es una mujer hermosa, no entiendo como este mal bicho le mete los cuernos, ¿estará al tanto de las andanzas de su marido? ¿Serán realmente un matrimonio como muestran ser? ¿Serán una familia feliz, o solo es pantalla?
Con esos datos, decidí volver unos días a Buenos Aires, no es que sea un tipo vengativo, pero me pegó mal que Quiñones haya sido tan hijo de puta con Carina y que la haya tratado de esa manera, me hizo pensar en cómo cagarlo, aunque sea un poco. Estoy seguro que ella no habría sido su única víctima, ese tipo de comportamiento no crea que sea por única vez, debe ser su modus operandi y tenía que tratar de averiguar algo.
Le dije a Gabriel que me iba a Buenos Aires unos días, y que volvería seguramente el fin de semana. Llegué ese martes al mediodía a Buenos Aires y me busqué un hotel.
Una hora antes de la supuesta hora de salida del tipo, me estacioné cerca de la salida de la compañía de seguros, no sabía si Carina ya habría dejado de trabajar allí, si aún estaba trabajando, era posible que la viera salir.
A las cinco de la tarde en punto, empezaron a salir los empleados y empleadas, entre tanta gente la vi salir a Carina y el corazón se me aceleró, caminaba sola, con la mirada baja y conociéndola, se la veía triste.
La seguí con la mirada hasta que en la esquina, paró un taxi y se subió, ¿me hubiera gustado verla en ese momento, hablar con ella?
No lo sé, no estaba seguro de poder escucharla aún, además, estaba allí por otra causa.
Me quedé allí parado hasta que veinte minutos después, salió Quiñones. Caminó media cuadra y se subió a su auto, ese en el que también había subido mi esposa.
Lo seguí por casi veinte minutos hasta que llegó a su casa, estacionó en la puerta y entró. Ya sabía donde vivía.
Al día siguiente, me senté en un café frente a la compañía, en horas del mediodía, esperaría largo rato.
Pasadas las dos de la tarde, lo vi salir en compañía de una mujer bastante más joven que él, salí del café y subí a mi auto, cuando ambos subieron al suyo los comencé a seguir, para verlos entrar en un hotel alojamiento casi quince minutos después. Por supuesto, iba con la cámara de fotos preparada.
Casi una hora y media, esperé en la vereda de enfrente a unos veinte metros, cuando salió el auto, disparé la cámara, consiguiendo tres fotos de ambos con el hotel de fondo.
Con esto confirmé que su accionar no había sido solo con Carina.
Volvieron ambos a la compañía, luego de que entraron, me fui para el hotel.
Al tirarme en la cama del hotel, vi en mi teléfono que tenía un mail de Carina.
Respuesta:
“Hola:
No me olvidé que te debía unas respuestas, aquí van:
1- Seguramente que no, y tendría razón, no soy merecedora de ese perdón.
2- De eso que no te quepa duda, nunca más volvería a traicionarlo, terriblemente mal ya me siento por eso.
3- Que es el mayor hijo de puta que se me ha cruzado en la vida.
4- En estos últimos tiempos no, pero si los hubo, un par de compañeros de trabajo, un hombre en un bar una noche que salimos con mis amigas, y varios clientes, pero en esos casos no consiguieron lo que estaban buscando.
5- Si, claro, seguramente lo vería atractivo y quizás amable o adulador o en plan conquistador, pero no pasaría de ahí.
Te las debía!
También tengo que decirte que ayer fue mi último día en la empresa, le presenté mi carta de renuncia al director, que se sorprendió, o hizo como que se sorprendió, y me preguntó el por qué de mi renuncia. No me corté y le dije que Quiñones me había hecho ese informe, porque no había querido acostarme con él, y en verdad me sentí desvalorizada también por usted.
Me miró con cara de, no sé de qué me estás hablando, y no preguntó más nada, seguramente ya estaba al tanto de todo.
Como me dijiste, un nuevo trabajo, un nuevo comienzo, pero ni siquiera puedo darle las gracias.
Hasta la próxima.”
Que ya haya dejado la compañía, era terminar con uno de los frentes que la tenían atormentada, el otro, el de su matrimonio,… futuro indefinido!
Decidí hacer un contacto con la esposa de Quiñones, preguntándole por alguna de sus prendas, en su Facebook había un teléfono de contacto.
Volví a mirar las fotos publicadas, y le consultaría por un conjunto de calza y remera deportiva.
Cuando me atendió muy amablemente, le dije qué estaba interesado en un conjunto que había visto, como regalo de cumpleaños para una sobrina.
Le pregunté si había en otros colores y otros modelos, le consulté los precios y dónde podía retirarlos, fue entonces cuando me dijo que en su casa tenía un showroom, que si no estaba lejos, podría pasar a ver todos los modelos.
Quedamos en que pasaba luego de las cinco de la tarde, hora en que regresaba del colegio con sus hijos, me pasó su dirección, aunque ya la conocía, y le dije qué pasaría por allí.
Cuando llegué a la puerta de su casa, la volví a llamar diciéndole que estaba en la puerta.
Me presenté como Germán, mi segundo nombre, y me hizo pasar a local en el frente de la casa donde tenía toda la ropa. Me mostró todo lo que fabricaba, la conversación fue muy amena y le compré el conjunto que había visto en color gris, le aboné lo pactado y me fui.
Al día siguiente, la volví a llamar, diciéndole que a mi sobrina le había encantado, y que cuando le había dicho de los otros colores que había, dijo que le encantaría un conjunto negro, sin problemas me dijo que volviera a pasar.
Esta vez la conversación se prolongó un rato más, como si nos conociéramos de hace tiempo, le conté que estaba separado, ella me contó algo de su familia y le terminé comprando otro conjunto.
En el momento que me iba, llegaba Quiñones con su auto y con sus hijos, me saludó amablemente, y los chicos saludaron a Andrea y entraron a la casa.
El tipo no me conocía la cara, así que no tuve ningún problema en que me pudiera reconocer.
El viernes la volví a llamar por la mañana, diciéndole que esa tarde me iba para Mar del Plata y quería llevar un conjunto para mi otra sobrina, me dijo que tenía un día complicado de horarios, y que no estaría en su casa por la tarde, pero que a las dos se encontraba con una amiga en un bar y que si a esa hora podía pasar por el bar ella llevaba el conjunto, le dije que me venía bárbaro, porque entre las cuatro y las cinco saldría para Mar del Plata.
A las dos y media de la tarde, llegué al bar, pero cuando la vi, estaba solo ella sentada en una mesa, me acerqué nos saludamos, y me dijo que su amiga había tenido un problema en el trabajo y no había podido salir, y qué se había quedado a esperarme. Me entregó el conjunto, se lo pagué y arriesgándome a una negativa, le pregunté si me acompañaba con otro café. En verdad me sorprendió que aceptara y pedimos otros dos cafés, pero con la condición que me permitiera invitarla. Acepto con una sonrisa amable.
Estuvimos conversando de mi trabajo de el suyo algo más de su familia, y queriendo ir un poco más allá, educadamente y con tacto, le empecé a decir que me parecía una mujer hermosa, qué suerte tenía su marido, y un montón de cosas más, tanteando su reacción.
Recibía los halagos sin molestarse, y decidí ir un poco más allá, sin vulgaridades, ni falta de respeto, le dije que me gustaba, y que me encantaría pasar un buen momento con ella.
Su negativa fue amable y sin enojos, me agradeció los elogios, y también me dijo que le parecía un hombre atractivo, y muy caballero, pero que entendiera que ella estaba casada y nunca le había sido infiel a su esposo.
Varias veces le pedí perdón por mi arrebato, diciéndole que no me había podido contener, qué me había parecido una mujer fascinante, y me hubiera sentido mal si no lo intentaba. Conversamos unos minutos más, me dijo que ya se tenía que ir.
Me volví a disculpar por el atrevimiento y nos saludamos con un beso antes de que se fuera.
¿Qué hubiera hecho si me hubieras dicho que sí? Creo que en esta ocasión, y sabiendo quién era, hubiera terminado en la cama con ella. Quizás para devolverle los cuernos a Quiñones.
Pero me bastaba con saber que su esposa no era infiel, pero él sí.
Y ya estaba listo para mi próxima jugada, al despedirnos me dio una tarjeta de su emprendimiento, con su dirección de correo electrónico, me comunicaría con ella, a través de mi cuenta falsa, para abrirle los ojos.
Esta jugada no me enorgullecía, pero el malnacido se lo merecía.
Cuando volví al hotel, decidí enviarle un mail.
Mail:
"Andrea:
Pensando en mi actitud de esta tarde, creo que mis disculpas no fueron suficientes, me parecés una mujer encantadora, y no pude controlar mis impulsos, sabiendo que sos una mujer casada, no tendría que haberte dicho tales cosas, te vuelvo a pedir perdón por lo dicho, y espero no haberte incomodado.
Saludos.
Germán."
Seguramente no volvería a verla, pero tampoco ella se merecía estar en medio de mis planes.
Unos minutos después, me llegó un mail suyo.
Respuesta:
"Hola Germán, no te sientas mal por lo que pasó hoy en la tarde, no te diré qué no me sorprendí, pero lo tomé como una galantería, y dicha en la forma que lo hiciste, en verdad no me molestó ni me enojó, creo que a todas las mujeres nos gustan los halagos, nos levanta la autoestima y nos hace sentir atractivas.
No tenés qué disculparte, fuiste muy caballero. Buen viaje!
Hasta pronto
Andrea."
En verdad me sorprendió su respuesta, creo que sí mi intención, fuera tener algo con ella, con esas palabras, me estaba dejando una puerta abierta, sobre todo con el, "Hasta pronto"
Después le llegó el turno a su marido, de la página web de la compañía de seguros, saqué su correo electrónico y con mi cuenta falsa, le mandé un mail.
Asunto: Alberto, no borres este mail sin leerlo.
Mail:
"Alberto:
En Facebook te mostrás muy feliz en familia, pero..., ¿tu esposa está al tanto de tus infidelidades?
¿Es consciente ella con el tipo de hombre que está casada?
No ignores este mail, no sería grato para tu esposa recibir material gráfico de tus andanzas.
Pensalo!"
Adjunté la foto qué había sacado, cuando salía del hotel, dónde se ve perfectamente su cara y la de su amante, su respuesta no tardó en llegar.
Respuesta:
"¿Quién mierdas sos? ¿Qué carajo querés? ¿Quién te pensás que sos para meterte conmigo y con mi familia?"
Con esa respuesta había entrado en mi juego, su enojo mostraba que su esposa no sabía nada de sus andanzas.
Mail:
"Alberto:
Nada es gratis en esta vida, vos lo sabrás muy bien, todo hecho tiene sus consecuencias, por supuesto, también los tuyos.
En esta situación, solo tenés dos opciones, tu esposa se entera por vos de tus infidelidades, o se enterara por mí. Vos elegís.
Hasta pronto."
Su respuesta fue inmediata.
Respuesta:
"¿Me estás chantajeando? ¿Cuánta plata querés?"
Que me ofreciera dinero por mí silencio, no hacía más que confirmar que tenía el culo sucio, y que su esposa estaba ajena a todo lo que él hacía.
Mail:
"Alberto:
Aunque no lo creas, no todo es dinero en esta vida, y este contacto no es para chantajearte, sino para hacerte entender, que tus actos, tienen sus consecuencias.
¿Estás preparado para asumirlas?
Creo que en un matrimonio, debe primar la confianza y la sinceridad, ¿es así en el tuyo? ¿Cómo crees que se sentiría Andrea sí conociera tus andanzas? ¿Cómo te sentirías vos, si te enteraras, y no por ella, que tu esposa te es infiel?
Si sos tan hombre para acostarte con otras mujeres, lo debieras ser también para contárselo a tu esposa.
Pensalo.
Hasta la próxima."
La bomba ya estaba arrojada, cabía la posibilidad de que no me enterara del resultado, pero que se haya cagado en las patas, era un buen comienzo.
Después me puse a pensar si enviarle un mail a su esposa para sembrarle la duda, pero en verdad, me había caído bien y no sabía si hacerla sospechar.
El sábado bien temprano, me volví para La Lucila del Mar. Llegué cerca del mediodía, los saludé a Mora y a Gabriel y me fui a mi departamento a descansar un rato.
Aún me quedaban diez días en el complejo, y todavía no había decidido qué hacer con mi vida luego, y como si supiera que estaba pensando en ella, me llegó un mail de Carina.
Mail:
“Hola:
Quería contarte que mi amiga Virginia, me llamó para disculparse por su actitud en el último encuentro, y esta tarde nos volveremos a encontrar.
También decirte que estoy algo nerviosa porque el lunes, comienzo a trabajar en la agencia de turismo, espero hacerlo bien, aunque sé que Roberto y su mujer me tendrán paciencia, nos conocemos desde hace tiempo, y siempre nos hemos llevado bien, aunque con Franco de por medio, no sé cómo será ahora que él no está, sigo sin saber nada de él.
Saludos.
Hasta la próxima.”
Luego de leer el mail, se me dio por pensar que lejos de su trato en los primeros mails, ahora me escribía tan solo para contarme cosas de su vida, como si se tratara de alguien cercano a quien pone al tanto de lo que le sucede.
Más tarde lo llamé a Roberto, para ponerlo un poco al tanto de nuestra situación, que no solo me había ido de casa, sino que ella no sabía dónde estaba y que por favor le dijera que no me había visto ni hablado conmigo.
Por supuesto no tuvo problemas en hacerme la gamba.
Empecé a buscar departamentos en alquiler en Buenos Aires, en lo posible amueblados, para no pasar por la situación de tener que ir a mi casa a buscar nada que me pudiera hacer falta.
Encontré uno a unas veinte cuadras de mi empresa, un edificio con solo seis departamentos, amueblado y con cochera.
Llamé por teléfono al número de contacto, le expliqué que no estaba en la ciudad y que al volver, me volvería a comunicar para ir a visitarlo, el precio estaba bien y el contrato era renovable cada tres meses.
El domingo dormí hasta tarde, raro en mi, luego de unos mates con un sándwich, me fui a caminar a la playa.
Estuve casi toda la tarde frente al mar, pensando y pensando cómo seguir, no puedo negarme que extraño la vida con Carina.
El lunes a media mañana, me sonó el teléfono mientras estaba en el baño, al salir me encontré con lo que menos imaginaba, una llamada de Andrea.
-ANDREA: Hola Germán, soy Andrea!
-FRANCO: Hola Andrea, ¿cómo estás?
-ANDREA: Perdón que me tomé el atrevimiento de llamarte, ¿Estás aún en Mar del Plata?
-FRANCO: Si, todavía aquí!
-ANDREA: ¿Volvés para Buenos Aires?
Cómo no sabía por dónde venía el llamado, le contesté:
-FRANCO: En estos días, ¿puedo ayudarte en algo?
-ANDREA: La verdad es que me da mucha vergüenza, pero sí! Habitualmente le compro materiales para la confección de la ropa a un mayorista de Mar del Plata y me las envía por algún servicio de encomiendas o por correo, pero me surgió un pedido importante para un equipo de jokey, y me dice que hasta dentro de una semana o diez días, no me lo puede enviar.
-FRANCO: ¿Necesitás que los pase a buscar?
-ANDREA: Pero solo si no te complico, y si venís para acá!
-FRANCO: Voy a estar llegando a Buenos Aires el miércoles después del mediodía, si te viene bien, no tengo ningún problema!
-ANDREA: Ay! Me harías un gran favor, tengo que entregar ese pedido el lunes que viene!
-FRANCO: Pasame la dirección del lugar y el horario en que trabajan, si puedo paso hoy, si no, será mañana a la mañana.
-ANDREA: Ay! No sabés lo que te agradezco! Los llamo por teléfono y te vuelvo a llamar.
Demás está decir lo que me sorprendió su pedido, ¿estaría buscando un pretexto para volver a vernos? Seguramente hubiera encontrado otra forma de conseguir que le llegaran las cosas, pero le seguiría el juego para ver de qué se trata todo esto.
Minutos después, me volvió a llamar.
-ANDREA: Germán, perdón por este atrevimiento, ya les hablé, el pedido ya está listo y trabajan desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, está a nombre de Andrea Gorostiaga y ya está pago.
-FRANCO: Perfecto! Pasame la dirección, hoy no sé si llego, seguramente pasaré mañana.
-ANDREA: Ya te la paso! Muchas, pero muchas gracias por este enorme favor! Cuando me dijeron que no lo podían enviar, me desesperé, y en ese momento me acordé que habías ido a Mar del Plata, aunque no sabía cuando volvías. Te re agradezco, nos vemos el miércoles.
-FRANCO: Dale! Cuando llego a Buenos Aires te aviso y coordinamos.
-ANDREA: Muchas gracias! Un beso!
No sería demasiado complicado conseguir un comisionista que le llevara el pedido a Buenos Aires, pero por algo se acordó de mí y de que estaba en Mar del Plata.
Ya veremos.
Esa nochecita, hablando con Gabriel, le comenté que el martes temprano iría hasta Mar del Plata y volvería por la tarde, y me dijo si sería capaz de hacerle un favor, me contó la historia de Aurelio, un hombre mayor que también era de La Plata y que la única familia que le quedaba, era una hermana que vivía en Mar del Plata, y que le había pedido si lo podía llevar a verla, le dije que no tenía problema en llevarlo, él después lo iría a buscar.
El martes cerca de las ocho, salimos con Aurelio para Mar del Plata, durante el viaje de algo más de dos horas, estuvimos charlando, me contó que luego de enviudar, quedó solo y cuando lo conoció a Gabriel, le gustaba charlar con él, pasaba todas las semanas por su casa a tomar unos mates y charlar, incluso el día de su cumpleaños, lo llevó a comer un asado, y se había encariñado tanto con él, que cuando le propuso venirse a la costa, no lo dudó.
Llegamos a Mar del Plata, cerca de las diez y media, dejé a Aurelio en casa de su hermana y me fui a buscar el pedido de Andrea.
Me presenté en el mayorista diciendo quien era y que tenía que retirar un pedido, un empleado me ayudó a cargar las tres cajas en el auto, y charlando me dijo que estaban sin empleados y por eso estaban atrasados con los pedidos.
Mientras comía algo, le avisé a Andrea que ya había retirado el pedido, y me volví para La Lucila.
Al día siguiente, salí para Buenos Aires, llegué después del mediodía y le mandé un mensaje a Andrea para que me dijera a qué hora le podía llevar las cosas.
Me dijo que a las tres de la tarde llegaba a su casa, y le dije que a esa hora estaría allí.
Cuando toqué timbre en su casa, ella fue la que abrió y nos saludamos con un beso.
-ANDREA: Hola Germán! Cuanto te agradezco esto! Me hiciste un gran favor!
-FRANCO: No es para tanto!
-ANDREA: Cuando me dijeron que no lo podían enviar, me volví loca, por suerte ya está todo acá! Ahora tengo que llevar todo al taller.
-FRANCO: ¿Estás en auto?
-ANDREA: No, pediré un taxi
-FRANCO: Si querés te alcanzo!
-ANDREA: No puedo pedirte eso!
-FRANCO: Dale, vamos que te llevo, decime que hay que cargar!
-ANDREA: Pero ya te debo demasiado!
-FRANCO: Nada que un café no pueda compensar!
-ANDREA: Bien! Pero solo si yo lo invito esta vez!
-FRANCO: De acuerdo!
La llevé hasta el taller de confección y la esperé cerca de media hora.
-ANDREA: Ahora sí! Vamos! Pero recordá que invito yo!
Entramos al café y pedimos dos cafés con medialunas.
-ANDREA: Perdón por haberte pedido este favor a vos, es que… es que las cosas en casa no están bien.
-FRANCO: ¿Pasó algo?
-ANDREA: El sábado, mi marido me confesó que me fue infiel, y en verdad eso me descolocó, todo este tiempo creí que éramos una familia feliz, pero el hijo de puta se andaba acostando con otra.
-FRANCO: Se lo que se siente!
-ANDREA: ¿Te fueron infiel?
-FRANCO: Sí…, y por eso me fui de mi casa.
-ANDREA: La verdad es que no sé qué hacer, también están los chicos, con ellos él es un buen padre.
-FRANCO: En mi caso fue diferente, aún no teníamos hijos, solo me fui de casa y no volví a tener contacto con ella.
-ANDREA: ¿Creés que puedan volver a estar juntos?
-FRANCO: La verdad, no lo sé! Pero bueno, dejemos de hablar de mí y decime como te sentís.
-ANDREA: Alberto se cree que yo no lo sabía, pude haber estado ocupada con mi trabajo y con los chicos, pero no soy boluda, lo único que me faltaban eran pruebas, hace tiempo que me di cuenta, desde que casi no me toca es que lo sospecho.
-FRANCO: En verdad lo siento!
-ANDREA: No sé si después de contármelo seguirá haciéndolo o no, pero yo no me voy a quedar esperando que vuelva a ser un esposo fiel, si es que alguna vez lo fue. Y es por eso que estaría dispuesta a que pasemos ese buen momento que me dijiste la última vez.
-FRANCO: Me parecés una mujer hermosa, me siento atraído por vos, pero tengo de decirte algo que no te he dicho.
-ANDREA: ¿Seguís casado?
-FRANCO: Aún sí, pero es verdad que me fui de casa después de descubrir su infidelidad, y cuando estuvo por repetirlo en un hotel. Quizás después de lo que te diga, vas a pensar de mí de otra manera. Es verdad que mi esposa me fue infiel, y yo mismo lo descubrí, nadie me lo contó, lo vi con mis propios ojos.
Las fiestas de fin de año de su trabajo y del mío, fueron el mismo día, y fuimos cada uno a su fiesta. En mi fiesta estaba muy aburrido, y después de los postres, me fui a la de mi esposa, cómo estaba en la lista de invitados, porque siempre íbamos juntos a ambas fiestas, en la puerta me dejaron entrar. Y ahí la vi, tomando algo, riendo y mostrándose muy cercanos con un hombre, después se fueron a una parte exterior del salón, una especie de patio, dónde no había nadie, fue ahí donde pude ver, incluso filmar con el teléfono, como ese hombre, se cogía a mi esposa, pero eso no fue suficiente, saliendo de la fiesta, fueron a un hotel, los seguí, los vi entrar en el hotel y salir casi dos horas después, para volver a la fiesta.
Con el número de patente del auto, que se veía perfectamente en un par de fotos, pude averiguar quién era ese hombre, era un superior de mi esposa en el trabajo, su nombre, Alberto Quiñones, subdirector de la compañía de seguros Tresa.
La cara de Andrea se transformó, mezcla de odio y sorpresa.
-ANDREA: ¿Cómo? si me dijo que había sido con una mujer que conoció en un bar!
-FRANCO: Esa debe ser otra! Tengo que confesarte, que me acerqué a vos, queriendo conocerte, y saber si ustedes eran un matrimonio abierto, en ese caso mi plan de que pague por lo que hizo, no hubiera tenido sentido. La noche de la fiesta, no fue la única, con la excusa de propiciarle un ascenso, lo volvió a intentar, esa vez mi esposa se negó, y él la maltrató, física y verbalmente, le dijo que se desnudara y se tirara en el sillón, mi esposa se zafó de él, lo insultó y cuando salía de la oficina, la amenazó, le dijo que por no aceptar, su trabajo en la compañía sería un infierno.
Al día siguiente le quitaron la cartera de clientes y la trasladaron a la sucursal de la periferia.
-ANDREA: Qué hijo de puta! Sí ya venía pensando en separarme, esta es la frutilla del postre. Ya me va a escuchar el pelotudo!
Le voy a sacar hasta los calzones, ¿me podrás pasar lo que grabaste?
-FRANCO: Andrea no era mi intención que tu matrimonio se destruyera, y si te contó que te había sido infiel, fue porque lo amenacé por mail, con mostrarte las fotos y los videos. A pesar de que no sé si voy a volver con mi esposa, el que la haya maltratado, amenazado y perjudicado en su trabajo, no se lo iba a dejar pasar. Lamento que las cosas terminaran así en tu vida.
-ANDREA: No te pongas mal, en realidad me hiciste un favor, yo sabía sin tener pruebas, de qué me era infiel, y esto en verdad, me viene como anillo al dedo.
Siempre mostrando que somos una familia ideal, pero claro está de que era una careta, y aunque me da un poco de vergüenza decírtelo, en muchas oportunidades me ha maltratado, no físicamente, pero si diciéndome que yo no entendía nada, qué me callara la boca, marcando siempre que él era el exitoso, y yo la mantenida, por eso es que empecé con el emprendimiento, y lo hacía siempre delante de los chicos.
-FRANCO: Lamento eso! Y por favor decime Franco, Germán es mi segundo nombre, pero casi no lo uso. Perdón por mentirte y meterte en mi quilombo!
-ANDREA: No me pidas perdón! La que tengo que darte las gracias soy yo! ¿Te quedas acá en Buenos Aires?
-FRANCO: Sí, de hecho estoy buscando un departamento para alquilar, mañana lo voy a ver.
-ANDREA: Ahora me tengo que ir, ya vuelven los chicos a casa, ya te contaré como resulta todo, ¿te puedo volver a llamar?
-FRANCO: Sí claro, mañana después de ver el departamento me vuelvo a la costa, y regresó la otra semana.
La llevé hasta su casa, y antes de bajar del auto y me dijo.
-ANDREA: Cuando vuelvas llamame!
-FRANCO: Claro que sí! Me gustaría pedirte que en lo posible, no hables en particular de mi esposa, aunque ya no trabaja en la compañía, no quiero que el hable de ella.
-ANDREA: Quédate tranquilo! Nos vemos!
De allí me fui al hotel donde había estado la vez anterior, me di un baño, me cambié y bajé a cenar a un restaurante a unos metros del hotel.
Mientras esperaba la comida, me entró un mail de Carina.
Mail:
"Hola:
Como hace varios días que no me escribís, te escribo yo, para contarte que empecé el nuevo trabajo.
Me presenté el lunes a la hora acordada, y antes que nada quise hablar con Roberto y con Lucía, su esposa, para saber si estaban al tanto de lo ocurrido en la relación entre Franco y yo.
Roberto dijo que hacía tiempo que no hablaba con él, la última vez había sido cuando le envío mi currículum, que lo había llamado hace unos días, pero le daba apagado o sin señal.
Me sinceré con ellos, les dije que no estábamos juntos, porque le había sido infiel, que él se había ido de casa, y que no sabía dónde estaba.
Le dije también, que siendo su amigo, entendería que no quisieran que trabaje con ellos.
Roberto me dijo que eso eran cosas del matrimonio, internas de la pareja, donde ellos no se meterían, pero sí quizás podrían aconsejar, qué nada tenía que ver con la amistad o con el trabajo.
Después de eso me dijeron que era bienvenida y que se alegraban de que trabaje con ellos.
Por lo menos, por ese lado me tranquilicé un poco, pero por el lado de Franco, sigo muy mal, creí que ellos estarían al tanto, que sabrían algo de él, pero tampoco, no sé dónde está durmiendo, ni como la estará pasando y cada vez que pienso en él, me siento una mierda de persona.
Perdón, pero te lo quería contar.
Hasta la próxima. Si es que existe una próxima, lo entendería si no.
Saludos."
Sentí en sus palabras, que tenía la necesidad de hablar, de contarme como iban sus cosas, ya le agradecería a Roberto, el trato que habían tenido con Carina.
Pensé lo que le contestaría, sobre todo en lo que tiene que ver conmigo, un rato después le contesté.
Respuesta:
"Hola Carina:
Me alegro que todo vaya bien en el nuevo trabajo, y que el amigo de tu marido, lo haya tomado de esa manera.
Tengo que contarte qué me comuniqué con Quiñones, y lo tuve que presionar, hasta que terminó contándole a su mujer que le había sido infiel, aunque ella ya lo suponía, solo le faltaba la confirmación. Al menos en su casa y con su esposa, se le viene la noche.
Me sentí en la obligación de vengarte, no te merecías ese maltrato de su parte, y no se la podía llevar de arriba.
Seguramente te dará lo mismo lo que pase con él, ya no estás en la compañía, pero el que las hace, de alguna forma las tiene que pagar, y también tengo que decirte, qué a su esposa le hice un favor, y me dijo que le va a dar una patada en el culo, y qué en el divorcio, le iba a sacar hasta los calzones.
Espero que todo en tu vida vaya para mejor.
Saludos y hasta la próxima."
Sabía que su respuesta no se haría esperar, unos minutos después me llegó.
Mail:
"¿Conociste a Andrea? Quiñones la nombraba siempre, cuando quería alardear de algo, siempre la nombraba, yo no la conocí, ¿es linda mujer? ¿Cómo soportaba estar con ese hijo de puta?
Pero tenés razón cuando decís, el que las hace las paga, yo se las hice y las estoy pagando.
Hasta la próxima."
Imaginé que mi frase, le había llegado, aunque no lo había hecho con esa intención.
Al día siguiente, fui a ver el departamento, estaba bien, era lo que yo necesitaba, y allí mismo le confirmé que lo alquilaría.
Fuimos a su oficina, firmamos el contrato y le dejé pago los tres meses.
De ahí volví al hotel, junté mis cosas y me fui para La Lucila.
En esos últimos días en el complejo, hablamos mucho con Gabriel, y en una de esas charlas, me pidió permiso para escribir mi historia, por supuesto le dije que sí, aunque le pedí que lo hiciera con otros nombres.
Volví a Buenos Aires y me instalé en el departamento, haber estado en La Lucila, habían sido como vacaciones, raras pero vacaciones, pero esto..., ¿esto sería mi nueva vida? ¿Solo? Al menos, por el momento, así lo era.
Volví a trabajar a la empresa, después del mes de vacaciones, al entrar en mi despacho, mi secretaria me recibió con una alegría que no esperaba, y lo primero que me dijo, fue la cantidad de veces que me había llamado mi esposa durante ese mes, y me dijo que en todas las veces, le había dicho que estaba de vacaciones.
Me puse al día en varios temas de trabajo, y cerca del mediodía, tuve una reunión con el gerente y los demás directores, para ponernos al tanto de un nuevo proyecto, la instalación integral de una empresa de montajes metalúrgicos en Mar del Plata, toda la estructura electromecánica, electrónica, informática y de seguridad. Sería un trabajo de seis a nueve meses, y comenzarían en dos semanas.
Se distribuyeron las tareas, y al terminar la reunión, el gerente me preguntó si estaría dispuesto a ser el director de obra, lo que implicaba trasladarse a Mar del Plata el tiempo que durará la obra, le dije que me lo dejara pensar y a la brevedad le daría la respuesta.
Cuando volví al departamento, decidí encontrarme con Roberto, lo llamé y quedamos en una cervecería, esa misma tarde para tomarnos una cerveza.
Llegué unos minutos antes y Roberto ya me estaba esperando.
-ROBERTO: Hola Fran, ¿Cómo estás querido?
-FRANCO: En verdad, como puedo.
-ROBERTO: ¿Dónde estás viviendo?
-FRANCO: Estuve un mes en la costa, y ahora me alquilé un departamento acá cerca.
-ROBERTO: Carina nos contó lo que pasó el primer día que vino, pensando en que quizás yo no quería que trabaje con nosotros por lo que había pasado entre ustedes, pero la verdad es que, preferimos, dejar ese tema entre ustedes dos, la verdad no la vimos bien, y con Lucía decidimos, qué era mejor tenerla cerca y tratar de contenerla.
-FRANCO: Te agradezco por eso, a pesar de lo que pasó, no te puedo negar que la sigo amando, pero no estoy seguro de cómo será mi vida de aquí en adelante, por el momento, me ofrecieron la dirección de una obra en Mar del Plata y estoy pensando en irme para allá esos meses.
-ROBERTO: Creo que sería acertado, a veces el tiempo y la distancia, nos hacen ver las cosas de otra manera, a Carina la noto muy triste, aunque hace esfuerzos por disimularlo. ¿Vos cómo estás?
-FRANCO: La verdad es que sin saber qué hacer, sí me preguntaras si la podría perdonar, hoy te diría que no lo sé, no me lo esperaba, me tomo por sorpresa y me enojé mucho, por eso me fui de casa.
Hablamos como tres horas, le conté de mi cuenta falsa de correo, y de todo lo que me había enterado contado por ella misma.
Nos despedimos con un abrazo, y me dijo que me quedara tranquilo, qué tanto él, como Lucía, estarían pendientes de Carina.
Le dije que por favor no comentara nuestro encuentro con ella, al menos por el momento.
Volví al departamento, mientras me tomaba una cerveza, decidí ir a la obra de Mar del Plata.
Al día siguiente se lo confirmé al gerente, y empezamos a organizar la logística para el viaje. Gente, lugares para vivir, y todas las máquinas y herramientas que tendríamos que movilizar.
El viernes de esa semana, me llegó un mensaje de WhatsApp que no esperaba, de Andrea preguntándome si ya había vuelto a la ciudad. Le contesté que sí, pero que estaría en Buenos Aires por poco tiempo, me preguntó si podíamos encontrarnos, le dije que no tenía problema, y ese mismo día nos encontramos en un bar a las seis de la tarde.
Continuará…
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