Historias del complejo turístico (5)
Franco tiene las pruebas irrefutables de que su esposa lo engaña, pero no quiere el divorcio: quiere la verdad. Desde las sombras, comienza a escribirle a Carina, obligándola a desnudarse emocionalmente y a admitir cada pecado. ¿Podrá controlar su ira mientras ella le entrega sus secretos más oscuros, o el chantaje terminará destruyendo todo lo que queda de su matrimonio?
Prólogo
Esta es otra de las historias de las que he sido partícipe de algún modo y que tienen que ver con el complejo del cual soy dueño desde hace ya tiempo. Con la correspondiente autorización de sus protagonistas, lo he volcado al papel, lógicamente cambiando los nombres de las personas.
Estaba revisando las reservas, y asignando las unidades, serían dos unidades para el fin de semana, dos de semana completa y una de treinta días para una persona a partir del día siguiente, el sábado. Esta última llamó mi atención, no es común que los pasajeros se queden tanto tiempo, y más aún, que sea una persona sol, y en algún punto, me hizo recordar a cuando yo vine por primera vez y me quedé un mes completo. El titular de la reserva, se llamaba Franco Gagliardi y abonaría la estancia con su tarjeta de crédito.
En la sección de consulta de la plataforma, el señor Gagliardi, consultaba si en el complejo había conexión a Internet.
Respondí a la consulta, diciéndole que en cada unidad, había un repetidor independiente y que la conexión del predio era más que buena, y que también tenían las unidades, tv por cable con noventa y seis canales.
El sábado, día en que llegó el señor Gagliardi, nos presentamos con Mora, le indiqué el departamento que tenía asignado, le di todas las indicaciones respecto de la unidad, del desayuno, le dejé el control remoto del portón de entrada y le indiqué que ante cualquier necesidad o consulta, podría tocar el timbre junto a la entrada del comedor o marcar el cero en el teléfono durante las veinticuatro horas.
Me agradeció y se dispuso a bajar todas las cosas de su auto.
Los primeros días, lo vi salir muy poco, pasaba gran parte del tiempo en el departamento, a pesar de que el día estuviera lindo.
Al tercer día, al salir de la casa con una cerveza en la mano, para descansar un poco, lo vi sentado frente a su unidad, también tomándose una cerveza. Me acerqué y le pregunté si le molestaba que la tomáramos juntos, me dijo que no era molestia y estuvimos conversando un rato, nada demasiado trascendental, de donde era, y algo de mi historia allí.
El fin de semana siguiente, Mora se iría a La Plata para visitar a sus familiares y a María y sus hijas.
El sábado en la tarde noche, cuando ya había terminado el trabajo, me senté en la galería a tomar una cerveza. Lo vi volver caminando desde la playa y al verme se acercó a saludarme, le ofrecí una cerveza y nos sentamos a conversar.
Una cerveza que fueron seis, eran las once de la noche, y entre cerveza y cerveza, me contó su vida y el por qué estaba aquí.
La Historia de Franco
Primera parte
Ese segundo viernes de diciembre de dos mil diecinueve, por primera vez, coincidía la fiesta de fin de año de la compañía de seguros donde trabaja mi esposa, y la fiesta de la empresa de electrónica dónde trabajo yo.
Días atrás le había dicho a Carina, que no iría a la fiesta de mi empresa y la acompañaría a la suya, pero me insistió para que fuera a mi fiesta, diciéndome que los directivos siempre prestaban atención a los presentes, y que muchas veces los ascensos se fraguaban en esas reuniones.
Aunque no estaba muy de acuerdo, quizás eso pasaría en su empresa, pero no en la mía, decidimos ir cada cual a su fiesta.
Ese viernes al llegar a casa, Carina estaba en la mesa del comedor tomando unos mates, me senté con ella y hablamos del trabajo y de las fiestas.
-CARINA: ¿Vas de traje amor?
-FRANCO: Sí, pero sin corbata!
-CARINA: ¿Necesitas que te planche la camisa?
-FRANCO: Te lo agradecería! La plancha y yo nunca nos llevamos del todo bien.
-CARINA: ¿Una blanca?
-FRANCO: Sí por favor! Mientras me doy una ducha así te dejo el baño libre para que te arregles!
Cuando salí del baño, ya tenía colgado en una percha, el traje y la camisa planchada.
-FRANCO: Gracias mi amor!
Y acercándome a ella, la tomé por la cintura y le di un buen beso.
Si no nos tuviéramos que preparar para las fiestas, hubiera profundizado aquel beso y seguramente hubiéramos terminado haciendo el amor.
Nuestros encuentros íntimos, de un tiempo a esta parte, habían menguado bastante, se lo podría atribuir a mi ascenso en la empresa como director de proyectos y al mayor tiempo que me tenía que dedicar al trabajo.
Desde que nos casamos, hace casi ocho años, nuestros encuentros sexuales, no bajaban de tres o cuatro veces por semana, los fines de semana, algo más prolongados, pero siempre sentí que nuestra sexualidad era una parte muy importante en nuestro matrimonio.
Pero últimamente se habían reducido a fogosos encuentras, pero generalmente los sábados.
Carina entró a bañarse y yo me preparé nuevamente el mate y me senté en el sillón con mi laptop.
La escuché salir del baño e ir a nuestra habitación, ella ya sabía cómo iría vestido a mi fiesta, pero yo no sabía cómo vestiría ella.
Al entrar en la habitación con el mate, Carina secaba su pelo aún envuelta en el toallón.
Me senté en la cama y le ofrecí un mate, acepto mientras seguía secándose el pelo.
Luego se peinó y con ese aparato qué no sé cómo se llama, empezó a modelar algunos bucles en su pelo lacio.
Después de unos veinte minutos, se sacó la toalla y pude observarla desnuda. A sus treinta y dos años, aún conservaba ese cuerpo que me había vuelto loco, en aquella primera noche en un hotel.
Habíamos terminado allí, después de haber cenado y haber estado bailando en una discoteca.
Ese era nuestro quinto encuentro, nos habíamos visto por primera vez en el cumpleaños de una amiga en común, compañera suya del gimnasio, y vecina mía de cuando vivía con mis padres y luego compañera en la universidad.
Había un montón de gente en esa fiesta, y creo que éramos los únicos que no tomamos alcohol, en esa época yo no lo hacía, y ella estaba tomando una medicación. Así fue que coincidimos un par de veces y nos pusimos a conversar, hablamos tanto y nos contamos tantas cosas, qué al despedirnos, nos pasamos nuestros teléfonos para seguir en contacto.
Nos encontramos una semana después, luego de haber cruzado varios mensajes de whatsapp.
Ella venía de terminar una relación de poco más de un año con un tipo que luego de un tiempo, resulto ser extremadamente celoso, posesivo y controlador.
Yo hacía más de tres años que no tenía una relación estable, solo algunos encuentros esporádicos con un par de mujeres, más que nada para darle alegrías al cuerpo.
Nos encontramos varias veces más, hasta que formalizamos nuestro noviazgo y casi un año después, nos casamos muy enamorados.
Habíamos hablado de tener un hijo, hace un par de años, y por una razón o la otra, lo veníamos postergando.
De su cajón, sacó un conjunto de ropa interior blanco, una diminuta tanguita como las que suele usar, con encaje que dejaba apreciar su recortado y prolijo monte de Venus. El corpiño haciendo juego, el que dejaba ver algo de piel de sus hermosas tetas, a través del encaje y no ocultaba completamente sus morenos pezones.
Mientras se maquillaba, seguíamos tomando mate.
-FRANCO: ¿Que te vas a poner?
-CARINA: No sabía que ponerme, todo me queda apretado, y ayer me fui a comprar algo.
En los últimos tiempos, había ganado un par de kilos, que en verdad le quedaban muy bien, pero creo que en general, muchas mujeres se ven gordas, aunque no lo estén.
Yo la seguía viendo como un hermoso ejemplar de mujer, y por supuesto, me seguía excitando su figura.
Del placar, sacó una bolsa de una casa de ropa, en la que siempre le gusta comprar, y dentro, un vestido color gris claro, que no pude advertir que forma tenía.
De la bolsa, también sacó una caja con unas delicadas sandalias de taco alto color negras.
-CARINA: ¿Te gusta corazón?
-FRANCO: Creo que para decirte algo, lo voy a tener que ver puesto, así no me doy cuenta.
Frente al espejo, se colocó el vestido, un hombro quedaba cubierto por la tela del vestido, y el otro mostraba su piel.
Por debajo, llegaba casi hasta sus rodillas, aunque un lado era más largo que el otro, y tenía sendas aberturas a los costados hasta medio muslo.
-CARINA: No me gusta que se vean los breteles.
Diciendo esto, se sacó el vestido y el corpiño, le quitó los breteles desmontables y se lo volvió a colocar.
-CARINA: Ahora está mejor, ¿no amor?
-FRANCO: Te queda muy bien, es elegante, pero marca muy bien tu figura! Me encanta!
-CARINA: No seas exagerado!
-FRANCO: Si no nos tuviéramos que ir, no sé cuánto tiempo más, te duraría puesto!
Nos reímos los dos, mientras se colocaba las sandalias.
-CARINA: ¿Y ahora?
-FRANCO: Hermosa! Como siempre!
Realmente estaba hermosa y lamenté no ir con semejante bombón esa fiesta.
Cuando estaba casi lista, yo también me terminé de vestir y me puse perfume.
Completó el maquillaje, se perfumó, se colgó la cartera negra a juego con las sandalias y salimos.
La fiesta de la compañía de seguros, era en un salón importante de la ciudad, y minutos después de las nueve de la noche, la dejé en la puerta del salón y me fui para la fiesta de mi empresa.
En la empresa trabajamos poco más de cien personas, y en verdad nunca suelen ser muy divertidas, he ido con Carina y lo he pasado bien, pero creo que porque nos divertíamos nosotros.
Esa noche me encontraba un poco perdido, muchos compañeros estaban con sus esposas o novias.
Nos sentamos con un par de compañeros que también estaban solos.
Cenamos muy bien como siempre, y luego de los postres, se apagaron las luces del salón, y comenzó la música para bailar.
La mayoría salió a bailar, incluidos los dos compañeros que sacaron a bailar a otras compañeras y yo me quedé solo en la mesa con mi copa de champagne.
Eran las doce y media de la noche y yo ya me quería ir.
Cerca de la una decidí irme, cuando subí al auto, se me ocurrió sorprender a mi esposa, llegar a su fiesta, por lo menos a la hora del baile y pasar un buen momento antes de volver a casa.
Al llegar al salón, las personas de recepción, me pidieron mis datos, como solemos ir juntos a las fiestas, estaba en la lista de invitados.
Al entrar al salón, las luces estaban apagadas, y el lugar era iluminado por las destellantes luces de colores de la pista de baile.
Hice un paneo, intentando encontrar a Carina.
En ese primer vistazo, no pude dar con ella, quizás estuviera en el baño.
En un segundo recorrido visual por el salón, pude verla, cerca de la barra donde todo el mundo iba a buscar bebidas y tragos. Pero no estaba sola o con alguna de sus compañeras, estaba con un hombre de traje oscuro, y hablaban y sonreían a poca distancia, uno del otro.
La cercanía será por el volumen de la música, pensé.
Un momento después, una puntada me atravesó el estómago, el hombre se acercó a ella y la besó. No hubo resistencia ni intenciones de cortar el beso por parte de mi esposa, ¿qué estaba haciendo? ¿Por que respondía a ese beso?
Estuve tentado en acercarme e increparlos, pero decidir ver, sin ser visto, qué pasaba luego.
Se acercaron a la barra, pidieron dos tragos y se sentaron en una de las pequeñas mesas con sillones que había cerca de la barra, que estaba poco iluminada. Se volvieron a besar, esta vez él tomando su cabeza con una mano y la otra apoyándola en su pierna.
Luego del beso, continuaron hablando y sonriéndose muy poca distancia.
Tomaron un par de tragos de aquellas debidas y se levantaron de la mesa.
Caminaron en la dirección opuesta a donde yo me encontraba, él la tomaba de la cintura.
Apresuré el paso para ver a dónde iban, recorrieron un amplio pasillo de unos diez o quince metros de largo, con una doble puerta al final, la mitad inferior de madera y la mitad superior de vidrio.
El pasillo tenía apenas unas luces que indicaban el camino, situadas a pocos centímetros del suelo.
Atravesaron esa puerta, sin saber a dónde iban, llegué hasta la puerta y miré a través del vidrio, era una especie de patio con algunas dependencias en la parte opuesta a dónde yo me encontraba.
Caminaron unos metros y se apoyaron en una de las columnas qué sostenían un alero.
Sin necesidad salir al patio, podía verlos sin dificultad.
Se volvieron a besar, esta vez Carina abrazo su cuello, mientras él la tomo por la cintura.
Las manos del hombre, acariciaron su espalda y bajaron lentamente hasta su culo.
Sin oposición alguna de mi esposa, aquel hombre fue levantando el vestido, hasta dejar a la vista sus nalgas.
Se separaron un momento, y él la hizo girar tomándola de la cintura, quedando de espaldas a él, con el vestido a un levantado, apoyaba su culo en él.
No podía creer lo que estaba viendo, ¿qué era ese comportamiento en mi esposa? ¿Aprovechó que vino sola para trenzarse con un tipo? ¿O está no era la primera vez?
Dicen que el cornudo es el último en enterarse, ¿sería este el caso?
Con mi teléfono en la mano, comencé a grabar un video de la situación, no sabía muy bien para qué, pero llegado el caso tendría una prueba de su infidelidad.
Las manos de ese hombre fueron a sus tetas, las amasaba a gusto. Levanto aún más el vestido, hasta la cintura de mi esposa. Las manos de ella estaban por detrás de su cuerpo, entre ambos y supuse que le estaría tocando su hombría o quizás intentando sacarla del pantalón.
Creo que no me equivoqué, un momento después, mi infiel esposa, inclinó su cuerpo hacia adelante, él la tomo de la cintura, y por los movimientos, imaginé una penetración.
Lo confirmaron los movimientos posteriores, era mi esposa la que movía su cuerpo adelante y atrás, dando ritmo al coito.
Estaba estupefacto, no podía creer está actitud de Carina, no solo me estaba siendo infiel, sino que además, allí cualquier compañero de trabajo podría verla.
Repentinamente interrumpieron el polvo, se separaron, el guardó su miembro y ella se acomodó su vestido.
Risueñamente se aproximaban a donde yo estaba, seguramente volverían a la fiesta.
Volví rápidamente al salón y me ubiqué nuevamente donde había estado al llegar.
Un par de minutos después, los vi entrar riéndose, el se dirigió hacia la puerta de salida, ella se dirigió a su mesa y tomó su cartera, todo el mundo estaba bailando, y en la oscuridad creo nadie se percató de que salía del salón.
Espere unos minutos y salí detrás de ellos.
Caminaban abrazados hacia la esquina, yo tenía el auto en la dirección opuesta, corrí esa cuadra, me subí y arranqué, a la distancia los veía que seguían caminando, en la cuadra siguiente antes de subirse a un auto, se volvieron a besar y a abrazarse.
Arrancó el auto y los seguía a prudente distancia, pararon en un semáforo en rojo y yo simulé estacionar a unos treinta metros.
En ese momento le mandé un mensaje a mi esposa.
"Cari, en un rato, ya se acaba la fiesta, si querés te paso a buscar"
Su respuesta fue inmediata.
"Una de las chicas se emborrachó y la estamos llevando a la casa, después volvemos a la fiesta y no te preocupes, Marina me lleva hasta casa"
Le respondí: "Ok, nos vemos en casa entonces"
Hicieron unas veinte cuadras y lo que aún faltaba por confirmar, se confirmó, siendo la una y media de la mañana entraron con el auto en un hotel alojamiento.
Mis cuernos no paraban de crecer, ¿por qué? ¿Qué había hecho mal con ella?
En ese momento decidí ir hasta casa a buscar la cámara, entre ida y vuelta tendría unos treinta o treinta y cinco minutos, tiempo que ellos estarían dentro del hotel.
Regresé con la cámara y me estacioné a la vuelta, desde la esquina se vería salir el auto.
Efectivamente, a las tres y cuarto de la mañana, salía aquel auto del hotel con ese hombre y con mi esposa, el zoom de la cámara, me permitió verlos con claridad, tomé varias fotos y también le tome una foto a la patente del auto, una vez que pasaron delante de mí. Los volví a seguir para ver si realmente volvían a la fiesta.
Volvieron al salón, y media hora después, volvieron a salir.
Raudamente llegué a casa, me saqué la ropa y desarme la cama.
Solo con el bóxer, me quedé en el balcón, para verla llegar.
Diez o quince minutos después, el auto se detuvo a unos veinte metros de casa, mi esposa estuvo unos momentos dentro del auto y luego se bajó. Se saludaron y entró al edificio. Me metí en la cama y simulé estar dormido.
Mi esposa entró, estuvo un momento en la cocina, y descalza entró en la habitación. Miró fugazmente para ver si estaba dormido y se metió al baño.
Pude escuchar la ducha y supuse que estaría borrando los rastros del polvo que se había echado con ese tipo. Después de casi media hora, salió del baño y se metió a la cama.
Minutos después la sentí respirar dormida profundamente. ¿Cómo podía tener la sangre tan fría? Venía de serme infiel y se acostó a dormir como si nada, eso no hacía más que confirmar, que no era la primera vez.
No pude pegar un ojo en toda la noche, la luz del día me agarró despierto, pensando en que haría ahora.
¿Sería su primera infidelidad? Tenía que encontrar la manera de descubrirlo.
No sé en qué momento me quedé dormido, pero cuando abrí los ojos, estaba solo en la cama, al ver mi teléfono vi que eran las dos y media de la tarde.
Me levanté en silencio, y la encontré enviando mensajes sentada en el sillón, al verme se sorprendió y rápidamente dejó el teléfono.
-CARINA: No te escuché! Me asustaste!
-FRANCO: Creo que tome demasiado anoche! Pero llegué bien. No te escuché llegar.
Me senté frente a ella para ver su cara al responderme.
-CARINA: Marina me trajo como a las cuatro de la mañana.
No sabía a quién tenía sentada delante, me estaba mintiendo con total naturalidad, lo que me dio a pensar que no era la primera vez que me mentía.
A eso de las cuatro de la tarde, se cambió y me dijo que iba a visitar a su madre.
No le dije de acompañarla, nunca supe porque su madre no me traga.
Cuándo se fue de casa, empecé a pensar como averiguar más de lo que hace mi esposa cuando no está conmigo.
Ya tenía una prueba irrefutable de su infidelidad, pero quería conocer realmente, a la mujer de la que estaba enamorado.
Viendo nuevamente el video en mi teléfono, no pude evitar las lágrimas, lo que yo creía que era un matrimonio feliz, era todo lo contrario, al menos para mí.
Y la cabeza se me llenó de preguntas, ¿sería por eso que su anterior pareja la controlaba tanto? ¿Sería habitual en ella serle infiel al hombre con el que está?
Tenía una mezcla de sensaciones, no podía negar el amor que le tengo, pero no puedo soportar la traición.
Si en su sexualidad no estaba plenamente satisfecha, ¿por qué no hablarlo conmigo? ¿Por qué la traición? ¿Por qué la mentira?
Si bien para mí, una infidelidad o varias es lo mismo, necesitaba saber ¿Por qué?, ¿con quién o quiénes?, ¿desde cuándo?, y en mi cabeza empezó a fraguarse un plan para saber realmente quien era mi esposa.
Trataría, en los próximos días, de comportarme normalmente, como si no supiera nada, pero estaría pendiente de lo que hacía cuando no estaba conmigo o en el trabajo. Aunque supongo que si trabajan ambos en la compañía, sus encuentros se pueden dar allí también.
Suponía que, como habitualmente, hacemos el amor los sábados, eso pasaría en la noche, pero yo no estaba en condiciones de hacerlo, no podría sacar de mi cabeza, esas imágenes.
Tenía que pensar en una excusa para no tener relaciones esa noche.
Y se me ocurrió fingir un dolor de cintura, es algo que suele ocurrirme cuando hago algún esfuerzo o mal movimiento.
La cortina del estar, hacía unos días que estaba trabada, fingiría que intentando repararla, me había dado un tirón.
Puse la escalera frente a la ventana, dejé sobre la mesa un par de herramientas y listo. Cerca de las ocho de la noche, me tiré en la cama.
Un rato después, la escuché entrar, al no encontrarme por la casa, entró al dormitorio y yo fingí estar dolorido.
-CARINA: ¿Qué pasó amor?
-FRANCO: Estaba por arreglar la cortina del estar, y cuando bajé para agarrar el destornillador, resbalé en el último escalón y me dio un tirón en la cintura que me dejó duro.
-CARINA: Ay Fran! ¿Te duele mucho? ¿Querés que llame a la urgencia?
-FRANCO: Ya me tomé el antiinflamatorio que tomo siempre, por eso me recosté un rato, ya se me va a pasar.
Se sentó a mi lado en la cama, me acarició la cara y me dio un beso en los labios.
-CARINA: ¿Tenés hambre? ¿Preparo algo para cenar?
-FRANCO: No mucho, hacé lo que vos quieras!
Puso a cargar su teléfono apoyado en su mesa de noche y entró al baño.
En un impulso por saber algo más, tomé su teléfono para ver si encontraba algún contacto con ese hombre, pero me llevé la sorpresa de que su teléfono tenía un patrón de desbloqueo. Nunca habíamos tenido nuestros teléfono bloqueados, ¿Por qué ahora sí? ¿Habría allí algo que yo no tendría que ver?
Esto no hizo más que confirmarme que mi esposa me escondía muchas más cosas de las que yo imaginaba.
Volví a dejar el teléfono en la misma posición y me volví a recostar en mi lado de la cama.
Cuando salió del baño, me dijo que iría a preparar algo para cenar.
Volvió poco más de media hora después, con una pizza que teníamos en el freezer.
Apenas pude comer una porción, la comida no me pasaba.
Después se acostó con su laptop y me preguntó si quería que viéramos una película. Le dije que sí, buscó una y le dio play.
Por el título, parecía una película romántica, pero como a los veinte minutos, el protagonista, descubre que su mujer le era infiel. ¿Es joda? ¿Justo esa película tuvo que poner? Ya no pude seguir mirando y fingí dormirme, inclinando mi cabeza hacia adelante.
-CARINA: Si te dormís, acomódate bien en la cama, para que no te duela la cintura.
Me acomodé y seguí fingiendo estar dormido.
Luego de terminar la película, miró alguna cosa más en la pantalla, y sin hacer ruido se levantó.
Creí que iría al baño, o quizás a preparase un té o un café.
Media hora después no volvía a la cama y decidí ver donde estaba. Me levantaría con la excusa de ir al baño y a tomar agua.
Sin hacer ningún ruido, me levanté y caminé por el pasillo. Carina estaba sentada en el sillón quedando de espaldas al pasillo, con sus piernas abiertas apoyadas en la mesita baja, el teléfono en su mano izquierda apoyada en su rodilla, y con su mano derecha, sin lugar a dudas, se estaba masturbando mirando la pantalla del móvil, en la que aparecía un hombre también masturbándose.
Lo primero que pensé, es que estaría viendo algún video porno, pero no distinguía bien. Fui al estudio y volví con la cámara encendida, hice zoom sobre la pantalla de su móvil, y se me heló la sangre, era una videollamada de whatsapp y se estaban masturbando el uno para el otro.
Estuve a punto de estallar e interrumpir de la peor manera ese jueguito, pero me contuve, eso estropearía el plan que venía craneando.
No hice fotos ni video de ese momento, no quería que el ruido del obturador, me delatara.
Dejé la cámara en su lugar y volví a la cama. Mis sentimientos en ese momento, eran una mezcla de cosas, angustia, incredulidad, me sentía traicionado y hasta humillado, no reparaba en conectarse con ese tipo a pesar de que yo estaba en la casa. Y ese amor que le tengo, fue dejando paso a unos sentimientos que nunca pensé tendría para con ella, quería hacerla pagar por lo que me estaba haciendo y mi plan comenzaría en unos días.
Los días siguientes, traté de comportarme como siempre, no quería que sospechara nada, tuve que hacer un esfuerzo para mostrarme cariñoso.
Si estaba tranquila de que yo no sospechaba nada, seguramente en algún momento se volvería a encontrar con el tipo.
El jueves, estando aún en la empresa, me llegó un mensaje de Carina.
-CARINA: Amor, al salir de la compañía, vamos a ir a tomar un café con Virginia, que hace tiempo no nos vemos y anda con algunos problemas.
-FRANCO: Dale! ¿Te espero a cenar? Digo, porque ya sé como son las conversaciones con Virginia, no se les acaban nunca los temas de conversación!
-CARINA: Tenés razón! Si ceno con ella te aviso!
-FRANCO: Dale! Un beso!
-CARINA: Otro!
Automáticamente pensé que ese encuentro no sería con Virginia, y no me equivoqué. Al salir de la compañía se tomó un taxi y la seguí. La vi bajarse a las diez cuadras, dos minutos después, el auto del tipo paró en la esquina y ella se subió.
Eran las seis de la tarde y tras seguirlos esta vez un recorrido más largo, volvieron a entrar en un hotel alojamiento. Alcancé a tomar un par de fotos donde se la veía a ella perfectamente y también el frente del hotel con el nombre incluido, “Hotel Encuentros” que original!
Esta vez no esperé que salieran, me volví para casa.
Y esa misma noche mi plan se pondría en marcha.
Me senté en el sillón con una cerveza y mi computadora, tenía que crear una cuenta de correo electrónico para enviar desde esa cuenta un mail a mi esposa. La cuenta era [email protected].
Terminé de configurar la cuenta y me llegó un mensaje de Carina, diciéndome que no la esperara a cenar, que tenía razón y la charla se había extendido. Que hija de puta, ¿cómo le da la cara para mentirme así?
Comí algo y me fui a la cama. A las once y media de la noche la escuché entrar, hizo algo en la cocina y entró a la habitación, yo volví a fingir estar dormido.
Esta vez no se fue a duchar, seguramente ya lo habría hecho en el hotel.
Cuando la escuché respirar dormida, me levanté, me senté en le mesa del comedor, mirando en dirección al pasillo de las habitaciones, para que no me sorprendiera si se levantaba, encendí mi computadora, y volví a leer el mail que ya estaba escrito en la carpeta de borradores, destinatario: la cuenta personal de Carina, la que yo mismo le había configurado en su teléfono y era la que más usaba. Asunto: “Carina, no lo elimines. Si no lees este mail, saldrás perdiendo!” Y en el cuerpo del mail lo siguiente:
Mail:
“Hola Carina:
El motivo de este mail, es para decirte que estoy al tanto de lo que hacés cuando no estás con tu esposo.
Tengo mucha información de vos, y me gustaría hacerte recapacitar sobre tu actitud.
Como prueba de lo que te estoy diciendo, encontrarás adjuntas, dos fotografías de tantas que tengo en mi poder.
Espero no ignores este mail, no sería grato para tu esposo, recibir un material tan comprometedor.
Espero tu respuesta!”
Le adjunté al mail, una de las fotos saliendo el día anterior del hotel, y una captura del video de la noche de la fiesta.
Seguramente, al despertar o quizás cuando llegara a su trabajo, lo leería y conociéndola, lo respondería de inmediato.
Así fue, al levantarnos, mientras desayunábamos frente a frente, ella miraba su teléfono y en un momento se le transformó la cara.
Terminamos de desayunar y la dejé en su trabajo como todas las mañanas.
Antes de llegar a mi empresa, ya veía su respuesta en el mail.
Respuesta:
“¿Quién sos? ¿Qué querés?”
Al llegar al trabajo, le respondí:
Mail:
“Hola Carina:
Quien soy no importa, al menos por el momento, no lo sabrás.
Esperaría que fueras un poco más amable de aquí en adelante, debo reconocer que soy algo impaciente y si no encuentro colaboración de tu parte, mucho material, podría llegarle a tu esposo.”
Su respuesta fue inmediata.
Respuesta:
“No me interesa ser amable con alguien que no sé quién es, y que intenta chantajearme.”
Por supuesto volví a escribirle.
Mail:
“En eso estás equivocada, no intento chantajearte, me gustaría que lo entiendas como un espacio de reflexión, de consideración y sobre todo de honestidad y sinceridad. Sí, honestidad y sinceridad!, Eso es lo mínimo que espero de vos en una situación como la que te encontrás.
Seguiremos en contacto.”
Al no decirle más nada, seguramente ya estaría escribiendo su respuesta.
Minutos después llegó.
Respuesta:
“Si no me vas a chantajear, ¿qué es lo que buscás enviándome estos mails? ¿Cómo se que no me elegiste sin saber quien soy o quien es mi marido?”
Quería ponerla aún más nerviosa y le volví a escribir.
Mail:
“Ya te he dicho querida Carina, que tengo información sobre vos, para darte una muestra de ello, de diré que estás casada hace casi ocho años con Franco Gagliardi, director en Epicom, y su teléfono es 011 4… 1419, su correo electrónico es [email protected], y el de su trabajo es [email protected].
Y te vuelvo a decir, espero un poco de amabilidad y buen trato.
Hasta la próxima.”
Al darle enviar, me imaginaba su cara, no podría creer todo lo que le estaba diciendo.
Esta vez su respuesta tardó más de media hora en llegar, ¿habría ido a decirle a su amante que los habían descubierto?
Para seguir con lo planeado, le volví a escribir.
Mail:
“En el próximo mail, te haré algunas preguntas y espero la verdad en tus respuestas, recordá que sé muchas cosas, y puedo saber si me estás mintiendo.
Hasta la próxima.”
No hubo respuesta a ese mail, la dejaría pensando hasta el día siguiente.
Prepare el mail qué quedó en la carpeta de borradores, se lo enviaría en el momento en que estuviéramos juntos, para tratar de ver su reacción.
Mail:
"Estas cinco preguntas, me servirán para darme cuenta, del grado de honestidad en tus respuestas. Espero recuerdes la información que tengo y que tus respuestas, se explayen con honesta sinceridad. Aquí van:
1-¿Estás o estuviste enamorada de tu marido?
2-¿Desde cuándo y hasta cuándo?
3'¿Cuándo fue tu primera infidelidad(día/mes/año)
4-¿Con quién y en qué circunstancia?
5-¿Con cuántos hombres le has sido infiel?
Recordá que espero sinceridad en tus respuestas.
Hasta la próxima."
Estábamos sentados frente a frente, tomando mate en la mesa del comedor, ella mirando su móvil mientras conversábamos de nuestro día de trabajo y yo con mi laptop, viendo noticias y comentándolas.
Entré en la cuenta de mail, fui a la carpeta de borradores y le di enviar al mail.
Escuché el vibrar de su teléfono y cómo se le transfiguraba la cara.
-CARINA: Seguí vos con el mate que voy al baño!
-FRANCO: Dale!
Se levantó de la mesa y se fue al baño con su móvil, seguramente que a responder el mail.
Casi veinte minutos después, me llegó su mail.
Momentos después, volvió a sentarse frente a mí en la mesa. Yo le hacía comentarios, y ella me contestaba, sin mirarme a los ojos, se la veía incómoda en esa situación, seguramente, el tener que blanquear su temas más ocultos a un desconocido, la tendría más que inquieta.
Ya quería leer sus respuestas, no sabía con qué me iba a encontrar, pero quería actuar lo más cotidianamente posible.
Casi una hora después, fui yo el que se fue al baño.
Me senté en el inodoro, como si en verdad lo estuviera haciendo y abrí el mail.
Respuesta:
“1-Si
2-Desde que lo conocí, hasta el día de hoy.
3-4/12/2011
4-Con un ex compañero de trabajo, en el cumpleaños de otra compañera.
5- Con tres.”
Aquellas respuestas, me angustiaron y no pude evitar las lágrimas, ¿en diciembre de 2011?, en esa fecha, estábamos de novios y planeando nuestra boda, qué fue en abril de 2012. Y si me había sido infiel con tres hombres, sabía quiénes eran el primero y el último, pero no sabía del segundo. Intuí por su respuesta, qué en su primera infidelidad había sido quizás, esa única noche, pero la que yo descubrí, no había sido una única vez.
Tarde más de lo acostumbrado en el baño, no quería que me viera en ese estado, salí del baño y fui a nuestra habitación, tomé ropa y un toallón para darme un baño, desde el pasillo le grité:
-FRANCO: Cari me doy un baño!
-CARINA: Dale, mientras preparo la cena!
Me contestó desde la cocina.
Debajo del chorro de agua, no podía parar de llorar, no podía creer lo que estaba viviendo. ¿Cuáles fueron las razones que la llevaron a ser infiel? ¿El morbo, el peligro, estar con otros hombres?
Desde aquella primera vez en el hotel, nuestra vida sexual era más que intensa, no es por alardear, pero mi tamaño es considerablemente mayor a la media, en largo y en grosor, ¿cuál sería la real causa?
Supongo que en el último caso, el que yo descubrí, el fulano sería compañero de trabajo o algún cliente, pero se había expuesto ante todos los demás, así como yo pude ver lo que hacían, alguien más podría haberlos visto.
Cuando salí del baño, ella estaba preparando la cena aún, me acerqué a la cocina y mientras conversábamos trivialidades, saqué una cerveza de la heladera.
-CARINA: Qué raro tomando cerveza un día de semana!
-FRANCO: Me dio ganas!
En general no tomaba alcohol los días de semana, lo hacía solo los viernes a la noche y los sábados.
Debe haber notado algo en mi cara porque me preguntó.
-CARINA: ¿Estás bien?
Seguramente se notaría en mi rostro como me sentía, y le dije lo primero que se me ocurrió.
-FRANCO: Me duele un poco la cabeza.
-CARINA: ¿Te traigo un analgésico?
-FRANCO: Sí, por favor!
Fue al botiquín del baño y volvió con un analgésico, llenó un vaso con agua y me lo entregó, después de que lo tomé, apoyó su mano en mi frente.
-CARINA: Fiebre no tenés, ¿te duele algo más?
-FRANCO: No, solo un poco la cabeza.
-CARINA: Recostate un rato si querés, cuando esté la cena te aviso.
-FRANCO: Sí, voy a hacer eso!
Se acercó a mí y me dio un beso en los labios.
Me fui a nuestra habitación y me recosté en nuestra cama.
No podía dejar de pensar en nuestra situación, aunque nada se haya dicho entre nosotros, sentía que ya todo estaba perdido, ¿Cómo se vuelve de una situación así? ¿Cómo se sentiría ella en mi situación? ¿Seríamos capaces de perdonar una infidelidad?
No puedo negar que la sigo amando, pero me cuesta mucho, seguir viéndola como antes.
Desde que había descubierto su infidelidad, no habíamos vuelto a tener relaciones, era jueves y no había vuelto a tener sexo con su amante, seguramente me buscaría el viernes o el sábado. ¿Cómo haría en ese momento para no pensar en lo que estaba ocurriendo?
Necesitaba saber más, y me puse a pensar en las preguntas para el siguiente mail.
Abrí el correo electrónico en mi teléfono y me puse a redactar el siguiente mail.
Mail:
"Hola Carina:
Quizás tengas en claro lo que te llevó a ser infiel o quizás no, puede que estas preguntas te ayuden a recapacitar sobre tus acciones.
1- En tu primera infidelidad del año 2011 con ese hombre, ¿Cuántas veces le fuiste infiel a tu entonces novio?
2- En tu infidelidad con el segundo hombre, ¿quién era él? ¿Cuántos encuentros hubo?
3- En los encuentros con tus amantes, ¿hubo sentimientos involucrados, o solo fue sexo?
4- En alguna de tus infidelidades, ¿sentiste culpa?
5-¿Crees que tu marido sospecha algo?
6-¿Cómo te sentirías, si supieras que tu marido te es infiel?
7-¿Aún podés decir que seguís enamorada de tu esposo?
Vuelvo a apelar a tu sinceridad en las respuestas, no está mal recordarte, la información que tengo.
Hasta la próxima."
Minutos después de que terminara el mail, Carina entró en la habitación con la cena para los dos.
-CARINA: Hoy cenamos en la cama mi amor! ¿Qué querés tomar?
-FRANCO: Si hay, agua tónica, o sólo agua!
Se fue a la cocina y un momento después volvió con dos vasos de agua tónica.
Cenamos conversando como siempre.
-CARINA: ¿Pasó el dolor de cabeza?
-FRANCO: Ya va pasando! Me hizo bien recostarme un poco.
Terminamos de cenar, Carina juntó todo, se lo llevó a la cocina y la escuché lavando los platos.
Volvió a la habitación, mientras yo estaba en el baño, al salir, la encontré cambiándose, de espaldas a mí, solo con una tanguita, se estaba colocando una remera que usa para dormir.
-CARINA: Hoy te perdono porque te duele la cabeza!
No dije nada, solo una leve sonrisa y un gesto de complicidad.
No tenía cabeza yo, para hacer el amor con mi infiel esposa.
El viernes al llegar al trabajo, le envié el mail.
Cuarenta minutos más tarde, su respuesta.
Respuesta:
"No sé quién sos, ni lo que esperas de mí, sí continúo con este juego, es solo por tu amenaza de contarle a mi marido, y por el momento, no tengo el valor de sincerarme con él.
1-Solo esa noche, aunque solo llegamos al sexo oral mutuo, yo estaba un poco tomada, y cuando fui más o menos consciente, paré todo ahí y me fui, no llegamos al coito. Nunca más volví a verlo.
2- Con el segundo hombre, solo una vez, fue un cliente de la compañía, al que fui a hacerle una tasación de su casa y de todo lo que tenía dentro, para un seguro integral.
Me invito un café y acepté, la conversación era muy amable y distendida, no lo voy a negar era un hombre atractivo y como era divorciado, estaba solo en la casa. Una cosa llevó a la otra, y cuando me quise dar cuenta, estaba en su cama. Esa fue la única vez que estuve con él.
3- Los únicos sentimientos involucrados, fueron arrepentimiento y culpa, por esos hombres no he tenido ningún otro sentimiento.
4- En todas
5- Creo que no, aunque me moriría si se enterara.
6- Me moriría, aunque sé que él no es así, sí me fuera infiel, me daría cuenta, se le notaría, creo que nunca me ha mentido, y además, nunca me ha dado motivos para sospechar. Siempre ha estado muy pendiente de mí, pero nunca me sentí controlada, ni perseguida.
7- Claro que sí! "
Al leer sus respuestas, estaba más confundido que antes, ¿si decía seguir enamorada de mí, porque se acostaba con otros?
¿Tan evidente y predecible soy que se daría cuenta si le soy infiel?
¿Podría yo perdonarla y continuar con nuestro matrimonio?
¿Qué haría falta para que pudiera llegar a perdonarla, su arrepentimiento, su promesa de no volver a hacerlo, su sinceridad en venir a contármelo? No lo sé.
Me puse a imaginar, cómo hubiera reaccionado yo en su situación, ¿algo borracho me hubiera dejado llevar por alguna mujer que me buscara? ¿Sí se me presentara la oportunidad con una clienta, terminaría en la cama con ella?
Por un amigo en la policía y la patente del auto, supe quién era el tipo de la fiesta, Alberto Quiñones, lo encontré en Facebook con su nombre y apellido, casado y con tres hijos. Tres meses atrás, había posteado una foto suya con su esposa por su aniversario de casados y en el comentario de la foto, decía, "Feliz aniversario al amor de mi vida, juntos para siempre", Qué cínico, pensé.
Quería seguir haciendo preguntas, necesitaba saber más, conocer qué es lo que pasa por la cabeza de mi esposa, y decidí seguir con el plan, aunque ahora no solo serían preguntas, intentaría la forma de ponerla en aprietos, para ver su reacción. ¿Venganza? quizás! ¿Buscaba que se sintiera tan mal como yo? Tal vez. ¿Tendría que ser infiel también, para que sintiera lo que yo estoy sintiendo?
Y se me ocurrió, algo que no sería demasiado complicado para ella. Le pediría que me enviara tres fotos de ella, con un conjunto de ropa interior sexy, que yo no conociera, es decir, se tendría que comprar un conjunto nuevo y enviarle tres fotos a un desconocido, ¿sería capaz de hacerlo?
El viernes al mediodía, le envié un mail.
Mail:
"Hola Carina:
Veo que en el último mail, te has explayado un poco más, ¿estás completamente segura qué me dijiste toda la verdad?
No conozco toda tu personalidad, pero de a poco la voy a ir conociendo.
1- En la pregunta 3 del mail anterior, dijiste que no había sentimientos involucrados. Para vos, ¿la atracción, el flirteo, la excitación, el morbo, el goce, lo prohibido o la adrenalina del momento o lo que te llevó a ser infiel, no entran en esa categoría?
2- ¿Cuantos encuentros hubo con Alberto Quiñones?
3- ¿Sabías que es casado y tiene tres hijos?
4- ¿Alguno de tus amantes, te ha cogido mejor que tu esposo?
5- ¿Con ellos, hiciste algo que no has hecho con tu esposo, sexo anal o tragarte su semen, por ejemplo?
6- Como decís amarlo, me pregunto ¿hasta dónde estarías dispuesta a llegar, para que tu matrimonio no se vaya por el barranco al enterarse tu marido de tus infidelidades? Para intentar comprobarlo, me vas a tener que enviar tres fotos tuyas, con un conjunto de ropa interior bien sexy, que tu esposo no conozca, una de frente, una de perfil y una de espaldas, por supuesto de cuerpo entero.
7- ¿Estás segura que seguís amando a tu esposo?
Hasta la próxima!"
Casi tres horas después llegó su respuesta.
Respuesta:
"Hasta ahora he sido sincera en mis respuesta, tal como lo pediste, pero sigo sin entender lo que buscas, lo qué pretendes de mí.
1- Tal cuál te lo dije antes, no hubo sentimientos involucrados para con esas personas, quizás solo sensaciones.
2- Con Alberto, la noche de la fiesta y un encuentro de sexo virtual, la tarde que fuimos al hotel, me enojé con él, me estaba dando cuenta, que lo único que buscaba era presionarme para que me acostara con él, a cambio del ascenso. Tuvimos un cruce de palabras, y me terminé negando a hacer algo con él.
3- Sabía que estaba casado, pero no sabía si tenía hijos o no, hasta que en su Facebook vi a toda su familia, y lo supuestamente enamorado que estaba de su esposa.
4- No.
5- No.
6- Me estas chantajeando!
7- Por supuesto.”
A pesar de decirme que la estaba chantajeando, me adjuntó las tres fotos con un conjunto de ropa interior blanco, muy pequeño, que por supuesto yo no conocía. Las fotos estaban tomadas en el baño de su trabajo, supongo que tuvo que salir de la compañía para comprar el conjunto. Las fotos estaban tomadas frente al espejo y salvo sus pies, se veía de cuerpo completo.
Media hora después me llegó otro mail suyo.
Respuesta:
"Supongo que estarás contento/a, lograste lo que querías."
Decidí contestarle inmediatamente.
Mail:
"Hola Carina:
En algún punto, veo que no estás dispuesta a que tu marido se entere de tus infidelidades, y debo decirte, qué el conjunto te queda muy bien.
Creí que lo harías por tu propia cuenta, pero..., ¿no te estás olvidando de contarme algo?
Espero que me lo cuentes!
Hasta la próxima"
Me arriesgué a preguntarle eso, sin saber si habría alguna otra infidelidad o no, quizás ella también estaba probándome, para saber hasta dónde llegaba mi información.
Cuando llegue a casa, la encontré sentada en el sillón, con cara de preocupada y algo angustiada.
-FRANCO: ¿Todo bien amor?
-CARINA: La verdad es que no.
En ese momento pensé que quizás, al sentirse acorralada por los mail, había tomado la decisión de sincerarse conmigo.
-FRANCO: ¿Querés que hablemos?
-CARINA: La verdad es que no estoy bien en el trabajo, me mato todo el día, tengo la cartera de clientes más grande de todos los promotores, estoy calificada para un puesto superior y no hay forma de conseguirlo, estoy pensando desde hace unos días, que quizás tenga que ponerme a buscar otro trabajo.
-FRANCO: Si necesitás conseguir otro trabajo, podes dejar este mientras tanto, sabes que con mi sueldo podemos vivir tranquilamente.
-CARINA: Ya lo sé, pero estudié, me formé y tengo experiencia en lo que hago, nada de eso me sirve para conseguir un mejor lugar en la compañía.
-FRANCO: Sabés lo que te amo, y siempre te voy a apoyar en las decisiones que tomes!
-CARINA: Ya lo sé mi amor! Y te agradezco por eso!
-FRANCO: Creo que esa es la manera, hablar lo que nos pasa, y resolverlo juntos, por difícil que sea.
Seguramente eso la hizo pensar en lo que no me estaba contando, y creo que eso la angustiaba más, en el momento que le saltaron las lágrimas, no lo pude evitar y la abracé.
Fue una mezcla de sentimientos, por un lado no podía negar lo que amaba a esa mujer, y por el otro no podía quitar sus infidelidades de mi cabeza.
Después de darle un beso, le dije que yo haría la cena, que descansara un rato.
Mientras cocinaba seguía pensando, ¿seguiría ese tipo presionándola? ¿O quizás se habría resentido con ella, por el desplante en el hotel?
Mientras cenábamos, seguimos hablando del tema, le propuse que armara un currículum y que me pasara una copia, se lo enviaría a algunos amigos y conocidos míos, y ella a otras compañías de seguro y que seguramente conseguiría, y si así lo decidía, que renunciara ya mismo.
Después de la cena fue al baño, con su móvil por supuesto. Cuándo salió del baño, me vibró el teléfono, al mirar vi su mail, sentado frente a ella decidí leerlo.
Respuesta:
"Hola:
Hay algo que no te he contado, creo que tratando de saber hasta dónde sabías de mí, pero al preguntarme si no me había olvidado de contarte algo, me di cuenta de la información que decís tener sobre mí.
Hubo otro hombre, en febrero del año 2015, salimos una noche con dos amigas a tomar unas cervezas, en el bar al que fuimos, había un grupo de cuatro hombres, uno de ellos era amigo de una de mis amigas, nos terminamos sentando todos juntos en una mesa, yo quedé sentada al lado del amigo de mi amiga, mis amigas no tenían compromiso, y una hora después, una de ellas se fue con uno de los hombres, la otra se fue con los otros dos, y el amigo y yo quedamos en el bar. Nos tomamos un par de cervezas más, la conversación era amena, él también era casado. Quizás por el alcohol, baje la guardia y una cosa llevó a la otra, y terminamos, besándonos, tocándonos y masturbandonos mutuamente en el estacionamiento del bar. Después de eso, no quise llegar a más, y me llevó hasta casa, me pidió el teléfono pero no se lo di, le dije que no pasaría más que eso.
Días después, seguramente por mi amiga, consiguió mi teléfono y me llamó.
Le dije que todo lo ocurrido había sido un error, por el alcohol que había tomado, y eso pareció no gustarle, me tildó de calientapijas y me empezó a perseguir. Tuve que recurrir a mi amiga para que lo haga entrar en razón y dejara de hostigarme. Por suerte, dejó de hacerlo.
Realmente no sé qué esperas de mi, sí lo que buscas es que me sienta culpable, no te hace falta, culpable ya me siento, y también una mala esposa, que traicionó al hombre que ama y que no tiene el valor de contárselo.
No sé porque te voy a contar esto, pero de todas formas te lo voy a decir.
Las noches de la fiesta vi la oportunidad de ascender en la compañía, intenté conseguirla, creí que sería más sencillo, un polvo y ya, pero no era tan fácil, Alberto me exigía más y yo no estaba dispuesta a ceder a sus manejos.
Quizás sea un sentimiento insano, pero ver el progreso laboral de mi esposo, me hacía sentir que no podía progresar, ya lo sé, y yo misma me crítico por pensar de esa forma, nunca mi esposo me hizo sentir que él era más importante o mejor que yo, pero yo así lo sentía, él es exitoso en su trabajo, y yo no podía dejar de ser una simple promotora de seguros.
¿Por qué no tuve el valor de hablar con él de mis infidelidades y de mis inseguridades? Es lo que me pregunto a cada momento, quizás sea por el temor a que me deje, me moriría si me deja.
Me explayé demasiado, pero es lo que me has pedido.
Hasta la próxima"
Quizás el mail qué más me haya sorprendido, la primera de sus respuestas, en qué había un "Hola" y un, "hasta la próxima".
Dejaba al descubierto sentimientos que yo no conocía en ella, que se sintiera inferior a mí, me hizo sentir mal, nunca creí que mis logros, la pudieron hacer sentir así, si fuera a la inversa, yo me sentiría feliz por su progreso, pero yo nunca había hecho, adrede, algo que la hiciera sentir así.
Quizás ya no me asombró tanto que hubiera tenido ese encuentro con otro hombre, una infidelidad o cuatro es lo mismo, es traición.
Pero a diferencia de los otros mails, en este tuvo la necesidad de hablar, ¿de justificarse?. ¿Cómo debo actuar? ¿Qué puedo esperar de ella?
En su relato da a entender, que estuvo dispuesta acostarse con un tipo a cambio de un ascenso, ¿se puedes perdonar eso?, ¿Qué pensaría ella si yo me hubiera acostado con alguien para lograr un mejor puesto?
Mi cabeza estaba alborotada de sentimientos encontrados, por el amor que le tengo, iría directamente a hablar con ella y tratar de solucionar nuestro matrimonio, hacerle entender que es una mujer valiosa y capaz, y que ya llegaría su momento.
Después nos fuimos a dormir, al acostarse apoyó su cabeza en mi pecho y la pude escuchar llorando en silencio, me partió el alma.
El sábado le propuse, pasar el fin de semana en una isla del Tigre.
Ella aceptó y un rato después cargamos todo en el auto y nos fuimos.
Llegamos cerca del mediodía y conseguimos una hostería en una isla, dejamos el auto, comimos algo, y a las dos de la tarde, subimos a la lancha, que en quince minutos nos dejó en el muelle de la hostería.
Ocupamos la habitación, y salimos a pasear por la isla.
Traté de dejar de lado, todo lo que venía ocurriendo, relajarnos dos días, quizás reflexionara sobre su proceder y se sincerara conmigo.
Recorrimos algunos senderos de la isla, tomados de la mano.
Regresamos a la hostería, nos dimos un baño y bajamos a cenar.
Cuando salí de la ducha, se había puesto un vestido blanco de verano, se había peinado y maquillado y se había puesto unas sandalias bajas de color blanco.
La cena estuvo muy amena, sabía que al volver a la habitación, haríamos el amor, durante la cena, me estuve preparando mentalmente para eso, tratando de dejar a un lado todo lo que sabía sobre sus infidelidades.
Al llegar a la habitación, me abrazó y nos besamos apasionadamente.
Se separó un momento de mí y se empezó a desabotonar el vestido, para quedar solo con el conjunto blanco que tenía puesto en las fotos que me envió.
Nos volvimos a besar, y lo primero que hice fue quitárselo, por un momento se me pasó por la cabeza, que eso lo había comprado para enviarle fotos a un desconocido.
Rápidamente saqué ese pensamiento de mi cabeza, y la llené de recuerdos nuestros, de buenos momentos, incluso recordando algunas locuras que habíamos hecho.
Me quitó toda la ropa, y nos acostamos, en otro momento ya hubiera estado empalmado, pero tuvo que ser ella con su boca, la que me lo puso bien duro.
Hicimos el amor, lentamente, suave, besándonos con pasión, intenté en todo momento que sintiera el amor que le tengo, y sentí su entrega, esa noche, sentí que los nubarrones no estaban ahí.
El domingo, un día hermoso de sol, aprovechamos la pileta, tomamos sol, almorzamos bajo la sombra de la arboleda y luego descansamos en las reposeras junto a la pileta.
A las seis de la tarde nos preparamos para volver, a las siete, pasaba la última lancha.
Llegamos a casa pasadas las nueve de la noche, calentamos unas empanadas que teníamos en el freezer y nos sentamos a cenar.
-CARINA: Gracias Fran! Fue un fin de semana muy lindo!
-FRANCO: ¿La pasamos bien verdad?
-CARINA: Muy bien! Me di cuenta que me hacía falta!
Después de cenar nos fuimos a dormir.
En la semana volvimos a los respectivos trabajos, solo el martes le envié un mail.
-Mail:
"Veo que has hecho memoria, y me has contado algo más, pero...
1- ¿No olvidas contarme nada más?
2- ¿Como está tu situación con Alberto, sigue detrás tuyo, buscándote, ofreciéndote el ascenso?
3- Te habrás dado cuenta, que no es mi intención arruinar tu matrimonio, quisiera que entiendas estás conversaciones, como una manera de hacerte recapacitar, ¿has vuelto a serle infiel a su marido?
4- ¿Podés decirme que aún seguís enamorada de él?
5- Cuando los recuerdos con tus amantes pasan por tu cabeza, ¿despiertan tu morbo o te arrepentís de haberlo hecho?
6- ¿Tu esposo tiene alguna sospecha de tus infidelidades?
7- ¿Te ha tratado diferente en los últimos tiempos?
8- ¿Has vuelto a tener sexo con él después de la última vez que le fuiste infiel?
9- Sí fue así, ¿durante el acto, cruzaron por tu cabeza, momentos con alguno de tus amantes?
Espero tus respuestas.
Hasta la próxima."
Casi una hora después me llegó su respuesta.
Respuesta:
"Hola:
1- Ya no hay más infidelidades que contarte.
2- Me ha hablado en un par de oportunidades, diciéndome que el director había evaluado mí legajo de postulación, y me pidió que nos encontremos para definirlo, pero no he accedido.
3- No.
4- Más que nunca.
5- Me avergüenza y me arrepiento, los recuerdos no me generan ningún tipo de excitación, los considero errores, qué me pueden salir muy caro, sí Franco se llega a enterar.
6- Si las tiene, nunca me ha dicho ni insinuado nada.
7- No, al contrario. Me siento más comprendida y querida que nunca.
8- El fin de semana, mi esposo me sorprendió con un viaje al Tigre, y fue maravilloso, nos volvimos a reencontrar sexualmente, me hizo sentir lo que me ama, y espero que él haya sentido lo mismo.
9- No, me enfoque en mi esposo y en nuestro placer.
Hasta la próxima."
Supongo que por sus respuestas y la forma en que se expresa, de alguna forma, le sirve hablar de lo que le pasa con un extraño, además que no la juzga ni la insulta.
Incluso esos días, me había vuelto a enviar mensajes mientras estábamos en el trabajo, algo que hasta hacia un tiempo era muy común, pero también se habían ido perdiendo.
Los mail y la forma en que nos veníamos tratando, me daba a suponer, que a pesar de no tener el valor de enfrentarme y confesarme sus infidelidades, supuse que venía repensando su forma de proceder, pero como cuando las cosas no están bien, siempre pueden estar peor, el jueves a eso de las cuatro de la tarde, me avisó por un mensaje de WhatsApp, que llegaría más tarde a casa, que tenía una reunión con Alberto Quiñones, el subdirector para evaluar un posible ascenso.
Toda esa precaria tranquilidad que estaba viviendo esos días, se vino abajo de un plumazo, sentí una puntada en el pecho, como si una daga lo atravesará, ¿reunirse con el tal Quiñones significaba un polvo para lograr el ascenso?
Todo se me vino abajo, y los peores presentimientos, se apoderaron de mí.
Si estaban todo el día en la compañía, ¿Porque esa maldita reunión tenía que ser fuera de horario?
Minutos después mi respuesta fue, "Ok, del trabajo voy para casa"
La mente se me nubló y la maldije, ¿porque me hacía esto? ¿Por un puto ascenso me volvería a meter los cuernos?
Se estaba cagando en mí y en nuestro matrimonio, me enojé, ya no pude estar en el trabajo, junte mis cosas y me fui para casa.
Al entrar en casa, me desmoroné, me senté a llorar en el sillón, pero me dije a mí mismo que no tenía porque aguantar esto. Sí para lograr ese maldito ascenso, se iba a revolcar con su jefe, pues que lo hiciera! Pero que luego no venga a comportarse como la esposa ejemplar.
Sin saber bien lo que estaba por hacer, fui a nuestra habitación, saqué la maleta del placard y la llené de mi ropa, puse en una bolsa un montón de cosas mías de higiene y me dirigí a la puerta de casa, con la firme intención de largarme de allí.
Ya con la puerta abierta, decidí dejarle una nota sobre la mesa.
"Necesito estar lejos, supongo que imaginarás por que"
Continuará…
Continúa en
- Relato #186475— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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